Anuario de Relaciones Internacionales, Año 1997 Departamento

 

DEPARTAMENTO DE EUROPA Y CEI

 

Presentación:

Helena Peralta Calvo,

Isabel Stanganelli,

 

Documentos:

Martha Corti, Helena Peralta Calvo, Sebastián Minatta, Guillermo Tempesta

 

Cronología:

Rafael Daló (Unión Europea), Claudia Gómez y Sebastián Minatta (Europa Occidental), Isabel C. Stanganelli (Repúblicas Bálticas), Paola Rossi y Pablo Morales (Europa central y nórdica), Alejandro Simonoff (CEI), Claudio Capdeville (Europa Balcánica)

 

 

Presentacion

 

El Departamento de Europa y CEI se propuso como objetivos durante 1996 profundizar relaciones con instituciones relacionadas con el área y ahondar el análisis de los procesos que están ocurriendo en tan dilatada región y que abarcan desde la aplicación del acuerdo de Dayton -que puso fin a la guerra en Bosnia-Herzegovina- hasta la aproximación a una moneda única en el marco de la Unión Europea, pasando por la febril actividad de la OTAN; los procesos de privatización en Europa Central y la inserción en diferentes términos de lo que fuera la URSS entre otros hechos de gran significación a nivel mundial.

Con ese propósito, el Departamento incrementó la relación con la Escuela de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza; con la Universidad de Innsbruck (Instituto de Derecho Internacional); con el Instituto de Relaciones Europeas-Latinoamericanas (IRELA) de Madrid -España-; con el Instituto de Derecho Internacional de la Universidad de Roma "La Sapienza" y con la II Universidad de Roma "Tor Vergata" (Instituto de Estudios Latinoamericanos).

El contacto con instituciones que representan a los estados europeos fructificó en la visita de la Prof. Doctora Araceli Mangas Martín, del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad Libre de Bruselas; del Dr. Vannino Chiti, presidente de la Región Toscana -Italia- y como invitados a las II Jornadas de Europa realizadas durante el mes de noviembre, de los Embajadores Vittorino Allocco (Delegación de la Unión Europea), Renaud Vignal (Francia), Hakan Grankvist (Suecia), del Ministro Consejero Enrico Guicciardi (Italia) y del Cónsul Algimantas Rastauskas (Lituania).

En cuanto a asistencia a congresos, simposios y jornadas, en representación del IRI, Isabel C. Stanganelli expuso en el IX Encuentro de Geógrafos -mayo 1996, Neuquén- y en la 56º Semana de la Geografía -octubre 1996, S. M. de Tucumán- los trabajos "Acuerdos Internacionales en la Región del Báltico" y "Situación ecológica en la ex-URSS". Con la Lic. Paola Rossi asistió a las 7º Jornadas Bancarias de la Asociación de Bancos de la República Argentina (ABRA), Buenos Aires, julio de 1996.

Como parte de las actividades de extensión la Prof. Verónica Blum de la Fac. de Humanidades y Ciencias de la Educación -UNLP-, dictó un curso de alemán.

 

En la Presentación de esta nueva edición del Anuario del IRI se incluyen comentarios de Helena Peralta Calvo -La Conferencia Intergubernamental: revisión del Tratado de Maastricht- y de Alejandro Simonoff e Isabel Cecilia Stanganelli -Rusia en caída libre-.

La Cronología de la Unión Europea fue realizada por Rafael Daló. Claudia Gómez y Sebastián Minatta desarrollaron la secuencia anual de Europa Occidental, Isabel C. Stanganelli la correspondiente a Repúblicas Bálticas, Paola Rossi y Pablo Morales se ocuparon de Europa Central y Nórdica, Claudio Capdeville de Europa Balcánica y Alejandro Simonoff de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

 

La Conferencia Intergubernamental: revisión del Tratado de Maastricht

La necesidad de una Unión Europea fuerte hizo necesaria la convocatoria a una Conferencia en la cual hoy se están negociando posibles modificaciones al Tratado de Maastricht.

Maastricht previó tres pilares que transformaron a la Comunidad Económica Europea (CEE) en la actual Unión Europea. Ellos son una moneda común, una política exterior y de seguridad común y una política interna y de justicia común.

La aparición de graves problemas condujo al incumplimiento de las exigencias y fue imperativo revisar el Tratado de Maastricht, que promueve un mayor acercamiento a los ciudadanos de la Unión para que dejen de ser simples espectadores escépticos.

La Comisión, el Parlamento Europeo y el Consejo prestaron conformidad -tal como lo prevé el art. N del Tratado- en la realización de la Conferencia revisora, inaugurada el 29 de marzo de 1996 como resultado del Consejo Europeo de Turin. La reunión del Consejo Europeo en Dublin le dio un nuevo impulso subrayando la necesidad de enfrentar los nuevos desafíos del siglo XXI.

