{"id":47163,"date":"2026-09-17T12:12:00","date_gmt":"2026-09-17T15:12:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=47163"},"modified":"2026-09-09T12:15:16","modified_gmt":"2026-09-09T15:15:16","slug":"los-desafios-del-pivote-canada-frente-a-su-interdependencia-con-estados-unidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2026\/09\/17\/los-desafios-del-pivote-canada-frente-a-su-interdependencia-con-estados-unidos\/","title":{"rendered":"Los desaf\u00edos del pivote: Canad\u00e1 frente a su interdependencia con Estados Unidos"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-59c3f77b default uagb-is-root-container\"><div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"http:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/feat-anuario-2026.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"200\" src=\"http:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/feat-anuario-2026.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-46716\" srcset=\"https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/feat-anuario-2026.png 750w, https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/feat-anuario-2026-300x80.png 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"departamento wp-block-paragraph\">Departamento de Am\u00e9rica del Norte<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Art\u00edculos<\/h6>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Los desaf\u00edos del pivote: Canad\u00e1 frente a su interdependencia con Estados Unidos<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"departamento wp-block-paragraph\">Gregorio Colere<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup><strong><sup>[1]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que asumi\u00f3 la jefatura de gobierno en marzo de 2025, Mark Carney ha buscado reducir la dependencia que Ottawa sostiene respecto a Washington e incrementar las opciones estrat\u00e9gicas de Canad\u00e1. Para ello, se opt\u00f3 por una estrategia de diversificaci\u00f3n de la pol\u00edtica exterior que le permita, en \u00faltima instancia, poder escapar de la vulnerabilidad que supone su relaci\u00f3n con la Casa Blanca, una vulnerabilidad que Trump ha puesto de manifiesto. Mediante el tejido de nuevas relaciones, Carney procura poder balancear el gigantesco peso que representa el v\u00ednculo con Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario se\u00f1alar que la estrategia no apunta al desacoplamiento, en tanto no existe voluntad de cortar los lazos existentes con Washington, ni tampoco se discute la importancia de la relaci\u00f3n. Ottawa no est\u00e1 buscando quitarse de encima su v\u00ednculo con su vecino; en realidad, el foco est\u00e1 puesto en diversificar para agregar y profundizar v\u00ednculos con terceros que operen como contrapeso. Carney entiende que, al conseguir esta diversificaci\u00f3n, Canad\u00e1 obtendr\u00e1 mayores cuotas de autonom\u00eda para la consecuci\u00f3n de sus intereses. De esta manera, para la doctrina Carney la diversificaci\u00f3n es el instrumento para llegar a la meta final, la autonom\u00eda. El primer ministro lo reconoci\u00f3 expl\u00edcitamente al afirmar \u201c<em>our core objective across these partnerships is to increase our strategic autonomy. Because we live in a world where integration has been weaponised. Because a country that cannot feed, fuel or defend itself is not truly <\/em><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2026\/may\/28\/mark-carney-trade-partnership-canada-america\"><em>sovereign<\/em><\/a>\u201d [Nuestro objetivo fundamental en estas asociaciones es aumentar nuestra autonom\u00eda estrat\u00e9gica. Porque vivimos en un mundo donde la integraci\u00f3n se ha convertido en un arma. Porque un pa\u00eds que no puede alimentarse, abastecerse de energ\u00eda o defenderse no es verdaderamente soberano] (The Guardian, 2026).