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India, si vis pacem, parabellum. Política exterior y poder militar

Contexto

El posicionamiento internacional de la India tiene sus fundamentos en una estrategia de política exterior que evoluciona sobre diversos ejes: autonomía estratégica, multidireccionalidad/multialineamiento y su histórica posición sobre no alineamiento (estos últimos refrendan, precisamente, la búsqueda de tal autonomía); acorde a estos principios-guía, su accionar externo y la narrativa oficial, apuestan en líneas generales, a la resolución pacífica de conflictos interestatales con el fin último de alcanzar metas sobre desarrollo nacional a mediados del corriente siglo. No obstante, el ejercicio de una “diplomacia de la moderación” en ocasiones es puesta en pausa, siendo los ejemplos más evidentes el incidente fronterizo de 2020, entre tropas chinas e indias, en el valle de Galwan, que dejó soldados muertos y la última crisis con Pakistán, tras el ataque terrorista en Cachemira, en 2025, que motivó la denominada Operación india “Sindoor” y su contraparte pakistaní, Operación “Bunyan-un-Marsoos” (Peri, 2025).

La multidireccionalidad de la política exterior le ha permitido a India estabilizar tensiones en su periferia cercana, profundizar lazos cooperativos con competidores estratégicos como China, expandir vínculos con países del Sudeste de Asia, mantener relaciones estables con Rusia en el marco del bloque BRICS+ (continuando su histórica relación con la URSS), pese a las tensiones comerciales, reafirmar la convergencia de intereses con Estados Unidos, aumentar su influencia política, económica y cultural en América Latina y el Caribe y, como actor global, persistir en apoyo de prácticas multilaterales que ayuden a ganar representatividad en la agenda internacional al denominado Sur Global, del cual forma parte. Sin embargo, pese a la disposición pro paz de la India bajo el lema “el mundo es una familia” (Vasudhaiva Kutumbakam), enfrenta amenazas y desafíos provenientes de escenarios regionales (terrestres y marítimos) de tensión, que afectan sus intereses en defensa y seguridad.

Persistentes e históricas tensiones con Pakistán, el frágil equilibrio fronterizo logrado con China (país con el que pudo acordar avanzar en la búsqueda de una solución definitiva del tema limítrofe), potenciales enfrentamientos militares por recursos marítimos (biodiversidad) –reflejados en incidentes permanentes sobre la cuestión pesquera (Manoharan y Deshpande, 2018; Bose,  2026) y en torno de la minería de fondo marino y áreas protegidas globales-, energéticos (por ejemplo, la disputada región de Cachemira es rica en importantes recursos naturales), posibles bloqueos de rutas comerciales y corredores logísticos en el Indo Pacífico y periódicos atentados ejecutados por grupos terroristas, que actúan en sus fronteras y propio territorio, así como deficiencias reveladas durante la Operación Sindoor (mayo de 2025) (Peri,2025), entre otros, resultan factores, que motivan el incremento anual del gasto nacional en defensa, seguridad e inversiones en I+D en tecnologías de uso dual, lo cual ubica actualmente a la India entre las principales potencias militares del mundo, en los campos convencional y nuclear.

Acorde a esta dinámica incremental para enfrentar potenciales conflictos bélicos, en 2026, el gobierno destinaría 85.500 millones de dólares al gasto en defensa (93.250 millones, en 2025), con perspectivas de elevarlo hasta los 134.700 millones de dólares en 2031 (P. y Sankar, 2026).

 

El diagnóstico

El 10 de marzo de 2026, el Ministerio de Defensa liderado por Rajnath Singh, dio a conocer un Documento denominado Visión de las Fuerzas de Defensa 2047: Una hoja de ruta para unas Fuerzas Armadas Indias preparadas para el futuro. El texto, destaca tres propósitos principales: i) reafirmar la importancia de contar con un poder militar que respalde las acciones en política exterior y proyección de poder (duro y blando), ii) mejorar la coordinación entre fuerzas militares, y iii) transformar las fuerzas armadas de la India en una fuerza tecnológicamente avanzada capaz de operar en múltiples dominios —gracias a la inteligencia artificial, drones y capacidades cibernéticas y espaciales— (Lt. Gen. Singh Hooda, 2026).

La estrategia vincula la modernización militar con la producción nacional de equipos y armamento por parte de grandes y medianas empresas con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones (según el SIPRI las adquisiciones de la India durante el período 2021-2025 representaron entre el 8,2 % y el 8,3 % de las importaciones mundiales de armamento, ocupando el segundo lugar como adquirente a nivel global, siendo Rusia su principal proveedor con el 40% de las compras totales), fortalecer la industria nacional de defensa y contar con fuerzas armadas de categoría mundial para el año 2047 (Choudhary, 2026).

