La UCR y la política exterior. Análisis de cien años del discurso radical

 
 

 

2. Los discursos de Yrigoyen y Alvear sobre política exterior (1916-1930)

 

El radicalismo llegó al gobierno, tras ventiseis años de lucha donde logró imponer el sufragio secreto, universal y obligatorio establecido en la Ley Saenz Peña. Aquí se inauguró un período en el cual este movimiento político fue el más importante, llegando aquí a la conducción del país hasta el golpe de 1930, y siendo mayoritario hasta la llegada del peronismo en 1946.

Sobre nuestro tema, el discurso radical sobre política exterior, hasta ese momento, contiene como marco general el de una Argentina abierta al mundo con un privilegio hacia Europa con características propias, como por ejemplo las ideas de soberanía económica o la personalidad moral de la Nación, además de condensar y equilibrar elementos idealistas y realistas. Veremos si tuvo o no cambios durante sus gobiernos.

 

2.1. El Primer Gobierno de Yrigoyen (1916-1922)

En la elección del 2 de abril de 1916 la fórmula Yrigoyen - Luna obtuvo 339. 000 votos y 143 electores; los Demócratas Progresistas 122. 000 y 65, el Partido Socialista 52. 000 y 14 y el radicalismo disidente de Santa Fe 28. 000 y 19. El binomio radical triunfó en el Colegio Electoral con los votos de los disidentes obteniendo 152 votos. Como resultado de esta elección el radicalismo tuvo minoría en ambas cámaras. En diputados recién en la siguiente elección obtuvo la mayoría, cosa que nunca ocurrió en el Senado.

El corpus sobre el cual trabajaremos está formado por los mensajes a las Cámaras de los años 1917 a 1922.1 En todos los mensajes agrupados observamos un afán eminentemente descriptivo. En ellos observamos la presencia de tres temas excluyentes: la guerra y sus consecuencias; la relación con los países de América; y la relación económica con el mundo.

El primero tuvo una presencia ininterrumpida a lo largo de todo el período, el segundo se mantendrá con excepción de 1921, y el último tendrá lugar en todos pero se harán dos referencias, una en 1917 y otra 1922.

El mensaje de 1918, en el capítulo referido a Relaciones Exteriores tiene un lugar privilegiado en el discurso. Y en él, la guerra ocupa un lugar excluyente aunque también se analizan las consecuencias hacia los otros países de América.

Desde el inicio de la Primera Guerra Mundial, el gobierno de De la Plaza había declarado su neutralidad, Yrigoyen hará lo mismo aunque el fundamento de dicha decisión está dado por "los principios consagrados y las exigencias de su propia soberanía" (AL, 1917,90).

En ese entonces los radicales, como el diputado Oyhanarte o el canciller Pueyrredón, hablan de diferencias con la anterior neutralidad, lo llamaban "neutralismo activo" o "beligerancia diplomática, ya que existe una mayor energía en sus reclamos"2.

El conflicto es considerado como "una situación anormal" (AL,1918, 126) ya que para Yrigoyen, como buen krausista, la paz y la armonía son los valores fundamentales que marcan las relaciones entre las naciones y no la guerra.

Lo que no se preveía era que la vuelta a la normalidad, no era a la situación anterior -de privilegio europeo- sino una situación absolutamente nueva -la consolidación lenta de la influencia norteamericana en la región que tendrá una inflexión mucho más decidida con la crisis del 30 y con la Segunda Guerra Mundial-. Salvo escasas posiciones, como Alejandro Bunge, la dirigencia política no previó este cambio, pensando que esta situación era temporaria, es lo que Puig señala como cambios que "no eran fácilmente perceptibles"3.

La actitud que tomó el país ante la guerra es la de "la ejecución de preceptos universalmente reconocidos, debía producir, y llegado el caso aplicar normas que constituyeron siempre el patrimonio común de la humanidad. " (AL, 1918, 126), es decir, el obrar de acuerdo a derecho, otro precepto idealista.

La neutralidad argentina tuvo dos fuertes inconvenientes, el primero fue la guerra submarina declarada por Alemania, y el segundo la participación norteamericana, a la que haremos referencia en el apartado con respecto a la relación con América.

