{"id":47401,"date":"2026-09-16T11:50:34","date_gmt":"2026-09-16T14:50:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=47401"},"modified":"2026-09-16T11:50:54","modified_gmt":"2026-09-16T14:50:54","slug":"la-ruptura-de-la-argamasa-imperial-y-la-crisis-existencial-del-estado-multinacional-britanico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2026\/09\/16\/la-ruptura-de-la-argamasa-imperial-y-la-crisis-existencial-del-estado-multinacional-britanico\/","title":{"rendered":"La ruptura de la argamasa imperial y la crisis existencial del Estado multinacional brit\u00e1nico"},"content":{"rendered":"<p>El Reino Unido de Gran Breta\u00f1a e Irlanda del Norte es un Estado multinacional compuesto por las naciones de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Su configuraci\u00f3n pol\u00edtica contempor\u00e1nea tiene como antecedente fundamental el Acta de Uni\u00f3n de 1707, mediante la cual los reinos de Inglaterra y Escocia quedaron integrados bajo una misma estructura estatal. Gales, ya hab\u00eda sido incorporado a la Corona inglesa desde hac\u00eda mucho tiempo. En 1801, el Acta de Uni\u00f3n con Irlanda ampliar\u00eda aquella estructura, aunque la independencia irlandesa de 1922 redujo posteriormente el territorio insular del Reino Unido a su configuraci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>Pero, la singularidad brit\u00e1nica no reside \u00fanicamente en su car\u00e1cter multinacional. A diferencia de la mayor\u00eda de los Estados europeos, el Reino Unido carece de una constituci\u00f3n codificada en un texto \u00fanico. Su ordenamiento constitucional, se encuentra mayoritariamente distribuido entre leyes, convenciones, precedentes judiciales y diversos documentos hist\u00f3ricos, dentro de un sistema cuyo principio fundamental contin\u00faa siendo la soberan\u00eda parlamentaria. La pertenencia a la uni\u00f3n, por lo tanto, no descansa exclusivamente en una norma constitucional que determine de manera definitiva su composici\u00f3n, sino m\u00e1s bien en la continuidad de un acuerdo pol\u00edtico e hist\u00f3rico entre las diferentes comunidades nacionales.<\/p>\n<p>Esta particularidad explica, al menos en parte, la naturaleza de las actuales tensiones territoriales. En 2014, Escocia celebr\u00f3 un refer\u00e9ndum sobre su independencia autorizado por Westminster en el que, el 55% de los votantes opt\u00f3 por permanecer en el Reino Unido, frente al 45% que hab\u00eda apoyado la independencia. En el caso de Irlanda del Norte, el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 contempla la posibilidad de convocar un refer\u00e9ndum sobre la unificaci\u00f3n irlandesa, solo cuando existan las condiciones que permitan presumir una mayor\u00eda favorable. Gales, por su parte, tambi\u00e9n ha experimentado un crecimiento sostenido de las demandas por una mayor autonom\u00eda.<\/p>\n<p>La pregunta, entonces, no es solamente por qu\u00e9 determinados sectores pol\u00edticos reclaman mayores competencias o independencia. La cuesti\u00f3n m\u00e1s profunda es otra: \u00bfqu\u00e9 es lo que mantiene unido al Reino Unido cuando las razones hist\u00f3ricas que le dieron sentido a esa uni\u00f3n parecen haber perdido parte de su fuerza?<\/p>\n<h5><strong>La argamasa imperial<\/strong><\/h5>\n<p>Para comprender esta cuesti\u00f3n es necesario retroceder m\u00e1s all\u00e1 de las disputas pol\u00edticas contempor\u00e1neas. El Reino Unido fue construido sobre un conjunto de comunidades nacionales cuyas identidades colectivas preced\u00edan ampliamente a la formaci\u00f3n del Estado brit\u00e1nico. Escoceses, galeses e irlandeses pose\u00edan historias, tradiciones, lenguas y formas de identificaci\u00f3n pol\u00edtica propias mucho antes de que Londres consolidara su proyecto unionista. Sin embargo, durante una buena parte de los siglos XVIII, XIX y XX, el imperio brit\u00e1nico fue el elemento capaz de trascender esas diferencias.<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n imperial no fue solamente un proyecto econ\u00f3mico y estrat\u00e9gico, sino que le proporcion\u00f3 un marco identitario capaz de integrar a las diversas comunidades bajo una misma narrativa de poder. As\u00ed, los escoceses, galeses e irlandeses participaron activamente de la expansi\u00f3n imperial, ocuparon posiciones relevantes en las estructuras militares, administrativas y comerciales del imperio y, en numerosos casos, obtuvieron cuantiosos beneficios materiales y simb\u00f3licos derivados de aquella empresa.<\/p>\n<p>El imperio funcion\u00f3 as\u00ed, como una suerte de argamasa pol\u00edtica e identitaria. La identidad brit\u00e1nica \u2014la <em>Britishness<\/em>\u2014 permiti\u00f3 construir una pertenencia supranacional que, sin eliminar las identidades escocesa, galesa e irlandesa, las subordin\u00f3 durante largos per\u00edodos a una identidad estatal m\u00e1s amplia. El problema comenz\u00f3 cuando desapareci\u00f3 aquello que hab\u00eda contribuido decisivamente a sostenerla.