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{"id":37510,"date":"2024-08-27T14:00:00","date_gmt":"2024-08-27T17:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=37510"},"modified":"2024-09-23T11:20:57","modified_gmt":"2024-09-23T14:20:57","slug":"eurasia-en-la-transicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2024\/08\/27\/eurasia-en-la-transicion\/","title":{"rendered":"Eurasia en la transici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"departamento\">Departamento de Eurasia<\/p>\n<h6>Art\u00edculos<\/h6>\n<h1>Eurasia en la transici\u00f3n<\/h1>\n<p class=\"autor\">H\u00e9ctor Dupuy<\/p>\n<p>Desde el fin de la guerra fr\u00eda (1989-1991), los especialistas en geograf\u00eda pol\u00edtica y geopol\u00edtica venimos intentando establecer par\u00e1metros a fin de aproximarnos a una definici\u00f3n del tipo de etapa que se viene presentando en la pol\u00edtica mundial. Definiciones como \u201corden geopol\u00edtico unipolar\u201d, \u201chegemon\u00eda unipolar condicionada\u201d, \u201cmultipolaridad imperfecta\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Es indudable que todas estas etiquetas est\u00e1n demostrando la comprensi\u00f3n que, al salir de un orden geopol\u00edtico tan definido como lo fue la etapa anterior, se ingresaba l\u00f3gicamente a una transici\u00f3n hacia un nuevo orden.<\/p>\n<p>Estudiosos como Modelski (1987), Wallerstein, Taylor (2002) o Arrighi (2007) han trabajado sobre esta idea de un momento en que la historia acontecimiental se toma su tiempo para definir la instalaci\u00f3n de una o unas nueva\/s potencia\/s hegem\u00f3nica\/s que marquen el rumbo de la nueva etapa. Es un momento cr\u00edtico de ajuste, de aparici\u00f3n de nuevos c\u00f3digos, de reuni\u00f3n de voluntades diversas en una sola direcci\u00f3n y de definici\u00f3n del nuevo o renovado l\u00edder mundial.<\/p>\n<p>Con el fin de la guerra fr\u00eda, el nuevo orden parec\u00eda cantado. Si exist\u00eda una hegemon\u00eda bipolar, un mundo dividido en dos bloques sin margen para los neutrales, la ca\u00edda de uno de los antagonistas entronizaba autom\u00e1ticamente al otro.<\/p>\n<p>Sin embargo, la situaci\u00f3n no era tan sencilla. Si bien la hegemon\u00eda estadounidense no fue contestada desde ning\u00fan \u00e1ngulo de la geopol\u00edtica mundial, el nuevo hegem\u00f3n no las ten\u00eda todas consigo. Ven\u00eda arrastrando una situaci\u00f3n econ\u00f3mica no tan envidiable.<\/p>\n<p>Por otra parte, a lo largo del orden geopol\u00edtico que finalizaba, la gran potencia norteamericana hab\u00eda dado muestras de importantes fisuras en su poder pol\u00edtico, tanto diplom\u00e1tico como militar, permitiendo el desarrollo de un crecimiento de las fuerzas del tercer mundo, frente a una de las cuales \u2013Viet Nam- sufri\u00f3 su derrota m\u00e1s humillante y debiendo acudir, para acallar a las otras, a los aliados locales m\u00e1s crueles e inhumanos con el tremendo desprestigio que estos hechos conllevaron.<\/p>\n<p>As\u00ed, la transici\u00f3n hacia un nuevo orden signific\u00f3 una nueva agenda pol\u00edtica basada en la aplicaci\u00f3n de un plan econ\u00f3mico fruto de un acuerdo cerrado de tecn\u00f3cratas y estadistas, el Consenso de Washington, que actu\u00f3 como tratado legitimador. Para ello se acudi\u00f3 a la iconizaci\u00f3n de un conjunto de hechos significativos: la \u201cCa\u00edda del Muro\u201d, la medi\u00e1tica \u201cGuerra del Golfo\u201d y textos definitorios de un supuesto soporte cient\u00edfico, como \u201cEl fin de la Historia\u201d de Fukuyama o \u201cLa guerra de las civilizaciones\u201d de Huntington (Brieger, 2001). Por fin, el 2001 vio nacer el \u00faltimo punto de esta nueva agenda: la guerra declarada al terrorismo internacional isl\u00e1mico y a sus principales aliados estatales (Siria, Ir\u00e1n, e Irak). Por su parte, la necesidad de un antagonista de peso que justificara el accionar b\u00e9lico, fue marcando el surgimiento de un otro a denostar, Rusia. El nuevo orden, as\u00ed planteado, aplicaba s\u00f3lo en el marco de un predominio b\u00e9lico.