También sugiere la necesidad de introducir reformas internas en la organización militar con el fin de mantener superioridad estratégica mediante la integración de fuerzas terrestres, navales y aeroespaciales y enfrentar amenazas múltiples (marítimas, terrestres, aeroespaciales, cibernéticas), para lo cual, los planes contemplan tres fases: una etapa de transición (2026-2030), una de consolidación (2030-2040) y una de excelencia (2040-2047) coincidente con los cien años de la independencia nacional. El texto define con claridad que la visión 2047 considera a las fuerzas armadas un instrumento esencial para la toma de decisiones independientes congruentes con un enfoque general sobre ganancias en “autonomía estratégica”.

Planes de modernización

Con 5,1 millones de efectivos (1,45 millones de personal activo, 2,45 fuerzas paramilitares y 1,15 reservistas) la India ocupa el quinto lugar mundial en número de efectivos posibles de ser movilizados en caso de conflicto externo y/o tareas de seguridad interna. Dado su amplio litoral marítimo que se extiende por más de 11.000 kilómetros (incluye áreas insulares), el poder naval de la India está siendo diseñado para desempeñar un papel central en la defensa de sus intereses en el Océano Índico (IOR) consistentes en acceso a biodiversidad, garantías sobre libre tránsito (free pass) por rutas comerciales y corredores logísticos, que aseguren adecuada provisión de insumos esenciales como petróleo (Khan y Haider, 2025; Singh y Vignesh, 2026).

En tal sentido, el rediseño naval incluye contar con dos portaaviones, el primero de origen soviético Clase Kiev (ex Almirante Groshkov) el INS Vikramaditya, y un segundo navío de construcción enteramente nacional el INS Vikrant que entró en servicio en 2022 previendo incorporar un tercer navío a propulsión nuclear. Y, en lo que respecta al poder aéreo, la Fuerza Aérea de la India (IAF) ocupa el cuarto lugar mundial (2025), antecedida por Estados Unidos, Rusia, y China (McGerty y Dewey, 2025; IISS,  2025; Global Fire Power, 2026).

La India es una potencia nuclear reconocida que no forma parte del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Con un arsenal que superaría las 160 ojivas, conserva un poder de disuasión creíble en combinación con avanzados sistemas de misiles como los de las series Agni y Prithvi e hipersónicos, capaces de alcanzar objetivos a 5.000 kilómetros (Agni-5) lanzados desde tierra. No obstante, la India se rige por la doctrina de “no primer uso” (non first use) demostrativa de una postura nuclear defensiva y no ofensiva (Sundaram y Ramana, 2018).

También otras capacidades sirven a la modernización de la defensa y seguridad nacionales. El ecosistema de producción para la defensa del país muestra una alta integración vertical y horizontal y responde a objetivos fijados en la iniciativa Make in India[1]. Como potencia tecnológica, cuenta con industrias de defensa que aportan a la modernización sectorial mediante innovaciones y desarrollos internos (indigenización), particularmente, en aplicaciones de IA en sectores tecnológicamente avanzados como el cibernético y aeroespacial cuyo más claro ejemplo es la agencia espacial nacional ISRO y sus desarrollos de satélites, armas anti satélites (ASAT), drones y sistemas avanzados destinados a proteger infraestructura digital y evitar ciberataques.

Si bien los recursos gubernamentales asignados a la defensa aumentan año tras año, a dichos capitales deben sumarse los aportes del complejo industrial – militar provenientes de exportaciones. A partir del año 2020, la Política de Promoción de la Producción y Exportación de Defensa (DPEPP) estableció metas y objetivos. Desde entonces, empresas del sector público y privado nacional, exportan productos, servicios y tecnologías a diferentes mercados como Estados Unidos, Europa (Italia, Francia, España), países africanos, Asia Occidental y el Sudeste de Asia (Filipinas, Indonesia). Como resultado, las ventas externas alcanzaron un récord con 2.760 millones de dólares durante el año fiscal 2024-25 y, se estima, podrían alcanzar los 5.000 millones de dólares para el año fiscal 2026 – 2027 (Chakraborty 2025;  Jeanuvs, 2026; Philip 2026).

Conclusiones

Sin abandonar principios de acción internacional basados en resolución pacífica de  controversias, adhesión al multilateralismo y diplomacia de contención, India fortalece sus capacidades nacionales en defensa y seguridad considerando potenciales amenazas por parte de actores estatales y no estatales.

En razón de su ubicación geográfica, las periódicas escaladas en tensiones con vecinos hostiles como Pakistán y China, así como el esperado agravamiento de disputas en el escenario Indo Pacífico, llevan a la India a fortalecer sus capacidades defensivas en previsión de futuros enfrentamientos militares por acceso a recursos estratégicos y transitabilidad interoceánica.

