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{"id":30616,"date":"2023-09-15T12:23:25","date_gmt":"2023-09-15T15:23:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=30616"},"modified":"2024-08-09T13:50:08","modified_gmt":"2024-08-09T16:50:08","slug":"narcoterrorismo-como-amenaza-a-la-seguridad-regional-latinoamericana-el-caso-de-la-internacionalizacion-del-conflicto-armado-colombiano-por-angie-carolina-rodriguez-robayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2023\/09\/15\/narcoterrorismo-como-amenaza-a-la-seguridad-regional-latinoamericana-el-caso-de-la-internacionalizacion-del-conflicto-armado-colombiano-por-angie-carolina-rodriguez-robayo\/","title":{"rendered":"Narcoterrorismo como amenaza a la seguridad regional latinoamericana: el caso de la internacionalizaci\u00f3n del conflicto armado colombiano por Angie Carolina Rodr\u00edguez Robayo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"departamento\"><strong>Departamento de Am\u00e9rica Latina y el Caribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Art\u00edculos<\/h6>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Narcoterrorismo como amenaza a la seguridad regional latinoamericana: el caso de la internacionalizaci\u00f3n del conflicto armado colombiano<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"autor\"><strong><em>Angie Carolina Rodr\u00edguez Robayo<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las agendas en t\u00e9rminos de seguridad son heterog\u00e9neas y en gran medida supeditadas a los contextos hist\u00f3ricos en los que suceden. Los asuntos internos rompen las fronteras definidas para cada Estado, cuando las amenazas permean los tejidos sociales o las cuestiones de bienestar com\u00fan y convocan a esfuerzos mancomunados para la mitigaci\u00f3n o atenci\u00f3n de problemas de inter\u00e9s para m\u00e1s de una naci\u00f3n como pueden serlo la guerra, el narcotr\u00e1fico o los asuntos ambientales.<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9rica Latina ha estado hist\u00f3ricamente ligada a din\u00e1micas de poder que la ubican geopol\u00edticamente como aliada, subsidiaria o amenaza, en especial, cuando se trata de su relaci\u00f3n con los Estados Unidos. As\u00ed, cap\u00edtulos como la aplicaci\u00f3n de la Doctrina Monroe, el intervencionismo estadounidense en la regi\u00f3n y la politizaci\u00f3n de la agenda regional por cuenta de disputas ideol\u00f3gicas de orden bipolar y las alianzas estrat\u00e9gicas subsiguientes al fin de la guerra fr\u00eda, determinaron muchas de las decisiones tomadas por los gobiernos de turno en las naciones latinoamericanas durante distintas \u00e9pocas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el caso colombiano, la interacci\u00f3n Washington- Bogot\u00e1, ha estado ligada en gran medida por asuntos concernientes a relaciones comerciales, de cooperaci\u00f3n en la lucha antidrogas y en periodos particulares, a la alineaci\u00f3n de sus pol\u00edticas de acci\u00f3n frente amenazas comunes, como por ejemplo, la puesta en marcha del Plan Colombia hacia finales de siglo XX entre los presidentes Bill Clinton y Andr\u00e9s Pastrana para erradicar el problema y las estructuras del narcotr\u00e1fico y, m\u00e1s tarde, con la aplicaci\u00f3n de la pol\u00edtica de seguridad democr\u00e1tica por parte del ex presidente colombiano \u00c1lvaro Uribe para dar manejo al conflicto armado colombiano y al subsecuente fen\u00f3meno del narcotr\u00e1fico, alineando esfuerzos con su hom\u00f3logo George W. Bush.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, para efectos del presente art\u00edculo se abordar\u00e1 la cuesti\u00f3n Colombia- Estados Unidos en el marco de fen\u00f3menos transnacionales, a partir de tres ejes fundamentales de trabajo, a saber: el <em>surgimiento del narcoterrorismo como categor\u00eda y amenaza para la seguridad latinoamericana<\/em>, luego, el esfuerzo de <em>cooperaci\u00f3n bilateral EE.UU.- Colombia en la lucha antidrogas y sus impactos en la regi\u00f3n<\/em>, para finalizar con la <em>internacionalizaci\u00f3n del conflicto armado colombiano como efecto colateral del 9-11 en Am\u00e9rica Latina<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Narcoterrorismo como categor\u00eda y amenaza para la seguridad latinoamericana.