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{"id":45086,"date":"2026-04-01T14:22:08","date_gmt":"2026-04-01T17:22:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=45086"},"modified":"2026-04-01T16:29:13","modified_gmt":"2026-04-01T19:29:13","slug":"la-injusticia-mas-inhumana-y-duradera-contra-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2026\/04\/01\/la-injusticia-mas-inhumana-y-duradera-contra-la-humanidad\/","title":{"rendered":"La injusticia m\u00e1s inhumana y duradera contra la humanidad"},"content":{"rendered":"<p>El 25 de marzo de 2026, en el marco de la 80\u00aa sesi\u00f3n de la Asamblea General de Naciones Unidas, se adopt\u00f3 la Resoluci\u00f3n A\/80\/L.48 denominada <em>\u201cDeclaraci\u00f3n sobre la Calificaci\u00f3n de la Trata de Africanos Esclavizados y la Esclavitud Racializada de Africanos como el Crimen de Lesa Humanidad m\u00e1s Grave\u201d<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Este instrumento califica la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de africanos como \u201cla injusticia m\u00e1s inhumana y duradera contra la humanidad\u201d y la reconoce como \u201cel crimen de lesa humanidad m\u00e1s grave\u201d en funci\u00f3n de su impacto hist\u00f3rico, su magnitud, su duraci\u00f3n \u2013 de m\u00e1s de 400 a\u00f1os-, su car\u00e1cter sist\u00e9mico, la brutalidad institucionalizada y sus consecuencias persistentes hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala <strong>Mahama <\/strong>(2026), Presidente de Ghana<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> \u201cse trata, m\u00e1s bien, de\u00a0comprender c\u00f3mo las injusticias hist\u00f3ricas\u00a0han configurado las desigualdades contempor\u00e1neas\u201d. En esta l\u00ednea, el documento vincula ese pasado hist\u00f3rico con las desigualdades estructurales del presente, reconociendo que sus consecuencias las vemos hoy materializadas en desigualdad, pobreza, discriminaci\u00f3n racial, exclusi\u00f3n y otras formas de explotaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Incluso, en palabras de <strong>Stacey Patton<\/strong> (2026)<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, las consecuencias no se detuvieron en la tierra, el trabajo y la ley, sino que \u201cse metieron bajo la piel\u201d, obligando a los cuerpos negros a adaptarse a un trauma generacional constante que persiste en su dimensi\u00f3n biol\u00f3gica, psicol\u00f3gica y social.<\/p>\n<p>La iniciativa de esta Resoluci\u00f3n fue impulsada por Ghana, y cont\u00f3 con el respaldo de la Uni\u00f3n Africana, la Comunidad del Caribe (CARICOM) y una coalici\u00f3n de estados latinoamericanos y del Sur Global, muchos de los cuales comparten historias de esclavitud y explotaci\u00f3n colonial. Su adopci\u00f3n no es casual, se produce en el marco del Segundo Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2025-2034), a pocos meses del centenario de la Convenci\u00f3n para la Supresi\u00f3n de la Trata de Esclavos y la Esclavitud (1926).<\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Africana (UA) se destaca como uno de los bloques regionales m\u00e1s cohesionados en su participaci\u00f3n dentro de la ONU. Desde el movimiento de descolonizaci\u00f3n en los a\u00f1os sesenta hasta el texto actual, ha construido una agenda estrat\u00e9gica sostenida: la <a href=\"https:\/\/au.int\/sites\/default\/files\/newsevents\/workingdocuments\/44462-wd-TheAbujaProclamation.pdf\">Declaraci\u00f3n de Abuja\u00a0<\/a> (1993), la Declaraci\u00f3n\u00a0de Durban (2021) y de Accra (2023) y la presente Resoluci\u00f3n son proyecciones trascendentales en el marco de su Agenda 2063, uno de cuyos objetivos es lograr el restablecimiento del lugar de \u00c1frica en la historia y la sanaci\u00f3n de sus heridas.