{"id":20359,"date":"2021-09-24T18:06:41","date_gmt":"2021-09-24T18:06:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=20359"},"modified":"2021-09-24T18:06:41","modified_gmt":"2021-09-24T18:06:41","slug":"el-multilateralismo-en-la-postpandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2021\/09\/24\/el-multilateralismo-en-la-postpandemia\/","title":{"rendered":"El multilateralismo en la postpandemia"},"content":{"rendered":"<p>La apertura de un nuevo per\u00edodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas es un buen momento para reflexionar sobre el sistema internacional y el estado de situaci\u00f3n del multilateralismo global. Lo anterior resulta especialmente relevante, atendido que el panorama general del mundo, con ciertas salvedades, como en el caso de \u00c1frica, nos permite apreciar una luz tenue al final del t\u00fanel. La pandemia da muestras de ceder y ya es posible comenzar a reflexionar sobre la pol\u00edtica internacional despu\u00e9s de la COVID-19, aunque toda conclusi\u00f3n al respecto es todav\u00eda esencialmente transitoria y precaria.<\/p>\n<p>En el plano global, se torna necesario pensar la manera en que se debiera estructurar el sistema internacional tras la pandemia, a fin de canalizar la convivencia internacional y impregnar de racionalidad a un mundo altamente sobresaltado, en el que numerosos actores han manifestado un comportamiento err\u00e1tico y aut\u00e1rquico, que ha tenido entre sus principales v\u00edctimas al multilateralismo global y regional. En momentos en que la amenaza com\u00fan planteada por la pandemia ha exigido de un accionar colectivo, numerosos pa\u00edses han puesto en marcha pol\u00edticas esencialmente nacionalistas. Es el amenazante escenario del \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d o, puesto en los t\u00e9rminos de Jos\u00e9 Antonio Sanahuja, del \u201cnacionalismo epidemiol\u00f3gico\u201d, enmarcado en un contexto radicalizado por el enfrentamiento entre Estados Unidos y China y la carencia de un liderazgo que estructure y canalice el poder en el mundo, que fluct\u00faa entre el multipolarismo, el bipolarismo e incluso el no polarismo.<\/p>\n<p>Ya en la d\u00e9cada de los ochenta, Robert Keohane y Joseph Nye analizaban un mundo que avanzaba por el proceso de globalizaci\u00f3n y el auge de las instituciones multilaterales, superando el tradicional esquema an\u00e1rquico delineado desde el Realismo. Para estos autores, como artefactos estructuradores de la convivencia global, las instituciones internacionales se entend\u00edan como un conjunto de reglas persistentes que prescrib\u00edan las conductas de los actores, restring\u00edan su actividad y configuraban sus expectativas, entregando predictibilidad y racionalidad a las interacciones. Ciertamente, los pa\u00edses segu\u00edan articulando pol\u00edticas exteriores delineadas sobre la base de los intereses y objetivos nacionales, no obstante, en el seno del multilateralismo deb\u00edan igualmente considerar los aportes a la gobernanza global. En suma, se trataba de una compleja ecuaci\u00f3n entre el inter\u00e9s nacional y los intereses de la comunidad de naciones.<\/p>\n<p>La pandemia de la COVID-19 aceler\u00f3 una serie de procesos internacionales, como es el caso del posicionamiento global de China y, para los efectos de esta columna, la crisis del multilateralismo global y regional, que se ha visto acentuada por la persistente debilidad del r\u00e9gimen democr\u00e1tico en el mundo, el auge del nacionalismo y, consecuentemente, la proliferaci\u00f3n de l\u00edderes populistas de izquierda y derecha. A lo anterior, se suma la agudizaci\u00f3n de los conflictos en el mundo, tanto interestatales como intraestatales, frente al cual el llamado al cese al fuego global del Secretario General de Naciones Unidas,Ant\u00f3nioGuterres, de marzo de 2020, ha tenido escasos resultados, lo que ha sido atizado por el enfrentamiento abierto entre tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad: China, Estados Unidos y la Federaci\u00f3n de Rusia. El c\u00f3ctel parece macabro para la estabilidad internacional.