Con respecto al primer punto, Yrigoyen sostuvo:

El gobierno se apresuró a contestar dicha notificación manifestando que se ajustaría, como siempre, su conducta a las normas y principios fundamentales del derecho internacional, normas que en su concepto, desconocía la notificación del gobierno alemán. (AL, 1917, 90)

Esta declaración de la guerra submarina causó problemas con naves argentinas, los veleros "Monte Protegido" y "Oriana" y el vapor "Toro". Para el primero la reclamación diplomática tiene sus frutos, ya que "el gobierno alemán se apresuró a reconocer la reclamación anunciada manifestado estar dispuesto a satisfacer la reparación del daño causado" (AL, 1917, 91). Con respecto a los otros dos, al momento del mensaje, "nada se puede adelantar hasta tanto se reunan todos los antecedentes" (AL, 1917, 91). Al año siguiente se vuelve a hacer alusión a la reclamación por el hundimiento del "Monte Protegido" pero se incorpora la del "Toro".

En el mensaje de 1919, ya concluido el conflicto, se analizan las consecuencias del mismo desde dos puntos de vista, uno económico y otro político.

Desde el punto de vista económico se cree que el fin de la guerra:

... produjo como resultado un desequilibrio <pero que> el comercio exterior y la navegación van poco a poco recobrando su anterior expansión mediante la desaparición de las restricciones impuestas como medidas de guerra. "(AL, 191, 164)

Esto refuerza la posición ya señalada con respecto a la creencia del escenario futuro de posguerra en donde se volvería a la situación anterior. Por otro lado, esta creencia en la década de 1920 estuvo muy extendida, no sólo en nuestro país sino también en Europa4.

El otro punto tiene que ver con la creación de la Liga de Naciones, siendo calificada como uno de los "grandes conquistas morales que podrá beneficiar <a> la humanidad (AL, 1919, 163).

Pero también se deja sentada la posición de las condiciones por las cuales el país aceptaba participar de ella. Aunque:

... aceptaba concurrir a la discusión general con el más amplio espíritu y con el propósito de propender a la realización y estabilidad de la sociedad de las naciones; pero que no creía deber discutir sus bases en reuniones privadas ni que debía mantenerse el distingo de beligerantes y neutrales, ya que esa Liga tenía por objetivo establecer y regir la paz futura entre todas las naciones del mundo. "(AL, 1919, 163)

Yrigoyen adhirió a esa organización, la Liga de las Naciones, porque ésta debía fijar "la relación de derechos con que nuestra democracia se unirá a las demás democracias del universo. " (AL, 1919, 164)

Esta adhesión reconoce su origen en las palabras pronunciadas por el presidente estadounidense, Wilson, ante el Congreso de su país:

La igualdad de las naciones sobre la cual debe fundarse la paz, para ser duradera, debe ser también una igualdad de derechos; las garantías establecidas no deben reconocer o implicar una diferencia entre naciones grandes y pequeñas, entre las poderosas y las débiles.5

La similitud con el planteo yrigoyeniano tiene que ver con el origen kantiano de esta toma de posición por parte del presidente norteamericano6. Pero la presión de las potencias europeas, fundamentalmente Francia, desvirtuó estos postulados originales, produciendo cambios sustanciales en esta organización internacional naciente7.

Esta situación generó en el mensaje siguiente que se sostuviera con respecto a la Liga una posición menos entusiasta, señalando sólamente que "profesando fundamentalmente el deseo de paz universal, se adhirió. " (AL, 1920, 204)

Al año siguiente este tema es excluyente, allí se menciona el rol del país "la delegación argentina propuso como esenciales los principios de universalidad de la Sociedad de las Naciones y de la igualdad de todos los Estados soberanos. " (AL, 1921, 237)

Y ante la postergación de estos principios:

... el gobierno argentino entendió que sin la aceptación de dichas bases fundamentales no se llenaba el ideal que él tuvo en vista al adherirse a la formación de la Liga de las Naciones, para asegurar la paz de la humanidad, y en consecuencia postergada su consagración, la delegación argentina procedió a retirarse del seno de la Asamblea. (AL, 1921, 237)

Esa toma de posición respecto de la Liga de las Naciones está íntimamente relacionada con el principio de no intervención, sostenido por el radicalismo, que se fundaba en el respeto de la propia decisión de cada pueblo a decidir su destino; en eso había consistido su lucha. Pero a pesar de ello, existieron discrepancias con el ministro argentino en París, y futuro presidente, Marcelo T. de Alvear, quien disentía de esta postura oficial, como ya también se había manifestado durante el conflicto8. Estas discrepancias, producto de las diversas tensiones que se encuentran en el seno del radicalismo, no son producto de una visión distinta del mundo, como veremos, sino más bien de oportunidad, para contribuir al nuevo escenario que se estaba configurando.