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta \u201csanaci\u00f3n\u201d no es un mero reconocimiento simb\u00f3lico, no es s\u00f3lo memoria. Es una estrategia real. Se trata de una propuesta para que los responsables asuman consecuencias a trav\u00e9s de medidas concretas y participen de procesos de justicia reparadora.<\/p>\n<p>La Resoluci\u00f3n reconoce que los cr\u00edmenes vinculados a la trata de esclavos constituyen una violaci\u00f3n a normas imperativas del derecho internacional (<em>ius cogens<\/em>) y, en consecuencia, son imprescriptibles. Este principio se encuentra reconocido en el art\u00edculo 29 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que establece que \u00ablos cr\u00edmenes de la competencia de la Corte no prescribir\u00e1n\u201d, siendo la esclavitud uno de los delitos tipificados como cr\u00edmenes de lesa humanidad en el art\u00edculo 7 del mismo texto legal. En el mismo sentido se expresa la Convenci\u00f3n sobre la Imprescriptibilidad de los Cr\u00edmenes de Guerra y de los Cr\u00edmenes de Lesa Humanidad (1968).<\/p>\n<p>El texto fue aprobado con 123 votos a favor, 3 en contra (Estados Unidos, Israel, Argentina) y 52 abstenciones. Resulta particularmente alarmante la posici\u00f3n de Argentina, que dio un voto negativo -alineado con EE. UU. e Israel- a una Resoluci\u00f3n impulsada por pa\u00edses africanos. Esta decisi\u00f3n podr\u00eda tener repercusiones diplom\u00e1ticas negativas al debilitar la posici\u00f3n argentina en el di\u00e1logo con otros pa\u00edses del Sur Global, poniendo en riesgo un respaldo que resulta clave para el pa\u00eds, especialmente en lo referente a su reclamo sobre la Cuesti\u00f3n Malvinas.<\/p>\n<p>Por su parte, el voto en contra de EE. UU. y la abstenci\u00f3n de los pa\u00edses europeos &#8211; Reino Unido y los Estados miembros de la Uni\u00f3n Europea (UE)- no resulta sorprendente, considerando su papel hist\u00f3rico central en el desarrollo de este r\u00e9gimen sistem\u00e1tico, generalizado e institucionalizado de deshumanizaci\u00f3n y explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su explicaci\u00f3n de voto, la representante de la UE<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> reconoce la atrocidad de la trata transatl\u00e1ntica de esclavos y la importancia de la memoria, pero cuestiona el uso ambig\u00fcedades y jerarquizaciones legales \u2013 la calificaci\u00f3n de \u201cm\u00e1s grave\u201d-, y plantea objeciones a la inclusi\u00f3n de afirmaciones jur\u00eddicas que son inexactas o incompatibles con el derecho internacional, en referencia a la aplicaci\u00f3n retroactiva de normas que no exist\u00edan en el momento de los hechos.<\/p>\n<p>Existen fundamentos s\u00f3lidos para refutar este argumento y sostener que la esclavitud transatl\u00e1ntica era il\u00edcita incluso bajo los est\u00e1ndares normativos vigentes en su \u00e9poca. El juez <strong>Patrick Robinson<\/strong> (2023), de la Corte Internacional de Justicia, se\u00f1al\u00f3 ante el Comit\u00e9 para la Eliminaci\u00f3n de la Discriminaci\u00f3n Racial que, a lo largo de toda la historia, existi\u00f3 una corriente normativa que reforzaba un principio de \u00abhumanidad\u00bb, exigiendo el respeto de la dignidad inherente de toda persona<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.. En esta misma l\u00ednea, la propia Resoluci\u00f3n refiere a la <em>Kouroukan Fouga<\/em> (Carta del Mand\u00e9n, 1235), normativa africana que en su art\u00edculo 5 consagr\u00f3 el derecho de toda persona a la vida y a la integridad f\u00edsica, y la primac\u00eda de la vida sobre la propiedad.