Presentación

Departamento de Europa

Presentación

Coordinador: Juan Carlos Pérsico

Secretario:               Federico Vaccarezza

Integrantes              Guillermo Pomini
Mariana Polizzi
Franco Quinziano
Ignacio Portela
Piero Albanesi
Federico Rodríguez Erneta
María Paz Poggio
Gabriel Chapunov
Federico CasalettI
Federico Larsen
Sara Núñez De Prado Clavell
Guillermo Pérez Sánchez
Ricardo De La Guardia
Carlos Gil GandiA
Alberto Macía Martín
María Francesca Staiano
Daniel RYF
David Troitiño

Una guerra interminable y un largo camino hacia el Acuerdo Unión Europea-Mercosur

Entre el 8 y el 11 de julio de 2025 el Presidente francés Emanuel Macron visitó el Reino Unido y se reunió con el Primer Ministro británico Keir Starmer. Esta visita fue la primera que un Jefe de Estado de un país miembro de la Unión Europea realiza a Gran Bretaña luego de que el Reino Unido abandonara el bloque comunitario europeo. En dicha ocasión alcanzaron diversos acuerdos en materia de defensa y disuasión nuclear, migración, y compromisos de ayuda a Ucrania en su guerra con Rusia.

El acuerdo alcanzado entre los dos países en materia de defensa y disuasión nuclear ha sido histórico porque británicos y franceses se han comprometido por primera vez a coordinar sus estrategias nucleares en caso de ser atacados, a pesar de que ambos Estados mantienen la independencia de sus respectivos arsenales atómicos. Además, se comprometieron a incrementar su cooperación en materia de investigación nuclear y desarrollo armamentístico, trabajando conjuntamente en la construcción de nuevos misiles de largo alcance, en desarrollos tecnológicos con inteligencia artificial para la defensa, en armas de microondas contra drones y en inhibidores de interferencias.

En materia migratoria acordaron que implementarán un plan piloto para frenar la inmigración irregular en pequeñas embarcaciones a través del canal de la Mancha. Francia se comprometió a aceptar los inmigrantes devueltos por los británicos y como contrapartida el Reino Unido aceptará la misma cantidad de personas solicitantes de asilo con lazos familiares en Gran Bretaña, este esquema se ha denominado “uno dentro uno fuera”, es decir un acuerdo migratorio equilibrado de repatriación recíproca, que además busca combatir el tráfico de personas.

Además, con respecto a Ucrania acordaron la creación de una “coalición de voluntarios” que tendrá sede rotatoria entre París y Londres, y su misión será velar por la paz en el territorio ucraniano una vez que se logre un alto el fuego con Rusia.

El 3 y 4 de octubre de 2025 se llevaron a cabo las elecciones parlamentarias en la República Checa, triunfando con el 34,51 % de los votos el magnate agroindustrial, populista y euroescéptico Andrej Babis cuya candidatura fue impulsada por el partido de oposición Acción de Ciudadanos Descontentos (ANO, por sus siglas en checo), ubicándose en segundo lugar la alianza de centroderecha SPOLU (Juntos) del ex Primer Ministro Petr Fiala que obtuvo el 23,36 % de los sufragios, en tanto que la tercera posición le correspondió al partido de centro Alcaldes e Independientes (STAN), que cosechó el 11,23 % de las preferencias. Otro elemento para destacar es que concurrió a las urnas aproximadamente el 69 % del padrón lo que representa una muy alta participación en los aludidos comicios.

De esta manera Andrej Babis (que ya desempeñó como Primer Ministro del país entre los años 2017 y 2021) obtuvo 80 escaños en el Parlamento checo (que se compone de 200 diputados), por lo que no logró la mayoría suficiente para gobernar en solitario, y se encontró obligado a negociar con otras fuerzas políticas para poder formar gobierno. En tal sentido, inició conversaciones con el partido de extrema derecha Libertad y Democracia Directa (SPD) que cosechó el 7,7 % de los sufragios, y el partido de ultraderecha AUTO que logró el 6,7 % de las preferencias. Con el apoyo de dichas fuerzas políticas, Babis puede lograr formar gobierno.

El vencedor de las elecciones parlamentarias checas, se autodefinió como trumpista, y en la campaña electoral prometió mayor crecimiento, salarios y pensiones más altas, reducción de impuestos, y beneficios fiscales dirigidos a estudiantes y familias jóvenes. Además, anunció que la República Checa dejará de adquirir grandes cantidades de armamento para dar apoyo militar a Ucrania, rechazó incrementar el gasto en defensa de su país, y también se mostró abiertamente contrario a que el mismo adopte el euro como moneda oficial reemplazando a la corona checa.

