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5 de agosto de 2010. El derrumbe que dejó atrapados a 33 mineros chilenos

El calendario marcaba el quinto día de agosto del 2010, cuando se desencadenó un derrumbe en la mina San José, un yacimiento ubicado en la comuna chilena de Caldera. Dejando atrapados a unos 700 metros de profundidad  a 33 mineros.

Durante 70 días el mundo entero estaba expectante con lo que podría sucederle a estos treinta y tres hombres. Inmediatamente comenzó el rescate, la intención era utilizar una chimenea de ventilación, pero esta posibilidad se vio frustrada tras otro derrumbe. Es así que el Gobierno chileno anunció que el rescate se cancelaba, tras la protesta de familiares  decidió realizar otro intento. Está vez a cargo del ingeniero André Sougarret.

Los días pasaban, los familiares se afligen, el gobierno sentia la presion, el mundo no dejaba de estar atento a lo que sucedía. Nada se sabía de los mineros. Ya hacian 17 días del incidente cuando por fin los 33 fueron encontrados con vida.  Sin embargo la historia continuaría, los mineros tendrían que seguir bajo tierra.

Durante los días sin contacto con el exterior, los mineros sobrevivieron con pocas raciones de alimentos y agua, que encontraron en un refugio de emergencia. Como contaron los hombres llegaron a compartir una lata de atún entre todos.

El encierro subterráneo sin dudas debió ser demasiado duro, uno desde afuera no podría imaginar los sentimientos que surgen en esa situación. El convivir tanto tiempo permitió entre los obreros conocerse mejor, varias cualidades salieron a la luz, pronto apareció quien tenía dotes de líder, quien tenía una espiritualidad alta y apoyaba a sus compañeros desde ese aspecto y por supuesto el “bromista” que con sus chistes y bromas despabilaba a sus colegas.

El acontecimiento tan trascendente no se le escaparía a nadie, figuras como el Papa Benedicto XVI, Barack Obama y muchos más enviaron sus mejores deseos a los mineros y sus familias. Si podemos sacar algo positivo es que se vivió un aire de unidad y solidaridad para ayudar y apoyar a quienes estaban en el “infier”. No importan las ideologías, los colores de piel, la religión. Quienes estaban allí eran Hombres y necesitaban nuestra ayuda.

La NASA intervino y colaboró en el rescate, organizaciones religiosas mandaron palabras de aliento, rosarios, biblias. La gente común con simple oraciones, y palabras de ánimo por videos hacían llegar su apoyo.

Finalmente el 13 de Octubre comenzaron a ascender de a uno los 33 mineros, entre aplausos llantos y abrazos. El rescate se transmite en vivo por televisión e internet  en todo el mundo, el número de espectadores superó a a quien desde sus casas participaron del funeral de Michael Jackson.

Santiago N. Gasperini
Colaborador de la Red Federal de Historia de las Relaciones Internacionales (CoFEI)
Departamento de Historia
IRI – UNLP