<\/p>\n<p>Las posiciones de la Uni\u00f3n Europea y EE. UU. revelan una posici\u00f3n pol\u00edtica: no objetan el reconocimiento de la esclavitud como atrocidad, sino las implicancias que ese reconocimiento conlleva, y no est\u00e1n dispuestos a asumir las consecuencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora bien, la reparaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 del reconocimiento. La Resoluci\u00f3n es clara al establecer que los Estados son responsables de los hechos internacionalmente il\u00edcitos y tienen la obligaci\u00f3n de reparar\u00a0\u00edntegramente el perjuicio causado y solicita a los Estados que participen en procesos de justicia reparadora, que incluyan:<\/p>\n<ul>\n<li>una disculpa plena y formal,<\/li>\n<li>medidas de restituci\u00f3n, indemnizaci\u00f3n, rehabilitaci\u00f3n, satisfacci\u00f3n,<\/li>\n<li>garant\u00edas de no repetici\u00f3n y,<\/li>\n<li>modificaciones de leyes, programas y servicios para combatir el racismo y la discriminaci\u00f3n sist\u00e9mica.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Entre las medidas m\u00e1s concretas, se solicita la restituci\u00f3n inmediata -sin trabas ni costo- de los bienes culturales, objetos de arte, monumentos, piezas de museo, artefactos, manuscritos y documentos, as\u00ed como de los archivos nacionales que tengan valor espiritual, hist\u00f3rico y cultural para los pa\u00edses de origen. Asimismo, se alienta a que los Estados contribuyan con programas de reparaci\u00f3n\u00a0y apoyen acciones de conmemoraci\u00f3n, educaci\u00f3n, investigaci\u00f3n y creaci\u00f3n de capacidades en la materia.<\/p>\n<p>La reparaci\u00f3n integral exige m\u00e1s que gestos simb\u00f3licos, requiere que los responsables reconozcan que su enriquecimiento estuvo ligado a este sistema y rindan cuentas. Esa deuda sigue pendiente. Dejar impunes delitos de esta magnitud tiene un costo: implica la vulneraci\u00f3n de otros derechos humanos, el derecho a la verdad, la justicia y la reparaci\u00f3n. Como sostiene <strong>Aguilar Cavallo<\/strong> (2008)<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, desde comienzos del siglo XX el Derecho Internacional busc\u00f3 romper el v\u00ednculo entre el paso del tiempo y la impunidad en los cr\u00edmenes internacionales. El recuerdo resulta indispensable para la sanci\u00f3n efectiva, constituy\u00e9ndose en una obligaci\u00f3n tanto \u00e9tica como jur\u00eddica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En palabras de <strong><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/profile\/john-dramani-mahama\">Mahama<\/a><\/strong> (2026): \u201cla injusticia no desaparece simplemente con el tiempo, sino que requiere un esfuerzo deliberado para ser abordada y reparada. Esta visi\u00f3n se alinea con los principios m\u00e1s amplios del derecho internacional y los derechos humanos, que afirman que ciertos agravios exigen una responsabilidad duradera\u201d.<\/p>\n<p>Esta Resoluci\u00f3n constituye un paso de enorme trascendencia \u00e9tica y jur\u00eddica. Sin embargo, su eficacia y su valor reparador depender\u00e1 de un trabajo deliberado para que la historia no prescriba y que la memoria no se convierta en el \u00fanico resarcimiento para quienes cargan -todav\u00eda hoy- con sus consecuencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Macarena L. Riva<\/strong><\/em><br \/>\nIntegrante<br \/>\nDepartamento de Derecho Internacional<br \/>\nIRI-UNLP<\/p>\n<h5>Referencias<\/h5>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Asamblea General de Naciones Unidas, Resoluci\u00f3n A\/80\/L.48, \u00abDeclaraci\u00f3n sobre la Calificaci\u00f3n de la Trata de Africanos Esclavizados y la Esclavitud Racializada de Africanos como el Crimen de Lesa Humanidad m\u00e1s Grave\u00bb, 25 de marzo de 2026.<\/em> <a href=\"https:\/\/docs.un.org\/es\/A\/80\/L.48\"><em>https:\/\/docs.un.org\/es\/A\/80\/L.48<\/em><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em><strong>[2]<\/strong><\/em><\/a> Mahama, John Dramani (22 de marzo de 2026). \u00abIt&#8217;s time for the UN to formally recognise the transatlantic slave trade as a crime against humanity.