{"id":37389,"date":"2024-08-27T14:00:00","date_gmt":"2024-08-27T17:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=37389"},"modified":"2024-09-23T11:21:44","modified_gmt":"2024-09-23T14:21:44","slug":"de-la-paz-perpetua-de-kant-al-auge-libidinal-de-la-guerra-el-incumplimiento-del-derecho-internacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2024\/08\/27\/de-la-paz-perpetua-de-kant-al-auge-libidinal-de-la-guerra-el-incumplimiento-del-derecho-internacional\/","title":{"rendered":"De la Paz Perpetua de Kant al auge libidinal de la Guerra: el incumplimiento del Derecho Internacional"},"content":{"rendered":"<p class=\"departamento\">Departamento de Derecho Internacional<\/p>\n<h6>Art\u00edculos<\/h6>\n<h1>De la Paz Perpetua de Kant al auge libidinal de la Guerra: el incumplimiento del Derecho Internacional<\/h1>\n<p class=\"autor\">Carlos Gil Gand\u00eda<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>La guerra ha sido una constante hist\u00f3rica en la pr\u00e1ctica de las relaciones entre pueblos, monarqu\u00edas y Estados. Y su lenguaje nunca se ha ido de nuestras vidas (ej. l\u00e9xico belicista utilizado contra la covid-19). Se han elaborado reglas que normalizan la guerra y sus l\u00edmites (<em>ius in bello e ius ad bellum<\/em>) y, por ende, justific\u00e1ndola incluso so pretexto de consideraci\u00f3n moral (Escuela de Salamanca), con el objetivo de mostrar el fetiche ideol\u00f3gico de la utilidad (\u00bfpara qui\u00e9n o para qu\u00e9?). Tambi\u00e9n se han desarrollado normas para erradicar la guerra de conformidad con la noci\u00f3n paz. En cualquier caso, la guerra representa una falla del esp\u00edritu ilustrado moderno porque, al fin y al cabo, la paz es un ideal que hemos heredado.<\/p>\n<p>Kant eleva la paz a la categor\u00eda de valor supremo, un objetivo \u00e9tico al que todas las fuerzas del Derecho p\u00fablico deben rendir tributo, especialmente las democr\u00e1ticas. El provinciano m\u00e1s universal, con permiso de Walt Disney, nos dej\u00f3 en herencia, entre muchas otras obras, <em>Sobre la paz perpetua<\/em>: un op\u00fasculo de la literatura de Sully, Cruc\u00e9, Penn, Saint-Pierre, Spinoza, Vattel, y Bentham (Truyol y Serra, 1985).<\/p>\n<p>Kant esperaba que la paz seguir\u00eda a la justicia cuando la voluntad general descubriera el concepto de derecho entre los pueblos, sobre la base de la libertad y la igualdad.<em> Fiat iustitia, pereat mundus<\/em>. Sin justicia, no habr\u00e1 paz. El fil\u00f3sofo confiaba en que la raz\u00f3n humana aplicar\u00eda gradualmente los principios morales para asegurar la justicia, ayudando a una configuraci\u00f3n jur\u00eddica universal. En este sentido, la obra de Kant concierne al mantenimiento de la paz por medio de instituciones jur\u00eddicas basadas en principios comunes compartidos por los Estados, a fin de que estos interact\u00faen con base en una estructura jur\u00eddica que pacifique la selva hobbesiana. La propuesta kantiana consist\u00eda en la creaci\u00f3n de una confederaci\u00f3n de rep\u00fablicas independientes, a la que se podr\u00edan a\u00f1adir nuevos pa\u00edses de forma voluntaria. Esta idea, pr\u00e1ctica y realista, se materializa, salvando muchas distancias, en la ONU, que con sus m\u00e1s y sus menos, es lo mejor que existe desde 1945, aunque, ciertamente, ya no cumple con los prop\u00f3sitos para lo que fue creada. Quiz\u00e1 lo m\u00e1s adecuado para la propuesta kantiana habr\u00eda sido un h\u00edbrido entre la ONU y la OTAN, junto con un mundo ideal como el que existe en el seno de la UE (ant\u00f3nimo, por suerte, de la Europa del s. XVI).<\/p>\n<p>La guerra es un estado ps\u00edquico violento e inseguro. La Carta de las Naciones Unidas brind\u00f3 un hilo cultural-jur\u00eddico que conecta la Ilustraci\u00f3n con un nuevo orden jur\u00eddico internacional p\u00fablico que permite salir del estado de la naturaleza hobbesiano con el objetivo de configurar un principio de Estado de Derecho internacional sobre la base de unos principios fundamentales, entre ellos la prohibici\u00f3n de la amenaza y el empleo de la fuerza en las relaciones internacionales, la tipificaci\u00f3n de la guerra de agresi\u00f3n como un crimen contra la paz, la exigencia de un previo ataque armado como condici\u00f3n indispensable de la