Anuario de Relaciones Internacionales, Año 1998

 

Cumbre de Jefes de Estado
y de Gobierno del Grupo de los 15.

Comunicado final

 

(Kuala Lumpur, 5 de noviembre de 1997).

 

1. Nosotros, jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de los Quince, nos encontramos en Kuala Lumpur, Malasia, del 3 al 5 de noviembre de 1997, para nuestra Séptima Cumbre y aceptamos un nuevo miembro, Kenya. Juntos examinamos el proceso de mundialización actual y sus incidencias en los países en desarrollo y llegamos a las siguientes conclusiones:

2. El impacto de la mundialización sobre la gestión futura de la economía mundial y por lo tanto en la vida económica de las naciones, encabeza desde hace algunos años el orden del día internacional. Globalmente, continuamos constatando una expansión de los intercambios; el desarrollo de movimientos de capitales, de los que forman parte las inversiones extranjeras; la mayor interdependencia de los mercados financieros; y la parte creciente de empresas transnacionales en la actividad económica mundial. Reconocemos que las perspectivas de crecimiento de todos los países, particularmente de los países en desarrollo, dependerán ampliamente de su actitud de participar positivamente en este sistema económico mundial naciente. También pensamos que la mejor manera de alcanzar nuestro objetivo, de mejorar el nivel de vida de nuestros pueblos es proporcionando un medio ambiente propicio para un completo desarrollo de su espíritu de empresa.

3. Los países en desarrollo representan más de los dos tercios de la humanidad. Tienen un potencial importante en términos de producción y de poder de compra que puede ser una locomotora para el crecimiento mundial, como ya es el caso en una cierta medida. Alentar el crecimiento económico en los países en desarrollo interesa, por lo tanto, a la economía mundial en su conjunto. Estamos unidos a un proceso de mundialización que lleva a un modo de desarrollo más equitativo y durable y a un crecimiento económico rápido. A la participación positiva de los países en desarrollo, incluso de los menos avanzados, en la economía mundial, debe corresponder un ambiente económico internacional favorable, justo y no discriminatorio, en el cual los países desarrollados asumen una responsabilidad especial. Esto iría a la par de un mejor dominio de las fuerzas y de las ventajas de la mundialización y una mayor aptitud para administrar los flujos de recursos para el desarrollo.

4. Numerosos países en desarrollo ya se lanzaron en el proceso de liberalización que se encuentra en la base de la mundialización y contribuyeron ampliamente al crecimiento de la producción y de los intercambios mundiales. Un más amplio acceso a los mercados, a los capitales y a la tecnología de los países desarrollados es necesario para mejorar todavía más nuestra contribución ya importante en la economía mundial.

5. De acuerdo con nuestra voluntad de reforzar la cooperación Sud-Sud (CSS), nos comprometimos a continuar actuando conjunta e individualmente para ayudarnos mutuamente y ayudar a otros países en desarrollo a actuar positivamente en el proceso de mundialización. Daremos prioridad a las iniciativas que propicien el diálogo y la concertación sobre problemas de importancia mundial entre nuestros miembros y también con la comunidad más amplia de los países desarrollados y en desarrollo, en todas las instancias.

6. Las operaciones transfronteras entre nuestros miembros fueron mutuamente beneficiosas. Por lo tanto nos esforzaremos en facilitar flujos suplementarios identificando nuevas medidas y alentando los mecanismos existentes para la CSS, tales como el Sistema Global de Preferencias Comerciales (SGPC). Igualmente nos ocuparemos en determinar los medios para aprovechar plenamente las ventajas de la cooperación Sud-Sud para todos los países en desarrollo.

7. Una ayuda especial debe ser concedida a los países en desarrollo, especialmente los menos desarrollados, que padecen enormes dificultades para hacer frente a los desafíos de la mundialización y corren mayor riesgo de marginalización. Pensamos que la ayuda pública al desarrollo (APD) es indispensable para los países en desarrollo, en particular para los menos desarrollados de entre ellos, y que no puede ser reemplazada por los flujos de capitales privados. Remarcamos que la inversión extranjera directa (IED) y la APD no pueden substituirse uno por el otro, pero que ellos se completan y se refuerzan mutuamente. Exhortamos a los países industrializados a respetar su compromiso a llevar su APD a un 0,7% al menos de su Producto Bruto Interno.

