{"id":45490,"date":"2026-05-18T17:00:15","date_gmt":"2026-05-18T20:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=45490"},"modified":"2026-05-18T17:00:36","modified_gmt":"2026-05-18T20:00:36","slug":"bolivia-sitiada-crisis-social-y-resistencia-al-nuevo-modelo-economico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2026\/05\/18\/bolivia-sitiada-crisis-social-y-resistencia-al-nuevo-modelo-economico\/","title":{"rendered":"Bolivia sitiada: crisis social y resistencia al nuevo modelo econ\u00f3mico"},"content":{"rendered":"<p>La crisis pol\u00edtica y social que atraviesa Bolivia en las \u00faltimas semanas vuelve a poner en evidencia una caracter\u00edstica estructural de numerosos procesos latinoamericanos contempor\u00e1neos: la enorme dificultad de transformar modelos econ\u00f3micos y pol\u00edticos cuando los sectores que pierden capacidad de poder conservan todav\u00eda una fuerte presencia territorial, sindical y corporativa. Los bloqueos de rutas, paros, protestas y episodios de tensi\u00f3n registrados en distintas regiones del pa\u00eds durante los \u00faltimos quince d\u00edas no pueden interpretarse \u00fanicamente como expresiones espont\u00e1neas de malestar social. Detr\u00e1s de ellos aparece una disputa m\u00e1s profunda vinculada al reordenamiento del poder pol\u00edtico tras el agotamiento del ciclo dominante del Movimiento al Socialismo (MAS) y, particularmente, del liderazgo construido alrededor de <strong>Evo Morales<\/strong>.<\/p>\n<p>El gobierno de <strong>Rodrigo Paz Pereira<\/strong> enfrenta un escenario extremadamente complejo. Cuando asumi\u00f3 en noviembre de 2025, Bolivia ya atravesaba una situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social profundamente deteriorada, con una combinaci\u00f3n extremadamente delicada de d\u00e9ficit fiscal, reducci\u00f3n de reservas internacionales, presi\u00f3n cambiaria y creciente p\u00e9rdida de confianza de inversores y sectores productivos. Las reservas internacionales netas cerraron 2025 por debajo de los 2.000 millones de d\u00f3lares, muy lejos de los m\u00e1s de 15.000 millones alcanzados durante el auge gas\u00edfero. La deuda p\u00fablica total ronda actualmente el 85% del Producto Bruto Interno si se considera deuda interna y externa consolidada, mientras que la deuda externa supera los 14.000 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>La crisis actual debe analizarse precisamente como consecuencia de los desajustes heredados del \u00faltimo tramo del gobierno de <strong>Arce<\/strong> y del agotamiento progresivo del modelo econ\u00f3mico construido durante los a\u00f1os de hegemon\u00eda del MAS. Durante la etapa de bonanza hidrocarbur\u00edfera, Bolivia logr\u00f3 sostener elevados niveles de gasto p\u00fablico, subsidios y expansi\u00f3n estatal gracias a la renta del gas natural. Sin embargo, la falta de nuevas exploraciones energ\u00e9ticas, la ca\u00edda de reservas gas\u00edferas y la ausencia de diversificaci\u00f3n productiva comenzaron a erosionar progresivamente ese esquema. <strong>Luis Arce<\/strong> intent\u00f3 parcialmente corregir algunos desequilibrios estructurales, particularmente en relaci\u00f3n con la necesidad de atraer inversiones en hidrocarburos, miner\u00eda e infraestructura, pero esos intentos chocaron permanentemente con el n\u00facleo duro del evismo, que ve\u00eda cualquier flexibilizaci\u00f3n econ\u00f3mica como una amenaza pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La disputa interna dentro del MAS termin\u00f3 paralizando buena parte de las reformas necesarias y agravando el deterioro macroecon\u00f3mico.<\/p>\n<p>A este cuadro se suma un problema estructural central: el alt\u00edsimo nivel de informalidad de la econom\u00eda boliviana. Diversos estudios estiman que entre el 70% y el 80% de la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa trabaja en condiciones de informalidad, convirtiendo a Bolivia en una de las econom\u00edas informales m\u00e1s grandes de Am\u00e9rica Latina. Este fen\u00f3meno genera una enorme vulnerabilidad social y limita la capacidad del Estado para sostener pol\u00edticas fiscales de largo plazo. Al mismo tiempo, cualquier alteraci\u00f3n de precios, subsidios o costos de transporte impacta inmediatamente sobre millones de personas que dependen del trabajo diario y de circuitos econ\u00f3micos precarios.