{"id":41777,"date":"2025-08-25T12:27:49","date_gmt":"2025-08-25T15:27:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=41777"},"modified":"2025-09-25T11:29:49","modified_gmt":"2025-09-25T14:29:49","slug":"entre-europa-y-washington-el-reino-unido-en-la-era-de-la-posglobalizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2025\/08\/25\/entre-europa-y-washington-el-reino-unido-en-la-era-de-la-posglobalizacion\/","title":{"rendered":"Entre Europa y Washington: El Reino Unido en la Era de la Posglobalizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"departamento\">Departamento de Europa<\/p>\n<h6>Art\u00edculos<\/h6>\n<h1>Entre Europa y Washington: El Reino Unido en la Era de la Posglobalizaci\u00f3n<\/h1>\n<p class=\"autor\">Federico Luis Vaccarezza<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><strong>[1]<\/strong><\/sup><\/a><\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>La primera cumbre entre el Reino Unido y la Uni\u00f3n Europea celebrada el 19 de mayo de 2025 en Londres represent\u00f3 un hito en el complejo itinerario post-Brexit. Ocho a\u00f1os despu\u00e9s de la salida formal brit\u00e1nica de la UE, Bruselas y Londres reanudaron un di\u00e1logo de alto nivel que cristaliz\u00f3 en una Asociaci\u00f3n Estrat\u00e9gica con compromisos orientados a la cooperaci\u00f3n en seguridad, defensa, comercio y movilidad (Cabinet Office, 2025). El gesto pol\u00edtico, liderado por Keir Starmer, Ant\u00f3nio Costa y \u00darsula von der Leyen, parece contradecir la narrativa de separaci\u00f3n definitiva que impregn\u00f3 el refer\u00e9ndum de 2016. Sin embargo, lejos de significar un retorno a la integraci\u00f3n, este acercamiento debe interpretarse como la respuesta pragm\u00e1tica de dos actores enfrentados a un orden internacional en transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La pregunta central que anima este an\u00e1lisis es<em>: \u00bfqu\u00e9 revela esta nueva fase euro-brit\u00e1nica acerca del rol internacional del Reino Unido en la era de la posglobalizaci\u00f3n y el retorno del trumpismo?<\/em> Para responder, se asume una hip\u00f3tesis central: el Reino Unido, tras d\u00e9cadas de declive relativo, opera hoy como una potencia residual, categor\u00eda acu\u00f1ada por David McCourt (2014) para describir a actores que, habiendo sido arquitectos del orden internacional, conservan a\u00fan s\u00edmbolos de estatus, pero carecen de los recursos materiales y la autonom\u00eda necesarios para sostener un liderazgo efectivo. Esta condici\u00f3n obliga a Londres a navegar en una estrategia dual: por un lado, reafirmar el v\u00ednculo transatl\u00e1ntico con los Estados Unidos y, simult\u00e1neamente, recomponer la cooperaci\u00f3n con Europa.<\/p>\n<p>No obstante, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025 tensiona el anclaje atl\u00e1ntico brit\u00e1nico acelerando el desplazamiento del centro de gravedad hacia el Asia-Pac\u00edfico y confirmando que, la globalizaci\u00f3n unipolar ha dado paso a la posglobalizaci\u00f3n (Roudometof, 2024), entendida como un estadio de fragmentaci\u00f3n, competencia sist\u00e9mica y reconfiguraci\u00f3n regional. En este marco, el an\u00e1lisis se organiza en cuatro apartados: (1) del Brexit a la asociaci\u00f3n estrat\u00e9gica; (2) el Reino Unido como potencia residual; (3) la relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica bajo Trump; y (4) Europa y la posglobalizaci\u00f3n: oportunidades y l\u00edmites para Londres. Finalmente, se proponen tres escenarios prospectivos que ilustran la magnitud de los desaf\u00edos brit\u00e1nicos en el siglo XXI.<\/p>\n<h2>De la separaci\u00f3n al di\u00e1logo pragm\u00e1tico<\/h2>\n<p>Cuando David Cameron convoc\u00f3 al refer\u00e9ndum del 23 de junio de 2016, la apuesta se orientaba, en gran medida, a dirimir una disputa interna dentro del Partido Conservador entre europe\u00edstas y angl\u00f3filos en torno a la membres\u00eda brit\u00e1nica en la UE. Nadie imaginaba que esa consulta se convertir\u00eda luego en el punto de inflexi\u00f3n m\u00e1s significativo en la pol\u00edtica exterior brit\u00e1nica de las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas. El triunfo del Leave no s\u00f3lo fractur\u00f3 la pol\u00edtica dom\u00e9stica, sino que inaugur\u00f3 un per\u00edodo de replanteamiento estrat\u00e9gico marcado por tres tensiones: la b\u00fasqueda de autonom\u00eda comercial, la necesidad de seguridad europea y la preservaci\u00f3n del v\u00ednculo transatl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada posterior, el Reino Unido transit\u00f3 un proceso de redefinici\u00f3n complejo. El proyecto de una Global Britain, presentado como el horizonte de un Reino Unido liberado de las \u201cataduras\u201d comunitarias, promet\u00eda recuperar la vocaci\u00f3n global mediante acuerdos comerciales, un renacimiento financiero y un renovado liderazgo diplom\u00e1tico. (Cabinet Office, 2021). Aunque la propuesta discursivamente resonaba con los fundamentos de una identidad brit\u00e1nica excepcionalista, los acontecimientos internacionales conspiraron contra ese dise\u00f1o. Entre 2016 y 2025, el orden internacional ingres\u00f3 en una fase cr\u00edtica: la elecci\u00f3n de Donald Trump en 2016, la guerra comercial entre Washington y Pek\u00edn, la pandemia de COVID-19, la invasi\u00f3n rusa a Ucrania en 2022, la escalada en Medio Oriente y la crisis energ\u00e9tica europea pusieron fin a la etapa la globalizaci\u00f3n basada en la apertura econ\u00f3mica y el multilateralismo.