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{"id":42875,"date":"2025-09-24T14:41:55","date_gmt":"2025-09-24T17:41:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=42875"},"modified":"2025-09-26T14:19:55","modified_gmt":"2025-09-26T17:19:55","slug":"contratos-y-rupturas-del-multilateralismo-la-onu-a-los-80-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2025\/09\/24\/contratos-y-rupturas-del-multilateralismo-la-onu-a-los-80-anos\/","title":{"rendered":"Contratos y rupturas del multilateralismo: la ONU a los 80 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>A ochenta a\u00f1os de su creaci\u00f3n, la ONU puede leerse como parte esencial de la historia de construcci\u00f3n de un pacto inacabado.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de <strong>Dag Hammarskj\u00f6ld<\/strong>, \u201c<a href=\"https:\/\/digitallibrary.un.org\/record\/1291161?v=pdf\">Las Naciones Unidas no fueron creadas para llevarnos al cielo, sino para salvarnos del infierno<\/a>\u201d , se ha repetido tantas veces que se suele perder su verdadero sentido: el \u00abinfierno\u00bb de <strong>Hammarskj\u00f6ld<\/strong> no es necesariamente la tercera guerra mundial, sino que cambia con la historia, los desaf\u00edos y las transformaciones pol\u00edticas que dan vida al sistema multilateral.<\/p>\n<p>Para entender a lo que nos referimos, hay que aproximarse a la ONU no como una Organizaci\u00f3n Internacional, ni como un centro de debate global, sino como la expresi\u00f3n de un valor: el mundo puede ser un lugar mejor si trabajamos para ello. Los principios del art\u00edculo 2 de la Carta articulan ese sue\u00f1o en mandatos jur\u00eddicos internacionales en tensi\u00f3n permanente con el poder real.<\/p>\n<p>Por ello, a 80 a\u00f1os de su nacimiento, <strong>la historia de la ONU puede leerse en clave de<\/strong> <strong>\u201ccontratos morales\u201d m\u00e1s o menos impl\u00edcitos<\/strong> que resultan de la combinaci\u00f3n de derecho, poder, prioridades, retos y capacidades activas en cada momento del orden internacional, y que tienen a la soberan\u00eda nacional en su centro.<\/p>\n<p>Estos contratos no necesariamente est\u00e1n plasmados en documentos, aunque suelen tener reflejos en ellos, sino principalmente en arreglos pol\u00edticos y normativos que logran cristalizarse, se quiebran y se reescriben ante nuevas crisis.<\/p>\n<p>Como consecuencia, se configura un c\u00edrculo que, en m\u00e1s de una oportunidad, ha estado cerca de romperse. La vigencia y legitimidad de estos contratos morales dependen de c\u00f3mo la ONU los convierte en instituciones y procedimientos capaces de resistir presiones sist\u00e9micas, y la legitimidad de la ONU depende de su capacidad para trabajar sobre contratos morales que representen sus principios.<\/p>\n<p>As\u00ed, la trayectoria de los primeros 80 a\u00f1os de las Naciones Unidas puede ser narrada en t\u00e9rminos de nacimiento, auge y cristalizaci\u00f3n\/abandono de contratos no escritos entre sus miembros. Por razones de extensi\u00f3n, y honrando las ocho d\u00e9cadas de existencia de la ONU, nos limitamos a una breve referencia a ocho contratos morales que identificamos como cr\u00edticos en la historia de la Organizaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Los \u201ccontratos morales\u201d onusianos<\/h2>\n<p><strong>1) El inicio: un contrato entre soberan\u00eda y el nacimiento de los derechos de los individuos<\/strong><\/p>\n<p>El dise\u00f1o original de la ONU proteg\u00eda la soberan\u00eda estatal como cimiento de la paz, pero muy pronto apareci\u00f3 una tensi\u00f3n fundante: la <strong>dignidad humana<\/strong> afirmada en la Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos de 1948 y desarrollada luego en instituciones y documentos de derechos humanos que exigen limitar la \u201csoberan\u00eda absoluta\u201d de los Estados, dando ingreso a los individuos al marco jur\u00eddico internacional.