leg\u00edtima defensa y la atribuci\u00f3n al Consejo de Seguridad (Cap. VII y art. 2.4 del tratado mencionado) de la responsabilidad en el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. De este modo, en el interregno de los a\u00f1os treinta y cuarenta del siglo pasado no solo surgieron \u2212y desaparecieron\u2212 monstruos sino tambi\u00e9n naci\u00f3 una cultura de la paz como valor, principio, objetivo y, deseablemente, como derecho humano. Sin embargo, no seamos ingenuos. Toda la estructura jur\u00eddico-institucional creada a partir de la Carta de la ONU no es un descanso de las fuerzas, apelando a Paul Val\u00e9ry, sino un imafronte en la que conviven Estados fuertes y d\u00e9biles, con la pugna entre dominantes y dominados, donde ha existido una tregua de guerra entre las fuerzas existentes, pero no realmente paz. Por eso, tengamos presente que el Derecho Internacional siempre camina entre crisis estructurales (objetiva) y legitimidad (subjetiva), por el propio devenir del comportamiento de la sociedad internacional.<\/p>\n<p>Tras la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn, el entonces presidente de Estados Unidos George Bush padre, dio un memorable discurso en el Congreso de Estados Unidos a favor de un nuevo orden mundial con una larga paz y con base en la cooperaci\u00f3n y la acci\u00f3n colectiva, en el marco del multilateralismo de la Carta de las Naciones Unidas. La letra peque\u00f1a ha demostrado que ese discurso se qued\u00f3 en un mero relato fantasmag\u00f3rico o, en t\u00e9rminos de mercado, publicidad enga\u00f1osa. El nuevo orden mundial era, realmente, el viejo con otro disfraz (Chomsky, 1994). Ello es debido a la hegemon\u00eda unilateral norteamericana auspiciada en los a\u00f1os 90 e incrementada tras el 11S. De este modo, \u00abel Derecho Internacional acaba siendo as\u00ed el Derecho de los Estados Unidos en sus relaciones con los dem\u00e1s Estados y Organizaciones Internacionales\u00bb (Remiro Brot\u00f3ns, 2004).<\/p>\n<p>EE.UU, Estado democr\u00e1tico, menosprecia el Derecho Internacional, algo que, en la l\u00f3gica kantiana, no cabe. De hecho, recordemos el crimen de agresi\u00f3n con el que comenz\u00f3 el siglo XXI. Bajo el pretexto de unas supuestas armas de destrucci\u00f3n masiva, Estados Unidos y sus aliados (con el gobierno espa\u00f1ol de Aznar a la cabeza, en contra de la oposici\u00f3n de toda la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola, que s\u00ed asum\u00eda y asume el ideal ilustrado) llevaron a cabo una acci\u00f3n armada contra Irak sin cumplir con la legalidad internacional y una guerra contra el terrorismo que, sin duda alguna, ha menoscabado las libertades y los derechos de todo ciudadano (Ram\u00f3n Chornet, 2021), y cuyos efectos de aquella aventura geopol\u00edtica que cre\u00f3 e incremento el terrorismo internacional a\u00fan permanecen en los suelos iraqu\u00ed y sirio.<\/p>\n<p>En febrero de 2022, Rusia cometi\u00f3 un crimen de agresi\u00f3n contra Ucrania. En octubre de 2023, Ham\u00e1s asesin\u00f3 a ciudadanos israel\u00edes y secuestr\u00f3 a otros tantos, provocando una reacci\u00f3n militar desproporcionada de Israel contra la franja de Gaza, la cual est\u00e1 siendo judicializada por la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia. En 2024, seg\u00fan el <em>Institute for Economics &amp; Peace<\/em>, hay 56 conflictos armados activos en el mundo, con 92 pa\u00edses involucrados m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. Por lo tanto, el mundo ha alcanzado el pico m\u00e1s alto de guerras desde la II Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Hay que celebrar que se ha avanzado respecto de la \u00e9poca de Kant en materia de una paz m\u00e1s duradera pero no perpetua porque, adem\u00e1s, se ha constatado que el sistema de seguridad colectiva de las Naciones Unidas se reduce a la palabra que <em>dice<\/em>, no la palabra que <em>hace<\/em>, merced al Consejo de (\u00bfqu\u00e9?) Seguridad. De este modo, la Paz Mundial ha sido siempre un c\u00ednico t\u00edtere verbal en boca de los pa\u00edses occidentales, en cuyo mundo <em>ad intra<\/em> s\u00ed hubo paz, pero que fue pinchada con la guerra ruso-ucraniana, principalmente por dos razones: est\u00e1 en suelo europeo y, sobre todo, Rusia dispone verdaderamente de armas nucleares. Occidente se ha dado cuenta de que, al despertar, se encontr\u00f3 con el dinosaurio de la guerra en su tierra, despertando de este modo su ingenuidad.