{"id":31655,"date":"2017-12-21T13:14:11","date_gmt":"2017-12-21T16:14:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=31655"},"modified":"2023-09-27T13:30:49","modified_gmt":"2023-09-27T16:30:49","slug":"jerusalen-ciudad-capital-el-reconocimiento-exterior-como-condicion-de-la-reproduccion-del-conflicto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2017\/12\/21\/jerusalen-ciudad-capital-el-reconocimiento-exterior-como-condicion-de-la-reproduccion-del-conflicto\/","title":{"rendered":"Jerusal\u00e9n, ciudad capital: el reconocimiento exterior como condici\u00f3n de la reproducci\u00f3n del conflicto"},"content":{"rendered":"<p>Jerusal\u00e9n; Al-Quds. La dorada. Ciudad fragmentada, dividida, en conflicto. Ciudad multi-fronteriza. Ciudad sagrada. Una vastedad de categor\u00edas abundan para dar sentido a las formas de vida colectiva que irrumpen en una ciudad tan excepcional en t\u00e9rminos comparativos con cualquier otra y, a la vez, portadora de estructuras igual de din\u00e1micas, de coyunturales, de arbitrarias, que el resto de las urbes. En Jerusal\u00e9n coexisten, desde fines de la era otomana y del Mandato Brit\u00e1nico (el <em>Yishuv<\/em>) racionalidades acerca de la ciudad, su poblaci\u00f3n y su gobierno que se plasmaron en modos de distribuci\u00f3n de los espacios, en principios est\u00e9ticos y patrimoniales, en codificaciones sobre c\u00f3mo y d\u00f3nde edificar y en el despliegue de infraestructuras. De manera sedimentaria -nunca teleol\u00f3gica y un\u00edvocamente-, estos aspectos persistieron una vez culminada la Guerra de Independencia\/Nakba de 1948 por la administraci\u00f3n israel\u00ed que, dentro de la llamada \u201cL\u00ednea Verde\u201d, instaur\u00f3 un gobierno municipal al oeste de la Ciudad Vieja de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Jerusal\u00e9n adquiri\u00f3 sus rasgos demogr\u00e1ficos actuales a partir de la instituci\u00f3n del orden social emergido de la Guerra de los Seis D\u00edas en 1967, cuando la municipalidad anex\u00f3 por iniciativa de autoridades militares, una constelaci\u00f3n de aldeas adyacentes y dispersas. Esta poblaci\u00f3n se incorpor\u00f3 del dominio jordano al israel\u00ed, pero no como ciudadanos plenos sino en calidad de residentes permanentes; a\u00fan cuando eventualmente algunos hayan accedido a ella, los casos son marginales. Desde 1967, el movimiento ortodoxo comenz\u00f3 a desarrollar pr\u00e1cticas que llevaron a su movilizaci\u00f3n pol\u00edtica y a su participaci\u00f3n en el espacio p\u00fablico- complementando, lentamente, el alcance de las agencias del Estado al administrar la concesi\u00f3n de espacios p\u00fablicos, protagonizando un proceso conocido como \u201cjudaizaci\u00f3n\u201d de Jerusal\u00e9n Este.<\/p>\n<p>En 1980, las representaciones de las autoridades pol\u00edticas sobre el car\u00e1cter fundamental de la ciudad respecto a la identidad del Estado Naci\u00f3n se cristalizaron en la \u201cLey B\u00e1sica: Jerusal\u00e9n, Capital de Israel\u201d reconociendo la Knesset, el parlamento israel\u00ed, a la ciudad como \u201ccapital completa y unificada\u201d. Esto se dio a pesar del rechazo internacional y suscit\u00f3 que diversos pa\u00edses que manten\u00edan all\u00ed sus embajadas, las retiraran. Los habitantes de la ciudad sufrieron brotes de violencia cuyos m\u00e1ximos picos fueron las dos Intifadas, aunque sucedan, como ocurre casi ininterrumpidamente, atentados terroristas, conflictos entre las fuerzas policiales y manifestantes palestinos debido a eventuales restricciones de acceso a los fieles musulmanes a la Explanada de las Mezquitas entre otros hechos coyunturales.