Anuario de Relaciones Internacionales, Año 1995

 

EL INFORME SOBRE DESARROLLO HUMANO 1994, del PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO (PNUD)

 

Entre los hechos de trascendencia del año 1994 sin lugar a dudas, el Informe sobre Desarrollo Humano 1994 que presenta el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo merece un tratamiento destacado en el Anuario. En este caso, no solo por el valor de la información que generalmente contienen los Informes del PNUD, sino porque en esta oportunidad el mismo supera sus propios logros al intentar lograr operatividad ofreciendo, en vísperas de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada en marzo de 1995 en Copenhague, un programa para la misma, con miras al establecimiento de acciones y compromisos concretos para la modificación de las actuales relaciones internacionales en materia de cooperación y desarrollo.

Evaluando el tiempo transcurrido desde la creación de las Naciones Unidas, el Informe sobre Desarrollo Humano 1994, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), adjetiva estos 50 años contrastando la pasmosa propagación de la prosperidad a escala mundial con la deprimente expansión de la pobreza, continúa avanzando en esta transición hacia la formulación de los caminos del desarrollo sustentable, enuncia los principios de una nueva concepción de la cooperación para el desarrollo y del nuevo concepto de la seguridad humana.

El Desarrollo Sostenible y la Reivindicación de la Vida en sí misma

Hacia el Desarrollo Humano Sostenible:

Ninguna Nación del planeta podrá alcanzar ninguno de sus objetivos principales: ni la paz y la convivencia democrática, ni la protección del medio ambiente, ni la vigencia de los derechos humanos, ni la reducción de las tasas de fecundidad, ni la integración social, si no es un marco de desarrollo humano sostenible que priorice la seguridad de todos los habitantes del planeta. Dicha seguridad, actualmente y cada vez en mayor medida a partir de la globalización del desarrollo, depende más de las crecientes desigualdades y privaciones socioeconómicas de miles de personas que de una posible confrontación entre sistemas o modelos políticos.

Sin embargo, en el Informe quedan claramente supeditados estos objetivos esenciales de las Naciones, a la elaboración de un nuevo sistema de organización social mundial que otorgue prioridad al desarrollo de todos los individuos.

"Los seres humanos nacen con cierta capacidad en potencia. El propósito del desarrollo consiste en crear una atmósfera en que todos puedan aumentar su capacidad y las oportunidades puedan ampliarse para las generaciones presentes y futuras. El verdadero fundamento del desarrollo humano es el universalismo en el reconocimiento de las reivindicaciones vitales de todos". (cap.I-Hacia un desarrollo humano sostenible).

La reformulación del desarrollo hacia una sostenibilidad duradera ha comenzado por recuperar el principio de que la persona vale por sí misma antes que por lo que produce. De tal manera, la recuperación de la necesidad ética de garantizar a las generaciones futuras las mismas oportunidades de que han gozado las precedentes como axioma de la equidad, se suma a la recuperación de la equidad entre las personas de la misma generación. De nada serviría tal equidad con las generaciones futuras, ignorando el hambre y la miseria de las actuales. Equidad inherente a las oportunidades y no a los logros. El universalismo de las reivindicaciones vitales descansa en la oferta equitativa de oportunidades al servicio de las potencialidades de cada individuo. Pone el acento en las oportunidades distinguiendo de los logros.

Plantea el Informe sobre Desarrollo Humano 1994 que la tensión entre maximización de la riqueza y desarrollo humano, si bien se reconoce no es necesaria. Es cierto que la inversión en el desarrollo social aumenta la productividad de las personas, pero ello no puede implicar la afirmación -en términos económicos- de que el desarrollo humano significa simplemente desarrollo de recursos humanos, aumento del capital humano, pues esta afirmación implica confundir medios y fines. Para el nuevo concepto de desarrollo sustentable, las personas no son meros instrumentos de producción y el propósito del desarrollo no consiste sólo en producir más valor agregado independientemente de su uso.

El Informe incluye además los nuevos costos (nota 1) al afirmar que el consumo actual no puede financiarse incurriendo en deudas económicas que deberán pagar otros, que es preciso invertir suficientemente en salud y enseñanza de la población y conservación de la naturaleza, de modo de no crear una deuda social y ecológica para las generaciones futuras.

