Anuario de Relaciones Internacionales, Año 1997 CRONOLOGIA DOCUMENTAL

 

CRONOLOGIA DOCUMENTAL

Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE)

 

Para describir la tarea desempeñada por la OSCE, antigua Conferencia para la Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE), en el campo de la protección de los derechos humanos es preciso efectuar una serie de consideraciones preliminares que nos ayuden a situar en su justo contexto las actividades realizados durante el año 1996.

En primer término, desde una perspectiva histórica, observamos que la CSCE fue creada en la década de los setenta como un elemento para la distensión y el acercamiento entre los bloques occidental y oriental. Junto a los aspectos militares, los treinta y cinco Jefes de Estado y de Gobierno reunidos en Helsinki estimaron como componente necesario de la distensión el respeto a los derechos humanos, lo que motivó su inclusión como el Principio VII del Decálogo del Acta Final de Helsinki de 1 de agosto de 1975.

En la lógica revisión de sus prioridades para adaptarlas a los nuevos retos y problemas impuestos por los acontecimientos que se han desarrollado durante la última década en el marco de las relaciones internacionales, la OSCE centra su actuación actual en tres grandes ejes temáticos:

- consolidar valores comunes y construir sociedades civiles;

- prevenir conflictos locales, restaurar estabilidad y llevar la paz a zonas de conflicto;

- superar los déficits en materia de seguridad y evitar la creación de nuevas divisiones promoviendo un sistema cooperativo de seguridad.

Desde un ámbito espacial, es realmente significativa la amplia participación lograda como queda patente al comprobar que la casi totalidad de los Estados europeos, excepción hecha de la República Yugoslava suspendida por el conflicto de Bosnia, y Estados Unidos y Canadá forman parte de la misma. Así, con la inclusión de Andorra durante el año 1996, nos encontramos con una organización internacional que aglutina a cincuenta y cinco Estados cubriendo un área que va desde Vladivostok hasta Vancouver.

En el objeto de la presente crónica nos centraremos en el campo de la protección de los derechos humanos. Uno de los aspectos reseñables en la materia, como señalamos anteriormente, es la conexión que en los planteamientos de la OSCE se ha establecido entre los derechos humanos y el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. Así, la CSCE en sus primeros instrumentos ya señalaba que un país que violara sistemáticamente las libertades fundamentales de sus ciudadanos no sería depositario de la confianza de la comunidad internacional y, como consecuencia de ello, debería incluso entenderse como una potencial amenaza a otros países.

Partiendo de dicha premisa inicial, el sistema de protección de los derechos humanos establecido en el marco de esta Organización, antes Conferencia, para la Seguridad y Cooperación en Europa ha evolucionado en una doble vertiente: externa e interna. Externa para que, a medida que avanzan y se perfeccionan sus cometidos en materia de derechos fundamentales, se regulen sus relaciones con otras organizaciones internacionales con competencias sobre la materia, esto es, el Consejo de Europa, la Organización de las Naciones Unidas y, en menor medida, la Unión Europea. La evolución interna, por su parte, ha desembocado en una serie de reformas tanto en el listado de derechos protegidos, como en los mecanismos de protección, tendientes a facilitar a la organización una capacidad de respuesta eficaz frente a los cometidos encomendados.

En esta línea, la Organización ha creado en su estructura un entramado institucional con competencias específicas en materia de derechos humanos. Así, además de los órganos generales -Cumbres, Consejo Ministerial, Consejo Superior, etc.-, hallamos algunos con competencias específicas en materia de derechos fundamentales. Entre ellos destacaremos a:

- Alto Comisionado para las Minorías Nacionales(ACMN), creado en 1992 para responder a las tensiones étnicas con potencial suficiente para convertirse en un conflicto en el ámbito espacial de la OSCE. Su sede se encuentra en La Haya.

- Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (OIDDH). Este órgano, denominado en su origen Oficina para las Elecciones Libres, se halla establecido en Varsovia y entre sus cometidos se encuentra el de promover los derechos humanos, la democracia y el imperio del derecho. Se encuentra enmarcado en el concepto más amplio de dimensión humana.

- Misiones OSCE. Con la finalidad básica de servir como instrumento para la prevención de conflictos y la gestión de crisis, incluyen a menudo en sus mandatos disposiciones relativas a derechos humanos.

Expuesta sucintamente la dinámica institucional, observamos que la misma se basa en mecanismos de control y protección ciertamente políticos e intergubernamentales lo que nos permite calificarlo como un sistema sumamente endeble donde las obligaciones se basan más en inspiraciones morales que en normas jurídicamente obligatorias. En todo caso no es nuestro deseo el mostrarnos en exceso críticos con esta Organización puesto que en la materia que abordamos cuantos esfuerzos vengan a sumar deben ser bien recibidos, con independencia del deseo que nos inunda de que el grado de eficacia de los mismos alcance niveles significativos. En todo caso, la crítica contemporánea va ligada a la pervivencia de lo criticado, lo que nos lleva a concluir que el mero hecho de plantear observaciones negativas sobre un sistema es, en último término, un reconocimiento de su existencia y vigencia.