Andrej Babis ha mostrado gran afinidad con los gobernantes de Hungría, Viktor Orbán, y de Eslovaquia, Robert Fico, con los que coincide en mantener políticas prorrusas y rechazar las sanciones que la Unión Europea aplica al gobierno de Moscú, y además se alinea en otros aspectos como el rechazo a la inmigración, la crítica a las políticas clímáticas de la Unión Europea y la defensa de la soberanía nacional. También Babis ha sido cofundador en julio de 2024 del grupo Patriotas por Europa en el Parlamento Europeo, que incluye a otras fuerzas nacionalistas como Fidesz de Hungría, Reagrupamiento Nacional de Francia, Vox de España y FPO de Austria.

Babis consiguió el apoyo de otros dos grupos políticos, el partido antiinmigrante Libertad y Democracia Directa (SPD) y el partido derechista AUTO, los que le aportaron los votos necesarios para poder conformar un gobierno de coalición que en total cuenta con el apoyo 108 diputados en el Parlamento checo.

En consecuencia, el multimillonario populista Andrej Babis prestó juramento el 9 de diciembre de 2025 como nuevo Primer Ministro de la República Checa, pero previamente a ello debió cumplir con una condición establecida por el Presidente Petr Pavel anunciando públicamente que cederá el control de su vasto conglomerado empresario de alimentos, agricultura y productos químicos (AGROFERT) para evitar conflictos de intereses entre sus negocios privados y su cargo público.

A partir del 1º de enero de 2026 Bulgaria abandonó el lev y adoptó el euro como su moneda oficial, convirtiéndose de este modo en el vigésimo primer país que pasa a integrar la Eurozona.

Por cierto, el proceso para poder adoptar el euro ha sido largo y nada sencillo. Dicho país balcánico debió dar cumplimiento a estrictos requisitos, que fueron evaluados por la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Al respecto, debió demostrar que poseía estabilidad de precios, finanzas públicas saneadas, tasas de interés sostenibles a lo largo del tiempo, un tipo de cambio estable, disciplina fiscal, un nivel de deuda compatible con las reglas europeas, y que había alcanzado la convergencia económica y la integración del sector financiero. En el mes de junio de 2025 ambas instituciones europeas confirmaron que Bulgaria estaba en condiciones de adoptar el euro por haber cumplido con los criterios económicos exigidos, pero, no obstante ello, la Comisión Europea señaló que era necesario que el país continúe avanzando en ciertas áreas tales como la lucha contra la corrupción, la independencia judicial, la modernización administrativa, la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles, debiendo además prestar atención a posibles desafíos sociales y regulatorios durante el período de transición.

Ya habiéndose pronunciado favorablemente la Comisión Europea y del Banco Central Europeo, el 8 de julio de 2025 el Parlamento Europeo aprobó la incorporación de Bulgaria a la Eurozona por una amplia mayoría, arrojando la votación 561 votos a favor, 69 en contra y 79 abstenciones. Ese mismo día, el Consejo de la Unión Europea también se expidió afirmativamente por mayoría calificada, estableciendo que el tipo de conversión será de 1,95583 levas por euro.

Para evitar confusiones desde ya hace varios meses atrás los precios de los productos en Bulgaria se muestran en doble divisa (euro y lev) para de esa manera impedir subas injustificadas. Además, durante los primeros treinta días del año 2026, pueden convivir el euro y el lev, pero todos los establecimientos comerciales deben devolver el cambio por las compras realizadas exclusivamente en euros para acelerar el proceso de adopción de la nueva moneda oficial del país. Así también, para que la operatoria sea transparente todas las cuentas bancarias pasan automáticamente de lev a euro, los contratos se convierten a la divisa europea sin necesidad de firmar nada, y los cajeros automáticos sólo dispensan euros desde el 1º de enero de 2026.

