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{"id":13853,"date":"2020-04-23T16:15:46","date_gmt":"2020-04-23T16:15:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=13853"},"modified":"2023-09-06T13:20:59","modified_gmt":"2023-09-06T16:20:59","slug":"coronavirus-fake-news-e-infodemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2020\/04\/23\/coronavirus-fake-news-e-infodemia\/","title":{"rendered":"Coronavirus, fake-news e infodemia"},"content":{"rendered":"<p>La pandemia causada por la difusi\u00f3n del Coronavirus trajo consigo grandes cambios en la vida cotidiana de la humanidad entera. Entre cuarentenas sociales y obligatorias, graves repercusiones sobre la econom\u00eda y la producci\u00f3n, y el clima de incertidumbre que esto gener\u00f3 en el mundo, hubo un rasgo reciente de la comunicaci\u00f3n internacional que se vio claramente amplificado: el fen\u00f3meno de las fake-news o desinformaci\u00f3n. Ya en febrero el director de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, <strong>Tedros Adhanom Ghebreyesu<\/strong>s, hab\u00eda advertido sobre los efectos de la difusi\u00f3n de contenido a gran escala y de fuentes no verificadas acerca de la pandemia<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. En esa ocasi\u00f3n la OMS hasta lleg\u00f3 a acu\u00f1ar el t\u00e9rmino \u201cinfodemia\u201d, justamente para referirse a la difusi\u00f3n masiva de informaci\u00f3n acerca del Covid-19, y especialmente de aquella falsa, manipulada o malintencionada. Y efectivamente en las \u00faltimas semanas ha circulado a trav\u00e9s de las redes sociales todo tipo de relato: curas milagrosas con agua y cloro, traslado de infectados por el mundo gestionados por oscuras sectas y fundaciones transnacionales, o supuestas pruebas de la responsabilidad china, norteamericana o inclusive de <strong>Bill Gates<\/strong> en la dispersi\u00f3n del virus.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n hacia el fen\u00f3meno de las fake-news es relativamente moderna, aunque no as\u00ed su existencia. El famoso experimento radial de <strong>Orson Wells<\/strong> y su \u201cGuerra de los mundos\u201d, o el intento -fallido- por parte de la Sociedad de las Naciones de crear un Estatuto Internacional de Periodistas contra las noticias falsas en los a\u00f1os veinte<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, dan cuenta de un fen\u00f3meno que ya carga con un largo desarrollo hist\u00f3rico. En situaciones de crisis o gran conmoci\u00f3n social, como la que estamos viviendo, la reproducci\u00f3n de contenidos malintencionados tiene mayor incidencia, pero su desarrollo es fruto de un conjunto de factores preexistentes.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n moderna hacia la difusi\u00f3n de las noticias falsas est\u00e1 profundamente ligada a un fen\u00f3meno internacional y pol\u00edtico, que es la multiplicaci\u00f3n de los centros de producci\u00f3n de flujo de noticias a nivel internacional, y especialmente su localizaci\u00f3n en pa\u00edses perif\u00e9ricos o emergentes. En la segunda mitad del siglo XX se desarroll\u00f3 en el seno de la UNESCO y otros organismos internacionales un intenso debate acerca del orden informativo mundial, que surg\u00eda del cuestionamiento de lo que se llam\u00f3 el proceso de comunicaci\u00f3n en sentido \u00fanico: empresas y gobiernos de los pa\u00edses centrales (EEUU y Europa) eran el principal centro de producci\u00f3n de la informaci\u00f3n que circulaba en el resto del mundo y detentores de las t\u00e9cnicas y la tecnolog\u00edas para producirla y difundirla. Por su lado, los pa\u00edses centrales se opon\u00edan con vehemencia a cualquier tipo de regulaci\u00f3n del flujo informativo internacional por considerarlo una forma de censura. Por el otro, los pa\u00edses no alineados exig\u00edan una democratizaci\u00f3n del acceso a las tecnolog\u00edas de producci\u00f3n de la informaci\u00f3n y a la circulaci\u00f3n de sus contenidos a nivel internacional.