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¿Terrorismo en segundo plano?

* ¿Terrorismo en segundo plano?
Geopolítica y seguridad global en la era de los grandes conflictos

Mg. Rodolfo A. García[1]

1. Introducción

El sistema internacional de 2024-2025 está marcado por un resurgimiento de conflictos interestatales que han devuelto a la mesa la posibilidad de una confrontación a gran escala, con expresiones como la guerra en Ucrania, las tensiones entre China y Estados Unidos, y el recrudecimiento del conflicto Israel-Palestina, entre otros.

Esta coyuntura invita a preguntarse si el terrorismo, tras más de dos décadas en el centro de la agenda de seguridad mundial, ha perdido un tanto protagonismo.

Desde una perspectiva geopolítica y estratégica-militar, el presente artículo sostiene que el terrorismo no ha desaparecido ni ha sido relegado, sino que ha “mutado”, insertándose en conflictos regionales como en el Sahel y Oriente Medio, y en otros escenarios, reconfigurando su rol en interacción con amenazas interestatales.

En ese sentido, el escrito invita a, sin dejar de seguir los presentes convulsionados escenarios entre ciertos Estados clave, no dejar de seguir observando los no menos importantes y complejos contextos donde actúa el terrorismo internacional.

El terrorismo en el actual equilibrio global

Diversos informes del sistema de Naciones Unidas confirman que, aunque los conflictos interestatales han recuperado cierta visibilidad en los últimos años, la naturaleza predominante de la violencia contemporánea sigue siendo interna y fragmentada, protagonizada por actores armados no estatales (milicias, organizaciones insurgentes y grupos terroristas) que operan en entornos de gobernanza débil o colapso institucional.

Según el Department of Political and Peacebuilding Affairs (Departamento de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz), los conflictos actuales “rara vez enfrentan a Estados entre sí, sino que involucran a múltiples actores no estatales que se disputan el control del territorio o de los recursos” (United Nations, 2020, pp. 11–12).

En la misma línea, el informe del Secretario General sobre la protección de civiles reportó

que, en 2020, se identificaron más de 100 conflictos armados, con la participación de 60 Estados y más de 100 grupos no estatales armados, lo que ilustra la creciente privatización y descentralización de la violencia (United Nations, Security Council, 2022, pár. 64).

Este fenómeno refleja una paradoja: mientras los medios concentran su atención en guerrasconvencionales, la violencia igualmente letal se intensifica en conflictos internos y atentados terroristas.

Tras la pandemia, diversos estudios observaron que la agenda de seguridad internacional se desplazó temporalmente hacia la emergencia sanitaria y el extremismo violento interno, reduciendo la visibilidad del terrorismo global (Byman, 2020; United Nations CTED, 2021, pp. 1–2). Sin embargo, otros análisis advirtieron que redes como ISIS y Al Qaeda mantuvieron su operatividad y capacidad de adaptación, incluso bajo restricciones pandémicas (Byman, 2021, p. 214).

De hecho, los atentados recientes en África, Oriente Medio y Asia confirman que el terrorismo persiste como amenaza estratégica, aunque opere de forma descentralizada y fragmentada. La evidencia comparada muestra un aumento del número de países con al menos un incidente yihadista, así como la expansión de una red de afiliadas que ejecutan ataques en varios continentes (Institute for Economics & Peace, 2024, p. 2).

A nivel operativo, Naciones Unidas advierte que Da’esh ha evolucionado hacia una estructura menos centralizada, delegando poder y autonomía a sus filiales regionales, especialmente en África, donde sus ramas en el Sahel y en el lago Chad han ampliado su control territorial y su capacidad de reclutamiento. El informe subraya que estas filiales “continúan explotando la fragilidad de los Estados y la falta de gobernanza efectiva”, lo que les permite mantener la iniciativa táctica en amplias zonas rurales (United Nations, 2025, párrs. 6-8).

Complementariamente, evaluaciones abiertas sobre riesgo financiero y terrorismo han documentado actividades de ISIL-K que impactan tanto en Oriente Medio —particularmente Irán—como en Asia —incluyendo Rusia—, además de inspirar ataques fuera de su zona de operaciones, evidenciando la capilaridad transnacional del fenómeno (U.S. Department of the Treasury, 2023, p. 1).