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hecho de que Canad\u00e1 sea un actor con baja autonom\u00eda no se explica simplemente por su dependencia respecto a Estados Unidos, mas por la ausencia de alternativas estrat\u00e9gicas. En t\u00e9rminos de Keohane y Nye (1988), todos los pa\u00edses mantienen alg\u00fan grado de interdependencia con otros y son por tanto sensibles entre ellos; los shocks se transmiten r\u00e1pidamente de un punto geogr\u00e1fico a otro. Pero la sensibilidad no equivale a vulnerabilidad. Un pa\u00eds es vulnerable cuando, adem\u00e1s de sentir el impacto, carece de opciones de ajuste que le permitan mitigarlo a un costo razonable. Canad\u00e1 ilustra dicha situaci\u00f3n, y esa falta de opciones la vuelve vulnerable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los propios padres de la interdependencia compleja reconocen el potencial de la misma como fuente de poder para afectar resultados. Si un Estado es consciente de que su contraparte est\u00e1 falta de alternativas razonables, sabe que cuenta con un recurso pol\u00edtico significativo. Precisamente, Washington sabe que Ottawa no tiene a d\u00f3nde ir, y eso le otorga una palanca de coerci\u00f3n que Trump no dud\u00f3 en utilizar. Ahora bien, al contar con m\u00e1s opciones, un actor podr\u00eda ver disminuida su vulnerabilidad al mismo tiempo que matiza la relevancia del recurso de la interdependencia para el otro actor. En consecuencia, su posici\u00f3n negociadora se engrandece y lo dota de mayores m\u00e1rgenes de acci\u00f3n. De esta forma, un Canad\u00e1 con mercados europeos consolidados, con relaciones funcionales en el Indo-Pac\u00edfico y con socios comerciales en Asia y Am\u00e9rica Latina no ser\u00eda un Canad\u00e1 desvinculado de Estados Unidos, sino un Canad\u00e1 que negocia desde una posici\u00f3n menos vulnerable; uno cuya dependencia existe pero est\u00e1, al menos parcialmente, compensada por alternativas. Justamente, ese es el margen de decisi\u00f3n que la doctrina Carney busca reconstruir.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>D\u00e9j\u00e0 vu<\/em> en Ottawa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los libros de historia nos muestran que este no es el primer intento de Canad\u00e1 en esa direcci\u00f3n. Diefenbaker, primer ministro entre 1957 y 1963, experiment\u00f3 una relaci\u00f3n algo tumultuosa con Estados Unidos, cuyo programa de gobierno, como causa y como consecuencia, incluy\u00f3 medidas para reducir la dependencia comercial. Pero el proyecto m\u00e1s ambicioso se dio bajo la administraci\u00f3n de Trudeau padre, en los a\u00f1os setenta. Por ese entonces, el ministro de Relaciones Exteriores, Sharp, opt\u00f3 por la <em>Third Option<\/em> como estrategia de pol\u00edtica exterior. Su argumento era que Ottawa ten\u00eda tres opciones con respecto a Washington: mantener el <em>status quo<\/em> de la relaci\u00f3n (primera opci\u00f3n), profundizar la integraci\u00f3n (segunda opci\u00f3n) o desarrollar una estrategia para aminorar la dependencia (tercera opci\u00f3n). Esta \u00faltima implicaba una pata dom\u00e9stica, con el fortalecimiento de la econom\u00eda canadiense, y una externa, a trav\u00e9s de la diversificaci\u00f3n de sus v\u00ednculos en el plano internacional (Mace &amp; Hervouet, 1989). Pareciera entonces que estamos frente a un <em>d\u00e9j\u00e0 vu<\/em>, en cuanto la doctrina Carney presenta esa misma composici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 Sharp y Trudeau persiguieron dicha estrategia de reducci\u00f3n de la dependencia? El detonante inmediato fue el shock Nixon de 1971, que conllev\u00f3 una suba de aranceles y puso punto final al orden de Bretton Woods con su consiguiente impacto en Canad\u00e1. Como en nuestros tiempos, se hablaba en ese entonces del fin de la relaci\u00f3n especial entre ambos pa\u00edses. Pero a su vez, la causa estructural a esta reorientaci\u00f3n se hallaba en los cambios experimentados en el orden internacional desde la d\u00e9cada de los sesenta, a saber, la <em>d\u00e9tente<\/em> entre las superpotencias, el crecimiento econ\u00f3mico de Europa y Jap\u00f3n y el auge del Tercer Mundo y su nacionalismo econ\u00f3mico, factores que se combinaron para favorecer el desarrollo de pol\u00edticas exteriores m\u00e1s autonomistas en el mundo. As\u00ed, el