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{"id":15535,"date":"2020-08-05T21:13:19","date_gmt":"2020-08-05T21:13:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=15535"},"modified":"2020-08-05T21:20:35","modified_gmt":"2020-08-05T21:20:35","slug":"el-covid-19-la-multipolaridad-global-y-la-nueva-guerra-fria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2020\/08\/05\/el-covid-19-la-multipolaridad-global-y-la-nueva-guerra-fria\/","title":{"rendered":"El COVID-19, la multipolaridad global y la nueva Guerra Fr\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><em>\u201cTal vez quiso decir que no hay hecho, por humilde que sea, que no implique la historia universal\u00a0 y su infinita concatenaci\u00f3n de efectos y causas\u201d<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Jorge Luis Borges<\/strong>. <em>\u201cEl Zahir\u201d<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El debate sobre la construcci\u00f3n de un escenario internacional multipolar no es nuevo. Ya en 2008, en el libro <em>The Post-American World<\/em>, <strong>Fareed Zakaria<\/strong> planteaba que asist\u00edamos a un mundo post-americano, definido por el posicionamiento global de pa\u00edses tradicionalmente apreciados como perif\u00e9ricos, en lo que denomin\u00f3 \u201cel auge del resto\u201d, teniendo a China e India como puntas de lanza. Un argumento similar segu\u00eda <strong>Charles Kupchan<\/strong> en <em>No One\u2019s World<\/em>, del a\u00f1o 2012.<\/p>\n<p>Por su parte, <strong>Joseph Nye<\/strong> planteaba en 2011, en <em>The Future of Power<\/em>, la conocida analog\u00eda seg\u00fan la cual el poder en el mundo estaba distribuido a la manera de un ajedrez tridimensional. En la cima del tablero, el poder militar era claramente unipolar, con Estados Unidos como actor supremo. Pero en la median\u00eda del tablero, donde se juega el poder econ\u00f3mico, el mundo pasaba claramente a ser multipolar desde fines del siglo pasado, con variados actores relevantes, como el mismo Estados Unidos, as\u00ed como Europa, Jap\u00f3n y China. Por \u00faltimo, en la dimensi\u00f3n inferior, donde se despliegan las relaciones transnacionales de actores que trascienden el control estatal, el poder era ampliamente difuso, perdiendo todo sentido utilizar en esta esfera conceptos como unipolaridad, multipolaridad o hegemon\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, bajo la perspectiva de <strong>Nye<\/strong>, si bien en el \u00e1mbito militar a\u00fan se estaba en presencia de un mundo unipolar, con Estados Unidos a la cabeza, no existiendo un Estado o grupo de Estados capaces de contrabalancear a la potencia norteamericana, lo cierto es que el mundo ya pose\u00eda altos grados de multipolaridad en todos los dem\u00e1s \u00e1mbitos de las relaciones internacionales, como era el caso de la econom\u00eda, la tecnolog\u00eda y la cultura.<\/p>\n<p>No obstante, este paulatino reacomodo del poder mundial, con la creciente consolidaci\u00f3n de un escenario global multipolar, est\u00e1 siendo radicalmente dinamizado por la expansi\u00f3n de la pandemia del COVID-19, lanzando a China desde una posici\u00f3n de potencia regional a una condici\u00f3n de rango definitivamente global y trasladando la competencia entre los actores tradicionales y emergentes, incluso, en la b\u00fasqueda de una vacuna para el virus. En los hechos, de ser considerado el pa\u00eds responsable y donde se origin\u00f3 el COVID-19, al poco tiempo China pas\u00f3 a considerarse como un ejemplo en su enfrentamiento, imagen que se vio impulsada por la activa cooperaci\u00f3n que comenz\u00f3 a implementar con la distribuci\u00f3n de insumos m\u00e9dicos, apuntalando su imagen exterior y <em>soft power<\/em>, por utilizar el conocido concepto acu\u00f1ado por <strong>Joseph Nye<\/strong>.<\/p>\n<p>Por su parte, las pol\u00edticas seguidas en la materia por la administraci\u00f3n de <strong>Donald Trump<\/strong> siguieron un camino notoriamente inverso expresado, entre otros, en el negacionismo y luego en un excesivo foco en la responsabilidad de China respecto de la pandemia, seguido del corte del financiamiento de su pa\u00eds a la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS). Todo ello ha tenido, sin dudas, un efecto directo en la imagen internacional de la otrora superpotencia, en un contexto, adem\u00e1s, marcado por el proceso electoral estadounidense. Es decir, al poco tiempo, el gigante asi\u00e1tico ha ganado el relato global, en desmedro del posicionamiento internacional de Estados Unidos. Ello, a pesar del poco apego chino por la cultura de derechos humanos propugnada desde occidente, particularmente en lo relacionado con los derechos civiles y pol\u00edticos, pilar fundamental del r\u00e9gimen pol\u00edtico democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Esta