Departamento de Medio Oriente
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Acompañar y atestiguar.
Una experiencia en Palestina desde el Consejo Mundial de Iglesias
Cecilia Civallero
Juan V. Fresno
Cuando el 29 de marzo de 2026 las autoridades de Jerusalén le impidieron al Patriarca Latino Cardenal Pierbattista Pizzaballa, así como a todos los fieles, acceder a la Basílica del Santo Sepulcro para las celebraciones del Domingo de Ramos (Davies, 2026), la atención de los medios internacionales se volvió hacia una minoría discreta con raíces históricas en Tierra Santa: los cristianos (ortodoxos, católicos y protestantes) que viven en Israel y en Palestina. Estas comunidades, con arraigo tradicional en el territorio, no cuentan con una representación estatal propia pero sus vidas se ven afectadas por las circunstancias políticas de la región. Un modo en que pueden intervenir en la realidad social es a través de organizaciones de la sociedad civil, articulando con otros actores locales e interpelando a la comunidad internacional. Con ese objetivo, en respuesta a la petición de los dirigentes de las iglesias locales de establecer una presencia internacional en el país, el Consejo Mundial de Iglesias (en adelante CMI) creó el Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (en adelante PEAPI). Según el sitio web del CMI (s/f), el PEAPI ofrece una presencia continua de 25-30 acompañantes ecuménicos, que sirven en el terreno durante tres meses ofreciendo una presencia protectora, acompañando a los habitantes y las comunidades locales, y dando testimonio de sus luchas y esperanzas cotidianas. El PEAPI se rige por la “imparcialidad basada en principios”: no se pone de parte de nadie en el conflicto ni discrimina a nadie, pero tampoco es neutral en lo que respecta a los derechos humanos y el respeto del derecho internacional humanitario.
Las actividades de los acompañantes internacionales son coordinadas desde Jerusalén por un Grupo de Referencia Local, que representa a las comunidades e iglesias locales, y un equipo del CMI que articula con los encargados del programa en cada país de origen. El CMI es una comunidad de 356 iglesias cristianas (ortodoxas, luteranas, reformadas, unidas e independientes) de 120 países del mundo, que trabajan en pos de la unidad y del servicio en común de todos los cristianos. La Iglesia Católica Apostólica Romana participa de las actividades del CMI como observadora y a través de un Grupo Mixto de Trabajo.
A.S.[1] es argentina, tiene 28 años y forma parte de una de las Iglesias Protestantes históricas con presencia en el país. En una entrevista en Buenos Aires, A.S. nos compartió su experiencia de vivir tres meses en Palestina participando del PEAPI. Según nos contó, “el programa existe desde 2002 y, casi desde que se fundó, la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, junto con la Iglesia Luterana Unida y la Iglesia Valdense trajeron el programa a la Argentina. Desde entonces ya viajaron muchos pastores, pastoras y laicos de nuestra Iglesia”. Al volver a casa, los acompañantes comparten su experiencia en campamentos y actividades de su Iglesia. En uno de esos espacios, una pastora le contó a A.S. sobre el programa y la invitó a una capacitación.