<\/p>\n<p>La pobreza contin\u00faa siendo otro factor estructural de presi\u00f3n social. Aunque durante los a\u00f1os de auge econ\u00f3mico Bolivia logr\u00f3 reducir parcialmente los \u00edndices de pobreza, el deterioro econ\u00f3mico reciente volvi\u00f3 a agravar la situaci\u00f3n. Actualmente, m\u00e1s del 35% de la poblaci\u00f3n se encuentra bajo la l\u00ednea de pobreza y cerca del 12% en situaci\u00f3n de pobreza extrema, con mayores niveles de vulnerabilidad en \u00e1reas rurales e ind\u00edgenas. En este contexto, el aumento del costo de vida generado por la suba internacional del petr\u00f3leo y de los combustibles repercute directamente sobre alimentos, transporte y bienes b\u00e1sicos, amplificando el malestar cotidiano.<\/p>\n<p>Hoy, bajo la nueva administraci\u00f3n, la tensi\u00f3n parece reproducirse en un escenario todav\u00eda m\u00e1s delicado. Las medidas impulsadas por el nuevo gobierno \u2014orientadas a estabilizar variables macroecon\u00f3micas, recuperar credibilidad financiera, atraer inversiones y reactivar proyectos de infraestructura\u2014 comenzaron r\u00e1pidamente a afectar intereses concretos de sectores vinculados al antiguo esquema de poder pol\u00edtico y corporativo. En este sentido, buena parte de los bloqueos recientes adquieren un fuerte contenido pol\u00edtico. M\u00e1s que simples protestas sociales, se observa una articulaci\u00f3n de organizaciones vinculadas al MAS y al evismo que buscan impedir la consolidaci\u00f3n de un nuevo rumbo econ\u00f3mico y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Entre los actores m\u00e1s activos en la resistencia al nuevo gobierno aparecen sectores de la Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones campesinas e ind\u00edgenas vinculadas al denominado Pacto de Unidad, federaciones cocaleras del Chapare y estructuras territoriales cercanas al ex presidente cocalero. Estas organizaciones mantienen todav\u00eda una importante capacidad de movilizaci\u00f3n y control territorial, especialmente en regiones rurales y periurbanas. La disputa ya no es \u00fanicamente ideol\u00f3gica: tambi\u00e9n involucra la preservaci\u00f3n de espacios de poder pol\u00edtico, influencia sindical y control sobre recursos y estructuras construidas durante el largo ciclo del MAS.<\/p>\n<p>Lo cierto es que, en medio de esta escalada de conflictividad, tambi\u00e9n aparece un elemento pol\u00edtico dif\u00edcil de ignorar: para el n\u00facleo duro del evismo, la profundizaci\u00f3n de la crisis social y la presi\u00f3n sobre el gobierno de <strong>Rodrigo Paz<\/strong> resultan funcionales para desplazar del centro de la escena p\u00fablica las causas judiciales y cuestionamientos que pesan sobre <strong>Morales<\/strong>. La conflictividad territorial y la movilizaci\u00f3n permanente operan as\u00ed no s\u00f3lo como herramientas de resistencia frente a las reformas econ\u00f3micas, sino tambi\u00e9n como mecanismos de reposicionamiento pol\u00edtico de un liderazgo que busca conservar centralidad dentro del escenario boliviano.<\/p>\n<p>El v\u00ednculo econ\u00f3mico con Brasil ilustra claramente las limitaciones estructurales del modelo boliviano. Brasil contin\u00faa siendo el principal socio comercial del pa\u00eds, concentrando alrededor del 14% de su comercio exterior. En 2024, el intercambio bilateral super\u00f3 los 2.900 millones de d\u00f3lares, aunque fuertemente concentrado en gas natural, que representa aproximadamente el 86% de las exportaciones bolivianas hacia el mercado brasile\u00f1o. Esta dependencia de un \u00fanico recurso energ\u00e9tico refleja la escasa diversificaci\u00f3n exportadora y la insuficiente capacidad de generaci\u00f3n de nuevas cadenas de valor.