Con el ingreso de Bulgaria a la Eurozona, el alfabeto cirílico se suma al latino y al griego en las monedas de euro, ya que aparece en el anverso de las búlgaras. Las monedas de uno y dos euros mantienen los retratos de figuras icónicas de la identidad búlgara, San Iván de Rila en la moneda de un euro, y Paisio de Hilandar en las de dos euros. En las monedas de menor valor (1, 2, 5, 10, 20 y 50 céntimos) se reproduce el Caballero de Madara, un relieve medieval que se convirtió en uno de los símbolos nacionales más reconocibles del país. Todas las nuevas monedas tienen diseños prácticamente idénticos a los de las antiguas levas, y además las monedas de dos euros incluyen un borde grabado en cirílico con la inscripción “Dios salve a Bulgaria” un detalle para reforzar el vínculo entre la tradición nacional y la transición actual.

Cuando se resolvió el ingreso de Bulgaria a la Eurozona, su Primer Ministro, Rossen Zhelyazkov, agradeció a las instituciones europeas la decisión adoptada con respecto a su país. Pese a ello, la adopción del euro ha generado controversia en la sociedad búlgara. Los sondeos de opinión efectuados indican que casi la mitad de los ciudadanos se oponen a ello, estando preocupados por posibles incrementos de precios y la pérdida del poder adquisitivo del dinero. Asimismo, se han producido manifestaciones de protesta reclamando mantener el lev como símbolo nacional y exigiendo que se realice un referéndum sobre la adopción del euro. En dicho contexto, los partidos de la oposición, especialmente los de extrema derecha, han aprovechado la ocasión para formular discursos muy críticos hacia la Unión Europea. Cabe acotar que dicho país viene sufriendo en los últimos tiempos una alta inestabilidad política.

Por el contrario para las autoridades de la Unión, la adopción del euro aporta a Bulgaria numerosas oportunidades de inversión, mayor empleo, más estabilidad financiera, un acceso más fluido a los mercados de capitales, fortalece la confianza del sector empresarial y hará crecer a la economía búlgara.

Este 9 de enero de 2026 el Consejo de la Unión Europea aprobó por mayoría calificada el Acuerdo Interino de Comercio y el Acuerdo de Asociación con el Mercosur, autorizando a la Comisión Europea a que proceda a la firma de dichos instrumentos, admitiendo a la vez su aplicación provisional. Los países que votaron en contra del mismo fueron Austria, Francia, Hungría, Irlanda y Polonia, en tanto que Bélgica se abstuvo.

Para lograr la votación favorable de dichos Acuerdos fue necesario que previamente a ello el mencionado Consejo aprobara una serie de salvaguardias agrícolas para proteger al sector agroalimentario europeo. Esto posibilitó que Italia cambiara la posición que había mantenido en el mes de diciembre de 2025, y que de esta forma se alcanzara la mayoría requerida. El voto positivo italiano fue clave, ya que se necesitaba el voto afirmativo del 55 % de los Estados miembros que a la vez representen el 65% de la población total de la Unión, de esta forma los opositores no pudieron lograr la minoría de bloqueo, en tanto que si bien votaron en contra más de cuatro países no pudieron alcanzar el 35 % de los habitantes del bloque regional.

En consecuencia, el 17 de enero de 2026 en Asunción, Paraguay, se firmaron los dos Acuerdos: el Acuerdo Interino de Comercio Unión Europea-Mercosur y el Acuerdo de Asociación Unión Europea-Mercosur. Los depositarios de ambos acuerdos son el Secretario General del Consejo de la Unión y la República del Paraguay.

Dicha ceremonia se llevó a cabo en teatro San José de Flores (el mismo lugar donde el 26 de marzo de 1991 se suscribió el Tratado de Asunción que diera origen al Mercosur), que forma parte de la sede del Banco Central de Paraguay. Por el lado de Unión Europea estuvieron presentes en el acto la Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen y el Presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa. En tanto que por el lado del Mercosur asistieron el Presidente de Argentina, Javier Milei, el de Paraguay, Santiago Peña, y el de Uruguay, Yamandú Orsi. El Presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, estuvo en la ocasión representado por el canciller del país, Mauro Vieira. También participaron del acto los Presidentes de Bolivia, Rodrigo Paz, y de Panamá, José Mulino, ambos países se encuentran en diferentes etapas de incorporación al bloque regional sudamericano.

De ese modo, tras 26 años de largas negociaciones, se estaba creando la zona de libre comercio más grande del mundo que cuenta con 720 millones de personas y que a la vez representa aproximadamente el 30 % del producto bruto interno mundial y el 35 % del comercio global.