Para finalizar con este breve acercamiento voy a referirme a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados participantes de la OSCE que tuvo lugar en el pasado mes de diciembre de 1996 en Lisboa. En ella, los Estados se encomendaron a la solución de los gravas problemas que en materia de dimensión humana concurren en la actualidad como, por ejemplo, la migración involuntaria, la no democratización, las amenazas a la independencia de los medios de comunicación, el fraude electoral y las manifestaciones de nacionalismo agresivo, racismo, chauvinismo, xenofobia y antisemitismo.

Precisamente, en materia de medios de comunicación, a iniciativa del gobierno alemán, se ha encomendado al Consejo Permanente la elaboración de un mandato que concluya con el nombramiento, no antes del Consejo Ministerial que se celebrará en Copenhague en diciembre de 1997, de un representante de la OSCE sobre la libertad de los medios de comunicación.

A continuación pasaré a enumerar de forma detallada las actividades realizadas por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa durante 1996. Dicha labor la vamos a agrupar en dos ámbitos, coincidiendo con la terminología empleada por la propia institución:

a) Pronta alerta, prevención de conflictos y gestión de crisis

En esta área de actuación, una de las principales de la OSCE, cabe destacar el establecimiento de misiones de larga duración de la OSCE en diversos países. Las misiones OSCE desplegadas durante el pasado año 1996 han sido las de: Kosovo, Sandjak y Vojvodina (República Federativa de Yugoslavia -Serbia y Montenegro-); Skopje (antigua República de Macedonia); Georgia; Estonia; Moldavia; Letonia; Tadyikistán; Sarajevo; Ucrania; Bosnia-Herzegovina y Croacia.

En el mandato de estas misiones se incluyen tareas que varían desde, por ejemplo, la asistencia al país de que se trate en el proceso de transformación democrática hasta la estabilización de situaciones posteriores a conflictos, prestando su ayuda para el proceso de reconciliación nacional. En todo caso en dichos mandatos suelen incluirse cometidos vinculados a derechos humanos. Así, los asuntos referidos a la Dimensión Humana, a la democracia y a la construcción del imperio de la ley son elemento esencial e indispensable en sus funciones. En ellas, es igualmente frecuente la colaboración con otras organizaciones internacionales activas en el marco de sus respectivas competencias como lo demuestra la colaboración habida con el Consejo de Europa y la Organización de las Naciones Unidas.

La más relevante de las misiones desplegadas sobre el terreno por la OSCE es, sin duda, la Misión a Bosnia-Herzegovina. Establecida el 8 de diciembre de 1995, entre sus cometidos se hallan principalmente los siguientes:

- Supervisar la preparación y realización de elecciones libres e imparciales.

- Participar en actividades encaminadas a facilitar la vigilancia del control de armamentos y los arreglos destinados a fomentar la confianza y la seguridad.

- Vigilar la situación en materia de derechos humanos.

En este último cometido, la Misión, merced al establecimiento de oficinas auxiliares y el nombramiento de observadores, pudo informar acerca de las violaciones de derechos humanos y la situación de derechos humanos en general, con atención especial a los derechos humanos relacionados con la materia electoral. Ello se complementó con actividades de promoción, tales como el establecimiento de contactos con organizaciones locales de derechos humanos y el desarrollo de diálogos entre importantes colectivos locales.

En una vertiente mucho más concreta, la Misión apoyó a los tres defensores de los derechos humanos de la Federación de Bosnia-Herzegovina, representantes de los tres grupos étnicos principales.

Por último, en aplicación del Acuerdo de Dayton se creó un órgano nacional con carácter internacional durante sus primeros cinco años de vida, la Comisión de Derechos Humanos. Ésta se compondrá a su vez de un Defensor de los Derechos Humanos, cargo que en la actualidad ostenta la suiza Sra. Gret Haller, y por una Cámara de Derechos Humanos con catorce integrantes que representan a los principales actores de la Federación.

Además de las misiones de larga duración de la OSCE, también podemos señalar otras actuaciones sobre el terreno como, por ejemplo, el Grupo de Asistencia de la OSCE a Chechenia , con el cometido de acercar a las partes en el conflicto, y el Representante Personal del Presidente en ejercicio de la OSCE para el conflicto en el área que es objeto de la Conferencia de Minsk.

b) Protección de las minorías nacionales.

Como indiqué anteriormente, la OSCE actúa en este campo a través del Alto Comisionado para las Minorías Nacionales (ACMN). Este órgano funciona como un instrumento para identificar y promover la pronta solución de las tensiones étnicas que podrían poner en peligro la paz, la estabilidad o las relaciones entre los Estados participantes en la OSCE.

El procedimiento empleado por este organismo consiste en un mecanismo de visitas a aquellos lugares donde se han detectado problemas concernientes a la materia de su competencia, es decir, problemas referidos a las minorías nacionales.