Con respecto a América se nota una clara diferencia con los gobiernos anteriores9, ya que para Yrigoyen los pueblos de este continente:

... no deben permanecer aislados unos de otros, ante la actual convulsión universal, sino congregarse a efectos de uniformar opiniones y coordinar en lo posible el pensamiento común en la situación por que atraviesa el mundo. (AL, 1917,91/2)

La búsqueda de contactos más o menos permanentes en la región tiene como fundamento la "aspiración de armonía" que los países de América poseen, según la valoración krausiana del líder radical. (AL, 1917, 92)

Al año siguiente se señala la preocupación ante la intervención norteamericana en el conflicto: varios países de América "abandonan su posición de neutrales, ya rompiendo sus relaciones o declarando la guerra". Esta situación obligó al gobierno a generar un ámbito donde estos países aunen opiniones "pero circunstancias adversas han impedido que ellos hubieran tenido el logro deseado. " (AL, 1918, 126)

Este sentido distinto de las relaciones con América tuvo lugar en la convocatoria al Congreso de Neutrales, llamado por nuestro país y boicoteado por EEUU.

En el mensaje de 1918 se señala que las relaciones de la República Argentina con los distintos países de la región, a pesar de las distintas posiciones ante el conflicto, se han desarrollado dentro de la más amplia armonía. Se resalta la participación mejicana en el frustrado Congreso de Neutrales (AL, 1918, 126).

Una vez terminado el conflicto, en los mensajes posteriores se resalta el hecho de que con los distintos paises americanos:

... se manifiesta por actos positivos que hacen visible nuestra vida de relación cada vez más estrecha y afirma la confianza recíproca que nos une en el anhelo de prosperidad y grandeza comunes. (AL, 1919, 164)

Dentro de este marco existe un aspecto que tiene una importancia propia en el discurso, es la relación con los países vecinos y cuyo propósito era:

... propender a la conclusión de tratados de arbitraje con todas aquellas naciones amigas, a las cuales no estuviese aún ligada por esos pactos, considerando que ellos son instrumentos en alto grado beneficiosos para la solución de posibles conflictos y el estrechamiento de relaciones económicas y sociales. (AL, 1917, 92)

Al finalizar su mandato, en 1922, se dice a este respecto que:

La solución de las negociaciones pendientes sobre demarcación de los límites internacionales, ha sido una especial preocupación de este gobierno; y ha considerado y estudiado con el mayor detenimiento esos asuntos, habiendo quedado ya determinado su punto de concluir en la firma de los respectivos convenios, hacen confiar que en un futuro próximo será confirmada la feliz esperanza. (AL, 1922, 276)

Como vemos la relación con estos países sigue la tradición juridicista, también por influencia de los principios idealistas que marcan la gestión. Aunque esta no es vista sólo desde el punto de vista de los conflictos de límites sino como espacios comunes. Por eso se busca una mayor comunicación con Chile por ferrocarril por dos vías una por Salta y otra por Neuquén (AL, 1922, 312/3). O también desde la generación de emprendimientos hidroeléctricos con la cooperación de Brasil y de Uruguay, es planteada como posible.

Este tema de la búsqueda de cooperación es el que nos abre el paso hacia el otro gran tema, el de las relaciones económicas internacionales que sigue siendo importante, como señala Paradiso "las autoridades argentinas siguen poniendo el énfasis de siempre en la dimensión económica de la política exterior"10. Esta tiene un punto de apoyo en América aunque no de manera exclusiva, como se señala en 1918. Allí se dice que la política tenderá a facilitar el intercambio económico con el resto de las naciones americanas.

Existe la reivindicación de la posición argentina, ya que se cree que la reconstrucción económica de posguerra se está realizando sobre las "mismas fórmulas que nuestro país proclamará en la memorable asamblea de Ginebra. " (AL, 6/1922, 273)

Con respecto a este tema, en ese mensaje existe un punto importante, que aborda la posibilidad de acuerdo con otros países, cuando se ofrece:

... a los gobiernos extranjeros facilidades conducentes a la adquisición de carnes, cereales, lanas y demás artículos de la producción nacional que fueran necesarios para el consumo y el desarrollo de esas poblaciones.

Creemos que esta es la base para los acuerdos firmados durante la segunda presidencia de Yrigoyen, del cual el más importante fue con Gran Bretaña. Lo que moviliza esta propuesta no es la especulación económica sino que es una manera de hacer "efectiva la política de cooperación que ha sostenido en otras oportunidades". La búsqueda de nuevos mercados es entendida no sólo comercialmente sino dentro de marcos de cooperación mutuamente beneficiosos.

Un tema importante es la política de reconocimiento, acorde con la matriz idealista-juridicista de la gestión, de los nuevos estados europeos que surgen tras el fin de la guerra, como Finlandia, Polonia, Georgia, Checoeslovaquia, Austria, Armenia, Hungría, Estonia, Ucrania, Lituania, Yugoeslavia y Letonia. También en 1918 se menciona el reconocimiento del gobierno ruso de Kerensky.

