{"id":45305,"date":"2026-05-12T10:31:33","date_gmt":"2026-05-12T13:31:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=45305"},"modified":"2026-05-12T10:31:33","modified_gmt":"2026-05-12T13:31:33","slug":"la-guerra-que-redefine-la-economia-latinoamericana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2026\/05\/12\/la-guerra-que-redefine-la-economia-latinoamericana\/","title":{"rendered":"La guerra que redefine la econom\u00eda latinoamericana"},"content":{"rendered":"<h2><a name=\"_Toc229050406\"><\/a>*\u00a0La guerra que redefine la econom\u00eda latinoamericana<\/h2>\n<h3><a name=\"_Toc229050407\"><\/a>\u00a0Alejandro Safarov <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><strong>[1]<\/strong><\/sup><\/a><\/h3>\n<p>La guerra entre Estados Unidos, Israel e Ir\u00e1n ya dej\u00f3 de ser un asunto lejano para Am\u00e9rica Latina. Su primer impacto no llega por los misiles, sino por los precios: el petr\u00f3leo Brent pas\u00f3 de alrededor de US$70 antes de la ofensiva a tocar la zona de US$101 a fines de marzo; incluso con picos cercanos a US$119 en la fase m\u00e1s aguda del shock. En una regi\u00f3n que todav\u00eda arrastra inflaci\u00f3n, bajo crecimiento y fragilidad social, cada salto del crudo se traduce en combustibles m\u00e1s caros, mayores costos log\u00edsticos y, finalmente, alimentos m\u00e1s caros.<\/p>\n<p>El caso m\u00e1s visible es Chile, uno de los mayores importadores de petr\u00f3leo de Am\u00e9rica Latina. El gobierno de Jos\u00e9 Antonio Kast tuvo que desarmar parcialmente su mecanismo de estabilizaci\u00f3n porque el costo fiscal se volvi\u00f3 insostenible: desde el 26 de marzo, la gasolina de 93 octanos subi\u00f3 370 pesos por litro y el di\u00e9sel 580 pesos, lo que en Santiago equivale a aumentos de aproximadamente 30% y 60%, respectivamente. El fondo de estabilizaci\u00f3n ya costaba unos US$140 millones por semana y podr\u00eda haber llegado a US$160 millones si el Estado segu\u00eda absorbiendo el shock; el golpe al combustible ya provoc\u00f3 protestas y desgaste pol\u00edtico apenas dos semanas despu\u00e9s de que Kast asumiera.<\/p>\n<p>En Argentina, el gobierno de Javier Milei eligi\u00f3 una estrategia distinta: amortiguar el traslado pleno del shock internacional mientras intenta no perder el relato de la desinflaci\u00f3n. La nafta acumul\u00f3 un aumento de alrededor de 15% desde fines de febrero, pero el gobierno posterg\u00f3 una suba impositiva, relaj\u00f3 est\u00e1ndares de calidad del combustible e YPF aplic\u00f3 un \u201cbuffer\u201d de 45 d\u00edas para moderar el impacto sobre los hogares. A eso se sum\u00f3 una medida espec\u00edfica para abaratar la mezcla: la Secretar\u00eda de Energ\u00eda habilit\u00f3 elevar voluntariamente el corte de etanol en naftas hasta 15%, con el objetivo expl\u00edcito de reducir costos internos frente al shock petrolero. Es decir, la administraci\u00f3n est\u00e1 usando a la petrolera estatal y a la bioenerg\u00eda como amortiguadores pol\u00edticos para evitar que el salto del crudo se traslade de lleno a la inflaci\u00f3n y, por esa v\u00eda, a los alimentos.<\/p>\n<p>Brasil aparece mejor parado, pero no inmune. Su vieja apuesta por el etanol de ca\u00f1a lo protegi\u00f3 parcialmente: la gasolina subi\u00f3 apenas 5% en marzo, mientras el pa\u00eds cuenta con una cosecha r\u00e9cord de 30.000 millones de litros de etanol y una flota masiva de veh\u00edculos flex (autom\u00f3viles dise\u00f1ados con motores capaces de funcionar con gasolina, etanol (alcohol) o cualquier mezcla de ambos en el mismo tanque). Sin embargo, el problema brasile\u00f1o est\u00e1 en el di\u00e9sel, porque el pa\u00eds todav\u00eda importa entre 20% y 30% de lo que consume, y en marzo ya encareci\u00f3 m\u00e1s de 20%. En cuanto al campo, algunos productores reportaban subas de 1 a 1,5 reales por litro, y el alza golpe\u00f3 justo en plena cosecha de soja y siembra de ma\u00edz. Con gran preocupaci\u00f3n, la Federaci\u00f3n de Agricultura y Ganader\u00eda de Mato Grosso do Sul, advirti\u00f3 que la guerra encarece di\u00e9sel y fertilizantes reduciendo la rentabilidad de la soja y del ma\u00edz. En otras palabras: aunque Brasil exporta petr\u00f3leo y tenga biocombustibles, el encarecimiento del di\u00e9sel pega directamente sobre el sector de agronegocios.<\/p>\n<p>A esto se suma el impacto en la fabricaci\u00f3n de los fertilizantes, lo que depende en gran medida del gas natural (70% de sus costos) y tiene al escenario en conflicto como uno de sus principales polos productivos. En ese esquema, el estrecho de Ormuz cumple un rol estrat\u00e9gico: por all\u00ed circula cerca de un tercio del comercio global de fertilizantes y alrededor del 20% del petr\u00f3leo y gas natural licuado. Las interrupciones en esa v\u00eda, sumadas a ataques sobre instalaciones energ\u00e9ticas, ya derivaron en recortes de producci\u00f3n y cierre de plantas. El resultado es un mercado m\u00e1s ajustado en un contexto de alta demanda. A nivel global, la oferta de urea (el fertilizante nitrogenado m\u00e1s utilizado) ya ven\u00eda limitada por restricciones de exportaci\u00f3n en China y menor producci\u00f3n en Europa. Con la guerra, la tensi\u00f3n se profundiz\u00f3.