Dpto Oriente Medio – Informe Trimestral Octubre – Diciembre 2019 – ISSN 2422-6262

Departamento de Oriente Medio

 

Coordinador: Mg. Ignacio Rullansky.

Miembros

Lic. Guido Canevari

Lic. Said Chaya

Lic. Cecilia Civallero

Lic. Patricio Claus

Dra. Ornela Fabani

Lic. Kevin Ary Levin

Lic. Leila Alcira Mohanna

Lic. Juan Salaberry

Sumario
  • El incremento de tensiones en el Golfo y el posicionamiento de las monarquías de la región frente a las mismas, por Ornela Fabani
  • De la mano de las mujeres y los jóvenes, Túnez termina con manifestaciones un año que comenzó de la misma manera, por Juan Salaberry
  • La democracia israelí en pleno empate hegemónico: ¿hacia la consolidación de la derecha o el establecimiento de un gobierno de centro?, por Ignacio Rullansky
  • Algunas claves para analizar las movilizaciones en Iraq, por Patricio Claus.
  • Egipto en el último cuatrimestre del 2019, por Cecilia Civallero
  • Juicios y prejuicios de un argentino que no vio todo Irán, por Guido Canevari
  • Los antecedentes a la “Revolución del WhatsApp” en el Líbano: mucho más que una protesta trivial, por Said Chaya
El incremento de tensiones en el Golfo y el posicionamiento de las monarquías de la región frente a las mismas

Ornela Fabani1

A través del tiempo, el Golfo Pérsico o Golfo Arábigo, atendiendo a las distintas denominaciones que recibe este espacio, ha sido escenario de diversos conflictos que han tomado lugar en la región de Medio Oriente. Entre ellos la guerra entre Irán e Irak, la invasión de Irak a Kuwait, la guerra del Golfo, la invasión norteamericana y la posterior guerra civil en Irak. Siendo este, asimismo, un espacio que años después se convertiría en terreno fértil para el surgimiento del Estado Islámico. En virtud de lo expuesto podemos concluir que estos territorios se han caracterizado por su alto nivel de conflictividad.

El objetivo de este trabajo es analizar el Estado de situación actual en el Golfo, teniendo en consideración el significativo incremento de tensiones que allí ha tomado lugar en los últimos meses. Con tal fin se procederá a identificar los hechos que han favorecido las mismas, para luego dar cuenta del posicionamiento de las monarquías del Golfo frente al devenir de la situación en este espacio.

En primer lugar, entendemos que para explicar el porqué del incremento de las tensiones en el Golfo es necesario referir a la decisión del presidente norteamericano, Donald Trump, de denunciar el Acuerdo Nuclear con Irán. Este acuerdo, a cuya firma procedió el grupo 5+1 con Irán, en mayo de 2015, preveía, a grandes rasgos, que el programa nuclear de la República Islámica ingresaría en stand by mientras que, como contrapartida, los demás países firmantes del acuerdo levantarían las sanciones que desde hacía años pesaban sobre Teherán.

Más específicamente, la República Islámica debía reducir en una tercera parte el número de sus centrifugadoras de uranio, en tanto el resto quedaría fuera de uso, en depósito bajo control de la AIEA. Asimismo, el acuerdo estipulaba que Irán no enriquecería uranio sobre el 3,67%, por 15 años, entendiéndose que de enriquecerse por sobre este porcentaje dicho país podría buscar un uso militar del mismo. Teherán, a su vez, se comprometía a no construir instalaciones nucleares por un plazo de 15 años y no sólo eso, sino que aceptaba que el núcleo duro del reactor de Arak fuese desmantelado. Aún más, las inspecciones sobre el programa nuclear iraní estarían en vigor por 25 años. Como contrapartida, se estipulaba que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al igual que los países firmantes del acuerdo, retirarían las sanciones que pesaban sobre Irán cuando la OIEA diese cuenta de que dicho país cumplía con el acuerdo. Finalmente, el citado instrumento también preveía que en el caso de que la República Islámica incumpliese con los compromisos contraídos en virtud de la firma del acuerdo, los países firmantes podrían reinstaurar inmediatamente las sanciones.

Ahora bien, es importante subrayar que el acuerdo no supuso un desmantelamiento del programa nuclear iraní, de allí que el mismo recibiese fuertes críticas de parte del gobierno del presidente Trump, quien ya durante su campaña electoral se había mostrado contrario al mismo. En esta dirección, en su discurso frente a la Asamblea General de Naciones Unidas en 2017, el presidente norteamericano sostuvo que el acuerdo era una de las peores transacciones en las que Estados Unidos había ingresado definiéndolo como una vergüenza.

Trump insistía en que el acuerdo no abordaba la gama completa de amenazas potenciales que Irán suponía a raíz de su accionar en la región, o garantizaba de forma permanente que Teherán no podría desarrollar un armar nuclear. El presidente también argüía que el acuerdo proporcionó a la República Islámica recursos financieros adicionales para continuar con su programa de misiles balísticos de largo alcance y con lo que el mandatario refería como sus “actividades malignas”.

Como correlato, el 08 de mayo de 2018 Estados Unidos anunció su retirada del acuerdo con Irán, además del restablecimiento de sanciones sobre dicho país y las empresas que hiciesen negocios con el mismo. Entonces se indicó que las sanciones resultarían efectivas para los nuevos contratos y estableció un plazo entre 90 y 120 días para que las empresas extranjeras presentes en los sectores objeto de sanciones abandonaran sus actividades en aquel país. Mientras tanto, el resto de los firmantes del acuerdo sostuvieron estar dispuestos a continuar respetando el mismo.

No obstante, es a partir del mes de abril de este año que se incrementan sustancialmente las tensiones cuando, como parte de su campaña de presión máxima, Estados Unidos incluyó a los Guardianes de la Revolución, fuerza militar de elite de Irán, en la lista de organizaciones terroristas extranjeras. Esto acompañado de declaraciones en las que se daba cuenta de que Irán patrocina el terrorismo, y de que el mencionado cuerpo participa activamente en la promoción del mismo.

