{"id":44102,"date":"2026-01-19T10:29:12","date_gmt":"2026-01-19T13:29:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=44102"},"modified":"2026-02-02T12:49:23","modified_gmt":"2026-02-02T15:49:23","slug":"mercosur-union-europea-el-acuerdo-historico-entre-tensiones-internas-salvaguardas-y-un-orden-global-reconfigurante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2026\/01\/19\/mercosur-union-europea-el-acuerdo-historico-entre-tensiones-internas-salvaguardas-y-un-orden-global-reconfigurante\/","title":{"rendered":"Mercosur &#8211; Uni\u00f3n Europea: el acuerdo hist\u00f3rico entre tensiones internas, salvaguardas y un orden global reconfigurante"},"content":{"rendered":"<p>Finalmente se firm\u00f3 en Asunci\u00f3n el Acuerdo entre el Mercosur -con el protagonismo de <strong>Milei<\/strong>,<strong> Pe\u00f1a<\/strong> y <strong>Orsi<\/strong>-, y la Uni\u00f3n Europea (representada en primer lugar por la omnipresente Presidente de la Comisi\u00f3n Europea <strong>Ursula von der Leyen<\/strong>), que literalmente representa uno de los hitos m\u00e1s relevantes de la pol\u00edtica comercial internacional de las \u00faltimas d\u00e9cadas, un nuevo espacio que da cuenta del 30% del PBI mundial y m\u00e1s de 700 millones de personas. Luego de veintis\u00e9is a\u00f1os de negociaciones intermitentes, tensiones multilaterales y disputas internas, ambas regiones acordaron una agenda de cooperaci\u00f3n que promete abrir mercados, fortalecer inversiones e integrar cadenas de valor.<\/p>\n<p>El entendimiento establece que la UE eliminar\u00e1 aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y conceder\u00e1 acceso preferencial para otro 7,5%, dejando pr\u00e1cticamente 99% de las exportaciones agr\u00edcolas del bloque sudamericano bajo beneficios arancelarios preferenciales. El Mercosur reducir\u00e1 de manera escalonada los aranceles a productos europeos. Seg\u00fan las estimaciones oficiales, esto permitir\u00e1 equilibrar las condiciones frente a competidores que ya cuentan con acuerdos con la UE, como Chile o M\u00e9xico. A priori el impacto comercial es favorable a las exportaciones europeas al Mercosur que podr\u00edan crecer 39%, y las del Mercosur a la UE, s\u00f3lo un 17%, equivalentes a cifras adicionales de 48.700 millones y 8.900 millones de euros, respectivamente.<\/p>\n<p>Pero lejos de ser un simple tratado comercial, este acuerdo emerge en un contexto global donde las relaciones geoecon\u00f3micas est\u00e1n siendo remodeladas por la guerra en Ucrania, la creciente influencia de China y la reconfiguraci\u00f3n estrat\u00e9gica de Estados Unidos bajo la segunda administraci\u00f3n de <strong>Donald Trump<\/strong>. El resultado alcanzado \u2014coyuntural y estrat\u00e9gico\u2014 pone en evidencia <strong>las tensiones pol\u00edticas internas, las necesidades econ\u00f3micas de corto y largo plazo, y los imperativos geopol\u00edticos de una fase hist\u00f3rica de transici\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>A nivel de los pa\u00edses miembros del bloque sudamericano, las expectativas frente al acuerdo son heterog\u00e9neas y responden a prioridades nacionales distintas. <strong>Brasil<\/strong>, bajo la conducci\u00f3n de <strong>Lula da Silva<\/strong>, busca consolidar un perfil externo m\u00e1s activo y menos dependiente de las exportaciones unilaterales; el acceso a mercados europeos ampl\u00eda la oferta de manufacturas y servicios din\u00e1micos. <strong>Argentina<\/strong>, con su saldo macroecon\u00f3mico fr\u00e1gil, ve en el acceso preferencial a Europa una oportunidad para diversificar exportaciones (harina y porotos de soja, man\u00ed, frutas frescas, legumbres y productos pesqueros, entre otros) y atraer inversiones en sectores como la agroindustria, las energ\u00edas renovables y la industria