<\/h2>\n\n\n\n<p>Para hablar de narcoterrorismo es menester aclarar el lugar y tiempo de enunciaci\u00f3n del concepto, pues su uso relativamente reciente engloba dos conocidos fen\u00f3menos en una sola categor\u00eda. La primera vez que se us\u00f3 este t\u00e9rmino, fue en 1983 en un discurso del presidente peruano Belaunde Terry para referirse a los ataques que la polic\u00eda antinarc\u00f3ticos de su pa\u00eds recib\u00eda, en el que los grupos criminales usaban m\u00e9todos de presi\u00f3n como ataques con explosivos que causaban terror en la poblaci\u00f3n para influenciar y obstruir la justicia (Annoni, 2017, p\u00e1g. 105). Si bien en este punto, la palabra tuvo un uso calificativo para describir una situaci\u00f3n de orden p\u00fablico y seguridad interna del Per\u00fa, eventualmente, cobrar\u00eda relevancia para describir problemas comunes en la regi\u00f3n Latinoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el t\u00e9rmino fue empleado para designar una problem\u00e1tica similar, esta vez en Colombia. Para el caso de este pa\u00eds en particular, esta es una noci\u00f3n con dos acepciones; la primera, enmarcada en el contexto medi\u00e1tico de la violencia de los a\u00f1os 80\u2019s por cuenta de los c\u00e1rteles de drogas que azotaron al pa\u00eds con ataques de sicariato y con artefactos explosivos, para evitar la aprobaci\u00f3n de la ley de los \u201cextraditables\u201d en el Congreso Nacional Colombiano, medida judicial que pretend\u00eda mitigar el impacto y proliferaci\u00f3n de operaciones ilegales asociadas al narcotr\u00e1fico, lo que desat\u00f3 la ira de dichos grupos criminales que arremetieron contra la vida de pol\u00edticos colombianos para soslayar la continuaci\u00f3n de este proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda acepci\u00f3n surge de una declaraci\u00f3n del l\u00edder de la DEA, Asa Hutchinson ante el Subcomit\u00e9 de tecnolog\u00eda, terrorismo e informaci\u00f3n gubernamental del comit\u00e9 Judicial del Senado de los Estados Unidos, contextualizada en la lucha contra el terrorismo, luego de los ataques del 9-11, definiendo el narcoterrorismo como \u201cun subconjunto del terrorismo, en el que los grupos terroristas, o los individuos asociados, participan directa o indirectamente en el cultivo, la fabricaci\u00f3n, el transporte o la distribuci\u00f3n de sustancias controladas y en el dinero derivado de estas actividades. (&#8230;) Adem\u00e1s, la DEA utiliza el t\u00e9rmino para caracterizar la participaci\u00f3n de grupos o individuos asociados en la recaudaci\u00f3n de impuestos, la provisi\u00f3n de seguridad o la ayuda o incitaci\u00f3n a los esfuerzos de tr\u00e1fico de drogas en un esfuerzo por promover o financiar actividades terroristas<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> (Hutchinson, 2002). A partir de este t\u00e9rmino la DEA empez\u00f3 a denominar a los grupos terroristas, cuya fuente de financiaci\u00f3n fuese el narcotr\u00e1fico para la perpetraci\u00f3n de actividades criminales terroristas, como narcoterroristas, tal es el caso de las FARC y otros actores armados ilegales colombianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tradicionalmente, el narcotr\u00e1fico y el terrorismo han sido considerados como amenazas contra la seguridad internacional o como cr\u00edmenes trasnacionales distintos, por contemplar inspiraciones dis\u00edmiles que involucran actividades de \u00edndole pol\u00edtica, nacionalista o religiosa en el caso de los grupos terroristas, o porque ata\u00f1en al resultado de acciones enfocadas en el enriquecimiento il\u00edcito como es el caso de los c\u00e1rteles de droga. Casos en los cuales, es improbable ligar estos dos fen\u00f3menos como impl\u00edcitos o asociados.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, \u201cLa \u00abguerra contra las drogas\u00bb, que ha durado varias d\u00e9cadas, y la \u00abguerra contra el terrorismo\u00bb, m\u00e1s reciente, han encontrado un terreno com\u00fan para contrarrestar la amenaza del narcoterrorismo, que combina dos amenazas que tradicionalmente se han tratado por separado. El concepto de narcoterrorismo tiene su origen en la comprensi\u00f3n de que los fen\u00f3menos del narcotr\u00e1fico y el terrorismo est\u00e1n interconectados y, por consiguiente, que es \u00fatil y necesaria una coordinaci\u00f3n de la pol\u00edtica antidroga y antiterrorista para hacer frente de forma eficaz a ambas amenazas.\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> (Singh &amp; Nunes, 2013, p\u00e1gs. 70-71)<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, al establecer una relaci\u00f3n causal entre las actividades terroristas y la fuente de financiamiento en el narcotr\u00e1fico, es posible referenciar al grupo guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como una estructura de orden narcoterrorista pues parte de sus actividades ilegales y violentas son financiadas con el cultivo de hoja de coca y las eventuales etapas del proceso productivo y de distribuci\u00f3n de la coca\u00edna. Seg\u00fan un reporte del Departamento de Estado de los Estados Unidos (DEA) en 2001, Colombia fue el tercer pa\u00eds m\u00e1s peligroso del mundo en cuesti\u00f3n de violencia pol\u00edtica y fue responsable del 34% de todos los actos \u00abterroristas\u00bb cometidos al rededor del mundo; cuyos responsables, las FARC y el ELN, desarrollaron actividades criminales para financiarse, reducir al Estado e implantar el r\u00e9gimen socialista. (Guti\u00e9rrez &amp; Silva Queiroga, 2003)<\/p>\n\n\n\n<p>Entender la lucha armada de las FARC en el marco del narcoterrorismo, sit\u00faa a Colombia en el plano regional como un agente de potencial amenaza para la regi\u00f3n