8. Aplaudimos la iniciativa sobre los Países pobres excesivamente endeudados (PPLD) aprobada el año pasado por el FMI y el Banco Mundial, que contribuye de una manera importante a aligerar la deuda de los países confrontados con problemas financieros particularmente graves. Se trata de una primera medida que debe ser puesta en marcha sin plazo y seguida de medidas complementarias destinadas a ayudar a los países pobres.

9. Nuestros ministros de Comercio y de Economía se encontraron durante esta Cumbre a fin de considerar eventuales nuevos campos para la cooperación económica entre países miembros del G-15, así como examinar cuestiones tratadas en diversas instancias intergubernamentales, que conciernen en especial a los países en desarrollo. Proclamamos y aprobamos las recomendaciones siguientes hechas por nuestros ministros de Comercio y de Economía.

10. Habida cuenta de la diversidad y de los diferentes niveles de desarrollo de nuestros países, estamos de acuerdo en insistir sobre las iniciativas realistas y realizables en materia de cooperación en los dominios del comercio y de las inversiones, dentro de los límites de nuestros recursos y nuestras posibilidades actuales.

11. Decidimos desarrollar la cooperación para facilitar los intercambios y la inversión mejorando los mecanismos existentes para el intercambio de informaciones, facilitando los viajes de negocios especialmente por medio de una disminución en los trámites para obtener visas, de una armonización de las normas y de las condiciones de conformidad, de una simplificación de los procedimientos y prácticas aduaneras, así como intensificando las actividades comerciales y fomentando la inversión.

12. A fin de desarrollar la cooperación, estamos decididos a tomar medidas complementarias en vista de intercambio de saber-hacer, de expertos y de tecnologías. Para intensificar los intercambios comerciales entre los países del G-15, pedimos al sector privado mantener las iniciativas del G-15 y reforzar el trabajo en red por medio de asociaciones comerciales.

13. También aprobamos los diversos mecanismos y enfoques en los cuales están de acuerdo los ministros de Comercio y de Economía para la aplicación de las recomendaciones.

14. Igualmente, señalamos que es importante que los países del G-15 velen por la cohesión de su grupo de manera de preservar eficazmente sus intereses en materia comercial y de desarrollo. A este respecto, responsables de nuestros países se consultarán para prepararse en vista de las negociaciones de examen previstos en el marco de los Acuerdos de la Ronda del Uruguay del GATT y de su programa.

15. Además, consideramos que es esencial otorgar la prioridad a la aplicación de compromisos existentes en virtud de los Acuerdos de la Ronda del Uruguay. Es necesario, también, reforzar los procedimientos antidumping para evitar que sirvan de instrumento al proteccionismo y a los inconvenientes comerciales.

16. Nuestros ministros de Comercio y de Economía se encontrarán antes o durante la próxima Conferencia ministerial de la OMC en mayo de 1998 con el fin de adoptar posiciones comunes sobre los temas concernientes al Grupo.

17. El sistema basado sobre reglas multilaterales de la OMC proporciona un marco importante para facilitar el comercio internacional. Sin embargo, existe un desequilibrio inherente a este sistema, dado que no todos los países tienen la misma capacidad de defender sus intereses con respecto al comercio y al desarrollo, ni tampoco de ejercer y de preservar sus derechos. Por consiguiente, es vital que los países desarrollados apliquen rápida e integralmente sus compromisos como miembros de la Ronda del Uruguay, especialmente la disposición presente en varios acuerdos que prevén un tratamiento especial y diferenciado para los países en desarrollo. Igualmente, medidas unilaterales, en particular aquéllas con efectos extraterritoriales, son incompatibles con un sistema de intercambios multilateral basado en principios establecidos y normas reconocidas de derecho internacional. Nuestros países asumieron sus responsabilidades para garantizar un sistema de intercambios mutuamente ventajoso e invitamos a nuestros asociados de los países desarrollados a hacer lo mismo, especialmente cumpliendo con sus compromisos. En el mismo concepto, remarcamos la necesidad de garantizar la universalidad de la OMC y, en este contexto, pedimos una aceleración del proceso de adhesión de los países en desarrollo en la OMC.