Agrega también que a partir de este concepto no existen razones para aceptar la forma actual en que los países ricos y los pobres comparten la utilización de los recursos de la naturaleza, ya que los primeros son responsables de la mayor parte de la contaminación y del mayor agotamiento de dichos recursos; y que si se fijara un precio correcto al medio ambiente y se emitieran permisos canjeables (50% sobre la base del PIB y 50% sobre la base de la población), los países ricos podrían verse obligados a pagar hasta un 5% de su PIB global a los países pobres, de manera que el uso mundial del medio ambiente comenzaría a cambiar en forma más deseable.

De la Seguridad de los Estados a la Seguridad de las Personas

Nuevas Dimensiones de la Seguridad Humana:

Entre el cúmulo de consecuencias atribuibles a la modificación del sistema bipolar puede incluirse la disminución del temor al holocausto nuclear, pese a la subsistencia de reservas en armamentos nucleares como para producir daños irreparables para la humanidad. No obstante, las hipótesis de conflicto han cambiado sustancialmente. Como se dijera anteriormente, desaparecido el peligro del enfrentamiento entre las superpotencias, no han desaparecido los conflictos entre los pueblos (ver nota 2); pero como sostenidos en el principio de que 'quien puede lo más puede lo menos', se impone cada vez con mayor fuerza la idea de la evitabilidad del uso de la fuerza para la resolución de los conflictos. Y es en este marco que el desdibujamiento de la seguridad importa la sustitución del criterio espacial o territorial con que los Estados persiguieron hasta el presente la protección de su interés nacional por otro que incluye la seguridad de la propia persona. La seguridad se encuentra unida al conflicto en otra dimensión: los problemas ambientales, la amenaza de enfermedades, el desempleo, el hambre, las violaciones de los derechos humanos, el narcotráfico, etc., son los problemas de las personas en particular, y de los Estados, en general. La seguridad humana, no es un concepto defensivo, como la seguridad territorial o militar, sino un concepto integrador, que reconoce con carácter universal la prioridad de la persona.

El Informe sobre Desarrollo Humano 1994 expresa que la seguridad humana ha tenido siempre dos componentes: libertad respecto del miedo y libertad respecto de la necesidad, que las Naciones Unidas desde su fundación -en el marco de la lucha contra el nazismo y el fascismo y posteriormente la guerra fría- han comenzado por dar prioridad al primer componente sobre el segundo, otorgando igual peso a lo territorial que a la población, y que ha llegado el momento de realizar la transición del concepto de seguridad nacional al más amplio de seguridad humana.

El Informe sobre Desarrollo Humano 1994 expresa esta nueva dimensión de la seguridad humana como un concepto basado en cuatro características:

- La seguridad humana representa una preocupación universal. Si bien su intensidad varía entre países la problemática antes mencionada afecta tanto a países ricos como a países pobres.

- Sus componentes son interdependientes. El tráfico de estupefacientes, el terrorismo, el racismo, la desintegración social, los desastres ambientales y muchas otras amenazas superan las fronteras nacionales.

- Es más eficaz la acción preventiva que la ayuda ante el desastre. La ecuación se formula en términos económicos: los costos ante las primeras manifestaciones, frente al desencadenamiento del problema. Gastos sobre las causas antes que para paliar las consecuencias. Nada se dice en el Informe sobre los otros costos: el sufrimiento o la muerte misma de las personas, que genera la falta de prevención de las amenazas.

- La seguridad humana, a diferencia del tradicional concepto de seguridad, se centra en la persona. Incluye las condiciones de vida y la protección de las oportunidades que tiene el individuo para elegir libremente sus condiciones de desarrollo.

La seguridad humana se diferencia del desarrollo humano en que éste es un concepto más amplio que incluye el proceso de ampliación de la gama de oportunidades de que dispone el individuo, mientras que aquella significa la posibilidad de ejercer esas opciones en forma segura y libre, tanto en el presente como en el futuro.

