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{"id":29759,"date":"2023-08-30T14:23:14","date_gmt":"2023-08-30T17:23:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=29759"},"modified":"2024-08-09T13:25:05","modified_gmt":"2024-08-09T16:25:05","slug":"asia-cej-articulos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2023\/08\/30\/asia-cej-articulos\/","title":{"rendered":"\u201cNuchi du takara\u201d por Laura Cea Sugino"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"departamento\">Departamento de Asia y el Pac\u00edfico<br>Centro de Estudios Japoneses<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Art\u00edculos<\/h6>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">\u201cNuchi du takara\u201d<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"autor\"><strong><em>Laura Cea Sugino<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"frases\"><em>\u00abEn Okinawa, decimos Nuchi du Takara, que significa: \u00abLa vida es un tesoro \u00ab. Cualquiera que sean las razones para luchar y matar, no importa cu\u00e1n profundas sean las causas o los pretextos para ir a la guerra, nada puede justificar sus resultados. Las vidas humanas son demasiado valiosas para ser sacrificadas\u00bb. (Masahiro Ohta, citado por Munekata Ganaha, 1\/4\/2020)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El 21 de junio de 1945 termin\u00f3 la batalla de Okinawa, luego de tres meses de combate. Dej\u00f3 m\u00e1s de 200.000 muertos entre combatientes y civiles.&nbsp; Estos hechos pueden parecer lejanos y ajenos desde el presente y desde Argentina. Sin embargo en el Archivo Hist\u00f3rico de la Colectividad Japonesa en la Argentina, se est\u00e1 formando una colecci\u00f3n de relatos, testimonios directos de sobrevivientes de este hecho. Con motivo de cumplirse un aniversario m\u00e1s, a trav\u00e9s de este escrito se rindi\u00f3 de este modo tributo a las v\u00edctimas de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta 1941, muchas familias ten\u00edan en mente regresar a su pueblo de origen. Mientras la estad\u00eda en Argentina se prolongaba, se formaban las familias, los hijos crec\u00edan y llegaban a la edad escolar. Para aquellos que hab\u00edan podido reunir un capital, el enviarlos de \u201cregreso\u201d anticipadamente, para que comenzaran su educaci\u00f3n formal y su integraci\u00f3n en la que consideraban \u201csu\u201d cultura, no fue cuestionada. La posibilidad de la guerra era algo latente, pero que tal vez en esta decisi\u00f3n, seguramente no fuera tomada en cuenta. Hoy en d\u00eda, como si de un \u201creality\u201d se tratara, vemos a la familia Nakamatsu, oriundos de Rosario, partiendo para Okinawa el 25 de marzo de 1941, tan s\u00f3lo ocho meses antes de Pearl Harbor.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las familias de origen okinawense tienen alg\u00fan familiar que vivi\u00f3 la experiencia de la batalla de Okinawa, bisabuelos, abuelos, t\u00edos\u2026 En mi caso, tanto mi madre como mi padre, perdieron hermanos y en el caso de mi padre, su hermano menor pudo sobrevivir y regresar a la Argentina, a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo tambi\u00e9n nisei \u2013 nacidos en Argentina, que fueron reclutados y enviados a destinos distantes como Manchuria, Filipinas, Guam&#8230; La foto que se presenta a continuaci\u00f3n, es el diploma que acompa\u00f1\u00f3 a la condecoraci\u00f3n p\u00f3stuma Zentsuke Onaha, recibida por su familia. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, un se\u00f1or se acerc\u00f3 a la tintorer\u00eda de su hermano en la ciudad de La Plata, pregunt\u00e1ndole por su paradero, porque hab\u00eda sido su compa\u00f1ero en los primeros a\u00f1os de escuela primaria en La Plata, all\u00e1 por los a\u00f1os treinta\u2026<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-59c3f77b default uagb-is-root-container\">\n<figure class=\"wp-block-image\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"825\" height=\"596\" src=\"http:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023asiacejarticuloCea1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31239\" srcset=\"https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023asiacejarticuloCea1.jpg 825w, https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023asiacejarticuloCea1-300x217.jpg 300w, https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023asiacejarticuloCea1-768x555.