{"id":14531,"date":"2020-06-04T12:31:53","date_gmt":"2020-06-04T12:31:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=14531"},"modified":"2023-09-06T13:16:00","modified_gmt":"2023-09-06T16:16:00","slug":"no-es-un-caso-son-siglos-de-segregacion-y-un-orden-en-descomposicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2020\/06\/04\/no-es-un-caso-son-siglos-de-segregacion-y-un-orden-en-descomposicion\/","title":{"rendered":"No es un caso, son siglos de segregaci\u00f3n y un orden en descomposici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El \u00faltimo a\u00f1o ha mostrado un conjunto de hechos de diversas caracter\u00edsticas, que acontecieron en distintas partes del mundo, pero que generaron grandes manifestaciones sociales y escenarios de violencia. Llama la atenci\u00f3n que, en primera instancia, la mayor\u00eda de los an\u00e1lisis period\u00edsticos y acad\u00e9micos subrayen como nota distintiva que estos hechos fueron \u201cinesperados\u201d. As\u00ed fue catalogado lo acontecido en Francia, Ecuador, Chile, Colombia, Hait\u00ed, L\u00edbano, Hong Kong, entre otros. En este contexto, la primera pregunta que surge es \u00bfson realmente estos hechos tan inesperados?, \u00bfno existen causas subyacentes que los expliquen?, \u00bfno ser\u00e1 que parte de las \u00e9lites pol\u00edticas y econ\u00f3micas no quer\u00edan ver los problemas por los que atravesaban sus sociedades nacionales?<\/p>\n<p>Mi evaluaci\u00f3n es que nada de lo acontecido es casual. Estamos frente a una profunda crisis del orden internacional, especialmente ligada a las consecuencias negativas de un sistema neoliberal basado en un capitalismo financiero que ha generado una distribuci\u00f3n extremadamente inequitativa de la riqueza incrementando las diferencias existentes. Expresiones que aparecen cotidianamente en los an\u00e1lisis de coyuntura tales como \u201cel 1 por ciento m\u00e1s rico\u201d y \u201cnosotros somos el otro 99 por ciento\u201d sintetizan esta contradicci\u00f3n. Adem\u00e1s, existe un proceso de alejamiento de las \u00e9lites pol\u00edticas de los problemas del ciudadano de a pie enmarcado en una ya larga crisis de los partidos pol\u00edticos. Las demandas sociales son variadas y abarcan temas como educaci\u00f3n, salud, jubilaciones, calidad democr\u00e1tica, representaci\u00f3n de las minor\u00edas, fin del racismo, derechos de las mujeres, etc., pero en todas subyace la problem\u00e1tica de un contrato social en plena decadencia y, en muchos casos, fracturado. La pandemia de coronavirus visualiz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s estas realidades.<\/p>\n<p>El 25 de mayo este devenir de conflictos arrib\u00f3 a los Estados Unidos como consecuencia del asesinato a manos de un polic\u00eda\u00a0(en realidad de cuatro) de <strong>George Floyd<\/strong>, un ciudadano afroamericano de\u00a0Minneapolis. El racismo y la brutalidad policial generaron una reacci\u00f3n masiva, con movilizaciones pac\u00edficas en 40 ciudades a la que se sumaron actos de violencia y vandalismo generados por grupos minoritarios. Todo esto en un escenario donde el pa\u00eds se encuentra afectado fuertemente por la pandemia de COVID-19, con m\u00e1s de 100.000 muertos, una ca\u00edda abrupta de su nivel de empleo y disputas pol\u00edticas propias de un a\u00f1o electoral.<\/p>\n<p>Aunque suene obvio aclararlo, aqu\u00ed tampoco las movilizaciones sociales por segregaci\u00f3n racial son \u201cinesperadas\u201d. El racismo en Estados Unidos es un problema fundacional que naci\u00f3 con la esclavitud, fue un eje estructurante de la Guerra de Secesi\u00f3n (1961-1865) y, m\u00e1s all\u00e1 de la legislaci\u00f3n establecida en el siglo XIX, hubo que esperar hasta la d\u00e9cada de 1960 para que el pa\u00eds discutiera los derechos civiles y pol\u00edticos de los afro-americanos. Ese pasaje tambi\u00e9n fue virulento, involucr\u00f3 el \u201clargo verano caliente de 1967<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>\u201d y el asesinato de <strong>Martin Luther King<\/strong><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. Ambas situaciones generaron grandes revueltas sociales. En muchas de ellas el maltrato policial fue la mecha que prendi\u00f3 la llama.