ensayo canadiense no fue un fen\u00f3meno aislado, sino parte de una tendencia m\u00e1s global. En estos a\u00f1os se cuentan otros intentos por desarrollar pol\u00edticas exteriores m\u00e1s \u201cpropias\u201d dentro del bloque occidental, como De Gaulle en Francia, Brandt en Alemania Occidental o diversos casos en Am\u00e9rica Latina como Echeverr\u00eda en M\u00e9xico o Velasco Alvarado en Per\u00fa. Por supuesto, las motivaciones y objetivos en cada uno de estos casos era distinto, pero todos se caracterizaron por haber procurado alcanzar cierto nivel de independencia con respecto al hegem\u00f3n, lo que evidenci\u00f3 un nivel de polarizaci\u00f3n relativamente m\u00e1s bajo que a\u00f1os anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esta manera, el gobierno canadiense despleg\u00f3 esta estrategia en dos planos. En el campo econ\u00f3mico comenz\u00f3 a regular las inversiones extranjeras, a desarrollar programas de promoci\u00f3n comercial dirigidos especialmente al Tercer Mundo y busc\u00f3 fundamentalmente un <em>contractual link<\/em> con la Comunidad Europea. Mientras que en la esfera de defensa adopt\u00f3 una serie de medidas para reafirmar el control sobre su espacio a\u00e9reo en el marco del NORAD (del ingl\u00e9s, Comando de Defensa Aeroespacial de Norteam\u00e9rica) y reorient\u00f3 sus prioridades militares. No obstante, estas dos dimensiones quedaron enlazadas, en tanto Helmut Schmidt, el canciller de Alemania Occidental, condicion\u00f3 impl\u00edcitamente el apoyo europeo al \u201cv\u00ednculo contractual\u201d a una mayor contribuci\u00f3n militar canadiense en la OTAN, sintetizado en la f\u00f3rmula <em>&#8216;no tanks, no trade&#8217;<\/em>. En el nivel dom\u00e9stico, la estrategia industrial no lleg\u00f3 a concretarse, y el sector privado canadiense no modific\u00f3 sustancialmente su comportamiento (Maas, 2016; Mace &amp; Hervouet, 1989; Schneider, 1980).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consecuencia, las exportaciones e inversiones siguieron concentradas en el mercado estadounidense, y la tercera opci\u00f3n no result\u00f3 eficaz en su objetivo de reducir los niveles de dependencia. La crisis econ\u00f3mica de fines de los setenta termin\u00f3 por socavar el impulso autonomista, y el propio gobierno de Trudeau vir\u00f3 hacia negociaciones de libre comercio con Washington, proceso que fue completado por el gobierno de Mulroney. As\u00ed, el acuerdo de libre comercio de 1988 represent\u00f3, en cierto sentido, la admisi\u00f3n de que la dependencia era irreversible en el corto plazo, y que conven\u00eda institucionalizarla antes que combatirla. En otras palabras, la segunda opci\u00f3n prevaleci\u00f3 sobre la tercera.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPuede ser esta vez distinto?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vemos entonces que la doctrina Carney no es pionera ni original. Mientras que la experiencia actual y la tercera opci\u00f3n tienen como denominador com\u00fan el estar enmarcadas en un escenario de declive del poder estadounidense, la realidad del sistema internacional contempor\u00e1neo difiere del pasado. En contraste a la r\u00edgida bipolaridad que imper\u00f3 hasta el Tratado de Belavezha, y a la unipolaridad que le sigui\u00f3, la aritm\u00e9tica polar del orden actual es objeto de debate. A pesar de ello, la difusi\u00f3n de capacidades entre m\u00faltiples actores y la existencia de centros de poder regional configuran una estructura que ofrece a los Estados un abanico de opciones m\u00e1s amplio que en d\u00e9cadas anteriores. Como muestran Farrell y Newman (2019), Estados Unidos conserva capacidades significativas para elevar los costos de la autonom\u00eda a trav\u00e9s del control de nodos econ\u00f3micos y tecnol\u00f3gicos clave. Aun as\u00ed, esa dispersi\u00f3n de capacidades ofrece m\u00e1rgenes que antes no exist\u00edan. En este contexto, las potencias medias como Canad\u00e1 rechazan una estrategia de <em>bandwagoning <\/em>alrededor de alg\u00fan gran jugador, y apuestan por el <em>hedging<\/em>, a fin de preservar sus