Esta política se basaba en la creencia de que su reconocimiento como estados "libres e independientes, como consagración de los ideales democráticos de diversas nacionalidades" contribuía a generar "la igualdad de los Estados en sus funciones de entidades internacionales" (AL, 1922, 273/4). Nuevamente los presupuestos idealistas, como el de la igualdad soberana, tantas veces profesados por esa administración aunque este reconocimiento también obedece a motivos económicos, ya que se habían:

... acreditado funcionarios consulares en aquellos que, como Checoeslovaquia, Finlandia, Yugoeslavia y Polonia, nos prometen un intercambio comercial muy importante, habiéndose también enviado por primera vez cónsules generales de carrera a Bucarest, Belgrado, Sofía, Dublín, Nueva Orleans, Dantzig, Egipto y Austria. (AL, 1922,273/4)

En el mensaje de 1922 se hace una evaluación de la gestión y de cuáles fueron los marcos de acción. Allí se dijo que:

Nuestra acción internacional se ha desenvuelto dentro de dos órdenes de problemas a saber: generales de todas las naciones y continentales y limítrofes, sin que por ello estos distingos quieran significar clasificaciones, sino simplemente esferas de política.

La seguridad y bienestar de la república, como ley suprema del Estado, no radica simplemente en su tranquilidad interna, ni en el desenvolvimiento material de sus riquezas: es preciso que el nombre y el prestigio del país en su valor moral de entidad internacional, sean conocidos y respetados por los gobiernos y pueblos de la comunidad civilizada. (AL, 1922,272)

En estos dos párrafos se sintetiza el lineamiento de política exterior del primer gobierno. Esta política cuenta con dos esferas donde América es el núcleo a través del cual nos comunicamos con el mundo. El segundo es un buen ejemplo del ideal krausiano-yrigoyenista. En él está presente el estilo retórico, que para Tulchin11 "representa un dilema para el historiador", pero también es la demostración más clara de que esta doctrina "se despliega en todo su esplendor" en el ámbito internacional12.

Aquí es claro el concepto de personalidad moral, como señala Alvarez Guerrero:

... la personería de la Nación se expresa a través del Estado, no es originaria, sino derivada. La Nación es un conjunto de personerías, es un organismo constituido por varios otros, la base de todos los cuales es siempre el hombre, como individuo... Los principios de respeto y de paz, de igualdad y de no intervención son los productos de la reparación moral de la Nación, a través de la restauración del individuo como entidad soberana... Las relaciones de la Argentina con el resto del mundo, se basaron en el principio de la "personalidad" de la Nación... .13

Como vemos, muchos de los ideales expresados con respecto a las relaciones internacionales, son producto de este pensamiento. Y para relacionarlos también con la precariedad de concepto mencionada en el capítulo anterior, observamos como a partir de la idea de "reparación" se fueron constituyendo en base para el accionar de gobierno.

Esta posición, llamada principista por algunos especialistas, es atacada por los que sostienen que ésta "tenía una orientación en favor del prestigio, no del poder"14, no percibiendo el elemento económico que siempre está presente, además de buscar traducir en espacios de acción la potencialidad simbólica de lo político.

 

2.2. El Gobierno de Alvear (1922-1928)

Alvear inicia el segundo gobierno radical acompañado por Elpidio González, tras una elección donde el radicalismo se impone en 12 de los 15 distritos que conformaban el país. Durante su gobierno el radicalismo sufrirá en 1924 una división entre personalistas (o seguidores de Yrigoyen) y antipersonalistas (que era un grupo bastante heterogéneo). Esto debilitará su accionar político, ya que los yrigoyenistas conformaron la mayoría en Diputados15.

Para esta parte el corpus lo compusimos con los mensajes de apertura a las sesiones ordinarias de 1923 a 1928 y el discurso de asunción ante las cámaras de 192216.

Los temas que Alvear desarrolló en sus discursos fueron cinco: la cuestión del prestigio, las relaciones económicas internacionales, la relación con América, la situación con la Liga de las Naciones y la relación con Gran Bretaña. El prestigio es el eje sobre el cual se vertebran todos los otros temas. El análisis de las relaciones económicas internacionales está presente en casi todo el período (menos en el año 24, que coincide con la bonanza económica), la relación con América tiene tres excepciones (en los de 1922, 1926 y 1927), el problema de la Liga de las Naciones únicamente no aparece en 1922, pero después es una de las preocupaciones constantes por la oposición yrigoyenista al ingreso a dicho organismo, la relación con Gran Bretaña será tratada con la llegada del Principe de Gales, donde se aportan datos interesantes.