Para enfrentar estos desafíos interno-externos, los planes de modernización de sus fuerzas armadas, sistemas defensivos, arsenal nuclear, poder aeroespacial e implantación de nuevas tecnologías basadas en IA, deben –deberán- ser adecuados para responder a diversas amenazas individuales y/o simultáneas convencionales y no convencionales; gracias a la disposición de recursos humanos y capacidades tecnológicas en defensa, la India muestra concretos avances en línea con sus aspiraciones sobre reducción de dependencia externa y aspiraciones sobre ganancias de “autonomía estratégica”.

Lía Rodriguez de la Vega
Coordinadora
Sergio Cesarin
Integrante
Cátedra de la India
IRI-UNLP

Referencias

 

Bosse, S. (14 de mayo de 2026). India–Bangladesh Fishermen Disputes: A Humanitarian Test for Renewed Ties. Expert Speak. Raisina Debates. ORF. https://www.orfonline.org/expert-speak/india-bangladesh-fishermen-disputes-a-humanitarian-test-for-renewed-ties

 

Chakraborty, A. (15 de septiembre de 2025). India’s Rise in Global Defense Exports and the Way Forward. South Asian Voices. https://southasianvoices.org/def-f-in-n-india-defense-exports-09-15-2025/

 

Choudhary, L. R. (20 de marzo de2026). India’s Military Vision for 2047: A Challenging Path. South Asian Voices. https://southasianvoices.org/

 

Global Fire Power (2026). 2026 Military Strength Ranking. Global Fire Power. https://www.globalfirepower.com/countries-listing.php

IISS (2025).   Defence Spending and Procurement Trends. The Military Balance 2025 (pp. 64-68). IISS. https://www.iiss.org/globalassets/media-library—content–migration/files/publications/military-balance/2025-military-balance/the-military-balance-2025_defence-spending-and-procurement-trends.pdf

Jeanuvs Pvt Ltd. (2026). India’s Defence Manufacturing Outlook 2026. Jeanuvs. https://www.jeanuvs.com/blogs/india-defence-manufacturing-outlook-2026

Khan, A. M. y Haider, U. (2025). Indian Naval Modernization: From Buyers to Builders Navy and Implications for Indian Ocean Region Security. Strategic Perspectives, lll(1), 43-63. https://strategicperspectives.cissajk.org.pk/wp-content/uploads/2026/01/Indian-Naval-Modernization-From-Buyers-to-Builders-Navy.pdf

Lt. Gen. Singh Hooda, D. (Retd.) (2026). Defence Forces Vision 2047: Aspirations and Challenges. POLICY BRIEF, Xl, 8.  Delhi Policy Group. https://www.delhipolicygroup.org/storage/uploads/publications_file/publication_DPG%20Policy_Brief_XI_Issue_8%20(1).pdf

Manoharan, N. y Deshpande, M. (2019). Fishing in the Troubled Waters: Fishermen Issue in India–Sri Lanka Relations. India Quarterly: A Journal of International Affairs, 74(1), 73-91.

 

McGerty, F. y Dewey, K. (12 de febrero de 2025). Global defence spending soars to new high. Military Balance Blog. IISShttps://www.iiss.org/online-analysis/military-balance/2025/02/global-defence-spending-soars-to-new-high/

 

P., N. y Sankar, H. (3 de febrero de 2026). Update: India announces USD85.5 billion defence budget for FY 2026–27. https://www.janes.com/defence-intelligence-insights/defence-news/industry/update-india-announces-usd855-billion-defence-budget-for-fy-202627

 

Peri, D. (6 de octubre de 2025). Military Lessons from Operation Sindoor. Carnegie India. https://carnegieendowment.org/india/research/2025/10/military-lessons-from-operation-sindoor

 

Philip, S. QA. (2 de abril de 2026).  India’s defence exports rocket to Rs 38,424 cr in FY26, up by 63%. US remains top destination. The Print. https://theprint.in/defence/indias-defence-exports-rocket-to-rs-38424-cr-in-fy26-up-by-63-us-remains-top-destination/2894738/

Singh, A. K. y Vignesh, R. (6 de mayo de2026). INMSS-2026: What India’s New Maritime Strategy Means. Manohar Parrikar Institute for Defence Studies and Analyses (MP-IDSA). https://idsa.in/publisher/issuebrief/inmss-2026-what-indias-new-maritime-strategy-means

SIPRI (2026). SIPRI YEARBOOK 2026. Armaments, Disarmament and International Security. Summary. SIPRI. https://www.sipri.org/sites/default/files/2026-06/yb26_summary_en_0.pdf

Sundaram, K. y Ramana, M. V. (2018). India and the Policy of No First Use of Nuclear Weapons. Journal for Peace and Nuclear Disarmament, 1(1), 152–168. https://doi.org/10.1080/25751654.2018.1438737

[1] “Make in India” es una iniciativa del gobierno indio, establecida durante la primera gestión del primer ministro Modi,  para alentar a las empresas a desarrollar, fabricar y ensamblar productos en ese país, incentivando inversiones dedicadas a la fabricación.