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{"id":37198,"date":"2024-08-20T10:13:23","date_gmt":"2024-08-20T13:13:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=37198"},"modified":"2025-06-12T10:39:44","modified_gmt":"2025-06-12T13:39:44","slug":"los-ninos-estan-en-la-mira-de-las-amenazas-a-la-seguridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2024\/08\/20\/los-ninos-estan-en-la-mira-de-las-amenazas-a-la-seguridad\/","title":{"rendered":"Los ni\u00f1os est\u00e1n en la mira de las amenazas a la seguridad"},"content":{"rendered":"<p>El mundo vive un tiempo oscuro, determinado por los numerosos focos de conflicto b\u00e9lico y una acentuada diversificaci\u00f3n de las amenazas sobre la seguridad de las sociedades, donde se puede destacar, entre otros, el auge que expresa el Crimen Organizado Transnacional. Pero lo m\u00e1s relevante es que estas amenazas se han enfocado de manera predominante en la base del futuro que nos depara: los ni\u00f1os. Ante esta situaci\u00f3n, los Estados, a nivel nacional e internacional, no han sido capaces de resguardar sus derechos y sus redes de apoyo han fallado en otorgarles una protecci\u00f3n elemental, que les permita disfrutar m\u00ednimamente de sus derechos y de una infancia sana y formadora, sin sentir que la muerte en cualquier momento tocar\u00e1 su puerta.<\/p>\n<p>Una serie de conflictos han sido gr\u00e1ficos en expresar la vulnerabilidad de la ni\u00f1ez. Los ni\u00f1os son las principales v\u00edctimas de estos, pues afectan directamente su vida diaria, arrebat\u00e1ndoles, muchas veces, sus familias y amigos, someti\u00e9ndolos a traumas f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos que marcaran toda su existencia. Igualmente, la infancia es da\u00f1ada severamente cuando las partes beligerantes destruyen las escuelas, parques, hospitales y bloquean la asistencia humanitaria, oblig\u00e1ndolos a desplazarse junto a sus familias -o lo que quede de ellas- dentro de sus propios pa\u00edses o a naciones cercanas, en busca de un entorno m\u00e1s estable y seguro. Pero a\u00fan peor, tambi\u00e9n los ni\u00f1os son sometidos a cr\u00edmenes atroces como el rapto, mutilaciones, explotaci\u00f3n, trata y violencia sexual, adem\u00e1s de su reclutamiento como soldados. Seg\u00fan se\u00f1ala el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los\u00a0ni\u00f1os son las principales v\u00edctimas de la guerra, siendo actualmente unos 460 millones\u00a0los que viven en pa\u00edses afectados por conflictos. Seg\u00fan esa entidad, entre 2005 y 2022 se verificaron m\u00e1s de 120.000 casos de ni\u00f1os muertos o mutilados en conflictos armados y m\u00e1s de 105.000 reclutados y utilizados por grupos beligerantes.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el \u00faltimo Informe del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los Ni\u00f1os y los Conflictos Armados (junio 2024), durante 2023 la violencia contra los ni\u00f1os en los conflictos armados alcanz\u00f3 niveles extremos, registr\u00e1ndose un impactante aumento de 21 % en las violaciones graves. Asimismo, el n\u00famero de muertes y mutilaciones aument\u00f3 en un 35 %, donde destacan las devastadoras situaciones en la Franja de Gaza, Burkina Faso, Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo y Myanmar, entre otros. Adem\u00e1s, aument\u00f3 el n\u00famero de ni\u00f1os v\u00edctimas de m\u00faltiples violaciones graves, ilustrado por el alto porcentaje de ni\u00f1as secuestradas para ser reclutadas y para su uso en la violencia sexual, incluidas la violaci\u00f3n y la esclavitud sexual. Cabe destacar que, seg\u00fan el Informe, si bien los grupos armados no estatales fueron responsables del 50 % de las violaciones graves, las fuerzas gubernamentales fueron las principales responsables de la matanza y mutilaci\u00f3n de ni\u00f1os, as\u00ed como de los ataques a escuelas y hospitales y de la denegaci\u00f3n de acceso a la ayuda humanitaria. Es necesario se\u00f1alar que este Informe abarca el periodo que va entre enero y diciembre de 2023, por lo que no registra la estad\u00edstica relacionada con la situaci\u00f3n de los ni\u00f1os durante los \u00faltimos ataques de Israel sobre Palestina, lo que elevar\u00eda de manera notable las cifras.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina destaca en esta materia la situaci\u00f3n del conflicto interno colombiano. Seg\u00fan el Informe del Secretario General sobre los Ni\u00f1os y el Conflicto Armado en Colombia (febrero 2024), entre julio de 2021 y junio de 2023, se verificaron 615 violaciones graves contra 476 ni\u00f1os y ni\u00f1as (306 ni\u00f1os, 166 ni\u00f1as y 4 cuyo sexo se desconoce), lo que representa un fuerte aumento del 61 %, de las violaciones graves respecto del per\u00edodo del informe anterior. El texto igualmente plantea que los grupos disidentes de las FARC-EP son los principales responsables, con 339 violaciones graves, seguidos por el ELN (107), las AGC (52) y las Fuerzas Militares de Colombia (27).