Próximamente encontrará la versión PDF aquí
¿Puede EEUU liderar al mundo aún?
Matías Mendoza[1]
Desde el inicio de la ofensiva contra la República Islámica de Irán el pasado 28 de febrero del corriente, el gobierno estadounidense no parece tener una estrategia clara para concluir el conflicto iniciado ni parece capaz de mantener lo prometido en su última edición de su National Security Strategy, donde se afirmaba lo siguiente
Los días en los que Medio Oriente dominaba la política exterior estadounidense a largo y corto plazo han terminado afortunadamente. No porque Medio Oriente ya no sea importante, sino porque ya no es más ni una molestia constante ni la fuente de potenciales catástrofes inminentes que supo ser. Se está convirtiendo en un lugar de amistad e inversiones (White House, 2025)
Desde el inicio de las hostilidades, se ha venido desarrollando una guerra asimétrica, donde pese a la desproporción tecnológica entre Washington/Jerusalén frente a Teherán, este último les ha ocasionado fuertes pérdidas materiales y humanas. Recurriendo a drones de fabricación relativamente barata contra los costosos sistemas de defensa en posesión de ambas potencias, el costo de reabastecer sus arsenales -tanto monetario como logístico- parece estar poniendo a prueba a la poderosa maquinaria bélica[2] conjunta. A esto se le suma el cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo mundial, lo cual ha impactado en el precio del mismo y comprometido no solo a Washington sino a muchos otros actores, desde aquellos países que dependen tanto de la exportación como de la importación de energía, como precios elevados en fertilizantes, alimentos y transporte para muchos otros (Adrian et al, 30 de marzo de 2026).
En sus intentos por asegurar el flujo normal de crudo a través del Estrecho, el gobierno estadounidense pareció solo encontrar negativas rotundas en Europa y en Asia. La respuesta de Trump ante esta negativa ha sido la de responder con desprecio ante ello, aseverando que EEUU no necesita nada de sus aliados y que es autosuficiente. La reacción de muchos de estos países no serían difíciles de entender, dado que durante el último año han enfrentado al propio Trump ya sea por su uso punitorio de los aranceles comerciales, sus comentarios despotricando lo que él percibe como una falta de compromiso de éstos con la OTAN o sus recientes amenazas de apoderarse de Groenlandia por la fuerza si era necesario.
Sin ir más lejos, el pasado 6 de abril, el presidente Trump prometió en un tweet que iba a hacer desaparecer a la civilización persa al dar un ominoso ultimátum, solo para retractarse cerca de la hora límite, proponer un cese al fuego de dos semanas y el sentarse a negociar en base a las propuestas iraníes.
¿Cómo se llega a esta situación? ¿Puede el movimiento MAGA mantener el control de la situación o solo precipitar el declive internacional estadounidense? y lo que le da título a este ensayo ¿Puede EEUU liderar al mundo si las cosas por casa no andan muy bien en primer lugar?
Desde su regreso al poder en enero del 2025, Donald Trump consiguió imponerse en ambas cámaras del Congreso estadounidense y en aplacar casi cualquier oposición interna dentro del Partido Republicano. Sin embargo, parece que el magnate ha regresado solo para encontrarse en la cima de una nación más débil de lo que fue alguna vez desde su consolidación como superpotencia. En el plano internacional, ésta se ve aparentemente superada en términos económicos y tecnológicos en comparación con grupos como los BRICS+ y la Organización de Cooperación de Shanghai (Morgenfeld, 22 de diciembre de 2025).
Sin embargo, en lugar de centrarnos en el panorama internacional, nos interesa indagar cómo andan las cosas por casa. Las dinámicas políticas y socioeconómicas al interior de un país pueden decirnos bastante sobre cómo será el desempeño exterior, al menos en cuanto a la capacidad material disponible y la atención que un gobierno puede o está dispuesto a sostener una determinada política exterior. La política exterior, si la entendemos como una política pública, puede estar sometida al escrutinio de la población civil, especialmente en un contexto donde las consecuencias económicas de las aventuras estadounidenses en Medio Oriente se trasladen a los costos internos diarios del ciudadano promedio -combustible, alimentos, etc.- y en un contexto electoral como el cual debe enfrentar el propio Trump este año.
Economía ¿Hay crecimiento real?
Durante 2025, la inversión en Inteligencia Artificial, la construcción de centros de procesamiento de datos y la infraestructura acompañante es lo que parece mover la aguja del crecimiento económico estadounidense. Sin embargo, las restantes áreas de la misma parecen haberse estancado. El sector manufacturero y el empleo público enfrentan tanto recortes de personal como baja demanda laboral mientras que el desempleo aumenta.