Reducción Mundial del Gasto Militar

La Captura del Dividendo de Paz:

Expresa el Informe sobre Desarrollo Humano 1994 que si bien el fin de la guerra fría ha traído esperanza para la humanidad desde múltiples aspectos, en lo concerniente al gasto militar mundial podría decirse que solo implica una pequeña reducción del mismo. Entre otras consecuencias representa una disminución de la probabilidad del holocausto nuclear. Sin embargo la cuestión presenta un aspecto altamente positivo: la incipiente reducción del gasto militar podría representar para la humanidad, si se lo destinase al desarrollo social una ayuda de invalorables consecuencias.

En términos generales difícilmente pueda pensarse que la paz mundial es posible en los próximos años:en 1990 de los 5 a 7 millones de personas dedicadas a la investigación y desarrollo 1,5 millones trabajaban en la industria bélica y actualmente 30 millones de personas integran las fuerzas armadas en el planeta. Por otra parte, los cambios en el contexto internacional sólo vienen a manifestar hasta el momento, la eliminación del conflicto mayor que ha permitido el afloramiento de otros, hasta entonces reprimidos o suplantados por aquel, muchos de ellos revistiendo incluso carácter de guerra civil, es decir, conflictos dentro de los Estados. (ver nota 2).

Pese a ello, el Informe muestra cómo el gasto militar mundial, que en 1987 alcanzó su máximo histórico, ha presentado desde entonces hasta 1994 una regular reducción de aproximadamente el 3,6 % anual (ver gráfico 1 en la página anterior), disminuyendo entre 1987 y 1991 de 995.000 millones de dólares a 855.000 millones de dólares, estimándose al año 1994 una reducción a 767.000 millones de dólares.

Esta disminución, aunque pequeña -se destaca- ha representado en síntesis para la humanidad un ahorro total acumulado de 933.000 millones de dólares. Al mismo se agrega, a continuación una proyección hacia el año 2000 sobre la base de la hipótesis de una reducción anual constante del 3% arribándose así a una nueva cifra de ahorro de 459.000 millones de dólares (ver tabla 1).

Tabla 1

CUADRO n 4:

Disminuciøn del Gasto Militar Mundial y el Dividendo de la Paz (En miles de millones de dølares)

1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 Total: 1987/94

(est.) (est.)

Gasto Militar real :

Total Mundial 995 970 945 890 855 815 790 767 7.027

Países Industrializados 850 835 815 760 725 690 669 649 5.993

Países en Desarrollo 145 135 130 130 130 125 121 118 1.034

Dividendo de la Paz (valores acumulados) :

Total Mundial 0 25 50 105 140 180 205 228 933

Países Industrializados 0 15 35 90 125 160 181 201 807

Países en Desarrollo 0 10 15 15 15 20 24 27 126

1995 1996 1997 1998 1999 2000 Total:1995/2000

Gasto militar-Proyección en base a reducción 3% anual (acumulados)

Total Mundial 744 722 700 679 659 639 4.143

Países Industrializados 630 611 593 575 558 541 3.508

Países en Desarrollo 114 111 107 104 101 98 635

Dividendo de Paz-Posibilidad potencial (acumulados):

Total Mundial 23 45 67 88 108 128 459

Países Industrializados 19 38 56 74 91 108 386

Países en Desarrollo 4 7 11 14 17 20 73

Constituye este, en nuestra opinión, un dato más que relevante a tener en cuenta quizás el aporte más importante del Informe en términos comparativos, pese a concluir en la insuficiencia de lo que representa la reducción del presupuesto frente al gasto militar mundial que sigue siendo altamente elevado; tanto que (medido en el año 1992), representa el 49% del ingreso combinado de la población mundial (ver gráfico 2).

La tarea de la reducción del gasto militar mundial -plantea el Informe- representa solo la mitad del objetivo: lo que sigue, en pos del mejoramiento de la seguridad humana es lograr la orientación de los recursos economizados - el 'dividendo de paz'- hacia el desarrollo humano.

