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{"id":35214,"date":"2024-04-25T13:25:29","date_gmt":"2024-04-25T16:25:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=35214"},"modified":"2024-09-13T13:46:39","modified_gmt":"2024-09-13T16:46:39","slug":"analisis-de-coyuntura-n-44-cine-y-politica-internacional-napoleon-en-debate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2024\/04\/25\/analisis-de-coyuntura-n-44-cine-y-politica-internacional-napoleon-en-debate\/","title":{"rendered":"An\u00e1lisis de coyuntura N 44: Cine y pol\u00edtica internacional: Napole\u00f3n en debate"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-07ccdbe3 default uagb-is-root-container\">\n<div class=\"wp-block-uagb-info-box uagb-block-762d46e7 uagb-infobox__content-wrap  uagb-infobox-icon-above-title uagb-infobox-image-valign-top\"><div class=\"uagb-ifb-content\"><div class=\"uagb-ifb-icon-wrap\"><svg xmlns=\"https:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\"><path d=\"M0 256C0 114.6 114.6 0 256 0C397.4 0 512 114.6 512 256C512 397.4 397.4 512 256 512C114.6 512 0 397.4 0 256zM371.8 211.8C382.7 200.9 382.7 183.1 371.8 172.2C360.9 161.3 343.1 161.3 332.2 172.2L224 280.4L179.8 236.2C168.9 225.3 151.1 225.3 140.2 236.2C129.3 247.1 129.3 264.9 140.2 275.8L204.2 339.8C215.1 350.7 232.9 350.7 243.8 339.8L371.8 211.8z\"><\/path><\/svg><\/div><div class=\"uagb-ifb-title-wrap\"><h3 class=\"uagb-ifb-title\">A\u00f1o 2024 \/ Mes: abril \/ N\u00ba 44<\/h3><\/div><p class=\"uagb-ifb-desc\">El&nbsp;<strong>Centro de Reflexi\u00f3n en Pol\u00edtica Internacional<\/strong>&nbsp;fue creado en 1995 y tiene como objetivos principales: promover e impulsar una instancia de an\u00e1lisis, discusi\u00f3n y seguimiento de la pol\u00edtica internacional argentina, analizada en sus diversas fases pasadas, presentes y futuras; y constituir un \u00e1mbito de capacitaci\u00f3n, actualizaci\u00f3n y producci\u00f3n acad\u00e9mica en Pol\u00edtica Exterior Argentina.<br><a href=\"https:\/\/sedici.unlp.edu.ar\/handle\/10915\/168669\">Versi\u00f3n PDF aqu\u00ed<\/a><\/p><\/div><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Cine y pol\u00edtica internacional: Napole\u00f3n en debate<\/h1>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Juan Francisco Gutauskas &#8211; UNLP FaHCE<\/h2>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o pasado tuvimos la suerte de que, entre los muchos estrenos de taquilla, nos tocara una superproducci\u00f3n hist\u00f3rica que trata sobre la vida de Napole\u00f3n Bonaparte. En esta nueva entrega de Ridley Scott se nos ofrece una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica muy particular de la era napole\u00f3nica. No nos detendremos aqu\u00ed en las incorrecciones hist\u00f3ricas sino en qu\u00e9 forma retrata la memoria hist\u00f3rica del periodo y su relaci\u00f3n con el presente. La pel\u00edcula abre con una mirada claramente de un revisionismo antirrevolucionario con la frase \u201cEl pueblo entra en revoluci\u00f3n por la miseria para ser devuelto a ella por la revoluci\u00f3n\u201d acompa\u00f1ado de la brutal decapitaci\u00f3n de Maria Antonieta quien camina por una plaza llena de una muchedumbre bruta y violenta. Napoleon nos es introducido como un personaje al que la violencia de ese pueblo bruto le repugna, m\u00e1s a\u00fan, la pol\u00edtica revolucionaria le parece una p\u00e9rdida de tiempo. La pel\u00edcula, mediante su edici\u00f3n, nos muestra mediante el discurso de un Robespierre que defiende la revoluci\u00f3n mientras Napoleon y Barras discuten a puertas cerradas la <em>realpolitik<\/em>, la pol\u00edtica de guerra