14 de junio de 1985. A 35 años de la firma del acuerdo Schengen

14 de junio de 1985. A 35 años de la firma del acuerdo Schengen

Los límites son sólo imaginarios para un continente que ha avanzado hacia la supresión de sus barreras fronterizas. Lo que empezó con un pequeño número de países que conformaban el Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) derivó en un gran espacio de libre circulación de personas, mercancías, capitales, bienes y servicios.

Hacia septiembre de 1944, los gobiernos de Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, exiliados en Londres, firmaron el tratado que sentaba las bases de una Unión Aduanera que posteriormente a través del tratado de Roma en 1957, creaba la Comunidad Económica Europea. Así el Benelux, expandía su unión aduanera con la incorporación de Alemania occidental, Francia e Italia. Sin embargo, a medida que la CEE crecía en número de miembros, todavía detenía el flujo de tráfico, demandaba personal y era visto como una burocracia innecesaria.

La concepción de una Europa sin fronteras interiores no gozaba de la simpatía de los gobiernos de ese momento. La mitad de los miembros sólo consentían en la libre circulación de ciudadanos de la Unión Europea y, por tanto, se defendía la idea de que en las fronteras internas se distinguiera entre ciudadanos de la UE y extranjeros.

Además, el nombre del acuerdo no era para nada inocente, se debe a que Schengen es una pequeña localidad de Luxemburgo que cuenta con muchas murallas y es el único lugar en el que Francia y Alemania comparten frontera con un país del Benelux.

El acuerdo impulsado por Francia y Alemania fue aprobado el 14 de junio de 1985, y establece la eliminación gradual de las fronteras interiores entre países y un control más amplio de las fronteras exteriores. Pero no implica que todos los países integrantes de la Unión Europea formen parte del Espacio Schengen. En este sentido, Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein, que no pertenecen a la Unión Europea, suscribieron al acuerdo Schengen y, por lo tanto, gozan de los beneficios del acuerdo. En el caso de los microestados como Mónaco, Ciudad del Vaticano y San Marino, han abierto sus fronteras, pero no son miembros del Espacio Schengen.

La concreción de este ambicioso acuerdo no se daría hasta 1995, que es cuando entró en vigor el Convenio de Aplicación y se suprimieron los controles fronterizos entre Bélgica, Alemania, España, Francia, Luxemburgo, los Países Bajos y Portugal.

Así, en 1997, se sumaron Italia y Austria. En 1999, el Tratado de Ámsterdam integró la cooperación de Schengen en el marco jurídico de la UE. Entre los años 2000 y 2011, se suprimieron los controles fronterizos con Grecia, Finlandia, Dinamarca, Suecia, Islandia, Noruega, Checa, Estonia, Letonia, Lituania, Hungría, Malta, Polonia, Eslovenia y Eslovaquia, Suiza y Liechtenstein.

Rumanía, Bulgaria, Croacia y Chipre, se encuentran en la lista de los posibles miembros del Espacio Schengen.

Entre los requisitos para ingresar al espacio Schengen podemos mencionar: tener la capacidad de controlar las fronteras exteriores del Espacio, así como emitir Visados Schengen Uniformes; poseer la competencia para, después de la supresión de los controles fronterizos entre los países del espacio Schengen, poder colaborar con los demás organismos de aplicación de la ley de los países del Espacio Schengen para un mayor nivel de seguridad; estar equipados para aplicar las normativas propias del acuerdo para el control de las fronteras terrestres, marítimas y aéreas, la expedición de visados Schengen de corta duración, la colaboración policial y la protección de datos personales.

Según cálculos de la Comisión Europea, cada año se realizan 1.250 millones de viajes dentro del espacio Schengen y se estima que unos 60 millones de camiones circulan por las fronteras internas con bienes por valor de 2,8 billones de euros.

No obstante, la afluencia de los refugiados agolpados en las fronteras de los países europeos, los atentados terroristas y la pandemia provocada por la enfermedad del Covid 19, han tensado los pilares del acuerdo. En esta última,  los países europeos han respondido de manera unilateral y en contra de las indicaciones de la Comisión Europea y de su presidenta. Para fines de marzo, 14 estados de la Unión han reintroducido sus controles fronterizos.

Una vez más, se pone de relieve las dificultades de la comunidad europea para arribar a una solución consensuada.


María Emilia Hassan
Colaboradora de la Red Federal de las relaciones internacionales (CoFEI)
Departamento de Historia
IRI – UNLP

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