En su mensaje de asunción del 12 de octubre de 1922 Alvear señala que en el mismo: "no he pretendido exponer un programa de Gobierno. Indica las orientaciones generales, el criterio que regirá nuestra conducta de gobernantes" (AL, 10/1922, 18). A pesar de ello, es muy útil para explorar su pensamiento. En la anterior gestión radical existían matices diferentes en la apreciación de la acción política a seguir.

La cuestión del prestigio es constantemente remarcada a lo largo de toda la gestión, y siempre en un mismo tono. Alvear dijo, y lo tomamos sólo como ejemplo, lo siguiente:

... La República vive su propia vida, sin más relaciones de interdependencia internacional que las derivadas de sus vinculaciones comerciales e intelectuales. (AL, 1923, 7)

Observamos que las relaciones con el mundo son producto del crecimiento económico y cultural de la república, pero también de su hospitalidad. Es lo que Beatriz Alonso llama el "aspecto mundano" de la política exterior de Alvear, "construida a base de delicadeza y protocolo"17. Esta actitud marca una diferencia con Yrigoyen ya que observamos la importancia dada po éste al concepto de "personalidad moral de la Nación", producto de su krausismo; en Alvear en cambio, se notan otras presencias, productos también de esa corriente más pragmática y realista que convive dentro de la UCR. Y este presidente marca una diferencia con su antecesor en el mensaje de 1924, cuando señala que:

He procurado, también, conservar y mantener los prestigios de la nación en la órbita de sus relaciones exteriores... . Ha conquistado el privilegio de poder prescindir de eufemismos retóricos en los casos en que debe expresar sus opiniones sobre política de relación... (AL, 1924, 103)

Es clara la alusión a la expresiones utilizadas en el discurso yrigoyeniano, en este caso "eufemismo retórico". Si bien es una diferencia formal, o de estilo, marca un cambio en el accionar político, más activo tal vez, pero que no se traduce fundamentalmente en una visión distinta del mundo.

Alvear se encolumna dentro de la tradición de la política exterior inaugurada por Yrigoyen en muchos aspectos, aunque con sus matices propios:

La posición internacional de que el país disfruta es eminente. Nuestra tradición, pacifista y cordial, ha inspirado la conducta de mi gobierno, y nos ha dado ocasión de ver acentuada la confianza con que nuestros adelantos se contemplan. La corriente de simpatía que nos rodea ha tenido expresiones elocuentes en la presencia de las delegaciones militares que vinieron a celebrar como propias nuestras efemérides, y cada día es más intenso el intercambio intelectual a que nos conducen las visitas de ilustres personalidades extranjeras que contribuyen al mejor conocimiento de nuestro país. (AL, 1928, 177/8)

Remarcamos que para este presidente, los aspectos protocolares son constitutivos de la política exterior, siendo una clara diferencia con el anterior mandatario.

El otro punto en consideración es el de las relaciones económicas internacionales. Aquí aparece otro signo diferencial, ya que la emancipación es parte de un proceso en el cual se mejoran:

... los saldos favorables de nuestras exportaciones y crear, así, la posibilidad de un mejoramiento real de los salarios y la implantación consecuente de un tipo medio de vida superior. (AL, 10/1922, 17)

Es claro el matiz con el concepto yrigoyeniano de "reparación" que hace hincapié en lo moral, dejando lo económico en segundo lugar, en este discurso el sentido eminentemente económico es evidente. Tal vez sea producto de la diferencia de formación entre ambos dirigentes, producto de esa corriente realista o como lo llama Acuña "eficientista"18, ya que en Alvear casi no encontramos huellas de krausismo.

Coincidiendo con la etapa de proteccionismo industrial al inicio de su gestión, Alvear señala que las condiciones de la economía nacional y su vinculación con el mundo:

... exigen que el país defina con claridad una orientación económica de modo que no quedemos rezagados en la defensa de la producción y del perfeccionamiento industrial a que están dedicados los países que progresan (AL, 1923, 8)

Esta definición es sumamente importante en cuanto hace a la necesidad de industrializar la economía nacional más allá de sus "condiciones naturales" para la agricultura.