y control territorial. El poder, en definitiva, se nos muestra como una extensi\u00f3n de la fuerza militar y no m\u00e1s que eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Napoleon se muestra, como la mayor\u00eda de los personajes de la pel\u00edcula, como un personaje despistado y m\u00e1s bien poco preocupado por las artima\u00f1as pol\u00edticas como veremos en su participaci\u00f3n en la toma del poder y en su accionar frente a los dignatarios extranjeros. Vale la pena detenernos en los breves momentos que retratan las relaciones internacionales de la Francia napole\u00f3nica llevadas adelante por el ministro Talleyrand, las cuales no son m\u00e1s que bravuconadas clandestinas pensadas no como discusiones entre representantes de dos estados sino como agentes de divulgaci\u00f3n de la personalidad de sus gobernantes. La pol\u00edtica interna y externa es representada como un accidente de las armas y la fuerza y los pol\u00edticos parecen no ser sino meros ap\u00e9ndices de la voluntad de sus gobernantes, la pel\u00edcula evidentemente muestra un desprecio por la pol\u00edtica cada vez m\u00e1s com\u00fan en las sociedades occidentales, una suerte de \u201cpol\u00edtica de la anti pol\u00edtica\u201d que tiende a ver a los l\u00edderes m\u00e1s como esclavos de sus caprichos que como jefes pol\u00edticos. La pel\u00edcula parece simplificar el papel del Estado y la pol\u00edtica, retrat\u00e1ndolos como esferas m\u00e1s influenciadas por las emociones y personalidades antes que los intereses y las habilidades pol\u00edticas y\/o diplom\u00e1ticas. Esto es particularmente llamativo ya que el periodo inmediatamente posterior a la caida definitiva de Napoleon se trat\u00f3 de uno de los momentos fundantes de las relaciones interestatales, el congreso de Viena de 1815, el momento en el que, seg\u00fan Wallerstein:<\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones interestatales comenzaron, por consiguiente, a ser regidas no por los intereses, ambiciones y emociones personales de los monarcas, sino por los intereses, ambiciones y emociones colectivas de estas comunidades nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo conviene llamar la atenci\u00f3n sobre un hecho particular, los principales involucrados en el congreso de Viena se trataban de los mismos que anteriormente llevaban adelante las relaciones exteriores durante las guerras napole\u00f3nicas. La figura de Charles Maurice de Talleyrand, sacerdote franc\u00e9s, miembro del Comit\u00e9 de Constituci\u00f3n de la Asamblea Nacional,&nbsp; encargado por el Directorio del Ministerio de Relaciones Exteriores, ministro de Relaciones Exteriores de Napoleon Bonaparte y virtual salvador de la naci\u00f3n francesa luego de la derrota bonapartista mediante el apoyo de la restauraci\u00f3n mon\u00e1rquica y su participaci\u00f3n en el congreso de Viena. Se trata del ejemplo paradigm\u00e1tico de una nueva camada de diplom\u00e1ticos de carrera que anteceden como proceso de profesionalizaci\u00f3n de la labor previo al hecho hist\u00f3rico del congreso de Viena.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ver esta pel\u00edcula no debemos obviar un hecho particular, uno no va al pasado totalmente deshecho de su presente (Carr, 2006). Las guerras napole\u00f3nicas como parte de un proceso de expansi\u00f3n imperial francesa justificada por la herencia revolucionaria y su final paradigm\u00e1tico mediante los tratados nacidos del congreso de Viena como momento c\u00falmine de la hegemonizaci\u00f3n de Gran Breta\u00f1a como potencia global son parte de un pasado que acecha a Europa y el mundo