{"id":18551,"date":"2021-05-17T16:36:20","date_gmt":"2021-05-17T16:36:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=18551"},"modified":"2023-09-06T12:30:46","modified_gmt":"2023-09-06T15:30:46","slug":"israel-y-palestina-el-dilema-del-rostro-y-los-limites-de-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2021\/05\/17\/israel-y-palestina-el-dilema-del-rostro-y-los-limites-de-la-humanidad\/","title":{"rendered":"Israel y Palestina: el dilema del rostro y los l\u00edmites de la humanidad"},"content":{"rendered":"<p class=\"paragraph\">El escritor Dino Buzzati narr\u00f3 c\u00f3mo, mirando las estrellas una noche en su jard\u00edn, tropez\u00f3 con un bulto. Luego se enter\u00f3 que ese d\u00eda, un amigo suyo hab\u00eda muerto. Con los a\u00f1os, el jard\u00edn comenz\u00f3 a poblarse de bultos que crec\u00edan. A cada uno, correspond\u00eda un nombre y a cada tropez\u00f3n, un pedazo de su vida que hab\u00eda sido arrancado. Buzzati esperaba que, alg\u00fan d\u00eda, alguien pensara en su nombre al tropezar con un bulto.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">La relaci\u00f3n entre la vida, la muerte, la memoria y el reconocimiento del otro,\u00a0<b>nos lleva al terreno de lo moralmente vinculante<\/b>. Sobre esto medit\u00f3 la fil\u00f3sofa Judith Butler. Ella se\u00f1al\u00f3 que lo que nos liga a las personas no procede de la autonom\u00eda individual, sino de afuera. En otras palabras, de la voz de otro que nos interpela. Precisamente, Butler se inspira en las palabras de otro: en la noci\u00f3n del rostro del otro que propuso Emmanuel Levinas al reflexionar sobre el\u00a0<b>\u201cno matar\u00e1s\u201d.<\/b><\/p>\n<p class=\"paragraph\">La lectura de Butler sobre Levinas invita a un recorrido sobre la precariedad de la vida. Una ansiedad \u00e9tica se desprende del mandamiento anterior. \u00bfPor qu\u00e9? Pues porque podemos tomar la vida de otra persona, pero semejante interpelaci\u00f3n discursiva (\u201cno matar\u00e1s\u201d) nos coloca en una tensi\u00f3n: nuestra voluntad est\u00e1 obliterada. No podemos tomar esa otra vida. Ni para defender la nuestra ni la de otros. Ante este dilema,<b>\u00a0\u00bfqu\u00e9 representa dicho rostro humano?<\/b>\u00a0En pocas palabras, entre el rostro humano y la representaci\u00f3n de nuestra humanidad se produce una interferencia. Algo as\u00ed como una m\u00e1scara que sugiere humanidad pero que s\u00f3lo puede representarla, justamente, al fallar en hacerlo: es decir, al representar otra cosa. \u00bfQu\u00e9 cosa? No la humanidad, sino una imagen distorsionada, como un h\u00e9roe patri\u00f3tico. En fin, alguien con quien podemos identificarnos.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Esta distorsi\u00f3n representa el rostro humano, pero s\u00f3lo indirectamente. Algo se pierde en el camino. Dentro del repertorio de lo representable est\u00e1 el sufrimiento humano. \u00c9ste es dif\u00edcil de personificar. Se escabulle entre los esquemas normativos que establecen qu\u00e9 es lo humano:\u00a0<b>qu\u00e9 vida ser\u00e1 digna y qu\u00e9 muerte recordada<\/b>, como un bulto en el jard\u00edn.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Los hechos de Israel-Palestina nos comprometen a indagar en nuestras herramientas\u00a0<b>para interrogar los l\u00edmites de nuestra humanidad<\/b>, tan vol\u00e1tiles como los de los Estados-Naci\u00f3n, que juzgamos eternos, como el agua y el aire, pero que nos preexisten por poco. Apenas unos pu\u00f1ados de d\u00e9cadas. No tan lejos, el \u201cdespertar\u201d de Chile inici\u00f3 un proceso destituyente de ciertas narrativas sobre la construcci\u00f3n de la naci\u00f3n, abriendo a su vez el umbral a un proceso constituyente que replantea sus l\u00edmites en torno al posible reconocimiento de la plurinacionalidad de su poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Israel y Palestina viven una doble crisis de representaci\u00f3n. La derecha israel\u00ed se disuade del progresismo y el progresismo se disuade de trabajar entre s\u00ed. Por su parte, los palestinos se disuaden de trabajar por la unidad. En Israel, doce a\u00f1os de\u00a0Benjamin Netanyahu\u00a0como primer ministro forjaron una agenda cada vez m\u00e1s conservadora con coaliciones gobernantes gradualmente excluyentes de alternativas de centro.