{"id":48384,"date":"2026-11-03T09:19:33","date_gmt":"2026-11-03T12:19:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/?p=48384"},"modified":"2026-11-03T09:19:54","modified_gmt":"2026-11-03T12:19:54","slug":"un-nuevo-1914-estados-unidos-iran-y-el-riesgo-de-una-escalada-sistemica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iri.edu.ar\/index.php\/2026\/11\/03\/un-nuevo-1914-estados-unidos-iran-y-el-riesgo-de-una-escalada-sistemica\/","title":{"rendered":"\u00bfUn nuevo 1914? Estados Unidos, Ir\u00e1n y el riesgo de una escalada sist\u00e9mica"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfPodr\u00eda un enfrentamiento militar entre los Estados Unidos e Ir\u00e1n desencadenar una crisis internacional comparable, en su din\u00e1mica, a la que condujo a la Primera Guerra Mundial? La pregunta no supone que la historia est\u00e9 condenada a repetirse. Plantea, m\u00e1s bien, un interrogante sobre los mecanismos mediante los cuales una confrontaci\u00f3n localizada puede desbordar a sus protagonistas y comprometer la estabilidad del sistema internacional.<\/p>\n<p>La referencia a 1914 resulta pertinente, aunque exige una precisi\u00f3n hist\u00f3rica. El asesinato del archiduque <strong>Francisco Fernando<\/strong> de Austria en Sarajevo, el 28 de junio de aquel a\u00f1o, fue el detonante de la crisis de julio, pero no constituy\u00f3 por s\u00ed solo la causa de la Primera Guerra Mundial. Su transformaci\u00f3n en una guerra generalizada fue el resultado de la interacci\u00f3n de las rivalidades entre las grandes potencias, los compromisos diplom\u00e1ticos y militares, las percepciones de amenaza y las decisiones pol\u00edticas que redujeron progresivamente las posibilidades de desescalada.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n relevante, por lo tanto, no es si un ataque estadounidense contra Ir\u00e1n ser\u00eda el equivalente al asesinato del archiduque, sino si una guerra entre ambos pa\u00edses podr\u00eda terminar desencadenando una secuencia de respuestas capaz de conectar distintos escenarios de confrontaci\u00f3n y alterar el equilibrio internacional.<\/p>\n<h5><strong>Las alianzas y los l\u00edmites de la analog\u00eda hist\u00f3rica<\/strong><\/h5>\n<p>El sistema internacional contempor\u00e1neo presenta una configuraci\u00f3n diferente de la existente en v\u00edsperas de la Primera Guerra Mundial. La Organizaci\u00f3n del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte (OTAN) constituye una alianza militar institucionalizada, con mecanismos permanentes de consulta y compromisos de defensa colectiva. En cambio, la convergencia estrat\u00e9gica entre Rusia, China, Ir\u00e1n y Corea del Norte no configura una alianza militar integrada, con obligaciones multilaterales equivalentes a las de la OTAN.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n es fundamental para comprender los posibles escenarios de escalada.<\/p>\n<p>Rusia e Ir\u00e1n profundizaron su cooperaci\u00f3n a trav\u00e9s del tratado de asociaci\u00f3n estrat\u00e9gica firmado en enero de 2025. Sin embargo, el acuerdo no establece una obligaci\u00f3n de defensa mutua que obligue a Mosc\u00fa a intervenir militarmente frente a un ataque contra Teher\u00e1n. China, por su parte, mantiene una relaci\u00f3n estrat\u00e9gica y econ\u00f3mica con Ir\u00e1n, pero tampoco est\u00e1 obligada a defenderlo militarmente frente a una intervenci\u00f3n estadounidense. Corea del Norte tambi\u00e9n ha estrechado sus v\u00ednculos militares con Rusia, aunque sus compromisos bilaterales no se extienden autom\u00e1ticamente a Ir\u00e1n.<\/p>\n<p>Por lo tanto, no ser\u00eda apropiado asumir que un enfrentamiento entre los Estados Unidos e Ir\u00e1n activar\u00eda autom\u00e1ticamente dos bloques militares dispuestos a combatir entre s\u00ed. La posibilidad de una escalada depender\u00eda principalmente de decisiones pol\u00edticas concretas, de la interpretaci\u00f3n que cada gobierno hiciera de las acciones de sus adversarios y de los costos que estuviera dispuesto a asumir para preservar sus intereses.