m\u00e1rgenes de autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero los cambios no se dieron s\u00f3lo en la estructura, sino tambi\u00e9n en el agente. Las tensiones entre Estados Unidos y Canad\u00e1 tampoco son una novedad, existieron previo a la presidencia de Trump. Con Nixon por los aranceles, con Reagan por la industria forestal y las lluvias \u00e1cidas, o con Obama por el oleoducto Keystone XL. Mas en estos casos, Estados Unidos sigui\u00f3 siendo visto como un hegem\u00f3n predecible y confiable, Canad\u00e1 continu\u00f3 percibiendo a su vecino como un socio de confianza. A pesar de los desacuerdos puntuales, los funcionarios canadienses pod\u00edan estar seguros de que no compromet\u00edan la totalidad de la relaci\u00f3n, enmarcada en una l\u00f3gica kantiana. En la actualidad, sin embargo, la situaci\u00f3n se ha alterado. El liderazgo de Washington es visto como impredecible y err\u00e1tico, fogoneado por declaraciones provocadoras acerca de anexiones, exclusiones y acusaciones, seguido de medidas que da\u00f1aron la relaci\u00f3n comercial. En consecuencia, Ottawa ya no puede asegurar previsibilidad ni un horizonte claro en la relaci\u00f3n con su vecino, que parece alejarse de aquella l\u00f3gica kantiana. Esto hace al intento de diversificaci\u00f3n y reducci\u00f3n de dependencia no solamente deseable, sino necesario, en tanto nadie quisiera depender de alguien en el cual no se sabe que har\u00e1 ma\u00f1ana y que aparece hostil para con uno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, la combinaci\u00f3n de estos cambios a nivel estructura y a nivel agente volvi\u00f3 a poner las tres opciones sobre la mesa. La exposici\u00f3n a la vulnerabilidad experimentada desde la vuelta de Trump descarta la primera y segunda opci\u00f3n, dado que ni continuar con el <em>status quo<\/em> ni profundizar la integraci\u00f3n aparecen como escenarios deseables. El <em>status quo<\/em>, l\u00f3gicamente, ha demostrado que puede exponer a Canad\u00e1 a grandes riesgos, mientras que una mayor integraci\u00f3n acarrea la posibilidad de ensanchar esos riesgos en cuanto se tratar\u00eda de un mayor grado de interdependencia. La tercera opci\u00f3n, en cambio, resulta mucho m\u00e1s atractiva, pero no por ello deja de ser compleja. Esto en tanto no se trata de una dependencia que pueda ser amortiguada de un d\u00eda para el otro, ni bastar\u00e1 con la firma de un nuevo tratado de comercio. La interdependencia en esta relaci\u00f3n es al mismo tiempo estructural y asim\u00e9trica, y se manifiesta tanto en el plano material como ideacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablamos de una dependencia estructural porque est\u00e1 enraizada en el conjunto de la relaci\u00f3n, no refiere a un punto o tema en particular, sino que abarca todas las aristas del v\u00ednculo. La geograf\u00eda, la integraci\u00f3n de sus cadenas globales de valor, los acuerdos de inteligencia, la integraci\u00f3n energ\u00e9tica o el comando de defensa NORAD son ejemplos de la profundidad de esta interrelaci\u00f3n. Y por cierto, la complejidad de ahora es incluso mayor que en los setenta. Desde que se opt\u00f3 por la tercera opci\u00f3n atravesamos el CUSFTA en 1988, el NAFTA en 1994 y el CUSMA en 2020, que no han sino amplificado la magnitud de la interdependencia y dificultado la tarea de atenuarla. As\u00ed, se comprende que esta situaci\u00f3n no se puede modificar con un cambio de gobierno o con una \u00fanica decisi\u00f3n de pol\u00edtica, sino que requiere de un horizonte largoplacista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ello se suma el car\u00e1cter asim\u00e9trico de esta interrelaci\u00f3n. Esto es, Canad\u00e1 depende mucho m\u00e1s de Estados Unidos de lo que Estados Unidos depende de Canad\u00e1. No hay dudas de que ambas econom\u00edas est\u00e1n mutuamente integradas, pero no al mismo grado, y los n\u00fameros dan cuenta de ello. El 75% de las exportaciones canadienses tiene como destino a su vecino, y representan un tercio de la econom\u00eda, mientras que las importaciones estadounidenses explican la mitad del