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">La izquierda y los partidos \u00e1rabes, tampoco supieron oponer ning\u00fan proyecto superador. Fue as\u00ed que los asentamientos siguieron expandi\u00e9ndose en Cisjordania y Jerusal\u00e9n Este, el bloqueo en Gaza continu\u00f3 y las negociaciones con Mahmud Abbas (del partido Fatah), presidente de la Autoridad Nacional Palestina, pasaron de estancarse a cajonearse. Puertas adentro, se sancion\u00f3, con jerarqu\u00eda semi-constitucional, la Ley del Estado Naci\u00f3n Jud\u00edo en 2018, que instituy\u00f3 la degradaci\u00f3n simb\u00f3lica del estatus ciudadano de\u00a0<b>beduinos, drusos, circasianos y \u00e1rabes israel\u00edes<\/b>. Quienes apoyaron la sanci\u00f3n se consternaron p\u00fablicamente cuando vieron la inmediata renuncia de oficiales drusos que serv\u00edan en el ej\u00e9rcito israel\u00ed como protesta.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Los \u00faltimos a\u00f1os fueron complicados para Netanyahu, quien posterg\u00f3 la inminencia de distintos procesos judiciales por corrupci\u00f3n, fraude y co-hecho apoy\u00e1ndose en la investidura ministerial. Este a\u00f1o, sin embargo, comenzaron las primeras audiencias. En fin, Netanyahu logr\u00f3 ser convincente en algo:\u00a0<b>mostrarse como alguien imprescindible;<\/b>\u00a0como el \u00fanico capaz en proveer seguridad al Estado de Israel.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">A fines de 2018, su ex ministro de defensa, Avigdor Lieberman, abandon\u00f3 la coalici\u00f3n y le quit\u00f3 a Netanyahu los asientos necesarios para gobernar (61 sobre 120). \u00bfPor qu\u00e9 desert\u00f3? Porque rechaz\u00f3 una tregua que Netanyahu hab\u00eda acordado con Hamas y Jihad Isl\u00e1mica, las fuerzas palestinas predominantes en la Franja de Gaza, en un momento de suma tensi\u00f3n. Desde entonces, cuatro elecciones consecutivas pasaron y\u00a0<b>en ninguna Netanyahu consigui\u00f3 imponerse decisivamente<\/b>. As\u00ed, abril y septiembre de 2019, y marzo de 2020 y de 2021 respectivamente demostraron que ning\u00fan rival se plantea seriamente reemplazarlo.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">La escalada de violencia de los \u00faltimos d\u00edas nos interpela, evocando el Operativo Margen Protector de 2014: se produjeron tantas bajas de ambos lados que la experiencia result\u00f3 mutuamente traum\u00e1tica. Es m\u00e1s, no concluy\u00f3, sino que deriv\u00f3 en la Intifada de los Cuchillos (2014-2017) y en la Marcha del Retorno (2018-2019): peque\u00f1os episodios cotidianos y, cada tanto, grandes brotes.\u00a0<b>Cuentas de un collar atravesadas por un hilo de violencia.<\/b><\/p>\n<p class=\"paragraph\">Respecto a la crisis de representaci\u00f3n en Palestina, pues, desde 2006 no se celebran elecciones. En 2007, Fatah y Hamas, las principales fuerzas,\u00a0<b>se enredaron en una lucha fratricida.<\/b>\u00a0Rec\u00edprocamente aislados, Fatah retuvo de facto y con el visto bueno de la comunidad internacional, la Autoridad Nacional Palestina, con sede en Cisjordania, mientras que Hamas hizo lo propio en Gaza.