Aunque parece haber una nueva “fiebre del oro” alrededor de la IA y este crecimiento parece no tener un fin, de darse lo contrario se vería como las principales empresas estadounidenses del sector -Amazon, Google, OpenAI, etc- se verían afectadas y reflejado en el mercado de valores, donde estas conforman un tercio del valor del índice S&P (Casselman & Ember, 22 de noviembre de 2025).
Las promesas de campaña de Trump -apelando usualmente al trabajador empobrecido por las políticas neoliberales practicadas por el mainstream republicano y demócrata- poco han hecho más que quedarse en la retórica y en un montón de promesas. De hecho, una gran parte de la actual impopularidad récord que el republicano experimenta a poco más de un año de haber asumido – de un -19% en general y destacado en el Rust Belt según las encuestas- responde a su pobre manejo de la economía e incapacidad de mejorar el standard de vida del estadounidense promedio (Tracking the presidency, 2026). Trump puede, por otra parte, aún escudarse en la promesa de prosperidad para su base obrera a partir de las criptomonedas y la posibilidad de que el resto del mundo “pague por el renacimiento estadounidense”, evitando así un posible estallido social o abandono por parte de ésta (Varoufakis, 18 de agosto de 2025).
Polarización política
El gobierno de Trump ha experimentado -y estimulado- un incremento de la polarización política interna y de la violencia ejercida por las autoridades contra la población civil, como lo muestran las redadas realizadas por los agentes del ICE (El Servicio de Control de Migraciones y Aduanas) contra inmigrantes ilegales así como las ejecuciones de ciudadanos estadounidenses en situaciones conflictivas. En cuanto a lo de estimular la polarización política, es necesario recordar que la plataforma electoral trumpista señala al inmigrante ilegal como el responsable real del declive económico y social, apelando a una masa de trabajadores desempleados y a su intersección con el supremacismo blanco en ciertos sectores.
Por otra parte, el movimiento MAGA ha denostado constantemente al Partido Demócrata y a cualquier otro opositor político que promueve políticas de equidad o inclusivas, marcando tajantemente una línea entre quienes están con el magnate y su movimiento y quienes se le oponen. No es sorpresa entonces que la calidad democrática de EEUU haya decaído hasta el punto de que el sistema democrático que solía ser usado o pensado como un ejemplo para otros países hoy se encuentra categorizada como una “democracia imperfecta” (Schulman & Wike, 15 de abril de 2026).
La polarización política no se detiene con aquel que se encuentra en la vereda de enfrente bajo Trump II. La misma política exterior, especialmente el ataque reciente a Irán, ha sido una desviación clara de la promesa de campaña hecha al movimiento MAGA por el presidente de no entrometerse en más prácticas de cambio de régimen y Nation Building, algo que también figuraba prominentemente en la National Security Strategy.
Múltiples figuras del movimiento levantaron su voz y demostraron su descontento -Tucker Carlson, Marjorie Taylor Greene, etc.- señalando cómo el cambio de régimen de Irán no es asunto estadounidense. (Smith, 1 de marzo de 2026). Entre sus votantes la respuesta es mixta: hay una clara línea divisoria entre los republicanos tradicionales y los que se identifican como MAGA, con los segundos apoyando el esfuerzo bélico y los primeros demostrando un cierto nivel de desaprobación ante el conflicto con Teherán (Kamisar, 4 de marzo de 2026).
En un contexto semejante, donde la violencia y la polarización avanzan, lo que retrocede es la democracia y las garantías constitucionales en EEUU. El deterioro de la misma puede constatarse con lo bajo que ha caído el país en diversas encuestas realizadas (Langfitt, 20 de marzo de 2026).
¿Puede liderar en estas condiciones?
Sin pretensiones de hacer predicciones arriesgadas ni de ser exhaustivos en este breve análisis, nos parece poco probable que EEUU sea capaz de efectivamente seguir ocupando el rol preeminente del cual supo gozar en un futuro cercano, ni de seguir enfrascado en constantes entuertos internacionales sin que los costos de los mismos no afecten tanto a aliados, enemigos y a su propio población en diversa medida.
El declive político y económico interno puede ser lo que traiga el final del Imperio estadounidense, tal como presagiaba y se lamentaba Niall Ferguson hace más de 20 años atrás, en vísperas de la trunca ocupación de Irak (Ferguson, 2005). La necesidad de lidiar con estos males será, tarde o temprano, algo que el actual o próximo(s) gobierno(s) deberán afrontar si no quieren enfrentar una descomposición interna de su sociedad.