Aún más, días después, Trump decidió dejar sin efecto las exenciones que regían sobre ocho países para que estos pudiesen comprar petróleo iraní (China, India, Turquía, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Italia y Grecia). Para luego, a principios de mayo, anunciar el despliegue de fuerzas en el Golfo lideradas por un portaaviones, pero del cual también serían parte bombarderos y destructores que tendrían por misión responder a un ataque contra los intereses de Estados Unidos o algunos de sus aliados en la región.

Como contrapartida, el 9 de mayo, Irán anunció que dejaría de cumplir con algunos de las obligaciones contraídas a raíz de la firma del acuerdo nuclear. En este sentido, se dio a conocer que dejaría de limitar sus reservas de uranio y de agua pesada, es decir, a partir de ahora ya no vendería su excedente de uranio enriquecido cuando este superase los 300 kgs.

Como correlato, en el mes de junio, en el marco del incremento de las tensiones entre las partes, Estados Unidos envío 1000 efectivos a la zona (Univisión, 2019). Días después Irán derribó un dron norteamericano, una acción que según declaraciones del presidente Trump puso a ambos países al borde la guerra. En tanto el primer mandatario dio a conocer que suspendió un ataque norteamericano en respuesta al accionar iraní apenas minutos antes de que se diese comienzo al mismo.

Como parte de esta seguidilla de acciones, reacciones y provocaciones Estados Unidos sancionó al líder supremo iraní al disponer el bloqueo de cualquier propiedad o interés que el mismo poseyese bajo jurisdicción de Estados Unidos.

De esta forma, a fines de junio se dio a conocer que la República Islámica se encontraba enriqueciendo por sobre el 3.67%, nivel que autorizaba el acuerdo. Incluso, recientemente, salió a la luz que Irán ha vuelto a desarrollar actividades vinculadas con el enriquecimiento de uranio en el complejo de Fordo el cual, conforme con el acuerdo de 2015, debería emplearse únicamente para actividades de investigación (Infobae, 2019).

Esta cronología de los hechos nos muestra como cada una de las partes ha ido subiendo la apuesta suscitando la preocupación no sólo de los países de la región de Medio Oriente sino de la comunidad internacional en su conjunto. En este sentido, uno de los temores que despierta esta escalada reside en un cierre del estrecho de Ormuz. De hecho, Irán ha estado amenazando con bloquear el canal durante meses. Y, si bien las fuerzas navales de Irán pueden no ser capaces de detener el tráfico por completo o de mantener un cierre a largo plazo, sólo el intento de proceder en esta dirección afectaría al mercado mundial de petróleo.

Cabe mencionar que esta vía de comunicación, cuyas costas son controladas por Irán y Omán, es uno de los pasos marítimos más importantes a nivel internacional, considerando que por allí transita un 30% de la producción de crudo a nivel global. En efecto, el estrecho conecta a los productores de hidrocarburos con sus compradores en distintas partes del globo, tal es así que por el transitan unos 19 millones de barriles de petróleo por día (Montero, 2019). A raíz de esto, un cierre del estrecho, mismo la inestabilidad en las rutas petroleras, podría favorecer un alza del precio del crudo lo que afectaría a cualquier industria dependiente del mismo. Esto sin mencionar que una acción de la magnitud del cierre del estrecho podría llevar a las partes a un punto de no retorno.

En esta misma dirección, otra reflexión que podemos efectuar se desprende de las declaraciones del presidente Donald Trump quien, tras anunciar haber dado marcha atrás en su decisión de atacar a Irán luego del episodio con el dron norteamericano, justificó la misma señalando que dicho ataque podría haber ocasionado la muerte de 150 personas; lo cual, según el primer mandatario, no representaba una respuesta proporcional. En este sentido, la pregunta que cabe hacerse es si efectivamente un ataque de los Estados Unidos a Irán sólo podría derivar en 150 bajas en tanto, en caso de que Irán respondiese, esto podría ocasionar un conflicto de mayor magnitud. Sin ir más lejos, no es descabellado pensar en la posibilidad de que la respuesta iraní a un ataque norteamericano fuese un golpe sobre las instalaciones o intereses de los Estados Unidos en el Golfo en donde no sólo existen bases sino también presencia de efectivos y equipamiento militar norteamericano.

Ahora bien, entre las monarquías del Golfo Arabia Saudita se erige como uno de los actores que más claramente ha respaldado el endurecimiento de la postura norteamericana hacia Irán. En efecto, tanto el reino como Bahréin y Emiratos se encuentran entre los Estados que manifestaron mayores reservas respecto a la firma del acuerdo nuclear con Irán, en tanto los mismos siempre han juzgado que el mismo podría legitimar el accionar iraní, así como también brindarle al país vecino cierto alivio en materia económica para continuar apoyando a sus aliados y amenazando a sus vecinos.

En este sentido, es particular el encono que mantienen Arabia Saudita e Irán. Al respecto, si bien la historia del vínculo entre estos actores se encuentra cimentada por la desconfianza mutua, por la competencia entre ambos poderes por imponer su propia visión del Islam, léase sunnita o shiíta y, más importante aún, por su lucha por el liderazgo regional, lo cierto es que el vínculo entre estos dos actores sólo se deterioró con el inicio de las protestas en el mundo árabe hacia finales de 2010 y principios de 2011. De hecho, tras el inicio de las mismas, Riad juzgó que Irán podría explotar la inestabilidad en la zona para ganar mayor influencia lo cual, desde su punto de vista, no ha hecho más que confirmarse.

Al respecto, Gause (2014) introduce la idea de una guerra fría en Medio Oriente y señala que si bien Arabia Saudita e Irán no se han enfrentado y es poco probable que vayan a enfrentarse militarmente de forma directa, si se han volcado a competir por la posibilidad de influir en los sistemas políticos de otros Estados más débiles de la región. Léase: Yemen, Siria, Libia.

En esta misma dirección, otro de los factores que explica el incremento de las tensiones en la zona en los últimos meses reside en los ataque sufridos por las refinerías saudíes en el mes de septiembre, que han supuesto la paralización de más de la mitad de la producción de crudo saudí, cerca de 5,7 millones de barriles por día y, como correlato, un incremento del precio del petróleo. Respecto a los mencionados ataques, es importante mencionar que, si bien el movimiento houthí se los adjudicó, tanto el reino saudí como su aliado norteamericano aseguran que la República Islámica se encuentra detrás de los mismos.