El Acuerdo Interino de Comercio contiene temas pertenecientes a la política comercial común, que son de competencia exclusiva de la Unión Europea. Tales temas entre otros son: el comercio de bienes, las reglas de origen, las salvaguardias comerciales, la facilitación del comercio, los obstáculos técnicos al comercio, las disposiciones sobre empresas del Estado, las medidas sanitarias y fitosanitarias, la seguridad alimentaria, el comercio de servicios, la solución de las controversias, la competencia comercial, los subsidios, las medidas compensatorias, la transparencia, los movimientos de capitales, etc.

Por su parte, el Acuerdo de Asociación contiene materias no sólo de naturaleza comercial, sino también de diálogo político y cooperación, por lo que al ser estas dos últimas competencias compartidas entre la Unión y sus Estados miembros, se requiere para que entre en vigor no sólo la aprobación del Consejo de la Unión y el Parlamento Europeo, sino que también la de los Parlamentos naciones de los veintisiete Estados que componen el bloque regional europeo. Este acuerdo incluye materias tales como: la ciencia, la infraestructura, la tecnología e innovación, la seguridad cibernética, el combate contra el terrorismo y el crimen organizado, defensa, energía, medio ambiente, etc.

La razón de firmar dos instrumentos jurídicos por separado responde a lograr la pronta aplicación del Acuerdo que corresponde a competencias propias de la Unión Europea.

Se contempló que el Acuerdo Interino de Comercio entrara en vigor, de manera bilateral, entre la Unión y un Estado Parte del Mercosur, el primer día del mes siguiente a la fecha en la que se hayan notificado mutuamente de la finalización de sus correspondientes procedimientos internos a tal efecto. Además dicho Acuerdo prevé que permanecerá vigente hasta la fecha en que entre en vigor el Acuerdo de Asociación.

Asimismo, se puntualiza que el Acuerdo Interino de Comercio prevé que se puede aplicar provisionalmente entre la Unión y un Estado Parte del Mercosur el primer día del segundo mes siguiente a la fecha en que se hayan notificado mutuamente de la finalización de sus procedimientos internos a tal efecto y que además hayan confirmado que están de acuerdo en aplicarlo de dicha manera.

En el marco del proceso de aprobación de los mencionado acuerdos, el 21 de enero de 2026 el Parlamento Europeo decidió suspender dicho trámite y solicitar un dictamen al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que se pronuncie sobre la compatibilidad del Acuerdo Interino de Comercio y del Acuerdo de Asociación con el Tratado de la Unión Europea y con el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

Esta medida implica con respecto al Acuerdo Interino de Comercio retrasar en casi dos años el trámite de aprobación del mismo, estimándose que ese será el lapso de tiempo que tardará el Tribunal de Justicia de la Unión en expedirse al respecto.

Con respecto a los Estados miembros del Mercosur, al estar prevista la aplicación bilateral en los mencionados acuerdos, elevaron a sus respectivos Congresos los proyectos de ley por los que se aprobaba el Acuerdo Interino de Comercio suscripto con la Unión Europea, no el Acuerdo de Asociación con la Unión porque falta que los firmen los Estados miembros del bloque regional europeo. Por tanto, Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay, en ese orden, han adoptado y promulgado sus respectivas leyes.

En el caso de Argentina, el 26 de febrero de 2026 el Acuerdo Interino de Comercio fue aprobado por el Congreso Nacional (Ley 27800), y fue promulgada en la misma fecha por el Decreto 111/26. Posteriormente, la Cancillería argentina notificó a los depositarios que se habían cumplido todos los procedimientos legales internos necesarios para su entrada vigor, y además comunicó a la Unión Europea que estaba de acuerdo en aplicarlo provisionalmente.

El 27 de febrero de 2026, considerando que el Acuerdo Interino de Comercio ya había sido aprobado por los Parlamentos de Argentina y Uruguay, y que el mismo había sido remitido por el Parlamento Europeo al Tribunal de Justicia de la Unión para que se expida, la Comisión Europea anunció que daba su conformidad para que dicho instrumento sea aplicado provisionalmente.

Atento lo señalado, el Acuerdo Interino de Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur comenzó a aplicarse provisionalmente en Argentina el 1º de Mayo de 2026.

El 22 de febrero de 2026 se han cumplido cuatro años desde que Vladimir Putin ordenara al “operación militar especial” contra Ucrania, hecho que diera comienzo a la guerra ruso-ucraniana.