<\/p>\n<p>Sin embargo, la ausencia de una alianza militar integrada tampoco elimina el riesgo. Incluso sin una coordinaci\u00f3n plena, los distintos actores podr\u00edan adoptar decisiones convergentes que terminaran ampliando las dimensiones de una misma crisis.<\/p>\n<h5><strong>El mecanismo de escalada: cuando las respuestas producen nuevas amenazas<\/strong><\/h5>\n<p>Imaginemos una secuencia hipot\u00e9tica. Los Estados Unidos inicia una operaci\u00f3n militar contra Ir\u00e1n con objetivos inicialmente limitados. Teher\u00e1n le responde atacando instalaciones militares estadounidenses en la regi\u00f3n o ampliando las represalias contra otros objetivos. Si esos ataques provocaran bajas numerosas, Washington podr\u00eda intensificar sus operaciones y ampliar sus objetivos estrat\u00e9gicos.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n dejar\u00eda entonces de depender exclusivamente de las decisiones iniciales de ambos gobiernos. Otros actores tendr\u00edan que evaluar si la crisis amenaza sus propios intereses, su seguridad o su posici\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>Rusia podr\u00eda incrementar su asistencia militar y tecnol\u00f3gica a Ir\u00e1n, endurecer su posici\u00f3n frente a los Estados Unidos o aprovechar la concentraci\u00f3n de recursos estadounidenses en Oriente Medio para aumentar la presi\u00f3n en otros escenarios. China, tendr\u00eda que ponderar los costos econ\u00f3micos y energ\u00e9ticos de una guerra prolongada, as\u00ed como tambi\u00e9n sus consecuencias para la competencia estrat\u00e9gica con Washington. Corea del Norte, por su parte, podr\u00eda interpretar la crisis como una oportunidad para modificar sus propios c\u00e1lculos estrat\u00e9gicos en Asia oriental.<\/p>\n<p>Ninguna de estas respuestas ser\u00eda inevitable. Tampoco demostrar\u00eda, por s\u00ed misma, la existencia de una estrategia conjunta entre Mosc\u00fa, Pek\u00edn, Teher\u00e1n y Pyongyang. El problema surgir\u00eda si las decisiones adoptadas por cada actor, aun respondiendo a intereses diferentes, contribuyeran a generar una confrontaci\u00f3n con un alcance m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece una de las principales lecciones de 1914: una guerra generalizada no requiere necesariamente que todos sus participantes hayan concebido y planificado de antemano el resultado final. Puede emerger de una sucesi\u00f3n de decisiones que, consideradas individualmente, parecen responder a objetivos limitados, pero que, en su interacci\u00f3n, producen consecuencias que ninguno de los protagonistas puede controlar plenamente.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de credibilidad, la necesidad de responder a las represalias y el temor a una p\u00e9rdida de posici\u00f3n estrat\u00e9gica pueden reducir los incentivos para negociar. Cada gobierno puede considerar que retroceder implicar\u00eda asumir un costo mayor que continuar escalando, incluso cuando el resultado colectivo sea el m\u00e1s peligroso para todos.<\/p>\n<h5><strong>La conexi\u00f3n entre el Oriente Medio, Europa y Asia oriental<\/strong><\/h5>\n<p>El riesgo m\u00e1s significativo no ser\u00eda necesariamente la expansi\u00f3n geogr\u00e1fica inmediata de la guerra, sino la conexi\u00f3n entre escenarios estrat\u00e9gicos que hasta entonces pod\u00edan gestionarse de una manera relativamente independiente.<\/p>\n<p>Una confrontaci\u00f3n prolongada en el Oriente Medio podr\u00eda coincidir con un aumento de las tensiones entre Rusia y los pa\u00edses de la OTAN en Europa, o con una intensificaci\u00f3n de la presi\u00f3n militar en Asia oriental. La simultaneidad de estas crisis obligar\u00eda a los Estados Unidos a distribuir sus recursos y atenci\u00f3n pol\u00edtica entre los distintos teatros de operaciones.