En ese sentido, la persistencia del terrorismo no se mide únicamente por el volumen de atentados, sino por su capacidad de señalización estratégica y de explotar ventanas de oportunidad en contextos de conflicto interestatal, consolidando un equilibrio híbrido entre insurgencia local y proyección global (Institute for Economics & Peace, 2024, p. 2; United Nations, 2025, pp. 2–3).

Actores estatales y no estatales: una dinámica entrelazada

El contraste entre amenazas interestatales y no estatales es hoy nítido: conflictos como Rusia–Ucrania y el de Israel–Hamás han devuelto la guerra convencional al centro de la agenda, pero no han desplazado a los actores armados no estatales (entre ellos Hezbolá, Al Qaeda o el Estado Islámico, entre otros) cuyo radio de acción y capacidad disruptiva siguen ampliándose. La evidencia comparada muestra, además, un desplazamiento del epicentro del terrorismo hacia África, concentrado en el Sahel, que ya reúne casi la mitad de las muertes por terrorismo a escala global (Institute for Economics & Peace, 2024, p. 2).

Como también advierte el Wilson Center; Hamás, aunque no estatal, es capaz de desestabilizar a una potencia como Israel, mostrando la capacidad de los actores terroristas de condicionar la agenda global (Wilson Center, 2024, p. 120).

En paralelo, Naciones Unidas constata que Da’esh y sus filiales han intensificado su presencia en África, buscando ampliar el control territorial en zonas de débil gobernanza, mientras su rama ISIL-K mantiene capacidad de proyección extrarregional, con intención y medios para ejecutar atentados fuera de Asia Central (United Nations, 2025, S/2025/72, pp. 1–2).

La tendencia de mayor concentración en África se corrobora en el informe del “Monitoring Team” del Consejo de Seguridad, que documenta la expansión de JNIM (vinculado a Al Qaeda) e ISGS en el Sahel y, al mismo tiempo, el empuje de ISIL-K en Asia Central y del Sur, mediante reclutamiento transfronterizo, lo que evidencia que el vector yihadista no ha pasado a “segundo plano”, sino que se reconfigura y se superpone a los choques interestatales (UNSC-Monitoring Team, 2025, p. 5).

El Sahel: epicentro del terrorismo contemporáneo

El Sahel africano (en especial la zona del Liptako Gourma[2]) se ha convertido en el núcleo de la violencia yihadista. A fines de la década de 2000 la región representaba apenas el 1% de las muertes por terrorismo; en 2023 acaparaba casi la mitad a nivel mundial (Altuna Galán, 2024, p. 330).

Cinco de los diez países más afectados por el terrorismo se encuentran hoy en esta región, con actores como Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), Boko Haram y el Estado Islámico en el Gran Sahara (ISIS-GS). Este auge responde tanto a factores estructurales (pobreza, cambio climático, tensiones étnicas) como a dinámicas geopolíticas.

El repliegue de Francia y el debilitamiento del G5 Sahel han generado un vacío aprovechado por actores externos como Rusia, cuyo Grupo Wagner ha ampliado su presencia militar en Malí y Burkina Faso, reconfigurando los equilibrios de poder regionales (Altuna Galán, 2024, p. 375).

La expansión hacia el Golfo de Guinea muestra, además, cómo la violencia del Sahel ya impacta directamente en la seguridad europea (Altuna Galán, 2024, p. 346).

Israel–Palestina: terrorismo y guerra interestatal

La guerra Israel–Palestina ofrece un caso paradigmático de convergencia entre terrorismo y guerra convencional: el 7 de octubre de 2023, ataques coordinados de Hamás en territorio israelí desencadenaron una campaña militar a gran escala y de carácter interestatal, que Israel formalizó al día siguiente (“Espadas de Hierro”), transformando el teatro de operaciones de una lógica predominantemente irregular a una dinámica híbrida y sostenida (Consejo de Derechos Humanos de la ONU, 2024, pp. 4–6). Y en este caso y circunstancia se la debe diferenciar, del conflicto Rusia-Ucrania, que carece, al menos por ahora, de este particular condimento.