Las bajas militares de ambos países son muy luctuosas. Se calcula que desde el inicio de las actividades bélicas han perdido la vida entre 400.000 y 450.000 soldados rusos, y entre 125.000 y 150.000 soldados ucranianos. Los civiles que han fallecido como consecuencia de la guerra son más de 15.000. La cantidad de niños ucranianos secuestrados y llevados a Rusia asciende a casi 20.000. También los daños materiales sufridos por Ucrania son altísimos, siendo estimados en más de 600.000 millones de dólares.

La guerra se ha empantanado en una línea de frente terrestre de unos 1.200 kilómetros que separa a ambas fuerzas, encontrándose en territorio ucraniano más de 700.000 efectivos rusos. Es un conflicto armado en el que se utiliza alta tecnología aplicada al ámbito militar, principalmente mediante el uso diario de drones, a los que se suma el uso de bombas guiadas y de misiles balísticos e hipersónicos. También los sucesos bélicos han ocurrido en territorio ruso especialmente a través del uso de drones ucranianos.

Asimismo, en febrero de 2026 se llevaron a cabo negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania en Ginebra. Con la intervención de Estados Unidos de América se buscaba avanzar hacia la concreción de un acuerdo en el que se dieran garantías de seguridad y un escudo aéreo para Ucrania. Lamentablemente terminaron fracasando por las diferencias existentes entre ambas partes con respecto al cese del fuego, la demarcación de la frontera en el territorio ucraniano del Dombás, y el destino de la central nuclear de Zaporiya. Así también, Ucrania exige que sus aliados se comprometan a darle asistencia militar en el caso que se produjera una nueva agresión rusa, incluso con el despliegue de tropas occidentales en territorio ucraniano, lo que no es aceptado de ningún modo por Rusia ya que considera una amenaza para su seguridad la presencia de tropas de la OTAN en Ucrania.

Además, alcanzar un acuerdo de paz permitiría realizar elecciones presidenciales, parlamentarias y locales en Ucrania, que actualmente se encuentran prohibidas por la ley marcial ucraniana. Dichas elecciones serán posibles cuando finalice la ley marcial y haya garantías de seguridad ya que organizarlas bajo las condiciones actuales es realmente inviable.

Al cabo de más de cuatro años de guerra, Rusía ha conseguido ocupar aproximadamente el 20 % del territorio ucraniano, con un altísimo costo en vidas humanas y daños materiales. Este conflicto armado verdaderamente se ha transformado en una interminable guerra de desgaste.

El 12 de abril de 2026 se celebraron las elecciones parlamentarias en Hungría, en las que estaba en juego no sólo quien obtendría la mayoría en la Asamblea Nacional sino, y especialmente, si el líder populista húngaro Viktor Orban y su modelo de “democracia iliberal” se podían seguir perpetuando en el poder que lo venía ejerciendo ininterrumpidamente desde el año 2010, por lo que el resultado de tan relevante acto eleccionario estaba siendo observado atentamente no sólo por Europa sino por el mundo entero.

Ya las encuestas previas vaticinaban que la reelección de Orban en esta ocasión se presentaba como difícil, y efectivamente no la pudo lograr. El partido opositor conservador Tisza (Partido Respeto y Libertad), quien llevaba como candidato a Primer Ministro a Peter Magyar, logró un claro triunfo al obtener más del 52 % de los votos, alcanzando 138 escaños parlamentarios, en tanto que el partido de Fidesz (Unión Cívica Húngara) junto a su partido asociado KDNP (Partido Popular Demócrata Cristiano), quienes postulaban nuevamente a Viktor Orban, sólo obtuvieron el 39 % de las preferencias, obteniendo 55 representantes en el cuerpo legislativo. Por su parte, en tercer lugar se ubicó el partido de extrema derecha MHM (Movimiento Nuestra Patria) que logró el casi el 6 % de los sufragios cosechando 6 diputados. De esta forma quedó establecida la composición del Parlamento húngaro que cuenta con 199 bancas. Era muy importante para la oposición obtener más de dos tercios de los representantes en la Cámara legislativa, no sólo para gobernar con mayoría absoluta, sino también porque ello le permitirá reformar la Constitución húngara. Asimismo, deberá modificar el sistema electoral implantado desde el año 2014 por el oficialismo, que establece que 106 diputados son elegidos por sistema uninominal mayoritario y otros 93 en forma proporcional, esta modalidad de elección había sido diseñada para favorecer la permanencia de Orban en el gobierno del país.