latinoamericana, ya que, atrae la atenci\u00f3n Estadounidense para la implementaci\u00f3n de proyectos de cooperaci\u00f3n militar como el Plan Colombia o la Iniciativa Regional Andina para contrarrestar los efectos del conflicto armado interno en lo referente al narcotr\u00e1fico, situando bases militares en el pa\u00eds y abriendo la posibilidad a una participaci\u00f3n mucho m\u00e1s amplia y directa del pa\u00eds del norte en la agenda de securitizaci\u00f3n regional, por cuanto es un actor involucrado en las externalidades de este asunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Los efectos del narcoterrorismo en la regi\u00f3n, se hacen visibles partiendo del hecho de comprender este fen\u00f3meno como un problema cuyas \u201cexternalidades fronterizas locales, [\u2026] generan costos y beneficios variados que afectan a un n\u00famero limitado de estados, y constituyen una base importante para la creaci\u00f3n de complejos regionales de seguridad\u201d (Tickner, 2004). Por otro lado, el impacto de externalidades como los efectos ambientales de la fumigaci\u00f3n de hoja de coca, la presencia de grupos armados en territorios fronterizos y la migraci\u00f3n de v\u00edctimas del conflicto, condicionan la atenci\u00f3n que este fen\u00f3meno supone en la estructuraci\u00f3n de las agendas internas de las naciones de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para aclarar el t\u00e9rmino de Complejos de seguridad regional- CSR, es vital reconocer que \u201cBuzan utiliza el concepto de \u201cComplejo de Seguridad\u201d para etiquetar las estructuras relevantes en un nivel de an\u00e1lisis determinado, y lo define como un grupo de estados cuya principal preocupaci\u00f3n de seguridad se relaciona conjuntamente de una manera tan cercana que sus seguridades nacionales no pueden distinguirse realmente la una de la otra\u201d (Buz\u00e1n citado en Esc\u00e1nez, 2015, p\u00e1g. 122) como puede serlo el abordaje del fen\u00f3meno de narcoterrorismo como un asunto de \u00edndole regional que amerita el desarrollo de un complejo de seguridad regional, cuyo epicentro sea la amenaza narcoterrorista de las FARC como agente central del conflicto armado colombiano y sus repercusiones directas para la regi\u00f3n latinoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Buzan y W\u00e6ver en su teor\u00eda de los complejos regionales de seguridad \u201cplantean un macro-an\u00e1lisis que, seg\u00fan ellos, debe completarse con estudios de car\u00e1cter m\u00e1s \u201cmicro\u201d que profundicen en Complejos de Seguridad Regionales concretos o lo que se denominan \u201caislantes\u201d o insulators, un concepto que alude al estado o mini-complejo espacial situado en la intersecci\u00f3n de complejos de seguridad regionales, y en los que operan importantes din\u00e1micas de seguridad regionales. Ambos se presentan, en suma, como marcos conceptuales que permiten aprehender al m\u00e1ximo los procesos de securitizaci\u00f3n. (Buz\u00e1n citado en Esc\u00e1nez, 2015, p\u00e1g. 123)\u201d. Para el caso concreto el presente art\u00edculo, el caso colombiano ser\u00eda ese mini- complejo desde el que se inserta el narcoterrorismo como amenaza en las din\u00e1micas de seguridad regional y que da lugar, al mencionado macro-an\u00e1lisis planteado por la TCRS.<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9rica Latina como escenario de securitizaci\u00f3n luego de la Ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y de los Ataques del 11 de septiembre, apost\u00f3 a la creaci\u00f3n de un Complejo de Seguridad Regional, contextualizado a los asuntos de inter\u00e9s estrat\u00e9gico de la \u00e9poca. Por ejemplo, con la realizaci\u00f3n de la Conferencia especial de seguridad de la OEA, celebrada en la ciudad de M\u00e9xico en 2003, de la que surgi\u00f3 el concepto de Seguridad hemisf\u00e9rica ( Organizaci\u00f3n de los Estados Americanos, 2003) como marco para el abordaje efectivo de las amenazas tradicionales y no tradicionales que aparec\u00edan en el radar de los asuntos de trascendencia regional y que iban m\u00e1s all\u00e1 de las cuestiones conocidas requiriendo de esfuerzos mancomunados para su resoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de esas amenazas no tradicionales, la OEA daba un lugar preponderante al terrorismo y las actividades conexas, pues reconoc\u00eda la dimensi\u00f3n transnacional de este fen\u00f3meno y el imperativo que supon\u00eda para las agendas de la regi\u00f3n, de hecho, reconoce la importancia de los procesos de integraci\u00f3n, estrategias y mecanismos de defensa segmentados de modo regional y subregional, como elementos fundamentales para el fortalecimiento y preservaci\u00f3n de la seguridad hemisf\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, es posible entender como la categor\u00eda de narcoterrorismo molde\u00f3 de manera indirecta, el desarrollo de esfuerzos conjuntos que dieron paso a la creaci\u00f3n de complejos de seguridad regional para atenderlo y que facilitaron el surgimiento del concepto de la seguridad hemisf\u00e9rica como respuesta regional a fen\u00f3menos transnacionales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cooperaci\u00f3n bilateral EE.UU.