La UCR y la política exterior. Análisis de cien años del discurso radical

 

 

8. żDe nuevo a la deriva?
El discurso radical sobre política exterior (1989 -1994)

 

Con el golpe de estado económico disminuyeron las posibilidades electorales del radicalismo. En consecuencia, el candidato a presidente del Justicialismo, Carlos Menem, ganó las elecciones con el 47 % de los votos, formando colegio electoral propio.

Nos parece importante analizar las diferencias entre el gobierno de Alfonsín y la primera gestión de Menem. Lo primero que hay que señalar es el marco internacional en que se desarrollaron una y otra administración, como dice Figari:

... La puesta en marcha del gobierno de Alfonsín coincide con una reactualización de la Guerra Fría. El gobierno de Menem es testigo de la caída del muro de Berlín y de la competencia entre los polos de poder mundial.1

Los sucesos acaecidos entre fines de los ochenta y principios de los noventas generaron un cambio en el balance del poder mundial imperante desde la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de la bibliografía considera que este orden mundial es una "transición y se confiesan las incógnitas sobre los elementos claves de su transformación. "2 Mientras el discurso menemista, incluso previo a estos cambios mundiales, "ya sabía que la relación con los Estados Unidos sería el eje de su política exterior"3, el discurso radical, como lo prueba su gestión, se orienta en considerar un escenario con múltiples polos económicos, políticos y militares.4

Otra diferencia es que la política de Menem es "una política exterior en clave económica que guarda un lugar de privilegio para las relaciones con Estados Unidos. "5 Producto de este alineamiento también se diferencia de la anterior política, según este discurso oficial, por "abandonar el perfil con-frontacionista en las relaciones con la potencia hegemónica".6 Sin lugar a dudas, como bien lo señala Miranda "las dos políticas no tienen nada que ver entre si porque parten de estrategias y valores disímiles"7.

Para diferenciar de la anterior gestión, Menem tiene como influencia teórica a un realismo que se enmarca en los lineamientos sustentados por Carlos Escudé aunque el presidente ya intuía este camino8. Esta teoría se fundamenta en el alineamiento con EEUU, basado en la necesidad de confrontar con las superpotencias sólo en aquellos temas que afecten los intereses materiales del país.

Sintéticamente podemos decir que esta teoría se caracteriza por: a) reducir a cero las confrontaciones con los países centrales; b) someter la vinculación externa a un particular cálculo de costos y beneficios; c) hacer funcional la noción de autonomía a la ecuación del resultante costo-beneficio; d) privilegiar una política de inserción con la potencia en vez de buscar márgenes de autonomía; y e) eliminar la "falacia antropomórfica" del discurso de las relaciones exteriores argentinas, es decir un cierto criterio belicista en todas las políticas exteriores de nuestro país desde sus orígenes.

Para Bologna y Busso los principales logros de esta gestión fueron:

Las decisiones de mejorar los vínculos con los Estados Unidos, normalizar las relaciones diplomáticas con Gran Bretaña, profundizar los vínculos con la Comunidad Europea, participar de las Fuerzas de Paz de Naciones Unidas, defender la democracia y los derechos humanos a nivel regional y continuar y profundizar el proceso de integración en el Cono Sur son, entre otras, medidas adecuadas a las necesidades argentinas y actualizadas en cuanto acciones que se desarrollan en y para un nuevo orden mundial.9

Una vez terminada la descripción de la gestión, hemos elegido algunos puntos dentro del accionar de Menem para analizar el discurso radical, primero el envío de tropas al Golfo Pérsico y a Haití como reflejo de la relación con EEUU, y el Mercosur como marco de la relación con América Latina.

La intervención argentina en el Golfo Pérsico "marcó un cambio a nivel de política exterior, ya que rompió con la tradicional neutralidad argentina en los conflictos bélicos que no le incumben directamente. "10 El gobierno utilizó dos discursos para justificar su acción:

... Por un lado, el envío de tropas como muestra del súbito fanatismo por el Derecho Internacional. Por otro, la lógica del bucanero, que pelea por el botín.11

El motivo profundo de esta decisión era el pregonado alineamiento. Ante esa situación, el Bloque de Senadores de la Unión Cívica Radical presentó un dictamen en contra el pedido del Poder Ejecutivo12.

