Grupo de Estudios Espaciales y Nucleares
Artículos
La India y su desarrollo en la política espacial
Camila Ivon Pugnaire Yuget[1]
Introducción
El programa espacial de la República de la India comenzó bajo una premisa fundacional singular: la aplicación directa de la alta tecnología para resolver los problemas tangibles de una sociedad en desarrollo. A diferencia de las superpotencias de la Guerra Fría, cuyos esfuerzos estuvieron impulsados por la competencia geopolítica y militar, la visión establecida en 1969 por el Dr. Vikram Sarabhai, considerado el padre del programa espacial indio, definió un propósito claro. Sarabhai argumentó que la India no albergaba la fantasía de competir con las naciones avanzadas en la exploración de la Luna o los planetas, sino que buscaba ser insuperable en la aplicación de tecnologías avanzadas a los problemas reales del hombre y la sociedad. Durante las primeras cinco décadas de la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO), esta doctrina de ‘utilitarismo científico’ priorizó la teledetección para la gestión agrícola, la meteorología para la prevención de desastres naturales y las telecomunicaciones satelitales para la teleeducación y la telemedicina en las zonas rurales del subcontinente.
No obstante, los hitos tecnológicos acumulados a lo largo de los años comenzaron a alterar gradualmente esta postura. El exitoso lanzamiento del satélite Aryabhata en 1975 a través de un vector soviético, seguido por el despliegue del satélite Rohini en 1980 mediante el primer lanzador autóctono SLV-3, sentaron las bases para una infraestructura de lanzamiento independiente. Con la consolidación del Polar Satellite Launch Vehicle (PSLV), reconocido internacionalmente por su alta fiabilidad y bajo costo, la India cruzó el umbral hacia la autosuficiencia de lanzamiento medio. El posterior desarrollo del Geosynchronous Satellite Launch Vehicle (GSLV) y de su variante pesada LVM3 (Launch Vehicle Mark-3) expandió significativamente la capacidad de carga útil del país en órbitas de transferencia geoestacionaria.
La transición hacia las misiones interplanetarias y de prestigio global se formalizó en la primera década del siglo XXI. La misión Chandrayaan-1 en 2008 fue un punto de inflexión estratégico al confirmar científicamente, mediante su sonda de impacto y el mapeo infrarrojo, la presencia de moléculas de agua y grupos hidroxilo en el regolito de las regiones polares de la Luna. En 2013, la misión Mars Orbiter Mission (MOM), conocida popularmente como Mangalyaan, colocó a la India como la primera nación asiática en alcanzar la órbita de Marte y la primera del mundo en lograrlo en su primer intento de manera soberana. Ejecutada con un presupuesto de apenas 74 millones de dólares, Mangalyaan demostró la extraordinaria capacidad de la ingeniería india para optimizar recursos financieros bajo el concepto de ‘innovación frugal’. La misión recopiló valiosos datos científicos sobre la atmósfera y la exósfera marciana hasta su cierre formal en 2022.
La política espacial de 2023
El rápido crecimiento del mercado espacial comercial global y la necesidad de escalar la infraestructura satelital nacional llevó al gobierno indio a promulgar reformas profundas en 2020, las cuales culminaron en la formulación de la Política Espacial de la India de 2023 (ISP-2023). Esta política nacional marcó el fin oficial del monopolio estatal absoluto sobre las actividades espaciales y diseñó un marco regulatorio integral destinado a institucionalizar la participación del sector privado. El objetivo fundamental fue transitar de un modelo de planificación centralizada e impulsado por la oferta (supply-driven) a uno dinámico y basado en la demanda (demand-driven), donde los consumidores públicos y privados tengan la libertad de adquirir servicios espaciales directamente de cualquier proveedor.
Para evitar conflictos de interés y agilizar la gobernanza, la ISP-2023 reestructuró el ecosistema espacial indio en torno a cuatro pilares institucionales con competencias claramente delimitadas:
- IN-SPACe (Indian National Space Promotion and Authorisation Centre): Establecido como un organismo autónomo de ventanilla única bajo el Departamento del Espacio (DOS). Funciona como el regulador y promotor central, con el mandato exclusivo de guiar, autorizar y supervisar las actividades espaciales de las Entidades No Gubernamentales (NGE) y de las agencias gubernamentales. Tiene la facultad de autorizar lanzamientos, estaciones terrestres, el uso de infraestructura estatal y la difusión de datos geoespaciales de alta resolución.