<\/p>\n<p>Las <strong>rupturas<\/strong> m\u00e1s notorias de este contrato ocurrieron en los 90: <strong>Rwanda (1994)<\/strong> y <strong>Srebrenica (1995)<\/strong>\u00a0y desnudaron fallas graves de prevenci\u00f3n y respuesta de la ONU, generando un trauma colectivo que abri\u00f3 la oportunidad de crear un principio a\u00fan incipiente: la <strong>Responsabilidad de Proteger (R2P)<\/strong>, consagrada por los jefes de Estado y de Gobierno en los <strong>p\u00e1rrs. 138\u2013139 de la Cumbre Mundial de 2005<\/strong> (<a href=\"https:\/\/www.un.org\/en\/development\/desa\/population\/migration\/generalassembly\/docs\/globalcompact\/A_RES_60_1.pdf\">A\/RES\/60\/1<\/a>).<\/p>\n<p><strong>Kofi Annan<\/strong> encarna la transici\u00f3n de ese \u201cnunca m\u00e1s\u201d, que tanto contenido tiene para la Argentina,\u00a0 hacia el desarrollo de la R2P. <strong>Rom\u00e9o Dallaire<\/strong>, comandante de la Misi\u00f3n de Paz de la ONU en Rwanda y autor del libro <em>I shake hands with the Devil<\/em>, tan duro como imprescindible de leer para cualquier internacionalista, simboliza el costo humano de la inacci\u00f3n y la frustraci\u00f3n ante la incapacidad de una acci\u00f3n colectiva para prevenir primero, y detener despu\u00e9s, un genocidio, tema que hoy es de m\u00e1xima actualidad.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>2) El contrato de la descolonizaci\u00f3n y la colonialidad en la autodeterminaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El ciclo de <strong>descolonizaci\u00f3n<\/strong> de fines de la d\u00e9cada de 1950 y los a\u00f1os &#8217;60 fue uno de los m\u00e1s fuertemente arraigados en la estructura de la ONU. Coincidieron para ello necesidades y deseos de las colonias, declive del poder de los colonizadores y surgimiento de nuevas potencias con intereses econ\u00f3micos que la colonizaci\u00f3n entorpec\u00eda.<\/p>\n<p>Como resultado, se dio un proceso de liberaciones nacionales que modific\u00f3 a la propia ONU y llev\u00f3 al crecimiento exponencial de sus miembros. Sin embargo, superada esa conjunci\u00f3n de deseos y necesidades de unos y otros, el contrato se quebr\u00f3. En la actualidad el <a href=\"https:\/\/www.un.org\/dppa\/decolonization\/en\">Comit\u00e9 de Descolonizaci\u00f3n de la ONU<\/a> mantiene <strong>17 Territorios No Aut\u00f3nomos<\/strong> en su lista oficial, con controversias abiertas como el <a href=\"https:\/\/www.icj-cij.org\/case\/61\/advisory-opinions\">S\u00e1hara Occidental<\/a> o las Islas Malvinas que han dejado el contrato moral inconcluso. Aunque la jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia (como las opiniones consultivas de 1975 sobre el S\u00e1hara Occidental y de 2019 sobre Chagos) y la Asamblea General sostienen el reclamo, las necesidades del neocolonialismo, ya no territorial sino econ\u00f3mico, han roto los acuerdos de base necesarios para completar el proceso<\/p>\n<p><strong>Ralph Bunche<\/strong>, en su papel pionero en la diplomacia en favor del derecho de autodeterminaci\u00f3n bajo reglas multilaterales, y los l\u00edderes de varios movimientos de Liberaci\u00f3n Nacional que dieron la lucha armada contra las potencias coloniales son referentes del contrato inicial. Por otro lado, <strong>Salvador Allende<\/strong> fue quiz\u00e1s la voz m\u00e1s relevante en exponer el neocolonialismo y sus efectos en su <a href=\"https:\/\/omal.info\/IMG\/pdf\/discurso_allende_onu_1972.pdf\">discurso de 1972<\/a> ante la Asamblea General.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>3) El contrato de crecimiento econ\u00f3mico de la posguerra frente a los l\u00edmites del planeta<\/strong><\/p>\n<p>Tras la Segunda guerra Mundial, el \u201ccontrato impl\u00edcito\u201d fue <strong>crecer primero<\/strong>. La Declaraci\u00f3n de Estocolmo de 1972 y la Declaraci\u00f3n de R\u00edo de 1992 buscaron reescribir partes de ese pacto incluyendo sus \u201cexternalidades\u201d el da\u00f1o ambiental ligado a un crecimiento sin barreras.