<\/p>\n<p>No obstante, en esta materia es igualmente posible albergar algunas esperanzas. En su participaci\u00f3n en la apertura del 76\u00b0 periodo de sesiones de la Asamblea General, de manera distinta a su antecesor, el Presidente <strong>Joe Biden<\/strong> destac\u00f3 su confianza en la Organizaci\u00f3n, bajo el lema \u201cEstados Unidos ha vuelto\u201d, prometiendo su apoyo al multilateralismo \u2013teniendo como antecedentes el regreso de su pa\u00eds al Acuerdo de Par\u00eds y a la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, bajo una mirada m\u00e1s <em>wilsoniana<\/em> de la pol\u00edtica exterior estadounidense-, en momentos complejos marcados por los roces con Europaante la retirada de Afganist\u00e1n y el pacto militar Aukus, suscrito entre la potencia norteamericana, Australia y Reino Unido.<\/p>\n<p>Junto a ello, habr\u00eda que destacar la estrategia de China en su posicionamiento internacional, que considera al multilateralismo entre sus puntos destacados, expres\u00e1ndose en que el gigante asi\u00e1tico actualmente encabeza 4 de los 15 organismos especializados de Naciones Unidas, lo que se une a su exitosa \u201cdiplomacia de las mascarillas\u201d. Lo relevante es que el multilateralismo no se convierta en otra arena de lucha hegem\u00f3nica y se fortalezca como una herramienta eficaz para la gobernanza global.<\/p>\n<p>Mirado desde Am\u00e9rica Latina, ciertamente el multilateralismo es una tarea pendiente en el \u00e1rea. Si bien es la regi\u00f3n con m\u00e1s esquemas de integraci\u00f3n vigentes, cada uno de ellos da muestras evidentes de debilidad y de pocos resultados concretos, como es el caso de la alica\u00edda realidad del MERCOSUR, la Comunidad Andina, ALBA, CELAC y la virtualmente disuelta UNASUR. Todos ellos definidos por ladebilidad institucional de la integraci\u00f3n, las fragmentaciones, los discursos nacionalistas de sus miembros, la escasa densidad democr\u00e1tica y, desde luego, la carencia de un liderazgo sostenido y consensual, justamente en momentos en que Brasil vive una severa retracci\u00f3n de su posicionamiento internacional y una brusca ca\u00edda de su <em>Soft Power<\/em>. Todo ello da cuenta de una regi\u00f3n donde predomina el bilateralismo antes que una mirada regional, minando las posibilidades de incidencia global de Am\u00e9rica Latina en la pol\u00edtica mundial. En consonancia con lo anterior, en el \u00e1mbito hemisf\u00e9rico habr\u00eda que mencionar las vicisitudes por las cuales atraviesa la OEA, donde M\u00e9xico ha sido un enf\u00e1tico opositor a la gesti\u00f3n del Secretario General Luis Almagro, llegando incluso a postular el reemplazo de la organizaci\u00f3n por la CELAC o un nuevo organismo.<\/p>\n<p>Ciertamente, la pandemia generada por la COVID-19 deber\u00eda haber encontrado a un mundo preparado al respecto, considerando una serie de estudios que ya en la d\u00e9cada de los noventa avizoraban una crisis sanitaria global como la que estamos viviendo. Incluso el cine dej\u00f3 plasmadas estas precauciones en pel\u00edculas premonitorias como <em>Contagion <\/em>(2011) o la m\u00e1s popular <em>Epidemia<\/em> (1995), con Morgan Freeman y Dustin Hoffman. Con horror nos enfrentamos a una amenaza catastr\u00f3fica a la salud global y a una crisis econ\u00f3mica sin precedentes desde 1930, sin olvidar el creciente impacto del calentamiento global -de cara a la pr\u00f3xima Cumbre del Clima (COP 26), que se celebrar\u00e1 en noviembre de este a\u00f1o en Glasgow. Pero ni los pa\u00edses ni las instituciones intergubernamentales han estado al nivel de las circunstancias. Ya hace un tiempo los gobiernos expresaban la p\u00e9rdida de confianza en el valor de trabajar juntos ante amenazas comunes. Tal cual se\u00f1al\u00f3 <strong>Ant\u00f3nio Guterres<\/strong> en la apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas, el \u201cmundo nunca ha estado tan amenazado ni tan dividido\u2026Estamos al borde de un abismo y movi\u00e9ndonos en la direcci\u00f3n equivocada\u201d.