<\/p>\n<p>La coherencia de <strong>Trump<\/strong> con sus promesas electorales demuestra una torpeza de un alto costo para los jerosolimitanos y para la regi\u00f3n. Al d\u00eda siguiente del anuncio hubo enfrentamientos entre fuerzas de seguridad israel\u00edes y manifestantes palestinos e intercambio de fuego entre Israel y Gaza: reservamos publicar cifras de heridos y v\u00edctimas fatales que, al momento, son cambiantes. No obstante, Israel, Cisjordania y Gaza est\u00e1n sumidas en una conmoci\u00f3n donde la efigie de <strong>Trump<\/strong> es incendiada en las calles y los dirigentes de Hamas convocan una nueva Intifada. <strong>Trump<\/strong> propici\u00f3 un nuevo distanciamiento entre los representantes de la Autoridad Nacional Palestina, Hamas y el Estado de Israel y lo ha hecho en un contexto en el cual la recomposici\u00f3n de los v\u00ednculos entre el refortalecido gobierno de Assad en Siria, Hezbol\u00e1 en L\u00edbano e Ir\u00e1n, llev\u00f3 a un nuevo conflicto regional con la crisis de representaci\u00f3n que la renuncia del Primer Ministro liban\u00e9s anunciada desde Arabia Saudita, parec\u00eda colocar a \u00e9ste \u00faltimo pa\u00eds y al Estado de Israel, en un frente com\u00fan en contra del avance de Ir\u00e1n en la regi\u00f3n. Si el acercamiento entre el gobierno israel\u00ed con los gobiernos jordano y egipcio, y la dif\u00edcil recomposici\u00f3n del v\u00ednculo bilateral con la Turqu\u00eda de <strong>Erdogan<\/strong> auspiciaban que Israel y el Mundo \u00c1rabe se hallaban m\u00e1s cerca de hacer p\u00fablicas las relaciones de cooperaci\u00f3n en defensa, seguridad y comercio que mantienen, quiz\u00e1s nos encontremos lejos de ello.<\/p>\n<p>Esto es as\u00ed a pesar que <strong>Netanyahu<\/strong> celebrara la iniciativa de <strong>Trump<\/strong>, forzada por una clara indeterminaci\u00f3n respecto a \u201cqu\u00e9 hacer\u201d con la cuesti\u00f3n palestina-israel\u00ed, como reflejaron los reiterados intercambios entre <strong>Jason Greenblatt<\/strong> y <strong>Jared Kushner<\/strong> con los gobiernos israel\u00ed y de la ANP. Adem\u00e1s, es evidente que el anuncio de trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusal\u00e9n, independientemente de la delaci\u00f3n log\u00edstica en cuesti\u00f3n, encarna una desventaja inminente en la posici\u00f3n estrat\u00e9gica para sus aliados m\u00e1s importantes en la regi\u00f3n, por lo tanto, exponi\u00e9ndolos a un mayor aislamiento y consecuentemente, afectando la propia posici\u00f3n norteamericana, harto desgastada tras las administraciones de <strong>Bush<\/strong> y <strong>Obama<\/strong>.<\/p>\n<p>Hay quienes perciben los eventos presentes como antesala necesaria del establecimiento de un Estado binacional. Habib (2016) ve la relaci\u00f3n entre las actitudes de los pol\u00edticos israel\u00edes y palestinos como variable clave respecto a la soluci\u00f3n de dos Estados, obturada por la expansi\u00f3n de los asentamientos, la falta de consenso en ambos bandos y la desconfianza general en cooperar. Tal soluci\u00f3n ser\u00eda tan solo un factor de negociaci\u00f3n para comprometer a ambas partes (que no son s\u00f3lo dos) m\u00e1s no necesariamente un objetivo a lograr: de la experiencia se aprende que desde Oslo no hubieron m\u00e1s que intentos fallidos por consagrar dos Estados soberanos. Esto es reconocido por ambas partes; consecuentemente, la f\u00f3rmula de \u201c<em>colonos por refugiados<\/em>\u201d parecer\u00eda inviable. La soluci\u00f3n de un Estado binacional ser\u00eda preferible dentro de una cierta cultura de seguridad y en virtud del reconocimiento de alianzas estrat\u00e9gicas: cooperar y auditarse rec\u00edprocamente podr\u00eda reducir la desconfianza actual.