Anuario de Relaciones Internacionales, Año 1996 Documentos

 

ISLAS MALVINAS
IV) Unión Interparlamentaria Mundial

 

94º Conferencia Interparlamentaria

 (Bucarest, Rumania, 9 al 14 de Octubre de 1995)

 

Los legítimos derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

 

Señor Presidente

Distinguidos colegas:

 

Los legisladores argentinos venimos una vez más a plantear ante este foro un tema de significativa importancia para nuestro país y para la comunidad internacional toda: la cuestión de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

El progreso hacia la resolución de esta situación colonial que mutila la integridad territorial de la Argentina debe ser sostenido.

En este nuevo orden mundial donde las barreras se levantan y los muros se derriban, aún subsisten territorios como las Islas Malvinas donde lamentablemente todavía perduran situaciones coloniales que deben resolverse.

Este tema no es novedoso para la Unión Interparlamentaria Mundial, ante la cual venimos expresando en forma reiterada el reclamo de la República Argentina sobre la recuperación del ejercicio pleno de su soberanía sobre las islas y sus espacios marítimos circundantes.

Gran Bretaña carece de derechos para seguir ocupando las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, que le fueron usurpadas por un acto de fuerza a la República Argentina el 3 de enero de 1833 situación ésta que nunca fué ni será consentida por nuestro país.

Al consumar este despojo Gran Bretaña desalojó totalmente a la población argentina que vivía en las islas, reemplazándola por pobladores llevados desde el Reino Unido.

Esa sustitución de la población nativa efectuada por un hecho de violencia es lo que descalifica la pretensión británica de reclamar el principio de autodeterminación, que solamente procede cuando lo invoca la población nativa y no cuando se trata de población transplantada.

En cambio, sí es de aplicación el principio de Integridad Territorial, que condena todo intento de quebrar total o parcialmente la integridad territorial de un país, por ser incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Precisamente la organización de las Naciones Unidas, a través de numerosas resoluciones de la Asamblea General y del Comité de Descolonización, ha reconocido expresamente que existe una disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y ha instado a Argentina y Gran Bretaña a iniciar negociaciones sobre la misma.

No obstante dichos pronunciamientos y a pesar de nuestra permanente disposición y las excelentes relaciones que vinculan a los dos países, el llamamiento de la Asamblea sigue sin ser cumplido, lo cual torna la cuestión más incomprensible.

Estamos preparados e instamos una vez más al Reino Unido para que la diplomacia, los acuerdos razonables y el diálogo zanjen un diferendo ancestral que no tiene cabida en el nuevo orden mundial.

Esta es la línea directríz de la Política Exterior Argentina: alcanzar por vías pacíficas y acuerdos diplomáticos la solución de la controversia de soberanía del Atlántico Sur.

Pero al mismo tiempo rechazar y protestar cualquier medida unilateral que en violación a la Resolución 31/49 de la O.N.U. modifique la situación del área en disputa.

Sin perjuicio de ello y partiendo de una actitud constructiva, el gobierno argentino se ha propuesto como objetivo la cooperación.

Ello siempre y cuando se observen dos condiciones inamovibles: que esa cooperación no implique menoscabo alguno de los derechos que reivindicamos y que, además redunda en beneficios adicionales para nuestro país.

Los entendimientos que la han hecho posible están bajo la fórmula de soberanía acordada por ambos países en Madrid en 1989. Bajo su amparo, Argentina y el Reino Unido pueden progresar conjuntamente hacia esquemas temporarios de cooperación sin que ello implique una aceptación o reconocimiento de la posición de la otra parte.

En este marco creció el intercambio comercial entre ambos países y sobre todo, se incrementaron substancialmente las inversiones británicas en la Argentina.

Continuado en dicho esfuerzo operativo y en materia de la conservación de los recursos pesqueros en la zona en disputa, procuramos a través de la Comisión Argentino Británica de Pesca proteger las biomasas y asegurar la continuidad de esta actividad económica tan importante.

En materia de hidrocarburos, recientemente se ha registrado el mayor grado de avance cooperativo desde hace 160 años a la fecha.

En efecto, el 27 de septiembre de este año la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña suscribieron en Nueva York la "Declaración Conjunta sobre Cooperación en actividades Petroleras en el Atlántico Sudoccidental", para la exploración y explotación de hidrocarburos en áreas marítimas circundantes a las Islas Malvinas.

Este instrumento, sumado a la declaración unilateral de nuestro país, - difundida en el mismo acto-, constituye un avance en la búsqueda de la ratificación integral de los derechos argentinos sobre las islas y los espacios marítimos circundantes.

El entendimiento que representa un modus vivendi provisional, se halla amparado por el denominado "paraguas de soberanía" que se refuerza al incluir un compromiso de ambas partes a no extender el área en disputa.

La nota significativa es que por primera vez ambas partes reconocen la existencia de una disputa de soberanía, alterando así el Reino Unido la posición mantenida, al menos desde 1982.

La declaración crea una Comisión Conjunta integrada por ambos países, que coordinarán las actividades en el área, recibirá información de las empresas intervinientes y efectuará recomendaciones sobre medio ambiente y monitoreo petrolero.

Así mismo ambas partes acordaron garantizar la participación de empresas de ambos países y abstenerse de cualquier acción para frustrar la posibilidad de llevar a cabo las actividades de exploración y explotación.

En definitiva la República Argentina y Gran Bretaña se vinculan por este acuerdo en una instancia negociadora dinámica al solucionarse una cuestión con potencial conflicto.

El peligro de la unilateralidad ha sido subsanado.

Sin embargo el entendimiento no implica una aceptación de la licitación británica en las áreas marítimas circundantes a las Islas Malvinas, y así lo hizo saber el gobierno argentino a través de su declaración en el momento de la firma.

Sólo nos cabe desear que estas favorables perspectivas conduzcan a la resolución de los demás temas pendientes relativos al área en conflicto.

 

Señor Presidente

Distinguidos Colegas:

 

La recuperación pacífica del ejercicio pleno de la soberanía sobre toda el área en disputa y las aguas que la rodean es parte hoy de la Constitución Argentina tras haber sido consensuada por todo el arco político del país.

Constituye además un objetivo permanente e irrenunciable de nuestra política exterior.

La República Argentina espera que el nivel de confianza entre ambos países siga aumentando.

Ello nos alienta a instar al Reino Unido a que nos acompañe en este esfuerzo, revisando su posición y accediendo a abordar la cuestión de fondo con verdadera voluntad negociadora.

Solo así estaremos respondiendo favorablemente al pedido de la mayoría de la comunidad internacional.