<\/p>\n<p>La Cumbre de Londres de 2025 debe ser le\u00edda a la luz de esta secuencia. Lejos de materializar una integraci\u00f3n profunda, los acuerdos adoptados responden a una l\u00f3gica funcional. En materia de defensa y seguridad, se estableci\u00f3 un mecanismo de coordinaci\u00f3n intergubernamental, voluntario y revisable, destinado a enfrentar amenazas h\u00edbridas, ciberataques y crisis internacionales. El Reino Unido se comprometi\u00f3 a participar en misiones de la Pol\u00edtica Com\u00fan de Seguridad y Defensa (PCSD) y a contribuir a la protecci\u00f3n de infraestructuras cr\u00edticas, al tiempo que se habilit\u00f3 el acceso brit\u00e1nico a programas europeos de innovaci\u00f3n militar, incluyendo el fondo SAFE, dotado con 150.000 millones de euros. (O\u2019Sullivan, 2025)<\/p>\n<p>En el plano econ\u00f3mico, se acord\u00f3 flexibilizar controles aduaneros, armonizar normas agroalimentarias y facilitar la movilidad de estudiantes y j\u00f3venes profesionales, medidas que buscan paliar los efectos adversos del Brexit sobre el comercio y la circulaci\u00f3n de personas. Sin embargo, el dise\u00f1o institucional del acuerdo \u2014flexible, reversible, carente de compromisos supranacionales\u2014 confirma la persistente ambig\u00fcedad brit\u00e1nica frente a Europa. M\u00e1s que una reconciliaci\u00f3n ideol\u00f3gica, la Cumbre refleja el retorno del pragmatismo: ante la erosi\u00f3n del orden liberal y la incertidumbre transatl\u00e1ntica, Londres y Bruselas convergen m\u00e1s por necesidad, que por convicci\u00f3n.<\/p>\n<h2>El Reino Unido como potencia residual<\/h2>\n<p>El lugar del Reino Unido en el orden internacional contempor\u00e1neo debe ser analizado desde una perspectiva que trascienda la mera coyuntura y contemple un marco hist\u00f3rico-conceptual amplio. En este sentido, la obra de David McCourt, <em>Britain and World Power Since 1945<\/em>, nos ofrece una conceptualizaci\u00f3n clave para comprender la posici\u00f3n brit\u00e1nica: la del Reino Unido como una \u201cpotencia residual\u201d. Este t\u00e9rmino encapsula la paradoja que enfrenta el pa\u00eds: heredero de un vasto imperio y art\u00edfice principal del orden liberal internacional, mantiene elementos simb\u00f3licos y estructurales de estatus global \u2014como el asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, un arsenal nuclear reconocido, y una red diplom\u00e1tica y cultural con alcance mundial\u2014, pero carece de la masa cr\u00edtica material y la autonom\u00eda estrat\u00e9gica indispensables para ejercer una influencia estructural plena en la pol\u00edtica mundial (McCourt, 2014).<\/p>\n<p>Esta condici\u00f3n residual es resultado de un proceso largo y complejo de declive relativo que no puede entenderse sin vincularlo con la desintegraci\u00f3n del Imperio Brit\u00e1nico y la reconfiguraci\u00f3n del sistema internacional tras la Segunda Guerra Mundial. El Reino Unido, que en la primera mitad del siglo XX hab\u00eda sido una gran potencia indiscutida, fue perdiendo paulatinamente su capacidad para moldear las reglas del sistema sin depender decisivamente del respaldo estadounidense. As\u00ed, la ambici\u00f3n brit\u00e1nica de continuar como un actor global relevante se ha ido encontrando con l\u00edmites estructurales crecientes, tanto internos como externos, que han condicionado su inserci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>El hito que marca el inicio claro de esta etapa es la crisis de Suez en 1956. Este episodio emblem\u00e1tico no solo evidenci\u00f3 el agotamiento del poder brit\u00e1nico, sino que tambi\u00e9n confirm\u00f3 la subordinaci\u00f3n t\u00e1cita de Londres a Washington en asuntos de seguridad y pol\u00edtica exterior. La intervenci\u00f3n en Egipto, que pretend\u00eda mantener el control sobre una arteria vital para sus intereses estrat\u00e9gicos y econ\u00f3micos, se frustr\u00f3 bajo la presi\u00f3n combinada de Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. La derrota brit\u00e1nica en Suez simboliz\u00f3 la imposibilidad de ejercer una pol\u00edtica independiente, inaugurando una relaci\u00f3n asim\u00e9trica \u2014aunque revestida de la famosa \u201crelaci\u00f3n especial\u201d\u2014 que condicionar\u00eda las decisiones y capacidades brit\u00e1nicas en las d\u00e9cadas siguientes.<\/p>\n<p>En busca de una compensaci\u00f3n a esa merma en autonom\u00eda, el Reino Unido opt\u00f3 por integrarse en la Comunidad Econ\u00f3mica Europea (CEE) en 1973. Esta adhesi\u00f3n no solo respondi\u00f3 a sus necesidades econ\u00f3micas \u2014la modernizaci\u00f3n de su industria y el acceso a un mercado en expansi\u00f3n\u2014 sino tambi\u00e9n a un intento de reconfigurar su posici\u00f3n global desde una plataforma regional. Sin embargo, esta inserci\u00f3n europea fue siempre ambivalente y pragm\u00e1tica: para la \u00e9lite pol\u00edtica brit\u00e1nica, Europa fue entendida primordialmente como un espacio econ\u00f3mico, una plataforma para potenciar la competitividad industrial y comercial, pero no como una comunidad pol\u00edtica o un proyecto de soberan\u00eda compartida. Este distanciamiento respecto a la integraci\u00f3n pol\u00edtica explicar\u00eda parcialmente la persistente tensi\u00f3n que motivar\u00eda el Brexit d\u00e9cadas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>El