<\/p>\n<p>En el siglo XXI este debate, si bien mantiene a\u00fan cierta actualidad, ha comenzado a cambiar radicalmente. Desde los pa\u00edses perif\u00e9ricos surgieron proyectos de comunicaci\u00f3n de alcance internacional que comenzaron a cuestionar inclusive las formas de producci\u00f3n de contenido, ligados a la visi\u00f3n liberal de la comunicaci\u00f3n y el modelo anglosaj\u00f3n del periodismo. Al Jazeera en Qatar, PressTV en Ir\u00e1n, RT y Sputnik en Rusia, CGTN o Global Times en China, TeleSur en Venezuela, son los ejemplos m\u00e1s conocidos de iniciativas comunicacionales que han logrado acrecentar su influencia en audiencias for\u00e1neas. En la medida en que fue creciendo su alcance, los pa\u00edses centrales comenzaron a modificar su postura hist\u00f3rica, que defend\u00eda el irrestricto derecho a la libre circulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, para crear agencias encargadas de limitar el flujo comunicacional proveniente de la periferia. Se crearon observatorios internacionales dedicados al an\u00e1lisis del material producido por determinados medios, especialmente los de Rusia y China. El m\u00e1s importante sin dudas es el StratCom creado por la OTAN en Letonia.<\/p>\n<p>La idea de ligar las noticias falsas y campa\u00f1as de desinformaci\u00f3n a la acci\u00f3n exterior de algunos Estados es hasta ahora una de las estrategias m\u00e1s fuertes de occidente.<strong> Joseph Nye<\/strong><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> comenz\u00f3 recientemente a otorgar cierta estructura te\u00f3rica a esta idea al hablar de poder punzante (sharp power) en el caso de China, para definir aquellas acciones informativas de corto plazo directas a desafiar la autoridad de otros Estados y que pueden asimilarse a la coerci\u00f3n del poder duro. En estos d\u00edas de pandemia, el European External Action Service elabor\u00f3 un informe<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> acerca de una supuesta campa\u00f1a de desinformaci\u00f3n orquestada por Rusia para aprovechar el clima generado por la pandemia y difundir informaciones que subrayaran la impreparacion occidental y exaltaran en cambio la capacidad rusa para luchar contra el COVID-19. Los servicios de inteligencia de los EEUU, aseguran que agentes chinos han sido instruidos para difundir mensajes falsos a trav\u00e9s de tel\u00e9fonos y redes sociales entre marzo y abril de este a\u00f1o acerca de supuestas medidas gubernamentales, que inclu\u00edan toque de queda y militarizaci\u00f3n del territorio. El objetivo ser\u00eda\u00a0 generar p\u00e1nico y descontento<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Es decir que una de las explicaciones en torno a lo que estamos viviendo residir\u00eda en la intencionalidad de determinados actores del sistema internacional de generar desconcierto en los p\u00fablicos for\u00e1neos, usando medios de comunicaci\u00f3n p\u00fablicos o estructuras de inteligencia, para aprovecharlo pol\u00edticamente y debilitar a competidores en distintas cuestiones. Ante esto, algunos Estados europeos ya han establecido normativas a partir de 2016 para contrarrestar la difusi\u00f3n de noticias falsas (Alemania, Francia e Italia fueron pioneros) que tienen en com\u00fan dos factores: la responsabilizaci\u00f3n de plataformas y empresas gestoras de redes sociales por los contenidos difundidos a trav\u00e9s de sus p\u00e1ginas; y la apertura a formas m\u00e1s o menos expl\u00edcitas de censura de contenidos. Ambas l\u00edneas de acci\u00f3n han sido condenadas por los relatores de la libertad de expresi\u00f3n de la ONU, OCDE, OEA y CADHP en su \u201cDeclaraci\u00f3n Conjunta sobre Libertad De Expresi\u00f3n y \u00abNoticias Falsas\u00bb (\u00abFake News\u00bb), Desinformaci\u00f3n Y Propaganda\u201d de 2017<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. En Argentina, una interesante iniciativa de un grupo de