Finalmente, respecto del futuro del desarme mundial el Informe señala entre otras cuestiones, la subsistencia de conflictos no obstante la desaparición de la guerra fría, la magnitud económica de la industria bélica y la relevancia que aún le asignan los gobiernos, la falta de extensión del desarme hacia el tercer mundo (dado que hasta ahora se ha hecho entre el Este y el Oeste) y hacia las armas pequeñas (ya que hasta ahora el desarme se ha centrado en las armas de tecnología avanzada, cuando los verdaderos problemas están más en aquellas). Y enuncia las que considera serían las medidas más importantes en torno a la cuestión:

- Establecer foros de desarme, partiendo de los organismos regionales existentes (OUA, OEA, SAARC, ASEAN).

- Aliviar las tensiones mundiales, con mayor injerencia política en los acuerdos de pacificación de las Potencias, el Movimiento de No Alineados y las Naciones Unidas.

- Eliminación gradual de la asistencia militar, sobre todo la proveniente de la guerra fría en el tercer mundo.

- Regulación del comercio de armas.

- Establecimiento de un nuevo diálogo sobre política de asistencia, condicionándola a la modificación de la relación entre el gasto militar y el gasto social.

- Acuerdo de criterios para la mediación de las Naciones Unidas en conflictos internos, sin violar la soberanía de los Estados y en el marco de un acuerdo previo.

- Creación de sistemas más efectivos de información, pues si se quiere reducir o detener las corrientes de armas es preciso conocer y tener datos precisos sobre:gasto militar, producción y transferencia de armas, asistencia militar, políticas de subsidios a las exportaciones de armas, bases militares y deuda militar, entre otros temas.

Nuevas Reglas para atacar las disparidades

Una Nueva Forma de Cooperación Para el Desarrollo:

Si se aceptan los nuevos requerimientos y compromisos que exigirá la seguridad humana para todos los países, será necesaria también la reformulación de las relaciones de cooperación para el desarrollo entre el Norte y el Sur . Ello requerirá todo un replanteo también de las relaciones económicas entre estos. Las actuales, basadas en el antagonismo y el enfrentamiento son el resultado de una reacción casi natural ante las enormes diferencias en los ingresos y en las relaciones del intercambio entre ambos. Sin embargo sería razonable -además de deseable- la superación de esta forma de relación, entre otras razones porque: a) en las más recientes negociaciones internacionales se vienen observando cada vez más diferencias entre las posiciones dentro de uno y otro grupo de países, b) porque en definitiva los únicos países que han llegado a tener algún protagonismo internacional son los que tienen una economía interna fuerte y, c) finalmente, porque hasta los propios países en desarrollo reconocen que por más grande que sea la asistencia externa, nunca será suficiente ni podrá sustituir las reformas fundamentales que necesitan sus economías nacionales.

Propone oponer a esta estrecha forma de relaciones económicas internacionales, una nueva y más productiva que modifique o sustituya:

- Desarrollo de intereses comunes o compartidos por caridad o asistencia.

- Participación equitativa en las oportunidades de mercados por proteccionismo.

- Internacionalismo visionario por nacionalismo.

Para ello la cooperación para el desarrollo debe extenderse a todas las corrientes internacionales. No solo a la ayuda, sino a las corrientes de inversión privada, reorientándolas a más países, a la mano de obra, permitiendo o no restringiendo al menos las remesas migratorias desde los países en desarrollo hacia los desarrollados en los tiempos de crisis como solución paliativa, a las corrientes comerciales, eliminando o disminuyendo las políticas proteccionistas y las corrientes financieras, buscando alternativas a las sangrías producidas por los servicios de las deudas externas.

Junto a estas alternativas, el Informe presenta otras más novedosas y pensadas en función de los nuevos principios que propone. Entre ellas se destacan : las compensaciones por las restricciones a la inmigración y las compensaciones por restricciones al comercio, el pago de servicios por tener que velar por la seguridad mundial, por el que los países ricos podrían pagar a los pobres por su contribución en la conservación de los bosques que mitigan sus altas emisiones de CO2, o por la renuncia de los pobres al derecho a iguales emisiones de clorofluorocarbonos (CFCs), el pago por la destrucción de armas nucleares que ha recaído en muchos países pobres sucesores de la Ex URSS.