Por otro lado, la pérdida de prominencia no debe entenderse como un relegamiento total del escenario internacional o pérdida de toda influencia conseguida a lo largo de las últimas décadas. Por mucho daño que Trump haya podido haber hecho al status de EEUU en el mundo o afectado a la influencia que éste supo construir por décadas mediante el uso de su soft-power -ya fuese mediante ONGs o su industria cultural- es difícil imaginar un futuro sin Washington figurando de cierta forma. Sin embargo, y como señaló certeramente Joseph Nye (16 de mayo de 2025), la confianza perdida en la atracción estadounidense será difícil de recuperar tras dos mandatos de Trump en los que éste ha preferido coaccionar antes que atraer.
Lo que sí parece más que probable es que la pretensión unipolar y de ser una especie de “sheriff” internacional será cosa del pasado.
Bibliografía
Adrian et al (30 de marzo de 2026). How the War in the Middle East Is Affecting Energy, Trade, and Finance. IMF.: https://www.imf.org/en/blogs/articles/2026/03/30/how-the-war-in-the-middle-east-is-affecting-energy-trade-and-finance
Casselman, B & Ember, S. (22 de noviembre de 2025). The A.I. Boom Is Driving the Economy. What Happens if It Falters?. The New York Times.: https://www.nytimes.com/2025/11/22/business/the-ai-boom-economy.html
Dwyer, J. (16 de marzo de 2026). Is Israel running low on missile interceptors? How long can it withstand Iran’s retaliatory attacks?. The Conversation.: https://theconversation.com/is-israel-running-low-on-missile-interceptors-how-long-can-it-withstand-irans-retaliatory-attacks-278404
Ferguson, N. (2005). Colossus. The Rise and Fall of the American Empire. Penguin Books.
Kamisar, B. (4 de marzo de 2026). Poll: Majority of voters disapprove of how Trump has handled Iran. NBC News.: https://www.nbcnews.com/politics/trump-administration/poll-majority-voters-disapproves-trump-handled-iran-rcna261564
Kass, H. (15 de marzo de 2026). Is the US Defense Industrial Base Building Enough Tomahawk Missiles?. The National Interest.: https://nationalinterest.org/blog/buzz/is-us-defense-industrial-base-building-enough-tomahawk-missiles-hk-031526
Langfitt, F. (20 de marzo de 2026). Trump is dismantling democracy at ‘unprecedented’ speed, global report finds. NPR.: https://www.npr.org/2026/03/20/nx-s1-5754021/trump-democracy-autocracy-dictatorship-reports
Morgenfeld, L (22 de diciembre de 2025). El declive de Estados Unidos y la agresividad de Trump contra Nuestra América. Vecinos en conflicto: Las relaciones entre Estados Unidos, Argentina y Nuestra América.: https://www.vecinosenconflicto.com/2025/12/el-declive-de-estados-unidos-y-la.html
Nye, J. (16 de mayo de 2025). The Future of American Soft Power. Project Syndicate: https://www.project-syndicate.org/commentary/the-future-of-american-soft-power-by-joseph-s-nye-2025-05
Schulman, J. & Wike, R. (15 de abril de 2026). Multiple indicators show a decline in the health of America’s democracy in 2025. Pew Research Center.: https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/04/15/multiple-indicators-show-a-decline-in-the-health-of-americas-democracy-in-2025/
Smith, D. (1 de marzo de 2026). Trump’s Iran strike tests the Maga vow of ‘no more wars’. The Guardian.: https://www.theguardian.com/us-news/2026/mar/01/trump-iran-strike-maga-war-promise
Tracking the presidency. (2026). Donald Trump’s approval tracker. The Economist.: https://www.economist.com/interactive/trump-approval-tracker
Varoufakis, Y. (18 de agosto de 2025). ¿Se volverá la base obrera de Trump en su contra?.Perfil.: https://www.perfil.com/noticias/opinion/se-volvera-la-base-obrera-de-trump-en-su-contra.phtml White House (noviembre 2025). National Security Strateg of the United States of America.
[1] Profesor y licenciado en Historia (FaHCE-UNLP); Magíster en RRII (IRI-UNLP). Integrante del CeRPI.
[2] Un ejemplo de esta presión sobre el arsenal estadounidense es el uso de unos 400 misiles Tomahawk contra objetivos iraníes en las primeras 72 horas del conflicto. El ritmo de producción de los mismos es de unos 24 meses por unidad, tarea que corre principalmente por parte del contratista Raytheon, lo cual podría significar un fuerte golpe para el futuro no solo del conflicto con Irán sino para otros hipotéticos. (Kass, 15 de marzo de 2026). Para el caso israelí, sus sistemas de defensa encargados de interceptar proyectiles enemigos -Domo de Hierro, Honda de David, Rayo de Hierro- parecen enfrentar una escasez de proyectiles claves para su funcionamiento continuado. (Dwyer, 16 de marzo de 2026).