Existen dos ejes en la argumentación de la iniciativa legislativa.

El primero tiene que ver con la legalidad del envío de tropas, ya realizado por el Ejecutivo, y en segundo lugar cuál es el rol de nuestro país en la construcción del nuevo orden que se originaría a partir del conflicto.

Para los legisladores radicales este envío de tropas a "la región del Golfo es un acto ilegal"13 ya que fue una actitud unilateral del gobierno que vulneró la división de poderes. Según sus autores la Nación "ha sido innecesariamente involucrada en una situación particularmente riesgosa por una decisión exclusiva del Poder Ejecutivo. "14

Los autores del dictamen señalan que el interés que se persigue con este traslado no es el de "la Argentina sino el de la grandes potencias"15 y que no será nuestra presencia aislada la que nos hará protagonistas, como sostiene el menemismo, y lo que nos lleva a ser "un simple satélite de alguna gran potencia" para revertir esta situación es necesario "consolidar el proceso de integración política y económica con América Latina". En esta posición se encuentra la denuncia de exceso de protagonismo y el escaso vínculo con la región que se le imputa al oficialismo.

A pesar de condenar la invasión de Kuwait por parte de Irak, la gravedad de esta situación "no alcanza para comprometer a nuestro país en el uso de la fuerza y la disponibilidad de recursos humanos y materiales que una guerra puede sacrificar. "16

La colaboración de nuestro país en el nuevo orden internacional debe realizarse en función "a sus reales posibilidades" y que éstas no son "exhibiendo veleidades de una potencia" como hace el gobierno17.

La propuesta está hecha sobre estas dos impugnaciones al proyecto oficial. Para ellos el nuevo orden debe ser "democrático" y que en él "se reconozca el estado de derecho de todas las naciones a su independencia y a su desarrollo". Pero si no se respetan los principios de división de poderes interiormente -se refiere a la decisión del envío de tropas-, hará que en el exterior a otros pueblos y naciones les sea "imposible" que "nos respeten" y que nuestra "contribución a la paz" sea "efímera"18

La intervención militar en Haití es otro punto. Desde el ámbito cercano al gobierno se sostiene que esta acción "es no sólo deseable sino imprescindible". Para Escudé, el motivo fundamental es que la Argentina se encuentra "desarmada" frente a Chile e Inglaterra.

... nuestro único y frágil reaseguro está en la consolidación de nuestra alianza político-militar con Estados Unidos. Desde una perspectiva geopolítica, esa es una alianza crucial para la Argentina, que debe alimentarse en cuanta oportunidad se presente. Entrar en Haití será un error para los Estados Unidos pero acompañar a ese país será un acierto para la Argentina.19

Desde el radicalismo se impugna esta posición por dos motivos. La primera es por el cambio de carácter que pasó de ser multilateral en la ONU -en lo que estaba involucrado el partido, ya que el ex Canciller Dante Caputo era el delegado de ese organismo para solucionar el conflicto-, por una bilateral entre EEUU y Cedrás, como se señala en un proyecto presentado sobre el tema:

Abruptamente se ha pasado de un escenario en donde los esfuerzos eran de carácter multilateral a otro en que ha privilegiado la relación bilateral comprometiendo seriamente la solución del conflicto en los términos previstos en los organismos internacionales intervinientes.20

Por ese motivo se propone que "no se autorice al Poder Ejecutivo Nacional a enviar tropas argentinos al territorio de Haití. "21

El segundo motivo es por entender que existe una violación del artículo 75 de la Constitución Nacional de 1994:

El actual presidente de la República ha decidido el envío de tropas argentinas a diversos escenarios bélicos (Golfo Pérsico, la ex Yugoslavia, Mozambique etcétera), sin autorización del Congreso Nacional, comprometiendo no sólo la vida y la seguridad de la República, la que podría verse afectada -por accidente- en una situación de beligerancia no querida, ni decidida por el único órgano que tiene facultades para ello, es decir el Congreso Nacional.22

Obviamente aquí se reiteran los argumentos dados en ocasión de la intervención en el Golfo Pérsico.

