Departamento de Asia y el Pacífico
Centro de Estudios Chinos
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Aniversario de la Guerra de Resistencia y Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai: inspiración al pasado, visión al futuro[1]
Diego Riddick
La significación de lo acontecido y la estrategia para lo que vendrá en un presente que acelera a toda velocidad. Un presente que encuentra a la República Popular China entre los protagonistas principales. Los últimos días nos dejan dos acontecimientos de notable impacto en la agenda internacional y con ramificaciones en varias líneas, todas conectadas con Beijing. Nos referimos a la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), en la ciudad de Tianjin, y el 80° aniversario de la Guerra de Resistencia de China contra la Agresión Japonesa y la guerra mundial antifascista.
No son meros eventos protocolares, sino rutas que nos guían a través de la concepción del mundo que tiene y que ofrece el País del Centro. Rutas que transitamos brevemente en estas líneas.
La mirada al pasado
Conocida también como la Segunda guerra sino-japonesa, la Guerra de Resistencia de China contra la Agresión Japonesa se desata en el año 1937 y se extenderá hasta 1945, con la rendición de los países del Eje. Una guerra en paralelo al conflicto global de 1939-1945, y razón por la cual veremos las menciones en medios y organismos oficiales chinos como la Guerra de Resistencia de China contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista, cuyo 80ª aniversario ha sido conmemorado el pasado 3 de septiembre. Para las fuerzas de China (agrupadas mayoritariamente en el gobierno de la República de China, con participación de las formaciones comunistas) estrictamente no hubo Segunda Guerra Mundial, sino una continuación de la invasión japonesa. Una continuación que fue precedida por una serie de enfrentamientos previos, conocidos como ‘‘incidentes’’, a lo largo de la década del 30: en 1931 con la toma de Manchuria y una sucesión de combates en Changchun, Qiqihar y Harbin; En 1932 en lo que fue la batalla de Shanghai; batallas a lo largo de la Gran Muralla en 1933 y la Campaña de Suiyuan en 1936. Todo esto antes del movimiento decisivo para la toma de la entonces capital de Nanjing y que continuaría con las caídas de diversos centros urbanos de importancia a lo largo de la costa sólo a finales de 1937: Beijing, Tianjin, Shanghái, Qingdao, Taiyuan, Guangdong, Chahar, Suiyuan y de gran parte del norte de China.
El ejército chino haría frente a las fuerzas japonesas durante 8 años, en un conflicto que abarcaría unas 23 campañas, 1.117 batallas y 38.931 combates menores, con un costo de vidas de casi 22 millones de personas. Este frente sería de vital importancia en la contención del Imperio del Japón, drenando sus recursos militares. Es de relevancia mencionar que, en tanto las fuerzas norteamericanas a lo largo del Pacífico combatieron frente al poderío nipón, fue la armada imperial su principal adversario. El grueso del ejército imperial estuvo apostado casi exclusivamente en suelo chino (se estima alrededor del 65%) y ahí reside la gesta de resistencia.
En el marco de un nuevo aniversario del fin de este conflicto y de la victoria aliada, la narrativa oficial de Beijing nos recuerda su papel fundamental en el último conflicto mundial, como correlato de su presencia cada vez más destacada en los asuntos internacionales de estas últimas décadas. Ayer fue la exitosa campaña de la República de China y hoy es la rememoración por parte de la República Popular de China. El mismo espíritu, la misma civilización.
En un pequeño inventario del evento, es notable el nutrido grupo de mandatarios que asistieron a dicho evento y de interés el despliegue de armamentos en el desfile militar de conmemoración de esta fecha: misiles balísticos DF 31 y 61 con capacidad de llevar cabezas nucleares, misiles hipersónicos Yingji, sistemas de defensa aérea (HQ-19, HQ-12, y HQ-29), sistemas de misiles PCH-191 y drones.
Un atisbo al futuro
Debemos realizar un pequeño salto hacia atrás para dar dos hacia adelante. Hecha mención del 80° Aniversario de la Guerra de Resistencia de China contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista el pasado 3 de septiembre, es de suma importancia la 25° Cumbre de Jefes de Estado de la Organización de Cooperación de Shanghai, celebrada en Tianjin el 31 de agosto y el 1 de septiembre. Una importancia que anida en las formas y el fondo.