Ahora, en torno a la posición que asumen las monarquías del Golfo frente a la situación que se vive en la región es importante mencionar que, aunque las mismas detentan una historia compartida y a través del tiempo supieron construir lazos de solidaridad a partir de su pertenencia a un organismo regional como es el caso del Consejo de Cooperación de Estados Árabes del Golfo, que está próximo a cumplir cuarenta años de vida, estos países no comparten su posición con respecto a Irán.

Decimos esto dado que, aunque el conjunto de estos países ha deplorado los ataques contra las instalaciones saudíes, los mismos no siguen la misma política ni mantienen el mismo nivel de relaciones con el vecino iraní.

Sin ir más lejos, Qatar, que junto con otros actores del Golfo había degradado sus relaciones diplomáticas con la República Islámica en 2016, restauró plenamente las mismas en 2017. En efecto, Doha ha protagonizado un acercamiento con Teherán tras el aislamiento al cual se ha visto sometido luego de que Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Bahréin procediesen a romper sus relaciones diplomáticas con el emirato en 2017 y a aplicarle un bloqueo. Ello tras haber sido acusado de mantener vínculos con organizaciones terroristas. En dicho marco, la República Islámica ha sabido aprovechar la ventana de oportunidad generada en el Golfo. Tal es así que Irán le ha ofrecido a Qatar el uso de su espacio aéreo y le ha vendido alimentos. Aún más, a mediados de 2017 ambos países firmaron un acuerdo de cooperación económica y, fruto de la situación previamente referida, las exportaciones de Irán a Qatar se han duplicado. Esto sin mencionar que se ha incrementado el tráfico aéreo así como también marítimo entre ambos países.

Por otra parte, mientras Qatar estrecha sus lazos con Teherán, Bahréin acusa a la República islámica de continuar con su política de apoyar a sus proxies, interferir en los asuntos de sus vecinos y socavar la estabilidad de los países que lo rodea (Al Monitor, 2019). A la par que lo señala como responsable de haber llevado su accionar a un nivel sin precedentes, con el ataque a buques que navegan por el estrecho de Ormuz y a las instalaciones petroleras de Arabia Saudita.

Al respecto, los mencionados ataques sobre buques de distintas nacionalidades que atravesaban el estrecho de Ormuz, son otro de los factores que han suscitado rispideces en el Golfo. Fruto de la preocupación ocasionada por los ataques, Bahréin junto con Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita han decidido sumarse a la coalición liderada por Estados Unidos para garantizar la seguridad de las vías marítimas en la zona.

Dejando de lado a los países que han asumido una postura más dura con respecto a Irán, Kuwait y Omán sostienen un muy buen nivel de relaciones con Washington y Riad mas también han apostado por preservar sus vínculos políticos y económicos con Teherán. En virtud de ello han apostado por una posición de mayor moderación intentando dejar abierta la puerta a futuros intentos de mediación entre las partes.

Para concluir esta breve presentación, parece importante recordar que, con vistas a aunar fuerzas para afrontar la amenaza iraní, Arabia Saudita convocó a una serie de encuentros en la Meca en el mes de mayo. Al respecto, la declaración final de dicha cumbre hacía referencia a un Golfo unido. Lo cierto es que, tomando dicho documento como referencia, debemos preguntarnos si efectivamente existe ese Golfo unido, particularmente cuando no todas las monarquías de la región tienen la misma percepción respecto al acuerdo nuclear con Irán, incluso cuando las mismas han caminado por distintas sendas en lo que refiere a sus relaciones diplomáticas con Qatar. Esto sin mencionar que cada una de las mismas ha sabido construir distinto tipo de relaciones con el vecino iraní e, inclusive, se posiciona de manera disímil frente a los diversos escenarios de conflicto que se erigen en la zona tal como se evidencia en el caso del conflicto yemení o del conflicto sirio.

Bibliografía

AL MONITOR (2019), “Bahrain would welcome ‘new JCPOA’ if Iran ends ‘toxic’ behavior”, 27 th of September. Disponible en: https://www.al-monitor.com/pulse/originals/2019/09/bahrain-ahmed-khalifa-interview.html

INFOBAE (2019), “El régimen de Irán reanudó el enriquecimiento de uranio en la planta de Fordo”, 7 de noviembre. Disponible: https://www.infobae.com/america/mundo/2019/11/07/el-regimen-de-iran-reanudo-el-enriquecimiento-de-uranio-en-la-planta-de-fordo/

GAUSE, G. (2014), Beyond sectarianism: the new Middle East Cold War, Brooking Doha Center, Analysis Paper N° 11.

MONTERO, H. (2019), “La tensión en el golfo de Omán hará escalar el barril a los 80 dólares”, La Razón. Disponible: https://www.larazon.es/economia/la-tension-en-el-golfo-de-oman-hara-escalar-el-barril-a-los-80-dolares-KO23782228/

UNIVISION (2019), “Más tensión con Irán: EEUU anuncia el envío de 1,000 efectivos adicionales al Medio Oriente”, 17 de junio. Disponible en: https://www.univision.com/noticias/mundo/mas-tension-con-iran-eeuu-anuncia-el-envio-de-1-000-efectivos-adicionales-al-medio-oriente

 

De la mano de las mujeres y los jóvenes, Túnez termina con manifestaciones un año que comenzó de la misma manera

Por Juan Salaberry2

En un 2019 que se presentó muy convulsionado a nivel político y social, las manifestaciones en Túnez han tomado un nuevo cariz de la mano de las mujeres y los jóvenes sobre el final del año. Como ya hemos detallado antes3, el comienzo de este año encontró al país convulsionado por las masivas protestas sociales en contra de la implementación de políticas de austeridad propuestas por el FMI como contrapartida del préstamo que el organismo aprobara en 2016. Las medidas incluyeron una drástica reducción del déficit fiscal mediante el recorte del gasto público, una reducción de los subsidios a los alimentos y la energía, una apertura comercial cada vez mayor y reformas en el sistema impositivo que materializaron el ajuste y la desregulación estatal en áreas clave de la economía, con consecuencias macroeconómicas que incluyeron una fuerte devaluación de la moneda local, la inflación más alta alcanzada de 1991 y un fuerte deterioro en el salario real.