<\/p>\n<p>Sin lugar a dudas, el multilateralismo debe transformarse para enfrentar la postpandemia, pero ello desde luego depende de los propios componentes: los Estados. Tal cual planteaba el primer Secretario General de la OEA, el colombiano <strong>Alberto Lleras Camargo<\/strong>, \u201cla OEA ser\u00e1 lo que sus Estados quieran que sea\u201d, argumento que podr\u00eda extrapolarse al multilateralismo en su conjunto. En el bello libro <em>El refugio de la memoria<\/em>(2011), el historiador Tony Judt planteaba que \u201cLa fina capa de la civilizaci\u00f3n reposa sobre lo que bien podr\u00eda ser una fe ilusoria en nuestra humanidad com\u00fan. Pero ilusoria o no, har\u00edamos bien en aferrarnos a ella\u201d. Teniendo \u00e9sta idea como base, la convivencia internacional requiere superar las visiones sobre la pol\u00edtica mundial como una mera competencia entre los grandes poderes, a fin de volver a generar confianzas hacia el trabajo colectivo y propiciar un multilateralismo operativo y eficaz ante los multidimensionales desaf\u00edos que debe enfrentar la comunidad de naciones. En la actualidad, presenciamos un mundo fracturado que no deja espacio para el multilateralismo y la cooperaci\u00f3n, aunque, tal cual se se\u00f1alaba m\u00e1s arriba, se avizoran ciertas se\u00f1ales de esperanza.<\/p>\n<p>Como sostiene G. John Ikenberry, en su art\u00edculo <em>TheNext Liberal Order. TheAge of Contagion Demands More Internationalism, Not Less<\/em> (<em>ForeignAffairs<\/em>, julio-agosto 2020), m\u00e1s que enfocarse en grandes poderes rivales, los pa\u00edses deben enfocarse en amenazas y desaf\u00edos emergentes e interconectados como el calentamiento global; enfermedades pand\u00e9micas; crisis financieras; Estados Fallidos; proliferaci\u00f3n nuclear; los cuales no pueden ser enfrentados individualmente. Para ello, la existencia de instituciones y normas comunes es esencial, a fin de canalizar y facilitar la cooperaci\u00f3n entre los Estados. Por ejemplo, en el \u00e1mbito sanitario, es esencial impulsar iniciativas p\u00fablico-privadas como el Fondo COVAX y fortalecer organismos como la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, en su rol orientador de pol\u00edticas p\u00fablicas y de promotor de la investigaci\u00f3n sanitaria, particularmente en lo relacionado con el seguimiento de procesos pand\u00e9micos.<\/p>\n<p>Y todo ello requiere liderazgo. Con todos sus problemas y debilidades, China y Estados Unidos asoman como los actores principales para construir la gobernanza global tras la pandemia, tanto por sus atributos de poder como por ser tal vez los mayores responsables del calentamiento global, en su calidad de principales emisores de gases con efecto de invernadero. Se trata de pa\u00edses pilares para construir un renovado multilateralismo, que enfrente de manera operativa la actual pandemia, aten\u00fae la crisis clim\u00e1tica, fortalezca la asistencia humanitaria, frene losconflictos y promueva la democracia y el resguardo de los derechos humanos alrededor del mundo. En suma, sin el rol de tales actores avanzaremos hacia un futuro sobresaltado y poco promisorio: carente de liderazgos, no polar y sin multilateralismo.<\/p>\n<p><strong><em><br \/>\nJorge Riquelme<br \/>\n<\/em><\/strong>Doctor en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de La Plata<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La apertura de un nuevo per\u00edodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas es un buen momento para reflexionar sobre el sistema internacional y el estado de situaci\u00f3n del multilateralismo global. 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