{"id":31216,"date":"2023-09-25T10:47:41","date_gmt":"2023-09-25T13:47:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=31216"},"modified":"2024-08-09T14:36:44","modified_gmt":"2024-08-09T17:36:44","slug":"31216","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2023\/09\/25\/31216\/","title":{"rendered":"La importancia de enunciarse: un vislumbre de poder a trav\u00e9s de la narrativa contempor\u00e1nea de Jang Ryujin por Martina Roc\u00edo Agosteguis Camila Far\u00edas"},"content":{"rendered":"<p class=\"departamento\">Departamento de Asia y el Pac\u00edfico<br \/>\nCentro de Estudios Coreanos<\/p>\n<h6>Art\u00edculos<\/h6>\n<h1>La importancia de enunciarse:<br \/>\nun vislumbre de poder a trav\u00e9s de la narrativa contempor\u00e1nea de Jang Ryujin<\/h1>\n<p class=\"autor\"><strong><em>Martina Roc\u00edo Agosteguis<br \/>\nCamila Far\u00edas<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/em><\/strong><\/p>\n<p>El presente trabajo tiene como objeto de investigaci\u00f3n el reflejo de la mujer coreana contempor\u00e1nea en la literatura de Jang Ryujin. A partir de su propia voz y representaciones en la ficci\u00f3n, la autora brinda un retrato de la sociedad coreana contempor\u00e1nea donde los roles de g\u00e9nero, las clases y los deseos ensamblan el escenario del siglo XXI.<\/p>\n<p>Nuestra propuesta toma como narraci\u00f3n gu\u00eda y protagonista \u201cLas penas y las alegr\u00edas en el trabajo\u201d y revisa \u201cMi gu\u00eda de Fukuoka\u201d y \u201cSeremos felices y comeremos perdices\u201d en pos de enriquecer el corpus. En ellos se analizar\u00e1 la configuraci\u00f3n de los estratos sociales, la realidad cotidiana que envuelve a los personajes y c\u00f3mo los roles de g\u00e9nero disputan distintas posiciones de poder en el entramado social. La importancia de estudiar las voces aut\u00f3ctonas contempor\u00e1neas surge de la necesidad de conocer una nueva generaci\u00f3n de escritores que, inmersos en la globalizaci\u00f3n, abordan la realidad desde nuevas est\u00e9ticas distintas de las generaciones pasadas. No obstante, es importante reconocer que esta nueva generaci\u00f3n de escritores retrata la sociedad en la que vive seg\u00fan sus propios c\u00f3digos, lo cual no debe interpretarse en todos los casos como una denuncia hacia el sistema en los t\u00e9rminos realistas de anta\u00f1o.<\/p>\n<p>En la actualidad, a Corea del Sur se la relaciona con grupos como BTS, Blackpink, y las producciones audiovisuales que alcanzaron gran \u00e9xito como Parasite y El juego del calamar. En estas dos \u00faltimas producciones, la narraci\u00f3n del orden social posee una estructura similar: una sociedad representada en blancos y negros, ricos y pobres, donde la clase baja, sublevada hist\u00f3ricamente por los que concentran las riquezas, buscan cambiar su status incluso asumiendo el costo de su propia vida. No ha de ser coincidente que el panorama social planteado sea similar, sino que lo leemos como parte de un movimiento de nuevos creadores que reflejan su realidad\/sociedad actual a trav\u00e9s del arte, y lo que nos compete en el presente trabajo, espec\u00edficamente la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>El per\u00edodo post-globalizaci\u00f3n, es una era donde la sociedad de Corea del Sur muta hacia una mayor hibridez entre lo propio y lo ajeno. Si tomamos la premisa de que la hibridez es uno de los rasgos que permite que la cultura surcoreana sea consumida globalmente, creemos que \u00e9ste, es un punto fundamental para la lectura de la actualidad del pa\u00eds. A trav\u00e9s de la lectura de los cuentos de Jang Ryujin encontramos un reflejo acorde para demostrar esta nueva realidad que posee un car\u00e1cter \u201cuniversal\u201d, con problemas y escenarios del siglo XXI compartidos por distintas comunidades en el mundo.