<\/p>\n<p>Desde 2015, el <strong>Acuerdo de Par\u00eds<\/strong> aporta un ancla jur\u00eddica, pero su implementaci\u00f3n sigue reflejando que este contrato no est\u00e1 consolidado entre los gobiernos del mundo, aunque s\u00ed lo est\u00e1 tanto entre expertos como entre la poblaci\u00f3n. Su r\u00e1pida entrada en vigor hizo pensar en que se avecinaba un cambio de estrategia que, hasta hoy, sigue siendo resistido y contestado por grandes intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Hoy este contrato se tensiona por la adici\u00f3n de nuevas demandas asociadas a procesos de <strong>transici\u00f3n justa<\/strong> y <strong>justicia ambiental<\/strong>, y por los <strong>impactos ambientales de la digitalizaci\u00f3n y la IA<\/strong>.<\/p>\n<p>Los dos personajes que nos ayudan a ilustrar la evoluci\u00f3n de esta agenda son\u00a0<strong>Gro Harlem Brundtland<\/strong>\u00a0y el aporte del concepto del desarrollo sostenible (<em>Our Common Future<\/em>, 1987) y <strong>Maurice Strong<\/strong>, \u201carquitecto\u201d de Estocolmo 1972 y R\u00edo 1992, emblema de c\u00f3mo la ONU convirti\u00f3 una agenda ambiental emergente en diplomacia activa mediante el establecimiento de una gobernanza propia.\u00a0Por detr\u00e1s, figuras m\u00e1s actuales como <strong>Greta Thunberg<\/strong> representan la frustraci\u00f3n del \u00abbla, bla, bla\u00bb clim\u00e1tico, expresado en su discurso en 2021 (<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=9eSw2IcuX48\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=9eSw2IcuX48<\/a>), que tambi\u00e9n tiene como sede central al sistema de la ONU.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h2><strong>4) El contrato de seguridad colectiva y su imposici\u00f3n sobre las libertades b\u00e1sicas y el Estado de Derecho<\/strong><\/h2>\n<p>Tras el <strong>11-S<\/strong>, el Consejo de Seguridad aprob\u00f3 una resoluci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/www.unodc.org\/pdf\/crime\/terrorism\/res_1373_english.pdf\">S\/RES\/1373 (2001)<\/a>) imponiendo medidas obligatorias contra el <strong>terrorismo<\/strong> en materia de financiaci\u00f3n, tipificaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n, entre otras, lo que en la pr\u00e1ctica expandi\u00f3 la labor de vigilancia y acecho\u00a0que \u00absecuritiz\u00f3\u00bb todas las agendas internacionales. Desde entonces, relatores especiales, \u00f3rganos de derechos humanos e incluso coaliciones de Estados han buscado reequilibrar el contrato moral de libertad bajo el imperio de las normas, que ahora debe resistir tambi\u00e9n el embate de la <strong>ciberseguridad<\/strong> y la <strong>vigilancia digital<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Louise Arbour<\/strong>, como Alta Comisionada y exfiscal de los tribunales penales ad hoc, se convirti\u00f3 en una de las campeonas de defensa del Estado de derecho, mientras que <strong>Fionnuala N\u00ed Aol\u00e1in<\/strong>, Relatora Especial <strong>sobre la promoci\u00f3n y protecci\u00f3n de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo<\/strong> (2017\u20132023), es un s\u00edmbolo de la exigencia de proporcionalidad y garant\u00edas en la era del contraterrorismo. La labor en este campo del <strong>Consejo de Derechos Humanos de la ONU<\/strong> tambi\u00e9n debe ser resaltada en los intentos por reponer el contrato moral original.<\/p>\n<h2><strong>\u00a0<\/strong><strong>5) El contrato de la lucha contra la pobreza y la desigualdad<\/strong><\/h2>\n<p>Despu\u00e9s de 1945 se impuso un consenso desarrollista que med\u00eda el progreso casi exclusivamente por el crecimiento del PIB. Ese enfoque fue cuestionado desde dentro del sistema por el <strong>Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el desarrollo del \u00cdndice de Desarrollo Humano (IDH) <\/strong>que, en 1990, llev\u00f3 por primera vez los debates sobre el desarrollo fuera del campo exclusivamente econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Ese cambio, sumado al <em>Informe Brundtland <\/em>y la adopci\u00f3n de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2000, abri\u00f3 la v\u00eda hacia la adopci\u00f3n en 2015 de la Agenda 2030 que, al igual que los ODM, pone la lucha contra la pobreza como prioridad mundial.