<\/p>\n<p>Para Rusia y China, esa situaci\u00f3n podr\u00eda generar un conjunto de oportunidades estrat\u00e9gicas. Sin embargo, tambi\u00e9n impondr\u00eda riesgos econ\u00f3micos, militares y diplom\u00e1ticos. La eventual apertura de nuevos frentes no deber\u00eda interpretarse como una consecuencia autom\u00e1tica de la guerra contra Ir\u00e1n, sino como una posibilidad condicionada por los intereses y las decisiones de cada actor.<\/p>\n<p>La diferencia es importante, no hace falta que exista un mando com\u00fan que coordine todas las acciones para que varias crisis terminen reforz\u00e1ndose mutuamente. Pero tampoco basta con que esas crisis ocurran al mismo tiempo para concluir que forman parte de una misma estrategia.<\/p>\n<p>El peligro, reside en que los gobiernos interpreten las acciones de sus adversarios como los componentes de una ofensiva coordinada y respondan en consecuencia. Una percepci\u00f3n de amenaza compartida puede impulsar decisiones de cooperaci\u00f3n entre pa\u00edses que mantienen intereses divergentes, al mismo tiempo que puede inducir a la potencia atacada a considerar que enfrenta un desaf\u00edo sist\u00e9mico y no una crisis regional.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n de los acontecimientos se convierte as\u00ed en una variable relevante de la escalada.<\/p>\n<h5><strong>M\u00e1s all\u00e1 del realismo: las percepciones y la construcci\u00f3n de la amenaza<\/strong><\/h5>\n<p>Desde una perspectiva realista, el escenario puede analizarse a partir de la distribuci\u00f3n del poder, la disuasi\u00f3n y los intentos de impedir que un adversario modifique el equilibrio estrat\u00e9gico. Los Estados Unidos buscar\u00eda por todos los medios preservar su capacidad de acci\u00f3n y proteger sus intereses; Ir\u00e1n intentar\u00eda mantener su capacidad de respuesta y evitar una derrota que comprometiera su posici\u00f3n regional; Rusia y China evaluar\u00edan c\u00f3mo limitar las ventajas estrat\u00e9gicas que Washington pudiera obtener de la crisis.<\/p>\n<p>De todas maneras, una explicaci\u00f3n centrada exclusivamente en las capacidades materiales es insuficiente para comprender c\u00f3mo se toman las decisiones en situaciones de incertidumbre.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva constructivista, tambi\u00e9n es necesario examinar c\u00f3mo los gobiernos interpretan las intenciones de sus adversarios, como definen sus propios intereses y construyen las condiciones pol\u00edticas que justifican determinadas respuestas.<\/p>\n<p>Si Washington interpretase la asistencia rusa y china a Ir\u00e1n como evidencia de una coalici\u00f3n hostil coordinada, esa percepci\u00f3n podr\u00eda favorecer una ampliaci\u00f3n de sus objetivos estrat\u00e9gicos. A su vez, si Mosc\u00fa y Pek\u00edn consideraran que la intervenci\u00f3n estadounidense constituye la manifestaci\u00f3n de una estrategia m\u00e1s amplia de contenci\u00f3n, tambi\u00e9n podr\u00edan profundizar su cooperaci\u00f3n y adoptar medidas destinadas a contrarrestarla.<\/p>\n<p>Estas interpretaciones no ser\u00edan necesariamente correctas en todos sus aspectos. Sin embargo, podr\u00edan producir consecuencias materiales y pol\u00edticas concretas.<\/p>\n<p>La amenaza internacional no se define \u00fanicamente por las capacidades objetivas de un adversario, sino tambi\u00e9n por la manera en que esas capacidades son interpretadas. Las percepciones influyen en las decisiones, y las decisiones transforman el entorno en el que los dem\u00e1s actores eval\u00faan sus opciones.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, una crisis podr\u00eda adquirir una dimensi\u00f3n sist\u00e9mica no solo porque aumentar\u00eda el n\u00famero de participantes, sino tambi\u00e9n porque cambiar\u00eda la manera en que las grandes potencias entienden la naturaleza del conflicto.<\/p>\n<h5><strong>El factor nuclear y los l\u00edmites de la escalada<\/strong><\/h5>\n<p>La comparaci\u00f3n con 1914 tiene, sin embargo, un l\u00edmite decisivo que es la existencia de arsenales nucleares y de capacidades de destrucci\u00f3n sin precedentes.