<\/p>\n<p>La foto regional es, por lo tanto, muy desigual; es una lecci\u00f3n inc\u00f3moda para toda la regi\u00f3n: el Medio Oriente puede estar lejos, pero los hidrocarburos vuelven a demostrar que el precio de la geopol\u00edtica se paga en las estaciones de servicio, en el flete y en las g\u00f3ndolas. En general, desde M\u00e9xico hasta el Cono Sur, esta guerra vuelve a exponer una debilidad estructural de Am\u00e9rica Latina: su alta dependencia de factores externos.<\/p>\n<p>M\u00e9xico, aunque productor de petr\u00f3leo, enfrenta tensiones fiscales y en precios internos; Centroam\u00e9rica, altamente dependiente de la importaci\u00f3n de combustibles, sufre de manera directa el impacto en transporte, alimentos y costo de vida; mientras que en Sudam\u00e9rica la situaci\u00f3n es heterog\u00e9nea, con pa\u00edses parcialmente amortiguados por biocombustibles y otros m\u00e1s expuestos por su dependencia energ\u00e9tica. El caso de Venezuela es, quiz\u00e1s, el m\u00e1s parad\u00f3jico de la regi\u00f3n. Como uno de los pa\u00edses con mayores reservas de petr\u00f3leo del mundo, la suba del crudo producto de la guerra deber\u00eda representar una oportunidad econ\u00f3mica. De hecho, sus exportaciones superaron recientemente el mill\u00f3n de barriles diarios, impulsadas por acuerdos puntuales y flexibilizaciones parciales en el esquema de sanciones. Sin embargo, el pa\u00eds enfrenta una limitaci\u00f3n estructural: su industria petrolera est\u00e1 profundamente deteriorada por a\u00f1os de mala gesti\u00f3n, falta de inversi\u00f3n y sanciones internacionales, lo que le impide capitalizar plenamente los precios altos.<\/p>\n<p>Si algo positivo puede emerger \u2014aunque siempre de manera relativa y no deseable\u2014 es que este shock externo puede acelerar decisiones que la regi\u00f3n viene postergando. Pa\u00edses productores como Brasil, Argentina, Colombia o Guyana pueden capturar mayores ingresos por exportaciones energ\u00e9ticas en el corto plazo; el encarecimiento del petr\u00f3leo vuelve m\u00e1s competitivos los biocombustibles (etanol y biodi\u00e9sel) y abre margen para expandir su producci\u00f3n; y la volatilidad global refuerza el valor estrat\u00e9gico de recursos que Am\u00e9rica Latina posee en abundancia, como litio, cobre y energ\u00edas renovables. Al mismo tiempo, la crisis puede actuar como catalizador para invertir en infraestructura energ\u00e9tica y seguridad de abastecimiento, temas hist\u00f3ricamente relegados. En otras palabras, la guerra no es una oportunidad en s\u00ed misma, pero s\u00ed puede funcionar como un recordatorio brutal de que los pa\u00edses que logran transformar los shocks externos en pol\u00edticas de largo plazo son los que finalmente convierten la vulnerabilidad en ventaja.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s preocupante es que esto reci\u00e9n empieza; si la guerra se prolonga y contin\u00faa tensionando el Estrecho de Ormuz, el efecto sobre Am\u00e9rica Latina podr\u00eda ser m\u00e1s severo: m\u00e1s inflaci\u00f3n, m\u00e1s malestar social, m\u00e1s presi\u00f3n fiscal y m\u00e1s polarizaci\u00f3n pol\u00edtica. Y por eso mismo, la energ\u00eda, los biocombustibles y la infraestructura ya no son asuntos t\u00e9cnicos: son, cada vez m\u00e1s, una cuesti\u00f3n de soberan\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Integrante del departamento de Am\u00e9rica Latina y el Caribe- IRI-UNLP.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alejandro Safarov<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":23596,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"0","ocean_second_sidebar":"0","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"boalatina","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"0","ocean_custom_header_template":"0","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"0","ocean_menu_typo_font_family":"0","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"0","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2020],"class_list":["post-45305","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","tag-boalatina95art","entry","has-media"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT.png",600,160,false],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/BO-alatina-FEAT-272x182.png",272,182,true],"sow-blog-portf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