refer\u00e9ndum de 2016 y la consecuente salida del Reino Unido de la Uni\u00f3n Europea constituyen la manifestaci\u00f3n m\u00e1s reciente y clara de esta tensi\u00f3n estructural no resuelta. Presentado como un acto de recuperaci\u00f3n de la soberan\u00eda nacional y control democr\u00e1tico, el Brexit encapsula la paradoja central de la condici\u00f3n brit\u00e1nica: la aspiraci\u00f3n a restablecer autonom\u00eda se traduce, en la pr\u00e1ctica, en una vulnerabilidad acentuada. La fragmentaci\u00f3n del mercado interno, la incertidumbre jur\u00eddica y regulatoria, la reducci\u00f3n en flujos de inversi\u00f3n extranjera y la p\u00e9rdida de influencia en la elaboraci\u00f3n de normas y est\u00e1ndares europeos son algunos de los costos concretos que enfrenta el pa\u00eds. Esta vulnerabilidad se ve adem\u00e1s reflejada en la erosi\u00f3n del \u201csoft power\u201d brit\u00e1nico, un pilar hist\u00f3rico de su influencia global. La competencia financiera de centros emergentes dentro de Europa, como Fr\u00e1ncfort o \u00c1msterdam, ha puesto en cuesti\u00f3n la hegemon\u00eda de la City de Londres, mientras que la Commonwealth, si bien simb\u00f3licamente relevante, no ha demostrado capacidad para suplir la p\u00e9rdida del mercado \u00fanico europeo ni para proyectar un peso pol\u00edtico equivalente.<\/p>\n<p>En este contexto, el proyecto de Global Britain impulsado por el gobierno de Boris Johnson se presentaba como una estrategia para reinventar la proyecci\u00f3n internacional del Reino Unido. La idea de transformar Londres en una suerte de \u201cSingapur del T\u00e1mesis\u201d, un centro financiero y tecnol\u00f3gico con regulaci\u00f3n favorable y acuerdos comerciales globales, encontr\u00f3 l\u00edmites estructurales severos. La realidad econ\u00f3mica del pa\u00eds, con un crecimiento promedio anual que no supera el 1,2 % desde 2016, un endeudamiento p\u00fablico superior al 100 % del PIB, inflaci\u00f3n persistente y un sector industrial en declive, reducen la capacidad de implementar una agenda expansiva y competitiva en el comercio internacional. Los acuerdos comerciales bilaterales firmados post-Brexit, aunque importantes desde el punto de vista simb\u00f3lico, han sido menos ventajosos y menos integrados que la membres\u00eda plena en la UE, evidenciando la dificultad brit\u00e1nica para posicionarse como un centro comercial aut\u00f3nomo y competitivo a escala global.<\/p>\n<p>En el plano militar, el Reino Unido conserva un gasto significativo en defensa y ha anunciado incrementos presupuestarios para alcanzar un 5 % del PIB en 2027, intentando mantener una imagen de potencia con capacidad operativa (MacAskill, 2025). Sin embargo, la capacidad de desplegar y sostener operaciones militares aut\u00f3nomas es limitada y depende del respaldo tecnol\u00f3gico, log\u00edstico y de inteligencia estadounidense. La operatividad plena de los portaaviones de clase Queen Elizabeth, por ejemplo, requiere el paraguas tecnol\u00f3gico y la interoperabilidad con la US Navy, lo que subraya la subordinaci\u00f3n militar que acompa\u00f1a la condici\u00f3n residual brit\u00e1nica. Esta dependencia se extiende a capacidades estrat\u00e9gicas cr\u00edticas como la vigilancia satelital, la guerra electr\u00f3nica y la proyecci\u00f3n global en escenarios de alta intensidad.<\/p>\n<p>Esta realidad confirma el diagn\u00f3stico central de McCourt: el Reino Unido act\u00faa como una potencia residual, que ya no puede sostener una pol\u00edtica exterior ambiciosa y aut\u00f3noma sin alianzas flexibles y gestos simb\u00f3licos dirigidos a preservar un status que, si bien cada vez m\u00e1s limitado, sigue siendo fundamental para su identidad y posicionamiento internacional. En este sentido, el retorno al di\u00e1logo constructivo con Bruselas y la reafirmaci\u00f3n del v\u00ednculo atl\u00e1ntico con Washington constituyen dos manifestaciones complementarias de esta estrategia adaptativa. No se trata de una pol\u00edtica dictada solamente por la ambici\u00f3n de poder, sino por la imperiosa necesidad de conservar su influencia, prestigio y relevancia en un sistema internacional caracterizado por la emergencia de potencias como China y la reconfiguraci\u00f3n del orden liberal.<\/p>\n<p>En definitiva, el Reino Unido contempor\u00e1neo encarna la compleja dial\u00e9ctica entre el legado y la limitaci\u00f3n, entre el simbolismo y la realidad material. El desaf\u00edo que enfrenta es doble: por un lado, gestionar las tensiones internas consecuencia de su fragmentaci\u00f3n territorial y pol\u00edtica; y por el otro, navegar en un escenario global multipolar donde su papel como gran potencia se ha reducido a una posici\u00f3n subordinada pero todav\u00eda influyente. Esta condici\u00f3n residual, lejos de ser una mera etapa de declive lineal, es tambi\u00e9n un espacio din\u00e1mico donde el Reino Unido redefine continuamente su identidad estrat\u00e9gica, buscando f\u00f3rmulas innovadoras con la finalidad de mantener viva su relevancia global pese a sus crecientes limitaciones.