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Desde entonces se han boicoteado entre s\u00ed. Los aislados esfuerzos por reconciliarse y armar un gobierno de unidad fueron infructuosos: la sospecha entre ambos siempre super\u00f3 la voluntad de olvidar rencores. S<b>us programas e ideas para una Palestina soberana difieren<\/b>\u00a0y, as\u00ed, los medios que plantean para lograrlo. En mayo y junio de este a\u00f1o iban a celebrarse elecciones parlamentarias y presidenciales, pero Abbas las posterg\u00f3 alegando que no acord\u00f3 con Netanyahu las condiciones para que los palestinos de Jerusal\u00e9n Este pudieran sufragar.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Asimismo, la autoridad de Abbas est\u00e1 muy menoscabada: tras a\u00f1os al gobierno, sus reconocimientos en el plano internacional languidecen frente al empeoramiento de la calidad de vida de sus representados.\u00a0<b>Abbas teme que Hamas lo desplace de la presidencia<\/b>\u00a0y, dentro de Hamas, los radicales fuerzan a los moderados a tomar las armas.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Tanto Hamas como las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se evitan. Ha habido enfrentamientos en 2008-2009, 2012 y 2014, mas no una guerra total. Ambos configuraron una trama en espiral para ese collar de violencia, adapt\u00e1ndose el uno al otro. Hamas recurre a la muqawama, la resistencia armada de la guerrilla,<b>\u00a0e Israel se vale del Domo de Hierro<\/b>, un sistema de defensa para interceptar cohetes, y responde realizando ataques selectivos a blancos estrat\u00e9gicos y eventuales incursiones para neutralizar la potencia b\u00e9lica de Hamas. Las FDI denominan esta t\u00e9cnica \u201cpodar el pasto\u201d. No procuran vencer en este ajedrez, sino disminuir la tensi\u00f3n hasta que la hierba vuelva a crecer.\u00a0<b>Tablas sangrientas.<\/b><\/p>\n<p class=\"paragraph\">Desde 2014, las FDI entendieron que Hamas no procuraba un nuevo enfrentamiento. As\u00ed lo demostr\u00f3 parte de su dirigencia que parec\u00eda m\u00e1s enfocada en construir cierta institucionalidad proto-estatal en la Franja de Gaza, y tambi\u00e9n se manifest\u00f3 en su moderada reacci\u00f3n durante la Marcha del Retorno de 2018-2019,<b>\u00a0el incidente posterior a Margen Protector m\u00e1s grave hasta entonces<\/b>. El desgobierno de un Netanyahu desdibujado implic\u00f3 apoyarse excesivamente en el Domo de Hierro, que pese a su solvencia, mostr\u00f3 su falibilidad, pues no es m\u00e1s que un dispositivo de seguridad, es decir, un componente de una forma de vinculaci\u00f3n entre palestinos e israel\u00edes basada en la precariedad de la vida.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Las crisis de representaci\u00f3n de ambos bandos nos revelan que no son dos los bandos. Cada campo es heterog\u00e9neo y exhibe fracturas internas. Ning\u00fan gobierno agota las condiciones de representaci\u00f3n de cada alma presuntamente representada. Los israel\u00edes deben pedir cuentas<b>\u00a0y resolver este estallido de cuasi guerra \u00e9tnica civil\u00a0<\/b>en el encuentro entre diversidades: en las calles, en las urnas y en la Knesset, su parlamento. Los palestinos, deben exigirles a sus partidos y a la Autoridad Nacional Palestina una alternativa viable de prosperidad y que protejan sus vidas en formas que no supongan la indefinida proyecci\u00f3n de la vulnerabilidad a la que est\u00e1n sujetas.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">La \u00faltima semana, una bola de nieve de incidentes precipit\u00f3 la violencia: el desalojo de familias palestinas en Sheij Jarra, la violencia en la Puerta de Damasco y en la Explanada de las Mezquitas\/Monte del Templo durante Ramad\u00e1n y la marcha por el D\u00eda de Jerusal\u00e9n. Puede decirse que<b>\u00a0Hamas aprovecha para mostrarse como el palad\u00edn de Palestina y del Mundo \u00c1rabe e Isl\u00e1mico<\/b>: el defensor de la causa frente al entreguismo manifiesto en los Acuerdos de Abraham y la debilidad de Fatah.