18. Aprobamos las recomendaciones de la Reunión de Alto nivel sobre los Países Menos Avanzados (PMA) que se celebró en Ginebra en octubre de 1997. A este respecto, expresamos nuestra voluntad de reforzar la capacidad interior de los países menos desarrollados y de alentar la cooperación en otros ámbitos determinados dentro del marco integrado sobre la asistencia técnica a fin de realizar la integración de los PMA dentro del sistema de intercambios multilateral. Reafirmamos la importancia de un seguimiento sostenido de esas recomendaciones por los organismos internacionales competentes, en particular la OMC, la CNUCED y el Centro del Comercio internacional, así como los PMA mismos. Aunque la responsabilidad de su desarrollo deba quedar en manos de los PMA, el proceso del Marco integrado, así como fue decidido, debe gozar del mantenimiento y de la ayuda máxima de la comunidad internacional.

19. Reafirmamos que es necesario actuar para que las estrategias de desarrollo que obedecen a las leyes del mercado tengan en cuenta las condiciones sociales y económicas y se acompañen con una cooperación técnica. En particular, la comunidad internacional debe hacer más para ayudar a los países en desarrollo, especialmente a los menos avanzados, a hacer frente a los desafíos de la liberalización, del ajuste estructural, de la infraestructura, del refuerzo de las capacidades institucionales y del desarrollo de los recursos humanos. Con este fin, nos comprometemos a compartir nuestra experiencia con los países menos avanzados y a proveerles una asistencia técnica, dentro del marco de la CSS (Cooperación Sud-Sud).

20. Los bajos salarios en los países en desarrollo no son la causa de la pérdida de empleos en los países desarrollados. El G7 lo reconoció, atribuyendo la desocupación y la inseguridad económica que reinan en los países desarrollados a rápidos cambios tecnológicos y demográficos, más que a la competencia de los países en desarrollo. Los países desarrollados deben tratar sus problemas de desocupación por la aplicación de políticas macro-económicas y estructurales apropiadas. La desocupación no será resuelta por el proteccionismo. Estamos ligados a la aplicación de normas de trabajo básicas pero rehusamos su uso con fines proteccionistas. Un aumento del comercio y de las inversiones entre todos los países, en particular entre los países desarrollados y los países en desarrollo, sólo puede generar nuevas fuentes de crecimiento en la economía mundial. Tenemos mucho por ganar y no por perder, si reforzamos estos lazos.

21. Reconocemos que la IED puede activar los esfuerzos para desarrollo de los países en desarrollo. Los flujos de IED aumentan si se toman medidas apropiadas están tomadas a nivel nacional. Nuestros países se felicitan por la acción de la IED y toman medidas para facilitar esos flujos. Aprobamos las consultas y los estudios que tienen lugar dentro del marco de la CNUCED sobre los incidentes en términos de desarrollo, de un acuerdo multilateral sobre la inversión. Señalamos que un proceso educativo había sido alentado en el seno de la OMC para estudiar el informe entre comercio e inversión.

22. Continuaremos utilizando el marco provisto por el Grupo de los Quince para identificar nuevas oportunidades de aumentar los flujos de IED entre los países en desarrollo. A fin de alentar la cooperación económica y la IED en los países del G 15, los miembros están invitados a establecer acuerdos bilaterales pertinentes y apropiados para este efecto. Pensamos que las empresas de los países en desarrollo pueden ser los más avanzados en los flujos de IED porque su experiencia de trabajo en un ámbito de países en desarrollo les da una mejor comprensión y una previsión más realista de las condiciones locales. También vamos a esforzarnos por reforzar las colaboraciones entre el sector público y el sector privado, en el plano nacional y entre nuestros países, por medio de mecanismos y proyectos del Grupo de los Quince. Por lo tanto, daremos prioridad a una mayor implicación del sector privado en el trabajo del Grupo de los Quince.

23. El partenariato global entre países desarrollados y países en desarrollo deben ser alentadas para que los países en desarrollo, conservando los flujos más importantes de la IED, mejoren también su participación en desarrollo y en la utilización de las nuevas tecnologías Sobre esta base, la IED puede verdaderamente contribuir a los esfuerzos de desarrollo de los países en desarrollo. Esto está dentro del interés de todos los países, porque una transferencia de tecnología más rápida en dirección a los países en desarrollo servirá de catalizador para el crecimiento económico, lo que creará nuevas oportunidades comerciales y nuevos mercados. Conscientes de la importancia de la tecnología para el desarrollo, nos esforzaremos por promover todavía la IED que facilita la transferencia de tecnologías y por favorecer dándole prioridad a las inversiones en los dominios de la investigación y del desarrollo, de los recursos humanos y de la infraestructura. También proclamamos el importante trabajo que realiza la ONUDI por alentar la transferencia de tecnologías hacia los países en desarrollo.