- Colombia en la lucha antidrogas y sus impactos en la regi\u00f3n.<\/h2>\n\n\n\n<p>El narcotr\u00e1fico en Colombia ha sido casi una constante, desde la Bonanza marimbera<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> hasta la actualidad, en los que ni lo propuesto en los Acuerdo de Paz con las FARC en el 2016 sobre el problema de los cultivos il\u00edcitos, ni el plan de gobierno del ex presidente Iv\u00e1n Duque han podido resolver o contrarrestar.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer episodio que perfil\u00f3 a Colombia como pa\u00eds epicentro de la cadena productiva de estupefacientes, sustancias o plantas prohibidas por los Estados Unidos, fue la Bonanza Marimbera que tuvo lugar durante los a\u00f1os 70\u2019s, en los que el cultivo de marihuana gener\u00f3 grandes dividendos y el trazado de nuevas rutas de exportaci\u00f3n con destino a pa\u00edses vecinos y en especial, hacia los EE.UU.<\/p>\n\n\n\n<p>Eventualmente, la estructuraci\u00f3n de c\u00e1rteles de drogas cambiar\u00eda para siempre el manejo que se le dar\u00eda a este fen\u00f3meno, pues el inter\u00e9s puesto sobre la marihuana se desplaz\u00f3 hacia la hoja de coca y la subsecuente l\u00ednea productiva, que era mucho m\u00e1s rentable. Es entonces, cuando el problema de narc\u00f3ticos se agrava, desatando un episodio de violencia interna y la propagaci\u00f3n de coca\u00edna colombiana por el continente en su totalidad y otras partes del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n entre Colombia y los Estados Unidos ha estado enmarcada en el trabajo conjunto para el abordaje de problemas comunes, si bien su interacci\u00f3n tiene otras aristas, los puntos dominantes en la agenda de ambos han sido el conflicto armado colombiano, por su relevancia en especial, durante la guerra fr\u00eda y el narcotr\u00e1fico, particularmente, a partir de la d\u00e9cada de 1980 por la proliferaci\u00f3n de cargamentos de coca\u00edna colombiana hac\u00eda EE.UU.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el abordaje de la Cooperaci\u00f3n bilateral entre Colombia y Estados Unidos en materia de la lucha contra las drogas, es fundamental el an\u00e1lisis del Plan Colombia entre Bill Clinton y Andr\u00e9s Pastrana, as\u00ed como el de la aplicaci\u00f3n de la Pol\u00edtica de seguridad democr\u00e1tica del ex presidente colombiano \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez en el gobierno de George W. Bush.<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno de Bill Clinton estuvo enmarcado en la lucha contra las drogas y la pretensi\u00f3n de establecer nexos efectivos con Colombia que permitieran atacar de ra\u00edz este problema. Las negociaciones del Plan Colombia inicialmente, buscaba de parte de Bogot\u00e1 aunar esfuerzos y recursos para combatir el problema del conflicto armado -dado el fallido proceso de paz con las FARC en San Vicente del Cagu\u00e1n- y de manera inherente mitigar la acci\u00f3n del narcotr\u00e1fico; para Estados Unidos, el foco deb\u00eda ser lidiar con el tr\u00e1fico de estupefacientes como elemento vital dentro de su agenda de seguridad nacional y pol\u00edtica exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el documento que pon\u00eda en marcha esta iniciativa se encuadr\u00f3 en \u201cel robustecimiento de dicho despliegue en Am\u00e9rica del Sur como as\u00ed tambi\u00e9n la voluntad de interrumpir el flujo de drogas hacia suelo norteamericano bajo las condiciones que Estados Unidos considera pertinentes. Es decir que el Plan Colombia, adem\u00e1s de contribuir con la presencia estrat\u00e9gico-militar norteamericana, ilustra la exportaci\u00f3n pol\u00edtico ideol\u00f3gica de Washington sobre el abordaje del narcotr\u00e1fico y esto se observa, m\u00e1s precisamente, en las condiciones que envolvieron el nacimiento del mencionado Plan\u201d. (Calder\u00f3n, 2015)<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, el Plan Colombia se convirti\u00f3 en un aliciente para que las naciones latinoamericanas buscaran establecer alianzas estrat\u00e9gicas para hacer contrapeso a la incursi\u00f3n de los Estados Unidos en materia de lucha contra las drogas. Era importante, evitar que la transnacionalizaci\u00f3n de narcotr\u00e1fico fuera la puerta de entrada a nuevas din\u00e1micas de poder en las reci\u00e9n desmarcadas naciones suramericanas, terminada la Guerra fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminado el gobierno Clinton, Colombia deb\u00eda estar atento y expectante a una nueva administraci\u00f3n, esperando que esta hiciera un empalme asertivo con los esfuerzos adelantados en la gesti\u00f3n anterior, que permitiera continuar con la lucha antidrogas en el pa\u00eds de manera conjunta. Sin embargo, \u201cla ocurrencia de los atentados del 2001 influy\u00f3 