{"id":15278,"date":"2020-07-22T16:08:04","date_gmt":"2020-07-22T16:08:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=15278"},"modified":"2023-09-06T13:10:39","modified_gmt":"2023-09-06T16:10:39","slug":"22-de-julio-dia-internacional-del-trabajo-domestico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2020\/07\/22\/22-de-julio-dia-internacional-del-trabajo-domestico\/","title":{"rendered":"22 de julio: D\u00eda Internacional del Trabajo Dom\u00e9stico"},"content":{"rendered":"<p>En 1983, durante el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, se estableci\u00f3 el 22 de julio como el \u201cD\u00eda Internacional del Trabajo Dom\u00e9stico\u201d, con el fin de develar dos caras de una misma moneda. Por un lado, poner en valor el trabajo reproductivo (tareas dom\u00e9sticas y de cuidados) llevado a cabo, en la mayor\u00eda de los casos, por mujeres en sus hogares. Y por el otro, visibilizar el grado de informalidad y precariedad que se presenta cuando dichas tareas (ya sea cuidar, limpiar, cocinar, lavar, etc.) son tercerizadas. Tal como lo demuestran los datos de la OIT (2016), s\u00f3lo en Am\u00e9rica Latina, 1 de cada 7 mujeres ocupadas, trabaja en dicho sector, en donde las tasas de informalidad rondan el 80%, con salarios baj\u00edsimos, jornadas extensas y sin acceso a la seguridad social.<\/p>\n<p>As\u00ed, desde una de las caras de la moneda, la conmemoraci\u00f3n de la fecha busca resaltar el car\u00e1cter imprescindible del trabajo reproductivo para la supervivencia del g\u00e9nero humano. Sin embargo, tambi\u00e9n pretende problematizar la \u201cfeminizaci\u00f3n\u201d del mismo, el cual hist\u00f3ricamente les fue impuesto a las mujeres de forma obligatoria y gratuita. Ya en la d\u00e9cada del \u00b470, la fil\u00f3sofa y activista marxista-feminista <strong>Silvia Federici<\/strong>, advert\u00eda: \u201ceso que llaman amor, es trabajo no pago\u201d.<\/p>\n<p>A pesar de los cambios producidos en la estructura y din\u00e1mica familiar desde mediados del siglo XX, a ra\u00edz de la incorporaci\u00f3n de un importante n\u00famero de mujeres al mercado laboral, las mismas siguen dedicando entre 1 y 3 horas diarias m\u00e1s que los hombres a las labores dom\u00e9sticas y entre 2 y 10 veces m\u00e1s de tiempo diario a la prestaci\u00f3n de cuidados de los hijos e hijas, personas mayores y\/o enfermas (ONU Mujeres, 2015). Esta diferencia crece, cuando dichas tareas son llevadas a cabo por mujeres con discapacidad, ya que implican una mayor cantidad de tiempo y desgaste f\u00edsico que la media, aunque no suelen ser consideradas en las estad\u00edsticas oficiales.<\/p>\n<p>Si bien las tareas reproductivas conllevan conocimientos, recursos y tiempo -adem\u00e1s de un importante involucramiento f\u00edsico y ps\u00edquico-, no son consideradas un trabajo <em>per se<\/em>, por ende, reciben escasa o nula valoraci\u00f3n, tanto econ\u00f3mica como social. Esta situaci\u00f3n, moldea incluso las subjetividades de algunas mujeres, lo cual se refleja en frases como: \u201cNo trabajo, soy ama de casa\u201d, o en libros que titulan, por ejemplo: \u201cLo que hacen las madres, especialmente cuando parece que no hacen nada\u201d (que aunque parezca fuera de \u00e9poca, fue publicado a principios de este siglo).<\/p>\n<p>La otra cara de la moneda, por su parte, nos indica que la situaci\u00f3n de sexualizaci\u00f3n e infravaloraci\u00f3n se reproduce cuando las tareas dom\u00e9sticas y de cuidado son tercerizadas. Y aqu\u00ed radican varios problemas. Muchas mujeres que ingresan al mercado laboral, delegan las tareas dom\u00e9sticas y de cuidados, \u00a1nuevamente en mujeres! Sean \u00e9stas abuelas, t\u00edas, hermanas, amigas, etc.\u00a0 Sin embargo, cuando no existe esa red o no est\u00e1 disponible, y no se cuenta con servicios oficiales de cuidado y\/o de una cobertura m\u00e9dica que pudiera tener la persona cuidado-dependiente, algunas mujeres deben renunciar a sus trabajos o conformarse con medias jornadas mal remuneradas o trabajos precarizados.