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 825px) 100vw, 825px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<p><em>Fotograf\u00eda del diploma expedido el 26 de julio de 1969, en nombre del Emperador del Jap\u00f3n, con la firma del Primer Ministro Sato Eisaku, a Zentsuke Onaha, reconocimiento p\u00f3stumo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En la presente nota, tambi\u00e9n se comparte uno de los testimonios que se preservan en el Archivo. Ha sido transcrito por Mabel Furusho, integrante del Taller de Historia y Cultura de Okinawa, parte del archivo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMi nombre es Ana Miyashiro de Shinzato y me llaman Kazuko.&nbsp; Nac\u00ed en Argentina el 6 de mayo de 1935. Como era costumbre en esa \u00e9poca, muchos hijos viajaban a Jap\u00f3n a estudiar, pensando en que luego todos retornar\u00e1n a Okinawa, una vez que la familia ahorrar\u00e1 mucho dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como a la edad de 11 meses, en el a\u00f1o 1936 fui en brazos de mi mam\u00e1, con mi abuelo paterno y un primo hermano de nombre Akira Miyagi, a Okinawa.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegamos a Ozato \u2013 son, Aza Taira, mi abuelo construy\u00f3 su casa como \u00e9l deseaba, con un importante <em>mon<\/em> en la entrada, con sanitarios modernos para la \u00e9poca y una peque\u00f1a granja. Mi mam\u00e1 retorn\u00f3 a Buenos Aires y yo qued\u00e9 bajo la tutela de mis abuelos. A la edad de 7 a\u00f1os fui al colegio, y al a\u00f1o siguiente todos los alumnos nos comenzaron a preparar de c\u00f3mo deb\u00edamos actuar en caso de posibles ataques del enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los d\u00edas nos ense\u00f1aban a cantar:<\/p>\n\n\n\n<p>Kuushu keijo kikoete kitara &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando se escuche la alarma de ataque a\u00e9reo<br>Ima wa bokutachi chiisai kara&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; como nosotros somos todav\u00eda peque\u00f1os<br>Awatenaide, sawaganaide&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; no debemos entrar en p\u00e1nico ni hacer ruido<br>Ochitsuite haite imasho.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tranquilos, entremos (en el refugio)<\/p>\n\n\n\n<p>Las personas grandes, cuando regresaban de su trabajo, cavaban pozos en la tierra dura para poder refugiarse durante los ataques del enemigo, y con las ca\u00f1as de bamb\u00fa fabricaban lanzas.<\/p>\n\n\n\n<p>A los estudiantes secundarios varones los entrenaban para ayudar a los soldados y a las estudiantes mujeres les ense\u00f1aban primeros auxilios para ayudar a las enfermeras.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez que me d\u00ed cuenta que nos atacaban fue por los ruidos ensordecedores de las bombas al caer en distintos e incontables lados.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi abuelo decidi\u00f3 huir hacia el norte en forma r\u00e1pida, llevando solo un poco de arroz en una bolsita y poca ropa, por suerte no hizo fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la mitad del camino, como los bombardeos se intensificaron, nos escondimos en una <em>ohaka <\/em>(tumba) grande que hab\u00eda en una monta\u00f1a. \u00a1Qu\u00e9 impresi\u00f3n!, compartir el mismo lugar con un muerto y restos \u00f3seos. Yo me qued\u00e9 al lado de la puerta y no quise ir al fondo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cesar los bombardeos, salimos de ese lugar en busca del monte. Durante el camino vi muchos soldados muertos. Para poder avanzar cruzamos arroyos y cort\u00e1bamos malezas. En uno de esos arroyos mi abuela mojaba mi frente con el agua fresca, para bajar la fiebre y com\u00edamos batatas que tra\u00eda el abuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya no hab\u00eda comida, nos aliment\u00e1bamos con hojas crudas del monte y de brote de bamb\u00fa crudo. En una ocasi\u00f3n, un joven del grupo vio un <em>hiija<\/em> (chivo),&nbsp; lo caz\u00f3 y con una navaja que ten\u00edan mi abuelo, lo pudieron cortar y cocinar. \u00a1Qu\u00e9 manjar! Nunca lo podr\u00e9 olvidar.<\/p>\n\n\n\n<p>En la huida, nos encontramos con soldados americanos y a los chicos nos ofrec\u00edan golosinas pero no las aceptamos aunque ten\u00edamos ganas y hambre, cre\u00edamos que estaban envenenados.