- ISRO (Indian Space Research Organisation): Redefinido estrictamente como una organización de investigación y desarrollo (R&D;) de alta tecnología. Bajo este nuevo marco, ISRO abandona de manera progresiva la manufactura rutinaria de sistemas operativos maduros para centrar sus capacidades en la investigación aplicada, el desarrollo de tecnologías de vanguardia (como sistemas de propulsión avanzada y recuperación de vectores), misiones científicas profundas y el programa de vuelo espacial tripulado.
- NSIL (NewSpace India Limited): Constituida en 2019 como una empresa pública de carácter comercial bajo el DOS. NSIL actúa como el brazo comercializador de los desarrollos tecnológicos públicos, asumiendo la propiedad y operación de los satélites de comunicación del Estado bajo un modelo mercantil, administrando el arrendamiento de transpondedores y actuando como agregador y ejecutor de lanzamientos bajo demanda.
- DOS (Department of Space): Nódulo ministerial superior bajo la supervisión directa de la Oficina del Primer Ministro. DOS mantiene la responsabilidad de formular las políticas nacionales de largo plazo, coordinar las relaciones internacionales y la gobernanza global espacial, y proveer los marcos de resolución de disputas.
La liberalización económica y las startups
Para capitalizar las reformas regulatorias de la ISP-2023, la administración del Primer Ministro Narendra Modi identificó que el desarrollo de una industria espacial competitiva a nivel global requería una apertura sustancial de los flujos de capital internacional. En febrero de 2024, el Gabinete de la Unión aprobó reformas históricas a la política de Inversión Extranjera Directa (FDI) para el sector espacial, las cuales fueron formalizadas el 16 de abril de 2024 por el Department of Economic Affairs del Ministry of Finance mediante las Foreign Exchange Management (Non-debt Instruments) (Third Amendment) Rules, 2024. Este nuevo esquema sustituyó el antiguo régimen que exigía la aprobación discrecional del gobierno para cualquier ingreso de capital extranjero, liberalizando las inversiones bajo un sistema de límites porcentuales por la vía automática (automatic route) según la sensibilidad de la actividad industrial.
Resumen de Límites de Inversión Extranjera Directa (FDI) – Enmienda de Abril 2024:
- Hasta 100% por vía automática: Fabricación de componentes, sistemas y subsistemas para satélites, segmentos terrestres y de usuario.
- Hasta 74% por vía automática: Manufactura y operación de satélites completos, productos de datos satelitales y subsegmentos terrestres (más allá del 74% se requiere la vía de aprobación gubernamental).
- Hasta 49% por vía automática: Vehículos de lanzamiento, sistemas y subsistemas asociados, y la creación de puertos espaciales (spaceports) para lanzar y recibir naves (más allá del 49% se requiere aprobación del gobierno por motivos de seguridad nacional y tecnologías de doble uso).
Estas medidas financieras tuvieron un impacto inmediato en el ecosistema empresarial indio. El número de empresas privadas vinculadas al sector espacial experimentó un crecimiento exponencial, pasando de un ecosistema incipiente en la década de 2010 a más de 400 compañías, muchas de ellas startups, hacia mediados de la década de 2020. La inversión acumulada en startups espaciales indias superó los 500 millones de dólares, con cerca de 150 millones atraídos de forma directa en 2025. Empresas privadas como Pixxel (especializada en satélites de imágenes hiperespectrales de alta resolución), Skyroot Aerospace (desarrolladores de la serie de cohetes Vikram e impulsores del lanzamiento del cohete de prueba Vikram-S en noviembre de 2022) y Agnikul Cosmos (creadores de motores de cohetes impresos en 3D) emergieron como pioneros de una vibrante industria autóctona.