<\/p>\n<p>Otras, con mayor poder adquisitivo, acuden a la prestaci\u00f3n de servicios dom\u00e9sticos y\/o de cuidados, brindados, en la mayor\u00eda de los casos, por mujeres en condici\u00f3n de vulnerabilidad socioecon\u00f3mica (muchas de ellas, migrantes). En este sentido, las relaciones desiguales y de explotaci\u00f3n se reproducen entre las mismas mujeres, en donde las blancas de centros urbanos terminan teniendo mejores oportunidades y empleos que las mujeres pobres, campesinas, ind\u00edgenas, migrantes o mujeres negras (D\u00b4Alessandro, 2017).\u00a0 As\u00ed, se termina generando una estratificaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico y de cuidados que no hace m\u00e1s que limitar la inserci\u00f3n laboral de las mujeres y promover el ensanchamiento de la brecha de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos generales, los dos aspectos desarrollados hasta aqu\u00ed, encuentran su fundamento en el propio sistema capitalista y patriarcal, el cual hist\u00f3ricamente ha naturalizado y sexualizado las tareas reproductivas y las ha ocultado como factor de riqueza social, instalando socialmente una l\u00f3gica binaria de clasificaci\u00f3n del trabajo, la cual asigna mayor valor a las tareas productivas en detrimento de las reproductivas.<\/p>\n<p>Desde el CEGRI, alentamos: por un lado, a problematizar esa l\u00f3gica de lo productivo y lo reproductivo; y a partir de ello, politizar las tareas de sost\u00e9n, de cuidados, de maternaje. Ubicar a las mismas en un lugar de disputa, con potencial contestatario; y no asumirlas como mero engranaje del orden patriarcal.<\/p>\n<p>Y, por otro lado, a exigir al Estado el establecimiento de pol\u00edticas p\u00fablicas que fomenten y contribuyan a la equidad de g\u00e9nero, entendiendo que las tareas reproductivas no son necesariamente del \u00e1mbito privado, sino tambi\u00e9n del \u00e1mbito p\u00fablico. Por ende, cuando se tercerizan, no pueden depender de la condici\u00f3n econ\u00f3mica de las personas ni quedar a merced del mercado.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong><u>Referencias<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">-ONU MUJERES (febrero de 2015)<em>. Hechos y cifras: Empoderamiento econ\u00f3mico.<\/em><a href=\"https:\/\/www.unwomen.org\/es\/what-we-do\/economic-empowerment\/facts-and-figureshttps:\/www.unwomen.org\/es\/what-we-do\/economic-empowerment\/facts-and-figures\">https:\/\/www.unwomen.org\/es\/what-we-do\/economic-empowerment\/facts-and-figureshttps:\/\/www.unwomen.org\/es\/what-we-do\/economic-empowerment\/facts-and-figures<\/a>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">-OIT (11 de Julio de 2016). <em>Trabajo dom\u00e9stico: Casi 80 por ciento de las 18 millones de personas en trabajo dom\u00e9stico est\u00e1n en la informalidad en Am\u00e9rica Latina. <\/em><a href=\"https:\/\/www.ilo.org\/americas\/sala-de-prensa\/WCMS_498389\/lang--es\/index.htm\">https:\/\/www.ilo.org\/americas\/sala-de-prensa\/WCMS_498389\/lang&#8211;es\/index.htm<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">-D\u00b4Alessandro, Mercedes; Angilletta, Florencia; Mariasch, Marina (2017)<em> \u00bfEl futuro es feminista? <\/em>(1\u00b0ed)<em>. <\/em>Buenos Aires: Capital Intelectual.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Mariana Jacques<br \/>\n<\/strong><\/span><\/em><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Jorgelina Ferraris<\/span><\/em><br \/>\n<\/strong>Integrantes<br \/>\nCentro de Estudios en G\u00e9nero(s)\u00a0y Relaciones Internacionales (CeGRI)<br \/>\nIRI &#8211; UNLP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1983, durante el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, se estableci\u00f3 el 22 de julio como el \u201cD\u00eda Internacional del Trabajo Dom\u00e9stico\u201d, con el fin de develar dos caras de una misma moneda. 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