Programa para la Cumbre de Desarrollo Social:

Sobre la base de lo hasta aquí expresado y vislumbrando la oportunidad histórica para el lanzamiento e institucionalización de una nueva instancia de organización de las Naciones Unidas que contemple, a 50 años de su creación, los cambios ocurridos desde entonces, principalmente en estos últimos años, el Informe sobre Desarrollo Humano 1994 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) incluye un programa mínimo para la Cumbre de Desarrollo Social a celebrarse en marzo de 1995 en Copenhague. Este Programa contiene seis propuestas:

1) La elaboración, enunciación y suscripción de una Carta Social Mundial.

2) Un Pacto de Desarrollo Humano 20:20.

3) La movilización del dividendo de la paz.

4) Creación de un Fondo Mundial de Seguridad Humana.

5) Refortalecimiento de las instituciones de las Naciones Unidas para el desarrollo humano.

6) Establecimiento de un Consejo de Seguridad Económica de las Naciones Unidas.

El Programa de la Cumbre describe brevemente cada una de estas propuestas, desarrollándolas a lo largo del Informe, para ser debatidas en oportunidad de su celebración.

La firma de una Carta Social Mundial:

Bajo la advocación de hallarse el Sistema Internacional en una etapa de transición profunda en la que se observan innumerables cambios, inimaginables hace una o dos décadas: paz en Sudáfrica, proceso de pacificación en Medio Oriente, la transición democrática en la ex Unión Soviética, y en otros países en desarrollo sometidos a dictaduras de distinto tipo, el fin de la guerra fría y la enorme disminución de los gastos mundiales en defensa y armamentos, la apertura de las economías de la mano de la aceleración del comercio mundial y la revolución en la información y las comunicaciones, se plantea llegada la oportunidad para la promulgación de la Carta Social Mundial como preámbulo de un nuevo contrato social internacional en el que -al igual que en etapas anteriores- se dé jerarquía y reconocimiento a los nuevos derechos y compromisos que necesita el desarrollo de la seguridad humana mundial..

La finalidad de esta Carta Social sería la concreción y puesta en práctica, determinando costos y fijando metas y calendarios, de una serie de metas y objetivos ya establecidos o enunciados en anteriores oportunidades. Desde los derechos al alimento, la salud, la vivienda, la educación y el trabajo reconocidos en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1976, pasando por los ambientales y los compromisos asumidos por los gobiernos en la Agenda XXI, acordada en la Cumbre de Río de Janeiro de 1992 y los reconocidos en la Conferencia de El Cairo de 1994.

El Pacto de Desarrollo Humano 20:20

El Pacto Mundial de Desarrollo es la consecuencia inmediata de la operatividad de la Carta Social. Por él todos los países se comprometerán a asegurar los niveles más básicos de desarrollo humano para todos sus habitantes, es decir intentar ofrecer una 'vida sostenible'a todos las personas del planeta.. Si bien en el caso de algunos de los países más pobres este pacto requeriría de la ayuda o asistencia internacional, para la mayoría sólo requeriría un ajuste de sus prioridades de desarrollo existentes.

El Pacto 20:20 para el desarrollo humano, basado en un concepto de responsabilidad compartida, prevee que ambos tipos de países -desarrollados y en desarrollo- reserven un 20% de sus presupuestos anuales para cuestiones de prioridad humana., partiendo más de una reestructuración de la disposición de los fondos que del aumento del gasto.

Los países en desarrollo que dedican aproximadamente un 13% de sus presupuestos nacionales a cuestiones de desarrollo humano básico -57.000 millones de dólares anuales-, podrían recurrir a la reducción de sus gastos militares -125.000 millones de dólares anuales-, a la privatización de sus empresas públicas deficitarias o a la sustitución de proyectos de desarrollo de baja prioridad.

La reserva del 20% del presupuesto en estos países implicaría un fondo de 88.000 millones de dólares anuales. En el caso de los países desarrollados -que asignan actualmente alrededor de un 7% de sus presupuestos, el problema es netamente de reasignación de recursos, ya que deberían reorientar un 20% de su ayuda al sector social. La elevación en tal caso al 20% de las asignaciones de su ayudarepresentaría 12.000 millones de dólares anuales.