En las formas
Esta cumbre nos deja una foto notable: los Jefes de Estado de China, Rusia, e India juntos. Dos actores en la mira de Washington y un jugador ambiguo. La posición de Nueva Delhi es compleja: mantiene focos de tensión y disputas territoriales con Beijing en torno al Himalaya (respecto del cual se ha llegado a un acuerdo de patrullaje conjunto en octubre del 2024, a fin de tratar de reducir escaladas), todo esto incrementado a la luz de los estrechos lazos entre chinos y pakistaníes, el gran rival de los indios. Con Rusia posee lazos de cooperación y una fructífera relación de intercambio militar. Moscú es el principal proveedor de equipamiento militar del ejército indio.
Las vicisitudes de este relacionamiento colocaron al gobierno de Narendra Modi en una posición particular en la estructuración de una estrategia (norteamericana) en el Indo-Pacífico destinada a China: hablamos del QUAD, un intento de articulación (alianza cuadrilateral) entre Estados Unidos, Australia, Japón e India. Cada actor individualmente con particularidades y ciertos focos de conflicto hacia China.
Al momento de escribir estas líneas y con los eventos que relatamos, el rol pensado para India parece de momento puesto en pausa: los vientos cambiantes de las diversas administraciones norteamericanas han causado una serie de avances e interrupciones en la estrategia de Washington que han prevenido la articulación real de cualquier iniciativa conjunta en el Asia-Pacífico (véase los casos del TPP, el BB3, el mencionado QUAD y AUKUS; todas diversas estrategias de inserción en la zona, ninguna definitiva).
A esto se suma un hecho clave: la invasión de Rusia a Ucrania y el apoyo desde China e India como garantes de compras de materia prima y equipamiento, habida cuenta de la escalada de sanciones sobre Moscú. Es esta relación especial con Moscú la que ha conjurado la última orden norteamericana: aranceles adicionales del 50% para productos indios. Los Estados Unidos han elegido responder a la vinculación india con Rusia, en detrimento de un acercamiento para un abordaje conjunto hacia China.
El relato de todos estos hechos es lo que nos lleva la foto que hemos visto a inicio de mes. Una Rusia dispuesta a acercar las posiciones de dos países con los que mantiene una buena relación, una intención de India de mantener sus opciones abiertas en el escenario (más aún frente a los últimos movimientos de la administración Trump) y una China que tomará cualquier oportunidad para relajar las tensiones en sus fronteras y, más importante, proyectar sus iniciativas al mundo. Es en este marco que esta cumbre detenta una importancia capital.
En el fondo
La OCS, establecida en 2001 y conformada originalmente por China, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Rusia y Uzbekistán; tiene como objetivos fomentar la confianza, la cooperación en una amplia serie de tópicos y fundamentalmente asegurar la paz y estabilidad en la región. La Organización es la heredera de un grupo de consulta conocido como los 5 de Shanghai, fundado en 1996, y que podemos leer tal y como analiza Sebastián Schulz, como una suerte de respuesta y adaptación al nuevo unipolarismo norteamericano post guerra fría.
No obstante sus objetivos generales y sus diversos cuerpos y mecanismos de cooperación, la organización reconoce una misión central en el combate de los Tres Males: el terrorismo, el separatismo y el extremismo.
La cantidad de miembros se ha incrementado con los años (a los 6 mencionados, se sumaron Bielorrusia, India, Irán y Pakistán), así como se han añadido Estados observadores y socios de diálogo.
La reunión de este 2025 de la OCS, que en este caso reunió a Estados miembros como a observadores y socios de diálogo, se desarrolla aún con los efectos persistentes de la miríada de regulaciones tarifarias desde Washington y que afectaría a la totalidad de bienes importados a territorio norteamericano, en lo que se conoció a inicios del pasado mes de abril como ‘‘Día de Liberación’’. En su discurso en esta cumbre, el Presidente Xi Jinping ha reafirmado la necesidad de buscar objetivos en común, poner de lado las diferencias, promover la apertura e inclusividad, apuntar a la eficiencia y sostener la justicia. En este último punto Xi marca una nota importante al especificar la necesidad de ‘‘promover una correcta interpretación de la Segunda Guerra Mundial y oponerse a la mentalidad de Guerra Fría, confrontación de bloques y prácticas de abuso’’. Palabras que vinculan la conmemoración del 80° aniversario de la Guerra de Resistencia contra la agresión japonesa con el estado actual de tensiones recurrentes entre diversos países.
