Cumbre Putin-Kim ¿Una oportunidad para restablecer las discusiones a seis bandas?

El pasado 25 de abril tuvo lugar en Vladivostok la Cumbre entre el presidente ruso Vladimir Putín y el líder norcoreano (recientemente reelecto como presidente del Comité de Estado) Kim Jong-un. La agenda del encuentro estuvo centrada en asuntos bilaterales por un lado, y por otro en cuestiones ligadas a la seguridad en la Península de Corea y al programa nuclear de Pyongyang. Luego del fracaso de la cumbre de Hanói en febrero donde naufragó la posibilidad de llegar a un acuerdo entre Estados Unidos y Corea del Norte la entrada de Moscú puede posibilitar un canal que reencauce un marco de negociaciones. Hay que tener en cuenta que esta cumbre se realiza días después de que Pyongyang exigiera la salida de Mike Pompeo (a quién responsabilizan por el fracaso de la cumbre Trump-Kim) de las negociaciones y rechazara el “big deal” propuesto por Washington que plantea eliminar todos los programas armamentísticos a cambio de suspender las sanciones.

La postura norcoreana en cambio propone un desarme gradual acompañado de un levantamiento progresivo de las sanciones que afectan la economía del país. En este sentido Putin declaró en una rueda de prensa al finalizar la cumbre que «Corea del Norte necesita garantías de su seguridad, de la preservación de su soberanía.”Para ello según el presidente ruso es fundamental“  restaurar la solidez del derecho internacional para volver a una situación en la que el derecho internacional, y no la ‘ley del puño’, determine la situación en el mundo. Si logramos esto, será el primer paso, el paso más importante para resolver situaciones tan difíciles como la que vive la península de Corea”[1].

En concordancia con estas declaraciones Kim sostuvo que la situación de la Península coreana es responsabilidad de Washington que “(…) adoptó una actitud unilateral de mala fe en las recientes negociaciones de la cumbre RPDC-EEUU”[2]. Por otra parte mientras la cumbre se llevaba adelante el presidente surcoreano Moon Jae- In se reunió con el secretario del Consejo Nacional de Seguridad de Rusia Nikolái Pátrushev. En este encuentro Moon manifestó que la cumbre de Vladivostok “contribuirá de manera constructiva a la completa desnuclearización de la Península coreana y al establecimiento de una paz permanente», y agregó que «respeta el firme compromiso y los esfuerzos activos del Presidente Putin hacia una resolución política y diplomática de los problemas de la Península Coreana»[3].

Para hallar cauce a esto último Moon considera fundamental que se reanude el diálogo actualmente estancado entre Estados Unidos y Corea del Norte. Ahora bien para que existan las garantías de seguridad a las que alude Putin se necesita previamente del desarrollo de toda una batería de medidas que construyan confianza y le permitan apostar a Pyongyang por una desnuclearización que no implique riesgos para su soberanía. En el contexto actual sostiene el experto Andrei Lankov que «nadie está en posición de darles las garantías de seguridad que le gustaría tener»[4] a Pyongyang. Por lo que en el escenario de lo que consideramos (de ser exitoso) un extenso proceso con vistas a la desnuclearización de la Península de Corea es posible considerar tres aristas relevantes a partir de las consideraciones arrojadas sobre la cumbre de Vladivostok.

En primer lugar se encuentra la relación bilateral entre Corea del Norte y Rusia, y los intereses particulares de cada régimen que propiciaron el acercamiento que posibilitó la primera cumbre en 8 años (la anterior fue en 2011 entre Kim Jong-il y Medvedev). La cumbre se presentó por un lado como una oportunidad para Rusia de ir avanzando en las posiciones geopolíticas de las que quedó rezagado luego de la caída de la Unión Soviética, y por otro como la posibilidad de Corea del Norte de ir afianzando vínculos con otras naciones que le proporcionen una válvula de escape al fuerte condicionamiento económico de China.

En segundo lugar como medida relevante para la construcción de confianza se encuentra la realización de proyectos económicos trilaterales con Corea del Sur que manifestó su compromiso en este punto en lo que refiere a los sectores de energía y ferrocarriles. Aunque para que los mismos lleguen a buen puerto es necesario que se sorteen los obstáculos políticos planteados por las sanciones que afectan a Corea del Norte[5].

Y en tercer lugar no hay que dejar de remitir a la necesidad de un marco multilateral que ofrezca garantías internacionales a Pyongyang. Cuestión que para Putin en este momento es prematura, considerando que el antecedente anterior de esta modalidad (las conversaciones a seis bandas) también terminó estancándose. Aun así una señal de la posible viabilidad de su retorno puede hallarse en las declaraciones de Donald Trump que saludó las declaraciones de Putin y el entusiasmo generado por la posibilidad de un acuerdo con Corea del Norte[6].

Esto no quita que la posición estadounidense sea la negociación directa con Pyongyang, aunque consideramos que un diálogo más ampliado puede arrojar resultados más promisorios en pos de una solución pacífica a la cuestión nuclear norcoreana.

Matías Benítez
Centro de Estudios Coreanos

Referencias

[1] https://actualidad.rt.com/actualidad/312824-putin-kim-rueda-prensa-cumbre-vladivostok

 

[2] https://www.reuters.com/?edition-redirect=lta

 

[3] https://www.hani.co.kr/arti/english_edition/e_international/891684.html

 

[4] https://www.washingtonpost.com/world/2019/04/25/north-korea-wants-security-guarantees-can-united-states-deliver/

 

[5] https://thediplomat.com/2019/01/a-closer-look-at-south-koreas-plan-for-cooperation-with-russia/

 

[6] https://www.nytimes.com/reuters/2019/04/26/world/asia/26reuters-usa-northkorea.html