{"id":46296,"date":"2026-06-29T19:07:21","date_gmt":"2026-06-29T22:07:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=46296"},"modified":"2026-06-29T19:09:29","modified_gmt":"2026-06-29T22:09:29","slug":"alguien-puede-pensar-en-la-diplomacia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2026\/06\/29\/alguien-puede-pensar-en-la-diplomacia\/","title":{"rendered":"\u00bfAlguien puede pensar en la diplomacia?"},"content":{"rendered":"<p>Tras casi cuatro meses de conflicto, podr\u00eda presumirse que la gran tormenta de desolaci\u00f3n, destrucci\u00f3n y crisis de toda \u00edndole ha llegado a su fin. Sin embargo, el optimismo no parece justificado.<\/p>\n<p>Esa es, al menos, la sensaci\u00f3n predominante en el momento en que estas l\u00edneas se escriben. La situaci\u00f3n en Medio Oriente se ha movido durante todo este tiempo al ritmo de lo que los economistas denominan <em>stop and go<\/em>: se anunciaba un \u201cacuerdo\u201d y, en menos de veinticuatro horas, ya se asist\u00eda a un nuevo conflicto abierto. Las razones de fondo han sido ya expuestas: por un lado, la pol\u00edtica revisionista del gobierno de Israel, que busca expandir no solo su influencia regional sino tambi\u00e9n su territorio, en lo que se conoce como el sue\u00f1o del \u201cGran Israel\u201d; por el otro, el comportamiento de Ir\u00e1n, tantas veces malinterpretado y descrito como el de un Estado irracional movido \u00fanicamente por la fe. Estos meses demostraron lo contrario: lo que existe en Teher\u00e1n es un r\u00e9gimen teocr\u00e1tico pero pragm\u00e1tico, dotado de experiencia y de m\u00e9todos eficaces para sobrevivir \u2014por ahora\u2014 a la ofensiva militar conjunta de dos potencias como Estados Unidos e Israel. Un r\u00e9gimen que perdi\u00f3 incluso a su l\u00edder supremo en los primeros d\u00edas de la guerra y que, aun as\u00ed, no se derrumb\u00f3, contrariamente a lo pronosticado en Washington y en Tel Aviv.<\/p>\n<p>La verdadera pregunta, sin embargo, es otra: <em>\u00bfpor qu\u00e9 ninguno de esos acuerdos logr\u00f3 sostenerse?<\/em> La respuesta parece sencilla, y no lo es, menos a\u00fan en tiempos como los actuales, en que la inmediatez y la b\u00fasqueda constante de protagonismo por parte de l\u00edderes mesi\u00e1nicos impiden que los asuntos m\u00e1s delicados reciban un tratamiento serio y profesional. Se habla aqu\u00ed de la diplomacia.<\/p>\n<p>Se trata de una palabra dif\u00edcil de definir y a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil de ejercer. A lo largo de la historia, la diplomacia ha sido una condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> del orden internacional: sin ella, el relato de las relaciones entre los Estados ser\u00eda mucho m\u00e1s tr\u00e1gico de lo que ya es. Constituye una de las artes m\u00e1s antiguas del hombre y, en su evoluci\u00f3n \u2014con luces y sombras\u2014, ha dotado al mundo de una herramienta para lograr aquello que la fuerza no puede: encontrar opciones donde antes no parec\u00eda existir ninguna. La diplomacia no es debilidad ni mera ceremonia. Es paciencia, es discreci\u00f3n, es memoria institucional y, sobre todo, es la capacidad de reconocer que el otro tambi\u00e9n posee intereses leg\u00edtimos, con los que habr\u00e1 que convivir una vez que el \u00faltimo misil deje de caer. Nada de ello se improvisa, y nada de ello se consigue en una cena ni en un anuncio en redes sociales.<\/p>\n<p>Y es precisamente esto lo que ha faltado. A lo largo de todo este conflicto se carece de una verdadera diplomacia: se la ha denostado y pr\u00e1cticamente se la ha apartado de la escena. Estados Unidos dej\u00f3 los procesos de negociaci\u00f3n en manos de personas sin el conocimiento ni la experiencia necesarios para conducirlos, recurriendo a enviados y mensajeros improvisados en lugar de apoyarse en un cuerpo diplom\u00e1tico profesional. Y no ocurri\u00f3 \u00fanicamente con Ir\u00e1n: el mismo patr\u00f3n se repiti\u00f3 en Ucrania, en Pakist\u00e1n, en Camboya y en \u00c1frica. Todos los acuerdos impulsados por esta nueva forma de ejercer la \u201cdiplomacia\u201d terminan donde empiezan, porque nunca fueron concebidos como procesos, sino como titulares. El recorte presupuestario resulta, en este sentido, elocuente: una reducci\u00f3n dr\u00e1stica de los recursos del Departamento de Estado, en paralelo a un aumento extraordinario del gasto del Pent\u00e1gono.<\/p>\n<p>A esta falta de profesionalismo se suma el personalismo err\u00e1tico de un presidente que se conduce entre contradicciones y cuya soberbia le impide reconocer que atacar a Ir\u00e1n constituy\u00f3 un error desde el primer minuto, tal como le hab\u00edan advertido sus propios asesores. Cuando la pol\u00edtica exterior de una potencia depende del estado de \u00e1nimo de un solo hombre, la diplomacia \u2014que es, por definici\u00f3n, un trabajo colectivo y de largo plazo\u2014 se vuelve sencillamente inviable.