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi abuela dijo de volver a casa, caminando siempre por los montes para que no nos vieran pero que dif\u00edcil era caminar descalzo sobre la tierra llena de esquirlas y granadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar a casa, solo encontramos la tercera parte de la construcci\u00f3n, lloramos mucho sobre lo destruido y vivimos en ese tercio que quedaba en pie. A 200 metros de la vivienda estaba el campo de cultivo, cuando fuimos a verlo, nos encontramos con una laguna llena de agua, rodeada de esquirlas. Fue trabajoso rellenar ese cr\u00e1ter producto de la explosi\u00f3n de una bomba. Al final de la guerra, un d\u00eda el abuelo me muestra el pasaje para la Argentina. El gobierno argentino de ese entonces, bajo la presidencia de Juan Domingo Per\u00f3n, repatriaba a todos los argentinos que estaban en Jap\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En un peque\u00f1o barco, todos apretados viajamos de Okinawa a Tokyo. Por suerte, el abuelo me consigui\u00f3 un saco grande que us\u00e9 como tapado y desde Tokio a Buenos Aires lo hicimos en un lujoso barco cuyo nombre no recuerdo. Fue mi compa\u00f1era de viaje Delia Higa que era mayor de edad. En el puerto me esperaban mis padres y hermanos\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>A 76 a\u00f1os de finalizada la Segunda Guerra Mundial y la \u00faltima batalla ocurrida en Okinawa, rendimos junto con Ana, un homenaje a sus abuelos, Ushi y Eitoku Miyashiro, quienes con tanto cari\u00f1o se preocuparon y la cuidaron para que regresara sana y salva a esta Argentina que la vio nacer.&nbsp; Y a trav\u00e9s de este homenaje tambi\u00e9n a todos aquellos que perdieron&nbsp; familiares en este muy triste episodio de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>La batalla de Okinawa termin\u00f3 el 21 de junio y comenz\u00f3 entonces una posguerra que se extendi\u00f3 hasta 1972, pero que hoy en d\u00eda con la presencia de las bases estadounidenses hace que no haya pasado a ser historia y contin\u00fae siendo una herida que mantiene viva la memoria.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-3838b41c default uagb-is-root-container\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023asiacejarticuloCea2.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"653\" src=\"http:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023asiacejarticuloCea2-1024x653.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-31240\" srcset=\"https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023asiacejarticuloCea2-1024x653.jpg 1024w, https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023asiacejarticuloCea2-300x191.jpg 300w, https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023asiacejarticuloCea2-768x489.jpg 768w, https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023asiacejarticuloCea2.jpg 1180w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<p><em>(En el extremo izquierdo de pie, Mar\u00eda Nakamatsu, y abajo en la primera fila, su hijo Guillermo. Tambi\u00e9n en la primera fila, extremo derecho Ana Miyashiro.&nbsp; Extra\u00eddo de FANA, Historia del Inmigrante Japon\u00e9s en Argentina, 2005, p.70)<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\n\n\n\n<p>Ota, Masahide. Essays on Okinawa Problems. Gushikawa city,Okinawa, Japan, Yui Shuppan co., 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>Federaci\u00f3n de Asociaciones Niponas de Argentina. Historia del Inmigrante Japon\u00e9s en Argentina. Tomo 2, Buenos Aires, 2005<\/p>\n\n\n\n<p>Centro Okinawense en la Argentina 100 a\u00f1os de los okinawenses en Argentina. Buenos Aires, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Coordinadora del Centro de Estudios Japoneses (IRI-UNLP).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Laura Cea Sugino<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":29328,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"0","ocean_second_sidebar":"0","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"anuario","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"0","ocean_custom_header_template":"0","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"0","ocean_menu_typo_font_family":"0","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"0","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"off","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[1041,1073,1079],"class_list":["post-29759","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","tag-a2023","tag-a2023asia","tag-a2023asiacejarticulos","entry","has-media"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT-600x200.png",600,200,true],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT-272x182.png",272,182,true],"sow-blog-portfolio":["https:\/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