de insumos estrat\u00e9gicos. <strong>Paraguay y Uruguay<\/strong> perciben en el acuerdo una palanca para potenciar sus econom\u00edas basadas en commodities y servicios, al tiempo que buscan m\u00e1s certidumbre jur\u00eddica y estabilidad para flujos de capital. En conjunto, existe un inter\u00e9s compartido de reducir la dependencia de mercados tradicionales y buscar alternativas a un comercio global dominado cada vez m\u00e1s por los flujos asi\u00e1ticos, especialmente los de China, que ha ganado enorme protagonismo como socio comercial de Am\u00e9rica del Sur. Pero estas expectativas coexisten con desaf\u00edos estructurales: el Mercosur ha tenido hist\u00f3ricamente dificultades para armonizar pol\u00edticas industriales y arancelarias, y sus econom\u00edas a\u00fan enfrentan un d\u00e9ficit de inversiones en infraestructura log\u00edstica, innovaci\u00f3n y valor agregado.<\/p>\n<p>En la Uni\u00f3n Europea, la negociaci\u00f3n estuvo atravesada por <strong>una profunda tensi\u00f3n interna entre sectores productivos divergentes<\/strong>. Por un lado, las <strong>industrias manufactureras y exportadoras de tecnolog\u00eda y bienes de alto valor agregado<\/strong> impulsaron el acuerdo como una forma de consolidar espacios de mercado (que pierden con China en el mercado interno), para sus productos en Am\u00e9rica del Sur, capitalizando el poder de compra de los pa\u00edses del Mercosur. Por otro lado, los <strong>sectores agr\u00edcolas tradicionales<\/strong>, en especial en pa\u00edses como <strong>Francia, Irlanda, Polonia, Hungr\u00eda y Grecia<\/strong>, entre otros, se opusieron con fuerza a la apertura, temiendo por el impacto de las importaciones en sus econom\u00edas rurales. Esta oposici\u00f3n presion\u00f3 por la introducci\u00f3n de <strong>mecanismos de salvaguarda espec\u00edficos que permitieran activar barreras temporales en caso de da\u00f1o competitivo<\/strong> para productos sensibles \u2014como carnes de ave y vacuno\u2014, reduciendo el umbral de activaci\u00f3n y acortando los plazos de an\u00e1lisis en comparaci\u00f3n con lo propuesto originalmente por la Comisi\u00f3n Europea. Estas cl\u00e1usulas representaron una victoria pol\u00edtica para los eurodiputados proteccionistas, que lograron condicionar su aprobaci\u00f3n parlamentaria a estas medidas, aunque a costa de fomentar un debate polarizado dentro de la UE.<\/p>\n<p>La inclusi\u00f3n de salvaguardas \u2014tanto arancelarias como no arancelarias\u2014 gener\u00f3 pol\u00e9mica en ambos lados del Atl\u00e1ntico. En la Uni\u00f3n Europea, las protestas de agricultores y sindicatos reflejaron el temor de que la apertura comercial bajara precios y socavara mercados internos. Si bien la Uni\u00f3n Europea ya importa productos del Mercosur \u2014como carnes, frutas, vinos, aceites y materias primas agroindustriales\u2014, estos productos suelen estar destinados a segmentos de alto poder adquisitivo dentro del mercado europeo. El nuevo acuerdo, al facilitar el ingreso de alimentos sudamericanos con menores aranceles, ampl\u00eda la posibilidad de que estos bienes lleguen a sectores populares que, hasta ahora, consum\u00edan versiones procesadas o de menor calidad por cuestiones de precio. En pa\u00edses como Francia, Espa\u00f1a o Italia, la apertura comercial puede implicar que productos como carne vacuna, pollo, arroz, az\u00facar o frutas tropicales ingresen con precios m\u00e1s competitivos, en contraste con opciones locales o importadas bajo aranceles altos. En este contexto, el acuerdo tambi\u00e9n se presenta como una herramienta de pol\u00edtica social interna para Europa, al ampliar el acceso alimentario de millones de ciudadanos que, como se ironiz\u00f3 en algunos medios, \u00abven\u00edan comiendo alb\u00f3ndigas mitad carne mitad papa\u00bb, ante la imposibilidad de pagar productos frescos o premium. Esta dimensi\u00f3n interna \u2014frecuentemente ignorada en los debates t\u00e9cnicos\u2014 explica en parte por qu\u00e9 la Comisi\u00f3n Europea presion\u00f3 por cerrar el acuerdo a pesar de las resistencias del agro europeo: es decir, permitir importaciones m\u00e1s baratas es tambi\u00e9n una forma de contener el malestar social, en un contexto de inflaci\u00f3n persistente y crisis del costo de vida.