<\/p>\n<p>La Segunda Guerra Mundial marc\u00f3 el comienzo de una transformaci\u00f3n hist\u00f3rica que alterar\u00eda profundamente la posici\u00f3n internacional brit\u00e1nica. El proceso de descolonizaci\u00f3n, la p\u00e9rdida del imperio y el desplazamiento del centro de gravedad econ\u00f3mico y estrat\u00e9gico hacia los Estados Unidos y, posteriormente, hacia otras grandes potencias, obligaron al Reino Unido a redefinir su lugar en el mundo.<\/p>\n<p>El problema es que la identidad brit\u00e1nica hab\u00eda sido construida, en una buena medida, alrededor de una determinada concepci\u00f3n del poder internacional. Cuando las bases materiales de ese poder comenzaron a erosionarse, tambi\u00e9n empez\u00f3 a resquebrajarse el relato que lo acompa\u00f1aba.<\/p>\n<h5><strong>Una potencia entre la memoria y la realidad<\/strong><\/h5>\n<p>El final del imperio, sin embargo, no explica por s\u00ed solo la crisis contempor\u00e1nea. Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, el Reino Unido ha venido experimentado una recurrente p\u00e9rdida relativa de peso econ\u00f3mico, industrial y estrat\u00e9gico frente a otras grandes potencias. Esto no significa que haya dejado de ser un actor internacional relevante, dado que contin\u00faa disponiendo de unas significativas capacidades militares, financieras, diplom\u00e1ticas y tecnol\u00f3gicas, ocupando un lugar de privilegio en las instituciones centrales del sistema internacional.<\/p>\n<p>El problema se encuentra en la creciente distancia entre sus capacidades materiales, sus aspiraciones internacionales y la imagen que el pa\u00eds conserva de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Esta tensi\u00f3n atraviesa una buena parte de la historia reciente brit\u00e1nica. La memoria de la potencia imperial, la victoria en las dos guerras mundiales, la relaci\u00f3n especial con los Estados Unidos y la permanente aspiraci\u00f3n a desempe\u00f1ar un papel global, fueron alimentado una concepci\u00f3n del Reino Unido que, no siempre guarda correspondencia con la distribuci\u00f3n contempor\u00e1nea del poder.<\/p>\n<p>El Brexit puede interpretarse, al menos en parte, dentro de esta tensi\u00f3n y para sus impulsores, abandonar la Uni\u00f3n Europea representaba recuperar la autonom\u00eda, soberan\u00eda y la capacidad de acci\u00f3n global. El proyecto del <em>Global Britain<\/em> que vino despu\u00e9s, pretend\u00eda demostrar que el Reino Unido, pod\u00eda recuperar una posici\u00f3n internacional independiente de Bruselas y proyectarse nuevamente como una potencia mundial. Pero el resultado dej\u00f3 en evidencia la paradoja de que una recuperaci\u00f3n de la soberan\u00eda formal no necesariamente se traduce en un incremento equivalente de su poder efectivo.<\/p>\n<p>La salida de la Uni\u00f3n Europea, termin\u00f3 debilitando determinados v\u00ednculos econ\u00f3micos e institucionales con el principal espacio regional al que pertenece geogr\u00e1ficamente el Reino Unido, mientras que la relaci\u00f3n con los Estados Unidos tampoco puede reproducir las condiciones estrat\u00e9gicas de las d\u00e9cadas anteriores. Washington, ya no necesita a Londres de la misma manera que lo necesitaba durante la Guerra Fr\u00eda, y el creciente peso de China, la competencia entre las grandes potencias y la transformaci\u00f3n del sistema internacional obligan a los Estados Unidos a distribuir sus recursos estrat\u00e9gicos de una manera diferente.<\/p>\n<p>La antigua <em>special relationship<\/em> permanece, pero su significado ya no es el mismo.<\/p>\n<p>El Reino Unido se encuentra as\u00ed ante una contradicci\u00f3n dif\u00edcil de resolver: Por un lado, aspira a conservar la capacidad de influencia propia de una gran potencia a la par que sus recursos relativos, se aproximan cada vez m\u00e1s a los de una potencia media.<\/p>\n<h5><strong>La crisis externa y la fractura interna<\/strong><\/h5>\n<p>La cuesti\u00f3n territorial, no puede separarse de esta transformaci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, la pertenencia al Reino Unido estuvo asociada a una narrativa de poder, prosperidad y centralidad internacional. La identidad brit\u00e1nica les ofrec\u00eda a sus distintas naciones una pertenencia que, adem\u00e1s de pol\u00edtica, pose\u00eda un fuerte componente de prestigio. Pero cuando esa pertenencia deja de producir el mismo significado material y simb\u00f3lico, las identidades nacionales preexistentes pueden recuperar su espacio.<\/p>\n<p>Este proceso resulta particularmente visible en Escocia. La experiencia del Brexit, expuso una divergencia profunda entre las preferencias pol\u00edticas de Escocia y las de Inglaterra y Gales. Mientras que una gran mayor\u00eda de los votantes escoceses opt\u00f3 por permanecer en la Uni\u00f3n Europea, el resultado general del Reino Unido determin\u00f3 su salida. Para el nacionalismo escoc\u00e9s, esta divergencia reforz\u00f3 una narrativa seg\u00fan la cual Escocia se encuentra vinculada institucionalmente a decisiones pol\u00edticas que, no necesariamente reflejan su propia voluntad colectiva.