<\/p>\n<h2>La hibridez de la sociedad surcoreana<\/h2>\n<h3>La hibridez como factor de encuentro<\/h3>\n<p>Si partimos de un pensamiento orientalista llama la atenci\u00f3n que los cuentos de Jang Ryujin y sus historias nos sean tan cercanas. El encuentro con paisajes, personajes y su vida cotidiana reflejan escenarios que no contrastan con un \u201cotro\u201d donde lo distinto y lejano se despliega sobre nuestra imaginaci\u00f3n al leer las historias. Quiz\u00e1s sea por la espera de lo particular, que nuestra mente se acostumbr\u00f3 a buscar aquello distintivo al aproximarnos a una cultura que no es la nuestra.<\/p>\n<p>Con Jang Ryujin no solo hay cercan\u00eda, sino que en muchos casos existe similitud. Los cuentos remiten a espacios conocidos como oficinas, caf\u00e9s y redes sociales donde los temas tratados refieren a lugares comunes del siglo en el que vivimos. La sociedad retratada en cada uno de ellos es producto de la globalizaci\u00f3n y llevan a pensar que el cuento podr\u00eda suceder tanto en Buenos Aires, Londres o Bangkok. Sin embargo, las historias de Jan Ryujin no se diluyen por completo en la igualdad impuesta por la globalizaci\u00f3n. La riqueza de estos reside en el encuentro entre lo igual y lo distintivo. En cada uno de ellos existen elementos propios de la sociedad de origen que se superponen con din\u00e1micas universales.<\/p>\n<p>Los cuentos reflejan una caracter\u00edstica central de la sociedad surcoreana actual: su hibridez. La hibridez de la cultura popular surge de la influencia de culturas extranjeras a trav\u00e9s de flujos transculturales facilitados por la tecnolog\u00eda (Jung, 2011). A diferencia de lo que se piensa, la cultura coreana no fue herm\u00e9tica desde su origen y es abierta en la integraci\u00f3n de aspectos culturales de otras regiones. No obstante, el proceso de r\u00e1pido crecimiento econ\u00f3mico y conectividad que vivi\u00f3 el pa\u00eds a fines del siglo XX, gracias a las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n, aument\u00f3 la interacci\u00f3n y contribuy\u00f3 a que la cultura popular tomara un aspecto h\u00edbrido que le permite ser consumida globalmente.<\/p>\n<p>Este factor permite el consumo de los productos culturales surcoreanos sin que sean etiquetados bajo una \u00fanica caracter\u00edstica como \u201cnacional\u201d o \u201cglobal\u201d. El concepto cl\u00e1sico de globalizaci\u00f3n conlleva la dicotom\u00eda entre lo local y global donde la \u00faltima esfera influye en las culturas locales imprimiendo su huella identitaria. Esta idea no permite entender el fen\u00f3meno de la hibridez surcoreana y el consumo de sus productos fuera de su pa\u00eds. La globalizaci\u00f3n ya no es solo la expansi\u00f3n de la cultura occidental. Iwabuchi (2002) establece que, si bien las formas culturales populares en Asia est\u00e1n imbricadas de imaginarios culturales de Estados Unidos, no son ni de Asia ni una copia de lo americano, son Asia y globalizadas al mismo tiempo, representando una composici\u00f3n entre la homogeneizaci\u00f3n y la heterogeneizaci\u00f3n (p.16). En igual sentido Jung (2011) menciona que, a trav\u00e9s de procesos de adaptaci\u00f3n selectiva por medio de la transculturaci\u00f3n, la cultura popular de Corea del Sur se convierte en un h\u00edbrido que no es exclusiva y puramente \u201ccoreana\/propio\u201d ni absolutamente \u201cextranjera\/otro\u201d (p.17).<\/p>\n<p>En la hibridez de la sociedad podemos encontrar el fundamento de porque estos cuentos nos permiten habitar lugares cercanos y al mismo tiempo distintivos. Corea del Sur forma parte de las nuevas din\u00e1micas de globalizaci\u00f3n como un agente de exportaci\u00f3n y, como establece Roland Robertson, estas se formulan como un doble proceso que involucra la universalizaci\u00f3n de lo particular y la particularizaci\u00f3n de lo universal (Park, 2021, p. 29). En Jang Ryujin Corea del Sur es una sociedad globalizada, conectada y atravesada por la tecnolog\u00eda. Moldeada por los procesos de globalizaci\u00f3n, tiene escenarios y lenguajes universales (emojis, fotos, likes) que se mezclan con lo tradicional. El proceso de igualdad que propon\u00eda la globalizaci\u00f3n a fines del siglo XX mut\u00f3 a un contexto donde existe un doble proceso: la globalizaci\u00f3n de la cultura y la cultura de la globalizaci\u00f3n (Cicchelli &amp; Octobre, 2021, p. 75).