A pesar de ello, no se descarta la búsqueda de nuevos mercados, como lo señala en varios de los mensajes, que como se dice en el de 1927:

... la capacidad casi ilimitada que tiene el país para cubrir las eventuales necesidades de mercados nuevos, ha merecido del Poder Ejecutivo la condigna atención y previsoramente se viene estudiando la adopción de aquellas medidas que, sin repugnar a nuestra liberal tradición económica, nos permitan mejorar y equilibrar el intercambio con los países que tratan injustamente a nuestras procedencias. (AL, 1927, 16)

Esta mención solapada, es un reclamo tradicional de la Argentina ante las protecciones del mercado americano. Un dato importante es que al año siguiente (1928) la Sociedad Rural acuñó la famosa frase de "comprar a quien nos compra".

De allí que más adelante se diga que:

... Hemos continuado ejerciendo la defensa de nuestro comercio exterior, manteniendo activas gestiones ante distintos gobiernos para facilitar la concurrencia argentina en los mercados de carnes, charqui, frutas, cereales, alfalfa, etcétera. (AL, 1928, 187)

Esta expresión, nos parece, una acercamiento conceptual al pacto que se firmó en 1929.

La relación con EEUU nos abre al otro tema que es la relación con América. Aquí existen dos momentos importantes que son las dos conferencias panamericanas realizadas durante este gobierno -una en Santiago de Chile y otra en La Habana. Siempre se rescata en los mensajes el "estado de espíritu recíprocamente amistoso caracteriza muy especialmente nuestras relaciones con las hermanas repúblicas de América. "(AL, 1923, 12)

Con respecto a la V Conferencia Panamericana de Santiago se señala en el mensaje de 1923 que allí:

... la República ha contribuido a los trabajos de la V Conferencia Panamericana reunida en Santiago de Chile, cuyas decisiones han de consagrar los principios de justicia y de solidaridad que orientan nuestras democracias. (AL, 1923, 13)

En la evaluación final de este acontecimiento, Alvear declara que:

... dimos una nueva prueba de lealtad y franqueza. No tuvimos reservas ni siquiera respecto del estado deficiente en que nos encontramos en cuanto al desarrollo y al perfeccionamiento de nuestras instituciones armadas en relación con el grado de cultura y progreso del país... (AL, 1924, 103)

Esta reunión, en la que "el fracaso rondó"19, marca un contrapunto con el enfoque sostenido por los radicales en la etapa previa al gobierno, donde reclamaban una política de equilibrio de poder. Es un dato significativo, ya que parece que las diferencias entre las distintas concepciones dentro de la UCR no eran tan marcadas.

Para la siguiente conferencia, la de La Habana de 1927, dirá:

... Los propósitos de paz y de mutua consideración que informan la política exterior del gobierno argentino, han permitido aun mas los vínculos amistosos que nos ligan con las naciones extranjeras.

En concordancia con esos sentimientos de respeto y consideración internacional, la delegación argentina a la VI Conferencia Panamericana reunida en La Habana, interpretando las instrucciones transmitidas oportunamente, expresó en esa Asamblea que la República continúa manteniendo la sana doctrina del respeto por la soberanía de los Estados y su independencia, considerando que ese mutuo respeto es imprescindible para que las jóvenes naciones americanas pasen por las transformaciones de la experiencia del gobierno propio, y evolucionen naturalmente en los ensayos de las instituciones políticas que quieran darse sus pueblos hasta llegar, sin tutelajes ni intervenciones extrañas, a la plena madurez de la democracia que ha de regir sus destinos en la paz interior y en la concordia internacional. (AL, 1928, 185)

En este párrafo se observa claramente el principio de no intervención que generó en esa reunión un fuerte enfrentamiento con la delegación norteamericana. Sus resultados fueron evaluados globalmente al señalar que las "buenas relaciones han de afianzarse con algunas medidas que el gobierno argentino ha podido tomar en concordancia con el de varios paises amigos" aunque esta expresión no refleja el trasfondo de lo ocurrido en dicha conferencia. (AL, 1928, 186)

Un apartado merece el tema de la negativa a la reincorporación a la Liga de las Naciones. Este tema tuvo una presencia ininterrumpida desde el año 1923 hasta 1928. Es un tema en el cual el presidente tenía diferencias con Yrigoyen, quien influía sobre la mayoría de los diputados radicales e impedía su tratamiento. Es una constante en los mensajes la siguiente frase, más o menos repetida:

Las relaciones oficiales que el Poder Ejecutivo mantiene con la oficina de la Liga de las Naciones no se ha apartado de la situación ya anunciada en anteriores mensajes; y es necesario y urgente que vuestra honorabilidad estudie la solución de las mismas para regularizarlas. (AL, 1925, 43)

Así año tras año, Alvear basaba su interés en el hecho de que la información le "permitirá apreciar y resolver la situación a la cual ha adherido, en principio, en el espíritu y la concepción democrática que inspiran la política internacional argentina" (AL, 1923, 13).