Desde entonces, el frente septentrional mostró una escalada sostenida: Hezbolá amplió el alcance y la cadencia de fuego – incluido su mayor número diario de acciones (51) el 25 de noviembre de 2024 y ataques profundos como el de Ashdod – evidenciando cómo un actor no estatal puede modular la intensidad de un conflicto estatalizado (Naciones Unidas, 2025b, pp. 2–3).

En paralelo, la yihad global explotó la guerra de Gaza como vector propagandístico: el Equipo de Supervisión y Asistencia Analítica reporta llamamientos de Al Qaeda – bajo el liderazgo de facto de Saif al-Adl – a cometer atentados “alrededor del mundo”, mientras que el “nodo” ISIL-K mantiene la principal amenaza extrarregional con capacidad proyectada hasta Europa (Consejo de Seguridad de la ONU, 2025a, p. 5).

En suma, la evidencia sugiere que el terrorismo no opera en “segundo plano”, sino como catalizador estratégico que interconecta frentes y escalas – de la coerción subestatal a la disuasión interestatal -, reconfigurando costos y percepciones de riesgo en un entorno de guerras entre Estados y competencia de potencias.

“En este caso, (nuevamente se afirma) que el terrorismo no opera en segundo plano, sino como actor principal en la agenda internacional. Según RAND, el conflicto en Gaza puede provocar repercusiones terroristas más allá de la región (Jenkins, 2023).”

Este conflicto confirma que los grupos no estatales, incluso sin las capacidades de un ejército convencional, pueden desencadenar crisis con proyección geopolítica global.

Perspectivas futuras: escenarios del terrorismo

De cara al futuro, se infiere que tal vez el terrorismo podría llegar a adoptar varios escenarios estratégicos:

Las proyecciones sobre el terrorismo en el siglo XXI sugieren que su evolución estará marcada por la combinación de dinámicas regionales y transformaciones tecnológicas que redefinirán la naturaleza de la amenaza. El Global Terrorism Index señala que África subsahariana concentra actualmente más del 40 % de las muertes por terrorismo, lo que indica una regionalización del fenómeno con epicentro en el Sahel y África Oriental (Institute for Economics & Peace, 2025, p. 1).

Al mismo tiempo, informes estratégicos de la Unión Europea anticipan una creciente convergencia entre terrorismo y crimen organizado transnacional, donde redes ilícitas de tráfico de armas, drogas y personas alimentan la resiliencia financiera de grupos extremistas (European Union, 2022, pp. 17-18).

Un tercer escenario posible es el de la “tecnologización del terrorismo”, en el cual ataques de gran magnitud podrían originarse en el ciberespacio o mediante el uso de biotecnología y drones autónomos; en ese sentido, el UN Office of Counter-Terrorism advierte que la incorporación de inteligencia artificial en la planificación y ejecución de atentados representa un “riesgo multiplicador” de escala global (United Nations, 2023, p. 2). (Ver cuadro comparativo).

Cuadro comparativo – Perspectivas futuras del terrorismo (IEP, UE y ONU)
Fuente Escenario proyectado Descripción Implicaciones
estratégicas
Institute for Economics & Peace (2025) Regionalización del
terrorismo
El terrorismo se concentra en regiones específicas, en particular África subsahariana (Sahel, Cuerno de África), que concentran más del 40 % de las muertes globales (IEP, 2025, p. 1). Amenaza persistente a la gobernanza y estabilidad local; riesgo de expansión hacia Europa a través de flujos migratorios y redes ilícitas.
European Union (2022) Convergencia con crimen organizado El terrorismo tiende a integrarse con redes transnacionales de tráfico de armas, drogas y personas, lo que le otorga resiliencia financiera (EU, 2022, pp. 17-18). Refuerza la necesidad de políticas integradas de seguridad, defensa y justicia; impulsa cooperación interregional.
United Nations UNOCT (2023) Terrorismo tecnológico Uso de tecnologías emergentes: ciberataques, biotecnología, drones autónomos e inteligencia artificial para planificar y ejecutar atentados (UN, 2023, p. 2). Riesgo de ataques disruptivos de alcance global; necesidad de coaliciones internacionales y nuevas regulaciones tecnológicas.