<\/p>\n<p>Esta estrategia geopol\u00edtica, base del nuevo orden unipolar norteamericano, se apoyaba en una estructura financiera transnacional muy concentrada pero propensa a los sobresaltos y crisis localizadas \u2013\u201cefectos\u201d, \u201cburbujas\u201d\u2013, una \u201cglobalizaci\u00f3n supraestatal\u201d con estructuras institucionales debilitadas y an\u00f3micas, y una potencia hegem\u00f3nica de mucho poder militar pero escasa legitimidad ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Como puede advertirse, si bien el hegem\u00f3n era una potencia americana, todo el imaginario de la nueva agenda giraba alrededor del continente eurasi\u00e1tico. All\u00ed es donde, al igual que en la segunda gran guerra y la guerra fr\u00eda, se desarrollaba la \u201clucha entre el bien y el mal\u201d del nuevo orden. La vieja Europa deb\u00eda sostener cultural y moralmente la legitimaci\u00f3n occidental del accionar de la potencia principal. El resto eran enemigos o meros espectadores.<\/p>\n<p>La tremenda complejidad de un mundo en plena transformaci\u00f3n qued\u00f3 relegada a una simple ecuaci\u00f3n maniquea. Se trataba de la eterna lucha entre Occidente y Oriente. O, mejor a\u00fan, entre el Occidente euro-norteamericano, de base hegem\u00f3nica anglosajona, y el No-Occidente. En \u00e9ste \u00faltimo en el cual se reun\u00edan todo tipo de no creyentes, no democr\u00e1ticos (al estilo occidental), no neoconservadores, isl\u00e1micos, populistas, autoritarios no aliados, etc. etc\u2026 Todo esto sin entender que tambi\u00e9n podr\u00edamos encontrar una inmensidad de no-occidentales dentro del propio Occidente. Es decir, gente que no pensaba exactamente como ellos, ni quer\u00eda sufrir las consecuencias de un plan extremadamente concentrado.<\/p>\n<p>Para desarrollar esta agenda, la nueva o reiterada potencia hegem\u00f3nica deb\u00eda demostrarle a un sistema de poder econ\u00f3mico-pol\u00edtico que segu\u00eda siendo necesaria para sostener estructuras que aparentaban solidez pero trasuntaban grandes fisuras. Se impon\u00eda una muestra de fuerza para controlar un orden que pod\u00eda desmoronarse a partir de cualquier sacud\u00f3n financiero, riesgo que qued\u00f3 evidenciado a partir de la burbuja global del 2008. El resultado fue una superconstrucci\u00f3n b\u00e9lica que, por lo dem\u00e1s, sigui\u00f3 dejando en claro la evidencia que la potencia hegem\u00f3nica y el nuevo orden unipolar hab\u00edan entrado en su crisis terminal. Las vergonzosas retiradas de tropas de Irak (2011), Siria (2019) y Afganist\u00e1n (2021), el fracaso o la neutralizaci\u00f3n de las \u201crevoluciones de colores\u201d en la periferia rusa (Korybko, 2015), as\u00ed como el probable futuro reacomodamiento en Ucrania, son la muestra de esta aseveraci\u00f3n.<\/p>\n<h2>La multipolaridad, el gran desaf\u00edo de la humanidad<\/h2>\n<p>Estas evidentes derrotas militares dejaban trasuntar la situaci\u00f3n cr\u00edtica de la econ\u00f3mica del hegem\u00f3n y sus aliados, las potencias centrales, as\u00ed como su creciente desprestigio en el plano ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Las nuevas potencias emergentes desde el tercer mundo -China, India, Brasil principalmente- o reemergente, como Rusia, demostraban un asombroso ritmo de crecimiento econ\u00f3mico, al igual que una clara agresividad en su intervenci\u00f3n financiera y tecnol\u00f3gica, balanceada por un pregonado y, con algunas excepciones, demostrado poder blando en cuanto a sus propuestas conciliadoras, actitudes de su potencial poder de disuasi\u00f3n.<\/p>\n<p>En este contexto, sus acciones se perfilaron en una acci\u00f3n claramente mancomunada a partir de organismos de acuerdo, cooperaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n, como el grupo BRICS, en el que sumaron a Sud\u00e1frica o la Organizaci\u00f3n de Cooperaci\u00f3n de Shangh\u00e1i, de pleno corte eurasi\u00e1tico. Por fin, el grupo alcanza escala global, al introducir a nuevas naciones del cercano oriente y del \u00c1frica nororiental (BRICS+).