El PEAPI no busca a sus participantes entre expertos en Relaciones Internacionales o especialistas en Medio Oriente. En su caso, A.S. nos explicó que todo partió de su interés personal: “siempre me interesó mucho lo ecuménico, interreligioso, y el cruce entre religión y política. Pero sabía muy poco sobre Palestina e Israel, entonces para mí fue un abrir de ojos totalmente la capacitación. En ese momento, en 2022, siento que el tema no estaba tan presente en los medios, al menos los que yo consumía”. La formación para participar del programa la llevan adelante los acompañantes ecuménicos que volvieron y capacitan a los próximos. Según A.S., este ámbito cumple dos objetivos: “por un lado, capacitar a quienes quieran viajar y, por el otro, también una forma de advocacy, de dar a conocer lo que está pasando y escuchar los testimonios de primera mano”. A.S. recordó que en esa capacitación pudieron realizar una videollamada con un joven que estaba en el sur de Hebrón y les presentó desde el terreno el escenario en el cual se estaba desplegando el programa. En palabras de la entrevistada: “ahora entiendo que, por más que uno lea un montón, al estar en el terreno captas otras cosas, lo entendes desde otra perspectiva, es como una formación intensiva en tres meses de programa y es mucho eso, es una formación”,
Sobre el trabajo diario que llevaba adelante durante su estadía, A.S. nos contó que “hacía base en Jerusalén y trabajaba cotidianamente con un grupo que éramos cuatro, de distintos países”. Los acompañantes internacionales se distribuían en lo que llaman “distintos placements, distintas casas, haces base en esa casa, vivís, escribís informes” y en el día a día se dedicaban a visitar comunidades. Con respecto a esto último, A.S. indicó que “ése es el objetivo del programa: acompañar, ser una presencia protectora, lo cual es muy relativo porque cada vez menos podemos garantizar que somos una presencia protectora”. Las observaciones que los acompañantes hacen en el terreno se redactan como informes que son compartidos con organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), entre otras. Estos insumos son utilizados también en actividades de difusión y concientización internacional porque “en los distintos países que participan del programa tienen coordinaciones que usan esos materiales e, incluso, la misma oficina que está basada en Jerusalén usa esos materiales para, por ejemplo, una conferencia en Bélgica, otra en Estados Unidos, y ahí llevan ese material que nosotros recogemos del territorio para contar datos y experiencias concretas del territorio”.
El desarrollo de las actividades del programa tuvo que adaptarse a los cambios de la situación en el terreno: “progresivamente, desde que arrancó el programa a hoy, van modificándose las medidas de seguridad. Progresivamente hay cada vez más restricciones. De hecho, en un momento eran ocho placements, hoy son cuatro”. A las dificultades para sostener el financiamiento internacional del programa, se suma el desafío de un ambiente cada vez más hostil, que obliga a plantear un refuerzo de las condiciones de seguridad que se deben proveer a los acompañantes internacionales. A.S. comentó que un pueblo que fue uno de los primeros en los que se implementó el programa desapareció en enero de este año, cuando lo abandonó la última familia que residía allí. “El avance enorme hace que cada vez sea más restrictivo, y el programa tiene la intención de la intervención sin violencia y de ser observadores siempre resguardando la integridad y la vida de los y las voluntarios, entonces esto requiere muchas medidas de protección que fueron aumentando, desde que se creó hasta hoy, progresivamente”.
Con respecto a la ya mencionada “presencia protectora”, A.S. afirmó que el aumento de los controles y el agravamiento de las restricciones pone nuevos límites a la presencia de extranjeros: “antes observaban los checkpoints, había una persona a cada lado de los checkpoints y observaban cuántas personas cruzaban y cuántas no. Hoy, nosotros todavía estábamos pensando «¿nos imaginamos haciendo esto?» Y no, porque la verdad que uno llama mucho la atención parado ahí dentro de un checkpoint y se intenta no tener mucha interacción con militares porque ya ser argentino o del país que sea, no te garantiza nada. Incluso en Ramallah, muchas organizaciones de Derechos Humanos fueron saqueadas en los últimos dos años y perdieron la oficina. De hecho, nos quisimos encontrar con alguna y no pudimos porque no tenían oficina: fueron saqueadas. Así, hoy las organizaciones están virando a trabajar en la toma de conciencia en medios, de distintas formas, más hacia el mundo internacional y no tanto la presencia protectora”.