en el ambiente dom\u00e9stico norteamericano, potenciando la presencia neoconservadora en la administraci\u00f3n de George W. Bush que instal\u00f3 la guerra contra el terrorismo internacional como criterio rector de la pol\u00edtica exterior. Esto se tradujo en la preeminencia del Departamento de defensa (DOD) en el dise\u00f1o y gesti\u00f3n de esta \u00faltima, lo cual consolid\u00f3 dos tendencias preexistentes del contexto interno norteamericano que se relacionan con la pol\u00edtica en Colombia. Por un lado, el afianzamiento de la militarizaci\u00f3n de la influencia norteamericana y de su conducci\u00f3n por parte del DOD, directriz que encuentra sus or\u00edgenes en los a\u00f1os noventa; por el otro, la participaci\u00f3n militarizada de Estados Unidos en el conflicto armado mediante la inclusi\u00f3n de \u00e9ste como parte de la lucha contra el terrorismo internacional. (Calder\u00f3n, 2015)<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, las relaciones entre Washington y Bogot\u00e1 tomaron una nueva y m\u00e1s compleja connotaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la amalgama creada entre la lucha contra las drogas y la guerra contra el terrorismo, que situaban a Colombia en una posici\u00f3n de doble amenaza para los norteamericanos por cuanto constituye el pre\u00e1mbulo del narcoterrorismo como categor\u00eda para englobar ambos fen\u00f3menos, lo que marcaba la pauta para que las FARC, art\u00edfices del conflicto armado en Colombia fueran ahora catalogadas como terroristas, por lo tanto, objetivo prioritario para la nueva pol\u00edtica exterior norteamericana en materia de seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>En Latinoam\u00e9rica apareci\u00f3 entonces, la militarizaci\u00f3n como opci\u00f3n para combatir las amenazas narcoterroristas. \u201cLa presi\u00f3n que ejerce Estados Unidos en el marco de su pol\u00edtica antinarc\u00f3ticos para la regi\u00f3n es uno de los factores principales que ha influido en la intervenci\u00f3n de las fuerzas armadas en cuestiones de seguridad interior.\u201d (Chillier &amp; Freeman, 2005) de ah\u00ed, que varios pa\u00edses de la regi\u00f3n como es el caso de Brasil en sus favelas y de Ciudad de M\u00e9xico, optaron por militarizar sus respuestas internas a estos problemas, generando episodios de violencia interna y crisis de derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>El desborde de estos fen\u00f3menos provoca m\u00faltiples tensiones, a nivel vecinal y regional, dependientes de la forma c\u00f3mo se manifiestan y la naturaleza de los conflictos a los que est\u00e1n ligadas, tanto de tipo interno como transnacionales, que, en la actualidad, gravitan sobre diversos aspectos de seguridad regional. Estos problemas requieren una colaboraci\u00f3n transfronteriza y una cooperaci\u00f3n regional eficiente que involucre actores pol\u00edticos, diplom\u00e1ticos, sociales, militares y policiales, en sus diversos \u00e1mbitos. El debilitamiento generalizado de los mecanismos multilaterales, tanto a nivel sudamericano (UNASUR) como interamericano (OEA) ha afectado el proceso de construcci\u00f3n de reg\u00edmenes de seguridad regional, limitando el \u00e1mbito de prevenci\u00f3n y soluci\u00f3n de conflictos, y generando un proceso de debilitamiento de las medidas de confianza y de los sistemas de cooperaci\u00f3n. Este proceso, por otra parte, ha contribuido al incremento del gasto militar y una creciente remilitarizaci\u00f3n de muchos aspectos de la seguridad interna en varios Estados de la regi\u00f3n. (Torre &amp; Grabendorff, 2022)<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la cooperaci\u00f3n bilateral entre Estados Unidos y Colombia, en la lucha contra el narcoterrorismo, obedece a la necesidad de consolidar mecanismos multilaterales de atenci\u00f3n a amenazas no tradicionales, situaci\u00f3n que potencia el intervencionismo norteamericano en la regi\u00f3n, al ampliar su margen de acci\u00f3n militar y marcar la pauta para que los fen\u00f3menos del terrorismo o el narcotr\u00e1fico sean tratados casi de modo indistinto por ser de inter\u00e9s estadounidense. Tambi\u00e9n es necesario reconocer que esta intervenci\u00f3n genera asimetr\u00edas en momentos en que se solicitaba la cooperaci\u00f3n regional y subregional para combatir estas amenazas, por lo que un principio de equidad local hubiese marcado una diferencia importante para consolidar la seguridad hemisf\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Eventualmente, con la puesta en marcha de la pol\u00edtica de seguridad democr\u00e1tica en Colombia por el entonces presidente, \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez, las relaciones Washington \u2013 Bogot\u00e1 se alinearon de un modo mucho m\u00e1s evidente y un tanto inc\u00f3modo para los vecinos latinoamericanos, que pese a incluir la militarizaci\u00f3n como respuesta al manejo de sus asuntos internos producto del modelo estadounidense, ve\u00edan en la Guerra contra el terrorismo impulsada por su hom\u00f3logo del norte, George W. Bush, una potencial intromisi\u00f3n en asuntos dom\u00e9sticos por la nueva tipificaci\u00f3n del terrorismo que socavaba el status beligerante de algunas organizaciones a nivel mundial y que exig\u00edan esfuerzos de cooperaci\u00f3n hemisf\u00e9rica- regional.