{"id":14586,"date":"2020-06-05T17:13:21","date_gmt":"2020-06-05T17:13:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=14586"},"modified":"2023-09-06T13:14:04","modified_gmt":"2023-09-06T16:14:04","slug":"5-de-junio-dia-mundial-del-ambiente-entre-la-pandemia-y-el-indispensable-redescubrimiento-de-nuestra-relacion-con-los-ecosistemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2020\/06\/05\/5-de-junio-dia-mundial-del-ambiente-entre-la-pandemia-y-el-indispensable-redescubrimiento-de-nuestra-relacion-con-los-ecosistemas\/","title":{"rendered":"5 de junio. D\u00eda Mundial del Ambiente: Entre la pandemia y el (indispensable) redescubrimiento de nuestra relaci\u00f3n con los ecosistemas."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><em>\u201c(&#8230;) No es la culpa de los murci\u00e9lagos, mosquitos, ratones o pangolines sino de lo que hacemos con el ecosistema en el que viven y c\u00f3mo los juntamos y manipulamos a todos en un nuevo ambiente artificial. Esta es la verdadera receta del coronavirus, algo que probablemente cueste una recesi\u00f3n global. O sea que mutilar los ecosistemas tiene un precio muy caro para pagar (&#8230;)\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Marina Aizen, 2020.<\/em><\/p>\n<p>Problem\u00e1ticas globales como la deforestaci\u00f3n, el alto consumo de combustibles f\u00f3siles, el cambio clim\u00e1tico, la p\u00e9rdida de biodiversidad y de glaciares, los refugiados ambientales o clim\u00e1ticos, las consecuencias ambientales de conflictos armados, la competencia por la posesi\u00f3n de recursos naturales, la contaminaci\u00f3n de cuencas transfronterizas, entre otras, demuestran la necesidad de responder hol\u00edsticamente a un sistema en evidente crisis y con conflictos socio-ambientales <em>in crescendo<\/em>.<\/p>\n<p>En este sentido, el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2019 (Naciones Unidas) y del Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES) del mismo a\u00f1o, brindan datos alarmantes: el aumento de la temperatura promedio de la Tierra en m\u00e1s de 1\u00b0C desde la era preindustrial; 2.000 millones de personas viven en pa\u00edses que sufren alto estr\u00e9s h\u00eddrico; para 2030, 700 millones de personas podr\u00edan ser desplazadas por escasez intensa de agua; los desastres clim\u00e1ticos y geof\u00edsicos se cobraron la vida de aproximadamente 1,3 millones de personas entre 1998 y 2017; la acidificaci\u00f3n de los oc\u00e9anos aument\u00f3 un 26% desde la era preindustrial, poniendo en peligro los ecosistemas mar\u00edtimos; la degradaci\u00f3n de los suelos afecta una quinta parte de la superficie terrestre y la vida de 1.000 millones de personas; el riesgo de extinci\u00f3n empeor\u00f3 un 10% en los \u00faltimos 25 a\u00f1os; aproximadamente 290 millones de hect\u00e1reas de bosque nativo fueron deforestadas entre 1990 y 2015; un 7%\u00a0 de las enfermedades infecciosas son generadas por vectores animales, causando m\u00e1s de 700.000 muertes anuales.<\/p>\n<p>La escena internacional se distingue, cada vez m\u00e1s, por conflictos socio-ambientales vinculados a los recursos y\/o bienes naturales. Si bien la historia del mundo moderno est\u00e1 signada por esta problem\u00e1tica, en la actualidad adquieren otra dimensi\u00f3n por tratarse de indicios acerca de la vulnerabilidad ecosist\u00e9mica del planeta y la amenaza que ello plantea para la continuidad de la vida humana en las condiciones que hoy conocemos.<\/p>\n<p>Este d\u00eda del ambiente, inserto en la tragedia global del coronavirus, debe permitirnos reflexionar sobre nuestra vinculaci\u00f3n con los ecosistemas. Ciertas im\u00e1genes que deja la crisis del COVID-19, tales como la de numerosas especies de animales tomando las calles de muchas de las ciudades m\u00e1s pobladas del planeta, nos env\u00eda el mensaje de que por m\u00e1s que abracemos nuestro arraigado antropocentrismo, el mundo est\u00e1 poblado de especies, muchas de las cuales se encuentran en peligro de extinci\u00f3n (o ya extintas) por nuestra excesiva presi\u00f3n sobre los ecosistemas. El fin de esta crisis nos puede brindar la oportunidad de reencontrarnos con el mundo de la mano de una nueva mirada hol\u00edstica, alejada del apego a lo material y al consumo. Elementos, estos \u00faltimos, directamente vinculados a la crisis ambiental y clim\u00e1tica.<\/p>\n<p>Dif\u00edcilmente consigamos avanzar hacia el holismo y la sustentabilidad sin aumentar la ambici\u00f3n de los compromisos y las metas internacionales. La agenda internacional ofrece el desaf\u00edo y la oportunidad de robustecer los procesos de cooperaci\u00f3n, permitiendo avanzar en la resoluci\u00f3n de los conflictos mencionados. La articulaci\u00f3n de los procesos pol\u00edticos en el nivel local, regional y global resulta de fundamental relevancia para la consecuci\u00f3n de buenos resultados en dicha agenda.<\/p>\n<p>El actual modelo de desarrollo se basa en una separaci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza. Una separaci\u00f3n que nos ha llevado por generaciones a avanzar sin control hacia lo que consideramos una fuente inagotable de recursos.<\/p>\n<p>La actual coyuntura deja en claro c\u00f3mo una crisis sanitaria-ambiental global \u201ccontagia\u201d la totalidad de los \u00e1mbitos de acci\u00f3n del ser humano, remarcando, una vez m\u00e1s, la necesidad de abordar hol\u00edstica y sustentablemente nuestras relaciones, en tanto parte de un ecosistema global.<\/p>\n<p>Ante estas preocupaciones, la gobernanza ambiental es fundamental para hallar soluciones a los actuales desaf\u00edos ambientales globales, proponiendo esfuerzos de la comunidad internacional para gestionar y resolver problemas comunes, desde los gobiernos hasta las ONG, el sector privado y la sociedad civil. La cooperaci\u00f3n cumple un rol clave en el camino hacia una gobernanza eficiente.<\/p>\n<p>La propuesta, entonces, es construir un acuerdo social respetuoso, responsable y equilibrado en su abordaje de las distintas dimensiones que constituyen <strong>el ambiente<\/strong>. El presente desaf\u00edo nos da la oportunidad de reencontrarnos en un planeta donde la calidad del aire, del agua, el reto clim\u00e1tico y la subsistencia de las especies pesen m\u00e1s en nuestra escala de valores y prioridades que la inmediatez de la rentabilidad econ\u00f3mica. Este \u00faltimo es el principal desaf\u00edo de nuestra generaci\u00f3n.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Joel Hern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em><\/strong><\/span><br \/>\nSecretario<br \/>\n<em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Guillermina Elias<\/span><\/strong><\/em><br \/>\nIntegrante<br \/>\nDepartamento de Medio Ambiente<br \/>\nIRI &#8211; UNLP<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c(&#8230;) No es la culpa de los murci\u00e9lagos, mosquitos, ratones o pangolines sino de lo que hacemos con el ecosistema en el que viven y c\u00f3mo los juntamos y manipulamos a todos en un nuevo ambiente artificial. Esta es la verdadera receta del coronavirus, algo que probablemente cueste una recesi\u00f3n global. 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