<\/p>\n<h2>Literatura contempor\u00e1nea en la sociedad hiperconectada<\/h2>\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 1990 en Corea del Sur comenz\u00f3 un cambio en la forma de entender y producir literatura. Desde estos a\u00f1os la literatura coreana muestra una tendencia est\u00e9tica a escapar del paradigma convencional de lo \u201cpol\u00edticamente comprometido\u201d, en sinton\u00eda con un contexto cultural m\u00e1s liberal que coincidi\u00f3 con el crecimiento de la industria cultural pop despu\u00e9s de la democratizaci\u00f3n (Yi, 2007).<\/p>\n<p>Esto permiti\u00f3 que las nuevas generaciones se alejaran de un realismo nacido al fulgor del socialismo revolucionario y se adentraran en nuevos g\u00e9neros literarios con temas no abordados hasta el momento \u201cpor su falta de compromiso con el contexto hist\u00f3rico\u201d. Esta etapa brind\u00f3 los condicionantes necesarios para el crecimiento de nuevas autoras que encontraron en la literatura el mejor medio para exponer sus vivencias como Kyung-Sook Shin y Gong Ji-Young, entre otras.<\/p>\n<p>La distancia tomada por estos autores, con las narrativas de generaciones anteriores, no implic\u00f3 una despolitizaci\u00f3n de sus escritos. Fueron consecuencia de un contexto hist\u00f3rico diferente donde la experiencia de la colonizaci\u00f3n, la divisi\u00f3n nacional y la dictadura militar no imprimieron en ellos un sentimiento de \u201cculpa hist\u00f3rica\u201d como si les pas\u00f3 a sus antecesores (Yi, 2007). El contexto de la \u00e9poca respond\u00eda al auge econ\u00f3mico de la naci\u00f3n y su hiperconectividad\u00a0 donde los productos culturales como el k-drama y k-pop comenzaron a tener mayor relevancia. La influencia de otras culturas en la industria cultural propici\u00f3 un escenario de encuentros que tambi\u00e9n gener\u00f3 repercusiones en la literatura.<\/p>\n<p>A diferencia del k-pop y k-drama, poco se ha analizado la literatura contempor\u00e1nea como otro aspecto del fen\u00f3meno hallyu donde el consumo de lo local trasciende a lo global. Si bien no es posible equiparar con el auge desplegado por los idols o series, forman parte de los productos culturales consumidos en el mundo y, por lo tanto, se encuentran inmersos, con matices, en la hibridez.<\/p>\n<p>Para Yi (2007), la hibridez no produce una identidad propia, en el sentido de confrontar contra un orden simb\u00f3lico dominante y es esto lo que diferencia la literatura contempor\u00e1nea actual de la construcci\u00f3n del realismo literario coreano de generaciones anteriores. Esta nueva generaci\u00f3n literaria no puede ser simbolizada en una experiencia hist\u00f3rica compartida ya que propone una nueva est\u00e9tica pluralista cultural como consecuencia de la conexi\u00f3n con nuevos textos culturales (Yi, 2007).<\/p>\n<p>Esto no implica que toda la literatura de la actualidad es producto de la hibridez. Pero si, que este concepto forma parte la caracter\u00edstica principal de la sociedad coreana contempor\u00e1nea y de sus productos culturales consumidos globalmente, por lo cual la literatura no puede escapar de este aspecto. El convertir en \u201cculturalmente menos espec\u00edfico\u201d ciertos elementos culturales particulares s\u00f3lo es posible gracias a los flujos culturales populares que posibilitan el mestizaje entre estos y los elementos culturales populares, situaci\u00f3n que solo se da bajo el paradigma de la hibridez transcultural\u00a0 (Jung, 2011, p. 3).<\/p>\n<p>Proponemos que el estudio de la literatura coreana contempor\u00e1nea como parte de esta ola puede enriquecer el an\u00e1lisis y derivar en nuevas investigaciones sobre el consumo de la cultura en distintos \u00e1mbitos. Park (2021) menciona que existen dos casos de globalizaci\u00f3n de la literatura coreana: \u201cLa vegetariana\u201d y \u201cMalas amistades\u201d. En el caso espec\u00edfico de \u201cLa vegetariana\u201d lo que contribuye a su consumo es que la novela es tem\u00e1tica vigente y universal (referida al ecofeminismo) y al mismo tiempo espec\u00edficamente contextualizada (situada en Corea del Sur) (p. 26). Compartimos esta definici\u00f3n para adentrarnos a los escritos de Jang Ryujin, donde lo universal y particular tejen relaciones de sentido en una narrativa simple y al mismo tiempo provocadora.