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cInfluido seguramente por el impacto global de la reacci\u00f3n de Estados Unidos a los ataques de septiembre del 2001, el gobierno de Uribe comenz\u00f3 a aplicar la categor\u00eda de \u201cterrorismo\u201d para referirse al problema colombiano, negando la existencia de un conflicto armado. Estas medidas pusieron al gobierno de Uribe en la misma l\u00ednea de la guerra \u201ccontra el terrorismo\u201d de la administraci\u00f3n Bush, lo que convirti\u00f3 a Colombia en el principal aliado de EE.UU. en la regi\u00f3n. La autorizaci\u00f3n por parte del Congreso de EE.UU. de ampliar la utilizaci\u00f3n de los fondos del Plan Colombia con fines de contrainsurgencia refleja la nueva coyuntura\u201d. (Chillier &amp; Freeman, 2005, p\u00e1g. 9) poniendo en entredicho, la efectividad de un complejo regional de seguridad enmarcado en el concepto de seguridad hemisf\u00e9rica, por cuanto la amenaza no se enfrenta de modo conjunto sino bilateral con repercusiones regionales no contempladas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun cuando los complejos de seguridad regional faciliten esta interacci\u00f3n interamericana, luego de la creaci\u00f3n del concepto de seguridad hemisf\u00e9rica como un prop\u00f3sito conjunto para atacar amenazas no tradicionales, la lucha contra el narcoterrorismo como fen\u00f3meno bidimensional, facilita el intervencionismo en la regi\u00f3n, lo que no cae bien en los pa\u00edses vecinos, pues los asuntos de seguridad como proyecto com\u00fan toman un viraje hacia los asuntos vitales de las agendas nacionales norteamericana y colombiana, y no hacia la consolidaci\u00f3n de un frente hemisf\u00e9rico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Internacionalizaci\u00f3n del conflicto armado colombiano como efecto colateral del 9-11 en Am\u00e9rica Latina.<\/h2>\n\n\n\n<p>Para iniciar el desarrollo de este apartado, resulta crucial hacer la distinci\u00f3n entre los procesos de regionalizaci\u00f3n e internacionalizaci\u00f3n del conflicto armado, que en efecto tuvieron lugar, pero que, el presente art\u00edculo desarrollar\u00e1 prestando especial atenci\u00f3n al asunto de \u00edndole internacional como hilo conductor.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de la Conferencia especial de Seguridad del 2003 de la OEA, apareci\u00f3 en el radar la noci\u00f3n de seguridad hemisf\u00e9rica como respuesta a la imperiosa necesidad de establecer un complejo regional de seguridad, que atendiera las amenazas tradicionales y no tradicionales a las que el continente americano se enfrentaba en el marco del naciente narcoterrorismo, con un enfoque regional y subregional que facilitara los esfuerzos de cooperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los procesos de regionalizaci\u00f3n del conflicto armado estuvieron en un primer momento, supeditados a contingentes geogr\u00e1ficos que compart\u00edan o eran actores importantes de las externalidades fronterizas del mismo, en particular de la cuesti\u00f3n del narcotr\u00e1fico. Sin embargo, desde que la Resoluci\u00f3n 1566 de 2004 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el cap\u00edtulo VII, numeral 3 estipul\u00f3 que,<\/p>\n\n\n\n<p>\u201clos actos criminales, inclusive contra civiles, cometidos con la intenci\u00f3n de causar la muerte o lesiones corporales graves o de tomar rehenes con el prop\u00f3sito de provocar un estado de terror en la poblaci\u00f3n en general, en un grupo de personas o en determinada persona, intimidar a una poblaci\u00f3n u obligar a un gobierno o a una organizaci\u00f3n internacional a realizar un acto, o a abstenerse de realizarlo, que constituyen delitos definidos en los convenios, las convenciones y los protocolos internacionales relativos al terrorismo y comprendidos en su \u00e1mbito, no admiten justificaci\u00f3n en circunstancia alguna por consideraciones de \u00edndole pol\u00edtica, filos\u00f3fica, ideol\u00f3gica, racial, \u00e9tnica, religiosa u otra similar e insta a todos los Estados a prevenirlos y, si ocurren, a cerciorarse de que sean sancionados con penas compatibles con su grave naturaleza\u00bb (Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito, p\u00e1g. 94)<\/p>\n\n\n\n<p>Las FARC, perd\u00edan su status de grupo armado beligerante con fundamento pol\u00edtico y pasaba a figurar como un grupo terrorista financiado por el narcotr\u00e1fico. Elemento que resquebrajaba la connotaci\u00f3n pol\u00edtica regional de la cuesti\u00f3n colombiana y marcaba la apertura del fen\u00f3meno narcoterrorista a una dimensi\u00f3n transnacional.