De tal manera los propios países en desarrollo aportan las tres cuartas partes de los recursos y la cuarta, los desarrollados, sin que sean necesario, propiamente, un aumento del gasto público, sino partiendo de una reestructuración de las prioridades presupuestarias actuales.

Los objetivos del Pacto, enunciativamente podrían ser:

-Educación primaria universal, para ambos sexos.

-Reducción al 50% de las tasas de analfabetismo de adultos, igualando la tasa entre sexos.

-Atención universal primaria de la salud e inmunización de niños.

-Eliminación de la desnutrición grave y reducción a la mitad de la desnutrición moderada.

-Servicios de planificación familiar disponibles para todos los interesados.

-Agua apta para el consumo y saneamiento para todos.

-Crédito masivo, destinado a asegurar las oportunidades de trabajo por cuenta propia.

Entre los beneficios que el Pacto produciría, obviamente que el más importante es la posibilidad de vida misma de miles de seres humanos, entre otros serían:

- Disminuiría el crecimiento desmedido de la población, desde que es un axioma la relación inversa entre éste y el desarrollo humano.

- Disminuiría algunas actividades altamente contaminantes íncitas a la pobreza, reemplazando, por ejemplo, algunos usos no sostenibles del capital natural por capital humano.

- El mejoramiento del capital humano de los países en desarrollo mejoraría sus oportunidades de integración en el mercado mundial.

- Liberaría o aliviaría a las naciones de la pesada carga de la ayuda humanitaria de asistencia ante emergencias.

Los Dividendos de la Paz:

Si una de las principales razones y argumentos que provocaron el surgimiento de numerosos movimientos pacifistas en las décadas de los 70 y 80 fueron los gastos mundiales en armamentos y su contraste con la pobreza creciente de vastos de la humanidad, los 935.000 millones de dólares que ha arrojado en estos siete años el dividendo de paz resultan una cifra sumamente alentadora.

En este punto el Programa para la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social establece la dificultad para el seguimiento del destino de esos fondos y para el establecimiento de una relación entre ese ahorro y los gastos en desarrollo humano. Otro punto a destacar es que los países más pobres del mundo no han reducido prácticamente sus gastos militares. También explicita ciertas aristas del tema: el 86% de la provisión de armas se origina en los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (ver gráfico 3 en la página siguiente).

Para la continuidad de este porcentaje de reducción será imprescindible el retiro y la reconversión de las estructuras de la guerra fría, la organización de acuerdos y foros de desarme. Otra necesidad será el seguimiento y control de las posibles tensiones mundiales y su encausamiento orgánico dentro de las estructuras de las Naciones Unidas. Para los países desarrollados prescribe la necesidad de reducción de la asistencia militar, el desmantelamiento de bases militares, la regulación del envío de armas ultramodernas y la eliminación de los subsidios a los exportadores de armas.

Otro punto sustancial, en el cambio de conciencia internacional es la inversión del criterio: en lugar de otorgar recompensas o beneficios a los compradores de armamento los países donantes deberían reducir las asistencia oficial para el desarrollo (AOD).

La proyección de este Dividendo en el período 1995-2000, en un 3% de reducción del gasto militar mundial arrojaría la suma adicional de 460.000 millones de dólares (385.000 millones de dólares correspondientes a los países desarrollados y 75.000 a los países en desarrollo).

En consecuencia, el Programa para la Cumbre enuncia como objetivo, en este punto:

- El acuerdo entre los países para una reducción continuada de los gastos militares para el período 1995-2005, el que podría ser del 3%.

- Establecer un vínculo entre la reducción de los gastos militares y el aumento de los gastos sociales.

- Persuadir a los Estados para que destinen una parte de los ahorros potenciales a un Fondo mundial de seguridad humana, por ejemplo un 20% y un 10% del dividendo de paz de los países ricos y pobres, respectivamente.

- Encomendar a las Naciones Unidas la confección de una lista de armas y tecnologías ultramodernas para las que no debería permitirse la exportación, salvo cuando mediara acuerdo internacional (podría seguirse similar camino que para los acuerdos de reducción de armamento y desarrollo nuclear -vg. Acuerdo de Tlatelolco, Salt I yII, etc.; también podría inducirse o controlarse por vía de reducción de la asistencia oficial para el desarrollo -AOD-).