cient\u00edficos y cient\u00edficas del Conicet para contrarrestar las noticias falsas sobre el coronavirus en las redes, recibi\u00f3 el apoyo oficial para convertirse en plataforma web, Confiar, articulada con la agencia de noticias estatal Telam<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. Aunque de discreta difusi\u00f3n, se trata de una iniciativa que se encuadra en las recomendaciones internacionales de combatir la desinformaci\u00f3n con m\u00e1s informaci\u00f3n y de mayor calidad, abrir nuevos medios y no controlar el flujo, acompa\u00f1ados de una mayor alfabetizaci\u00f3n medi\u00e1tica y cient\u00edfica en todos los \u00e1mbitos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Pero la acci\u00f3n del \u201cpoder punzante\u201d y la estructura internacional de informaci\u00f3n s\u00f3lo explican parte del fen\u00f3meno. El anticuerpo natural contra la manipulaci\u00f3n informativa creado por el orden liberal, los medios tradicionales de prensa, no parecen surtir efecto en esta coyuntura. El ejemplo quiz\u00e1s m\u00e1s claro es el de la victoria de <strong>Donald Trump<\/strong> en las elecciones presidenciales norteamericanas de 2015. Por primera vez un candidato lograba llegar a la Casa Blanca cargando con el rechazo expl\u00edcito de la enorme mayor\u00eda de los medios de comunicaci\u00f3n del pa\u00eds: el New York Times, el Washington Post, el Huffington Post, CNN, NBC, ABC, MSNBC, Usa Today, Atlantic Magazine, se hab\u00edan abiertamente opuesto a su campa\u00f1a. Esto abri\u00f3 un debate en el \u00e1mbito de los medios acerca de la capacidad que \u00e9stos tienen de influir sobre las decisiones pol\u00edticas en un pa\u00eds, capacidad que se daba por descontada en una sociedad como la norteamericana, que lleva a la visi\u00f3n de la prensa como Agora del debate democr\u00e1tico en su ADN. Y quiz\u00e1s, justamente por representar lo opuesto a esa tradici\u00f3n es que <strong>Trump<\/strong> lleg\u00f3 adonde est\u00e1 ahora. En 2016 la canciller alemana <strong>\u00c1ngela Merkel<\/strong>, luego de una dura derrota electoral y en medio del crecimiento inesperado de organizaciones de extrema derecha en el pa\u00eds, habl\u00f3 de \u201ctiempos postfactuales\u201d, que defini\u00f3 como el fen\u00f3meno a trav\u00e9s del cual \u201cla gente ya no se gu\u00eda por los hechos, sino por los sentimientos\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Esta idea se ha expresado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n a trav\u00e9s de los conceptos de \u201csesgo de confirmaci\u00f3n\u201d o \u201crecolecci\u00f3n selectiva de evidencias\u201d, que designan la tendencia a buscar, elaborar y difundir informaci\u00f3n que reafirma creencias preconcebidas, que reafirman rasgos identitarios o emocionales, y descartar aquella que las refuta. El problema de este proceso es que confluye con otro, mucho m\u00e1s complejo, que es la progresiva perdida de hegemon\u00eda por parte de las narrativas de poder tradicionales -ciencia, Estado, prensa-\u00a0 en el otorgamiento del estatus de verdad a las ideas que circulan en la sociedad. Si bien esa disputa por la verdad (o por el sentido, como nos gusta decir a los comunicadores), siempre ha sido protagonista del espacio p\u00fablico -desde la revoluci\u00f3n cient\u00edfica del siglo XVII, la ilustraci\u00f3n, las luchas de clase, los procesos decoloniales y antipatriarcales-, rara vez hemos asistido a un proceso de deslegitimaci\u00f3n de las narrativas hegem\u00f3nicas capaz de producir efectos tan fuertes en diversos puntos del sistema internacional. En este contexto, la insistencia con ligar el fen\u00f3meno de la desinformaci\u00f3n con la pol\u00edtica exterior de determinados pa\u00edses puede resultar contraproducente, una forma de patear al costado la pelota. M\u00e1s a\u00fan si las iniciativas legales tomadas al respecto tienden a limitar la circulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n en los Estados que han hecho de ella una norma suprema.