El 28 de abril de 2026 los medios internacionales se hicieron eco del ataque a una religiosa católica por un colono israelí en las inmediaciones de la Ciudad Vieja de Jerusalén (Vatican News, 2026). Más allá de este caso puntual, el deterioro de las condiciones de convivencia tanto en Israel como en Palestina ha sido profusamente documentado. Ya en 2009, un grupo de líderes y fieles cristianos palestinos denunciaron la situación de discriminación que provoca la ocupación en el documento Kayrós Palestina I (2009). Y en noviembre de 2025, el mismo colectivo ecuménico cristiano emitió un nuevo documento (Kairós Palestina, 2025) para denunciar la situación de los palestinos en Gaza y Cisjordania desde el comienzo de la guerra de Gaza y los ataques a lugares sagrados musulmanes y cristianos y las restricciones al culto cristiano en Jerusalén, condenando también la acción de grupos extremistas. En declaraciones durante una visita a Francia en junio de 2026, el Cardenal Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, afirmó que “tanto la población israelí como la palestina están traumatizadas, una por los ataques del 7 de octubre, la otra por la guerra en Gaza” y que los cristianos “seguimos buscando nuestro rumbo y nuestras perspectivas en medio de la violencia generalizada, que parece haberse convertido en el lenguaje predominante” (Séveirac, 2026).
El Comité Ejecutivo del CMI también emitió un comunicado en junio de 2026 en el que señala con preocupación las restricciones a la libertad de culto en Jerusalén y “el aumento de los incidentes de acoso, intimidación, violencia y profanación dirigidos contra el clero cristiano, los fieles, las instituciones y las comunidades, especialmente en Jerusalén” e “insta a la comunidad internacional a apoyar la creación de condiciones que permitan a la población cristiana palestina, y a todas las comunidades de Tierra Santa, vivir en un marco de seguridad, dignidad, igualdad, autodeterminación y paz” (CMI, 2026). Este deterioro generalizado de las relaciones de convivencia limita la capacidad de acción de las organizaciones de la sociedad civil, especialmente en el caso de los voluntarios internacionales. Según A.S., la función de presencia protectora es ejercida en el terreno por activistas de organizaciones israelíes con las que el PEAPI articula actividades, como Rabbis for Human Rights.
Una realidad que afecta la vida de las comunidades palestinas es la construcción de infraestructura de uso civil y militar, nos explicó A.S. “En el Valle del Jordán están haciendo un muro. Ese es un mecanismo que usa el gobierno: los límites no están tan claros, qué es Jerusalén Este, qué es Palestina, y así van corriendo la línea cada vez más. De hecho, a una de las comunidades que visitábamos todas las semanas, que se llama Jabal al-Baba, el 8 de enero les llegó una carta de la Municipalidad de Jerusalén que confirmó que van a construir una ruta que va a separar Jabal al-Baba de Al-Eizariya, que es donde van a hacer las compras, el barrio más cercano. Oficialmente dicen que es una ruta para el bienestar de los palestinos, para que usen esa ruta. Pero es una ruta de segregación: va a hacer que los palestinos solo puedan pasar por esa ruta y que no tomen más la ruta por donde van los colonos, que van a los asentamientos muy grandes que están ahí, principalmente Ma’ale Adumim. Y lo que te muestran en el mapa es una línea ancha, entonces no sabés exactamente por dónde pasa. En ese barrio, la ciudad, Al-Eyzariya, Jabal al-Baba, pasan el resaltador, una línea roja, que es donde se va a construir la ruta y los muros, y lo hacen muy cerquita de las casas que están construidas de Al-Eyzariya. Pasan en el borde, entonces eso les da un motivo más para demoler las casas que están muy cerca del muro, porque «por motivos de construcción, tenemos que desalojarlos». Y así, no solamente construyen el muro sino que probablemente todas las casas que estén muy cerca van a ser demolidas”.
Ya en diciembre de 2025, el periódico israelí Haaretz (Hass, 2025) informó sobre el plan de construcción de una barrera de 22 kms de largo y 50 metros de ancho en el Valle del Jordán, que separaría a comunidades de agricultores y pastores de sus tierras y aislaría a diversas comunidades palestinas entre sí. El plan preveía la demolición de casas, corrales, invernaderos, depósitos, canales de irrigación, cisternas de agua y otras infraestructuras civiles. El objetivo militar de este “Cordón Rojo” (llamado Hut HaShani o Crimson Thread) sería prevenir el contrabando de armas desde la frontera oriental con Jordania, que está a 12 kms. Más tarde, un informe de Al-Jazeera (2026) del mes de julio da cuenta de que la Corte Suprema Israelí autorizó en junio la construcción del “Cordón Rojo” y desde entonces la Administración Civil Israelí ya excavó 3 kms de zanja, destruyendo canales de irrigación, invernaderos y tierra de cultivo, al mismo tiempo que avanzan las expropiaciones de terrenos e instrumentos de trabajo agrícola (tractores y tanques de agua) y muchas aldeas palestinas se ven aisladas de sus tierras de producción y de otras poblaciones.