Tal y como ocurrió en 2018, las manifestaciones derivaron en una huelga general que paralizó aeropuertos, puertos, escuelas, hospitales, medios de comunicación estatales y oficinas del gobierno, encabezada por la Unión General Tunecina del Trabajo –UGTT-, confederación sindical con casi un millón de afiliados y que nuclea a los más de 800.000 empleados públicos. A partir de eso, el gobierno de Beji Caid Essebsi determinó un aumento en los salarios de los estatales, muy a su pesar y a contramano de las iniciales demandas del FMI, aunque esto no impidió que el organismo aprobara otro desembolso de dinero a mitad de año.

Sin embargo, los levantamientos sociales de este año no solamente tuvieron que ver con las resistencias frente a las reformas y políticas pro FMI. En octubre, luego de que un diputado electo en los comisos del mismo mes fuera fotografiado y acusado de acoso por parte de una joven estudiante de 19 años, se viralizó en las redes sociales una campaña en contra de la violencia de género bajo el lema “Ena Zeda”, versión local de la frase “Me too” o “Yo también”. De la mano de la organización no gubernamental feminista Aswaat Nisaa –la voz de las mujeres-, la campaña se masificó y buscó sacar a la luz los testimonios de miles de mujeres que denunciaron las diversas situaciones de acoso y violencia de género a las fueron y son sometidas en su vida cotidiana4.

Luego de casi dos meses en los que la cantidad de denuncias por las redes superó los 25.000 casos, el 1 de diciembre cientos de mujeres salieron a manifestarse en las calles de la capital tunecina contra la violencia machista, en el marco de una campaña nacional de concientización de la que participaron más de cincuenta organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la Asociación de Mujeres Demócratas (ATFD), histórica organización feminista tunecina. Las manifestantes mostraron escobas en alto bajo el slogan “barramos con la violencia machista”, y pusieron el foco en la reglamentación y cumplimiento de la ley contra la violencia de género sancionada en 2017, que constituyó un gran avance en la materia en el país y una novedad a nivel regional5.

El carácter progresivo del texto, fruto de años de lucha por parte de diversas organizaciones feministas, estipuló por primera vez el castigo por acoso sexual con penas de hasta dos años de prisión, impidiendo la posibilidad de que los casos se cierren aunque las víctimas retiren sus denuncias. La ley aprobada por unanimidad por el parlamento también eliminó un artículo que permitía al violador de una menor evitar una pena de cárcel si se casaba con la víctima y al mismo tiempo aumentó la edad de madurez sexual de 13 a 18 años, sentando un fuerte precedente contra el abuso sexual infantil6.

Sin embargo, referentes del movimiento feminista, intelectuales y organizaciones civiles denuncian el incumplimiento en los hechos del texto parlamentario, en tanto los femicidios y el acoso callejero siguen en aumento, mientras las denuncias no avanzan y los medios de comunicación no las visibilizan7. En ese sentido, las manifestantes exigieron una aplicación efectiva de ley y reclamaron a las autoridades un mayor compromiso con los derechos de las mujeres. Entre las demandas, se ubicó la creación del Observatorio Nacional de Violencia Machista, que la ley prevé para poder llevar adelante un registro estadístico oficial de las denuncias y los casos de femicidio, así como para velar por la efectiva puesta en práctica del texto aprobado por el parlamento.

Desde los acontecimientos de la “Revolución de los Jazmines”, que dieran comienzo a la denominada Primavera Árabe, existieron otras manifestaciones como éstas, contra la violencia machista y a favor de la igualdad de género, como por ejemplo, en 2012 cuando miles de tunecinas y tunecinos salieron a las calles para reclamar que la igualdad de los derechos de las mujeres fuese consagrada en la Carta Magna que en ese momento preparaba la Asamblea Nacional Constituyente8. En ese momento, las manifestaciones fueron convocadas por la mencionada ATFD, la Liga Tunecina de Derechos Humanos (LTGH) y la UGTT, entre otras organizaciones. Asimismo, en 2018 cientos de mujeres salieron a las calles de la capital tunecina a reclamar por la igualdad entre hombres y mujeres a la hora de recibir herencias, en un país con una larga tradición de lucha por parte del movimiento feminista y donde las mujeres consiguieron el derecho al voto en 1957, un año después de declarada la independencia de Francia9.

En la misma sintonía, otra de las novedades para el pequeño país magrebí fue anunciada por el director ejecutivo de la Asociación Tunecina de Salud Reproductiva, Arzak Khaneetch, quien sostuvo que a partir de diciembre de 2019 se incluirían contenidos de educación sexual en las escuelas para estudiantes desde los cinco años de edad en distintas asignaturas de los planes de estudio. Túnez se convertiría así en el primer país árabe en implementar esta medida de la mano del Ministerio de Educación, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Instituto Árabe para los Derechos Humanos y la mencionada asociación10.

Las manifestaciones de la última parte del año también se llevaron adelante de la mano de los jóvenes en el sur del país. También en la primera semana de diciembre, en la ciudad de Jelma, cientos de jóvenes se enfrentaron con la policía luego de tres días seguidos de protestas, a partir de que un manifestante de 25 años se prendiera fuego y falleciera en el hospital local11. El joven se inmoló protestando contra la pobreza y reclamando a las autoridades gubernamentales por una mejora en las condiciones de vida y mayores oportunidades para la juventud. Las protestas, que culminaron con varios arrestos, pusieron el foco en el crecimiento del desempleo y reclamaron por un cambio radical en la política social y en las medidas económicas del pequeño país magrebí.

Las particularidades de lo político

Luego del fallecimiento del presidente Essebsi en julio de este año, se celebraron en octubre las elecciones que consagraron como nuevo mandatario a Kais Saied, un profesor de derecho constitucional y jurista conservador que se ha proclamado a favor de la pena de muerte y ha manifestado, por ejemplo, posturas muy condenatorias en relación a la homosexualidad. En comicios muy reñidos, Saied triunfó por sobre el mayor magnate de la comunicación tunecino y empresario de la publicidad, Nabil Karoui. A pesar de ser catalogado por varios medios de comunicación como ultraconservador, sus primeros meses de gobierno no se han caracterizado por la implementación de medidas impopulares en términos políticos.