<\/p>\n<p>Un estudio muy reciente sobre las causas del fen\u00f3meno de la desinformaci\u00f3n en el caso del COVID-19, mostr\u00f3 como la tendencia a compartir informaci\u00f3n falsa en medio de la pandemia es en realidad comparable con la que se registra en el caso de fake-news pol\u00edticas. En ambos casos, las personas son m\u00e1s propensas a compartir las noticias falsas (y que ellas mismas juzgan como \u201cpoco cuidadas\u201d) que aquellas verdaderas<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. La desinformaci\u00f3n explota las \u201cdebilidades cognitivas\u201d de las sociedades modernas, genera desorden y pluralidad de alternativas de verdad que ante la erosi\u00f3n de las narrativas hegem\u00f3nicas se presentan como igualmente v\u00e1lidas. En el contexto actual, las noticias falsas acerca del coronavirus y sus efectos, no tienen validez en cuanto tales. No apuntan a modificar comportamientos en torno al uso del barbijo o conductas sanitarias individuales, sino a multiplicar cuanto m\u00e1s sea posible las fuentes de verdad, hasta desorientar y confundir al punto tal que pueda asumirse como real algo que en otras condiciones no se creer\u00eda.<\/p>\n<p>Los efectos que esto provoca, amplificados por el extraordinario progreso tecnol\u00f3gico vivido en los \u00faltimos 20 a\u00f1os, son asombrosos. La l\u00f3gica de las redes sociales, que en cuanto redes se alimentan del valor cuantitativo de la circulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, subvirti\u00f3 la del periodismo cl\u00e1sico -especialmente el anglosaj\u00f3n-, basado en la b\u00fasqueda de calidad en la informaci\u00f3n: fuentes fidedignas, datos comprobados que permitan el acercamiento a lo verdadero. Y que esa verdad sirva de base a las libres decisiones que un sistema democr\u00e1tico y liberal garantiza a la ciudadan\u00eda. Desde esta perspectiva la manipulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n es lo m\u00e1s parecido a un virus cuya capacidad de infecci\u00f3n podr\u00eda llegar al mism\u00edsimo coraz\u00f3n de la democracia.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es verdad que el orden informativo occidental ha mostrado serias deficiencias. En Am\u00e9rica Latina es bien recordada la foto falsa de un <strong>Hugo Ch\u00e1vez<\/strong> moribundo publicada en la primera p\u00e1gina del diario El Pa\u00eds y difundida a todo el mundo en 2013. Como dijo <strong>Trump<\/strong> consultado por FoxNews\u00a0 sobre la pol\u00edtica de desinformaci\u00f3n china: \u201cellos lo hacen y nosotros lo hacemos. Todos los pa\u00edses lo hacen\u201d. A\u00fan sobrevolando sobre las intencionalidades de tal o cual gobierno en los mensajes difundidos por los medios, hay que reconocer que los criterios de confiabilidad period\u00edstica que conocemos est\u00e1n ligados a un modelo cuya evoluci\u00f3n es hist\u00f3rica, y por lo tanto influida por las pr\u00e1cticas de poder llevadas adelante en el mundo de la comunicaci\u00f3n y la informaci\u00f3n en el \u00faltimo siglo. Asimismo influyen sobre nuestra forma de ver y contar el mundo. Pensemos qu\u00e9 ser\u00eda en t\u00e9rminos comunicacionales el patriarcado, sino la matriz m\u00e1s importante de la manipulaci\u00f3n informativa y de las fake-news que han circulado en occidente durante los \u00faltimos siglos.<\/p>\n<p>El rumbo que han tomado en su mayor\u00eda las sociedades modernas ultra-conectadas y sobre-informadas, tiende a pronunciar los aspectos m\u00e1s favorables para la proliferaci\u00f3n de la desinformaci\u00f3n: concentraci\u00f3n medi\u00e1tica, control sobre los flujos informativos, uso acr\u00edtico y puramente instrumental de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n en los sistemas educativos&#8230; La \u201cinfodemia\u201d por coronavirus no ser\u00eda posible sin estas condiciones previamente existentes en el sistema internacional, sin \u201cfactores de riesgo\u201d para cuyo ant\u00eddoto a\u00fan debemos trabajar.