<\/p>\n<p>Las movilizaciones, algunas de gran visibilidad p\u00fablica, evidenciaron la <strong>disputa entre un crecimiento econ\u00f3mico global y la preservaci\u00f3n de econom\u00edas productivas locales<\/strong>. Dentro del Mercosur, varios gobiernos observaron con preocupaci\u00f3n que las salvaguardas europeas no formar\u00e1n parte formal del texto original negociado, lo que plantea tensiones sobre su aplicaci\u00f3n futura y sobre los mecanismos de resoluci\u00f3n de disputas. La sospecha de \u201ccl\u00e1usulas a\u00f1adidas ad hoc\u201d profundiza el debate sobre la soberan\u00eda comercial y la equidad en las reglas multilaterales.<\/p>\n<p>Este acuerdo debe leerse tambi\u00e9n desde un <strong>contexto geopol\u00edtico global altamente competitivo y en proceso de reconfiguraci\u00f3n<\/strong>. La guerra entre Rusia y Ucrania, que redefini\u00f3 rutas energ\u00e9ticas y patrones de comercio europeo, gener\u00f3 urgencias para diversificar proveedores agr\u00edcolas y energ\u00e9ticos. La Uni\u00f3n Europea, golpeada por la dependencia de recursos externos y la presi\u00f3n inflacionaria, necesita estabilizar su aparato productivo y asegurar flujos confiables de suministros. En este contexto, el Mercosur se presenta como una <strong>canasta de recursos estrat\u00e9gicos<\/strong>, comida, minerales y energ\u00e9ticos que pueden aliviar parte de esas tensiones. Por su parte, China, con su diplomacia econ\u00f3mica y su expansi\u00f3n en Am\u00e9rica Latina, consolid\u00f3 su posici\u00f3n como socio prioritario para numerosos gobiernos sudamericanos, lo que a su vez incentiv\u00f3 a la UE a acelerar las negociaciones para no perder espacios de influencia frente al avance asi\u00e1tico. La pol\u00edtica comercial europea, entonces, ya no es solo una cuesti\u00f3n puramente econ\u00f3mica: es una respuesta estrat\u00e9gica a la creciente multipolaridad y a la necesidad de competir con bloques emergentes.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n sobre la ratificaci\u00f3n final del acuerdo sigue abierta en varios parlamentos nacionales, y no est\u00e1 exenta de resistencias. En el Mercosur, la implementaci\u00f3n requerir\u00e1 reformas normativas internas \u2014incluyendo la adaptaci\u00f3n del acervo legal del bloque en plazos largos\u2014, lo que exigir\u00e1 esfuerzos coordinados de gobiernos, parlamentarios y sectores productivos. En la Uni\u00f3n Europea, el voto en el Parlamento Europeo fue condicionado a la introducci\u00f3n de las salvaguardas, reflejo de tensiones sociopol\u00edticas profundas que ponen en tela de juicio la viabilidad de acuerdos comerciales amplios sin compromisos internos de compensaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un elemento pol\u00edtico y simb\u00f3lico imposible de soslayar es la ausencia del presidente brasile\u00f1o <strong>Luiz In\u00e1cio Lula da Silva<\/strong> en la ceremonia oficial, a pesar de que fue Brasil quien ten\u00eda la presidencia pro tempore del bloque en 2025 y quien m\u00e1s empuj\u00f3 la negociaci\u00f3n en los \u00faltimos tramos. <strong>Lula<\/strong> particip\u00f3 de una reuni\u00f3n previa en R\u00edo de Janeiro con <strong>Ursula von der Leyen<\/strong>, para celebrar el entendimiento t\u00e9cnico \u2014una agenda que incluy\u00f3 avances incluso en materias como minerales