total; en contraste, las exportaciones estadounidenses a Canad\u00e1 cuentan el 17%, y explican s\u00f3lo el 3% de su econom\u00eda, al tiempo que las importaciones son el 11% (Maher, 2025). Queda claro que una disrupci\u00f3n en los flujos comerciales tendr\u00e1 impactos desiguales entre los dos pa\u00edses. De esta forma, esta asimetr\u00eda le otorga mayores incentivos a Canad\u00e1 para perseguir una pol\u00edtica de diversificaci\u00f3n que le permita mitigar ese desequilibrio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, dijimos que la dependencia se manifiesta material y ideacionalmente. En lo material, Canad\u00e1 depende de la importaci\u00f3n de autom\u00f3viles, maquinaria, productos electr\u00f3nicos y bienes de consumo estadounidenses. Al mismo tiempo, esta materialidad se refleja en los flujos de inversiones, donde Estados Unidos representa la mitad del stock de IED en Canad\u00e1, y las empresas canadienses, a su vez, concentran la mayor parte de sus activos e inversiones transfronterizas en el mercado estadounidense. Pero la dependencia es tambi\u00e9n ideacional. Las elites canadienses, pol\u00edticas y empresariales, interiorizaron la relaci\u00f3n con Estados Unidos como el horizonte natural de su pol\u00edtica exterior, pero esta noci\u00f3n de privilegio y de relaci\u00f3n especial ya no puede darse por sentada, como escribi\u00f3 un ex-embajador canadiense ante Washington, Burney, en su art\u00edculo <em>Canada-US Relations: No Longer Special or Privileged<\/em>. Las conductas empresariales, decisiones de inversi\u00f3n y los v\u00ednculos institucionales est\u00e1n en gran parte atravesadas por este componente y orientaci\u00f3n sur. Esto agrega una nueva capa de complejidad a la estrategia, ya que, como tambi\u00e9n reconoce Paikin (2021), eliminar la relaci\u00f3n con Washington como punto de partida intelectual del compromiso de Canad\u00e1 con el mundo ser\u00eda una tarea tanto psicol\u00f3gica como t\u00e9cnica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, \u00bfpuede esta vez ser distinto? Ciertamente, la pol\u00edtica exterior de Carney muestra movimientos claros en esa direcci\u00f3n. En el plano comercial, ha negociado y firmado acuerdos con una diversidad de socios en el Indo-Pac\u00edfico, Medio Oriente, Am\u00e9rica Latina y Europa, apuntando a duplicar las exportaciones a destinos distintos de Estados Unidos. En el plano de defensa, alcanz\u00f3 por primera vez el umbral del 2% del PBI exigido por la OTAN, avanz\u00f3 en la incorporaci\u00f3n a la iniciativa europea <em>SAFE<\/em> para diversificar proveedores militares, y firm\u00f3 acuerdos de seguridad e inteligencia con socios del Indo-Pac\u00edfico. A ello se suma la reconstrucci\u00f3n de v\u00ednculos pol\u00edticos con Beijing y Nueva Delhi y el impulso al concepto de geometr\u00eda variable (coaliciones <em>ad-hoc<\/em> antes que alianzas fijas) como forma de posicionar a las potencias medias en la mesa de negociaciones antes que en el men\u00fa, seg\u00fan la f\u00f3rmula empleada por Carney en Davos. Son avances reales y concretos, pero su impacto es peque\u00f1o en comparaci\u00f3n al punto de partida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, las experiencias pasadas y el ADN de esta interdependencia plantean dudas sobre hasta qu\u00e9 punto puede Canad\u00e1 reducir la vulnerabilidad que le supone la relaci\u00f3n. A pesar de los cambios sist\u00e9micos en el orden internacional, los obst\u00e1culos estructurales siguen ah\u00ed y son grandes. A modo de ejemplo, un acuerdo firmado con Abu Dhabi contempla inversiones por 50.000 millones de d\u00f3lares en el plazo de diez a\u00f1os, mientras que el stock de inversiones estadounidenses es de 500.000 millones de d\u00f3lares. As\u00ed, la escala de la relaci\u00f3n, el elemento cognitivo y la geograf\u00eda son los tres grandes desaf\u00edos, para los cuales la pol\u00edtica exterior no ser\u00e1 suficiente. Tal vez la se\u00f1al m\u00e1s alentadora para este programa sea el cambio actitudinal en la sociedad canadiense para con los Estados Unidos en el \u00faltimo tiempo, que