La participación en las urnas de los ciudadanos húngaros marcó un record alcanzando más del 79 % de los 7,6 millones de electores inscriptos, fue la más alta desde la caída del comunismo en el país. Esto es totalmente lógico ya que había mucho en juego.

Orban en los últimos meses había recibido el apoyo de representantes políticos extranjeros, habiéndolo visitado el responsable de la política exterior estadounidense Marco Rubio en el mes de Febrero, y el vicepresidente JD Vance el 7 de abril. Por otra parte, el 23 de marzo se había realizado en Hungría la Asamblea de los “Patriotas por Europa” (el grupo político al que pertenece el partido Fidesz en el Parlamento Europeo) que contó con la presencia de la francesa Marine Le Pen. Sin embargo, estas destacadas visitas resultaron insuficientes para lograr una nueva reelección del líder húngaro.

Luego de 16 años consecutivos de gobierno, la figura de Orban llegaba a este acto eleccionario con un gran desgaste. Su modelo de “democracia iliberal” se había caracterizado por la concentración del poder, la erosión de la independencia judicial y el control de los medios de comunicación. Ello provocó que la Unión Europea congelara desde fines del año 2022 el fondo de 18.000 millones de euros que debía recibir Hungría debido a las violaciones sistemáticas al estado de derecho en dicho país.

Otro factor muy importante para la victoria de la oposición sobre el oficialismo fue la difícil situación económica por la que transita Hungría. La tasa de inflación del país ha sido la más alta de Europa en los años 2022 y 2023, habiéndose disparado el costo de vida, en especial el precio de los alimentos, en tanto que los salarios se han quedado estancados. Hungría no tiene el euro y su moneda oficial, el florín húngaro, se ha depreciado mucho y es una de las más frágiles de la Unión Europea. Dentro del bloque regional Hungría ocupa uno de los últimos lugares en términos de poder adquisitivo por habitante.

El líder del partido Tisza, Peter Magyar, anunció que seguirá un programa marcadamente pro europeo, estando su política exterior en sintonía con la Unión Europea y la OTAN, todo lo contrario a su antecesor que practicaba el euroescepticismo, se alineaba con la política de Moscú, y bloqueaba numerosas iniciativas de Bruselas. También prometió acabar con la dependencia de la energía rusa para el año 2035, manteniendo relaciones pragmáticas con Rusia.

El 19 de abril de 2026 se llevaron las elecciones legislativas en Bulgaria, triunfando por amplia mayoría con el 44 % de los votos el prorruso y euroescéptico Rumen Radev, expresidente del país, cuya candidatura fue impulsada por el partido Bulgaria Progresista, una coalición de centroizquierda, ubicándose en segundo el partido conservador, proeuropeo y de centroderecha Ciudadanos para el Desarrollo Europeo (GERB), del ex Primer Ministro Boiko Borissov que obtuvo el 13 % de los sufragios, en tanto que la tercera posición le correspondió al partido proeuropeo y reformista Continuamos el Cambio-Bulgaria Democrática (PB-DB) liderado por Asen Vasilev, que cosechó el 12,40 % de las preferencias. En cuarto y quinto lugar se ubicaron el partido DPS-Nuevo Comienzo encabezado por el empresario Delyan Peevski con un 7 % y finalmente el partido prorruso y ultranacionalista Resurrección comandado por Kostadin Kostadinov que logró el 4,25 %. El partido socialista búlgaro, sucesor del antiguo partido comunista, no superó el 4 % de los votos, y quedó afuera del Parlamento por primera vez desde la caída del comunismo en 1990. Otro elemento para destacar es que concurrió a las urnas aproximadamente el 50 % del padrón los ciudadanos habilitados para votar.

De esta manera Rumen Radev (que ya se desempeñó como Presidente del país entre los años 2017 y comienzos de 2026) obtuvo 131 representantes en el Parlamento búlgaro (que se compone de 240 escaños), por lo que logró una mayoría amplia y suficiente para gobernar en solitario, y dar comienzo así a una etapa de estabilidad que saque al país del estancamiento político de los últimos cinco años en los que ha habido ocho elecciones parlamentarias y siete Primeros Ministros distintos. El claro triunfo de Radev fue un “voto castigo” a los partidos políticos tradicionales que mantuvieron al país en una crisis permanente desde el año 2021.