pugna entre la potencia norteamericana y China ha sido catalogada por diversos analistas como una nueva Guerra Fr\u00eda. Pero se trata de un conflicto distinto al enfrentamiento bipolar del siglo XX, por cuanto ha dejado a la Federaci\u00f3n de Rusia en lugar secundario, pese a los ingentes esfuerzos de <strong>Vladimir Putin<\/strong> por reposicionar un pa\u00eds marcado hace a\u00f1os por el estancamiento econ\u00f3mico y demogr\u00e1fico. Adem\u00e1s, esta nueva competencia global involucra a dos potencias con una marcada interdependencia en materia comercial y financiera, mucho m\u00e1s de lo que en su momento estuvieron Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Junto con lo anterior, cabe destacar que ello se contextualiza en una pol\u00edtica internacional que \u00faltimamente se ha visto afectada desde diversos frentes por una f\u00e9rrea cr\u00edtica al orden liberal internacional, construido tras la Segunda Guerra Mundial, y por el renovado auge de los nacionalismos y los populismos de derecha e izquierda, dando una cuota de incertidumbre respecto del porvenir de la democracia en el mundo.<\/p>\n<p>La competencia global entre Estados Unidos y China igualmente se ha expresado en el \u00e1mbito de los organismos multilaterales. Mientras el primer pa\u00eds se explaya en una cr\u00edtica ac\u00e9rrima al multilateralismo, el segundo encuentra en ellos un lugar propicio para ejercer influencia. En tal sentido, cabe anotar que cinco de las quince agencias especializadas del sistema de Naciones Unidas est\u00e1n lideradas por el pa\u00eds asi\u00e1tico \u2013como es el caso de la Organizaci\u00f3n para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (FAO) y la Uni\u00f3n Internacional de Telecomunicaciones (UIT), entre otras- lo que da cuenta de una postura m\u00e1s resuelta de China en su camino por consolidarse como potencia global \u2013lanz\u00e1ndose incluso a la conquista de Marte- aunque ello no ha estado exento de roces y resistencias.<\/p>\n<p>Todo reajuste de poder genera tensiones, pero cabe esperar que el cambio al que actualmente asistimos no se encamine por la senda del belicismo. Los \u00faltimos acontecimientos globales favorecen, no obstante, una razonable dosis de escepticismo, tal cual lo expresan los recientes enfrentamientos entre China e India, que derivan de la guerra de 1962, en torno al eventual traspaso de la <em>L\u00ednea de Control Real<\/em>, en un escenario complejizado por el acercamiento de China hacia Pakist\u00e1n y el fortalecimiento de los v\u00ednculos entre Estados Unidos e India, en el marco de su estrategia hacia el Indopac\u00edfico. Por ejemplo, a fines de febrero de este a\u00f1o <strong>Donald Trump<\/strong> visit\u00f3 India, luego que el Primer Ministro <strong>Narendra Modi<\/strong> visitara Estados Unidos en septiembre de 2019.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n pueden mencionarse las complejizadas relaciones entre China y Australia, un socio prominente de Estados Unidos en materia de seguridad y defensa. \u00daltimamente, Australia ha acusado al gigante asi\u00e1tico de haber perpetrado ataques cibern\u00e9ticos, que no ser\u00edan los primeros, sobre diversos organismos de gobierno. Seguidamente habr\u00eda que nombrar el incidente ocurrido recientemente entre ambos pa\u00edses, cuando embarcaciones australianas, al momento que navegaban cerca de las Islas Spratleys \u2013dirigi\u00e9ndose a Haw\u00e1i para participar en el Ejercicio RIMPAC 2020, organizado por Estados Unidos- fueron escoltados por unidades de la marina china.<\/p>\n<p>Otros escenarios y actores del mundo han seguido tendencias conflictivas semejantes, como es el caso de Israel que, apoyado por Estados Unidos, ha anunciado la anexi\u00f3n de territorios de la Cisjordania, poniendo en riesgo d\u00e9cadas de esfuerzos internacionales por establecer la paz en el \u00e1rea. Es tambi\u00e9n el caso de los recientes enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiy\u00e1n, dos antiguos pa\u00edses de la Ex Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica que se han visto enfrentados desde el fin de la Guerra Fr\u00eda por la regi\u00f3n de Nagorno Karabaj. Se trata de un conflicto focalizado, pero que arrastra a actores de mayor relevancia, como es el caso de la Federaci\u00f3n de Rusia y Turqu\u00eda.