<\/p>\n<p>En este contexto, los proyectos de integraci\u00f3n f\u00edsica y corredores bioce\u00e1nicos adquieren una relevancia estrat\u00e9gica creciente. El gobierno actual intenta retomar iniciativas de infraestructura orientadas a mejorar conectividad, log\u00edstica y acceso a mercados internacionales, particularmente a trav\u00e9s de la integraci\u00f3n al Corredor Bioce\u00e1nico de Capricornio y la articulaci\u00f3n con Brasil, Paraguay, Argentina y Chile. Sin embargo, varios de estos proyectos encuentran resistencia en sectores ind\u00edgenas y organizaciones sociales vinculadas hist\u00f3ricamente a estructuras pol\u00edticas de izquierda, que observan estas iniciativas con desconfianza o las consideran funcionales a intereses externos.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n econ\u00f3mica de la crisis comenz\u00f3 adem\u00e1s a generar preocupaci\u00f3n creciente en el sector empresarial boliviano. El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) estim\u00f3 que las p\u00e9rdidas derivadas de los bloqueos y protestas ya superan los 500 millones de d\u00f3lares en poco m\u00e1s de diez d\u00edas, afectando particularmente al comercio exterior, el transporte, el turismo y la agroindustria. Las entidades empresariales sostienen que la conflictividad permanente deteriora la seguridad jur\u00eddica, afecta la imagen internacional del pa\u00eds y desalienta inversiones en momentos donde Bolivia necesita precisamente recuperar confianza y capitales.<\/p>\n<p>En paralelo a la crisis interna, tambi\u00e9n se observa una redefinici\u00f3n de la pol\u00edtica exterior boliviana. Durante los gobiernos de <strong>Evo Morales<\/strong> y <strong>Luis Arce<\/strong>, Bolivia consolid\u00f3 v\u00ednculos estrat\u00e9gicos con Ir\u00e1n y Rusia dentro de un esquema diplom\u00e1tico fuertemente ideologizado y alineado con posiciones antiestadounidenses. Sin embargo, la administraci\u00f3n de <strong>Rodrigo Paz<\/strong> y la conducci\u00f3n del canciller <strong>Fernando Aramayo<\/strong> comenzaron a reorientar la inserci\u00f3n internacional del pa\u00eds hacia un enfoque m\u00e1s pragm\u00e1tico y orientado a la apertura econ\u00f3mica, la integraci\u00f3n regional y la normalizaci\u00f3n diplom\u00e1tica con Occidente. Desde las Relaciones Internacionales, esta nueva orientaci\u00f3n puede definirse como una pol\u00edtica exterior de \u201cpragmatismo estrat\u00e9gico perif\u00e9rico\u201d: una l\u00f3gica que intenta abandonar los alineamientos r\u00edgidamente ideol\u00f3gicos para priorizar estabilidad macroecon\u00f3mica, atracci\u00f3n de inversiones, infraestructura e inserci\u00f3n competitiva dentro de un sistema internacional crecientemente multipolar.<\/p>\n<p>China ocupa un lugar central dentro de esta reconfiguraci\u00f3n diplom\u00e1tica y constituye probablemente el v\u00ednculo internacional m\u00e1s delicado que debe administrar el nuevo gobierno. Durante los a\u00f1os del MAS, Beijing consolid\u00f3 una fuerte presencia econ\u00f3mica en Bolivia mediante financiamiento de infraestructura, cooperaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, inversiones mineras y participaci\u00f3n creciente en proyectos vinculados al litio y a recursos estrat\u00e9gicos. Actualmente, la administraci\u00f3n <strong>Paz<\/strong> intenta mantener esa relaci\u00f3n sin romper los puentes construidos en los \u00faltimos a\u00f1os, consciente de que China contin\u00faa siendo un actor clave para el financiamiento y la infraestructura regional.<\/p>\n<p>En este escenario, Argentina ocupa un lugar particularmente sensible dentro de la pol\u00edtica exterior boliviana. Ambos pa\u00edses mantienen una relaci\u00f3n de interdependencia fronteriza, energ\u00e9tica, migratoria y comercial dif\u00edcil de disociar de la estabilidad regional. Argentina alberga la colectividad boliviana m\u00e1s numerosa del exterior y provincias como Jujuy y Salta poseen una integraci\u00f3n cotidiana con Bolivia que trasciende lo estrictamente estatal. La evoluci\u00f3n de la crisis boliviana impacta directamente sobre flujos migratorios, comercio fronterizo, abastecimiento energ\u00e9tico y din\u00e1micas sociales del norte argentino. Por ello, el v\u00ednculo bilateral puede caracterizarse como una relaci\u00f3n de \u201cinterdependencia fronteriza asim\u00e9trica\u201d, donde la estabilidad interna de Bolivia tiene consecuencias inmediatas sobre el territorio argentino.