<\/p>\n<p>Este contrato moral, sin embargo, se quiebra cuando las prioridades econ\u00f3micas desbalancean el desarrollo sostenible hacia la esfera de la econom\u00eda, en contra de la ambiental y la social, y priorizan la acumulaci\u00f3n por sobre la extensi\u00f3n de la <strong>protecci\u00f3n social universal<\/strong>, el <strong>empleo decente<\/strong> o la <strong>equidad distributiva.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mahbub ul Haq,<\/strong> arquitecto del IDH, y <strong>Amartya Sen<\/strong>, son los dos ejemplos de la afirmaci\u00f3n de que un mundo sin pobreza es posible frente a la inmovilizante afirmaci\u00f3n de que \u00abpobreza siempre hubo y siempre habr\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>6) El contrato moral digital y la lucha por ser el l\u00edder del mundo que viene<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los retos m\u00e1s grandes que encontramos hoy en el marco multilateral es el de la construcci\u00f3n de un acuerdo moral nuevo sobre la regulaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas digitales, en particular la IA.<\/p>\n<p>Mientras la ONU busca ocupar un lugar central en el armado de este nuevo contrato, y recibe el apoyo del mundo menos desarrollado en t\u00e9rminos digitales, que se superpone en gran medida al \u00abSur Global\u00bb pero no es id\u00e9ntico, a trav\u00e9s de la adopci\u00f3n de documentos como el <a href=\"https:\/\/docs.un.org\/es\/A\/79\/L.2\">Pacto Digital Global<\/a>, inserto en el Pacto para el Futuro, y la<a href=\"https:\/\/unesdoc.unesco.org\/ark:\/48223\/pf0000381137_spa\"> Recomendaci\u00f3n para la \u00c9tica de la Inteligencia Artificial<\/a> de la UNESCO, y una incipiente b\u00fasqueda de regulaci\u00f3n a trav\u00e9s de la Uni\u00f3n Internacional de las Telecomunicaciones (UIT, m\u00e1s conocida por sus siglas en ingl\u00e9s: ITU).<\/p>\n<p>No obstante, en la pr\u00e1ctica sus movimientos son <strong>m\u00e1s reactivos que proactivos<\/strong> y una puesta en <strong>marcha tard\u00eda y desigual; el avance depende, sobre todo, de coaliciones interagenciales y de Estados<\/strong> que empujan por aterrizar reglas y m\u00e9tricas comunes. Enfrente, el poder de las grandes empresas del mundo digital y tres esquemas para su gobernanza en competencia: libre mercado (Estados Unidos), centralismo estatal (China), enfoque basado en derechos y riesgos (Uni\u00f3n Europea).<\/p>\n<p>Fue <strong>Robert Kirkpatrick<\/strong>, como director de UN Global Pulse, quien instal\u00f3 tempranamente el uso de <strong>datos<\/strong> e <strong>IA<\/strong> responsables en el sistema, antecedente sobre el cual se construyeron los cimientos del Pacto Digital Global. Adem\u00e1s, <strong>Carme Artigas y James Manyika<\/strong>, como copresidentes del Grupo de Alto Nivel del Secretario General sobre IA, encarnaron el puente entre Estados, comunidad t\u00e9cnica e industria para encuadrar opciones de gobernanza internacional antes y durante la Cumbre del Futuro.<\/p>\n<p>La adopci\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/docs.un.org\/es\/A\/RES\/79\/325\">resoluci\u00f3n 79\/325<\/a> de la Asamblea General estableciendo su propio <strong>Panel Cient\u00edfico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial y del Di\u00e1logo Mundial sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial<\/strong> es un paso en la direcci\u00f3n correcta, pero habr\u00e1 que ver cu\u00e1l es su conformaci\u00f3n final y su capacidad real de producir cambios.<\/p>\n<h2><strong>7) La ONU en el centro, la ONU como un actor m\u00e1s del \u201cecosistema\u201d internacional<\/strong><\/h2>\n<p>Otro contrato moral en tensi\u00f3n es el del modelo original que pon\u00eda a la ONU como centro del sistema multilateral, reflejado en el art\u00edculo 1 de la Carta sobre sus prop\u00f3sitos. Esa visi\u00f3n contrasta con la de una ONU \u00abnodo\u00bb como parte de un \u201cecosistema internacional\u201d en que convive, y en ocasiones se supedita, a m\u00faltiples \u00abG\u00bb (G7, G20, etc.) que asumen misiones que, en realidad, correspond\u00edan a la ONU. Este cambio, aun cuando es un reflejo del poder sobre el derecho y un habilitante de innovaci\u00f3n, trae consigo fragmentaci\u00f3n, exclusi\u00f3n y posibilidades de <em>forum-shoppin<\/em>g.