Una dimensión esencial del PEAPI es el testimonio en el lugar de origen y A.S. ya estuvo dando cuenta de su experiencia “en muchos lugares, mucho en la iglesia, que es mi espacio: en mi comunidad de iglesia con jóvenes y también contándole a otros voluntarios jóvenes. En mi comunidad en la iglesia fueron 40 personas, porque todas querían saber y me conocen desde que nací, más o menos. Yo creo que esos son los espacios que más valiosos son porque incluso dentro de esa comunidad, que conozco hace muchos años, una mujer se animó a decir que tiene un familiar político que es palestino. Y se emocionó mucho con la charla. Y hubo muchas personas que se emocionaron y agradecieron el testimonio también porque no conté desde la teoría sino desde testimonios muy concretos, de lo que vivía cotidianamente.”
En esta dimensión de concientización centra su crítica al PEAPI el informe de la organización NGO Monitor (2025), que califica las actividades del programa como propaganda anti-israelí y que, pese a reconocer que el CMI articula sus actividades con organizaciones israelíes, califica a estas últimas como “ONGs políticas radicales”. Adicionalmente, acusa al PEAPI de promover campañas de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel. El CMI ha respondido a este informe aclarando que aboga porque “todas las naciones respeten y apliquen los derechos humanos y el derecho internacional humanitario y sus principios” y que no promueve boicots basados en la nacionalidad en ningún contexto sino que “mantiene una posición política en favor del boicot de los bienes y servicios procedentes de los asentamientos (considerados internacionalmente como ilegales) en los territorios palestinos ocupados” (CMI, 2019).
Es difícil evaluar en términos de eficiencia la acción de un programa como el PEAPI porque parece muy poco lo que un programa de acompañamiento ecuménico puede hacer para contrarrestar el creciente ambiente de violencia en la región. Pero el programa tiene una dimensión humana destacable. A.S. nos compartió que gracias al PEAPI “las comunidades locales sienten que hay todavía personas que van, comparten el tiempo, escuchan sus historias y que el mundo no los olvidó completamente. Y creo que eso para la psicología y el espíritu es mucho. Que quizás no lo ponemos tanto en valor, pero es un montón lo que genera para las personas individuales. Para mí eso es el aporte más grande y de hecho lo sentí en las despedidas. Yo, cuando estuve en territorio tuve esa cercanía, y eso las familias y comunidades lo saben también, que soy yo, que ahora estoy tomando un té con vos, y te estoy escuchando y te estoy mirando, pero también son todas las otras personas que están en mi casa, que me conocen, las que están involucradas de alguna forma con el programa, que en este momento también están pensando en vos y te están escuchando y que yo después voy a volver y voy a seguir contándolo. Y eso creo que es muy valioso: verse cara a cara y compartir un momento, más todavía en la época de las redes digitales. Creo que eso es lo más valioso”.
Saber escuchar, reconocer el dolor del otro y dar testimonio tiene valor. En julio de 2026, el Sínodo de la Iglesia de Inglaterra (2026) se comprometió institucionalmente a escuchar el testimonio de los cristianos palestinos expresados en los documentos Kairós Palestina I (2009) y II (2025), condenando al mismo tiempo toda expresión antisemita y antimusulmana. El teólogo y pastor palestino Rev Dr Munther Isaac (2026) reconoció en la declaración una decisión importante, si bien tardía, de escuchar a los cristianos palestinos y de afrontar una historia “en la cual la Iglesia ha sido a veces cómplice a través de su teología, de su silencio y de sus presunciones” (Isaac, 2026). Como se expresa en el documento de 2025, se aboga también por una Teología después de Gaza, porque no puede seguir todo igual que antes, y se señala que el cambio debe darse en tres dimensiones: en la teología, en el testimonio público y en la solidaridad (cfr. Isaac, 2026). El PEAPI es una práctica que desde hace más de 20 años apunta a la transformación de la realidad desde estas dimensiones.
