Los pasados 28 y 29 de marzo se llevaron a cabo las jornadas de innovación aeroespacial y política internacional, organizadas por el programa YD Lab II de Youth Diplomats en conjunto con la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (FI-UNLP). El evento tuvo como propósito central el desarrollo de proyectos estratégicos mediante la integración de conocimientos de las ciencias jurídicas y las ciencias duras.
Participó del mismo, Camila Ivon Pugnaire Yuget, integrante del Grupo de Estudios Espaciales y Nucleares (GEEyN) del IRI, estudiante de abogacía de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (UNLP). Su intervención se dio en el marco del eje de seguridad, integrando el grupo de trabajo denominado «CÓDIGO».
El proyecto presentado por el equipo consistió en la propuesta de una constelación de CubeSats de 6U destinada a la alerta temprana ante la pesca ilegal en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina. La propuesta técnica incluyó la utilización de detectores de radiofrecuencia (SDR-RF) y sistemas AIS, apoyados en tecnologías desarrolladas por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la proyección de envío de datos a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
Desde la perspectiva jurídica, la participación les permitió analizar la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) y el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 en un escenario de soberanía marítima y recursos naturales. Esta experiencia va en sintonía con el compromiso del GEEyN en la formación interdisciplinaria necesaria para abordar los desafíos del derecho internacional del espacio en el siglo XXI.
Para profundizar les compartimos el análisis técnico y las conclusiones sobre evento, desarrolladas por la integrante del grupo:
Los pasados 28 y 29 de marzo se realizaron las jornadas de Innovación Aeroespacial y Política Internacional de la mano del programa YD Lab II de Youth Diplomats y de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, con el fin de la realización de proyectos innovadores y estratégicos para la competencia que tendría lugar el domingo 29 de marzo.
Durante esos dos días se mezclaron los distintos conocimientos entre las Ciencias Jurídicas y las Ciencias Duras. Cabe mencionar: el Derecho espacial y la ingeniería aeroespacial, mostrando una estrecha relación entre ambas ciencias, que si bien son diversas en contenido, dependen una de la otra en el nuevo escenario estratégico espacial.
Como estudiante de la carrera de abogacía en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, me autoconvoqué a participar en la competencia, con el objetivo de entender cómo funciona el tan reciente Derecho Internacional del Espacio y mezclar la carrera y conocimientos con la Ingeniería Aeroespacial.
Dicho esto de manera introductoria, es conveniente comentar la estructura de la competencia, a saber, esta contaba con tres ejes: innovación, sostenibilidad y seguridad, y dentro de cada eje una división cuatripartita para grupos (4 grupos para cada eje). Al final de la competencia, se elegía un grupo por eje semifinalista y por último, un grupo finalista de cualquier eje.
En mi caso, nuestro grupo de nombre CÓDIGO participó dentro del eje de seguridad, integrado por los miembros: Caputo Carolina, Pasty Joaquín, Cueto Facundo, Odello Thiago, Pugnaire Yuget Camila Ivon. Así, elaboramos un proyecto con una proyección hacia la soberanía marítima frente a la problemática de la pesca ilegal que ocurre tan constantemente en nuestros espacios marítimos, específicamente en nuestras 200 millas marinas (ZEE).
Frente a la pérdida millonaria que provoca esta problemática, la imposibilidad de generar nuevos empleos y las consecuencias económicas que genera esta situación a nuestra Nación, nuestro proyecto propone la creación y lanzamiento de una constelación de CubeSats de 6U incorporados con baterías de litio de 20–40 W y paneles solares construidos por la CNEA. Estos estarían equipados con detectores SDR-RF y detectores AIS para determinar una nueva función de alerta temprana ante buques pesqueros ilegales en la ZEE Argentina.
La innovación con la que cuenta nuestro proyecto recae en la utilización de un sistema de radiofrecuencia, que tiene como beneficios una amplificación en la cobertura del área y un desarrollo del sector industrial no explorado en Argentina.
Para su procedimiento se estipuló que se sigan los siguientes pasos:
- Captura señales RF (Radiofrecuencia).
- Filtrado por frecuencia.
- Identificación de firma.
- Geolocalización aproximada.
- Cruce con información AIS.
- Detección de anomalías.
- Envío de datos a la CONAE.
- Alerta al Ministerio de Defensa y Seguridad Nacional.
En comparaciones hechas, con nuestro grupo identificamos que nuestro sistema era muchísimo más rentable, económico y generador de desarrollo industrial, además de brindar una proyección institucional, un mayor enfoque a nuestros espacios marítimos y un incentivo a la inversión pesquera nacional.
Dentro del marco normativo, como bien expresa el art. 19, inc. i, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), entendemos que la pesca ilegal es una actividad perjudicial para el Derecho Internacional Público. De manera que, para respaldar nuestro proyecto, además de la utilización del artículo mencionado, nos aferramos a leyes tanto internacionales como nacionales:
- La CONVEMAR en su totalidad.
- El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967.
- Ley 23.968 de espacios marítimos nacionales.
- Ley 18.398 de Prefectura Naval Argentina.
- Ley 22.944 de Régimen Federal de Pesca.
- DEC 995/1991 “COMISIÓN NACIONAL DE ACTIVIDADES
ESPACIALES”
Finalmente, si bien no ganamos la competencia, había más proyectos sumamente importantes que entendían que lo primero es la soberanía nacional, proyectos que buscaban resguardar y preservar la defensa de nuestros recursos naturales y de nuestro posicionamiento en esta nueva carrera espacial del siglo XXI.
A modo de conclusión, es importante resaltar lo relevante de la iniciativa de este tipo de proyectos. Debemos comprender que el fenómeno del Derecho trasciende a tantas áreas ajenas, tales como el espacio de la ingeniería, que demuestran la inminente necesidad de formación jurídica y social para estar adaptados en el tratamiento de espacios donde se requiera el conocimiento jurídico.