A continuación pasaremos a hacer un breve relato de las opiniones dadas por cada una de las Instituciones Comunitarias así como de las conclusiones de algunas reuniones del Consejo Europeo.

La Comisión adoptó el 28 de febrero de 1996 su parecer afirmando la necesidad de llevar a cabo la Conferencia Intergubernamental (CIG), debiendo imponérsele fines ambiciosos apoyados en una firme voluntad política de los gobiernos para reforzar la Unión. Estableció lineamientos que deberán sguirse en las negociaciones: acercamiento al ciudadano, mayor coherencia en la Política Exterior Comunitaria y la configuración de un nuevo sistema institucional apropiado a una Europa ampliada.

El Parlamento Europeo adoptó el día 13 de marzo de 1996 una resolución por la cual se declara igualmente favorable a la convocatoria de la Conferencia señalando que las prioridades deben ser: una mejor definición de la ciudadanía europea y un mayor respeto a los derechos del hombre; una respuesta eficaz a las preocupaciones del ciudadano respecto a su seguridad interna, en materia de justicia y asuntos internos; desarrollo del área social y ecológica; refuerzo del rol externo de la UE; mayor transparencia y apertura para lograr una Europa más democrática; necesidad de un Tratado codificado más simple y fácil de comprender subrayándose la urgencia de que los ciudadanos participen en el proceso de revisión del Tratado.

También el Consejo dio su opinión favorable a la convocatoria de la CIG el 25 de marzo llevándola a cabo formalmente la presidencia italiana de turno.

Tal como se acordó en la reunión del Consejo Europeo de Madrid, la CIG se sarrollará a través de reuniones mensuales de los ministros de asuntos exteriores y de reuniones semanales de los representantes de los ministros.

El Consejo Europeo de Florencia (junio de 1996) pidió a la presidencia irlandesa la preparación para la reunión en Dublin de un proyecto general de revisión del Tratado de Maastricht en la búsqueda de una Unión más próxima a sus ciudadanos, que refuerce la política exterior y de seguridad común, que asegure la ampliación de la UE y el buen funcionamiento de las instituciones y simplifique el Tratado para hacerlo más comprensible para los ciudadanos.

Resulta relevante el Informe que elevara la Comisión al Consejo el 3 de julio de 1996 relativo a la aplicación del procedimiento de codecisión (art. 189 B párrafo 8 Tratado CE) que recomienda la extensión del procedimiento de codecisión en toda la actividad legislativa comunitaria, suprimiendo en cambio el procedimiento de cooperación y previendo el recurso de opinión del Parlamento Europeo para los Acuerdos Internacionales y áreas de orden constitucional así como la simple opinión del mismo para las demás cuestiones. Coincidentemente en la resolución del 14 de noviembre de 1996 el Parlamento Europeo acogió favorablemente esta postura.

Los Jefes de Estado y de Gobierno confirmaron el calendario establecido en Florencia subrayando que la CIG deberá concluirse en junio de 1997 con la presidencia holandesa.

Resulta difícil afirmar que la CIG llevará a cabo los propósitos establecidos en el término fijado ya que aún restan superar varias cuestiones, pero sí podemos remarcar que existe voluntad política. Esto nos permite mirar el proceso de revisión con optimismo.

 

¿Rusia en caída libre?

El año 1996 estuvo marcado para Rusia por tres problemas básicos que afectaron la estabilidad de la región: el problema institucional y sus graves connotaciones económicas y la guerra en Chechenia.

Hasta junio de 1996 -cuando la salud del presidente obligó a Rusia a prescindir de él- los gobernadores de la mayoría de las regiones respondían directamente ante el Kremlin. Ahora que casi todos ellos han ganado las respectivas elecciones, raramente responden ante alguien. El balance de poder a lo largo del país se encuentra alterado.

El nuevo orden regional que siguió a la adopción de una nueva Constitución en 1993 obligó a los líderes locales a convocar a elecciones para fines de 1996. Esto hizo que las 47 regiones -oblasts, krais y okrugs autónomos, en terminología rusa- se movilizaran, y pese a los retardos, a principios de 1997 el proceso había concluido excepto para cinco de ellas. La Federación Rusa posee 89 componentes incluyendo 21 "repúblicas étnicas": todas ellas tenían presidentes electos en enero de 1997, salvo Chechenia. Los comunistas triunfaron en la mayoría de los casos siendo éste un duro golpe para Yeltsin, si bien eran candidatos independientes que llevaron a cabo campañas no ideológicas presentándose más como empresarios que como políticos.