<\/p>\n<p>La UE y sus Estados miembros (dejemos de lado aqu\u00ed a EE.UU) est\u00e1n reduciendo los presupuestos destinados a la lucha contra el cambio clim\u00e1tico y la transici\u00f3n ecol\u00f3gica para aumentar el rearmamento militar por intereses b\u00e9licos con base en el mantra <em>our geopolitical awakening<\/em> (que a bien cr\u00edtica de Lucas, 2022), que no solo afectan al Estado en s\u00ed, sino que tambi\u00e9n involucran a otros actores, como las empresas de armamento, que fabrican las monturas del caballo de la Guerra; mientras, las ciudadan\u00edas de los Estados y en especial de las democracias est\u00e1n pr\u00e1cticamente excluidas de un efectivo ejercicio de la voz y el voto en la pol\u00edtica exterior sobre la base de la raz\u00f3n de Estado y secreto militar, secundados en el t\u00e9rmino seguridad.<\/p>\n<p>En la vida cotidiana en el vasto mundo, siempre ha existido lo monstruoso (tanto lo goyesco como el imaginario de Mary Shelley), cuya naturaleza se adapta a cualquier sistema pol\u00edtico, cultural y jur\u00eddico, en cualquier tipo de vida m\u00e1s o menos apacible. Las guerras de anta\u00f1o y las h\u00edbridas y asim\u00e9tricas de hoy se desatan, y pocos gobiernos estatales parecen inquietarse por el paisaje que dejar\u00e1n las batallas en t\u00e9rminos de p\u00e9rdidas humanas, da\u00f1os a los ecosistemas y el incumplimiento del Derecho Internacional. Este Derecho se ha constatado que, en casos de conflicto con la intervenci\u00f3n de los Estados hegem\u00f3nicos que obligan a los dem\u00e1s a elegir bando, solo puede aspirar a actuar como un resorte de contenci\u00f3n del auge libidinal y desinhibido del estado de naturaleza en las relaciones internacionales, es decir, a imponer una tregua a la guerra, pero no la paz.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>Remiro Brot\u00f3ns, A. (2004). <em>\u00bfNuevo orden o Derecho Internacional? <\/em>Revista de Ciencias Sociales del Instituto Universitario de Investigaci\u00f3n Ortega y Gasset, n\u00fam. 3. pp. 1-23.<\/p>\n<p>De Lucas, J. (2022). <em>Sobre la guerra. <\/em>Anuario de la Facultad de Derecho. Universidad de Extremadura, n\u00fam. 38, pp. 157-185.<\/p>\n<p>Chomsky, N. (1994).<em> Nuevo orden mundial (y el viejo). <\/em>Austral.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Chornet, C. (2021). <em>La guerra contra el terrorismo. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s. <\/em>Tirant lo Blanch, secci\u00f3n de cine y derecho.<\/p>\n<p>Truyol y Serra, A. (1985). <em>Inmanuel Kant. Sobre la paz perpetua. <\/em>Tecnos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Profesor Ayudante Doctor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Jur\u00eddicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Espa\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Carlos Gil Gand\u00eda<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":36380,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[1324,1317],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT-600x200.png",600,200,true],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT-272x182.png",272,182,true],"sow-blog-portfolio":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT-375x200.png",375,200,true],"sow-blog-grid":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT-720x200.png",720,200,true],"sow-blog-alternate":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/anuario2024FEAT.png",750,200,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Juana Alvarez Eiras","author_link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/author\/juana-alvarez-eiras\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"por Carlos Gil Gand\u00eda","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37389"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37389"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37389\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37396,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37389\/revisions\/37396"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36380"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}