occidental (Arrighi, 1999). La historia particularmente belicosa del viejo continente no solo implic\u00f3 la muerte de millones de personas y la proliferaci\u00f3n de ideolog\u00edas nacionalistas, sino que tambi\u00e9n facilitaron el encuentro de personas e ideas en un entorno transnacional. Este es un legado que se presenta en la perdurable importancia de los aniversarios militares (Heinzen, 2014). As\u00ed, la experiencia napole\u00f3nica y sus derroteros ocupan un lugar sumamente relevante en la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica del continente europeo, atravesando distintas etapas hist\u00f3ricas con una revisi\u00f3n particular de su legado de acuerdo al momento hist\u00f3rico. Para la historiograf\u00eda <em>whig<\/em> brit\u00e1nica (el cap\u00edtulo ingl\u00e9s del liberalismo cl\u00e1sico) por ejemplo, la derrota de Napoleon representa un momento fundacional de la unidad europea contra la tiran\u00eda de la Francia posrevolucionaria, cuyo ep\u00edlogo permiti\u00f3 crear un orden internacional estable y que ser\u00eda usado como modelo de unidad europea a posteriori.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos ver en esta adaptaci\u00f3n de Ridley Scott amplias influencias de la visi\u00f3n <em>whig<\/em> de la historia, Napoleon es el tirano al que la comunidad internacional debe vencer mediante una alianza que supere sus contradicciones. En entrevistas que el propio director da al diario El pa\u00eds dice:<\/p>\n\n\n\n<p>-Se nota la misma fascinaci\u00f3n por la \u00e9poca napole\u00f3nica, los uniformes, las armas, que en su primera pel\u00edcula, la inolvidable Los duelistas (1977).<\/p>\n\n\n\n<p>-La fascinaci\u00f3n sigue. \u00bfSabe?, todo viene de Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lo dice porque est\u00e1 con Gladiador 2.<\/p>\n\n\n\n<p>-No, no, Napole\u00f3n sac\u00f3 toda la inspiraci\u00f3n de all\u00ed. Las \u00e1guilas, la magnificencia de los equipamientos, la disciplina, el esp\u00edritu de cuerpo. Tambi\u00e9n los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, por cierto. Es interesante ver todo lo que empez\u00f3 en Roma, en la Roma imperial (Scott, 20 de noviembre de 2023)<\/p>\n\n\n\n<p>En este ejercicio de reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, se percibe la influencia de la memoria hist\u00f3rica; Napole\u00f3n no es simplemente Napole\u00f3n, sino que se busca retratarlo como el enemigo de las democracias liberales de Europa y el mundo occidental, una operaci\u00f3n narrativa sencillamente falsa, s\u00f3lo hay que recordar que los enemigos de napole\u00f3n eran igual o m\u00e1s autoritarios y las bases de su legitimidad pol\u00edtica estaban enraizadas en el absolutismo aristocr\u00e1tico. Esto ejemplifica c\u00f3mo el pasado sigue ejerciendo su influencia en el presente. El continuo recuerdo de los conflictos b\u00e9licos en Europa revela que el pasado de guerra europeo no termina de morir. De hecho, el presente europeo parece cada vez m\u00e1s parecido a aquellos tiempos de conflictos continentales, coaliciones, ententes y guerras totales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no nos quedemos con este ejemplo solamente, retrotraigamonos a otro ejemplo de memoria hist\u00f3rica mediante el cine. Esta vez enfoqu\u00e9monos en una superproducci\u00f3n que retrata los \u00faltimos a\u00f1os de las guerras napole\u00f3nicas, <em>waterloo<\/em>, una coproducci\u00f3n italo-sovi\u00e9tica dirigida por el sovietico Serg\u00e9i Bondarchuk y producida por el italiano Dino de Laurentis. Esta pel\u00edcula rodada a finales de la d\u00e9cada de 1960 y estrenada el a\u00f1o 1970 pretende construir un relato hist\u00f3rico veraz de manera novelada. Aqu\u00ed el foco est\u00e1 sobre las figuras de Napoleon y el duque de Wellington interpretados por Rod Steiger y Christopher Plummer respectivamente, en segundo orden podemos nombrar al mariscal Ney interpretado por Dan O&#8217;Herlihy y una participaci\u00f3n estelar de Orson Welles como el rey Luis XVIII.