- Persuadir a los países industrializados para que desmantelen sus bases militares, eliminen paulatinamente la asistencia militar y los subsidios a los exportadores de armas en los próximos tres años.

- Requerir a las Naciones Unidas que fortalezca el sistema de presentación de informes con arreglo al Registro de Armas Convencionales de las Naciones Unidas, de manera que se publique regularmente información actualizada sobre operaciones en materia de armas y tecnología.

Creación de un Fondo Mundial de Seguridad Humana:

El Programa de la Cumbre justifica la conformación de esta respuesta financiera internacional luego de abordar y concluir que las variables de afectación de la seguridad humana, es decir, las consecuencias del hambre, las epidemias, los grandes desastres ambientales, la violencia étnica o religiosa, las corrientes de refugiados, el tráfico de estupefacientes, el terrorismo internacional, la proliferación nuclear se difunden en todo el planeta, por lo que este nuevo concepto de seguridad humana es indivisible.

La propuesta intenta emular los avances logrados en materia ambiental al proponer, por ejemplo la negociación de pactos mundiales por separado, al modo de los Convenios sobre Cambios Climáticos, sobre Conservación de la Diversidad Biológica o sobre Desertificación. Estos también cuentan con el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (FMAM).

El Fondo Mundial podría componerse por tres fuentes de recursos, al menos:

a) De un porcentaje derivado del Dividendo de Paz: Así como se dijo que el seguimiento del destino de los fondos resulta dificultoso, sabido es también que la utilización íntegra del dividendo de paz no resulta posible debido a los numerosos reclamos de destino de los mismos, principalmente por la propia reconverción de la producción militar en producción civil. Por ello se fija una asignación sólo del 20% del dividendo de paz de los países desarrollados y un 10% para los países pobres. El 20% de los 385.000 millones de dólares que asignarían los países centrales más el 10% sobre el dividendo de 75.000 millones de dólares de los países pobres representa cerca de 85.000 millones de dólares, es decir, alrededor de 14.000 millones de dólares por año.

b) Impuestos o gravámenes a transacciones de importancia mundial o a emisiones de contaminantes: Una de las opciones incluíbles en esta fuente es la propuesta por el Premio Nobel de Economía James Tobin, y consiste en gravar con un impuesto los movimientos internacionales de capital especulativo. Si bien el autor propone una tasa del 0,5%, el Programa de la Cumbre afirma que aún fijándola en un 0,05% podrían recaudarse unos 150.000 millones de dólares en el lapso de 1995 al 2000.

Otra de las opciones es el gravado de la energía (petróleo y/o carbón, como recursos no renovables) con un impuesto de 1 dólar por barril. Ello arrojaría en el mismo período unos 66.000 millones de dólares anuales.

c) La asistencia oficial para el desarrollo (AOD): El Programa plantea que si los países donantes reestructuraran la AOD existente y comprometieran recursos adicionales, podrían proporcionar 20.000 millones de dólares anuales al Fondo Mundial de Seguridad Humana.

Sostiene que la meta fijada por los propios países desarrollados es del 0,7% del PNB -el doble de lo que realmente realiza-. Que dicho monto se alcanzaría si los donantes reservaran el 0,1% para la seguridad social mínima de los países pobres y del saldo destinaran una parte importante a la seguridad humana mundial.

De esta manera, estas tres fuentes de recursos combinadas, podrían proveer a la seguridad humana mundial alrededor de 250.000 millones de dólares anuales. Esta suma representaría sólo el 1% del PIB mundial y sería más que suficiente para garantizar el cumplimiento de las metas fijadas en el Pacto de Desarrollo Humano 20:20 , de educación primaria universal, reducción del analfabetismo, atención universal primaria de la salud, eliminación de la desnutrición grave en todo el planeta, etc.. También resulta elocuente frente al 4% del PIB mundial que hasta hace poco se destino a crear las reservas nucleares y militares como para destruir cincuenta veces el planeta..