Además, el gobierno respaldó esta transición industrial mediante mecanismos de estímulo financiero gestionados por IN-SPACe. Se destacan el Fondo de Capital de Riesgo (Venture Capital Fund) de 10.000 millones de rupias indias (1.000 crores o aproximadamente 118,6 millones de dólares) aprobado para apoyar el crecimiento de las startups en etapas avanzadas de desarrollo, el Fondo de Adopción de Tecnología (Technology Adoption Fund) de 5.000 millones de rupias (500 crores o aproximadamente 59 millones de dólares) para impulsar la comercialización de tecnologías espaciales, y esquemas de capital semilla para aplicaciones de desarrollo urbano y gestión de desastres. En paralelo, estados industrializados de la India implementaron sus propias políticas espaciales regionales, promoviendo parques de manufactura descentralizados enfocados en subsectores específicos: Tamil Nadu se especializa en la producción de vehículos de lanzamiento gracias a su proximidad con el nuevo puerto espacial de Kulasekarapattinam, Gujarat lidera en satélites y cargas útiles a través de su planta de Sanand, y Karnataka consolida el desarrollo general de software, sistemas satelitales y de telecomunicaciones en torno al consolidado hub de Bangalore.
Un pilar central de esta política de liberalización fue la transferencia completa de tecnologías maduras de ISRO a consorcios privados. En septiembre de 2025, se firmó el histórico acuerdo de transferencia del Small Satellite Launch Vehicle (SSLV) a Hindustan Aeronautics Limited (HAL), representando la transferencia de tecnología número 100 facilitada por IN-SPACe. Asimismo, el consorcio formado por HAL y Larsen & Toubro (L&T;) completó un contrato de 860 millones de rupias para la manufactura de cinco cohetes PSLV-XL. Finalmente, en junio de 2026, IN-SPACe aceleró el proceso de privatización del segmento pesado de lanzamiento mediante la publicación de una Expresión de Interés (EoI) para transferir la tecnología completa del potente vehículo de lanzamiento Launch Vehicle Mark-3 (LVM3) a operadores del sector privado, permitiendo su explotación comercial a nivel internacional.
Doctrina de seguridad y defensa espacial de la India
Si bien la India mantiene diplomáticamente su compromiso con el uso pacífico del espacio ultraterrestre y se opone formalmente a la militarización del espacio, la rápida evolución geopolítica en Asia, dominada por la expansión de las capacidades militares espaciales de China, ha impulsado un cambio doctrinal pragmático hacia la disuasión militar en la órbita terrestre. Esta transición doctrinal se evidenció de manera contundente en marzo de 2019 con la ejecución de la Misión Shakti, la primera prueba destructiva de un arma antisatélite (ASAT) de ascenso directo realizada por la India. Utilizando un interceptor de misiles balísticos modificado desarrollado por la Organización de Investigación y Desarrollo de la Defensa (DRDO), el país destruyó un satélite militar indio inactivo situado a baja altitud (LEO), demostrando una capacidad de interceptación cinética que lo convirtió en la cuarta nación del mundo en validar un sistema ASAT.
Poco después de la Misión Shakti, el gobierno creó la Agencia del Espacio de Defensa (DSA) como un comando conjunto tripartito destinado a integrar los activos espaciales de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada de la India, apoyada por la Organización de Investigación Espacial de la Defensa (DSRO) para el desarrollo de contramedidas tecnológicas. Bajo la dirección de la DSA, la India aprobó e inició el Plan de Vigilancia Basada en el Espacio Fase 3 (SBS-III), un proyecto estratégico de defensa que prevé el lanzamiento de una constelación de 52 satélites de comunicación militar y vigilancia (óptica y mediante Radar de Apertura Sintética – SAR) entre los años 2025 y 2029. Estos satélites trabajarán en coordinación con satélites ya operativos de alta resolución como el Cartosat-2C y la serie de satélites dedicados GSAT-7, incluyendo el CMS-03 (GSAT-7R) lanzado en noviembre de 2025, que con sus 4.410 kg de masa representa el satélite de comunicación más pesado lanzado con éxito a órbita de transferencia geoestacionaria (GTO) desde suelo indio.