En el mismo mes, se celebraron las terceras elecciones legislativas en el país desde 2011, que confirmaron la gran fragmentación de las diversas fuerzas políticas en la asignación de los escaños, puesto que ninguna se adjudicó más de un cuarto de las bancas. Los comicios se llevaron a cabo en un contexto de baja participación electoral y mostrando la dificultad que el Ejecutivo tendría para poder formar gobierno12.

En el marco del primer mes del gobierno de Saied, el Parlamento tunecino eligió como presidente a Rached Ghannouchi, líder del partido islamista Ennahda que se consagrara ganador en las elecciones legislativas de octubre. Exiliado durante la década de 1990 en Inglaterra, esta es la primavera vez que asume un cargo oficial desde su retorno al país, luego de que en 2011 fuera derrocado Ben Alí13. Como encargado de elegir a un nominado para el cargo de primer ministro, Ghannouchi escogió para el puesto a Habib Yemli, funcionario público entre 2011 y 2014. En Túnez, luego de ser designado, el primer ministro tiene un mes de plazo –con opción a una prórroga- para la tarea de formar gobierno. Si fracasa, el presidente de la república tiene la facultad de designar a otro candidato con el mismo objetivo, que de no ser cumplido llevaría a un nuevo llamamiento a elecciones.

A mediados de diciembre, luego de que dos grandes partidos tunecinos -Achaab y Atayar- se negaran a formar parte de la coalición de gobierno, Habib Yemli solicitó al presidente Saied un mes de prórroga para realizar su tarea a tres días de que finalice el plazo para formar gobierno, mostrando las dificultades para lograr consensos en el marco de la fragmentación del Parlamento elegido en octubre14. El opositor a Saied en las elecciones presidenciales, Nabil Karoui, anticipó que también su partido se negaría a formar parte de la alianza, lo cual precipitó el pedido de prórroga del primer ministro.

En este contexto de gran fragmentación política y recurrentes protestas sociales, Túnez culmina un año convulsionado donde no se vislumbra un cambio en la política económica por parte del ejecutivo en el mediano plazo: siguiendo con la historia de buenas relaciones entre el organismo multilateral y el pequeño país magrebí, ni las políticas de ajuste ni los vínculos con el FMI parecieran dar un giro significativo. Así, en lo que próximos meses de gobierno de Saied pueden esperarse tanto algunas certezas económicas, como también una gran incertidumbre política.

 

La democracia israelí en pleno empate hegemónico: ¿hacia la consolidación de la derecha o el establecimiento de un gobierno de centro?

Por Ignacio Rullansky15

En 2019 se celebraron dos instancias electorales en Israel: la primera fue en abril y la segunda en septiembre. Podría decirse que se produjo un abismo entre los cinco meses que las separan y, asimismo, la perspectiva de producirse un gobierno estable como resultado fue igual de incierta. Debe agregarse, sin embargo, que como las elecciones de septiembre se tradujeron en un nuevo empate, los dos candidatos mayoritarios, el actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el líder del bloque Azul y Blanco, Benny Gantz, no lograron imponerse uno sobre el otro ni tampoco, consensuar un gobierno de unidad. Podría advertirse en este caso la manifestación de una problemática íntimamente ligada con la representación política y aquello que Claude Lefort caracterizó como la desincorporación del poder propia de las formas democráticas de sociedad. En otras palabras, el triple llamamiento a elecciones refleja que en Israel el poder no le pertenece a nadie: veamos qué quiere decir esto.

La democracia: el teatro de una experiencia incontrolable

De acuerdo a Lefort, la democracia moderna es el resultado de una mutación en la que el poder deja de estar vinculado a un cuerpo, como era característico durante el antiguo régimen. La disolución de la corporalidad de la sociedad y el desenredo de las esferas de poder –ejecutivo, legislativo, judicial– implican que éste aparece como un lugar vacío: solo puede ser ocupado temporalmente16. Separada del cuerpo de un rey investido por la divinidad, la sociedad está expuesta a una indeterminación radical en la que la búsqueda de la identidad nunca se separa de la experiencia de la división: estará permanentemente abierta a interrogantes, porque lo que se instituye nunca se establece de forma perenne.

Que el poder permanezca “vacío” significa que pierde su significado y está desocupado: no solo no pertenece a nadie sino que su ejercicio implica la institucionalización del conflicto y la expresión de voluntad popular en una renovación periódica a través de la competencia partidista. De esta “desincorporación” del poder se deduce que la autoridad política ya no goza de una legitimidad absoluta. Indeterminable, el poder es incorpóreo: no puede dar la imagen de una unidad orgánica, y debe manifestarse inexorablemente como “insustancial” y plural; no hay autoridad capaz de determinar el contenido fijo de los términos por los cuales se entienden las nociones de pueblo o nación17.

En Israel, la clave para que una coalición de gobierno perdure es de orden numérica: deben conseguirse al menos 61 de los 120 escaños parlamentarios. Si un partido abandona la coalición, implicando la pérdida de esa cifra indispensable, debe llamarse a elecciones. Eso fue lo sucedido cuando Avigdor Lieberman, líder del partido de derecha liberal-nacionalista, Israel es Nuestro Hogar, partió a fines de 2018 y se programaron elecciones para abril de este año.

En 2014, la partida de Tzipi Livni y Yair Lapid había provocado lo mismo: las elecciones de marzo de 2015. Podría sugerirse que estas rupturas ilustran el carácter transicional de las coaliciones y el fuerte peso de la coyuntura: no sólo permiten entender cómo llegamos a estas elecciones de septiembre, sino qué rasgos caracterizan el escenario político israelí. Dichas “salidas” de la coalición colocaron al primer ministro en funciones en una situación aparentemente paradojal, dislocada respecto del ejercicio del poder: quien aspira a la renovación se ve, al mismo tiempo, en jaque. Es decir, dicha instancia representa, en acto, la desincorporación del poder descripta. Permítanme ilustrarlo.