Elaboración propia en base a datos publicados del Institute for Economics & Peace (2025), European Union (2022) y de United Nations (2023)

Estas trayectorias sugieren que las perspectivas futuras del terrorismo oscilan entre la persistencia regional, la interconexión con economías ilícitas globales (tráficos) y el uso del terrorismo tecnológico. Al mismo tiempo, la activación de nuevas coaliciones internacionales en caso de un ataque disruptivo de alta intensidad y la tendencia dominante apunta a la fragmentación, pero la posibilidad de que el terrorismo resurja como amenaza central mundial no puede descartarse, especialmente en escenarios de guerra híbrida[3].

Como también advierte Altuna Galán (2024, p. 386), el debilitamiento de la cooperación internacional favorece a los grupos yihadistas y reduce las posibilidades de contención.

7. Conclusiones

En el presente escenario geopolítico, la agenda internacional parece desplazarse hacia la centralidad de la guerra tecnológica y los sistemas aéreos no tripulados, relegando a un plano secundario problemáticas como la inestabilidad crónica del Sahel o el terrorismo transnacional. Así lo demuestra el anuncio de Oleksandr Syrskyi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, quien confirmó la creación de un nuevo tipo de tropas dentro de la Fuerza Aérea, especializado en sistemas no tripulados de defensa antiaérea, capaces de interceptar drones kamikaze con más de un 70 % de eficacia (The Defense Post, 2025, p. 2; ISW, 2025, p. 7).

En paralelo, la Unión Europea ha impulsado la iniciativa del “muro de drones” como parte del programa Eastern Flank Watch, destinado a reforzar la detección y neutralización de UAVs en sus fronteras orientales, lo cual fue debatido recientemente en Bruselas con la participación de ministros de defensa de los Estados miembros del flanco oriental (Defense News, 2025, p. 3; Reuters, 2025, p. 5).

Estos desarrollos reflejan que la seguridad internacional contemporánea está cada vez más absorbida por la respuesta tecnológica a los drones y las amenazas híbridas en Europa del Este, mientras fenómenos de largo plazo como el terrorismo y las crisis africanas permanecen en un segundo plano dentro del discurso político y mediático global (Euronews, 2025, p. 4).

Aunque el ciclo noticioso de 2024–2025 parece relegar al terrorismo ante la emergencia de conflictos interestatales (el ya mencionado caso de Ucrania, la rivalidad EE. UU.- China, o el recrudecimiento de Israel–Palestina, etc.), un análisis estratégico sugiere lo contrario: el terrorismo no desaparece, se reubica y se adapta, manteniendo su eficacia como mecanismo de acumulación de poder por desgaste.

En contraste, regiones como el Sahel, donde los ataques yihadistas se han intensificado y representan una proporción creciente de la violencia terrorista global, reciben menos visibilidad mediática y política. Según el análisis del Global Conflict Tracker del Council on Foreign Relations, más del 50 % de las muertes relacionadas con terrorismo en 2024 ocurren en esa región (CFR, 2025, sección “Violent Extremism in the Sahel”) y organismos como la ONU advierten que la falta de mecanismos sostenibles en los estados del Sahel profundiza las raíces del extremismo (ONU, s. f., sección “Counter-terrorism in the Sahel”).

Este desequilibrio en la atención sugiere que el cambio de énfasis hacia amenazas tecnológicas inmediatas en Europa podría contribuir a una “invisibilización” de crisis persistentes de largo plazo, limitando así la construcción de políticas de seguridad global verdaderamente integradas.

En la noción de “Estrategia sin tiempo” de Alberto Marini, las campañas subversivas explotan la asimetría de paciencia y la erosión sociopolítica prolongada como instrumento central de la contienda (Marini, 1971, pp. 127, 215).

Esa lógica dialoga con Sun Tzu, para quien la excelencia suprema consiste en someter al adversario sin combatir[4] y, en consecuencia, atacar su estrategia antes que su fuerza (Sun Tzu, 1963, p. 77).