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta particular interpretaci\u00f3n del director sovietico sobre el ocaso de Napoleon vemos un costado que resta importancia a las interpretaciones psicologicistas que buscan ubicar al l\u00edder franc\u00e9s como un loco con un ansia de poder solo superada por su autoritarismo rampante. Sin llegar a ser una oda a la obra napole\u00f3nica, vemos una admiraci\u00f3n por su genio t\u00e1ctico militar y pol\u00edtico incluso por sus pares brit\u00e1nicos. Tambi\u00e9n vemos como muestra a los protagonistas de la tira como pol\u00edticos en toda regla, capaces de realizar c\u00e1lculos pol\u00edticos no orientados tanto por sus emociones como por sus intereses y agendas de manera racional. Pero hay un lugar particular donde esta pel\u00edcula tiene una lectura diametralmente distinta de la de Ridley Scott, la pol\u00edtica de masas. En <em>Waterloo<\/em> el pueblo est\u00e1 presente, ya no como las masas embrutecidas y enceguecidas por la pasi\u00f3n revolucionaria sino m\u00e1s bien acompa\u00f1ando a un l\u00edder de masas que la convence de ello, la pol\u00edtica aqu\u00ed aparece como una herramienta para el cambio social, algo que moviliza en pos de un ideal y no solo por la bruta emoci\u00f3n de la violencia revolucionaria. Napole\u00f3n en esta entrega sale al palco como si fuera un l\u00edder populista de la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la vuelta de Napoleon al continente, nuevamente en el trono que brevemente ocupar\u00e1 el rey de la restauraci\u00f3n de las potencias aliadas Luis XVIII, el emperador logra unir nuevamente a las potencias europeas en su contra. Como anticipando que algo deb\u00eda cambiar en el panorama europeo de posguerra, se le declara enemigo de la humanidad y, en palabras de un mariscal napole\u00f3nico \u201cEllos le dignifican, se\u00f1or, convirti\u00e9ndolo en una naci\u00f3n\u201d. La pel\u00edcula a pesar de ser recordada por sus memorables escenas de batalla, con la participaci\u00f3n de miles de soldados del ej\u00e9rcito rojo en las planicies ucranianas no consiste en una glorificaci\u00f3n de la guerra, el final no trata sobre una victoria \u00e9pica sobre la tiran\u00eda, sino un ep\u00edlogo deprimente de las consecuencias de la guerra, las matanzas sin sentido y de los esfuerzos de los seres humanos en las campa\u00f1as de los grandes hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed tambi\u00e9n tenemos la idea de una unidad contra Napoleon como hecho fundante de la Europa moderna. Pero la diferencia no es solo est\u00e9tica y de direcci\u00f3n, esta pel\u00edcula es claramente heredera de un contexto hist\u00f3rico particular, diferenciado del presente que relata Scott. El Waterloo&nbsp; de&nbsp; 1970, representa la distensi\u00f3n al evocar la alianza contra el monstruo de la guerra, porque en un Waterloo nuclear no habr\u00eda habido ni vencedores ni vencidos (Gil, 2015). La pel\u00edcula fue producto de un esfuerzo internacional y de un inusitado nivel de cooperaci\u00f3n que super\u00f3 la cortina de hierro en el periodo posterior al punto \u00e1lgido de las tensiones durante la crisis de los misiles de 1962. Esto solo fue posible debido a un periodo de distensi\u00f3n y relajaci\u00f3n de los v\u00ednculos Este-Oeste y otros conflictos que dur\u00f3 desde 1969 hasta 1979 (Halliday, 1989).