<\/p>\n<p>Como respuesta, la ONU busca establecer agendas comunes que le permitan establecer <em>guardrails<\/em> mediante el establecimiento de agendas, metas, est\u00e1ndares y formatos de reporte comunes. En esta perspectiva, la <strong>Agenda 2030<\/strong> (<a href=\"https:\/\/www.un.org\/en\/development\/desa\/population\/migration\/generalassembly\/docs\/globalcompact\/A_RES_70_1_E.pdf\">A\/RES\/70\/1<\/a>) funciona como metacontrato universal sin mecanismos de cumplimiento ni de financiaci\u00f3n efectivos.<\/p>\n<p>Los roles jugados por <strong>Macharia Kamau<\/strong> (Kenia), uno de los cofacilitadores del proceso de redacci\u00f3n de la Agenda 2030; <strong>Amina Mohammed, <\/strong>como articuladora pol\u00edtica de la Agenda 2030 desde su gestaci\u00f3n hasta su implementaci\u00f3n y <strong>Paula Caballero<\/strong>, funcionaria de la Canciller\u00eda colombiana e impulsora original de la idea de Objetivos de Desarrollo Sostenible, encarnan el giro conceptual que convirti\u00f3 un marco difuso en <strong>objetivos universales y medibles. <\/strong>Aunque no se haya logrado con eso romper la diferenciaci\u00f3n de tareas entre la ONU y los diferentes \u00abG\u00bb, s\u00ed permiti\u00f3 un cierto alineamiento en temas de debate y al fijar agendas no siempre conexas entre las instituciones y grupos del ecosistema de la acci\u00f3n internacional.<\/p>\n<h2><strong>8) La tensi\u00f3n permanente: derecho y poder<\/strong><\/h2>\n<p>La ONU afirma la <strong>igualdad soberana<\/strong> pero el Consejo de Seguridad consagra una <strong>jerarqu\u00eda de facto<\/strong> con cinco miembros permanentes y poder de veto. Ese \u201ccontrato\u201d estabiliz\u00f3 el sistema durante la Guerra Fr\u00eda al costo de bloqueos frecuentes a costa de generar una <strong>brecha de legitimidad<\/strong>.<\/p>\n<p>Instrumentos de autorrestricci\u00f3n dirigidos a los 5P, como el <a href=\"https:\/\/docs.un.org\/en\/A\/70\/621\">C\u00f3digo de Conducta del Grupo de pa\u00edses sobre Rendici\u00f3n de Cuentas, Coherencia y Transparencia<\/a> (ACT Group, por su denominaci\u00f3n en ingl\u00e9s), y la <a href=\"https:\/\/onu.delegfrance.org\/IMG\/pdf\/2015_08_07_veto_political_declaration_en.pdf\">propuesta de Francia y M\u00e9xico de autorrestricci\u00f3n del veto<\/a>, y la resoluci\u00f3n de la Asamblea General sobre explicaci\u00f3n del veto (<a href=\"https:\/\/docs.un.org\/es\/A\/RES\/76\/262\">A\/RES\/76\/262<\/a>) han introducido incentivos reputacionales, pero la necesaria reforma estructural sigue pendiente. La impotencia de los impulsores de reformas del Consejo en el marco de la Cumbre del Futuro y los t\u00e9rminos que el Pacto para el Futuro utiliza al referirse a modificaciones en el Consejo de Seguridad dan cuenta de la imposibilidad de avanzar en esta \u00e1rea clave.<\/p>\n<p><strong>Razali Ismail<\/strong>, quien presidi\u00f3 la AGNU durante el per\u00edodo 1996-1997, simboliza los esfuerzos persistentes de reforma del Consejo y el rol de la Asamblea como \u201cconciencia\u201d institucional. Tambi\u00e9n en este campo la <strong>sociedad civil<\/strong> se encuentra muy por delante de la voluntad pol\u00edtica de los Estados.<\/p>\n<p>Hacia el futuro: un \u201ccontrato moral-operacional\u201d para la pr\u00f3xima d\u00e9cada de la ONU.<\/p>\n<p>Si los contratos impl\u00edcitos dieron coherencia moral al sistema, la pr\u00f3xima d\u00e9cada exige <strong>hacerlos expl\u00edcitos y exigibles<\/strong>. Cuatro cl\u00e1usulas operativas se presentan como indispensables para ello:<\/p>\n<ol>\n<li><strong>La regla de autocontenci\u00f3n del veto ante atrocidades<\/strong> con registro p\u00fablico y motivaci\u00f3n obligatoria cuando un P5 bloquee acciones de protecci\u00f3n humana.