El elenco partidario en abril de 2019

Hasta ahora no entramos en las cuatro grandes causas judiciales que asedian a Netanyahu y que deberá irremediablemente enfrentar cuando deje su cargo, motivo fundamental para perseguir un nuevo mandato. Tampoco me referí a la aparición de “Azul y Blanco”, el nuevo bloque compuesto por el partido Hay Futuro, de Yair Lapid, otrora ministro de finanzas de Netanyahu hasta 2014, y al Partido de la Resiliencia del ex militar Benny Gantz. Azul y Blanco se convirtió rápidamente en un formidable rival para las elecciones de abril de este año, prácticamente empatando con Likud, el oficialismo, aunque carece de la posibilidad de reunir consensos que este otro partido ha demostrado desde 2009.

Si durante los últimos años Netanyahu logró convocar partidos ortodoxos como Shas y Judaísmo Unido de la Torá, este año recurrió a alianzas de lo más controvertidas, alentando a su aliado nacionalista-religioso, La Casa Judía, a incorporar al partido Poder Judío referenciado en el racista, homofóbico y violento movimiento kahanista, con tal de conseguir que dentro de una alianza multipartidaria éstos superaran el umbral electoral. En abril, semejante alianzas de derechas abrió la puerta al parlamento a los kahanistas, sin embargo, luego que Netanyahu fracasara en forjar una coalición, Yamina, una nueva fuerza capitaneada por Ayelet Shaked, excluyó a los kahanistas que debían en éstas elecciones de septiembre superar por su cuenta el umbral. Podemos anticipar que no lo lograron.

La lista Azul y Blanco creció rápidamente desde fines de 2018 como una centro-derecha moderada, alternativa a la expresión cada vez más conservadora de Netanyahu, quien aprovechó su investidura para forjar un blindaje contra sus varias causas judiciales por fraude y cohecho. Debe destacarse que la ambigüedad de la plataforma de Gantz y Lapid respecto a múltiples problemáticas representó una ventaja. Por otro lado, fueron contundentes en anunciar que “arreglarían” la Ley Básica que en 2018 consagró a Israel como Estado Nación del Pueblo Judío.

Desde 2015, la centro-izquierda, la izquierda y los partidos árabes –aún constituyendo éstos la tercera fuerza política en el parlamento– perdieron margen para incidir en la tematización de ejes centrales en la agenda política nacional. Desplazados de la coalición, Hay Futuro asumió un lugar minoritario dentro de la oposición y El Movimiento compuso una alianza con el laborismo, Unión Sionista, que hasta hace poco hacía las veces de un débil oponente cuya mayor virtud era permitirle a Netanyahu recordarle a la sociedad israelí que existen otros sectores que no expresan lo mismo que él.

Si en las elecciones de 2015 Netanyahu urgió a sus votantes a los comicios –el sufragio no es obligatorio– alertando con que Unión Sionista y el partido de izquierda Meretz llevaban en autobuses a las “hordas” árabes a votar, en abril de este año, la instalación de cámaras de seguridad en centros de votación de mayoría árabe supuso un escándalo.

Como consecuencia de la sanción de la Ley Básica, de jerarquía semi-constitucional, miles de árabes, drusos, circasianos, entre otras minorías religiosas y etno-nacionales de Israel, manifestaron su dolor por haber sido categorizados como “ciudadanos de segunda”. Azul y Blanco la opción que, en medio del vacío que dejó el desgastado laborismo y la centro-izquierda, se irguió capaz de plantear una reescritura de la ley, en caso, claro, de asumir el gobierno. Para ello debía desplazarse a Likud, pero en abril empataron con 35 asientos respectivamente, y en desiguales condiciones para aunar consensos de cara a formar una coalición.

Las elecciones de abril 2019, un jaque insuficiente para la era Netanyahu

A pesar de toda la controversia involucrada en las prácticas fraudulentas que, sin ningún reparo, consintió Likud en abril pasado, este partido resultó ungido como vencedor. Como se dijo ya, el margen respecto a Azul y Blanco fue ínfimo –un 26,46% contra un 26,13%, respectivamente– pero suficiente para que Netanyahu fuera encomendado por el presidente para formar gobierno. Esto no representó una tarea fácil: tras semanas de tensas negociaciones con sus aliados, Netanyahu contaba con la cantidad de apoyos justa para alcanzar la suma requerida.

Lieberman, cuyo partido no obtuvo más de cinco escaños, parecía reincorporarse a una coalición liderada por Netanyahu, rival y aliado circunstancial. No obstante, el líder de Israel es Nuestro Hogar terminó optando por retirar esos cinco asientos de la coalición a último momento, so pretexto de querer “salvar” a Netanyahu de sí mismo, puesto que la composición no se estaba configurando, por así decirlo, con la derecha “correcta”. Al no alcanzarse el consenso necesario, debió llamarse a las elecciones.

La reiteración de esta tensión entre posiciones en pugna sobre cómo gobernar, pone de manifiesto que existe una debilidad inmanente en la consolidación de una coalición cuya aparente homogeneidad es puesta en jaque por su propia heterogeneidad interna. La configuración de consensos relativamente endebles posibilitó el avance de posturas más conservadoras en detrimento de aquellas conciliadoras, dificultando a unos y otros reproducir un ejercicio del poder estable. La reiteración de Netanyahu como primer ministro es un reflejo de dicha incertidumbre a la que la sociedad israelí está sujeta.

Por un lado, el progresismo actuó siguiendo un criterio eminentemente conservador, impidiendo el establecimiento de alianzas entre el laborismo, Meretz y los partidos árabes por temor al rigor de las sumas y restas que cada uno significa para el otro. De tal forma, la fragmentación de oposiciones dispersas desde el centro a la izquierda, resulta en un consentimiento efectivo al endurecimiento de las políticas estatales: renunciando a su rol de oposición, estos sectores operan hoy como auditores formales habilitados por gracia del histórico multi-partidismo israelí. Por otro lado, Netanyahu se convirtió en el árbitro de aliados demasiado ambiciosos e ideológicamente notablemente distantes para ser vistos como tales. La síntesis de semejante concierto de derechas desunidas, que pujan cada cual para su lado, sólo puede ser exitosa cuando se actúa de acuerdo a planteos comunes, es decir, para enhebrar una coalición entre ellas, deben darse las puntadas en sus bordes más extremos.

Las elecciones de septiembre de 2019, ¿jaque mate?