Por otra parte, lejos de un declive, es necesario destacar que el “centro de gravedad” del yihadismo suní se ha desplazado progresivamente hacia África, donde filiales de ISIS y Al-Qaeda (entre otros actores terroristas), amplían su radio de acción en el Sahel y la franja atlántica (Togo, Benín, Ghana), operando como redes descentralizadas con proyección transregional (Institute for Economics & Peace, 2025, pp. 1–2).

Esta deriva se corrobora en informes de la ONU, que registran un foco creciente en África por parte de Da’esh, con ISGS e ISWAP[5] expandiendo ataques y control territorial, y JNIM (vinculado a Al-Qaeda) explotando espacios fronterizos entre Burkina Faso, Malí y Níger (United Nations, 2025a, p. 2).

En paralelo, en el frente norte de Israel, Hezbolá (actor armado no estatal con estructura político-militar) ha sostenido un patrón de empleo de cohetes, morteros, artillería, misiles y aeronaves no tripuladas desde territorio libanés, reflejando capacidades paramilitares que interactúan con operaciones de fuerzas estatales en un entorno de alta intensidad (United Nations, 2025b, pp. 1–2).

El resultado es un tablero multidimensional: el terrorismo no se retrae, sino que se superpone a conflictos entre Estados y reconfigura la ecuación de costos y la gestión del riesgo para actores locales y potencias. En términos operativos, el terrorismo conserva su lógica como señalización costosa que busca alterar cálculos del enemigo y de audiencias clave; sus repertorios (atrition, provocation, intimidation)[6], entre otros, siguen siendo funcionales en escenarios saturados por guerras entre Estados (Kydd & Walter, 2006, pp. 49, 66–69).

Visto así, la aparente “pérdida de protagonismo” es más bien un sesgo perceptivo: en una era de grandes choques geopolíticos, el terrorismo opera como estrategia elástica y de baja firma, sin tiempo y sin batalla cuando le es posible, insertándose en los intersticios del orden internacional para desgastar voluntades, modelar percepciones y obtener concesiones políticas. Y en ese sentido, es plausible recordar que Marini insistía en que “el terrorismo tiene como elemento fundamental introducir el factor caótico para destruir la organización política de los pueblos”. (Marini, 1971, p. 127; Sun Tzu, 1963, p. 77; Kydd & Walter, 2006, p. 49).

En síntesis, el terrorismo no ha desaparecido ni ha sido relegado. Aunque los conflictos interestatales parecen en la actualidad monopolizar la atención, la realidad es que actores no estatales como ISIS, Al Qaeda, Hezbolá, Hamás y otros, continúan influyendo en la seguridad global.

El Sahel muestra la expansión del yihadismo como amenaza estratégica, mientras que el conflicto de Israel-Palestina confirma que el terrorismo puede desencadenar guerras con repercusiones internacionales.

La política de seguridad y defensa contemporánea exige una “visión dual”: reforzar las capacidades para la guerra interestatal de alta intensidad y, en paralelo, sostener de forma ininterrumpida la lucha contra el terrorismo transnacional. El entorno estratégico europeo ilustra esa simultaneidad: junto a la agresión y la competencia entre potencias, la amenaza del terrorismo y el extremismo violento “permanece alta”, con Daesh, Al-Qaeda y sus afiliadas socavando la estabilidad regional (European Union, 2022, pp. 17, 19–21).

Desatender este vector sería un error de cálculo: los indicadores empíricos muestran que el terrorismo sigue siendo una amenaza persistente, con más países afectados por al menos un incidente reciente (Institute for Economics & Peace, 2025, p. 1).

En suma, una política responsable debe preparar disuasión convencional y resiliencia industrial[7] sin relegar la del contraterrorismo: ambas líneas son complementarias en la gestión del riesgo estratégico (European Union, 2022, pp. 17, 19–21; Institute for Economics & Peace, 2025, p. 1; United Nations, 2025, p. 2).

En un mundo donde la atención pública y mediática se concentra en las dramáticas hostilidades entre Rusia-Ucrania o Israel-Palestina, cabe retomar la advertencia que late en los análisis, que es la de: el terrorismo no ha sido suplantado ni desplazado, sino que ha mutado y persiste como instrumento de dominación subversiva. Marini insistía en que “el terrorismo tiene como elemento fundamental introducir el factor caótico para destruir la organización política de los pueblos” (Marini, 1971).