No obstante, la soberanía de posicionamiento militar de la India enfrenta desafíos tecnológicos complejos. El país opera el sistema de navegación por satélite regional NavIC (Navigation with Indian Constellation), diseñado para ofrecer servicios de posicionamiento de alta precisión sobre el territorio nacional y hasta 1.500 km más allá de sus fronteras. Aunque el sistema se reforzó con los lanzamientos de los satélites de segunda generación NVS-01 en mayo de 2023 y NVS-02 en enero de 2025, la constelación ha atravesado crisis operativas debido a fallas recurrentes en los relojes atómicos de rubidio importados en los satélites de primera generación, reduciendo la disponibilidad efectiva para servicios completos de navegación y obligando a ISRO a acelerar el reemplazo y la modernización del sistema. Este problema de fiabilidad impulsó a ISRO a priorizar el desarrollo y prueba de relojes atómicos y sistemas de propulsión eléctrica de diseño e ingeniería 100% autóctonos, los cuales comenzaron a ser testeados en órbita en el satélite de demostración tecnológica TDS-01 durante la segunda mitad de 2026.
El nuevo programa espacial de la India
La consolidación de las reformas institucionales y el aumento del presupuesto asignado al Departamento del Espacio (que alcanzó los 13.416,20 crore de rupias, aproximadamente 1.500 millones de dólares, en el presupuesto nacional presentado en febrero de 2025) han permitido a ISRO redefinir sus metas bajo una ambiciosa hoja de ruta espacial de exploración planetaria y de presencia humana en el espacio. Este nuevo programa espacial indio está estructurado sobre pilares de alta complejidad tecnológica que buscan consolidar a la India como una potencia de primer orden hacia el año 2040:
El programa de vuelos tripulados Gaganyaan (2026-2027)
Orientado a demostrar de forma independiente la capacidad de enviar humanos al espacio, Gaganyaan planea lanzar a tres astronautas indios (Gaganyatris) a una órbita terrestre baja de 400 kilómetros de altitud durante un período de tres días, garantizando un retorno y recuperación marítima segura. ISRO completó con éxito más de 8.000 pruebas en tierra y cualificaciones estructurales para validar sus sistemas de eyección de emergencia y de soporte vital (ECLSS). En abril de 2026, la prueba integrada IADT-02 validó el sistema de paracaídas y el frenado aerodinámico de la cápsula. La hoja de ruta de Gaganyaan contempla el lanzamiento secuencial de tres misiones automatizadas no tripuladas de validación robótica (Gaganyaan-1, 2 y 3) a finales de 2026, proyectando el primer vuelo tripulado soberano (Gaganyaan-4) para el primer semestre de 2027. La preparación de los astronautas se beneficia de un acuerdo de entrenamiento con Rusia y de la valiosa experiencia adquirida por el Group Captain de la Fuerza Aérea India, Shubhanshu Shukla, quien en junio-julio de 2025 sirvió como piloto en la misión comercial internacional Axiom-4 (Ax-4) a bordo de una nave SpaceX Crew Dragon, completando un fructífero período de 18 días a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) donde ejecutó siete experimentos científicos de microgravedad diseñados por instituciones de investigación indias.
SpaDeX y el dominio del acoplamiento autónomo en órbita
Lanzado en diciembre de 2024 a bordo de la misión PSLV-C60, el Experimento de Acoplamiento Espacial (SpaDeX) representó un hito tecnológico histórico. SpaDeX consistió en el lanzamiento de dos naves satelitales experimentales independientes (un chaser y un target) destinadas a aproximarse y acoplarse físicamente en órbita de forma autónoma. El primer éxito de acoplamiento se demostró en enero de 2025, seguido de un desacoplamiento en marzo y una segunda prueba de acoplamiento totalmente autónoma y automatizada en abril de 2025. El éxito de SpaDeX convirtió a la India en el cuarto país del mundo en dominar esta tecnología de precisión extrema. Estos desarrollos fundamentan el desarrollo del Sistema de Acoplamiento de la India (Bharatiya Docking System), indispensable para construir la futura estación espacial y ejecutar misiones de retorno de muestras planetarias.