Las visitas que efectúa el ACMN tienen por objeto, normalmente, conocer sobre el terreno la situación, dialogar con los representantes de las minorías afectadas, reunirse con las autoridades gubernativas estatales para, en último término, elaborar un informe. Dicho informe contiene un resumen de los asuntos tratados en el viaje del Alto Comisionado, así como un análisis a modo de conclusión de la situación constatada que, en ocasiones, se concreta en una formulación de recomendaciones.

Durante el año 1996, el Alto Comisionado para las Minorías Nacionales realizó las siguientes visitas: Croacia, Estonia, la ex República Yugoslava de Macedonia, Hungría, Kazajstán, Kirguistán, Letonia, Rumania, Eslovaquia y Ucrania.

Los principales problemas que se abordaron durante las mencionadas visitas abarcan un amplio abanico de temas que tienen como común denominador las relaciones interétnicas.

Entre las cuestiones que tuvo que afrontar Mr. Max van der Stoel, Alto Comisionado desde la puesta en marcha de esta institución el 1 de enero de 1993 hasta la actualidad, se hallan las relativas a las diferencias entre las autoridades nacionales y regionales, las perspectivas para la repatriación de personas que pertenecían a minorías nacionales a zonas en las que habían vivido anteriormente, los problemas relacionados con la posibilidad de obtener la ciudadanía y, por último, cuestiones relativas a la educación, en especial, la posibilidad de que los miembros de las minorías reciban educación en su lengua materna.

c) La Dimensión Humana.

Este término, acuñado de forma particular por la organización objeto de nuestro estudio, fue definido como las responsabilidades incluidas en el Acta Final de Helsinki y en otros documentos de la CSCE relativos al respeto de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, los contactos humanos y otros asuntos de un marcado carácter humanitario.

Uno de las carencias derivadas de las obligaciones que los instrumentos implantadores de la Dimensión Humana incluyen es, como apuntamos anteriormente, la falta de carácter jurídico vinculante (legally binding) de las mismas lo que nos sitúa ante compromisos de naturaleza política.

En este campo, referido a los esfuerzos de la Organización por mejorar los mecanismos de protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, la OSCE se ha sustentado, en gran medida, en uno de sus organismos: la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH).

Las actividades desarrolladas durante el año 1996 se han dirigido a ámbitos de actuación específicos. Así, el apoyo de la OIDDH a la Misión de la OSCE multiplicó de forma significativa el trabajo de este órgano. Concretamente, en tres aspectos se centró la asistencia de la OIDDH: el proceso electoral, los defensores de los derechos humanos y el proceso de creación de una legislación moderna.

Además de esta amplia labor realizada en aplicación de los Acuerdos de Dayton, la OIDDH ha participado en la vigilancia y supervisión de otros procesos electorales como los celebrados en Albania, Rusia, Armenia, Lituania, Bulgaria, Moldovia, Rumania, ex-República Yugoslava de Macedonia y de las elecciones municipales celebradas en la República Federativa de Yugoslavia, aunque en este último caso tras su celebración.

Dentro de esta labor de observación, se controlan todos los factores que, en alguna medida, puedan afectar al proceso electoral. Así, se verifica la correcta implantación de la ley electoral, se comprueban los censos, la campaña electoral, las votaciones, el recuento, etc.

Finalizados los comicios, la OSCE redacta un informe donde deja constancia de la valoración final que los mismos le han merecido. En ese informe se constatan, también, los fallos detectados.

En el desarrollo de la labor de supervisión de comicios, alcanzó gran notoriedad la labor de la OSCE en el conflicto surgido de las elecciones municipales celebradas en la República Federativa de Yugoslavia. En ellas, una delegación de la Organización fue invitada por el Ministro de Asuntos Exteriores de dicha República para que supervisara el resultado de dichas elecciones, tras una anulación de los mismos por el gobierno serbio de Slobodan Milosevic. La OSCE decidió que fuera el antiguo presidente del gobierno español, Felipe González, quien en calidad de Representante Personal del Presidente en ejercicio de la OSCE acudiera a Belgrado. El informe con el que concluyó su visita contenía cinco puntos claves: la votación celebrada debía considerarse como válida; la coalición opositora ganó en 13 ciudades y ocho distritos de la ciudad de Belgrado, donde el gobierno serbio había anulado los resultados aludiendo a irregularidades denunciadas por el Partido Socialista; el resultado de las elecciones es favorable a los partidos gubernamentales con carácter global; se pide a todas las fuerzas políticas que acaten los resultados; y, por último, se pide a la OSCE que interceda ante Belgrado para que cumpla la voluntad expresada en las urnas dentro del pleno respeto de los derechos humanos y los principios democráticos.

Otro instrumento relevante en el desarrollo de sus funciones es, sin duda, el de la formación. En ejecución de la misma, la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos ha celebrado diversos seminarios, simposios y reuniones. Las materias abordadas incluyen programas de capacitación, para jueces, funcionarios, Organizaciones No Gubernamentales, medios de información, etc.; de difusión de derechos humanos; apoyo a las Misiones; sobre migraciones de la Confederación de Estados Independientes; y cuestiones relativas a las minorías romaníes y sinti, esto son, los colectivos de gitanos.