El ex Presidente Radev (renunció a su cargo el 23 enero de 2026 para competir en las elecciones generales de abril) supo capitalizar el descontento de los ciudadanos de Bulgaria, el país más pobre de la Unión Europea, con una campaña centrada en la lucha contra la corrupción, la pobreza, y la oligarquía de políticos y empresarios que en los últimos tiempos han gobernado el país. El nuevo Primer Ministro, que se opone a brindar apoyo militar a Ucrania en su guerra con Rusia y también es favorable a reabrir las negociaciones con el gobierno ruso para darle una salida al conflicto, se comprometió a seguir el camino europeo aunque bajo condiciones propias advirtiendo que adoptará una posición pragmática.

El incremento del costo de vida se ha convertido en un tema especialmente sensible desde que Bulgaria adoptó el euro como su moneda oficial, siendo que el gobierno búlgaro anterior cayó en medio de fuertes protestas populares contra un nuevo presupuesto que proponía el aumento de los impuestos y mayores aportes para la seguridad social.

El 22 de junio de 2026 Keir Starmer presentó su renuncia como Primer Ministro del Reino Unido y como líder del partido Laborista, a menos de dos años de haber llegado al número 10 de Downing Street (residencia de los gobernantes británicos) después de la aplastante victoria de su partido en las elecciones generales de julio de 2024. La dimisión de Starmer significa que el país tendrá su séptimo Primer Ministro en la década transcurrida desde que se produjo el Brexit.

El motivo principal de dicha dimisión fue la dura derrota sufrida en las elecciones locales y regionales del 7 de mayo de 2026 donde el oficialismo fue ampliamente superado por el partido de ultraderecha Reform UK de Nigel Farage, lo que llevó a un centenar de diputados laboristas a pedir que Starmer diera un paso al costado. En dichas elecciones el Partido Laborista además de perder miles de concejales a expensas del partido de Farage, los Verdes y los Liberal-Demócratas, fue derrotado a nivel regional en Gales por el partido nacionalista Plaid Cymru, lo que puso fin al dominio laborista en el territorio, y también fue vencido en Escocia por el partido Nacional Escocés.

Además, en casi dos años de gobierno de Starmer, el costo de vida siguió asfixiando a los hogares de los británicos, las promesas de transformación social no se concretaron ya que tomó medidas impopulares como los recortes a las ayudas sociales para jubilados, desempleados y personas incapacitadas para trabajar, sumándose a ello el polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Washington quien luego de nueve meses en su cargo fue destituido al revelarse los vínculos que había mantenido con el criminal sexual estadounidense Jeffrey Epstein. Su gestión estuvo marcada por la continuidad de la política de austeridad que anteriormente había impuesto el gobierno conservador, lo que le generó una gran impopularidad.

Durante la gestión de Starmer la cuestión social ha sido un tema candente por la inflación, la crisis de la vivienda y los servicios públicos, por lo que si el laborismo desea triunfar en las próximas elecciones generales de 2029 deberá reconciliarse con un electorado popular que le ha dado masivamente la espalda a favor de Nigel Farage.

Su sucesor dentro del Partido Laborista será Andy Burnham quien triunfó en la elección parcial del 19 de junio de 2026 en el distrito de Makerfield, norte de Inglaterra, donde el popular alcalde del Gran Manchester fue elegido cosechando el 54,8 % de los votos, aplastando al candidato de Reform UK que sólo obtuvo del 34,5 %, lo que le permitió ocupar un escaño en el Parlamento, siendo éste un requisito indispensable para poder presentar su candidatura al liderazgo del bloque del Partido Laborista. Esa fue la señal que un laborista de tendencia izquierdista podía derrotar a la extrema derecha, tarea en la Starmer había fracasado.

Andy Burnham que es apodado como el “Rey del Norte”, fue diputado entre 2001 y 2016, ocupó varios cargos ministeriales bajo el mandato de Gordon Brown, y se había presentado sin éxito para ser elegido como líder del Partido Laborista, perdiendo en 2010 frente a Ed Miliband y en 2015 frente a Jeremy Corbyn. En el año 2017 logró convertirse en el alcalde del Gran Manchester y promovió desde ese cargo lo que él denomina el “Manchesterismo”, una doctrina que propicia el fin del neoliberalismo y de la teoría del derrame, la recuperación colectiva de los servicios esenciales (transporte, vivienda, agua y energía) y la descentralización del poder de Londres en favor del interior del país. Sus raíces populares y obreras contrastan con el centrismo londinense que representaba Starmer. Su actual misión es intentar reconectar con la base de votantes laboristas y con los sectores de la clase trabajadora del norte de Inglaterra que el laborismo ha estado perdiendo en los últimos años.