Por otro lado el ex vice canciller de Alfonsín, Raúl Alconada Sempé utilizó otros argumentos para rechazar el envío de tropas.

Primero es que la situación de Haití (violación de derechos humanos, falta de libertad y de respeto a la dignidad del hombre) son problemas "de índole exclusivamente interna". Aquí se privilegia el principio de no intervención por el de defensa de los derechos humanos.

El segundo punto es la impugnación de la utilización del uso de la fuerza. Según el autor del artículo, nuestras fuerzas armadas no pueden participar por no haber existido agresión externa; que en este caso no existe agresión, según las propias normas de las Naciones Unidas al respecto, por lo que no se puede invocar la defensa colectiva; que la OEA pone en igualdad de nivel los principios de democracia y no intervención, motivo por el cual, la defensa de la democracia "no puede ser utilizada para justificar una intervención militar".23

Para resumir, en ambos casos observamos una fuerte presencia del principio de no intervención que recorre el grueso de esta argumentación e implícitamente la impugnación al modelo de inserción con los Estados Unidos, puntos todos ratificados por la plataforma de 1995.

La política del MERCOSUR se realiza en dos niveles: el político-diplomático en donde este mercado común "mantiene sus atractivos aún al atravesar un momento complejo" producto del alineamiento automático24; y el económico donde se sostiene, en consonancia con lo anterior, que la "nueva conformación mundial signada por la existencia de megamercados nos lleva inevitablemente a definir una estrategia a nivel regional. "25

La aprobación del Tratado de Creación del Mercosur fue votada por unanimidad. El radicalismo acompañó la iniciativa oficial. Este acuerdo es percibido como una continuidad en la política exterior de Menem del gobierno radical anterior, como lo señaló el Senador Laferrière con respecto a este tratado que es una línea de política exterior que "ha sido quizás la constante que más férreamente ha unido la vocación política de las grandes fuerzas argentinas. Lo que empezó Alfonsín lo siguió Menem"26

El Tratado es percibido, por los legisladores, como el punto inicial del proceso de unidad latinoamericana, así lo expresa Adolfo Gass en la sesión del 24 de Julio del 91:

Espero que este tratado sirva no sólo para los países signatarios sino también para todos lo de la zona y que contribuya a hacer realidad la integración latinoamericana. . Con este instrumento... estamos concretando el proyecto de integración total de América Latina.27

Este objetivo, la unidad latinoamericana, es estratégico por la necesidad de crear un bloque político y económico que permita a:

... esa gran Nación Latinoamericana que para algunos deben ser los Estados Unidos del Sur, no para competir con los del norte sino para evitar que los del norte niegen muchas de las aspiraciones de nuestra gente.28

En los aspectos puntuales del Tratado son señaladas algunas críticas. En la intervención del Senador Laferrière observamos una crítica al sesgo fundamentalmente económico de dicho instrumento "a veces damos un tinte demasiado economicista a nuestros esfuerzos integradores; les damos un tinte que pareciera reducirse al comercio de mercancías"29. Y a pesar de este tinte, el Senador Losada resaltó la necesidad de establecer mecanismos que armonicen a las economías regionales con el nuevo mercado:

En el marco de este desafío que constituye la integración también debemos pensar en cuidar nuestras economías regionales. Debemos establecer la búsqueda de simetrías en nuestras economías.30

Para estos legisladores es necesario darle también un marco cultural:

Si no vamos integrando junto al esfuerzo económico las conciencias de nuestros pueblos y no rescatamos la profundidad de nuestras culturas, si además de lo económico no logramos que florezcan la cultura y las expresiones populares de toda América Latina, apoyando a nuestros creadores y artistas para ir desarmando esos espíritus que durante décadas fueron impulsados a sentirse rivales, que estamos dejando un plafón muy importante a aquellos que durante tantos años impidieron que marcháramos con un rumbo común.31

El aspecto ambiental, también es señalado como una falencia, como dijo el Senador Losada "Debemos proponer la creación de una comisión de medio ambiente para que se incorpore a estos grupos de trabajo como un elemento de vital importancia. "32

Todos estos planteos se compadecen con los ideales históricos del radicalismo y aún permanecen en los lineamientos programáticos de la última plataforma.