<\/p>\n<p>Sin embargo, la problem\u00e1tica perdur\u00f3 y las heridas sociales no cerraron. Algunos soci\u00f3logos nos ilustran sobre la existencia de un fen\u00f3meno de \u201cracismo cultural\u201d que marca claramente la tensi\u00f3n entre raza y capitalismo. Para ellos, esta visi\u00f3n parte de la idea discriminatoria basada en el supuesto que determinadas minor\u00edas no tienen las condiciones o destrezas suficientes para tener una trayectoria exitosa en las aguas competitivas del capitalismo. Se supuso, equivocadamente, que el triunfo de Obama cerrar\u00eda \u00e9sta herida. No fue as\u00ed: su llegada al poder despert\u00f3 al <em>Ku Klux Klan<\/em> y lo enfrent\u00f3 a una diversidad de obst\u00e1culos que no pudo superar. Si bien el Presidente fue el primer mandatario en funciones que visit\u00f3 una c\u00e1rcel federal en 2015, manifest\u00f3 su preocupaci\u00f3n por los criterios de encarcelamiento y por la predisposici\u00f3n de la Justicia a castigar los delitos menores con muchos a\u00f1os de c\u00e1rcel y se\u00f1al\u00f3 la desproporci\u00f3n en el n\u00famero de presos afroamericanos y latinos en comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n blanca, no logr\u00f3 que el Congreso y la Justicia lo acompa\u00f1aran en la generaci\u00f3n de pol\u00edticas destinadas a corregir el problema. Consecuentemente, Estados Unidos contin\u00faa siendo el pa\u00eds con mayor poblaci\u00f3n carcelaria en presidios federales y estatales (unos 2.200.000 reclusos). Adem\u00e1s, de acuerdo a la oficina de Estad\u00edsticas de Justicia al finalizar 2017, la tasa de encarcelamiento de hombres negros condenados (2,336 por 100,000 negros residentes masculinos en EE. UU.) era casi seis veces mayor que la de hombres blancos condenados (397 por 100,000 blancos residentes masculinos en EE. UU.). Por otra parte, al cierre de 2016, se estim\u00f3 que el 60% de los hispanos y negros sentenciados a cumplir m\u00e1s de uno a\u00f1o en prisi\u00f3n estatal hab\u00edan sido condenados y sentenciados por una ofensa violenta, comparado con 48% de los prisioneros blancos.<\/p>\n<p>En el verano de 2014, los acontecimientos de Ferguson (Misuri) donde la polic\u00eda tambi\u00e9n mat\u00f3 <strong>Michael Brown<\/strong>, un joven afroamericano de 18 a\u00f1os desarmado dio lugar al nacimiento del movimiento anti racista <em>Black Lives Matter<\/em>. Este movimiento ha supuesto una verdadera revoluci\u00f3n a la hora de dar forma al descontento social causado por la discriminaci\u00f3n y la desigualdad racial en Estados Unidos. Muchos los han comparado al Movimiento de Derechos Civiles y al Poder Negro.<\/p>\n<p>Con estos antecedentes no es pertinente se\u00f1alar que el problema naci\u00f3 con la llegada al poder de <strong>Donald Trump<\/strong>. Sin embargo, su campa\u00f1a electoral y sus acciones de gobierno tendieron a complejizar la situaci\u00f3n. <strong>Trump<\/strong> enarbol\u00f3 conceptos xen\u00f3fobos, racistas, mis\u00f3ginos y engalan\u00f3 a los supremacistas blancos y a los defensores del uso de armas.<\/p>\n<p>En agosto de 2017, un grupo de supremacistas blancos realiz\u00f3 una manifestaci\u00f3n en Charlottesville. El joven <strong>James Alex Fields<\/strong>, Jr. arroll\u00f3 con un autom\u00f3vil a un grupo de contra-manifestantes, causando la muerte de la activista Heather Hayer y dejando heridas a otras 19 personas. La respuesta de <strong>Trump<\/strong> fue: \u00abambos bandos\u00bb son culpables de la violencia registrada en Charlottesville debido a que la extrema izquierda carg\u00f3 contra los supremacistas blancos que ten\u00edan sus permisos en regla para marchar. Pocas veces un presidente de Estados Unidos ha sostenido a los grupos de extrema derecha de esta manera.<\/p>\n<p>Su reacci\u00f3n en estos d\u00edas fue presentarse como el Presidente de la ley y el orden y prepar\u00f3 una respuesta destinada a conservar su base electoral. Presion\u00f3 a los gobernadores a que recurran a la Guardias Nacionales y, en caso que no lo hagan, anunci\u00f3 que invocar\u00eda la ley de insurgencia y movilizar\u00eda a los militares. Por otra parte, si bien reconoci\u00f3 que exist\u00eda el derecho a la manifestaci\u00f3n pac\u00edfica puso poca atenci\u00f3n en el reclamo central en torno al fin del racismo y la brutalidad policial y se concentr\u00f3 en la identificaci\u00f3n de los responsables de disturbios violentos. R\u00e1pidamente dijo que los culpables eran los grupos extremistas de izquierda y ANTIFA y en su discurso del 1 de junio lo present\u00f3 como \u201cterrorismo dom\u00e9stico\u201d. De esta manera Trump cerr\u00f3 el paquete de confrontaci\u00f3n para su campa\u00f1a. Ahora tiene a China como enemigo externo y a ANTIFA y los grupos de izquierda como enemigos dom\u00e9sticos. Este diagn\u00f3stico le permite recuperar la l\u00f3gica propia de los populismos de derecha basada en una soluci\u00f3n de expulsi\u00f3n de todo aquello que es percibido como amenaza por el ciudadano medio estadounidense. Su proyecto se resume en purgar de elementos extra\u00f1os a la sociedad estadounidense y trabajar sobre los miedos:<\/p>\n<p>\u2014 tengan miedo, yo me hago cargo de cuidarlos.