El 1ro de septiembre obtenemos la Declaración de Tianjin de todos los Estados que participaron de esta cumbre. La misma apunta una estrategia de la organización para la próxima década, trazando líneas fundamentales en política internacional, enmarcada en la Estrategia de Desarrollo de la Organización de Cooperación de Shanghái hasta 2035. Abarca cinco secciones referidas a las dimensiones de economía, cultural, social y de seguridad. En total se han acordado una serie de 24 acuerdos.
Son de particular relevancia el establecimiento de cuatro Centros de Seguridad (Centro Universal para Contrarrestar los Desafíos y Amenazas de Seguridad, Centro de Seguridad de la Información, Centro para Combatir el Crimen Organizado Transnacional y Centro Antidrogas) para aumentar la cooperación en este ámbito, así como el establecimiento del Banco de Desarrollo de la OCS y tres plataformas de cooperación en energía verde, industria y economía digital. En lo relativo a los Estados observadores y socios de diálogo, se ha establecido un nuevo mecanismo para unificarlos en una sola categoría: Socios de la OCS.
En la declaración a su vez se han abordado temáticas de coyuntura, mencionando el conflicto en Medio Oriente en torno a la Franja de Gaza y los ataques de Israel y Estados Unidos sobre Irán en junio pasado (recordando que Irán es miembro activo de la OCS).
Una mención que añade interés: la declaración menciona que los ocho Estados de la Organización apoyan la Iniciativa la Franja y la Ruta. Falta el noveno actor: India. Nueva Delhi mantiene abiertas sus opciones y cierta suspicacia a iniciativas multilaterales que estima excesivamente centradas en Beijing.
En el ámbito de estas reuniones no se puede dejar de lado otros compromisos sobre los cuales han acordado diferentes Estados, no relacionados directamente a esta cumbre, pero posibilitados por el espíritu de la misma y la reunión de los Jefes de Estado. Hablamos por ejemplo del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Armenia y Pakistán, hecho de relevancia derivado tras la firma del acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán. Todo se relaciona: la noticia es de agrado también para Irán (reiteramos, miembro de la OCS), garante de la integridad territorial armenia en el corredor de Zangezur, frontera que permite mantener unidas Ereván y Teherán, al tiempo que impiden un »corredor turco» que vaya desde Bakú en el Mar Caspio hasta los Dardanelos en Turquía (una seria complicación geopolítica para el gobierno iraní). Tampoco debemos pasar por alto el último Memorando entre China y Rusia para la construcción de un nuevo gasoducto entre ambos países, el pasado 4 de septiembre.
Esta última cumbre nos presenta un foro más de diálogo en la arquitectura diplomática que con paciencia construye el gobierno chino. El impacto de su mirada es particularmente notable en la proposición de Xi Jinping para una Iniciativa de Gobernanza Global. Una mirada que no necesariamente desafía el orden actual (anti-occidental) sino que se ofrece como complemento del mismo (post-occidental). En palabras de María Francesca Staiano, una evolución cualitativa de las relaciones internacionales del nuevo tipo (…) en la construcción de un orden internacional más justo. Las fichas se mueven en el tablero. Beijing estudia sus jugadas anteriores y prepara las futuras. Inspiración en el pasado y trabajo en el presente en pos de un futuro aún incierto, a la par del actual sistema internacional.
[1] Publicado originalmente en https://cechinounlp.wordpress.com/2025/09/09/aniversario-de-la-guerra-de-resistencia-y-cumbre-de-la-organizacion-de-cooperacion-de-shanghai-inspiracion-al-pasado-vision-al-futuro/?fbclid=PAT01DUAMtIhhleHRuA2FlbQIxMAABp4kp-VF3VBshVql380SHMoO4Ky9qKSD2BR-pIcaDUaH9fUiB2Cft2rKZd-je_aem_fSVtSevWMlVHQ815xoLWnA