La estación espacial india (Bharatiya Antariksh Station – BAS)
El establecimiento de una presencia humana permanente en órbita es una prioridad nacional contemplada en la Space Vision 2047. En septiembre de 2024, el Gabinete de la India otorgó la aprobación oficial y la financiación para el desarrollo y lanzamiento del primer módulo habitable, el BAS-01, planificado para ser puesto en órbita a 400 km de altitud en 2028 utilizando un vector LVM3 repotenciado. La planificación contempla el lanzamiento de módulos adicionales de manera progresiva, con el objetivo de lograr la operatividad total de una estación espacial modular de 52 toneladas de masa para el año 2035, capaz de albergar de manera continua a tripulaciones de tres a cuatro astronautas indios para investigaciones avanzadas en microgravedad, medicina espacial y biotecnología.
La hoja de ruta lunar avanzada: Chandrayaan-4 y Chandrayaan-5 (LUPEX)
Tras el éxito de Chandrayaan-3, la India ha consolidado una ambiciosa estrategia de exploración lunar. La misión Chandrayaan-4, aprobada en septiembre de 2024 con un presupuesto de 2.104,06 crore de rupias y un plazo de ejecución de 36 meses, tiene como objetivo recolectar y traer de regreso a la Tierra muestras de regolito del entorno del polo sur lunar. Debido a que la masa total de la nave de retorno superaría las 9,2 toneladas, excediendo la capacidad de carga de un solo vector indio, ISRO diseñó una estrategia innovadora: un lanzamiento doble utilizando dos cohetes LVM3 diferentes en la ventana de 2027-2028. El primer cohete elevaría los módulos descendedor y ascendedor, mientras que el segundo llevaría los módulos de transferencia y reingreso. Ambas secciones realizarían maniobras de acoplamiento orbital, validadas por SpaDeX, antes de descender, realizar el muestreo robótico, acoplarse nuevamente en órbita lunar y emprender el regreso a la Tierra.
El siguiente paso en la superficie lunar será la misión conjunta LUPEX (Lunar Polar Exploration), también conocida como Chandrayaan-5, aprobada formalmente en marzo de 2025 y programada para lanzarse en el período 2028-2029 a bordo del vector pesado japonés H3-24L desde Tanegashima. LUPEX representa una cooperación científica de gran escala entre JAXA y la India: ISRO desarrollará el módulo de descenso (lander) de más de seis toneladas métricas, impulsado por un nuevo motor L9 de propulsión de combustible líquido de 3,1 kN desarrollado por el LPSC; mientras que JAXA proveerá el rover de exploración de 350 kg, equipado con un taladro mecánico diseñado para perforar hasta 1,5 metros de profundidad y recolectar muestras de hielo de agua en los cráteres de sombra permanente (PSR). La misión integrará instrumentos científicos de la NASA (como el Espectrómetro de Neutrones para detectar hidrógeno) y de la Agencia Espacial Europea (ESA, aportando el espectrómetro EMS-L).
Misiones interplanetarias y el vector de nueva generación Soorya
El programa de exploración profunda de la India incluye la Misión Orbital a Venus (Shukrayaan), planeada para marzo de 2028 con el fin de cartografiar la geología venusiana y estudiar su densa atmósfera utilizando un escudo térmico de diseño extremo y de técnicas complejas de aerofrenado. Para respaldar de manera logística la infraestructura permanente de la BAS y proyectar el primer alunizaje tripulado de un astronauta indio para el año 2040, el gobierno financia el desarrollo del Next Generation Launch Vehicle (NGLV), bautizado como Soorya. Se trata de un cohete pesado, de diseño modular de tres etapas y parcialmente reutilizable, impulsado por motores de metano y oxígeno líquidos de 220 toneladas de empuje, capaz de colocar hasta 30 toneladas métricas de carga útil en órbita LEO y de servir como la columna vertebral de la logística lunar de la India a partir de la década de 2030.