Esa estrategia del caos, de la que habla la sabiduría del citado prestigioso autor, – enmascarada en la actualidad, bajo nuevas formas digitales, híbridas o “sin fronteras”- reclama HOY más atención de los Estados y de los académicos, pues su invisibilidad no es prueba de irrelevancia.

“Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas.”
(Sun Tzu, “El Arte de la Guerra” 1910/2020, cap. 3, §18)
(obra original del siglo V a. C.)

Referencias

Altuna Galán, S. (2024, 17 de julio). La reconfiguración de las estructuras de seguridad en el Sahel: fracaso del enfoque occidental, cambio de socios y turbulencias en el horizonte. Real Instituto Elcano. https://www.realinstitutoelcano.org/analisis/la-reconfiguracion-de-las-estructuras-de-seguridad-en-el-sahel-fracaso-del-enfoque-occidental-cambio-de-socios-y-turbulencias-en-el-horizonte

Byman, D. L., & Amunson, A. (2020, 20 de agosto). Counterterrorism in a time of COVID. Brookings Institution. https://www.brookings.edu/articles/counterterrorism-in-a-time-of-covid

Consejo de Derechos Humanos de la ONU. (2024). Detailed findings on the military operations and attacks carried out in the Occupied Palestinian Territory from 7 October to 31 December 2023 (A/HRC/56/CRP.4). Ginebra: ONU. https://www.ecoi.net/en/file/local/2112479/a-hrc-56-crp-4.pdf

Consejo de Seguridad de la ONU. (2025a). Thirty-fifth report of the Analytical Support and Sanctions Monitoring Team… (S/2025/71/Rev.1). Nueva York: ONU. https://www.ecoi.net/en/file/local/2122781/n2504159.pdf

Council on Foreign Relations (CFR). (2025). Violent Extremism in the Sahel | Global Conflict Tracker. https://www.cfr.org/global-conflict-tracker/conflict/violent-extremism-sahel

Defense News. (2025, 29 de septiembre). EU vows haste in drone wall plan for eastern borders. https://www.defensenews.com/global/europe/2025/09/29/eu-vows-haste-in-drone-wall-plan-for-eastern-borders/

European Union. (2022). A Strategic Compass for Security and Defence. Brussels : EEAS. pp. 17, 19–21. https://www.eeas.europa.eu/sites/default/files/documents/strategic_compass_en3_web.pdf

FinCEN. (2025, 1 de abril). FinCEN Advisory on the Financing of ISIS and its Global Affiliates (FIN-2025-A001). (p. 1). https://www.fincen.gov/sites/default/files/advisory/2025-04-01/FinCEN-Advisory-ISIS-508C.pdf

Institute for Economics & Peace. (2020). Global Terrorism Index 2020: Measuring the impact of terrorism. https://www.economicsandpeace.org/wp-content/uploads/2020/11/GTI-2020-web-2.pdf

Institute for Economics & Peace. (2024). Global Terrorism Index 2024: Briefing (pp. 1–4). https://www.visionofhumanity.org/wp-content/uploads/2024/02/GTI-2024-Briefing-web.pdf

Institute for Economics & Peace. (2025). Global Terrorism Index 2025 – Briefing (p. 2). https://www.visionofhumanity.org/wp-content/uploads/2025/03/GTI-2025-Briefing-web.pdf

Institute for the Study of War (ISW). (2025, 26 de septiembre). Russian Offensive Campaign Assessment. https://understandingwar.org/research/russia-ukraine/russian-offensive-campaign-assessment-september-26-2025/

Jenkins, B. M. (2023, 22 de noviembre). The Israel–Hamas War Has Upended the Terrorist Threat Matrix. RAND Corporation. “As with past conflicts in the Middle East, the current fighting in Gaza may well provoke terrorist repercussions beyond the region.” https://www.rand.org/pubs/commentary/2023/11/the-israel-hamas-war-has-upended-the-terrorist-threat.html

Kydd, A. H., & Walter, B. F. (2006). The strategies of terrorism. International Security, 31(1), 49–80. Resumen/nota de lectura (Belfer Center, Harvard): https://www.belfercenter.org/publication/strategies-terrorism belfercenter.org

Marini, A. (1971). Estrategia sin tiempo: la guerra subversiva y revolucionaria. Buenos Aires: Círculo Militar.