<\/p>\n<h2>La relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica bajo Trump<\/h2>\n<p>Si la condici\u00f3n residual define el marco estructural de la posici\u00f3n brit\u00e1nica en el sistema internacional, la din\u00e1mica coyuntural introduce factores que pueden exacerbar su vulnerabilidad. En este contexto, el retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en enero de 2025 representa un desaf\u00edo significativo para el Reino Unido, y m\u00e1s ampliamente, para la estabilidad del orden transatl\u00e1ntico. Lejos de ser una anomal\u00eda pasajera, el trumpismo refleja la consolidaci\u00f3n de una corriente pol\u00edtica en Estados Unidos caracterizada por el unilateralismo, el nacionalismo econ\u00f3mico y un marcado escepticismo respecto a las instituciones multilaterales que han configurado el orden liberal desde la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha expresado reiteradamente una postura cr\u00edtica y condicionante hacia la Organizaci\u00f3n del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte (OTAN). En contraste con la concepci\u00f3n tradicional que defin\u00eda a la alianza como un compromiso colectivo y autom\u00e1tico de defensa, la administraci\u00f3n Trump ha insistido en que el apoyo militar estadounidense est\u00e1 condicionado a que los pa\u00edses europeos eleven sustancialmente su gasto en defensa, denunciando lo que denomina una \u201ccarga desigual\u201d. Esta l\u00f3gica pone en cuesti\u00f3n la certidumbre estrat\u00e9gica que Europa, y en particular el Reino Unido, ha dado por sentada durante los \u00faltimos ochenta a\u00f1os. Para Londres, cuyo posicionamiento estrat\u00e9gico ha estado hist\u00f3ricamente anclado en la \u201crelaci\u00f3n especial\u201d con Washington, este cambio de tono implica una revisi\u00f3n profunda: la alianza transatl\u00e1ntica, que funcion\u00f3 como la piedra angular de su pol\u00edtica exterior, ya no le garantiza estabilidad ni previsibilidad.<\/p>\n<p>La respuesta del gobierno brit\u00e1nico, liderado por Keir Starmer, ha sido intensificar su compromiso atlantista con medidas tendientes a fortalecer su estatus como aliado indispensable. El anuncio de un incremento del gasto en defensa hasta alcanzar un 5 % del PIB y la orden de construcci\u00f3n de doce nuevos submarinos nucleares, junto con la modernizaci\u00f3n acelerada del arsenal estrat\u00e9gico, constituyen se\u00f1ales pol\u00edticas poderosas. Sin embargo, estas iniciativas deben entenderse en una clave tanto simb\u00f3lica como material. Aunque fortalecen la imagen de un Reino Unido comprometido con su rol global y transatl\u00e1ntico, en t\u00e9rminos operativos la autonom\u00eda militar brit\u00e1nica sigue siendo limitada. (Prior, 2025). La dependencia tecnol\u00f3gica y log\u00edstica de los Estados Unidos para acceder a capacidades cr\u00edticas \u2014desde la inteligencia satelital y la vigilancia avanzada hasta los sistemas antimisiles y las plataformas de proyecci\u00f3n estrat\u00e9gica\u2014 revela que Londres posee limitaciones en su capacidad de sostener una pol\u00edtica de defensa independiente con proyecci\u00f3n global sin el soporte norteamericano.<\/p>\n<p>En paralelo, la administraci\u00f3n Trump ha reinstalado una agenda comercial proteccionista que desaf\u00eda las expectativas brit\u00e1nicas respecto a un fortalecimiento de las relaciones econ\u00f3micas bilaterales. Medidas como el aumento unilateral de aranceles a importaciones, restricciones migratorias y la revisi\u00f3n cr\u00edtica de acuerdos multilaterales configuran un entorno poco favorable para la materializaci\u00f3n de un ambicioso tratado comercial UK-US que le permitiese compensar la salida brit\u00e1nica del mercado \u00fanico europeo. Bajo el lema \u201cMake America Great Again\u201d, la prioridad del gobierno estadounidense sigue siendo la protecci\u00f3n de sus intereses dom\u00e9sticos y la confrontaci\u00f3n estrat\u00e9gica con China, relegando la cohesi\u00f3n del bloque occidental a un plano secundario. En este contexto, la aspiraci\u00f3n brit\u00e1nica de consolidar un \u201cTrade Deal\u201d sustancial con Estados Unidos se vuelve, en el mejor de los casos, incierta y limitada.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n reaviva una pregunta hist\u00f3rica central en las relaciones angloamericanas: \u00bfes la \u201crelaci\u00f3n especial\u201d un activo estrat\u00e9gico o una forma de dependencia estructural? La asimetr\u00eda inherente a esta relaci\u00f3n se manifiesta con claridad cuando Washington define su agenda priorizando sus objetivos dom\u00e9sticos y su competencia global con potencias emergentes, relegando a un segundo lugar las demandas y preocupaciones de sus aliados tradicionales. As\u00ed, el Reino Unido, que en d\u00e9cadas anteriores pod\u00eda desempe\u00f1ar un rol de puente o mediador efectivo entre Europa y Estados Unidos, se encuentra hoy en la posici\u00f3n inc\u00f3moda de un actor terciario con un margen de maniobra limitado, intentando mantener su relevancia en un escenario en el que su influencia real est\u00e1 cada vez m\u00e1s erosionada. (Cox, 2025).<\/p>\n<p>Desde una mirada cr\u00edtica, el regreso de Trump puede ser interpretado como el nuevo \u201cmomento Suez\u201d para la pol\u00edtica exterior brit\u00e1nica. La crisis de 1956 simboliz\u00f3 la revelaci\u00f3n de la dependencia definitiva del Reino Unido respecto a Washington para la proyecci\u00f3n global. Ahora, este \u201cmomento\u201d se repite en una era en la que la opci\u00f3n europea, que en aquel entonces representaba una alternativa emergente para compensar esa dependencia, est\u00e1 mucho m\u00e1s restringida. La exclusi\u00f3n brit\u00e1nica de las estructuras institucionales y decisorias de la Uni\u00f3n Europea limit\u00f3 su capacidad para influir activamente en la agenda comunitaria reduciendo los espacios para un contrapeso efectivo frente a la preponderancia estadounidense.