Cabe también mencionar que el 23 de junio de 2026 se ha cumplido una década desde que se llevara a cabo en el Reino Unido el célebre referéndum del Brexit, en el que se impuso por escaso margen la opción de salir de la Unión Europea por el 51,9 % de los votos contra la alternativa a favor de la permanencia que cosechó el 48,1 % de las preferencias. Se debe aclarar al respecto que el Brexit no se impuso en todo el país, ya que el 62 % de los escoceses votaron a favor de permanecer en el bloque regional europeo, en tanto que el 38 % lo hizo por la salida del mismo. Una situación similar ocurrió en Irlanda del Norte donde también se impuso el voto a favor de la permanencia por un 56% contra la salida que obtuvo un 44%.

Muchos de los votantes del Brexit lo hicieron creyendo las promesas efectuadas por los políticos que impulsaban la salida del Reino Unido de la Unión Europea, los que aseguraban que el país ganaría una mayor soberanía sin la intervención de la burocracia de Bruselas, que se le pondría freno a la inmigración y que el Reino Unido tendría mayor peso propio en el escenario internacional. La mayoría de estos objetivos no se han cumplido.

Esta década ha sido de gran inestabilidad política, algo insólito en el Reino Unido, ya que han gobernado seis Primeros Ministros (David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Elizabeth Truss, Rishi Sunak y Keir Starmer) y ahora se espera un séptimo (Andy Burnham) luego de la dimisión de Starmer que como ya se ha mencionado ocurrió el pasado 22 de junio. También afectó la unidad del país ya que los habitantes de Escocia e Irlanda del Norte no deseaban abandonar la Unión Europea.

Además, el abandono del mayor mercado común del mundo como lo es el europeo, tuvo importantes consecuencias para la economía británica, haciendo decrecer un 6 % el producto bruto interno del país según un estudio realizado por el Banco de Inglaterra.

Según las últimas encuestas, actualmente la mayoría de los británicos se sienten decepcionados y se arrepienten de la decisión tomada hace ya diez años, la que ha afectado muy negativamente a la política, a la economía y a la sociedad de su país.

En otro orden de cuestiones, cabe mencionar que el Departamento de Europa, conjuntamente con la Cátedra de la Unión Europea, organizó la Mesa Nº 14 del VII Congreso del Consejo Federal de Estudios Internacionales (CoFEI) denominado “La construcción de la agenda periférica de las relaciones internacionales” realizado bajo la modalidad presencial y virtual en la Universidad Católica de Salta (UCASAL) los días 18, 19 y 20 de noviembre de 2025. La referida Mesa abordó el tema “El rearme de Europa” habiendo participado en la misma como disertantes: Guillermo Pérez Sánchez (Universidad de Valladolid, España), David Ramiro Troitiño (Universidad Tecnológica de Tallin -TALTECH-, Estonia) y Susanne Käss (Representante de la Fundación Konrad Adenauer en Argentina), siendo moderada dicha actividad por el Coordinador del Departamento de Europa del IRI.

Así también, organizado por el Departamento de Europa, durante el mes de noviembre de 2025 se realizó bajo modalidad híbrida el Seminario-Taller titulado “Fundamentos para el estudio de la Política Exterior Británica” brindado por el Secretario del Departamento, Federico Vaccarezza. Dicha actividad académica se desarrolló los días 6, 13, 20 y 27 del citado mes (ocho horas reloj de duración en total) y se articuló en cuatro partes a saber: el Fundamento de la Política Exterior Británica; las dimensiones y ejes de la inserción internacional del Reino Unido; las capacidades del poder británico; y el Brexit como punto de inflexión en la política exterior británica. La mayoría de los asistentes lo hizo virtualmente, y expresaron su gran satisfacción y agradecimiento por los nuevos conocimientos adquiridos.

Para concluir, también deseo agradecer a Guillermo Pomini y Federico Rodríguez Erneta quienes han confeccionado la Cronología Europea, como así también a todos los miembros del Departamento, los que colaboran desinteresadamente en el desarrollo de las distintas actividades que él mismo realiza. Juan Carlos Pérsico
Coordinadoranos de la Organización de Estados Túrquicos (OTS) se celebró en Almaty, Kazajstán. 25 – XXII Foro de Cooperación Interregional Rusia-Kazajstán.