24. Las Naciones Unidas (ONU) es la única organización verdaderamente mundial que trata los problemas mundiales. La reforma en curso de la ONU no debe perjudicar a este papel único y también debe hacer de modo tal que se dé prioridad absoluta a los objetivos de desarrollo y al reforzar del respeto a los principios democráticos en las estructuras de toma de decisión de la ONU. Continuamos asegurando nuestro apoyo al trabajo de la ONU y a sus instituciones especializadas.

25.En el momento de la CNUCED hace cinco años, los países en desarrollo remarcaron que su primera preocupación era la reactivación de su economía, la erradicación de la pobreza y un crecimiento durable en términos de economía y de medio ambiente. Sin embargo, cinco años después la CNUCED, la Sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció que las condiciones de conjunto para un crecimiento duradero eran hoy menos favorables que en 1992 y que los compromisos adquiridos en Río no habían sido cumplidos. Estamos desilusionados por esta falta de progreso pero continuaremos obrando para la plena ejecución de la Acción 21.

26. La erradicación de la pobreza gracias a un crecimiento económico acelerado y al desarrollo social sobre una base durable se convirtió en el problema central de nuestra época. La lucha contra la pobreza es una responsabilidad que debe ser compartida entre todos los países. Nosotros, países del Grupo de los Quince, tomaremos nuestra parte de responsabilidad intensificando nuestros programas nacionales respectivos en vista de atenuar la pobreza, cooperando en conjunto e intercambiando nuestras ideas en este esfuerzo crucial. Paralelamente, por el cauce de actividades de promoción comunes, obraremos enérgicamente a favor de la creación de un medio ambiente internacional que mantenga verdaderamente los esfuerzos nacionales de lucha contra la pobreza.

27. Continuaremos buscando el diálogo Norte – Sur con un espíritu más positivo y más productivo, en todos los niveles, en todas las ocasiones y en todos los forums apropiados. Nos felicitamos por el llamado del G7 a favor de un nuevo partenariato mundial entre países desarrollados y países en desarrollo y con las organizaciones multilaterales para lograr que todos los países saquen provecho de la mundialización. Consultas directas, eficaces y regulares entre países desarrollados y países en desarrollo, incluso entre el G7 y el G15, sobre las políticas macroeconómicas mundiales son indispensables para la gestión sana del procedimiento de mundialización y para la dinámica de una interdependencia saludable.

28. La mundialización sigue siendo un ámbito aún ampliamente inexplorado. En vísperas del nuevo milenio, orientados hacia el futuro, invitamos a todos los países a unirnos para abrirnos un camino en esas zonas desconocidas a fin de asegurar al mundo entero un crecimiento económico sostenido, prosperidad y desarrollo. El Grupo de los Quince, por su parte, reafirma su voluntad de servir de catalizador para la cooperación Sud-Sud oficiando de foro para consultas regulares entre los países en desarrollo, ayudando a la formulación y a la aplicación de programas de cooperación en los dominios de la inversión, del comercio y de la tecnología y buscando un diálogo Norte – Sur positivo y productivo. Estamos listos para asumir nuestra parte de responsabilidad a favor del desarrollo y de la integración de nuestros países en el sistema económico mundial.

29. Expresamos nuestra gratitud a Malasia que dirigió competente y eficazmente nuestro Grupo el año pasado. Agradecemos al pueblo y al Gobierno de Malasia por su cálida hospitalidad y la excelente organización que contribuyó al éxito de la Séptima Cumbre del Grupo de los Quince.

30. Remarcamos con satisfacción el ofrecimiento generoso del Gobierno de Egipto de acoger la Octava Cumbre del Grupo de los Quince en mayo de 1998, el del Gobierno de Jamaica de acoger la Novena Cumbre en febrero de 1999 y el del Gobierno egipcio de recibir la Décima Cumbre en el año 2000.