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, la tipificaci\u00f3n del terrorismo luego de los atentados del 11 de septiembre y el narcoterrorismo como categor\u00eda integradora de dos fen\u00f3menos conexos y de relevancia per se, sienta las bases de la internacionalizaci\u00f3n del conflicto colombiano, pues \u201cLa lucha contra los carteles exportadores demand\u00f3 de fortalecimiento institucional y de capacidades para enfrentar el crimen organizado y su naturaleza trasnacional. El narcotr\u00e1fico como trasfondo del conflicto armado llev\u00f3 a insertar la pol\u00edtica antidroga dentro de la estrategia de desarrollo, invocando la corresponsabilidad internacional.\u201d (Rocha, 2000)<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el 11\/9 la principal preocupaci\u00f3n de los Estados Unidos en relaci\u00f3n con Colombia radicaba en el problema de los cultivos de uso il\u00edcito y la manera como estos pod\u00edan ser la principal fuente de financiaci\u00f3n de los grupos irregulares (FARC, y paramilitares, sobre todo). Es decir, la prioridad estaba en la lucha contra el narcotr\u00e1fico, expresada en el caso colombiano fundamentalmente en la pretensi\u00f3n de erradicar los cultivos de uso il\u00edcito, aunque tambi\u00e9n en otras pol\u00edticas de interdicci\u00f3n. [\u2026] Los principales efectos que el nuevo discurso internacional de la llamada &#8216;guerra contra el terrorismo&#8217; ha tenido en relaci\u00f3n con el conflicto armado colombiano se derivan del cambio de \u00e9nfasis de la pol\u00edtica norteamericana en relaci\u00f3n con Colombia y del cambio de estrategia y de \u00e9nfasis de la pol\u00edtica gubernamental. Inicialmente podr\u00edamos coincidir con las afirmaciones que se\u00f1alan que la prioridad norteamericana despu\u00e9s del 11 de septiembre de 2001 se desplaza del narcotr\u00e1fico al terrorismo y, en el caso de la regi\u00f3n Andina, especialmente Colombia, se convierte el &#8216;narcoterrorismo&#8217; como el nuevo enemigo a combatir. (Vel\u00e1squez, 2006)<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo enemigo en cuesti\u00f3n, permite el abordaje internacional de la cuesti\u00f3n colombiana, pues integra al narcotr\u00e1fico dentro de la apremiante guerra contra el terrorismo que marc\u00f3 la pol\u00edtica exterior de Bush luego del mencionado ataque, como un fen\u00f3meno inherente al mismo al tomar en consideraci\u00f3n la fuente il\u00edcita de financiamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, el narcoterrorismo rebasa el marco de la seguridad hemisf\u00e9rica y de su relevancia regional, para dar lugar a un problema de convocatoria internacional, ya que, el gobierno colombiano opta por combatir el conflicto armado no como un conflicto civil interno de \u00edndole pol\u00edtica, sino como un foco terrorista del que Estados Unidos puede tomar partido, a trav\u00e9s de la implementaci\u00f3n de la pol\u00edtica de seguridad democr\u00e1tica por parte del ex presidente \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez, completamente alineada a los esfuerzos norteamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p>En este caso, la internacionalizaci\u00f3n del conflicto armado colombiano debe ser entendida como \u201cel proceso mediante el cual se toma una decisi\u00f3n expl\u00edcita y consciente: la decisi\u00f3n de implicar a actores internacionales en cualquier fase \u2014de hostilidad o negociaci\u00f3n\u2014 de un conflicto interno. (Guzm\u00e1n, 2012, p\u00e1g. 11), dado que, Colombia opta por alinear los esfuerzos dom\u00e9sticos en materia de narcoterrorismo a la agenda de seguridad estadounidense, desde la negociaci\u00f3n del Plan Colombia, pasando por las acciones de cooperaci\u00f3n militar durante la aplicaci\u00f3n de la pol\u00edtica de seguridad democr\u00e1tica en Colombia, incluso, hasta la posterior negociaci\u00f3n de los Acuerdos de Paz con las FARC.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p>La aparici\u00f3n de la categor\u00eda de narcoterrorismo, facilit\u00f3 el abordaje de la cuesti\u00f3n del conflicto armado colombiano de modo conexo a la del narcotr\u00e1fico, ya que plantea a esta \u00faltima como fuente de financiaci\u00f3n de la lucha armada y sus subsecuentes actos terroristas, facilitando la intervenci\u00f3n estadounidense en la regi\u00f3n, robusteciendo la militarizaci\u00f3n y debilitando la consolidaci\u00f3n de esfuerzos de cooperaci\u00f3n hemisf\u00e9rica en esta materia con participaci\u00f3n equitativa.