El alterado balance del poder entre las regiones y el gobierno central seguramente favorecerá a las regiones y modificará al Consejo de la Federación donde se reúnen los líderes locales: el Kremlin deberá negociar con ellos. Las regiones más pobres, con mayor dependencia del presupuesto federal serán más fácilmente dominadas. Pero las regiones que ansían mayor autonomía serán difíciles de contener y podrían demandar poderes casi soberanos. El más poderoso de los presidentes locales, Mintimer Shaimiev de Tatarstán, con su economía creciendo rápidamente, se ha transformado en un hombre muy poderoso con quien dialogar. Semejante autonomía regional podrá ayudar a la economía de Rusia si los gobernadores compiten para atraer inversiones. Pero será nefasta si los gobernadores desearan maximizar el control personal.

El mayor temor -del que no se habla- es que China y Japón extiendan su poder político y económico sobre la vasta y escasamente poblada región rusa de Siberia Oriental y las áreas del Pacífico, que incluyen 16 de los 148 millones de habitantes de Rusia.

Las regiones han aprendido a reunirse para aumentar su fuerza. Todas menos Chechenia se han reunido en "asociaciones económicas". La región del Pacífico y Siberia son muy ricas en recursos naturales. Las regiones del Volga y Urales abarcan algunas de las más prósperas ciudades. Las asociaciones regionales en Rusia europea incluyen ciudades muy pobladas y granjas. Moscú está rodeada por un pobre cinturón industrial. La región próxima al Cáucaso es una de las más pobres de Rusia y depende de la ayuda federal. Todas ellas desean reducir los gastos federales, los impuestos y la inversión en infraestructura. Ahora que los gobernadores de Rusia se están emancipando del Kremlin, deberán edificar un espacio útil que lo sustituya.

 

La situación en Chechenia parecía no tener solución por la ofensiva rusa de principios de año y el incremento de la actividad terrorista chechena. El precario cese del fuego tuvo claros motivos electorales. Tras la elección, el incremento de la actividad militar e incluso la llegada de Lebed, hacían prever una larga lucha en esa república del Cáucaso. Pero muchas veces la realidad impone condiciones muy distintas a las previstas por los que tienen la responsabilidad de gobernar, y fue en este marco en el cual el mismo Lebed tuvo que negociar la paz con los rebeldes donde se reconoce a este pueblo el derecho a la autodeterminación. El cese del conflicto significó la posibilidad de restringirlo a la región en la que se encuentra inmerso, ya que su continuidad podía radicarlo en Moscú mismo. El camino hacia la independencia de este pueblo es un dato preocupante para el Kremlin. Por otra parte este tratado de paz no ha estimulado -hasta el momento- a otros pueblos a seguir la variable chechena para conseguir su independencia, y esto es un dato de por sí positivo para la política moscovita.

 

La relación con los ex estados de la URSS y su anterior bloque está marcada por la extensión de la OTAN a esos países, algo a lo que Moscú se opone cada vez con menor fuerza, y su idea de revitalizar la OSCE se desdibuja bastante. Un dato alentador para la integración de Rusia al continente europeo es su ingreso al Consejo de Europa. El cambio de canciller a principios del año no significó un golpe de timón en la política exterior rusa. Otro tema de preocupación es la extensión de la guerrilla talibán desde Afganistán y hacia Asia Central, que podría tener consecuencias institucionales fuertes en los países de la región.

 

El año 1996 no fue positivo para Rusia. La precaria salud del presidente puso sobre el tapete una intensa pelea palaciega, el reconocimiento de la autodeterminación del pueblo checheno puede ser el punto de inflexión que evite que la Federación Rusa se siga desmembrando -como ya lo hizo la URSS-, la OTAN avanza con toda fuerza hacia sus fronteras y una delicada situación económica nos lleva a preguntarnos hasta dónde seguirá la caída.

 

 

Hacemos propicia esta oportunidad para agradecer a la Delegación de la Unión Europea que a través de su Embajador, Ing. Vittorino Alloco, de la Sra. Cecilia Balbín y de la Sra. Lidia Cotas brindó su cooperación -dentro y fuera del marco de las II Jornadas de Europa-, así como la asistencia y hábil accionar de la Comisión de Ceremonial y Protocolo de la UNLP y también a quienes desinteresadamente colaboraron con nuestra tarea.

 

A partir de esta edición del Anuario 1997, el Departamento de Europa pasa a denominarse Departamento de Europa y CEI. Este cambio formaliza la incorporación del área no europea de la ex-URSS, que de todas maneras veníamos trabajando en las ediciones anteriores.

 

Helena Peralta Calvo e Isabel Cecilia Stanganelli

Coordinadoras