A pesar de no ser ratificada por el Congreso:

... El Poder Ejecutivo, en reiterados mensajes, solicitó y urgió de Vuestra Honorabilidad un pronunciamiento que pusiera término a esa situación de hecho en un sentido u otro. Ante ella, el Poder Ejecutivo entendió que procede con el criterio circunstancial de participar en los trabajos de las organizaciones esencialmente técnicas y siempre que promediaran invitaciones o requerimientos que no podía rehusar por elementales normas de cortesía y colaboración internacional. (AL, 1928, 186)

Aquí sí existe una clara diferencia entre el pensamiento de Alvear y de Yrigoyen, con respecto a la participación en la Liga de las Naciones, que creemos tiene que ver más con la acción del país en el exterior que con una visión distinta del mundo. Prueba de ello es la posición de la delegación que allí se pronunció nuevamente contra la política norteamericana al señalar:

... el representante argentino, previamente instruido para esa eventualidad, expresó que el Gobierno Argentino no consideraba a la Doctrina Monroe como un pacto regional, según lo define, y por vía de ejemplo, el citado artículo <21 de la Liga>, sino simplemente como una declaración política unilateral de los Estados Unidos que no ha sido aprobada explícitamente por ningún otro país americano. (AL, 1928, 186)

Como observamos desde el punto de vista económico y político, Alvear tiene una posición de enfrentamiento con EEUU que es coherente con la apreciación positiva que tiene sobre Gran Bretaña. Estas expresiones las tuvo con motivo de la visita del Principe de Gales a nuestro país, su visión sobre la participación británica en la Argentina, era la siguiente:

... el gobierno argentino se esforzó por agasajar al ilustre representante de un pueblo tan íntimamente ligado al progreso y adelante del país... el incalculable caudal de energías con que la nación británica ha contribuido a nuestro desenvolvimiento moral y material y por su fe inquebrantable en el engrandecimiento de nuestro país, tantas veces demostradas. (AL, 1926, 19)

Es clara la adscripción a la afiliación británica que hasta ese momento el radicalismo había mantendido implícita, tanto en la etapa previa como durante la primer gestión. Esta situación tiene que ver con el deterioro de la posición económica británica, de allí su emergencia en el discurso.

A pesar de las diferencias en la acción, observamos -cosa que se confirma en la segunda presidencia de Yrigoyen- se comparten los marcos estructurales de análisis. Mientras que Yrigoyen tiene un accionar donde deja sentada su posición y no avanza más de allí, en Alvear existe la necesidad de actuar en los marcos internacionales.

 

2.3. Segundo Gobierno de Yrigoyen (1928-1930)

Yrigoyen asume nuevamente la presidencia al haber ganado la elección del 1 de Abril de 1928 con un total de 840. 000 votos y 249 electores para el Colegio Electoral20.

Para este gobierno el corpus está compuesto sólo por el mensaje de 1929, restando el de 1930 -año en que no se sesionó- y por ello utilizaremos complementariamente la parte correspondiente del Cuarto Memorial a la Corte Suprema de 193121.

En este segundo gobierno de Yrigoyen encontramos tres temas prioritarios en la política exterior, el primero es el marco de acción global, el segundo la política hacia América y por último la relación con Gran Bretaña.

Con respecto al primero, en el mensaje se sostiene que:

... La Nación avanzará rápidamente hacia sus verdaderos destinos, los que le permitirán efectivizar la plenitud de su capacidad dándole a la vez la debida preeminencia en el concierto humano. (AL, 1929, 332)

Y en el Memorial dice que su política estuvo inspirada por el hecho de que nuestro país es:

... alma noble y generosa, quiere la paz interna como externa, y yo, fiel intérprete de la humana aspiración, así he procedido en todas las fases de su vida, asumiendo las actitudes lógicas y concordantes al respecto, aplicándolas en el país sin el menor desvío en sentido alguno y llevando al Universo las sensaciones de su psicología moral y sensitiva. " (MC, 348).

Ambas expresiones son una confirmación de lo ya señalado con respecto al contenido general, idealista, que está por todas partes. Una alusión especial tiene la política hacia América cuando se sostiene que:

... el Poder Ejecutivo se complace en manifestaros que cada día se acentúan más los vínculos fraternales con toda la América y que donde quiera que tendamos la vista, una franca y simpática comunidad nos une con todo el universo. (AL, 1929, 333)

Aquí también se confirma la otra tendencia, ya manifestada, en los gobiernos radicales: la búsqueda de otros marcos de acción para la política exterior hacia América es uno de sus rasgos distintivos.