Bibliografía
Al Jazeera (2026, 18 de julio). Israel’s ‘Crimson Thread’ military barrier is strangling the West Bank. https://www.aljazeera.com/features/2026/7/18/israels-crimson-thread-military-barrier-is-strangling-the-west-bank
Consejo Mundial de Iglesias (s/f) Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel. https://www.oikoumene.org/es/what-we-do/eappi
Consejo Mundial de Iglesias (2019, 14 de enero). El CMI responde a un informe engañoso de la ONG Monitor y a su crítica del PEAPI. https://www.oikoumene.org/es/news/wcc-responds-to-misleading-report-by-ngo-monitor-and-its-criticism-of-eappi
Consejo Mundial de Iglesias (2026, 12 de junio). Declaración sobre la presencia, el testimonio y la libertad de culto de todas las comunidades cristianas en Tierra Santa. https://www.oikoumene.org/es/resources/documents/wcc-executive-committee-statement-on-the-christian-presence-witness-and-freedom-of-worship-for-all-people-in-the-holy-land
Davies, M. (2026, 29 de marzo) Impiden a la máxima autoridad católica en Jerusalén entrar al lugar más sagrado del cristianismo el Domingo de Ramos. BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/c1w4dndvy0go
Hass, A. (2025, 3 de diciembre). The IDF Is Building A Fence Through the Jordan Valley, Cutting Off Palestinians From 11k Acres of Their Land. Haaretz. https://www.haaretz.com/israel-news/2025-12-03/ty-article-magazine/.premium/new-idf-fence-in-jordan-valley-is-cutting-off-palestinians-from-11k-acres-of-their-land/0000019a-e3be-db4d-a99b-f3bec7f00000?
Iglesia de Inglaterra (2026, 12 de julio). Synod votes to stand in solidarity with Palestinian Christians and ‘hear’ their voices in amended motion. https://www.churchofengland.org/media/news-and-press-releases/synod-votes-stand-solidarity-palestinian-christians-and-hear-their-voices-amended-motion
Isaac, M. (2026, 17 de julio) The Church of England has taken a long-overdue step on Palestine. Al Jazeera. https://www.aljazeera.com/opinions/2026/7/17/the-church-of-england-has-taken-a-long-overdue-step-on-palestine
Kairós Palestina (2009). Un momento de verdad: una palabra de fe, de esperanza y de amor, desde el corazón del sufrimiento palestino. https://www.kairospalestine.ps/sites/default/files/Spanish.pdf
Kairós Palestina (2025). Un momento de verdad: fe en tiempos de genocidio. https://www.kairospalestine.ps/images/Kairos_Palestine_II_Spanish_Final_.pdf
NGO Monitor (2025, 11 de febrero). Ecumenical Accompaniment Programme in Palestine and Israel (EAPPI). https://ngo-monitor.org/ngos/ecumenical_accompaniment_programme_in_palestine_and_israel_eappi_/
Séveirac, C. (2026, 13 de junio). Cardenal Pizzaballa: “La violencia parece haberse convertido en el lenguaje predominante en Tierra Santa”. Aleteia. https://es.aleteia.org/2026/06/13/cardenal-pizzaballa-la-violencia-parece-haberse-convertido-en-el-lenguaje-predominante-en-tierra-santa/ Vatican News (2026, 1 de mayo). Monja atacada en Jerusalén: arrestado el presunto agresor. Vatican News. https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2026-05/jerusalen-el-presunto-agresor-de-una-monja-fue-arrestado.html
[1] A solicitud de la entrevistada se resguarda su identidad utilizando solo siglas.