<\/p>\n<p>Como se aprecia, se trata de una situaci\u00f3n grav\u00edsima, ante la cual la comunidad internacional no puede quedar imp\u00e1vida y sumida en la contemplaci\u00f3n, cuando no la indiferencia. Actualmente existen variados instrumentos multilaterales que buscan resguardar los derechos de los ni\u00f1os en el marco de un conflicto armado, como es el caso de los Principios de Vancouver sobre la prevenci\u00f3n del reclutamiento y empleo de los ni\u00f1os soldados en situaciones de conflicto; la Declaraci\u00f3n sobre Escuelas Seguras, adoptada en Noruega en 2015; el \u201cGrupo de Amigos para la cuesti\u00f3n de los ni\u00f1os y conflictos armados\u201d; la campa\u00f1a \u201cActuar para Proteger a los Ni\u00f1os Afectados por los Conflictos\u201d; la resoluci\u00f3n de la Asamblea General de las Naciones Unidas \u201cEl derecho a la educaci\u00f3n en situaciones de emergencia\u201d y el establecimiento del 9 de septiembre de cada a\u00f1o como \u00abD\u00eda Internacional de la Protecci\u00f3n de la Educaci\u00f3n contra los Ataques\u00bb. Incluso el Consejo de Seguridad, tal vez el \u00f3rgano m\u00e1s relevante del sistema de Naciones Unidas, cuenta con el Grupo de Trabajo sobre los ni\u00f1os y los conflictos armados, establecido en la resoluci\u00f3n 1612 (2005).<\/p>\n<p>Sin embargo, si bien estas instancias representan un valioso apoyo pol\u00edtico de la comunidad internacional, las mismas no han tenido efectos determinantes para proteger a los ni\u00f1os, como lo demuestra la cruda situaci\u00f3n que viven actualmente los ni\u00f1os en la Franja de Gaza. La crisis que vive el multilateralismo global, particularmente en el \u00e1mbito de la seguridad internacional, donde una serie de actores manejan sus conductas al margen de los organismos intergubernamentales, del derecho internacional y con un alto sentido de impunidad, tiene efectos pr\u00e1cticos evidentes, en este caso, en el bienestar de la ni\u00f1ez. En este panorama, lo cierto es que el sistema internacional da muestras evidentes de acercarse a la anarqu\u00eda del Estado de Naturaleza, descrita por <strong>Thomas Hobbes<\/strong> en el Leviat\u00e1n, donde la vida es literalmente \u201csolitaria, pobre, desagradable, brutal y corta\u201d.<\/p>\n<p>Complementando lo antes se\u00f1alado, podemos agregar que, en el caso de Am\u00e9rica Latina, si bien se trata de una regi\u00f3n donde no se despliegan los cl\u00e1sicos conflictos interestatales, de todas maneras, se trata de un espacio altamente complejizado desde el punto de vista de la seguridad, especialmente considerando el din\u00e1mico desarrollo que expresa el Crimen Organizado Transnacional, que ha tenido igualmente a los ni\u00f1os como sus v\u00edctimas predilectas. En la actualidad, la violencia criminal se ha instalado como una de las m\u00e1s importantes prioridades de los gobiernos de la regi\u00f3n, la que podr\u00eda definirse como una <em>Zona de Paz Violenta<\/em>. Es decir, pac\u00edfica desde el punto de vista de la guerra, pero muy conflictiva, considerando los altos \u00edndices criminales, impulsados por el desarrollo exponencial del narcotr\u00e1fico, en sociedades marcadas por la debilidad de la democracia, altos niveles de corrupci\u00f3n y una marginalidad galopante, sin olvidar que es en esta regi\u00f3n donde se produce, por lejos, la mayor cantidad de coca\u00edna en el mundo.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, se debe subrayar que las redes del Crimen Organizado tienen en su foco a los ni\u00f1os, reclut\u00e1ndolos para participar en las diversas etapas de la cadena del narcotr\u00e1fico, como son la producci\u00f3n de la droga, empaquetamiento, transporte y venta. Tambi\u00e9n trabajan como vigilantes o informantes. Practican robos, secuestros, extorsi\u00f3n, manejando armas con destreza y poca reflexi\u00f3n. Los ni\u00f1os son, para el narco, un recurso manipulable, barato y prescindible. Esta grave situaci\u00f3n, pr\u00e1cticamente normalizada, se ve acentuada por una dilatada cultura del consumo, deserci\u00f3n escolar y marginalidad social y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Este panorama desolador nos impone una realidad dolorosa que es imposible evadir. Proteger a los ni\u00f1os es un imperativo moral de los Estados a nivel nacional, y de la comunidad internacional en su conjunto. La indiferencia no es una opci\u00f3n para la gobernanza global y una paz duradera. Ya sea como v\u00edctimas de los conflictos armados o siendo reclutados por el Crimen Organizado Transnacional, todos los actores involucrados deben poner sus mayores esfuerzos en ayudar a los ni\u00f1os, ponerlos a salvo, otorgarles seguridad, educaci\u00f3n, rehabilitaci\u00f3n y adecuadas redes sociales de protecci\u00f3n. Asegurar una infancia de bienestar, mediante pol\u00edticas p\u00fablicas coherentes y articuladas que tengan a los ni\u00f1os en su centro, pero tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la persecuci\u00f3n penal con el m\u00e1ximo de recursos a aquellos que los ataquen y abusen, es la \u00fanica manera de proyectar y cimentar un futuro mejor que la poco promisoria realidad a la que asistimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>Jorge Riquelme<\/em><\/strong><br \/>\nDoctor en Relaciones Internacionales<br \/>\nIRI &#8211; UNLP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jorge Riquelme<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":21671,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[1717],"class_list":["post-37198","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones-iri","tag-a2025opseguridad","entry","has-media"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",600,160,false],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/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