<\/p>\n\n\n\n<p>La consolidaci\u00f3n de un complejo regional de seguridad efectiva para la regi\u00f3n latinoamericana enmarcada en la noci\u00f3n de seguridad hemisf\u00e9rica, no prosper\u00f3 por el nivel de asimetr\u00eda que gener\u00f3 la redefinici\u00f3n de la guerra contra el terrorismo, luego de los ataques de 9-11, la aparici\u00f3n del narcoterrorismo como amenaza no tradicional y el potencial riesgo para las democracias latinoamericanas de nuevas alineaciones con la pol\u00edtica exterior estadounidense en materia de seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El narcoterrorismo sit\u00faa a Colombia como una doble amenaza para la seguridad norteamericana, ya que, dos fen\u00f3menos antes combatidos por separado se fusionaron al tomar en consideraci\u00f3n su fuente de financiaci\u00f3n y la redefinici\u00f3n del terrorismo luego de los ataques del 11 de septiembre. Esto provoc\u00f3 la intensificaci\u00f3n de las actuaciones pol\u00edtico- militares estadounidenses en Am\u00e9rica Latina por considerarla un foco de potenciales amenazas para su seguridad nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La internacionalizaci\u00f3n del conflicto armado colombiano fortaleci\u00f3 las relaciones bilaterales de Washington y Bogot\u00e1, propiciando el desarrollo de una nueva agenda de seguridad regional af\u00edn a los intereses nacionales de EE.UU. con implicaciones para Am\u00e9rica Latina a trav\u00e9s del abordaje del narcoterrorismo como nueva amenaza.<\/p>\n\n\n\n<p>Es vital la consolidaci\u00f3n de esfuerzos regionales para el abordaje y mitigaci\u00f3n del narcoterrorismo como amenaza, para contrarrestar el papel hegem\u00f3nico de los Estados Unidos y dar mayor relevancia y una participaci\u00f3n equitativa a las naciones involucradas, bien sea, a trav\u00e9s de la revitalizaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de la seguridad hemisf\u00e9rica como un asunto de todos, o bien, como la toma de decisiones conscientes y aut\u00f3nomas por parte de las naciones, para internacionalizar cuestiones dom\u00e9sticas conexas al narcoterrorismo con la participaci\u00f3n y\/o mediaci\u00f3n de actores independientes al estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-59c3f77b default uagb-is-root-container\">\n<p class=\"bibliografia\">Organizaci\u00f3n de los Estados Americanos. (2003). Conferencia Especial sobre Seguridad -OEA. Obtenido de Declaraci\u00f3n sobre Seguridad en las Am\u00e9ricas: https:\/\/www.oas.org\/csh\/CES\/default.asp<\/p>\n<p class=\"bibliografia\">Annoni, D. (2017). El VRAEM: entre el narcoterrorismo y el descaso del Estado peruano. Obtenido de Revista Jur\u00eddica INVESTIGACI\u00d3N EN CIENCIAS JUR\u00cdDICAS Y SOCIALES DEL CENTRO DE ENTRENAMIENTO DEL MINISTERIO P\u00daBLICO DE PARAGUAY N\u00ba 7: https:\/\/ojs.ministeriopublico.gov.py\/index.php\/rjmp\/issue\/view\/8\/Ministerio%20P%C3%83%C2%BAblico%20Revista%20Jur%C3%83%C2%ADdica%20N%C3%82%C2%B0%207<\/p>\n<p class=\"bibliografia\">Calder\u00f3n, E. (2015). Estados Unidos y el combate contra el narcoterrorismo como lineamiento de pol\u00edtica exterior central en el v\u00ednculo con Am\u00e9rica Latina: El caso del modelo de cooperaci\u00f3n con Colombia. Rosario- Argentina, Cuadernos de Pol\u00edtica Exterior Argentina N\u00ba 122 \u2013 P\u00e1g. 1-47. Obtenido de Cuadernos de Pol\u00edtica Exterior Argentina (octubre-diciembre 2015) N\u00ba 122 \u2013 P\u00e1g. 1-47.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\">Chillier, G., &#038; Freeman, L. (2005). El Nuevo Concepto de Seguridad Hemisf\u00e9rica de la OEA: Una Amenaza en Potencia. Washington: Un informe espcial de WOLA. Obtenido de El Nuevo Concepto de Seguridad Hemisf\u00e9rica de la OEA: Una Amenaza en Potencia.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\">Esc\u00e1nez, F. J.-M. (2015). Securitizaci\u00f3n: agendas de investigaci\u00f3n abiertas para el estudio de la seguridad. Obtenido de N\u00famero 29 La alteridad en las Relaciones Internacionales- Grupo de Estudios de Relaciones Internacionales (GERI) \u2013 UAM : https:\/\/revistas.uam.es\/relacionesinternacionales\/issue\/view\/551\/581<\/p>\n<p class=\"bibliografia\">Guti\u00e9rrez, A. P., &#038; Silva Queiroga, O. (2003). Terrorismo y narcoterrorismo: El caso de Colombia. 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(\u2026) Further, DEA uses the term to characterize the participation of groups or associated individuals in taxing, providing security, or otherwise aiding or abetting drug trafficking endeavors in an effort to further, or fund, terrorist activities\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Traducido del texto original: Several decades long \u201cwar of drugs\u201d and the more recent \u201cwar on terror\u201d have found common grounding countering the threat of narco-terrorism, this combining two threats that have traditionally been treated separately. The concept of narco-terrorism originates from an understanding that two phenomena of narcotics trafficking and terrorism are interconnected and subsequently, that a co-ordination of anti-drug and anti-terror policy can be used, and is necessary, to effectively deal with both threats.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Marimbera, palabra que hace referencia a la marimba, seud\u00f3nimo utilizado para la \u201cmarihuana\u201d, y es una palabra mayoritariamente utilizada en el norte de Colombia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Angie Carolina Rodr\u00edguez 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