<\/li>\n<li>Dedicar un porcentaje del financiamiento onusiano a la <strong>diplomacia preventiva y<\/strong> <strong>an\u00e1lisis de riesgos basados en datos<\/strong> (incluida IA responsable), con m\u00e9tricas comparables y auditor\u00edas independientes.<\/li>\n<li><strong>Endurecer la capacidad de acci\u00f3n del contrato clim\u00e1tico<\/strong>, tomando con seriedad los informes cient\u00edficos y estableciendo planes de acci\u00f3n objetivo, indicadores y plazos concretos para su concreci\u00f3n.<\/li>\n<li><strong>Rendici\u00f3n de cuentas nacionales sobre aplicaci\u00f3n de las agendas globales<\/strong>, ya que no se trata solo de multiplicar informes sino de aplicar la f\u00f3rmula \u201ccumple o justifica\u201d (<em>comply or explain<\/em>) al entorno completo de agendas globalmente acordadas, lo que se respalda no solo en el derecho internacional sino en el principio de buena fe que integra la Carta de las Naciones Unidas.<\/li>\n<li>Establecer sistemas eficaces y sostenibles de <strong>financiamiento de la ONU que escapen a la presi\u00f3n o voluntad pol\u00edtica cambiante de un grupo min\u00fasculo<\/strong> de grandes aportantes, democratizando el \u00abjuego financiero\u00bb dentro de la propia instituci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Finalmente, aprender <strong>la lecci\u00f3n m\u00e1s importante<\/strong> que nos dejan 80 a\u00f1os de trabajo multilateral en el marco de la institucionalidad compartida: los tres pilares de la ONU (paz, derechos humanos, seguridad) son caminos zigzagueantes. Recorrerlos y elegir la opci\u00f3n correcta ante cada posible desv\u00edo en la ruta exige agendas morales compartidas. Si mantenemos una pol\u00edtica internacional de axiolog\u00eda gelatinosa y adaptable en lugar de consolidar y dar sostenibilidad a contratos morales onusianos y trabajar con ellos como gu\u00edas orientadas a lograr resultados concretos, cualquier cambio o reforma institucional ser\u00e1 vacuo.<\/p>\n<p><strong>Necesitamos m\u00e1s de coaliciones que de liderazgos personales<\/strong> si queremos reconstruir la fortaleza moral que en alg\u00fan momento la ONU supo tener y que ha ido perdiendo a girones. <strong>Necesitamos m\u00e1s acci\u00f3n y menos debates.<\/strong><\/p>\n<p>Tal como lo afirmaba al inicio: la ONU es, ante todo, la idea irrenunciable de que podemos construir un mundo mejor, m\u00e1s justo para todas las personas.<strong> El cemento de esa idea es axiol\u00f3gico, y los ladrillos que permitir\u00e1n construirla son acuerdos morales s\u00f3lidos <\/strong>que den sustento a los valores que gu\u00eden a la ONU en los a\u00f1os por venir.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Javier Surasky<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Coordinador<br \/>\nDepartamento de Cooperacion Internacional\u00a0y del Centro de Inteligencia Artificial<br \/>\nIRI-UNLP<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Javier Surasky<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":16658,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[1895,1894,1897,1893,1149],"class_list":["post-42875","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones-iri","tag-a2026opciari","tag-a2026opcooperacion","tag-noticias26092025","tag-opciari","tag-opcooperacion","entry","has-media"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/opinionesIRI-FEAT.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/opinionesIRI-FEAT-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/opinionesIRI-FEAT-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/opinionesIRI-FEAT.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/opinionesIRI-FEAT.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/opinionesIRI-FEAT.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/opinionesIRI-FEAT.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/opinionesIRI-FEAT.png",600,160,false],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/opinionesIRI-FEAT.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/opinionesIRI-FEAT.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/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