<\/p>\n<p>Algo similar, aunque bajo condiciones hist\u00f3ricas diferentes, puede observarse tambi\u00e9n en Irlanda del Norte, donde el cambio demogr\u00e1fico, pol\u00edtico y econ\u00f3mico ha revitalizado el debate sobre una eventual reunificaci\u00f3n de la isla.<\/p>\n<p>La paradoja es evidente. Mientras que el Reino Unido intenta redefinir su posici\u00f3n en el sistema internacional, sus mismos componentes nacionales est\u00e1n cuestionando el sentido de continuar formando parte de ese proyecto estatal.<\/p>\n<p>La crisis, por lo tanto, no es exclusivamente territorial. Es tambi\u00e9n una crisis de significado.<\/p>\n<h5><strong>El retorno de las identidades nacionales<\/strong><\/h5>\n<p>Ser\u00eda, sin embargo, apresurado interpretar este proceso como el preludio inevitable de una desintegraci\u00f3n inmediata del Reino Unido. Las instituciones brit\u00e1nicas conservan una considerable capacidad de adaptaci\u00f3n mientras que, las preferencias por la independencia no constituyen aun mayor\u00edas consolidadas en todas las naciones que integran el Estado.<\/p>\n<p>Pero reducir las demandas autonomistas a un oportunismo electoral o a las coyunturas partidarias ser\u00eda igualmente un error. Las identidades nacionales escocesa, galesa e irlandesa no son construcciones pol\u00edticas recientes. Son comunidades hist\u00f3ricas con una profundidad cultural y social que antecede a la propia formaci\u00f3n del Estado brit\u00e1nico. Lo novedoso es que, tras d\u00e9cadas de relativa subordinaci\u00f3n dentro de una identidad brit\u00e1nica dominante, vuelven a adquirir centralidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n fundamental plantea entonces, el siguiente interrogante \u00bfqu\u00e9 capacidad tendr\u00e1 el Reino Unido para reconstruir una identidad com\u00fan que resulte lo suficientemente atractiva para sus distintas naciones?<\/p>\n<p>Durante siglos, el poder imperial proporcion\u00f3 una respuesta. Despu\u00e9s de 1945, la relaci\u00f3n especial con los Estados Unidos, la inserci\u00f3n europea y la permanencia de instituciones comunes ofrecieron nuevas formas de pertenencia. El Brexit intent\u00f3 reemplazar ese equilibrio mediante el proyecto de una <em>Global Britain<\/em> soberana y global. Pero ninguna de esas f\u00f3rmulas ha logrado todav\u00eda resolver la contradicci\u00f3n entre una identidad construida alrededor de la excepcionalidad brit\u00e1nica y una estructura material cada vez m\u00e1s alejada de las condiciones que hicieron posible aquella excepcionalidad.<\/p>\n<p>La pregunta que enfrenta hoy el Reino Unido no es simplemente si Escocia, Gales o Irlanda del Norte van a permanecer dentro de la uni\u00f3n; es mucho m\u00e1s profunda: \u00bfqu\u00e9 significa ser brit\u00e1nico cuando el poder que hist\u00f3ricamente le hab\u00eda dado contenido a la britanidad ya no existe en la misma forma?<\/p>\n<p>La eventual ruptura del Estado multinacional brit\u00e1nico, si es que alguna vez llega a ocurrir, probablemente no ser\u00e1 la consecuencia de un \u00fanico refer\u00e9ndum como tampoco de una crisis pol\u00edtica. Ser\u00e1 el resultado de un proceso mucho m\u00e1s prolongado, marcado por la erosi\u00f3n de los fundamentos materiales, pol\u00edticos e identitarios que durante siglos hicieron posible imaginar al Reino Unido como una comunidad pol\u00edtica. La antigua argamasa imperial desapareci\u00f3 hace varias d\u00e9cadas. Lo que todav\u00eda est\u00e1 por determinarse, es si ser\u00e1 posible crear una nueva argamasa que tenga la capacidad de seguir manteniendo unida a la uni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Federico Vaccarezza<\/strong><\/em><br \/>\nSecretario<br \/>\nDepartamento de Europa<br \/>\nIRI-UNLP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Federico Vaccarezza<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":45250,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[],"class_list":["post-47401","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones-iri","entry","has-media"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1-300x80.png",300,80,true],"medium_large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"large":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"ocean-thumb-m":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1-600x200.png",600,200,true],"ocean-thumb-ml":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"ocean-thumb-l":["https:\/\/www.iri.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/opinionesIRI-FEAT-750x200-1.png",750,200,false],"sow-carousel-default":["https:\/\/www.iri.edu.ar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