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Referencias:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Nota disponible en <a href=\"https:\/\/www.who.int\/es\/news-room\/commentaries\/detail\/coronavirus-infodemic\">https:\/\/www.who.int\/es\/news-room\/commentaries\/detail\/coronavirus-infodemic<\/a> Perm\u00edtasenos de todas formas un comentario urgente al respecto: deber\u00eda ser buena pr\u00e1ctica para combatir los problemas ligados a las manipulaciones informativas que las organizaciones oficiales evitasen de difundir sus declaraciones a trav\u00e9s de p\u00e1ginas que redireccionan hacia portales privados que exigen formas de suscripci\u00f3n para poder ser le\u00eddos. Estas decisiones no hacen m\u00e1s que afianzar el clima de desconfianza que alimentan la b\u00fasqueda de \u201cverdades alternativas\u201d.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Sobre este intento y el uso de la propaganda y la comunicaci\u00f3n en el periodo de entreguerras en Europa se encuentra un interesante an\u00e1lisis de Duroselle y Renouvin en su \u201cIntroducci\u00f3n a la historia de las relaciones internacionales\u201d (2010).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Disponible en <a href=\"https:\/\/www.project-syndicate.org\/commentary\/china-soft-and-sharp-power-by-joseph-s--nye-2018-01\">https:\/\/www.project-syndicate.org\/commentary\/china-soft-and-sharp-power-by-joseph-s&#8211;nye-2018-01<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Noticia difundida por el Financial Times, disponible en <a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/d65736da-684e-11ea-800d-da70cff6e4d3\">https:\/\/www.ft.com\/content\/d65736da-684e-11ea-800d-da70cff6e4d3<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Nota disponible en <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2020\/04\/22\/us\/politics\/coronavirus-china-disinformation.html\">https:\/\/www.nytimes.com\/2020\/04\/22\/us\/politics\/coronavirus-china-disinformation.html<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Disponible en <a href=\"http:\/\/www.defensoria.org.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Declaraci\u00f3n-Conjunta-sobre-Fake-News-2017.pdf\">http:\/\/www.defensoria.org.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Declaraci\u00f3n-Conjunta-sobre-Fake-News-2017.pdf<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Disponible en <a href=\"https:\/\/confiar.telam.com.ar\/\">https:\/\/confiar.telam.com.ar\/<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Una interesante nota al respecto se puede leer en <a href=\"https:\/\/www.handelsblatt.com\/today\/opinion\/german-politics-the-post-factual-age\/23542036.html?ticket=ST-978876-GpfPWqeQiCNCgti4eQo4-ap1\">https:\/\/www.handelsblatt.com\/today\/opinion\/german-politics-the-post-factual-age\/23542036.html<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 Gordon Pennycook, Jonathon McPhetres, Yunhao Zhang y David Rand \u201cFighting COVID-19 misinformation on social media: Experimental evidence for a scalable accuracy nudge intervention\u201d (2020) disponible en <\/span><a href=\"https:\/\/psyarxiv.com\/uhbk9\/\"><span style=\"font-size: 10pt;\">https:\/\/psyarxiv.com\/uhbk9\/<\/span><\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Federico Larsen<\/em><\/strong><\/span><br \/>\nIntegrante<br \/>\nCentro de Estudios Italianos<br \/>\nIRI &#8211; UNLP<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pandemia causada por la difusi\u00f3n del Coronavirus trajo consigo grandes cambios en la vida cotidiana de la humanidad entera. Entre cuarentenas sociales y obligatorias, graves repercusiones sobre la econom\u00eda y la producci\u00f3n, y el clima de incertidumbre que esto gener\u00f3 en el mundo, hubo un rasgo reciente de la comunicaci\u00f3n internacional que se vio 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