<\/p>\n<h2>Jang Ryujin: literatura coreana y escritura femenina en el siglo XXI<\/h2>\n<p>Jang Ryujin es una escritora contempor\u00e1nea coreana, nacida en el a\u00f1o 1986, quien estudi\u00f3 sociolog\u00eda en la Universidad de Yonsei y m\u00e1s tarde continuar\u00eda sus estudios sobre literatura coreana en la Universidad de Dongguk. Su debut literario fue en 2018 con la publicaci\u00f3n de \u00abLas alegr\u00edas y las penas del trabajo\u00bb (\uc77c\uc758 \uae30\uc068\uacfc \uc2ac\ud514), el cual gan\u00f3 el Premio Changbi de Nuevas Figuras en la Literatura. Las historias de esta autora ofrecen un retrato incisivo y jovial de j\u00f3venes agobiados por las cargas diarias y de mujeres rodeadas de contradicciones sistem\u00e1ticas en el marco de la representaci\u00f3n de una sociedad coreana actual. Al poseer experiencia de trabajo en el sector de IT, los relatos consiguen en el lector una sensaci\u00f3n de realidad y cercan\u00eda que f\u00e1cilmente le permite identificarse con sus protagonistas.<\/p>\n<h3>An\u00e1lisis de \u201cLas alegr\u00edas y las penas del trabajo\u201d<\/h3>\n<p>El cuento principal comienza con la menci\u00f3n de una problem\u00e1tica en torno a la manera de nombrarse en el lugar de trabajo. El CEO de la empresa propone utilizar nombres en ingl\u00e9s para todos los trabajadores, incluido \u00e9l mismo, como medio de reemplazo de sus verdaderos nombres coreanos. La justificaci\u00f3n de este accionar reside en \u201cevitar el sistema de rangos jer\u00e1rquicos\u201d, alegando que es ineficiente. Desde las primeras l\u00edneas del cuento, la autora, intencionada o desintencionadamente, plantea la cuesti\u00f3n de los nombres y la forma de enunciar a las personas. En el caso de Kim Anna, la protagonista del relato, no se siente c\u00f3moda con el hecho de que su jefe haya decidido quitar la menci\u00f3n de los apellidos de los empleados en el trabajo, porque siente que le quita peso a su identidad: \u201cCada vez que me dec\u00edan \u00abAnna esto, Anna lo otro\u00bb sin m\u00e1s, sent\u00eda que me trataban sin ning\u00fan respeto\u201d (Jang, 2021, p.32).<\/p>\n<p>Si bien el mundo del trabajo coreano actual ha avanzado en t\u00e9rminos de equidad y\/o derechos adquiridos para los empleados de menor jerarqu\u00eda en las empresas, los rastros de la herencia confuciana a\u00fan persisten. De hecho, como lectores nos enteramos de los sentimientos de la protagonista a trav\u00e9s de su introspecci\u00f3n y el di\u00e1logo del mundo interno de ella y no de una expresi\u00f3n directa hacia su jefe, el cual a pesar de no utilizar su nombre coreano mantiene su figura de autoridad. Es decir, que el cambio de nombre de un idioma a otro no produce un cambio en la estructura jer\u00e1rquica.<\/p>\n<p>La siguiente problem\u00e1tica a la que se enfrenta la protagonista gira en torno a la identidad de un usuario que se ha hecho famoso en la aplicaci\u00f3n que desarrolla la start-up donde trabaja Kim Anna. Udong Market es un mercado virtual para realizar transacciones de productos de segunda mano. Este usuario es conocido como \u201cHuevo de tortuga\u201d y su principal problema reside en que realiza infinitas publicaciones de art\u00edculos (y adem\u00e1s, nuevos) al d\u00eda en la aplicaci\u00f3n. Esto repercute en los programadores de Udong Market como en los dem\u00e1s usuarios para los cuales sus publicaciones quedan relegadas por las de \u201cHuevo de Tortuga\u201d. Es entonces que comienza la aventura de Kim Anna, si\u00e9ndole encomendado que investigue sobre esta persona. Una vez m\u00e1s se puede reconocer, en este personaje misterioso, una fuerte presencia del tema de la identidad y la enunciaci\u00f3n de los nombres como veh\u00edculos de poder. En este caso, se resaltan dos cuestiones: en primer lugar, que un usuario de internet permite la no identificaci\u00f3n de una persona en su realidad, algo muy recurrente e importante post-globalizaci\u00f3n; y en segundo lugar, que \u201cHuevo de tortuga\u201d es otro personaje femenino. Esto nos lleva a otra caracter\u00edstica de la cuesti\u00f3n de los usuarios de internet donde la \u201comisi\u00f3n\u201d de la identidad de la persona real borra tambi\u00e9n las diferencias entre g\u00e9neros.