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la Cumbre de Londres, en este marco, representa una doble realidad. Por un lado, manifiesta la necesidad y voluntad de recomponer la cooperaci\u00f3n transatl\u00e1ntica y transregional para afrontar desaf\u00edos comunes, tales como la seguridad global, el terrorismo y la competencia estrat\u00e9gica con China. Por otro lado, expone que la autonom\u00eda brit\u00e1nica sigue siendo m\u00e1s un ideal que una realidad tangible. Las tensiones y contradicciones inherentes al actual orden global ponen en evidencia que el Reino Unido contin\u00faa dependiendo fundamentalmente de las decisiones adoptadas en Washington, reafirmando su condici\u00f3n de potencia residual en un sistema internacional donde la influencia efectiva est\u00e1 concentrada en actores con mayores recursos y autonom\u00eda estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p>En suma, la relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica bajo la administraci\u00f3n Trump ilustra la complejidad del contexto estrat\u00e9gico brit\u00e1nico contempor\u00e1neo. La combinaci\u00f3n de una din\u00e1mica estructural de declive relativo con una coyuntura marcada por el cambio de paradigma en la pol\u00edtica exterior estadounidense obliga al Reino Unido a repensar sus estrategias de inserci\u00f3n global. La tensi\u00f3n entre la necesidad de mantener estrechos v\u00ednculos con Estados Unidos y la b\u00fasqueda de una mayor autonom\u00eda \u2014ya sea a trav\u00e9s de la reintegraci\u00f3n a Europa o de la diversificaci\u00f3n de alianzas\u2014 constituye uno de los desaf\u00edos m\u00e1s acuciantes para Londres en el siglo XXI. (Hockstader, 2025).<\/p>\n<h2>Europa y la posglobalizaci\u00f3n: oportunidades y l\u00edmites para el Reino Unido<\/h2>\n<p>La reanudaci\u00f3n del di\u00e1logo estrat\u00e9gico entre Londres y Bruselas debe entenderse en un marco m\u00e1s amplio: la transici\u00f3n hacia la era de la posglobalizaci\u00f3n. Este concepto describe el agotamiento del orden liberal internacional surgido tras el fin de la Guerra Fr\u00eda y su reemplazo por un sistema fragmentado, multipolar y atravesado por la competencia sist\u00e9mica. Lejos de la interdependencia regulada por las normas multilaterales, el escenario contempor\u00e1neo se caracteriza por el retorno del poder duro, la instrumentalizaci\u00f3n de la interdependencia econ\u00f3mica y el ascenso hist\u00f3rico de potencias no occidentales.<\/p>\n<p>En este contexto, la b\u00fasqueda repentina de la autonom\u00eda estrat\u00e9gica europea se plantea como una respuesta al debilitamiento del v\u00ednculo transatl\u00e1ntico y la percepci\u00f3n de un aumento de la vulnerabilidad frente a las amenazas externas. La guerra en Ucrania, la dependencia energ\u00e9tica respecto de proveedores externos y la volatilidad del compromiso estadounidense han impulsado a la Uni\u00f3n Europea a redoblar sus esfuerzos en materia de defensa com\u00fan, resiliencia industrial y securitizaci\u00f3n de sectores cr\u00edticos. La decisi\u00f3n de duplicar el gasto en defensa en los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os \u2014de 350.000 a 800.000 millones de euros\u2014 constituye un indicio elocuente de este giro estrat\u00e9gico.<\/p>\n<p>Para el Reino Unido, esta din\u00e1mica plantea una paradoja estructural: mientras la UE avanza hacia un esquema m\u00e1s integrado en materia de seguridad y tecnolog\u00eda, Londres permanece fuera de las estructuras decisorias, limitado a los acuerdos intergubernamentales y los memorandos de entendimiento. La exclusi\u00f3n brit\u00e1nica del Consejo Europeo, la Comisi\u00f3n y el Parlamento implica que su influencia sobre las normas regulatorias \u2014desde los est\u00e1ndares industriales hasta las pol\u00edticas de datos\u2014 se ha reducido dr\u00e1sticamente. Esta p\u00e9rdida de su capacidad institucional, pol\u00edtica y diplom\u00e1tica contrasta con la centralidad que el Reino Unido exhib\u00eda en la configuraci\u00f3n del mercado \u00fanico. Esta disminuci\u00f3n de capacidades es percibida no solo por Washington y Bruselas sino tambi\u00e9n en Mosc\u00fa, Beijing y Delhi.<\/p>\n<p>La Cumbre de Londres, al habilitar la participaci\u00f3n brit\u00e1nica en los proyectos europeos de defensa, evidencia un reconocimiento impl\u00edcito: en un entorno marcado por amenazas h\u00edbridas y por la volatilidad geopol\u00edtica, el aislamiento estrat\u00e9gico no puede ser considerado una estrategia viable. No obstante, el dise\u00f1o \u00e0 la carte de esta cooperaci\u00f3n tambi\u00e9n limita su alcance. A diferencia de los Estados miembros, que participan en el Fondo Europeo de Defensa con plenos derechos, el acceso brit\u00e1nico est\u00e1 condicionado, sujeto a cl\u00e1usulas de revisi\u00f3n y sin incidencia en la orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica del bloque. Dicho de otro modo, Londres participa como un socio necesario, pero no como copart\u00edcipe de la gobernanza europea.