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Segundo, que Netanyahu ha de capitalizar el momento: un improbable contendiente al cargo de primer ministro, Iair Lapid, parec\u00eda capaz de formar una coalici\u00f3n Para eso, depend\u00eda de Yamina, un partido de derecha que flirteaba con dejar a Netanyahu pero,\u00a0<b>\u201cen v\u00edsperas de una guerra\u201d<\/b>, volvi\u00f3 a sus brazos. Por otro lado, Lapid contaba con el apoyo de los partidos \u00e1rabes, mas los saqueos y luchas derivadas en muerte entre \u00e1rabes y jud\u00edos israel\u00edes en ciudades mixtas o con mayor\u00eda \u00e1rabe, los alejan de ello: estos dirigentes tampoco consiguen interpelar a sus representados.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Cada bando es muchos bandos. Esto parece opaco. La singularidad de cada rostro se difumina. Se pierde de vista que detr\u00e1s de cada slogan, de cada programa, de cada partido, de cada movimiento, hay una vida, un nombre y un rostro. Gratuitamente, las redes sociales y los medios se permiten olvidar esto y exhibir el fervor de la judeofobia y la islamofobia.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Torpes generalizaciones, lecturas incompletas y, otras, malintencionadas, distribuyen responsabilidades. Algunas se camuflan de redenci\u00f3n y otras auto-celebran su valent\u00eda. En suma, constituyen obst\u00e1culos epistemol\u00f3gicos: trabas al pensamiento.\u00a0<b>Pero esas trabas no se revelan como tales.<\/b>\u00a0Esto no puede ser as\u00ed, cuando esas voces se revisten a s\u00ed mismas de efectos de distorsi\u00f3n, de m\u00e1scaras de conformidad. H\u00e9roes remotos e inconstantes de alguna de ambas causas proyectan en el rostro de los otros los rasgos de un deseo de conformidad.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">El otro debe parecerse a los t\u00e9rminos que me conminan. S\u00f3lo revistiendo al otro de un rostro, puedo orientarme para actuar. Y en ese mundo de falacias socioc\u00e9ntricas, lo que se pierde es el rostro de la humanidad y la profundidad del duelo y la verdad de cada pueblo.\u00a0<b>Recordemos que la cr\u00edtica no corroe lealtades, sino que puede fortalecerlas.<\/b>\u00a0La presunci\u00f3n de lealtades es acusatoria y maliciosa. La generalizaci\u00f3n es un ejercicio ocioso.<\/p>\n<div class=\"article__byline margin_top margin_bottom flex\">\n<div class=\"flex flex-column\">\n<div>\n<p class=\"paragraph\">Dice el Talmud que quien salva una vida, salva el mundo entero. En el islam, la noci\u00f3n de unicidad de Dios vincula a la humanidad en forma universal: hay una inclinaci\u00f3n hacia dicha unicidad que liga a las personas a trav\u00e9s de la compasi\u00f3n. Sea como sea, \u00e9ste no es un debate sobre teolog\u00eda, ni mucho menos un conflicto religioso:<b>\u00a0es una cuesti\u00f3n pol\u00edtica y la interpelaci\u00f3n \u00e9tica hacia las vidas y muertes<\/b>, porten \u00e9stas la nacionalidad o el nombre que sea, demandan el reconocimiento de su humanidad y no hay diversidad capaz de socavar ese rasgo com\u00fan. Podemos comprometernos con la no violencia activa y trabajar en desactivar discursos de odio, o podemos seguir cortando el pasto, en un jard\u00edn donde los bultos se acumulan y las cicatrices plagan el cielo.<\/p>\n<p class=\"paragraph\"><strong><em>Ignacio Rullansky<\/em><br \/>\n<\/strong>Coordinador<br \/>\nDepartamento de Medio Oriente<br \/>\nIRI &#8211; UNLP<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El escritor Dino Buzzati narr\u00f3 c\u00f3mo, mirando las estrellas una noche en su jard\u00edn, tropez\u00f3 con un bulto. Luego se enter\u00f3 que ese d\u00eda, un amigo suyo hab\u00eda muerto. Con los a\u00f1os, el jard\u00edn comenz\u00f3 a poblarse de bultos que crec\u00edan. 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