<\/p>\n<p>A nuestra protagonista le es encomendado encontrarse con \u201cHuevo de tortuga\u201d, realizando una transacci\u00f3n que le permita encontrarse con dicha persona. No se plantea como una problem\u00e1tica seria, pero en este punto se puede analizar c\u00f3mo en un entorno de trabajo, las tareas que se le asignan a un profesional pueden estar incluso muy alejadas de su puesto. Kim Anna es planificadora de servicios en esta start-up, pero si el CEO la env\u00eda a encontrarse con un usuario desconocido, ella debe acatar. Y as\u00ed lo hace, concertando el encuentro.<\/p>\n<h2>La historia personal de Huevo de Tortuga<\/h2>\n<p>Una vez que se encuentran, Kim Anna reconoce que detr\u00e1s del usuario misterioso hay otra mujer, llamada Lee Ji-hye, quien tambi\u00e9n trabaja en una empresa de servicios. Acatando la orden que le envi\u00f3 su jefe, y satisfaciendo en parte su creciente curiosidad, la protagonista le pregunta efectivamente la raz\u00f3n detr\u00e1s de sus m\u00faltiples publicaciones y de su presencia en la aplicaci\u00f3n. La respuesta de Lee Ji-hye llega cuando la invita a almorzar, mencionando que lo pagar\u00e1 con \u201cpuntos\u201d. A partir de aqu\u00ed, comienza el relato de la historia de esta mujer. Lee Ji-hye es la subdirectora del equipo de planificaci\u00f3n en una empresa llamada \u201cUB Card\u201d, quien, debido a un descontento del presidente de su empresa, ahora se le es pagado el sueldo en forma de puntos; \u00bfqu\u00e9 son estos llamados \u201cpuntos\u201d? Significa que su sueldo est\u00e1 facturado en gran parte como vales, v\u00e1uchers, cupones. En la historia de Lee Ji-hye, se lee la exposici\u00f3n de un caso con un resultado inicuo, que roza lo injusto, pero que no se sale del marco realista; si bien es ficci\u00f3n, el caso de esta empleada podr\u00eda ser f\u00e1cilmente identificable para lectores j\u00f3venes de Corea del Sur, y tambi\u00e9n de otras partes del mundo, como Argentina misma. Lo que ocurri\u00f3 fue que a \u201cHuevo de tortuga\u201d se le asign\u00f3 que consiga el concierto de una artista del cual su jefe profesaba fanatismo, y, de hecho, luego de grandes esfuerzos, \u201cnunca trabaj\u00f3 tan duro durante sus quince a\u00f1os en la empresa como en ese per\u00edodo\u201d (Jang, 2021, p. 42), lo consigue. No obstante, por algo que a su jefe no le gust\u00f3 \u201ccaprichosamente\u201d, no solo no es recompensada como se le hab\u00eda prometido, sino que, adem\u00e1s, fue cambiada de puesto y se la pen\u00f3 con este medio de pagos. A trav\u00e9s de esta forma de pago de su sueldo, leemos cierta vulneraci\u00f3n a su independencia econ\u00f3mica, y, por ende, a su val\u00eda en el mundo capitalista del que es parte.<\/p>\n<h2>Los personajes masculinos en \u201cLas alegr\u00edas y las penas del trabajo\u201d<\/h2>\n<p>Sin la intenci\u00f3n de adentrarnos en el an\u00e1lisis particular de los personajes masculinos de este cuento, nos parece interesante mencionarlos en relaci\u00f3n a sus puestos de trabajo, y por ende, al lugar de poder que ocupan.