Nuevas oportunidades de inserción internacional para el Mercosur

Departamento de América Latina y el Caribe

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Nuevas oportunidades de inserción internacional para el Mercosur

Matías Mongan[1]

La Unión Europea, India y Japón buscan reducir su nivel de dependencia respecto a los Estados Unidos, abriendo nuevas oportunidades de inserción internacional para los países del Mercosur. Por ello es imprescindible que los mandatarios de la región dejen de utilizar a la política externa como un acervo electoral, para dar lugar a consensos mínimos que permitan relanzar el bloque y sacar provecho de los reacomodamientos que atraviesa un orden mundial en “transición”.

Según Juan Carlos Puig (1984.42-43), uno de los principales referentes de la Escuela de la Autonomía, al momento de sentar las bases de un modelo de inserción internacional los tomadores de decisión deben ser capaces de comprender las variables relevantes del sistema internacional. Lo que les va a permitir identificar tanto los reales condicionamientos que de él fluyen, como las oportunidades de inserción internacional generadas como consecuencia de los cambios que atraviesa el mismo (del Amo 2025).

La política exterior revisionista llevada adelante por el gobierno de Donald Trump contribuyó a cimentar una percepción pesimista respecto al futuro del sistema internacional (Campbell y Doshi 2026). La cual hace hincapié en que estaríamos dejando atrás un esquema basado en reglas e instituciones para dar paso a una lógica de “suma cero” y a una intensificación de la disputa por esferas de influencia entre las dos principales potencias del sistema (Estados Unidos y China).

Esto reduciría el margen de acción internacional de los países de la periferia, algunos de los cuales han buscado alinearse ante los Estados Unidos con la esperanza de conseguir algún rédito económico o político (el gobierno de Javier Milei es un claro ejemplo en este sentido). Mientras que la administración de Lula da Silva, por su parte, intentó mantener una “equidistancia pragmática” respecto a ambos polos de poder, la eficacia de esta estrategia se ha visto disminuida debido a la lógica de la política exterior Trump y a los cambios que han experimentado los BRICS en estos últimos años, los cuales limitaron el margen de autonomía del gobierno brasileño (Mongan 2026).

La necesidad de ver más allá de la disputa EEUU-China

Al analizar ambos modelos de inserción internacional queda en evidencia su predisposición a otorgar un excesivo protagonismo a los Estados Unidos, pasando por alto las oportunidades de inserción internacional que la guerra comercial iniciada por Trump brinda a los países del Mercosur.  Descontentos con las prácticas comerciales unilateralistas del presidente norteamericano, países como Japón, India y bloques como la Unión Europea (UE) han buscado estrechar sus vínculos diplomáticos  para reducir su dependencia respecto a Estados Unidos, ya sea en materia de seguridad como en el plano económico (Campbell y Doshi 2026). Una muestra en este sentido es el acuerdo de libre comercio suscripto entre India y la UE en enero de 2026 luego de veinte años de negociaciones.

El efecto Trump también fue determinante para destrabar el acuerdo de libre comercio Mercosur-UE, vigente de forma provisional desde el pasado 1 de mayo. Siguiendo el ejemplo de la Unión Europea otras potencias regionales buscan estrechar sus vínculos económicos con el bloque sudamericano para incrementar su margen de autonomía frente a los Estados Unidos. En octubre del año pasado, por ejemplo, los países miembros del Mercosur  acordaron  con India otorgar un plazo de un año para extender el alcance del Acuerdo de Comercio Preferencial (ACP), suscripto en 2004 y por intermedio del cual se le brindo rebajas arancelarias que oscilaban entre el 10, el 20 y en algunos casos el 100 por ciento a 450 productos de la India y a 452 del Mercosur.

Desde hace una década se viene discutiendo la posibilidad de incorporar 2000 nuevos productos a ese listado (MREC 2018), habrá que ver si la búsqueda del gobierno Modi de diversificar el destino de las exportaciones hindúes puede contribuir avanzar en este sentido. Esto sin dudas representaría una importante noticia  para las economías de Argentina y Brasil, las cuales en estos últimos años han visto incrementar su intercambio comercial con India (el país asiático actualmente es el cuarto destino de las exportaciones brasileñas y el quinto de las argentinas, las cuales en el pasado mes de junio registraron un incremento interanual de 181 % y 147.7% respectivamente (OEC 2026, INDEC 2026).

A pesar de los recurrentes conflictos diplomáticos entre el presidente argentino, Javier Milei, y su par brasileño, Lula da Silva, en estos últimos meses el Mercosur ha logrado demostrar un renovado dinamismo. Además de ser capaz de concretar negociaciones comerciales importantes para el futuro de las economías de la región, aprovechando los reacomodamientos que genera la guerra comercial iniciada por Trump. Una muestra en este sentido es el inicio de las negociaciones diplomáticas con Japón que persiguen el objetivo de alcanzar un Acuerdo de Asociación Económica (AAE), anuncio realizado en la 68º Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur realizada el 30 de junio de 2026 en Paraguay. De implementarse el  convenio creará una zona de libre comercio de aproximadamente 400 millones de personas y con un PIB combinado de 7 billones de dólares. “Con este Acuerdo, las Partes buscarán ampliar el acceso a los mercados de bienes agrícolas y no agrícolas, la cooperación y las inversiones recíprocas, e integrar las cadenas de valor entre ambas economías” (Mercosur 2026).

La importancia de no dejar pasar esta oportunidad

En contraposición al pesimismo imperante, considero que el escenario internacional actual ofrece un incipiente nivel de permisibilidad internacional para los países del Mercosur.  La decisión de las potencias regionales de incrementar su nivel de autonomía decisoria frente a los Estados Unidos y diversificar sus vínculos económicos para protegerse de la política comercial distorsiva del gobierno Trump abre la posibilidad de que los países de la región estrechen los vínculos diplomáticos. No sólo eso, sino que también permite que sus productos accedan a nuevos mercados en el marco de acuerdos comerciales basados en reglas y mecanismos de solución de diferencias aceptados por las partes (lo que les asegura cierto nivel de certidumbre, una ventaja importante teniendo en cuenta la alta volatilidad que caracteriza al sistema de comercio internacional).

Para que estas iniciativas puedan prosperar es necesario que mandatarios como Javier Milei dejen de sistemáticamente utilizar a la política externa como una herramienta discursiva orientada a generar una lógica dicotómica “nosotros- ellos”, a través de la cual busca movilizar a su electorado en el plano interno. Esta crítica también se le puede hacer al gobierno de Lula da Silva, ya que su decisión de escalar el conflicto diplomático generado por los exabruptos de Milei también obedece a motivos electorales. Una lógica política divisiva que afecta la confianza entre los dos principales socios del Mercosur, aunque por el momento pareciera no haber perjudicado la dinámica comercial entre ambos países o afectado el dinamismo que el bloque ha evidenciado en este último tiempo.

Ante la intensificación de la crisis diplomática entre Argentina y Brasil, resulta necesario que, siguiendo el ejemplo de lo ocurrido en las discusiones con la Unión Europea, ambos gobiernos alcancen consensos mínimos y que sus diferencias ideológicas no pongan en riesgo los acuerdos comerciales que el Mercosur negocia con India y Japón. Los cuales persiguen el objetivo de incrementar la presencia del bloque en las cadenas globales de valor, aprovechando las oportunidades de inserción que brinda un sistema internacional caótico y esencialmente regido por una lógica de “suma cero”.


[1] Magíster en Relaciones Internacionales (IRI-UNLP).