supone cierto resquebrajamiento de la dependencia psicol\u00f3gica como primer paso para sostener esta tercera opci\u00f3n renovada. Pero una compa\u00f1\u00eda canadiense que produce para Estados Unidos no podr\u00e1 redirigir su producci\u00f3n a Europa s\u00f3lo por medio de un acuerdo comercial; requiere hundir capital para reconvertir su planta, sus proveedores, sus clientes. En definitiva, la pol\u00edtica exterior es uno de los componentes de este proyecto, que, como en los setenta, est\u00e1 siendo articulada con la pol\u00edtica dom\u00e9stica, de manera tal de impulsar una pol\u00edtica industrial que cree las condiciones y los incentivos para internalizar la diversificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El pivote aplicado<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El incierto resultado de las negociaciones en curso por la revisi\u00f3n del CUSMA refuerza tambi\u00e9n esta direcci\u00f3n de pol\u00edtica exterior. Hasta ahora, la econom\u00eda canadiense logr\u00f3 amortiguar una gran parte del arsenal comercial de Trump con las disposiciones del tratado de comercio. Sin embargo, si el acuerdo no se renovara (algo nada improbable hoy en d\u00eda), el contar con mercados y socios alternativos podr\u00eda moderar el impacto de dicho arsenal al brindarle opciones de ajuste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque, de nuevo, lo que se busca no es desacoplar su econom\u00eda de Estados Unidos, sino contar con opciones que reduzcan la vulnerabilidad a la que Canad\u00e1 est\u00e1 expuesta. De hecho, esa interrelaci\u00f3n econ\u00f3mica es al mismo tiempo el atractivo que Ottawa busca posicionar en las negociaciones econ\u00f3micas con otros actores, como reconoci\u00f3 un funcionario canadiense en conversaciones con Reuters (Mukherjee, 2026). Su conexi\u00f3n econ\u00f3mica con la regi\u00f3n en su conjunto brinda la posibilidad de integrarse a las cadenas de valor norteamericanas, algo muy valorado por quienes buscan hacer negocios en Canad\u00e1. As\u00ed, curiosamente, esta interdependencia es utilizada por los negociadores de Ottawa como un activo en las conversaciones con otros pa\u00edses, transformando la dependencia en un aspecto clave en la estrategia de diversificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s a\u00fan, una menor vulnerabilidad le dar\u00eda a Canad\u00e1 un mayor poder en las negociaciones del CUSMA, o al menos reducir\u00eda esa capacidad de presi\u00f3n estadounidense aludida anteriormente. Con el grado actual de dependencia, Washington puede f\u00e1cilmente hacer uso de ella para influir en la conducta de Ottawa, como se evidenci\u00f3 cuando Trudeau debi\u00f3 dar marcha atr\u00e1s con el proyecto de impuesto a las grandes empresas tecnol\u00f3gicas tras la amenaza de Trump de aumentar los aranceles. Como demuestran Keohane y Nye (1988), contar con dicha ventaja no siempre se traduce linealmente en capacidad para afectar resultados. En t\u00e9rminos de Aron (1963), el poder potencial no equivale al poder efectivo. Aun as\u00ed, la potencialidad de hacerlo es real, y debe ser tenida en cuenta. Si Canad\u00e1 quiere evitar grandes concesiones a la protecci\u00f3n de su industria l\u00e1ctea, debe aumentar sus recursos de negociaci\u00f3n. Moderar el poder que la Casa Blanca podr\u00eda ejercer como consecuencia de la dependencia es una manera de mejorar sus recursos de negociaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esta mayor capacidad negociadora tambi\u00e9n podr\u00eda aplicarse en otras mesas, no s\u00f3lo en la comercial. A modo de ejemplo, Canad\u00e1 y Estados Unidos mantienen abierta una disputa sobre el status legal del Paso del Noroeste, las rutas mar\u00edtimas que atraviesan el \u00e1rtico canadiense y cuya importancia aumenta a medida que el deshielo avanza. Mientras que para Canad\u00e1 constituyen aguas interiores amparadas bajo su soberan\u00eda, Estados Unidos entiende que se tratan de estrechos internacionales de libre navegaci\u00f3n. Llegado el momento de sentarse a negociar sobre este punto, un Ottawa menos vulnerable a