<\/p>\n<p>En primer lugar, tenemos a Park Dae-sik o \u201cDavid\u201d, como se hace llamar en ingl\u00e9s, el CEO de Udong Market. Es uno de los primeros personajes en ser introducidos por la narradora a ra\u00edz de esta idea \u201cinnovadora\u201d, que consiste en dejar las formalidades que acarrea el uso de sus nombres en coreano por las distintas jerarqu\u00edas, y reemplazarlo por el uso de nombres en ingl\u00e9s. Es interesante que esta obra de ficci\u00f3n comience con esta situaci\u00f3n, ya que desde el principio es posible notar, o m\u00e1s bien jugar a hipotetizar, cu\u00e1l ser\u00e1 la postura personal de la protagonista en referencia al sistema de jerarqu\u00edas que maneja el mundo coreano. Si bien representa una figura de autoridad, el personaje de David no provoca temor, es la representaci\u00f3n benigna de un jefe para quien lee, mas no deja de ser alguien a quien se le debe acatar las \u00f3rdenes. Lo interesante de la historia es como la inserci\u00f3n de din\u00e1micas \u201cglobales\u201d en el trabajo se toman como universales para la imagen que quiere dar la empresa al hacer un scrum o brainstorming y cambiar los nombres de los empleados.<\/p>\n<p>Otro personaje masculino referente a la empresa de Kim Anna, es \u201cKevin\u201d, un desarrollador que trabaja en el mismo c\u00edrculo que la protagonista. El cuento dedica unas p\u00e1ginas para narrar una situaci\u00f3n que vivieron ellos dos en el trabajo y si bien este tambi\u00e9n es un personaje abordable para el lector, posee un tono m\u00e1s caprichoso, con ciertos deslices de intentos de poder, pero que se deben -creemos- al conocimiento de su val\u00eda para el progreso de la empresa:<\/p>\n<p>Hab\u00eda sido Kevin. Era el desarrollador de la aplicaci\u00f3n para Iphone y, junto con el CEO y el director, era de los que ten\u00edan coronita en la empresa (&#8230;) Aunque normalmente era amable, su gran defecto era que cuando un c\u00f3digo no funcionaba o no pod\u00eda solucionar un bug, se pon\u00eda demasiado susceptible e hist\u00e9rico con las personas que estaban a su alrededor. Por supuesto, la gran v\u00edctima era yo, la \u201cmenor\u201d de facto. (Jang, 2021, p.37)<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, otro de los personajes masculinos fuertes que tenemos es Cho Woon-beom, el presidente de UB Card. La narradora lo llama una \u201ccelebridad\u201d de Instagram, con m\u00e1s de 200.000 seguidores, que atra\u00eda la atenci\u00f3n de j\u00f3venes a trav\u00e9s de compartir sus viajes de negocio e interacciones sociales. Es quien est\u00e1 decepcionado por el hecho de que no pudo presentar en sus redes sociales la noticia de que la artista Liubov Smirnova, un fen\u00f3meno mundial de la m\u00fasica cl\u00e1sica, iba a dar un concierto en Corea gracias a su empresa. Aqu\u00ed se demuestra otro caso donde el estatus del jefe y la importancia de las redes sociales, en cuanto sentido de reconocimiento, entran en juego para la creaci\u00f3n de un personaje que toma decisiones arbitrariamente. El quid de la cuesti\u00f3n estaba en la imagen de este personaje en las redes, como as\u00ed lo dice Lee Ji-hye: \u201cLa verdad es si me hubiera acordado de la imagen de nuestro presidente en Instagram, me lo habr\u00eda pensado m\u00e1s\u201d (Jang, 2021, p. 43).\u00a0 A trav\u00e9s de la ilustraci\u00f3n literaria de este personaje, podemos vislumbrar el lugar que ocupan las redes sociales en el siglo XXI, y particularmente la importancia que posee la imagen virtual para una sociedad hiperconectada.<\/p>\n<h2>El personaje femenino de \u201cMi gu\u00eda de Fukuoka\u201d<\/h2>\n<p>Jiyu Song es una abogada corporativa quien enviud\u00f3 al poco tiempo de casarse. La trama gira a partir de que Jihu, un hombre que fue su compa\u00f1ero y amigo en la empresa y quien siempre se sinti\u00f3 atra\u00eddo por Jiyu, ve la oportunidad de acercarse a ella tras la muerte de su marido. Para ello, aprovecha un viaje para visitarla en Jap\u00f3n e intentar tener un acercamiento m\u00e1s \u00edntimo. Lejos de perpetuarse el desenlace estereot\u00edpico que podr\u00edamos esperar en este tipo de historias el personaje femenino elige otro camino. Jiyu demuestra en su accionar la liberaci\u00f3n de su cuerpo femenino de las ideas de dominaci\u00f3n externa, reafirmando la autodeterminaci\u00f3n de sus deseos sexuales. Es por lo que mientras ella se siente c\u00f3moda exhibiendo su desnudez en las aguas termales que comparte con Jihu, este se siente shockeado al ver el cuerpo de esa mujer desnudo frente a \u00e9l, dej\u00e1ndonos interpretar que su idea de desnudos trabaja solo ante la eventualidad de mantener relaciones sexuales con ellas. En contraposici\u00f3n a la seguridad de Jiyu, Jihu exhibe timidez e incluso momentos previos a entrar en las aguas decide realizar unos ejercicios de abdominales para que su cuerpo se tonifique.