<\/p>\n<p>Este esfuerzo, que atrae cada vez a m\u00e1s naciones del denominado \u201ctercer mundo\u201d, va acompa\u00f1ado por un liderazgo de China cada vez m\u00e1s notorio en el mercado financiero y en el tecnol\u00f3gico. Sin mencionar sus esfuerzos en la industria farmac\u00e9utica durante la pandemia COVID19. Asombrando al mundo con una propuesta planetaria de comunicaciones, transporte, comercio y flujo de inversiones a trav\u00e9s de la denominada Iniciativa de la Franja y la Ruta.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo que conlleva para la humanidad y el sistema de las relaciones internacionales es, as\u00ed, muy grande, aunque podr\u00edan tambi\u00e9n evaluarse sus probables beneficios. Este es el gran desaf\u00edo de la multipolaridad.<\/p>\n<h2>Eurasia siempre en el ojo de la tormenta<\/h2>\n<p>Por supuesto que estamos hablando de relaciones de poder en la escala global, es decir, de geopol\u00edtica. Lo que queremos significar es que estos cambios implican algo mucho m\u00e1s extenso y profundo que una mera transici\u00f3n entre \u00f3rdenes hegem\u00f3nicos. Estamos pensando en que algunos de los posibles protagonistas principales, tal vez el m\u00e1s importante de ellos, China, est\u00e9n aportando a la geopol\u00edtica mundial, c\u00f3digos, principios, valores y hasta formas de comportamiento, de negociaci\u00f3n y hasta de acci\u00f3n pac\u00edfica o violenta, diferentes a los habituales.<\/p>\n<p>Estos cambios ya han empezado a distinguirse, aunque todav\u00eda nos resulte muy dif\u00edcil diferenciarlos de meras formas discursivas. Nombrar con t\u00e9rminos confucianos o de otras tradiciones filos\u00f3ficas \u201corientales\u201d a las expresiones m\u00e1s o menos habituales de la geopol\u00edtica \u201coccidental\u201d puede ser s\u00f3lo una estrategia discursiva o encerrar valoraciones diferentes de una profundidad dif\u00edcil de evaluar a primera vista.<\/p>\n<p>Ni hablar de las perspectivas culturales que pueden aportar, y lo est\u00e1n haciendo, potencias nuevas como la India o las culturas del mundo isl\u00e1mico, tan denostado por muchos obtusos intelectuales de las potencias occidentales. Las perspectivas que se perfilan incluso en una experiencia tan odiada por \u201cOccidente\u201d como la Revoluci\u00f3n isl\u00e1mica iran\u00ed, pueden hacernos reflexionar frente a las propuestas innovadoras que parecen esgrimir sectores reformistas como los de la nueva gesti\u00f3n, tan alejadas del fanatismo conservador encaramado como de las exigencias autoritarias econ\u00f3micas, pol\u00edticas y culturales de Europa occidental y los Estados Unidos. \u00bfSe trata de un nuevo Islam?<\/p>\n<p>Y esta es s\u00f3lo una peque\u00f1a muestra de la complejidad que trasunta esta nueva transici\u00f3n. Como dec\u00edamos, son muchos y muy variados los nuevos actores de este posible nuevo orden. Ser\u00eda la contracara de la tesis de Huntington. En lugar de un enfrentamiento entre \u201ccivilizaciones\u201d, podr\u00edamos pensar en una extraordinaria universalizaci\u00f3n de los acuerdos entre formas \u201cculturales\u201d (Appadurai, 2001), cada una diferente a las dem\u00e1s. El mundo \u00e1rabe-isl\u00e1mico tiene muchas construcciones simb\u00f3licas para aportarle a la pol\u00edtica mundial, que est\u00e1n desdibujadas y ocultas por las expresiones pol\u00edticas desesperadas utilizadas para hacerse valer en esta violenta realidad pol\u00edtica instalada por las \u00faltimas agendas hegem\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Y por supuesto estamos hablando que todo esto ocurre principalmente en el mundo Eurasi\u00e1tico. El cambio de rumbo geopol\u00edtico, muchas de las nuevas\/ancestrales corrientes culturales en juego, el cambio del eje geogr\u00e1fico por el que pasan, tanto las elaboraciones de las agendas pol\u00edticas mundiales, como las grandes construcciones simb\u00f3licas parecen asentadas en el \u201cgran contienente\u201d. Hace pensar que la transici\u00f3n pasa por all\u00ed. No por nada los tres grandes ejes actuales de violencia de lo que el poder dominante llama \u201ctercera guerra mundial\u201d \u2013Ucrania\/Taiw\u00e1n\/Palestina- est\u00e1n en Eurasia.