Washington tendr\u00eda m\u00e1s probabilidades de alcanzar un acuerdo favorable a sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicho ello, se comprende el para qu\u00e9 de los objetivos de Carney. Frente a un hegem\u00f3n en el cual ya no puede confiar, y en un mundo que se torna cada d\u00eda m\u00e1s inestable y que no tiene un horizonte claro, Canad\u00e1 entiende que puede confiar s\u00f3lo en su propia agencia. Pero esa agencia requiere de niveles de autonom\u00eda que le permitan moverse en el tablero internacional sin presiones externas. La reducci\u00f3n de la vulnerabilidad y dependencia con Estados Unidos es precisamente un paso necesario para saltear potenciales constre\u00f1imientos de su vecino. Ahora bien, esta b\u00fasqueda de alternativas no es s\u00f3lo un fen\u00f3meno canadiense ni de Norte Am\u00e9rica, sino que es tambi\u00e9n identificable en otras partes del globo. Alsudairi et al. (2026) hacen referencia a las estrategias de reducci\u00f3n de riesgos llevadas a cabo por pa\u00edses \u00e1rabes con fuertes lazos con Estados Unidos y lo mismo sucede en Europa: \u201c<em>they are pursuing whatever options are available in case the bet on Washington fails completely<\/em>\u201d [est\u00e1n explorando todas las opciones disponibles en caso de que la apuesta por Washington fracase por completo]. Carney no gobierna ni Arabia Saudita, ni Om\u00e1n, ni la Uni\u00f3n Europea, pero todos dejaron atr\u00e1s la <em>Pax Americana<\/em> y la percepci\u00f3n de Washington como garante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, a pesar de sus esfuerzos, la naturaleza de esta relaci\u00f3n bilateral plantea grandes interrogantes acerca de cu\u00e1l ser\u00e1 el nivel de \u00e9xito de esta tercera opci\u00f3n renovada. Aunque con un contexto internacional <em>a priori<\/em> m\u00e1s favorable, sus desaf\u00edos contin\u00faan siendo los mismos a los que se enfrent\u00f3 en su versi\u00f3n original, pero esta vez potenciados. Sin embargo, la propia decisi\u00f3n de llevar a cabo esta estrategia debe ser le\u00edda como un s\u00edntoma de que la relaci\u00f3n con Washington ya no es asumida como un dato del mundo por parte de sus aliados. Evidencia la b\u00fasqueda de un nuevo horizonte estrat\u00e9gico por parte de las potencias medias, que desde 1945 encontraron en Estados Unidos el garante de sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fuentes consultadas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alsudairi, M., Ghiselli, A., y Glasserman, A. (2026, 21 de julio). The Gulf&#8217;s China problem. <em>Foreign Affairs<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.foreignaffairs.com\/china\/gulfs-china-problem\">https:\/\/www.foreignaffairs.com\/china\/gulfs-china-problem<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aron, R. (1963). <em>Paz y guerra entre las naciones<\/em>. Revista de Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bromke, A., y Nossal, K. R. (1987, 1 de septiembre). A turning point in U.S.-Canadian relations. <em>Foreign Affairs<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.foreignaffairs.com\/articles\/canada\/1987-09-01\/turning-point-us-canadian-relations\">https:\/\/www.foreignaffairs.com\/articles\/canada\/1987-09-01\/turning-point-us-canadian-relations<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Burney, D. H. (2020). Canada-US relations: No longer special or privileged. <em>American Review of Canadian Studies<\/em>, <em>50<\/em>(1), 128-132. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/02722011.2020.1748925\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/02722011.2020.1748925<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Farrell, H., y Newman, A. L. (2019). Weaponized interdependence: How global economic networks shape state coercion. <em>International Security<\/em>, <em>44<\/em>(1), 42-79. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1162\/isec_a_00351\">https:\/\/doi.org\/10.1162\/isec_a_00351<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Flynn, G. J. (2023). <em>Diefenbaker serves as Canadian Prime Minister<\/em>. EBSCO. <a href=\"https:\/\/www.ebsco.com\/research-starters\/history\/diefenbaker-serves-canadian-prime-minister\">https:\/\/www.ebsco.com\/research-starters\/history\/diefenbaker-serves-canadian-prime-minister<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gunitsky, S. (2026). The Carney Doctrine: Is Canada breaking with America? <em>Survival: Global Politics and Strategy<\/em>, <em>68<\/em>(2), 49-58. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/00396338.2026.2647636\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/00396338.2026.2647636<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Haggart, B. (2025, 4 de febrero). Trump&#8217;s trade war is forcing Canada to revive a decades-old plan to reduce U.S. dependence. <em>The Conversation<\/em>. <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/trumps-trade-war-is-forcing-canada-to-revive-a-decades-old-plan-to-reduce-u-s-dependence-248433\">https:\/\/theconversation.com\/trumps-trade-war-is-forcing-canada-to-revive-a-decades-old-plan-to-reduce-u-s-dependence-248433<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Keohane, R., y Nye, J. (1988). <em>Poder e interdependencia<\/em>. Grupo Editor Latinoamericano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Maas, F. (2016). \u00abWe must take our allies&#8217; views into account\u00bb: Pierre Trudeau and the turn back to NATO in the mid-1970s. <em>International Journal<\/em>, <em>71<\/em>(2), 266-282. <a href=\"https:\/\/www.jstor.org\/stable\/44631185\">https:\/\/www.jstor.org\/stable\/44631185<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mace, G., y Hervouet, G. (1989). Canada&#8217;s Third Option: A complete failure? <em>Canadian Public Policy \/ Analyse de Politiques<\/em>, <em>15<\/em>(4), 387-404. <a href=\"https:\/\/www.jstor.org\/stable\/3550355\">https:\/\/www.jstor.org\/stable\/3550355<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Maher, S. (2025, 15 de febrero). How Canada got hooked on the U.S. economy. <em>TIME<\/em>. <a href=\"https:\/\/time.com\/7225251\/canada-dependent-us-economy-tariffs-trump\/\">https:\/\/time.com\/7225251\/canada-dependent-us-economy-tariffs-trump\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mukherjee, P. (2026, 8 de junio). Mark Carney&#8217;s trade push collides with reality of US dependence. <em>Reuters<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/business\/mark-carneys-trade-push-collides-with-reality-us-dependence-2026-06-09\/\">https:\/\/www.reuters.com\/business\/mark-carneys-trade-push-collides-with-reality-us-dependence-2026-06-09\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Paikin, Z. (2021, 17 de septiembre). After the election: Three options for Canada&#8217;s foreign policy. <em>The Institute for Peace and Diplomacy<\/em>. <a href=\"https:\/\/peacediplomacy.org\/2021\/09\/17\/after-the-election-three-options-for-canadas-foreign-policy\/\">https:\/\/peacediplomacy.org\/2021\/09\/17\/after-the-election-three-options-for-canadas-foreign-policy\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Schneider, F. D. (1980). Exploring the Third Option: Canadian foreign policy and defense. <em>Current History<\/em>, <em>79<\/em>(460), 121-124, 152-153. <a href=\"https:\/\/www.jstor.org\/stable\/45314885\">https:\/\/www.jstor.org\/stable\/45314885<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">The Guardian. (2026, 28 de mayo). Carney calls for new US-Canada partnership to \u00abhelp make America great again\u00bb. <em>The Guardian<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2026\/may\/28\/mark-carney-trade-partnership-canada-america\">https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2026\/may\/28\/mark-carney-trade-partnership-canada-america<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Investigador en el Grupo de Estudios sobre Pol\u00edtica Internacional de Am\u00e9rica del Norte (GEPIAN), perteneciente al Centro de Investigaciones en Pol\u00edtica y Econom\u00eda Internacional (CIPEI).<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Gregorio 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