<\/p>\n<p>Una confrontaci\u00f3n militar directa entre los Estados Unidos y Rusia, o entre los Estados Unidos y China, tendr\u00eda consecuencias potenciales extraordinariamente graves. La posibilidad de una escalada nuclear introduce incentivos para evitar determinados umbrales de confrontaci\u00f3n, aunque no garantiza que las crisis siempre puedan controlarse.<\/p>\n<p>La disuasi\u00f3n puede contribuir a limitar el enfrentamiento directo entre las grandes potencias, pero tambi\u00e9n puede generar situaciones de inestabilidad cuando los gobiernos dudan sobre las intenciones de sus adversarios, temen perder capacidades estrat\u00e9gicas o consideran que deben responder antes de que su posici\u00f3n se deteriore a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>La existencia de armas nucleares no elimina, por lo tanto, la posibilidad de una guerra de gran magnitud, sino que modifica los c\u00e1lculos de los protagonistas y eleva los costos potenciales de los errores de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A diferencia de 1914, cuando la movilizaci\u00f3n militar y los compromisos entre los aliados contribuyeron a acelerar la crisis, el escenario contempor\u00e1neo combina una mayor capacidad de comunicaci\u00f3n estrat\u00e9gica con unos riesgos de destrucci\u00f3n mucho m\u00e1s elevados. La disponibilidad de canales diplom\u00e1ticos y mecanismos de gesti\u00f3n de crisis puede favorecer la desescalada, pero su eficacia depende esencialmente de la voluntad pol\u00edtica para utilizarlos.<\/p>\n<h5><strong>\u00bfUn nuevo 1914?<\/strong><\/h5>\n<p>La analog\u00eda hist\u00f3rica resulta \u00fatil si permite identificar mecanismos de escalada, no si se utiliza para anunciar inevitablemente una nueva guerra mundial.<\/p>\n<p>Un ataque estadounidense contra Ir\u00e1n, seguido de una represalia iran\u00ed, no conducir\u00eda necesariamente a un enfrentamiento directo entre Estados Unidos, Rusia y China. Tampoco implicar\u00eda la intervenci\u00f3n autom\u00e1tica de los aliados de Washington ni una respuesta militar coordinada de Corea del Norte. Entre una guerra regional y una confrontaci\u00f3n sist\u00e9mica existen m\u00faltiples decisiones, oportunidades de negociaci\u00f3n y posibilidades de contenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, el precedente de 1914 recuerda que los conflictos internacionales no siempre evolucionan de acuerdo con los objetivos iniciales de sus protagonistas. Las rivalidades preexistentes, los compromisos estrat\u00e9gicos, las percepciones de amenaza y las presiones para responder pueden desatar din\u00e1micas que son dif\u00edciles de anticipar.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n central no es si existe hoy un equivalente exacto del Sarajevo de 1914. Es si las grandes potencias disponen de mecanismos pol\u00edticos que sean lo suficientemente s\u00f3lidos como para impedir que una crisis regional se transforme en una confrontaci\u00f3n m\u00e1s amplia.<\/p>\n<p>La estabilidad internacional depender\u00e1, en buena medida, de la capacidad que tengan los gobiernos para distinguir entre la defensa de sus intereses inmediatos y la preservaci\u00f3n de un entorno estrat\u00e9gico que permita evitar una escalada incontrolable.<\/p>\n<p>La principal lecci\u00f3n de 1914 no es que toda crisis entre las grandes potencias termine potencialmente en una guerra generalizada. Es que, la ausencia de una intenci\u00f3n inicial de librar una guerra mundial no constituye, por s\u00ed sola, una garant\u00eda de que esa guerra no vaya a producirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>Federico Vaccarezza<\/em><br \/>\n<\/strong>Integrante<br \/>\nInstituto de Relaciones Internacionales<br \/>\nUNLP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Federico 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