\u00bb The Guardian. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2026\/mar\/22\/un-formally-recognise-transatlantic-slavery-trade-crime-against-humanity\">https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2026\/mar\/22\/un-formally-recognise-transatlantic-slavery-trade-crime-against-humanity<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Patton, Stacey. (27 de marzo de 2026) \u00abOf Course the U.S. and Europe Voted Against the UN Slavery Resolution \u2014 What Did You Expect?\u00bb\u00a0 Disponible en: <a href=\"https:\/\/drstaceypatton1865.substack.com\/p\/of-course-the-us-and-europe-voted\">https:\/\/drstaceypatton1865.substack.com\/p\/of-course-the-us-and-europe-voted<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Uni\u00f3n Europea. \u00abEU Explanation of Vote \u2013 UN General Assembly Action on A\/80\/L.48: Declaration on Trafficking in Enslaved Africans and Racialised African Slavery as the Gravest Crime Against Humanity.\u00bb Delegaci\u00f3n de la UE ante la ONU, Nueva York, marzo de 2026. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.eeas.europa.eu\/delegations\/un-new-york\/eu-explanation-vote-%E2%80%93-un-general-assembly-action-a80l48-declaration-trafficking-enslaved-africans_en\">https:\/\/www.eeas.europa.eu\/delegations\/un-new-york\/eu-explanation-vote-\u2013-un-general-assembly-action-a80l48-declaration-trafficking-enslaved-africans_en<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> En su visita del 27 de abril de 2023 al Comit\u00e9 de Eliminaci\u00f3n de Discriminaci\u00f3n Racial, el Juez Patrick Robinson de la Corte internacional de Justicia observ\u00f3 \u201cque, a lo largo de la historia, incluso durante el per\u00edodo en que se practic\u00f3 la esclavitud transatl\u00e1ntica, existi\u00f3 una fuerte corriente que reforzaba un principio de \u201chumanidad\u201d, que exig\u00eda el respeto de la dignidad inherente y el valor de la persona humana. Cit\u00f3 tratados y decisiones hist\u00f3ricas que reconoc\u00edan este principio, como el Tratado de Gante de 1814 entre Estados Unidos y el Reino Unido, la Declaraci\u00f3n de Viena de 1815 sobre la abolici\u00f3n del comercio de esclavos y el dictum del juez Story en el caso La Jeune Eugenie. Argument\u00f3 que estos instrumentos ten\u00edan la capacidad de ejercer fuerza jur\u00eddica durante todo el per\u00edodo de ese \u201catroz error internacional\u201d que fue la esclavitud transatl\u00e1ntica\u201d. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.ohchr.org\/en\/meeting-summaries\/2023\/04\/experts-committee-elimination-racial-discrimination-discuss-development\">https:\/\/www.ohchr.org\/en\/meeting-summaries\/2023\/04\/experts-committee-elimination-racial-discrimination-discuss-development<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Aguilar Cavallo, G. (2008) \u00abCr\u00edmenes internacionales y la imprescriptibilidad de la acci\u00f3n penal y civil: referencia al caso chileno\u00bb. <em>Ius et Praxis<\/em>, vol. 14, n\u00fam. 2, Universidad de Talca, pp. 147\u2013207. DOI: <a href=\"https:\/\/dx.doi.org\/10.4067\/S0718-00122008000200006\">https:\/\/dx.doi.org\/10.4067\/S0718-00122008000200006<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Macarena L. Riva<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":21671,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[2014,2015,1137],"class_list":["post-45086","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones-iri","tag-a2026opderint","tag-noticias1042026","tag-opderint","entry","has-media"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",600,160,false],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/opinionesIRI-FEAT-750x200.png",750,200,false],"sow-carous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