<\/p>\n<p>En el plano comercial y tecnol\u00f3gico, la posglobalizaci\u00f3n introduce nuevas vulnerabilidades. La fragmentaci\u00f3n de las cadenas de suministro y la securitizaci\u00f3n del comercio internacional obligan a los Estados a priorizar acuerdos regionales y alianzas m\u00e1s resilientes. En este marco, la posici\u00f3n brit\u00e1nica resulta un trilema: es demasiado peque\u00f1a para actuar sola, est\u00e1 demasiado distante para influir en Europa y sigue siendo demasiado dependiente como para desvincularse de Washington. Esta triple condici\u00f3n restringe la capacidad de Londres para proyectar una agenda aut\u00f3noma reforzando la hip\u00f3tesis de McCourt (2014) sobre la naturaleza residual del poder brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la posglobalizaci\u00f3n plantea un desaf\u00edo ideacional. El Reino Unido ha construido hist\u00f3ricamente su identidad internacional sobre dos pilares: el excepcionalismo liberal y el liderazgo global. La erosi\u00f3n del primero y la imposibilidad material del segundo lo obligan a buscar una redefinici\u00f3n narrativa que a\u00fan no se ha concretado. Pendulando entre la nostalgia imperial y la ret\u00f3rica globalista, la pol\u00edtica exterior brit\u00e1nica carece actualmente de un proyecto articulado que trascienda el cortoplacismo adaptativo. La asociaci\u00f3n estrat\u00e9gica celebrada con la UE, por m\u00e1s significativa que pueda parecer, no sustituye la ausencia de un relato estrat\u00e9gico coherente para el siglo XXI.<\/p>\n<h2>Conclusiones y escenarios prospectivos: el Reino Unido entre la ambici\u00f3n y la restricci\u00f3n<\/h2>\n<p>La Cumbre de Londres de 2025 representa algo m\u00e1s que un gesto diplom\u00e1tico. Constituye la manifestaci\u00f3n visible de una estrategia adaptativa frente a un sistema internacional en acelerada transformaci\u00f3n, en el que la l\u00f3gica de la posglobalizaci\u00f3n desplaza las certezas de la interdependencia liberal reinstalando las din\u00e1micas propias de la competencia de poder. En este marco, el Reino Unido afronta su trilema estrat\u00e9gico m\u00e1s complejo desde 1945: c\u00f3mo preservar su estatus y relevancia internacional con recursos menguantes, en un entorno m\u00e1s hostil y con actores emergentes que cuestionan su posici\u00f3n jer\u00e1rquica.<\/p>\n<p>El concepto de potencia residual (McCourt, 2014) ofrece una lente interpretativa precisa. El Reino Unido no es una potencia media convencional: conserva atributos simb\u00f3licos y funcionales de gran potencia \u2014 capacidad nuclear, asiento permanente en el Consejo de Seguridad, proyecci\u00f3n diplom\u00e1tica y cultural\u2014, pero carece de masa cr\u00edtica para imponer agendas globales de manera aut\u00f3noma. La paradoja brit\u00e1nica radica en que, a pesar de su narrativa de excepcionalismo, depende estructuralmente de diversas alianzas asim\u00e9tricas para sostener su proyecci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, esta dependencia se articul\u00f3 en torno a la \u201crelaci\u00f3n especial\u201d con Estados Unidos y, desde 1973, en torno a su membres\u00eda en la Comunidad Europea. El Brexit quebr\u00f3 el segundo pilar y, al hacerlo, aument\u00f3 el peso del primero. Sin embargo, el retorno del trumpismo \u2014y con \u00e9l, la incertidumbre del compromiso norteamericano con la seguridad europea\u2014 erosiona la confiabilidad del v\u00ednculo atl\u00e1ntico como garante de estabilidad. Londres se encuentra, as\u00ed, ante una doble vulnerabilidad: su acceso al poder regulatorio europeo es limitado, y su dependencia militar y tecnol\u00f3gica de Washington se intensifica en el contexto del unilateralismo estadounidense.<\/p>\n<p>A este panorama se suma la emergencia de un orden mundial disputado por potencias no occidentales que aumentan sus espacios de influencia pol\u00edtica, econ\u00f3mica, comercial, geogr\u00e1fica, militar, tecnol\u00f3gica y normativa. La intensa competencia en sectores estrat\u00e9gicos \u2014inteligencia artificial, armamento, energ\u00eda, cadenas de valor cr\u00edticas\u2014 est\u00e1 reduciendo el margen de maniobra brit\u00e1nico y acentuando una inserci\u00f3n perif\u00e9rica en el n\u00facleo de la gobernanza global. El Reino Unido aspira a sostener una identidad de gran potencia, pero su realidad material lo ubica en un estadio intermedio, donde la conservaci\u00f3n del estatus depende m\u00e1s de una diplomacia simb\u00f3lica que de una capacidad efectiva para moldear el orden.<\/p>\n<p>En este escenario, podemos delinear tres trayectorias prospectivas:<\/p>\n<h3>Reforzamiento europeo (alianza funcional ampliada)<\/h3>\n<p>Londres logra profundizar la cooperaci\u00f3n con la UE en materia de defensa, tecnolog\u00eda y energ\u00eda, consolidando una arquitectura flexible de interdependencia. Este escenario le permitir\u00eda compensar parcialmente la p\u00e9rdida de poder normativo, pero le exigir\u00eda asumir una convergencia estrat\u00e9gica con Bruselas, incompatible con el discurso soberanista que nutri\u00f3 el Brexit y que a\u00fan apuntala a gran parte de la \u00e9lite pol\u00edtica brit\u00e1nica.<\/p>\n<h3>Atlantismo renovado (dependencia intensificada)<\/h3>\n<p>Un eventual retorno del compromiso pleno estadounidense con la OTAN y el liderazgo occidental podr\u00eda revitalizar la \u201crelaci\u00f3n especial\u201d. Sin embargo, este escenario ser\u00eda contingente y reforzar\u00eda la dependencia estructural de Londres respecto de Washington, limitando su capacidad para un accionar pol\u00edtico m\u00e1s aut\u00f3nomo.