<\/p>\n<p>Leemos en la forma de comportarse del personaje femenino de este cuento, que gozar de su cuerpo funciona como un proyecto de realizaci\u00f3n propia y no en pos de presentarse como un objeto de deseo y\/o utilizaci\u00f3n. Hacia el final del cuento, cuando las intenciones de Jihu son reveladas, nos encontramos con una Jiyu que se niega ante el avance de su amigo, una vez m\u00e1s apart\u00e1ndose del prejuicio estereotipo de la mujer coreana como sujeto pasivo. Porque si bien ella no niega que la atracci\u00f3n es mutua, comprende que el mero deseo entre ambos es un elemento de inter\u00e9s suficiente. De esta manera, podemos ver una operaci\u00f3n por reapropiarse de sus cuerpos, y con ello de su cuerpo.<\/p>\n<h2>G\u00e9neros y roles de poder en \u201cSeremos felices y comeremos perdices\u201d<\/h2>\n<p>Es quiz\u00e1s el cuento donde existen mayores referencias directas a la cultura coreana. Esto puede vislumbrarse en los distintos actos tradicionales que giran en torno a la boda: las invitaciones, los regalos, la comida que se le paga a los invitados, el dinero que se otorga, etc.<\/p>\n<p>Lo que interesa indicar brevemente son las connotaciones \u00abuniversales\u00bb que surgen en \u00e9l, notando marcas de poder diferenciadas entre los g\u00e9neros de los distintos personajes: 1. La protagonista no sabe cu\u00e1nto gana el marido y cuando lo dicen en voz alta, \u00e9l gana m\u00e1s; 2. Los ascensos laborales son m\u00e1s dif\u00edciles para las mujeres; 3. El paisaje es completamente de oficina; 4. Las comunicaciones por las redes y su nuevo lenguaje (ejemplo: la protagonista sabe que su compa\u00f1era de trabajo se pelea con su novio cuando esta \u00faltima cambia la imagen de Whatsapp); y 5. Las exigencias econ\u00f3micas de la actualidad: el personaje principal del cuento mide cu\u00e1nto gasta la compa\u00f1era en cada comida, se entera que los suegros de la otra chica les regalaron una casa, entre otros gestos.<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>Jang Ryujin ofrece un retrato fresco, divertido y sarc\u00e1stico del mundo actual en el que vivimos. Inmersa en una generaci\u00f3n libre de culpas y mandatos a la hora de escribir toma los problemas diarios de la vida cotidiana para nutrir sus cuentos. La sociedad descrita en cada uno proyecta el cambio de paisaje de una sociedad pre industrializada a una hiperconectada donde las oficinas y rascacielos son la escenograf\u00eda actual de las relaciones inmersas en redes y mensajes por whatsapp.<\/p>\n<p>Lejos de encontrar una lectura simplista la autora inserta las problem\u00e1ticas estructurales con gran creatividad sin recurrir a un determinado tono de denuncia, pero dejando traslucir un sistema que todav\u00eda no se ha desligado del sistema de jerarqu\u00edas verticales. Esto debido a que la globalizaci\u00f3n y la hibridez de la sociedad coreana no ha borrado las marcas propias que la tradici\u00f3n cultural imprime en cada sociedad. El confucianismo no se ha perdido, sino que se mantiene y nutre de las nuevas estructuras. La globalizaci\u00f3n no ha desterrado los problemas de g\u00e9nero y\/o clase, sino que en muchos casos los ha perpetuado. En los cuentos de esta autora la persistencia de ciertas r\u00e9plicas y acciones hacen recordar a los tiempos de los antiguos reinos y al mismo tiempo nos permiten entender c\u00f3mo es la vida empresarial y las din\u00e1micas de trabajo. Es el humor con el que aborda la historia lo que interpela y llama al lector a una realidad que nos ata\u00f1e a la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>La necesidad de conocer un pa\u00eds como Corea del Sur se vuelve d\u00eda a d\u00eda una necesidad m\u00e1s aclamada por el mercado, ya sea a trav\u00e9s del consumo de su m\u00fasica, como tambi\u00e9n de sus producciones audiovisuales y literarias. En una \u00e9poca donde la diferencia y la distancia todav\u00eda parecen ser provocadores de discriminaci\u00f3n, creemos menester seguir aprendiendo acerca del otro, desde la lectura, la escucha y el acercamiento.