{"id":44099,"date":"2026-01-16T14:43:53","date_gmt":"2026-01-16T17:43:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=44099"},"modified":"2026-02-02T12:49:14","modified_gmt":"2026-02-02T15:49:14","slug":"entre-la-intemperie-y-la-norma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2026\/01\/16\/entre-la-intemperie-y-la-norma\/","title":{"rendered":"Entre la intemperie y la norma"},"content":{"rendered":"<p>Le\u00ed a <strong>Irene Vallejo<\/strong> esta frase en un art\u00edculo publicado en El Pa\u00eds (\u201cTraiciones a las tradiciones\u201d): \u00abCuando la inquietud por lo impredecible es demasiado agotadora, deseamos refugios inexpugnables\u00bb. Esa intuici\u00f3n permite identificar al derecho internacional como uno de esos refugios: no porque confiemos ciegamente en su eficacia, sino porque intuimos que, sin ese armaz\u00f3n normativo, el mundo se degrada con rapidez en un territorio donde ya no rigen ni la palabra dada ni la responsabilidad asumida, sino \u00fanicamente la fuerza disponible y la ocasi\u00f3n propicia. El derecho internacional aparece entonces no como una garant\u00eda de salvaci\u00f3n, sino como un \u00faltimo dique contra la intemperie, all\u00ed donde emerge la fuerza: ese ag\u00f3n que se observa siempre en la contienda, desde el deporte hasta la guerra.<\/p>\n<p>No es casual que en tiempos de incertidumbre global resurja con insistencia un discurso saturado de \u201cvalores\u201d. Valores invocados con una devoci\u00f3n casi lit\u00fargica y, sin embargo, notablemente desprovistos de contenido. Se habla de ellos como se habla del clima o del \u00e1nimo: con vaguedad, sin precisar nunca su objeto ni su destinatario. Importa la invocaci\u00f3n, no la sustancia; el gesto, no el compromiso. As\u00ed, los valores dejan de ser criterios de orientaci\u00f3n para convertirse en instrumentos de legitimaci\u00f3n, perfectamente compatibles con cualquier pr\u00e1ctica, incluso con aquellas que los contradicen de manera frontal.<\/p>\n<p>Esta reducci\u00f3n instrumental de los valores tiene un efecto corrosivo sobre el ordenamiento jur\u00eddico internacional. Palabras que deber\u00edan funcionar como l\u00edmites \u2014paz, seguridad, responsabilidad, humanidad\u2014 se convierten en f\u00f3rmulas amortiguadas, dise\u00f1adas para soportar sin romperse el peso de la violencia que pretenden regular. Se habla de \u201cproceso de paz\u201d mientras se administra la guerra; de \u201cresponsabilidad\u201d para diluirla en un impersonal sin autor; de \u201cleg\u00edtima defensa\u201d como si se tratara de una licencia indefinida. El lenguaje ya no describe la realidad: la protege de toda objeci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>El derecho internacional contempor\u00e1neo, en su formulaci\u00f3n m\u00e1s exigente, naci\u00f3 precisamente para impedir esta deriva. La Carta de las Naciones Unidas y la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos no fueron ejercicios de idealismo ret\u00f3rico, sino respuestas jur\u00eddicas a una experiencia hist\u00f3rica concreta: la constataci\u00f3n de que la eficacia sin l\u00edmites, el \u00e9xito sin causa y el sufrimiento convertido en m\u00e9rito conducen a una forma particularmente sofisticada de barbarie. Por eso esos textos se empe\u00f1an en afirmar lo que hoy resulta m\u00e1s inc\u00f3modo: que la dignidad no se gana ni se pierde, que el poder no genera derecho por s\u00ed mismo y que la violencia, por muy explicada que est\u00e9, no se convierte en justa por repetici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, el contexto actual de las relaciones internacionales parece orientarse en sentido contrario. El sufrimiento pasado se transforma en cr\u00e9dito moral acumulable; la condici\u00f3n de v\u00edctima se hereda y se capitaliza; la fuerza se justifica por contabilidad hist\u00f3rica. Esta l\u00f3gica del saldo \u2014tan ajena al derecho como cercana a la venganza\u2014 reinstala una concepci\u00f3n arcaica de la justicia, donde lo que importa no es el acto presente, sino la deuda invocada. El derecho, reducido a una aritm\u00e9tica moral, pierde