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n de <strong>Javier Milei<\/strong> observa esta situaci\u00f3n desde una l\u00f3gica dual: por un lado, reforzando controles fronterizos y priorizando seguridad, migraciones y lucha contra econom\u00edas ilegales; por otro, comprendiendo que una desestabilizaci\u00f3n profunda de Bolivia afectar\u00eda directamente los intereses argentinos en materia comercial, energ\u00e9tica y log\u00edstica. No casualmente, el gobierno argentino dispuso recientemente el env\u00edo de dos aeronaves de asistencia y apoyo hacia Bolivia, en una se\u00f1al pol\u00edtica y humanitaria que refleja la importancia estrat\u00e9gica que Buenos Aires asigna a la estabilidad del pa\u00eds vecino. M\u00e1s all\u00e1 de las diferencias ideol\u00f3gicas entre ambos gobiernos, comienza a consolidarse un v\u00ednculo m\u00e1s pragm\u00e1tico, centrado menos en afinidades pol\u00edticas y m\u00e1s en la necesidad compartida de estabilidad regional, integraci\u00f3n f\u00edsica y funcionamiento de corredores estrat\u00e9gicos como el Bioce\u00e1nico de Capricornio.<\/p>\n<p>La fragilidad del escenario pol\u00edtico boliviano se profundiza adem\u00e1s por las propias tensiones internas dentro de la coalici\u00f3n gobernante. El presidente <strong>Paz<\/strong> lleg\u00f3 al Palacio Quemado al frente de la alianza Unidad por la Patria, conocida pol\u00edticamente como Alianza Patria o Patria-Unidos, un espacio heterog\u00e9neo construido alrededor de sectores moderados, regionales, empresariales y dirigentes que buscaban poner fin al ciclo dominante del MAS. Sin embargo, esa amplitud pol\u00edtica que permiti\u00f3 construir una mayor\u00eda electoral tambi\u00e9n se traduce hoy en dificultades para consolidar cohesi\u00f3n interna y gobernabilidad. Dentro del propio oficialismo comienzan a observarse disputas estrat\u00e9gicas sobre la velocidad y profundidad de las reformas econ\u00f3micas y del proceso de apertura impulsado por el Ejecutivo.<\/p>\n<p>A ello se suma un elemento particularmente sensible: distintos sectores pol\u00edticos y analistas bolivianos se\u00f1alan que el vicepresidente <strong>Edmand Lara<\/strong> mantiene v\u00ednculos de negociaci\u00f3n y articulaci\u00f3n con sectores opositores, incluidos espacios cercanos al evismo y antiguos actores del MAS, lo que introduce un factor adicional de inestabilidad dentro del gobierno. Esta situaci\u00f3n alimenta sospechas sobre una posible estrategia de acumulaci\u00f3n interna de poder y debilita la capacidad del presidente para consolidar una conducci\u00f3n pol\u00edtica unificada en medio de la crisis. En t\u00e9rminos institucionales, Bolivia enfrenta as\u00ed un doble frente de tensi\u00f3n: por un lado, la presi\u00f3n territorial y corporativa impulsada desde afuera del gobierno; por otro, las disputas internas dentro de la propia coalici\u00f3n oficialista. El resultado es una administraci\u00f3n obligada a gestionar simult\u00e1neamente conflictividad social, deterioro econ\u00f3mico y fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica, en un contexto donde cualquier se\u00f1al de debilidad puede ser r\u00e1pidamente aprovechada por los sectores que buscan bloquear el nuevo ciclo pol\u00edtico abierto tras el predominio del MAS.<\/p>\n<p>En definitiva, Bolivia atraviesa hoy mucho m\u00e1s que una crisis coyuntural. Lo que est\u00e1 ocurriendo es una disputa por el control del nuevo ciclo pol\u00edtico posterior al predominio del MAS. El gobierno de <strong>Paz<\/strong> intenta avanzar hacia un esquema m\u00e1s pragm\u00e1tico y orientado a la estabilizaci\u00f3n econ\u00f3mica, mientras los sectores desplazados del antiguo n\u00facleo de poder buscan reorganizarse utilizando el conflicto social y territorial como herramienta de presi\u00f3n pol\u00edtica. El resultado de esta tensi\u00f3n no s\u00f3lo definir\u00e1 el rumbo pol\u00edtico y econ\u00f3mico boliviano, sino tambi\u00e9n el lugar que el pa\u00eds ocupar\u00e1 dentro de la nueva arquitectura de integraci\u00f3n y competencia regional en Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Alejandro Safarov<\/strong><\/em><br \/>\nIntegrante<br \/>\nDepartamento de Am\u00e9rica Latina y el Caribe<br \/>\nIRI-UNLP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Alejandro 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