<\/p>\n<p>Sin embargo, el resto del planeta no es mero testigo. \u00c1frica espera pacientemente su oportunidad para lanzarse a la palestra global con su maravillosa carga de aportes ancestrales, enriquecidos por las miradas de los Lumumba, Fanon, Nkrumah, Nyerere, Mandela&#8230;. Y todav\u00eda habr\u00e1 que esperar el despertar de otras formas a\u00fan ocultas bajo el peso de la opresi\u00f3n colonial y neocolonial para conformar la nueva agenda.<\/p>\n<p>Por su parte Am\u00e9rica Latina ya ha dado muestras de su dinamismo en cuanto a propuestas pol\u00edticas, solapadas debajo de una profunda inestabilidad y confusi\u00f3n que hoy nos sume en la desesperanza, pero tal vez ma\u00f1ana nos sorprenda nuevamente con nuevos estallidos \u00e9picos.<\/p>\n<p>En este marem\u00e1gnum de transformaciones, reacciones, avances y retrocesos, el gran legado europeo, su capacidad de generar ideas y construir materialidades a la luz de una racionalidad cr\u00edtica parece haber ca\u00eddo en una inercia de mera resistencia frente a los esfuerzos de un sistema capitalista decadente y de una estructura pol\u00edtica herida de crisis. Sus grandes ideolog\u00edas, el liberalismo pol\u00edtico genuino, el socialismo transformador, el ambientalismo denunciante, el feminismo y la defensa de las identidades o la religiosidad comprometida con sus m\u00e1ximos valores, apenas logran elaborar algunas propuestas sin alcanzar acuerdos fundamentales que les permitir\u00edan salvar el escollo de sus propias contradicciones. Los luchadores por alcanzar o recuperar los derechos fundamentales que fueron su sentido de ser, se debaten fragmentados por contradicciones tales como desarrollo o ambientalismo, g\u00e9nero o lucha de clases\u2026<\/p>\n<p>En la medida que este \u201coccidente\u201d no pueda abandonar la tesis de Fukuyama de negar su propia historia y salga de la fragmentaci\u00f3n de sus luchas por recuperar esos derecho; mientras no entienda la importancia de esta nueva transici\u00f3n hacia la diversidad pol\u00edtico-cultural a partir de una nueva teor\u00eda\/praxis imaginativa y cr\u00edtica, su intervenci\u00f3n en la construcci\u00f3n de este nuevo orden seguir\u00e1 siendo tan destructiva como la ha sido en las \u00faltimas oportunidades. Y se ver\u00e1 impedido de dar, como lo hiciera en otros momentos de su historia, el gran salto al vac\u00edo de un sublime mestizaje.<\/p>\n<p>Y es en ese momento que podremos vislumbrar el horizonte final de esta transici\u00f3n, ya no s\u00f3lo geopol\u00edtica, sino m\u00e1s bien cultural plena y absoluta.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Appadurai, A. (2001) <em>La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalizaci\u00f3n. <\/em>Buenos Aires: Trilce-FCE.<\/p>\n<p>Arrighi, G. (2007) <em>Adam Smith en Pek\u00edn.<\/em>Madrid: Akal.<\/p>\n<p>Brieger, P. (2001) \u201cGuerra y globalizaci\u00f3n. Los atentados a las Torres Gemelas\u201d, en: <em>Realidad Econ\u00f3mica <\/em>n\u00b0 184.<\/p>\n<p>Koribko, A. (2015) <em>Guerras h\u00edbridas. De las revoluciones de colores a los golpes. <\/em>S\u00e3o Paulo: Exxpress\u00e3o Popular.<\/p>\n<p>Modelski, G. (1987) <em>Long Cycles in World Politics.<\/em> Londres: Macmillan.<\/p>\n<p>Taylor, P. J. y Flint, C. (2002) <em>Geograf\u00eda pol\u00edtica. Econom\u00eda mundo, Estado-Naci\u00f3n y localidad. <\/em>Madrid: Trama<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por H\u00e9ctor 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