<\/p>\n<p>Queda por ver si ese ciudadano medio lo acompa\u00f1ar\u00e1 o si s\u00f3lo lo har\u00e1 su base electoral m\u00e1s dura.<\/p>\n<p>Los dem\u00f3cratas tambi\u00e9n tienen su responsabilidad. Siendo el partido al que votan mayoritariamente los afroamericanos y otras minor\u00edas, se ha resistido a afrontar un proceso de cambio que es demandado por los m\u00e1s j\u00f3venes y por aquellos sectores pol\u00edticos y movimientos sociales que apoyaron a <strong>Bernie Sanders<\/strong>. Prevalece la idea de dise\u00f1ar la pol\u00edtica desde el <em>establishment<\/em> pol\u00edtico hacia abajo y negarse a incorporar un proceso de demandas que viene de abajo hacia arriba y que reclama la interrupci\u00f3n de la influencia de<em> Wall Street<\/em>. <strong>Joe Biden<\/strong>, candidato sin primarias finalizadas debido a la pandemia de Coronavirus, ha subido en las encuestas, pero no ha logrado mostrarse como un l\u00edder apto para conducir un proceso de cambio absolutamente necesario en el sistema pol\u00edtico estadounidense.<\/p>\n<p>Puede ser que las revueltas y las manifestaciones cedan, pero las tensiones permanecer\u00e1n. El escenario de campa\u00f1a electoral es impredecible, pero la necesidad de superar la segregaci\u00f3n y las diferencias sociales se entrelaza con el futuro de los Estados Unidos.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Referencias:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Con este nombre se conoce a los 159 disturbios raciales que asolaron Estados Unidos en\u00a01967. Atlanta, Boston, Cincinatti, Buffalo, Tampa, Birmingham, Chicago, Nueva York, Milwaukee, Mine\u00e1polis, Newark y Detroit sufrieron las revueltas m\u00e1s destructivas. Durante el per\u00edodo que va desde 1940 a 1970 una parte considerable de la comunidad afroamericana que viv\u00eda en los estados del sur, donde las pr\u00e1cticas segregacionistas continuaban, se mudaron hacia las ciudades m\u00e1s desarrolladas del norte. A pesar de la aprobaci\u00f3n en 1964 la Ley de Derechos Civiles que prohib\u00eda la discriminaci\u00f3n racial en el empleo y, en 1965, la Ley de Derechos Electorales que prohibi\u00f3 las pruebas de alfabetizaci\u00f3n y cre\u00f3 derechos de voto para todos, independientemente de su raza, la vida de los afroamericanos continu\u00f3 en un escenario de pobreza y su incorporaci\u00f3n a una coalici\u00f3n democr\u00e1tica tampoco avanz\u00f3. Las revueltas fueron tan intensas, difundidas y prolongadas que, en algunos casos, se invoc\u00f3 la ley de insurrecci\u00f3n y se militariz\u00f3 el abordaje del conflicto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u00a0 Dado que los contenidos de las nuevas leyes no se concretaban en una igualdad ante la vida, la comunidad negra estadounidense expres\u00f3 una radicalizaci\u00f3n en su discurso que se fue imponiendo sobre el ala m\u00e1s moderada del movimiento encabezada por Luther King. En este marco, el l\u00edder asumi\u00f3 una postura cada vez m\u00e1s cr\u00edtica contra la pobreza y la guerra de Vietnam y fue asesinado mientras visitaba una huelga de los trabajadores recolectores de basura de Memphis, Tennessee, en 1968. Su asesinato desat\u00f3 una nueva ola de revueltas que alcanz\u00f3 a 125 ciudades incluida Washington. El presidente Johnson, sobrevol\u00f3 la ciudad que estaba en llamas, con enfrentamientos y barricadas por doquier. Para lograr retomar el control, el Gobierno Federal envi\u00f3\u00a013.000\u00a0soldados,\u00a0en lo que se considera como la mayor operaci\u00f3n de ocupaci\u00f3n de una ciudad estadounidense desde la Guerra Civil.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em><strong>Anabella Busso<\/strong><\/em><br \/>\nCoordinadora<br \/>\nDepartamento de Am\u00e9rica del Norte<br \/>\nIRI &#8211; UNLP<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00faltimo a\u00f1o ha mostrado un conjunto de hechos de diversas caracter\u00edsticas, que acontecieron en distintas partes del mundo, pero que generaron grandes manifestaciones sociales y escenarios de violencia. 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