<\/p>\n<p>Los argumentos a favor de una soluci\u00f3n de dos Estados (Miller, 2016) indican que la naturaleza del conflicto es de tipo nacionalista; por ende, existe una incompatibilidad para coexistir bajo un mismo cuerpo pol\u00edtico aunque se admite que se puede concertar un entendimiento para resolver las disputas territoriales. El reconocimiento de dos Estados implicar\u00eda sacrificios territoriales y cambios en el modo de entenderse mutuamente; la f\u00f3rmula de <strong>Miller<\/strong>, \u201c<em>colonos por refugiados<\/em>\u201d, sintetiza una perspectiva constructivista en la que la observancia de la ley internacional normalizar\u00eda la situaci\u00f3n: habr\u00eda que resolver la ilegalidad de la ocupaci\u00f3n en Cisjordania y reforzar la expectativa de la auto-determinaci\u00f3n palestina, como as\u00ed tambi\u00e9n, modificar la percepci\u00f3n global en torno a la israel\u00ed. Creo que esta es una propuesta de paz negativa: se llega a una soluci\u00f3n a trav\u00e9s de la soberan\u00eda como un mecanismo disuasivo para ejercer la violencia, es decir, la auto-determinaci\u00f3n y la autonom\u00eda pol\u00edtica devienen en canales de los mismos elementos nacionalistas que avivan la violencia, domesticando el conflicto entre israel\u00edes y palestinos.<\/p>\n<p>Una tercera alternativa es la de una confederaci\u00f3n israelo-palestina: <strong>Scheindlin<\/strong> y <strong>Waxman<\/strong> (2016) proponen esta opci\u00f3n superadora ante la escasa posibilidad de \u00e9xito de las anteriores: las contras aparentes de la disfuncionalidad que presentan los sistemas confederados ser\u00edan preferibles a la incertidumbre y a la violencia. Como punto a favor, de no resultar viable, un refer\u00e9ndum pac\u00edfico servir\u00eda como soluci\u00f3n no violenta, reminiscencia al esquema colaborativo del liberalismo cl\u00e1sico. En suma, aunque ni <strong>Miller<\/strong> ni <strong>Habib<\/strong> ofrecieron una explicaci\u00f3n clara de c\u00f3mo sus propuestas deber\u00edan responder esta cuesti\u00f3n, reconocen que la presencia de los asentamientos constituye un \u00abproblema\u00bb que lleva a <strong>Woodward<\/strong> a ser m\u00e1s esc\u00e9ptico respecto al establecimiento de la capital de un futuro Estado palestino en Jerusal\u00e9n Este. En suma, los tres autores entienden que, seg\u00fan las encuestas, hay una base de consenso en ambas sociedades de que es preciso plantear compromisos territoriales. S\u00f3lo <strong>Scheindlin<\/strong> y <strong>Waxman<\/strong> describen un escenario superador de la situaci\u00f3n actual para Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>El tiempo dir\u00e1 c\u00f3mo podr\u00eda lograrse un estado binacional cuando el gobierno actual de aquella parte que monopoliza los medios institucionales m\u00e1s eminentemente extendidos y presentes para gobernar a la poblaci\u00f3n, acent\u00faa el anclaje de un cierto tipo de identidad etnonacional a las estructuras vigentes de dominaci\u00f3n que, progresivamente, excluyen de la participaci\u00f3n ciudadana y limitan el goce de derechos civiles y pol\u00edticos a los miembros de su sociedad que efectivamente son ciudadanos (beduinos, \u00e1rabes israel\u00edes, jud\u00edos et\u00edopes). Si tal pronunciaci\u00f3n de la distinci\u00f3n entre grupos etnoculturales y religiosos se manifiesta en el creciente agonismo que separa a las comunidades jud\u00edas ortodoxas y seculares en Israel y que incluso a\u00edsla a Israel de las comunidades diasp\u00f3ricas (especialmente de Estados Unidos) respecto a pr\u00e1cticas sociales vinculadas por ejemplo a la liturgia en espacios como el Muro de los Lamentos, entre otras cuestiones como la percepci\u00f3n de qui\u00e9n puede convertirse en ciudadano israel\u00ed, es dif\u00edcil pensar que s\u00f3lo el desarme y cambio discursivo de grupos como Hamas bastara para lograr un Estado binacional sin antes desmontar las tecnolog\u00edas de gobierno que la ocupaci\u00f3n y la radicalizaci\u00f3n de la derecha israel\u00ed articula para instaurar un orden social paulatinamente m\u00e1s excluyente y marcadamente, etnocr\u00e1tico.<\/p>\n<p><strong><em>Ignacio Rullansky<\/em><\/strong><br \/>\nDepartamento de Medio Oriente<br \/>\nIRI &#8211; UNLP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jerusal\u00e9n; Al-Quds. 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