Actualidad y complejidades
A pesar de los innegables éxitos científicos e institucionales, el sector espacial indio se enfrenta a importantes cuellos de botella estructurales que amenazan la velocidad y sostenibilidad de su desarrollo comercial. El reto más destacado reside en la ausencia de una ley de actividades espaciales nacional integral y estatutaria con rango de ley del Parlamento. Aunque el Proyecto de Ley de Actividades Espaciales (Space Activities Bill) se redactó originalmente en 2017 y se revisó en 2019, el documento sigue bajo revisión ministerial y parlamentaria a mediados de 2026. Actualmente, todo el esquema de reformas espaciales introducido por la ISP-2023 y regulado por las NGP de mayo de 2024 funciona bajo directrices puramente administrativas emanadas del Poder Ejecutivo. Para las corporaciones multinacionales y los inversores extranjeros, la falta de una ley federal estatutaria limita la predictibilidad y la seguridad jurídica a largo plazo. Además, el borrador de 2025 de la ley de actividades espaciales buscaría resolver dilemas críticos de responsabilidad civil por daños a terceros en cumplimiento de los convenios de la ONU y reformar la polémica cláusula de propiedad intelectual de 2017, la cual otorgaba automáticamente al Estado los derechos sobre cualquier invención desarrollada en el espacio ultraterrestre, limitando gravemente los incentivos de R&D privada.
Adicionalmente, el Comité Permanente del Parlamento sobre Ciencia y Tecnología, en su 410.º informe de 2026, expresó preocupación por el ritmo de gasto y la subutilización de los fondos asignados para misiones estratégicas críticas. En el caso de Chandrayaan-4, la asignación inicial para el año fiscal 2025-2026 se revisó significativamente a la baja, pasando de un presupuesto de 150 millones de rupias a solo 21 millones. En el caso de la Misión a Venus, la utilización financiera en el período 2024-2025 fue nula. Si bien estas demoras en el flujo de caja están vinculadas al carácter iterativo y altamente complejo de la ingeniería aeroespacial, donde la maduración del diseño, el aprovisionamiento de componentes calificados y la preparación de los proveedores locales son lentas, representan un riesgo para el cumplimiento estricto de la hoja de ruta de la Space Vision 2047. Finalmente, ISRO se enfrenta a desafíos operativos concretos, ilustrados por la doble falla consecutiva de los cohetes PSLV-C61 y PSLV-C62, asociada a anomalías observadas en la tercera etapa sólida (PS3) y todavía sujeta a análisis técnico oficial, lo que obligó a la agencia a pausar campañas de lanzamiento para implementar auditorías técnicas profundas sobre los controles de calidad de los proveedores privados de propelentes.
Conclusión
La política espacial de la India ha superado con éxito la dicotomía tradicional de priorizar de manera exclusiva las aplicaciones socioeconómicas o perseguir metas científicas de prestigio global. El país ha logrado converger ambos enfoques mediante un modelo de desarrollo dinámico que integra la disuasión de seguridad nacional, la privatización comercial y la exploración planetaria profunda. Este éxito descansa sobre una diplomacia espacial pragmática basada en el multialineamiento. La India formalizó su adhesión a los Acuerdos de Artemis en junio de 2023, alineando sus principios de exploración civil con la coalición liderada por Estados Unidos y facilitando la inserción de las industrias indias en programas avanzados como el Commercial Lunar Payload Services (CLPS) de la NASA. Sin embargo, este alineamiento no ha erosionado su autonomía estratégica. La India mantiene de manera simultánea cooperaciones de larga data con Rusia en materia de motores y entrenamiento para Gaganyaan, desarrolla misiones conjuntas complejas con JAXA de Japón (LUPEX) y el CNES de Francia (TRISHNA en 2026), y suscribe marcos estratégicos de investigación biológica con la Agencia Espacial Europea (ESA) para la ISS.
En última instancia, el éxito de la India en la consolidación de su ecosistema de NewSpace y en la ejecución de su ambiciosa hoja de ruta científica dependerá de la consistencia regulatoria, de la velocidad para subsanar sus dependencias de manufactura de componentes críticos y de la aprobación final de un marco legal unificado. Al empoderar formalmente a IN-SPACe y habilitar de manera plena el talento y la agilidad de su sector de startups tecnológicas, la República de la India se sitúa en una posición destacada para redefinir las reglas de juego y consolidarse como uno de los líderes indiscutibles de la exploración humana y comercial del cosmos en el siglo XXI.
Bibliografía
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[1] Camila Ivon Pugnaire Yuget es estudiante de la carrera de Abogacía por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Es integrante del Grupo de Estudios Espaciales y Nucleares (GEEyN – IRI – UNLP) y del Departamento de América Latina y el Caribe del IRI. Correo de contacto: camipugnaire16@gmail.com.