cr\u00edticos\u2014, pero no viaj\u00f3 a Paraguay para la foto final del acuerdo, delegando la representaci\u00f3n en su canciller. Esto fue interpretado por diferentes analistas como una p\u00e9rdida de liderazgo pol\u00edtico del mandatario brasile\u00f1o, que no pudo completar la firma durante su turno rotativo al frente del Mercosur y qued\u00f3 rodeado de presidentes con agendas ideol\u00f3gicas divergentes \u2014como el argentino <strong>Javier Milei<\/strong>, presente en Asunci\u00f3n, cuya posici\u00f3n pro\u2011apertura contrasta con la postura tradicional del PT\u2014. Adem\u00e1s, la ausencia de <strong>Lula<\/strong> en el momento estelar de la firma se percibe como un retroceso simb\u00f3lico frente a su narrativa de defensa del multilateralismo y la integraci\u00f3n regional en contextos globales dif\u00edciles, especialmente si se recuerda que no pronunci\u00f3 declaraciones de peso sobre situaciones regionales sensibles, como la crisis venezolana, mientras avanzaba el acuerdo, lo que debilita su capital pol\u00edtico de cara a su proyecci\u00f3n de mediano plazo y eventual reelecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, el Tratado Mercosur\u2011Uni\u00f3n Europea simboliza una paradoja de nuestra era global: por un lado, representa el esfuerzo por consolidar un orden comercial predictivo y cooperativo entre regiones claves; por otro, pone de manifiesto las <strong>presiones internas y externas a las que est\u00e1n sometidas las democracias contempor\u00e1neas<\/strong> \u2014ya sea por grupos productivos que exigen protecci\u00f3n o por din\u00e1micas geopol\u00edticas que exigen apertura. El reto para la integraci\u00f3n regional y la inserci\u00f3n global no es \u00fanicamente negociar acuerdos, sino tambi\u00e9n <strong>conciliar intereses diversos dentro de cada bloque, fortalecer la cohesi\u00f3n social y dise\u00f1ar mecanismos eficaces de implementaci\u00f3n<\/strong> que no sacrifiquen la sostenibilidad productiva ni la legitimidad democr\u00e1tica. En un mundo caracterizado por tensiones entre potencias econ\u00f3micas y soberan\u00eda nacional, este tratado es tanto una oportunidad como un desaf\u00edo para pensar nuevos equilibrios entre crecimiento, justicia social y cooperaci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Alejandro Safarov<\/strong><\/em><br \/>\nIntegrante<br \/>\nDepartamento de Am\u00e9rica Latina y el Caribe<br \/>\nIRI-UNLP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Alejandro Safarov<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":21671,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[1859,1970,1142],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",600,160,false],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200-272x182.png",272,182,true],"sow-blog-portfolio":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",375,100,false],"sow-blog-grid":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",720,192,false],"sow-blog-alternate":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Noel\u00ed Scarpelli","author_link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/author\/noeli\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"por Alejandro Safarov","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44102"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44102"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44102\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44106,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44102\/revisions\/44106"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21671"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44102"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44102"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44102"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}