<\/p>\n<h3>Aislamiento relativo (declive estrat\u00e9gico)<\/h3>\n<p>Si el trumpismo logra consolidar exitosamente su orientaci\u00f3n aislacionista y la cooperaci\u00f3n europea no alcanza para trascender lo meramente funcional, el Reino Unido podr\u00eda quedar atrapado en una posici\u00f3n marginal, reduciendo su influencia a los foros diplom\u00e1ticos en los que guarda mejor posicionamiento (ONU, Consejo de Seguridad, OTAN, FMI, Commonwealth) y al soft power cultural.<\/p>\n<p>Cualquiera de estos caminos est\u00e1 delimitado por un marco de restricciones estructurales: declive demogr\u00e1fico, limitaciones fiscales, vulnerabilidad tecnol\u00f3gica y competencia creciente de potencias emergentes que cuestionan el orden occidental. La identidad brit\u00e1nica de una \u201cpotencia global benevolente\u201d se est\u00e1 erosionando ante una realidad que les impone ajustes severos a sus aspiraciones. El desaf\u00edo no radica solamente en elegir entre Washington y Bruselas, sino en articular una narrativa estrat\u00e9gica coherente que reconcilie ambici\u00f3n y capacidad en un siglo XXI definido cada vez m\u00e1s por la incertidumbre, la fragmentaci\u00f3n y la competencia sist\u00e9mica.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, la pregunta que atraviesa la pol\u00edtica exterior brit\u00e1nica permanece abierta: <em>\u00bfpuede el Reino Unido seguir desempe\u00f1ando un papel de pivote global, o deber\u00eda resignarse a ser un actor influyente, pero no decisivo, en un orden internacional donde las nuevas potencias emergentes disputan el centro del tablero?<\/em> La respuesta depender\u00e1, en gran medida, de su eventual capacidad para transformar la condici\u00f3n de potencia residual en un activo estrat\u00e9gico en lugar de un s\u00edntoma del declive.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>Antr\u00e0s, P. (2021). De-globalisation? Global value chains in the post-COVID-19 age. In Central banks in a shifting world: ECB Forum on Central Banking (11\u201312 November 2020), Conference proceedings (pp. 28\u201380). European Central Bank. <u><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.2866\/268938\">https:\/\/doi.org\/10.2866\/268938<\/a><\/u><\/p>\n<p>Cabinet Office. (2021, 16 de marzo). Global Britain in a Competitive Age: The Integrated Review of Security, Defence, Development and Foreign Policy (Command Paper 403). GOV.UK. <u><a href=\"https:\/\/assets.publishing.service.gov.uk\/media\/60644e4bd3bf7f0c91eababd\/Global_Britain_in_a_Competitive_Age-_the_Integrated_Review_of_Security__Defence__Development_and_Foreign_Policy.pdf\">https:\/\/assets.publishing.service.gov.uk\/media\/60644e4bd3bf7f0c91eababd\/Global_Britain_in_a_Competitive_Age-_the_Integrated_Review_of_Security__Defence__Development_and_Foreign_Policy.pdf<\/a><\/u><\/p>\n<p>Cabinet Office. (2025, 19 de mayo). UK-EU Summit \u2013 Common Understanding (Policy paper). GOV.UK. <u><a href=\"https:\/\/www.gov.uk\/government\/publications\/ukeu-summit-key-documentation\/uk-eu-summit-common-understanding-html\">https:\/\/www.gov.uk\/government\/publications\/ukeu-summit-key-documentation\/uk-eu-summit-common-understanding-html<\/a><\/u><\/p>\n<p>Carlsson-Szlezak, P., Swartz, P., &amp; Reeves, M. (2025, 10 de abril). Understanding the global macroeconomic impacts of Trump\u2019s tariffs. Harvard Business Review. <u><a href=\"https:\/\/hbr.org\/2025\/04\/understanding-the-global-macroeconomic-impacts-of-trumps-tariffs\">https:\/\/hbr.org\/2025\/04\/understanding-the-global-macroeconomic-impacts-of-trumps-tariffs<\/a><\/u><\/p>\n<p>Council of the European Union. (2025, 19 de mayo). EU\u2013UK summit, London, 19 May 2025. <u><a href=\"https:\/\/www.consilium.europa.eu\/en\/meetings\/international-summit\/2025\/05\/19\/\">https:\/\/www.consilium.europa.eu\/en\/meetings\/international-summit\/2025\/05\/19\/<\/a><\/u><\/p>\n<p>Cox, M. (2025, 5 de marzo). Has Starmer faced the truth about Trump? [Blog en LSE British Politics and Policy]. London School of Economics and Political Science. <u><a href=\"https:\/\/blogs.lse.ac.uk\/politicsandpolicy\/has-starmer-faced-the-truth-about-trump\/\">https:\/\/blogs.lse.ac.uk\/politicsandpolicy\/has-starmer-faced-the-truth-about-trump\/<\/a><\/u><\/p>\n<p>Hockstader, L. (2025, 27 de marzo). Keir Starmer can\u2019t ignore where Trump is taking the \u2018special relationship\u2019. The Washington Post. <u><a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/opinions\/2025\/03\/27\/special-relationship-starmer-trump-britain\/\">https:\/\/www.washingtonpost.com\/opinions\/2025\/03\/27\/special-relationship-starmer-trump-britain\/<\/a><\/u><\/p>\n<p>MacAskill, A. (2025, 23 de junio). UK to broaden security focus, set 5\u202f% defence spending target. Reuters. <u><a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/business\/aerospace-defense\/uk-broaden-security-focus-set-5-defence-spending-target-2025-06-23\/\">https:\/\/www.reuters.com\/business\/aerospace-defense\/uk-broaden-security-focus-set-5-defence-spending-target-2025-06-23\/<\/a><\/u><\/p>\n<p>McCourt, D. (2014). Britain and world power since 1945: Constructing a nation\u2019s role in international politics. University of Michigan Press. <u><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3998\/mpub.4874096\">https:\/\/doi.org\/10.3998\/mpub.4874096<\/a><\/u><\/p>\n<p>Ministry of Defence. (2025, 2 de junio). The Strategic Defence Review 2025 \u2013 Making Britain Safer: secure at home, strong abroad (Policy paper). GOV.UK. <u><a