La relación con Gran Bretaña está focalizada con el Acuerdo con Lord D'Abernon que estuvo motivado por el "estancamiento de la intensificación del intercambio con algunas naciones que se aprestaban a hacerlo más expansivo de lo que hasta entonces se venía produciendo. " (MC, 342)

De él se esperaba que:

... Inglaterra invertiría su importe en comprar en nuestra plaza de cereales, las mismas condiciones en que se realizó el convenio con las naciones aliadas, a la vez que nuestro país podría comprar útiles y maquinarias de trabajo en esta cantidad <100 millones de pesos como punto inicial> o mayores o menos como lo prefiera en las fábricas de ese país" (MC, 342/3)

Este acuerdo - que nunca tuvo aprobación parlamentaria-, significaba la ratificación de una tendencia que ya habíamos observado en el discurso, los motivos del mismo se basan "en créditos mutuos para reactivar el comercio argentino-británico, también tenía el objetivo de neutralizar el avance estadounidense."22

El hecho de haber optado por esta alternativa se fundamentaba, no sólo por motivos económicos sino también políticos, como lo señala Paradiso:

La disposición del gobierno radical de volcarse abiertamente del lado de la carta británica no se explica solo por las rutinas de un patrón de relacionamiento económico a la poste exitoso y sólido o por la presión de las demandas corporativas; también contaban los numerosos motivos de recelo hacia los Estados Unidos que se difundían en toda Latinoamérica, amplificados ahora por el impacto que produjera la intervención de esa potencia en Nicaragua.23

Con este pacto se produce una ruptura del pensamiento radical con el pensamiento liberal del siglo XIX, al cual se había mantenido tributario en materia económica, aunque con signos propios, ya que el Pacto "dejaba el librecambio para pasar a la reciprocidad. " 24

Es necesario recalcar que si bien este pacto tiene alguna similitud con el pacto Roca-Runciman25, sobre todo en el argumento de la reciprocidad, posee claras diferencias. En primer lugar, el efecto buscado en la economía es distinto, ya que mientras el D'Abernon es un acuerdo agrícola, el otro beneficiaba sólo a una parte de los ganaderos, teniendo un impacto socio-económico más reducido. Otro dato para tener en cuenta es que aún no se habían firmado los acuerdos de Ottawa que cerraron nuestros mercados a Inglaterra fundamentalmente, lo que habría sido un convenio previsor de esa situación.

En septiembre de 1930 la crisis económica y política que vivía el país motivó que los sectores conservadores y nacionalistas utilizaran al ejército para desplazar a Yrigoyen del poder, iniciando un período de inestabilidad constitucional que duró más de cincuenta años. La crisis económica mundial, iniciada en 1929, repercutió en nuestra economía de una manera sin precedente.

Para finalizar el capítulo debemos hacer un balance. A nivel internacional podemos decir que la crisis de 1929 confirmó la tendencia que venía desarrollándose desde el fin de la Primera Guerra Mundial, será un giro más en el escenario internacional. También es necesario hacer una comparación con los cuatro puntos señalados por Puig para la política exterior tradicional26.

Existen ajustes, ya que el radicalismo hasta la crisis del 30 comparte la afinidad hacia Gran Bretaña, haciendo explícita esta posición. También con respecto al enfrentamiento con Estados Unidos sufre ajustes, reconociendo varios orígenes, uno el político por la defensa del principio de no intervención y el rechazo a la doctrina Monroe como un pacto regional, también reconoce los orígenes económicos como por ejemplo, la política petrolera de Yrigoyen27.

Aparecen importantes cambios con respecto a América, que ocupa un lugar privilegiado en el discurso, no sólo como búsqueda de una alianza política sino como el punto de partida para toda la acción exterior, reflejo de una realidad económica muy palpable. También existen cambios con respecto a la política territorial, dentro del marco de solución pacífica de las controversias.

Un rasgo novedoso lo presenta la búsqueda de nuevos mercados en Asia, Africa y la URSS28 no sólo como mero intercambio económico sino como espacio para la mutua cooperación, esbozando una política de tipo multipolar que tiene como fin ampliar los marcos autonómicos.

A pesar de las diferencias señaladas entre estos mandatarios radicales. Podemos afirmar que comparten esta misma visión del mundo fundada en un racionalismo aunque la influencia del krausismo ha sido más permanente en Yrigoyen y opera con un claro rol diferenciador de la política exterior tradicional. Esta filosofía junto a los aspectos novedosos, prefiguran un sesgo autonomista que marca al pensamiento radical de este período dotándolo de elementos que contribuyen a la formación de una idea de interés nacional, propia del pensamiento realista.