Durante el período Netanyahu, los desacuerdos entre los miembros de cada coalición sobre puntos clave de la agenda resultaron en la salida de opciones no coincidentes con el oficialismo remanente, progresivamente más centrado en la derecha. Consiguiente y paulatinamente, sólo las posiciones más conservadoras representaron una voz percibida por el público como eficaz, o necesaria incluso, para gestionar la no resolución de una serie de latencias: las fronteras indefinidas del Estado, la ambigüedad del tratamiento cívico e institucional de las múltiples poblaciones gobernadas, la cuestión capital y el reconocimiento de interlocutores palestinos con quienes dialogar, la percepción de peligros inmediatos en los límites con Líbano y Siria en el Norte, a lo que se suman enfrentamientos próximos con Irán, y con Gaza en el Sur.

En septiembre, se destacó una vez más el papel de los partidos minoritarios: son aquellos con quienes las mayorías deben acordar, y son ellos quienes pueden restar asientos, impidiendo formar una coalición. Asimismo, la prospectiva salida de un partido minoritaria representa potencialmente una ruptura que obligue a renegociar los acuerdos entre posiciones ideológicas y expectativas partidarias dispares. Este rasgo puede encarnar la válvula de escape frente a un statu quo sumamente erosionado: reiteradamente, Likud demostró su incapacidad para representar alianzas consistentes, generando en cambio enmiendas pragmáticas de coaliciones caídas. Esto posicionó a Lieberman en abril y en septiembre de 2019 como “hacedor de reyes”: su puñado de asientos puede coronar como destronar.

En septiembre, se especuló con el triunfo de Gantz. Llegó a pensarse que quedarían atrás los días de un primer ministro que promovió un enfrentamiento con Gaza con tal de postergar las elecciones, o que quebrara la veda electoral dando entrevistas por radio y exhortando, megáfono en mano, a sus votantes a apoyarlo. Asimismo, que perimirían los intentos –fallidos, hasta ahora– de sancionar legislación para “controlar” los votos a partir de la instalación de cámaras de seguridad en los centros de votación de mayoría árabe, política disciplinante e intimidatoria. Netanyahu se blindó a sí mismo y a su país instalando la premisa de ser el único capaz de proteger y gobernarlo; su era habrá terminado cuando enfrente las causas judiciales que, pacientemente, le aguardan.

Septiembre (o más bien el propio Netanyahu) empujó a los árabes israelíes a las urnas –el 60% de los votantes árabes sufragaron, frente al 50% de abril– elevando una reunificada Lista Árabe Unida (LAU) –que en abril se había partido en dos– como vigorosa tercera fuerza en el parlamento. En 2015, la Lista también había conseguido ese tercer lugar en el parlamento, pero la relación de fuerzas era diferente y la mantenía en una posición marginal. Se pensó que Azul y Blanco promovería una alianza con este bloque, pero esta maniobra podía restarle otros apoyos: eventualmente, partidos religiosos que se alinean actualmente con Likud.

Una alianza con LAU tendría sus costos políticos: podría decepcionar a los votantes seculares del bloque y navegar una futura coalición con poco en común. Era asimismo improbable que la centro-derecha armara un gobierno con el frente democrático de izquierda de Meretz, los partidos árabes y los ortodoxos. Las ecuaciones imponen su rigor. Por primera vez en la historia, si embargo, los partidos árabes vieron posibilidades cercanas de integrar una coalición de gobierno, hito de suma relevancia para Israel. El multipartidismo israelí revela que la construcción de consensos y la tematización de las problemáticas de gobierno, así como de los medios para su resolución, no se halla en la palma de los partidos mayoritarios, sino en un intrincado ensamblaje de alianzas cambiantes.

Qué representa cada candidato y en qué sector se apoya

Al igual que en las elecciones de abril de este año, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y Benny Gantz, líder de Azul y Blanco, empataron: Likud obtuvo 32 asientos y Gantz, 33. Tal como entonces, ninguno fue capaz de reunir la cantidad de escaños necesarios, 61 sobre 120, para formar una nueva coalición de gobierno. El bloque de derechas religiosas y nacionalistas que congregó inicialmente Netanyahu no alcanzó la cifra, y tampoco lo hizo Gantz, quien convocó un ecléctico elenco, desde la centro-derecha hasta la izquierda.

La necesidad de ampliar sus bases de apoyo llevó la mira hacia los partidos minoritarios: éstos poseían la clave para dirimir la cuestión en favor de uno u otro candidato, pero los alineamientos no aportaron los números requeridos. La interrogante que surgió para Netanyahu y Gantz apuntaba a qué tipo de alianza estaban dispuestos a abrazar: de no actuar rápida y hábilmente, parecía imprescindible convocar a una tercera elección, tal y como ocurrió.

Inertes ante la progresiva derechización de la agenda pública, el laborismo y la izquierda retrocedieron en la Knesset. Además, las negociaciones con los palestinos se estancaron y la alternativa de una solución por dos Estados se ve obstruida por la profusión de asentamientos en Cisjordania que inviabilizan la institucionalización de la Autoridad Nacional Palestina y dificultan la subsistencia de los palestinos. Sucesivos enfrentamientos con Hamas, en Gaza, asentaron la noción que Netanyahu es el garante de la seguridad nacional, cuya retórica mantiene latente el conflicto con los palestinos. Recordemos, Netanyahu advirtió que votar a Gantz significaba abdicar frente a Palestina pero, ¿qué significa realmente esto si el ex militar dirigió algunos de estos operativos, como Margen Protector (2014) durante su gobierno?

En abril, los partidos árabes que integraban la Lista Árabe Unida (LAU) se habían separado. Empujados por las circunstancias, volvieron a juntarse, convirtiéndose, como en 2015, en la tercera fuerza parlamentaria con 13 asientos. La participación de sus votantes fue del 60%, un aumento considerable frente al 49% de abril. El contexto ofrecía a LAU dos oportunidades igualmente inéditas: encabezar la oposición o integrar una coalición de gobierno. En suma, el recrudecimiento de un discurso oficialista de derecha dio un impulso histórico a estos partidos, cuyos dirigentes se jactaron irónicamente de haber ido a votar “en hordas”.

