2 de agosto de 1990. A 30 años de la Guerra del Golfo

2 de agosto de 1990. A 30 años de la Guerra del Golfo

Hace 30 años, un día como hoy, los kuwaitíes se despertaron con el fragor de los tanques iraquíes por las calles de Kuwait. Irak, gobernado por el dictador Saddam Husein, había cometido una agresión sin provocación alguna. En cuestión de horas las fuerzas iraquíes habían ocupado todo Kuwait, el diminuto estado de la dinastía alzaba.

El dictador iraquí dijo entonces «Kuwait ha vuelto al seno de su madre patria, Irak». Al conquistar Kuwait, Saddam envió un mensaje a los árabes descontentos para que derrocaran a los jeques pro-occidentales establecidos por los imperialistas que habían dominado el pasado colonial de esos países. El motivo para invadir Kuwait fue que éste era un país artificial creado por el imperialismo occidental, en concreto por Gran Bretaña, y que históricamente había formado parte de la provincia otomana que se había convertido en Irak.

Saddam tenía muy buenas razones para invadir Kuwait y las comunicó a sus hermanos árabes, la primera era la noble razón de liberarse de Occidente, lo que no dijo pero proclamaron el Wall Street Journal y el Financial Times ampliamente fue que Irak tenía una deuda de 80.000 millones de dólares tras su guerra con Irán. Saddam había arruinado Irak luchando con la guerra contra Irán durante los años 80′; a principios de 1990 intentaba encontrar la manera de reducir la carga financiera del país, pidió a Kuwait una moratoria sobre las deudas que tenía desde la guerra, quería usar sus beneficios petroleros para disminuir esa deuda; el problema fue que supuestamente, para Saddam, Kuwait producía demasiado petróleo permitido por la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) inundando así el mercado y haciendo disminuir el precio global. Los economistas iraquíes calcularon que cada dólar menos en el precio del barril del petróleo, reducía los beneficios de exportación de Irak en 1.000 millones de dólares al año.

Desde el punto de vista financiero Irak quería hacerse con Kuwait para poder controlar la producción petrolífera de ese país y así mantener el nivel de producción bajo y el precio alto; cuanto más alto fuera el precio del crudo más podía conseguir Saddam Husein.

En una reunión de emergencia la Resolución 660 del Consejo de Seguridad de NNUU condenó rápidamente la invasión y exigió la retirada inmediata de los iraquíes. La primera ministra británica, Margaret Thatcher y el presidente de EEUU George Bush pidieron la formación de una coalición militar internacional para obligar a Saddam a retirarse mientras la ONU anunciaba sanciones económicas contra Irak. En respuesta Saddam se anexionó Kuwait y concentró sus fuerzas en la frontera con Arabia Saudita

Luego de 7 meses de conflicto, a las 8 de la mañana del 28 de febrero de 199, el silencio reinaba sobre Kuwait y el sur de Irak, después de que las fuerzas de coalición detuvieran su avance terrestre tras 100 horas de lucha para liberar a Kuwait de la ocupación iraquí, la última tecnología láser hacía inútil resistirse a la coalición. Con el telón de fondo del desierto y los pozos petrolíferos en llamas la coalición había utilizado su superioridad armamentística y su magnífica infantería para provocar el caos que era considerado el cuarto ejército del mundo.


Liz Guyot
Colaboradora de la Red Federal de Historia de las Relaciones Internacionales (CoFEI)
Departamento de Historia
IRI – UNLP

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