El 12 y 13 de septiembre de 2026, los 21 países que actualmente conforman el BRICS (once miembros plenos y diez países asociados)[i] se reunieron en Nueva Delhi con motivo de la realización de la XVIII Cumbre del bloque, organizada en esta ocasión bajo la presidencia de India.
El lema de esta Cumbre fue “Construyendo para la resiliencia, la innovación, la cooperación y la sostenibilidad”, y tuvo como objetivos principales fortalecer las capacidades económicas, sociales e institucionales de los BRICS frente a las incertidumbres globales, promover el desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías, profundizar la coordinación multilateral y la financiación para el desarrollo y acelerar las acciones vinculadas al cambio climático, las finanzas verdes, las transiciones energéticas y el desarrollo sostenible.
Una de las imágenes más relevantes que dejó la Cumbre fue la de Vladimir Putin y Xi Jinping junto al anfitrión Narendra Modi, expresando una concordia que generó incomodidad en gran parte del Occidente geopolítico. De hecho, el presidente de China hacía casi siete años que no pisaba suelo indio, lo que bastaba para que buena parte de la prensa hablara de la ruptura inevitable de la relación bilateral entre ambos países. Sin embargo, los tres mandatarios ya se habían visto las caras hace dos semanas en la Cumbre de la Organización para la Cooperación de Shanghái en Biskek (Kirguistán), donde firmaron 28 documentos y acuerdos de cooperación y llamaron a construir conjuntamente un mundo multipolar.
La consolidación de esta asociación entre tres polos euroasiáticos es una expresión de un proceso mucho más amplio y más estructural, que expresa la vigencia del BRICS como una asociación que ha cumplido dieciocho años desde su primera Cumbre, y que ha conseguido ampliarse sumando adhesiones de países de todo el Sur Global. Con su expansión, incluyendo a los países socios, el BRICS representa actualmente más de la mitad de la población mundial, el 44,6% del PIB global medido en paridad de poder adquisitivo y aproximadamente una cuarta parte del comercio internacional. A ello se suma su peso en sectores estratégicos: los países que integran el BRICS concentran una proporción importante de la producción mundial de petróleo y gas, así como de las reservas y capacidades de procesamiento de minerales críticos y tierras raras.
A su vez, los países del BRICS representan aproximadamente el 40% de las tierras emergidas del planeta y, como consecuencia de su expansión, han adquirido una presencia territorial directa sobre algunos de los principales corredores marítimos clave. Indonesia se encuentra sobre el estrecho de Malaca; Irán, sobre el estrecho de Ormuz; Egipto sobre el canal de Suez; Arabia Saudita sobre Bab al-Mandab, además una presencia estratégica del conjunto del bloque en el océano Índico, el Atlántico Sur y el Pacífico.
Por otra parte, en su interior coexisten los países con mayor cantidad de población católica (Brasil), ortodoxa (Rusia), musulmanes (Indonesia), budistas (China) e hinduistas (India), lo que añade una dimensión civilizatoria y pluricultural a su proyección geopolítica. En este sentido, el BRICS no solo se ha consolidado como un bloque protagónico del Sur Global, sino también como una expresión concreta de la posibilidad de construcción de espacios diálogo entre civilizaciones, pueblos y creencias de todo del mundo.
La Declaración Final de Nueva Delhi consta de 140 puntos (catorce puntos que la declaración anterior) sumando en esta ocasión nuevas temáticas referidas a Inteligencia Artificial, la creación de una Iniciativa Conjunta de Promoción de Estilos de Vida Saludables (2026-2029), la creación de un Foro Mundial sobre Derechos de los Agricultores, la consolidación de la Bolsa de Cereales del BRICS, la aprobación del avance hacia la Estrategia de Asociación Económica de los BRICS 2030 y el reconocimiento expreso a la medida de China de otorgar arancel cero a 53 países africanos. La ampliación de la agenda de debate, y el hecho de la Declaración se haya firmado por unanimidad, ratifica la vigencia del bloque como espacio diverso del Sur Global que, más allá de contener países con disputas territoriales y geopolíticas manifiestas, expresan su voluntad de articular políticas en torno a la construcción un nuevo orden internacional más multipolar.
Entre los temas centrales de la Declaración, se destacan los 16 puntos referidos específicamente a la necesidad de una reforma de la gobernanza global para hacerla más inclusiva, democrática y justa, ratificando la defensa del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas en su totalidad y el rol central de la ONU como piedra angular para mantener la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible respetando las particularidades y diversidad de cada país. También se ratificó la exigencia de una reforma urgente del Consejo de Seguridad, que permita incluir una mayor participación y representación de las economías emergentes y en desarrollo específicamente de África, Asia y América Latina y el Caribe. Por otra parte, con vistas al proceso de selección del próximo Secretario General de la ONU, se señaló el hecho de que ninguna mujer ha ocupado jamás dicho cargo y que la misma debería provenir de América Latina, Asia o África.
Por supuesto, se menciona explícitamente el Espíritu de Bandung como fundamento de los principios que deberían regir un nuevo tipo de relaciones internacionales, basado en la no injerencia en asuntos internos de los Estados, el respeto por la soberanía y la integridad territorial, el reconocimiento de la existencia de múltiples caminos al desarrollo y del diálogo pacífico como única solución posible a las controversias internacionales. En este marco, volvieron a hacerse presentes las críticas al hegemonismo y al unilateralismo, denunciando explícitamente la imposición de sanciones económicas unilaterales, la condena enérgica del bloqueo unilateral contra Cuba, el cuestionamiento a la proliferación de aumentos arancelarios indiscriminados y barreras no arancelarias, y la crítica hacia cualquier pretensión de imponer modelos externos o de interferir en los asuntos internos de los Estados.
Una dimensión interesante de la Declaración de Nueva Delhi es la mención reiterada al “Sur Global”, el cual aparece referenciado una decena de veces afirmando que el mismo es actualmente un motor de cambio positivo para la construcción de un orden internacional más justo, estable y sostenible basado en el derecho internacional. En este sentido, el bloque BRICS se consolida como una asociación capaz de expresar las demandas de los países en desarrollo para ampliar su participación en los espacios de toma de decisión internacional, promover relaciones de cooperación mutuamente beneficiosas y mejorar la calidad de vida de sus pueblos, frente a las imposiciones, el hegemonismo y la injerencia histórica del Norte Global.
La XVIII Cumbre del BRICS en Nueva Delhi ha vuelto a poner en la agenda de debate a un bloque que ya es estructural en el actual proceso de cambio global. El BRICS, en este sentido, ha hecho de su heterogeneidad y diversidad un valor, demostrando que, aunque el Sur Global no es un espacio homogéneo, es posible construir un mundo multipolar sobre la base del respeto por la diversidad de civilizaciones que componen el orden internacional. En este sentido, el BRICS se consolida como un espacio de referencia para la construcción de una nueva gobernanza global y de una comunidad de destino compartido para la humanidad, que permita el desarrollo compartido de los pueblos del Sur basado en relaciones de mutua complementariedad, aprendizaje recíproco y prosperidad compartida.
Sebastián Schulz
Integrante
Centro de Estudios Chinos
Integrante
Centro en Politica Internacional
IRI-UNLP
[i] Luego de su última ampliación en 2025, los miembros plenos del BRICS son Brasil, China, Egipto, Etiopia, India, Indonesia, Irán, Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Sudáfrica y Arabia Saudita. Este último, si bien no participa de la foto oficial, es parte de los debates y de la agenda del bloque. Los miembros asociados, en tanto, son Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajstán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda, Uzbekistán y Vietnam.