Necesidad del Fortalecimiento del sistema institucional de las Naciones Unidas en materia de desarrollo humano sostenible:

El Programa para la Cumbre de Desarrollo Social reconoce el alcance ambicioso de su propuesta y plantea que si bien el ámbito natural o lógico para la implementación de esta nueva política son las Naciones Unidas, para poder asumir esta nueva y mayor responsabilidad se requiere una reestructuración o reacomodamiento importante del sistema de Naciones Unidas. Reconoce que actualmente todo el sistema dirigido al Desarrollo (PNUD, UNICEF, FNUAP, FIDA Y PNUMA) en conjunto apenas llega a los 5.000 millones de dólares anuales, y que dichos organismos, actualmente, se están planteando la necesidad de coordinar estrategias e integrar más eficaz y eficientemente el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo. Por ello, para poder asumir las responsabilidades que promueven a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, sería necesario tomar distintas medidas tales como determinar los ámbitos de actuación compartidos y los enfoques complementarios de las distintas organizaciones de Naciones Unidas en su ayuda a los países en pro de un desarrollo humano sostenible, establecer una cooperación más estrecha entre los dirigentes de esas instituciones y asignar un rol más significativo al Consejo Económico y Social reestructurado. Más aún en caso de generarse nuevos recursos adicionales por vía del Pacto 20:20 o por la creación del Fondo Mundial de Seguridad Humana.

Consejo de Seguridad Económica:

Dada la trascendencia de la temática y la significación económica internacional que se asigna a esta temática plantea la necesidad de establecer un Consejo de Seguridad Económica como órgano encargado de las máximas decisiones en los casos de amenaza a la seguridad mundial, frente a situaciones concretas. También tendría jurisdicción en materia de pobreza mundial, desempleo, seguridad alimentaria, migración internacional y desarrollo humano sostenible.

Plantea la conveniencia de una composición pequeña (por ejemplo once miembros permanentes por los principales países industrializados y los más poblados países en desarrollo y otros once miembros rotativos) que sesionarían durante todo el año pudiendo formar grupos más pequeños de negociación para temas específicos. Y como alternativas menos ambiciosas, y dado que se requeriría la reforma de la Carta de las Naciones, propone: a) la posibilidad de ampliación del mandato del actual Consejo de Seguridad, de modo que considere no sólo las amenazas militares, sino también las amenazas a la paz debidas a crisis económicas o sociales; lo que sería coincidente con la actual visión de que las Naciones Unidas deberían ocuparse no solo de mantener la paz, sino también de prevenir los conflictos. b) la asignación de dicho rol al Consejo Económico y Social, el que podría designar una junta Ejecutiva, con menos miembros, cuyas decisiones fueran sometidas posteriormente al Consejo en sesión plenaria y a la Asamblea General.

Pero la alternativa más deseable sería la creación de un nuevo órgano. Este podría tener las siguientes características:

- Composición pequeña y resolutiva.

- El desarrollo humano sostenible como objetivo principal.

- Un mecanismo de voto protegido. Además de la mayoría general, las decisiones requerirían mayoría por países (industrializados y en desarrollo).

- Secretaría profesional, no muy numerosa, encargada de elaborar opciones de política para elevar al Consejo.

- Delegados nacionales expertos. Técnicos en temas sociales, económicos o financieros. También pudiendo celebrar reuniones de Ministros de hacienda y planificación o sesiones anuales de Jefes de Estado o de Gobierno.

- Supervisión de las restantes organizaciones internacionales o regionales.

Notas :

1 - Ver Anuario 1994, pag. 398 "Una Agenda Global para el Desarrollo Sustentable - Una contabilidad Erronea" - IRI/ UNLP

2 - De los 82 conflictos que hubo entre 1989 y 1992, sólo tres fueron entre Estados. En 1993 hubo 52 conflictos de gran magnitud en 42 países, y episodios significativos de violencia política en otros 37 países. De estos 79 países, 65 corresponden a países en desarrollo.

cuadro 9: riqueza, pobreza e inversión social

Países industrializados

cuadro 10: desequilibrios entre el gasto militar y la utilización de recursos

Cuadro 10: continuación

cuadro 11: riqueza, pobreza e

inversión social

Cuadro 11: continuación