<\/p>\n<p>Leer con libertad y con acceso a un conocimiento cuasi-universal son parte del privilegio que posee la generaci\u00f3n actual, y con el que se han criado autores como Jang Ryujin. Con la globalizaci\u00f3n y la herramienta de Internet a la mano de la mayor parte del mundo universitario, queda en nosotros la decisi\u00f3n de seguir aprendiendo sobre otras naciones, y elegir un cambio de enfoque donde el encuentro cultural responda no ya a la diferencia, sino al encuentro.<\/p>\n<h2>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\n<p>Cicchelli, V., &amp; Octobre, S. (2021). The Sociology of Hallyu Pop Culture: Surfing the Korean Wave. Palgrave Macmillan.<\/p>\n<p>Iwabuchi, K. (2002). Recentering globalization: Popular culture and Japanese transnationalism. Duke University Press.<\/p>\n<p>Jung, S. (2011). Korean Masculinities and Transcultural Consumption: Yonsama, Rain, Oldboy, K-Pop Idols. Koichi Iwabuchi; Chris Berry.<\/p>\n<p>Park, H. (2021). Understanding Hallyu: The Korean Wave Through Literature, Webtoon, and Mukbang. Routledge.<\/p>\n<p>Ryujin, J. (2021). Las alegr\u00edas y las penas del trabajo. En C. Serang, J. Ryujin, &amp; B. S. Linne, Laberintos de ne\u00f3n (p\u00e1gs. 31-56). Hwarang.<\/p>\n<p>Ryujin, J. (2021). Mi gu\u00eda de Fukuoka. En C. Serang, J. Ryujin, &amp; B. S. Linne, Laberintos de ne\u00f3n (p\u00e1gs. 83-112). Hwarang.<\/p>\n<p>Ryujin, J. (2021). Seremos felices y comeremos perdices. En C. Serang, J. Ryujin, &amp; B. S. Linne, Laberintos de ne\u00f3n (p\u00e1gs. 139-161). Hwarang.<\/p>\n<p>Yi, G.-h. (2007). Cultural Hybridity in Contemporary Korean Literature. Korea Journal, 47(1), 28-49.<\/p>\n<p>Cho Dongil. Historia de la literatura coreana.<\/p>\n<p>Kim Hunggyu. Comprensi\u00f3n de la literatura coreana. Cap\u00edtulo 3. Apartados 4.8 y 4.9: \u201cLa nueva novela\u201d y \u201cLa novela moderna\u201d.<\/p>\n<p>Kim Hye-Jeoung. (2012) La escritura coreana y la literatura femenina en el S\u00e9ptimo centenario de los estudios orientales en Salamanca. Ediciones Universidad de Salamanca.<\/p>\n<p>Koichi Iwabuchi, Chua Beng Huat. East Asian Pop Culture.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Integrantes del Centro de Estudios Coreanos (IRI-UNLP).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Martina Roc\u00edo Agosteguis y Camila Far\u00edas<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":29328,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[1041,1083],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT-600x200.png",600,200,true],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT-272x182.png",272,182,true],"sow-blog-portfolio":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT-375x200.png",375,200,true],"sow-blog-grid":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT-720x200.png",720,200,true],"sow-blog-alternate":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/a2023FEAT.png",750,200,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Juana Alvarez Eiras","author_link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/author\/juana-alvarez-eiras\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"por Martina Roc\u00edo Agosteguis y Camila Far\u00edas","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31216"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31216"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31216\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36742,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31216\/revisions\/36742"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29328"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}