<\/p>\n<p>El mejor ejemplo de este vac\u00edo es el L\u00edbano. Israel aprovecha en toda su extensi\u00f3n la debilidad estructural estadounidense \u2014su incapacidad de cerrar un acuerdo con Ir\u00e1n\u2014 para fabricar la justificaci\u00f3n que necesita y sostener sus ataques sobre territorio liban\u00e9s. Y lo hace con plena conciencia de las consecuencias: mientras esos ataques no cesen, no habr\u00e1 acuerdo posible con Teher\u00e1n. Aqu\u00ed emerge la contradicci\u00f3n de fondo, la que pone al desnudo la ausencia de estrategia: \u00bfc\u00f3mo puede Estados Unidos no lograr controlar a su principal aliado en plena negociaci\u00f3n? La respuesta resulta inc\u00f3moda: no puede, porque controlar a un aliado exige, tambi\u00e9n, diplomacia \u2014presi\u00f3n, incentivos, garant\u00edas, una arquitectura de negociaci\u00f3n\u2014, y eso es justamente lo que se ha desmantelado. Resulta evidente que Israel no desea un acuerdo de paz: sabe que la paz cerrar\u00eda la ventana que hoy mantiene abierta para continuar expandi\u00e9ndose a trav\u00e9s del L\u00edbano, sin mencionar el caso de Palestina. A un actor que sabotea de ese modo solo se lo neutraliza mediante la diplomacia, no proporcion\u00e1ndole m\u00e1s armamento.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, la diplomacia no ha desaparecido: simplemente cambi\u00f3 de manos. Mientras Washington abdicaba de su rol, fueron las canciller\u00edas del Golfo las que nunca dejaron de acercar posiciones entre los actores en conflicto, y fue la mediaci\u00f3n de Pakist\u00e1n y de otras naciones la que finalmente logr\u00f3 imponer un alto al fuego. El hecho de que potencias medias y regionales hayan ocupado el lugar que dej\u00f3 vacante la principal potencia del planeta dice mucho sobre el estado actual del sistema internacional. La diplomacia sigue funcionando; lo que fall\u00f3 fue quien deb\u00eda ejercerla y opt\u00f3 por no hacerlo.<\/p>\n<p>Pero que exista un alto el fuego no significa que exista paz, y conviene no confundir ambos conceptos. Los temas centrales permanecen sin resolverse: qu\u00e9 ocurrir\u00e1 una vez vencido el plazo de sesenta d\u00edas en el estrecho de Ormuz, qu\u00e9 destino tendr\u00e1 el programa nuclear iran\u00ed, qu\u00e9 suceder\u00e1 con el L\u00edbano. Ninguna de esas preguntas se responde con un memorando firmado durante una cena. Se responden con meses \u2014acaso a\u00f1os\u2014 de negociaci\u00f3n seria, paciente y profesional; es decir, con lo \u00fanico que ha escaseado a lo largo de todo este conflicto.<\/p>\n<p>Hoy persisten las contradicciones en torno a los detalles del acuerdo, y persistir\u00e1n tambi\u00e9n ma\u00f1ana. Pero hay una certeza: la falta de diplomacia por parte de Estados Unidos prolong\u00f3 innecesariamente la guerra, profundiz\u00f3 el da\u00f1o sobre la regi\u00f3n y golpe\u00f3 a la econom\u00eda mundial en su conjunto. Y si no se recupera el arte que tan a la ligera se descart\u00f3, este alto el fuego no ser\u00e1 el final de la tormenta, sino apenas su intervalo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Franco Serrano<\/strong><\/em><br \/>\nIntegrante<br \/>\nDepartamento de Medio Oriente<br \/>\nIRI-UNLP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Franco Serrano<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":45250,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[1858,1138],"class_list":["post-46296","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones-iri","tag-a2026opdemo","tag-opdemo","entry","has-media"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1-600x200.png",600,200,true],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1-272x182.png",272,182,true],"sow-blog-portfolio":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1-375x200.png",375,200,true],"sow-blog-grid":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1-720x200.png",720,200,true],"sow-blog-alternate":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Noeli Scarpelli","author_link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/author\/noeli\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"por Franco Serrano","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46296","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46296"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46296\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46298,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46296\/revisions\/46298"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45250"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46296"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46296"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46296"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}