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 usar el cine para realizar esta lectura? En palabras de Andrew Bergman \u201cCada pel\u00edcula es un artefacto cultural, y como tal refleja los miedos, valores, mitos y suposiciones de la cultura que la produce\u00bb. El artefacto cinematogr\u00e1fico nos presenta la historia filtrada a trav\u00e9s del prisma de un cineasta que produce un producto para la audiencia masiva de su propio tiempo, por lo tanto, los hechos y procesos hist\u00f3ricos con una significancia supina para el presente retratan, a mediante su representaci\u00f3n f\u00edlmica, el cineasta refleja la parte de la realidad que busca retratar (Weinstein, 2001). La cultura popular es un medio privilegiado al que el com\u00fan de las personas acceden al conocimiento sobre la pol\u00edtica global y las formas de las relaciones internacionales a trav\u00e9s del tiempo, las audiencias son permeables a las visiones presentadas en el cine si dialogan con el tiempo hist\u00f3rico en el que viven (Furman J &amp; Musgrave, 2017). Interesa detenernos brevemente en este proleg\u00f3meno, ambas pel\u00edculas retratan hechos hist\u00f3ricos similares, pero frente a eso vemos que la forma de retratarlos hace que su significancia cambie de manera fundamental. Y es que los hechos hist\u00f3ricos no hablan por s\u00ed solos, sino que los hacen hablar desde el presente, en palabras de Edward H. Carr (2006) \u201c[la Historia] es un proceso continuo de interacci\u00f3n entre el historiador y sus hechos, un di\u00e1logo&nbsp; sin fin entre el presente y el pasado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo marcado por los conflictos en Ucrania y la franja de Gaza&nbsp; y en plena pol\u00edtica de rearme europea de la mano de la OTAN no puede producir los mismos artefactos culturales ya que sus visiones de la historia las determina su presente. Una \u00e9poca marcada por el ascenso de los conflictos tiende a retratar su presente a trav\u00e9s de sus producciones culturales como las ficciones hist\u00f3ricas en este caso. Las diferencias en el retrato de Napole\u00f3n entre ambas pel\u00edculas y ambos periodos hist\u00f3ricos lo deja en evidencia. Si el presente es de conflicto, el pasado estar\u00e1 marcado y representado mediante el conflicto y la lucha.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda:<\/h3>\n\n\n\n<p>-Arrighi, G. (1999). <em>El largo siglo XX<\/em> (Vol. 3). Ediciones Akal.<\/p>\n\n\n\n<p>-Carr, E. H. (2006). <em>\u00bfQu\u00e9 es la Historia?<\/em> Ariel Historia.<\/p>\n\n\n\n<p>-Furman J, D., &amp; Musgrave, P. (2017). Synthetic Experiences: How Popular Culture Matters for Images of International Relations. <em>International Studies Quarterly<\/em>, (61), 503\u2013516.<\/p>\n\n\n\n<p>-Gil, E. R. (2015). El bicentenario de la Batalla de Waterloo en el cine. <em>Filmhistoria online<\/em>, <em>25<\/em>(2), 23-37.<\/p>\n\n\n\n<p>-Halliday, F. (1989). G\u00e9nesis de Hobsbawm la Segunda Guerra Fr\u00eda. M\u00e9xico: FCE.<\/p>\n\n\n\n<p>-Heinzen, J. (2014). A negotiated truce: The battle of Waterloo in European memory since the Second World War. <em>History &amp; memory<\/em>, <em>26<\/em>(1), 39-74.<\/p>\n\n\n\n<p>-Weinstein, P. B. (2001). Movies as the gateway to history: The history and film project. <em>The History Teacher<\/em>, <em>35<\/em>(1), 27-48.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>N\u00ba 44, abril 2024, por Juan Francisco 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