<\/p>\n<p>Como es posible apreciar, el reacomodo y transici\u00f3n de poder que vive el mundo parece seguir el camino de la inestabilidad e incertidumbre, con una periferia asertiva y confrontacional, en su perspectiva revisionista respecto de la repartija del poder en el mundo. Mirado desde Am\u00e9rica Latina, esta nueva Guerra Fr\u00eda y la consecuente definici\u00f3n de esferas de influencias resulta un tema altamente complejo, considerando las relevantes relaciones que los pa\u00edses de la regi\u00f3n mantienen con Estados Unidos y China. Es decir, su papel en el juego de ajedrez que se despliega en el mundo no es un asunto de f\u00e1cil resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea, cabe hacer una breve digresi\u00f3n en torno a la postura que ha seguido el Brasil de <strong>Bolsonaro<\/strong>, atendida la relevancia del gigante sudamericano como parte del denominado mundo emergente. A este respecto, se debe considerar la cercan\u00eda de dicho Presidente con <strong>Donald Trump<\/strong>, quien ha designado a Brasil como aliado Extra OTAN. Pero sobre todo, habr\u00eda que hacer hincapi\u00e9 en las tendencias de la conducta de este pa\u00eds hacia su entorno estrat\u00e9gico, sobre todo a partir de la reciente publicaci\u00f3n de su nueva pol\u00edtica de defensa. Se trata de un documento con una serie de continuidades respecto de anteriores textos sobre la materia, pero que tambi\u00e9n contiene importantes innovaciones en clave geopol\u00edtica.<\/p>\n<p>Especialmente relevante resulta un p\u00e1rrafo referido a la eventual generaci\u00f3n de tensiones a nivel regional, \u201ccon posibles desdoblamientos para Brasil, de modo que el pa\u00eds podr\u00eda verse motivado a contribuir para la soluci\u00f3n de eventuales controversias o para defender sus intereses\u201d. Lo anterior demuestra un cambio relevante en antiguas percepciones brasile\u00f1as respecto del entorno regional, con un mayor acento en variables geopol\u00edticas relacionadas con eventuales conflictos vecinales, particularmente con Venezuela. Hasta ahora, Brasil hab\u00eda sido valorado desde la literatura especializada como una <em>potencia estabilizadora<\/em>, como Estado <em>geopol\u00edticamente satisfecho<\/em>, de la mano de un elevado <em>soft power<\/em>. En la pr\u00e1ctica, ello se hab\u00eda expresado en que el gigante sudamericano hab\u00eda cumplido un determinante rol en crisis vecinales, impulsado la iniciativa para la Integraci\u00f3n de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), asumido una posici\u00f3n de liderazgo en la Misi\u00f3n de Estabilizaci\u00f3n de Naciones Unidas en Hait\u00ed (MINUSTAH), \u00a0adem\u00e1s del impulso de instancias de integraci\u00f3n regional, como es el caso de la Uni\u00f3n de Naciones Suramericanas (UNASUR) y, en su seno, del Consejo de Defensa Suramericano.<\/p>\n<p>No obstante, las reformulaciones de la nueva pol\u00edtica de defensa de ese pa\u00eds ponen un mayor acento en los temas de disuasi\u00f3n, antes que en lo relativo a la cooperaci\u00f3n, cuestionando la tradicional percepci\u00f3n de Am\u00e9rica del Sur como una Zona de Paz y libre de enfrentamientos b\u00e9licos. Lo anterior, contextualizado por la construcci\u00f3n, desde hace varios a\u00f1os, de un submarino a propulsi\u00f3n nuclear con el apoyo de tecnolog\u00eda francesa. De este modo, Brasil parece haber dejado de lado toda pretensi\u00f3n de liderazgo regional.<\/p>\n<p>Como es posible apreciar, la regi\u00f3n de Am\u00e9rica del Sur, durante a\u00f1os considerada como una Zona de Paz, no escapa a las convulsiones globales, generadas a partir de la transici\u00f3n de poder que vive el mundo. Si la regi\u00f3n pretende tener incidencia en este nuevo panorama deber\u00eda asumir como propio el conocido aforismo \u201cla uni\u00f3n hace la fuerza\u201d, mediante el avance de la integraci\u00f3n regional. S\u00f3lo de esa manera puede tener alg\u00fan grado de incidencia en el escenario multipolar actual. Lamentablemente, la crisis por la que atraviesa la integraci\u00f3n nuevamente arroja un manto de dudas al respecto. Parad\u00f3jicamente, el COVID-19 puede constituirse como una oportunidad para avanzar por el camino de la cooperaci\u00f3n e integraci\u00f3n, en tanto se trata de una pandemia de la cual no escaparemos mediante soluciones aut\u00e1rquicas e individuales. En el mundo turbulento e incierto que hemos descrito, superar la crisis sanitaria y avanzar por el camino de la integraci\u00f3n y el multilateralismo parece ser la \u00fanica manera de que Am\u00e9rica del Sur cumpla un papel de relevancia en la multipolaridad global y no se constituya en receptor pasivo de las decisiones que adopten las potencias tradicionales y emergentes.<\/p>\n<p><strong><br \/>\n<em><span style=\"font-size: 14pt;\">Jorge Riquelme Rivera<\/span><\/em><br \/>\n<\/strong>Analista pol\u00edtico chileno.<br \/>\nDoctor en Relaciones Internacionales (IRI &#8211; UNLP)<\/p>\n<p>Invitado por el Director del Instituto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTal vez quiso decir que no hay hecho, por humilde que sea, que no implique la historia universal\u00a0 y su infinita concatenaci\u00f3n de efectos y causas\u201d. 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