href=\"https:\/\/www.gov.uk\/government\/publications\/the-strategic-defence-review-2025-making-britain-safer-secure-at-home-strong-abroad\/the-strategic-defence-review-2025-making-britain-safer-secure-at-home-strong-abroad\">https:\/\/www.gov.uk\/government\/publications\/the-strategic-defence-review-2025-making-britain-safer-secure-at-home-strong-abroad\/the-strategic-defence-review-2025-making-britain-safer-secure-at-home-strong-abroad<\/a><\/u><\/p>\n<p>O\u2019Carroll, L. (2025, 7 de agosto). More than 60 countries scramble to respond to Donald Trump\u2019s latest tariffs. The Guardian. <u><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/us-news\/2025\/aug\/07\/more-than-60-countries-scramble-respond-donald-trump-latest-tariffs\">https:\/\/www.theguardian.com\/us-news\/2025\/aug\/07\/more-than-60-countries-scramble-respond-donald-trump-latest-tariffs<\/a><\/u><\/p>\n<p>O\u2019Sullivan, O. (2025, 14 de mayo). The UK\u2013EU summit will bring some progress on defence cooperation. But more could be done on aid and trade [Comentario experto]. Chatham House. <u><a href=\"https:\/\/www.chathamhouse.org\/2025\/05\/uk-eu-summit-will-bring-some-progress-defence-cooperation-more-could-be-done-aid-and-trade\">https:\/\/www.chathamhouse.org\/2025\/05\/uk-eu-summit-will-bring-some-progress-defence-cooperation-more-could-be-done-aid-and-trade<\/a><\/u><\/p>\n<p>Prime Minister\u2019s Office, 10 Downing Street, &amp; Ministry of Defence. (2025, 25 de febrero). Prime Minister sets out biggest sustained increase in defence spending since the Cold War, protecting British people in new era for national security [Comunicado de prensa]. GOV.UK. <u><a href=\"https:\/\/www.gov.uk\/government\/news\/prime-minister-sets-out-biggest-sustained-increase-in-defence-spending-since-the-cold-war-protecting-british-people-in-new-era-for-national-security\">https:\/\/www.gov.uk\/government\/news\/prime-minister-sets-out-biggest-sustained-increase-in-defence-spending-since-the-cold-war-protecting-british-people-in-new-era-for-national-security<\/a><\/u><\/p>\n<p>Prior, A. (2025). Starmer\u2019s Foreign Policy Narrative: The Special Relationship or European Integration? Political Insight, 16(2), 36-39. <u><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1177\/20419058251351498\">https:\/\/doi.org\/10.1177\/20419058251351498<\/a><\/u><\/p>\n<p>Roudometof, V. (2024). How should we think about globalization in a post-globalization era? Dialogues in Sociology, 1(1), 13-26. <u><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1177\/29768667241293053\">https:\/\/doi.org\/10.1177\/29768667241293053<\/a><\/u><\/p>\n<p>Rowena Mason. (2025, 4 de julio). Keir Starmer says good relationship with Donald Trump based on shared family values. The Guardian. <u><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/politics\/2025\/jul\/04\/keir-starmer-says-good-relationship-with-donald-trump-based-on-shared-family-values\">https:\/\/www.theguardian.com\/politics\/2025\/jul\/04\/keir-starmer-says-good-relationship-with-donald-trump-based-on-shared-family-values<\/a><\/u><\/p>\n<p>Scotsman comment. (2025, 28 de julio). Sir Keir Starmer is right to maintain \u201cspecial relationship\u201d with Donald Trump [Comentario de opini\u00f3n]. The Scotsman. <u><a href=\"https:\/\/www.scotsman.com\/news\/opinion\/sir-keir-starmer-is-right-to-maintain-special-relationship-with-donald-trump-5243834\">https:\/\/www.scotsman.com\/news\/opinion\/sir-keir-starmer-is-right-to-maintain-special-relationship-with-donald-trump-5243834<\/a><\/u><\/p>\n<p>Starmer tries to woo Trump \u2013 but has the US-UK relationship lost its spark? (2025, 28 de febrero). The Guardian. <u><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/us-news\/2025\/feb\/28\/keir-starmer-trump-us-uk-relationship\">https:\/\/www.theguardian.com\/us-news\/2025\/feb\/28\/keir-starmer-trump-us-uk-relationship<\/a><\/u> (theguardian.com)<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Doctorando en Relaciones Internacionales (IRI-UNLP). Miembro del Departamento de Europa. Federico.vaccarezza@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Federico Luis Vaccarezza<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":42708,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[1695],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new-600x200.png",600,200,true],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new-272x182.png",272,182,true],"sow-blog-portfolio":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new-375x200.png",375,200,true],"sow-blog-grid":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new-720x200.png",720,200,true],"sow-blog-alternate":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/feat-anuario-2025-new.png",750,200,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Juana Alvarez Eiras","author_link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/author\/juana-alvarez-eiras\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"por Federico Luis Vaccarezza","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41777"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41777"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41777\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":41779,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41777\/revisions\/41779"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42708"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}