su funci\u00f3n de l\u00edmite y se convierte en un mecanismo de autorizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A esta deriva se suma un fen\u00f3meno m\u00e1s cotidiano, pero no menos revelador: el ruido. Un estruendo permanente que no distingue entre lo grave y lo trivial, entre lo argumentado y lo meramente vociferado. Ese ruido parece ir acompa\u00f1ado de un incremento de la violencia, incluso en espacios tan elementales como el transporte p\u00fablico, donde la agresividad se manifiesta sin causa aparente, como si se hubiera normalizado una tensi\u00f3n de fondo que ya no necesita pretextos. No se trata necesariamente de reprimir lo que sentimos o pensamos, pero s\u00ed de reconocer que el ruido nos afecta, incluso cuando creemos disponer de filtros cr\u00edticos suficientes. Tal vez por eso resulta tan dif\u00edcil sostener hoy un discurso normativo que exige pausa, precisi\u00f3n y responsabilidad.<\/p>\n<p>Defender el derecho internacional no significa ignorar sus insuficiencias ni disimular sus fracasos. Significa, m\u00e1s bien, resistirse a su vaciamiento sem\u00e1ntico y a su disoluci\u00f3n en el estr\u00e9pito. Cabe recordar que no es un repertorio de palabras \u00fatiles para la ocasi\u00f3n, sino un sistema de obligaciones pensado precisamente para los momentos en que resulta m\u00e1s tentador ignorarlo. Su funci\u00f3n no es premiar la motivaci\u00f3n ni justificar el logro, sino introducir demora, fricci\u00f3n y responsabilidad all\u00ed donde la inmediatez de la fuerza \u2014o del grito\u2014 pretende imponerse como \u00fanico criterio.<\/p>\n<p>Tal vez por eso el derecho internacional resulta hoy tan inc\u00f3modo. Exige precisi\u00f3n cuando el discurso prefiere ambig\u00fcedad; exige universalidad cuando se imponen dobles est\u00e1ndares; exige humanidad incluso para quienes han decidido negarla. No promete refugios inexpugnables en sentido material, pero ofrece algo m\u00e1s fr\u00e1gil y m\u00e1s valioso: la posibilidad de que el mundo no violento no se rinda del todo, de que la violencia no se disfrace de virtud y de que los valores no queden reducidos a meros instrumentos de \u00e9xito.<\/p>\n<p>En un mundo que parece resignado a confundir lograr con justificar, y ruido con verdad, el derecho internacional sigue recordando \u2014con una obstinaci\u00f3n casi extempor\u00e1nea\u2014 que no todo lo eficaz es leg\u00edtimo ni todo lo posible es aceptable. Quiz\u00e1 sea precisamente esa terquedad, esa negativa a adaptarse d\u00f3cilmente al estr\u00e9pito del tiempo, lo que lo convierte todav\u00eda en un refugio digno de ser defendido. Alejarse del ruido, hoy por hoy, acaso deba convertirse en un imperativo categ\u00f3rico: por salud propia y por la salud de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Carlos Gil Gand\u00eda<\/strong><\/em><br \/>\nIntegrante<br \/>\nDepartamento de Europa<br \/>\nIRI-UNLP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Carlos Gil Gand\u00eda<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":21671,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[1917,1970,1143],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",600,160,false],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200-272x182.png",272,182,true],"sow-blog-portfolio":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",375,100,false],"sow-blog-grid":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",720,192,false],"sow-blog-alternate":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Noel\u00ed Scarpelli","author_link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/author\/noeli\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"por Carlos Gil Gand\u00eda","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44099"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44099"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44099\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44101,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44099\/revisions\/44101"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21671"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}