Para finalizar este capítulo optamos por la comparación de las plataformas de 1989 y 1995 como un diagnóstico y como evaluación de esta política exterior y por supuesto, como propuesta.

En la primera, en el marco de un discurso modernizador, iniciado en Parque Norte (1985), se advierte que:

Si no participamos de esas transformaciones <la Tercera Revolución Industrial> estaremos condenados a una nueva forma de dependencia: el retraso y la marginación internacional. Desde América Latina y con América Latina podremos ser actores de la vida internacional.33

Aquí se expresa una lógica de la inserción distinta a la que se implementó. Esta se debió realizar bajo el "respeto por la dignidad humana y la realización de una sociedad justa, libre e igualitaria. "34

Esto es ratificado en los "lineamientos generales" al resaltar que:

... la política exterior impulsada por la UCR se basa en que la Argentina es un país de valores occidentales, latinoamericano, e identificado con los principios del no alineamiento, que lucha por la definitiva consolidación de su independencia política y persigue el desarrollo económico para el bienestar de su pueblo.35

Fijando como objetivo de su política exterior:

... la defensa irrestricta de la INDEPENDENCIA POLITICA, de la búsqueda constante de la PAZ y de la promoción del DESARROLLO ECONOMICO y SOCIAL de la Argentina.36

Para su logro plantea una acción "coherente con sus principios"37. Para ello son resaltados la profundización de la integración con América Latina -tanto por mecanismos bilaterales como multilaterales, políticos como económicos-, la reafirmación de los derechos soberanos en Malvinas -sobre la base de la negociación y la no creación de antecedentes o títulos contrarios al interés del la Nación- el repudio a la carrera armamentista, se reitera el uso pacífico de la energía nuclear, se promueve además "tanto la cooperación Sur-Sur como también la asociación con las naciones más desarrolladas"38

La plataforma de 1995 empieza el capítulo referido a la política exterior con un diagnóstico de la gestión de Menem. Se crítica el "alineamiento automático" con EEUU por que "ha significado la pérdida de su capacidad <se refiere al país> negociadora y de su jerarquía de Nación soberana"39

Esta situación lleva a reafirmar los principios de que la política del radicalismo "tiende a consolidar la independencia política y favorecer el crecimiento económico. "40 Se define a la política exterior como "una política de Estado" y que por ello se:

... procurará generar un espacio de coincidencias entre los partidos políticos y sectores especializados en política exterior a fin de sustraerla de los cambios políticos inherentes al sistema democrático de gobierno.41

Se declara por impulsar una política solidaria y de cooperación con América Latina, en defensa del sistema democrático, profundización del MERCOSUR, redoblar esfuerzos diplomáticos con Malvinas, apoyo a las gestiones de paz de la ONU, la cooperación Sur-Sur, Norte-Sur y con los países del ex "Bloque Socialista".42

Se resalta la necesidad de una "mayor y fluida relación con los países de la Unión Europea y con ésta como organización regional" pero en la parte correspondiente a la política económica internacional se señala que:

Se alentará una acción exportadora común del MERCOSUR, según los lineamientos básicos establecidos propendiendo a estrechar relaciones con otros bloques económicos, y particularmente una acción de coordinación con el NAFTA.43

Un dato curioso es que vuelve a plantear lo escrito en la de 1931 con respecto a las provincias, tal vez producto de ser el candidato a presidente un hombre del interior:

Los estados provinciales deberán tener un espacio en el diseño y desarrollo de nuestra política exterior, y sus intereses deberán ser atendidos en cada una de las actividades internacionales de la Nación.44

A pesar de los cambios ocurridos en el mundo, el radicalismo no ha alterado, en lo sustancial, sus principios, manteniendo una estrategia multipolar, con un fuerte inserción regional en América Latina que permita hacer de la política exterior una herramienta para el aumento de la autonomía y el bienestar del país.

En algunas de las posiciones, con en el caso de Haití, observamos alguna tensión con el equilibrio logado en los ochentas entre la definición del interés nacional, los presupuestos realistas y la lectura del marco internacional.