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Sun Tzu. (2022). El arte de la guerra (trad. Gabriel García-Noblejas Sánchez-Cendal). Madrid: Alianza Editorial. (Ed. 2014 y reimpresiones posteriores). Sitio de la editorial (ficha del libro): https://www.alianzaeditorial.es/libro/humanidades/el-arte-de-la-guerra-sun-tzu-9788420691206/

Nota Bene: En virtud de la antigüedad de la obra, la cita corresponde a una de las ediciones disponibles en la actualidad, aunque su redacción original se atribuye a una fecha indeterminada del siglo V a. C.

The Defense Post. (2025, 29 de septiembre). Ukrainian Air Force Establishes Drone Interceptor Branch. https://www.thedefensepost.com/2025/09/29/ukrainian-army-drone-interceptor-branch/

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[1] St. Andrews University, UK

[2] La zona del Liptako-Gourma es una región transfronteriza situada en el Sahel central, donde confluyen las fronteras de Malí, Burkina Faso y Níger. Se extiende aproximadamente sobre 370.000 km² y es considerada una de las áreas más inestables de África occidental en la última década.

[3] La guerra “híbrida” es un concepto de las relaciones internacionales y de los estudios estratégicos que describe una forma de conflicto en la cual se combinan medios militares convencionales con tácticas no convencionales —como la guerra irregular, ciberataques, propaganda, desinformación, presión económica o uso de actores no estatales— para desestabilizar a un adversario sin necesidad de una declaración de guerra formal.

[4] “someter al adversario sin combatir” provienen de la doctrina clásica atribuida a Sun Tzu.

[5] De conformidad con el párrafo 13 de la resolución 1822 (2008) y las resoluciones aprobadas posteriormente, el Comité de Sanciones contra el EIIL (Daesh) y Al-Qaida publica un resumen de los motivos por los que se han incluido la entrada o las entradas respecto de personas, grupos, empresas y entidades en la Lista de Sanciones contra el EIIL (Daesh) y Al-Qaida. Islamic State West Africa Province

Motivos de inclusión en la Lista: La Provincia del Estado Islámico en África Occidental (Islamic State West Africa Province (ISWAP)) fue incluida en la Lista el 23 de febrero de 2020 con arreglo a lo dispuesto en los párrafos 2 y 4 de la resolución 2368 (2017), como asociada del Estado Islámico en el Iraq y el Levante (EIIL) o Al Qaida, por su “participación en la financiación, planificación, facilitación, preparación o comisión de actos o actividades ejecutados por” el EIIL, que figura en la Lista como Al-Qaida in Iraq (Al-Qaida en el Iraq, QDe.115). https://main.un.org/securitycouncil/es/content/islamic-state-west-africa-province-iswap

[6] atrition, provocation, intimidation = desgaste, provocación, intimidación

[7] La noción de “resiliencia industrial” en el campo de la seguridad y la defensa se refiere a la capacidad de la base tecnológica e industrial de un Estado o de una alianza regional para resistir, adaptarse y recuperarse ante disrupciones prolongadas, ya sean producto de conflictos armados, crisis energéticas, ciberataques o interrupciones en las cadenas de suministro. Según la EU Strategic Compass for Security and Defence, la Unión Europea necesita “una base tecnológica e industrial de defensa más fuerte y resiliente para sostener operaciones en entornos de alta intensidad” (European Union, 2022, pp. 19-21). En la misma línea, la OTAN subraya que la resiliencia industrial implica “asegurar la continuidad de la producción crítica, la innovación tecnológica y el suministro de materiales esenciales” aún bajo condiciones de crisis (NATO Industrial Advisory Group, 2021, p. 4). Esta conceptualización se vincula también con el principio de seguridad económica, en la medida en que las capacidades industriales no sólo permiten sostener la disuasión convencional, sino también garantizar la autonomía estratégica y la credibilidad de las políticas de defensa en el largo plazo.