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2 de agosto de 1934: Hitler se autoproclama presidente de Alemania

El ascenso de Adolf Hitler al poder fue vertiginoso. En la década del ’20, el Partido Nacionalsocialista Alemán (NSDAP) no lograba acercarse a las masas obreras ni captar la atención del electorado. Sin embargo, la crisis económica mundial de 1929 y sus efectos devastadores en Alemania, provocaron que el discurso nacionalista calara en lo más hondo de la sociedad alemana.

En las elecciones de 1930, el NASDAP se transformó en la segunda fuerza más votada, logrando 107 escaños en el Reichstag, el parlamento alemán. Esto animó a Hitler a competir en los comicios presidenciales de la República de Weimar en 1932. Aunque perdió, su partido alcanzó escaños suficientes para forzar al presidente reelecto, Paul von Hindenburg, a buscar una salida negociada. Fue así como el 30 de enero de 1933, Hitler fue nombrado canciller. Sobre este hecho, el historiador español Luis Palacios Bañuelos comenta: “…es la fecha más grave en consecuencias de la Historia de la Europa de entreguerras, pues señala el comienzo de uno de los dramas más trágicos que Europa entera e incluso el mundo, han conocido a lo largo de la historia”.

Ya en el cargo, el militar austríaco fue concentrando cada vez más poder. En 1933, creó la Gestapo, la policía secreta del Estado y propició la eliminación de los partidos políticos y los sindicatos. El 27 de febrero de 1934, el incendio del Reichstag fue atribuido a los comunistas y utilizado por Hitler como excusa para presionar a Hindenburg a declarar el estado de excepción. Fue así como empezaron las primeras persecuciones contra los considerados “enemigos del régimen”. Ese año, el NASDAP logró alcanzar 228 escaños, una mayoría absoluta tras el arresto de los diputados comunistas.

La situación se agravó el 2 de agosto de 1934, pues con la muerte del anciano Hindenburg, Hitler unificó por decreto los cargos de canciller y presidente: Reichstfüher. Días después convocó a un plebiscito para legitimar su accionar. El camino hacia el poder absoluto estaba allanado: superó esta prueba electoral con un 88% de votos a su favor.

De esta forma, Hitler se convirtió en jefe supremo del Estado, unificó ambos ministerios (Estado y Cancillería) y declaró oficialmente el nacimiento del III Reich.


Jessica E. Petrino
Colaboradora de Red Historia de las Relaciones Internacionales
Departamento de Historia
IRI – UNLP