Netanyahu sigue apoyándose en la derecha religiosa. Un día después de las elecciones, acordó el compromiso de los partidos ortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, y de la derecha nacionalista religiosa aunada en Yamina18. La derecha religiosa tampoco ha roto con Netanyahu, quien invitó públicamente a Gantz a conformar un gobierno de unidad que el ex militar, rechazó. Desde Azul y Blanco, manifestaron que una alianza con Likud debía excluir al primer ministro pero el partido no repudió a su cuestionado líder. Esta trabazón inviabilizó la alternativa por la que abogaba el ambicioso líder de Israel es Nuestro Hogar, Avigdor Lieberman19, quien tempranamente convocó a Netanyahu y Gantz a formar una “amplia” coalición entre opciones seculares y liberales.

Marzo 2020: el nuevo round electoral

Entre octubre y noviembre de 2019, mucho se especuló en torno a la definición de quién sería el nuevo primer ministro y cómo se compondría su gabinete. Rivlin encomendó la tarea a Netanyahu, luego a Gantz, y ambos fallaron en armar una coalición. Asimismo, los dos candidatos lograron no ponerse de acuerdo en trabajar juntos. Todo pareciera sugerir que las diferencias entre ambos, al menos de acuerdo a lo que transmite Gantz, son insalvables. Es cierto que a fines de noviembre Netanyahu fue procesado. A esta altura, eso no es una sorpresa y, mientras tanto, sigue protegido por su investidura como primer ministro. Sin embargo, cabe plantear, ¿qué sucederá en marzo? De modificarse el escenario, ese procesamiento podría derivarse en consecuencias más graves para el más longevo gobernante del Estado de Israel.

Igualmente complicados para incrementar sus bases de apoyos, Netanyahu y Gantz parecen depender de opciones de derecha para resolver una ecuación que no despejará discrepancias ideológicas. Los números, simplemente no dan: la composición demográfica del electorado y su filiación etno-nacional y religiosa determina, al menos en el presente, que para judíos israelíes seculares, religiosos y ultra-ortodoxos, los partidos que apoyan a Likud terminan obteniendo el mayor número de escaños.

En concreto, no puede esperarse el desplazamiento del voto por parte de determinados sectores –los haredim, es decir, ultra-ortodoxos– aunque sí podría observarse que el voto de la población árabe, en el mejor de los casos, aumentara levemente. Aunque se dieron algunos pequeños movimientos entre referentes, las alianzas, más o menos se mantienen. Además, como gesto generalizado, transversal a casi todos los partidos, casi ninguno convocará a internas primarias, otro indicio para el electorado. Otro interrogante se asoma: si Lieberman terminara acordando con cualquiera de ambos candidatos, ¿cómo abordará una nueva coalición este factor que, indica la experiencia, puede minarla desde adentro?

La forma que asuma la próxima coalición todavía es indeterminada como lo es la incontrolable experiencia democrática israelí. En ella, ningún partido logra imponer la imagen de una unidad orgánica de la sociedad –pues coexisten expresiones dispares dentro de cada gobierno de turno. En ella, el poder, evidentemente, se manifiesta como incorpóreo: no le pertenece a nadie. Cabe esperar al dos de marzo de 2020 para confirmar si hemos de confirmar esto, anunciándose, quizás en abril o mayo, una cuarta ronda, o si se establece una nueva coalición, y la misma premisa encuentra otra expresión de afirmación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas claves para analizar las movilizaciones en Iraq.

Por Patricio Claus.20

El combate entre las fuerzas gubernamentales y sus aliados con el autodenominado Estado Islámico conformó el principal tópico en torno al cual giró gran parte de la agenda mediática sobre Iraq. Pese a la eventual derrota militar del EI, la sociedad iraquí vuelve a vivir jornadas de tensión tras meses de protestas en su capital, Bagdad, y ciudades del sur del país, como Nayaf y Nasiriya. Desde fines de octubre un importante sector de la sociedad iraquí, comprendido en su mayoría por jóvenes, se ha movilizado contra unas condiciones de vida que consideran injustas.

Para fines de octubre el gobierno intensificó la presencia de las fuerzas de seguridad en las calles y decretó el toque de queda cada vez que despertaba un foco de protestas en alguna ciudad o plaza. Por su parte, el gobierno de Adel Abdel Mahdi, pese a esbozar algún tipo de concesión para los manifestantes, prometiendo reorganizar su gabinete, recortar los salarios de altos funcionarios y presentar un esquema para reducir el desempleo juvenil, no lograría paliar el descontento popular para con su gobierno, y terminaría presentando su dimisión a principios de diciembre.

“La historia del Iraq moderno”, comenta el diario iraquí Azzam, de tendencia panarabista, “recordará al primer ministro Adel Abdel Mahdi como un candidato que se presentó a sí mismo como independiente. Llegando al gobierno de forma democrática y consensuada, como una persona capaz de mantenerse en el poder pese a las influencias externas e internas [pero]21 que se va, en su tiempo como Primer Ministro, llevando el fracaso a cuestas y 420 personas asesinadas”.

También este diario se reserva un breve apartado biográfico del ahora ex Primer Ministro: “Este economista, nacido de una familia shií de Bagdad y con raíces en Nasiriya, ciudad que hoy vive jornadas de sangre y fuego, conocedor de los pasillos de los centros de decisión diplomáticos en Iraq, fue importante en delinear el futuro Iraq desde ya hace cuatro años, fue [Abdel Mahdi] una persona de variadas ideologías durante décadas como opositor en el exilio al régimen dictatorial de Saddam Husein”. Aunque según esta nota, la sentencia que le guarda la historia de Iraq es otra, ya que “se convirtió en el primer jefe de gobierno en entregar su cargo antes de terminar su administración en el Iraq post 2003”.

Desde el punto de vista del diario Azzam, al-Mahdi “Renunció bajo la presión de los manifestantes (al-Mutadhahirín), los cuales lo vinculan con los escándalos de corrupción de los últimos diez años, con varios miembros de su equipo sospechados de actos de delincuencia. Pero también bajo presión de la máxima autoridad Shií del país, y de los adheridos a las Milicias Populares (al-jashd al-sha´aby), las cuales demandan un cambio (al-taghayir). Este primer ministro independiente fue el eslabón más débil, como dicen sus detractores, en el enfrentamiento entre los partidos, la cual recobra fuerza en un estado carcomido por la corrupción y el clientelismo (…)”. 22

¿Quiénes protestan?

El 1 de diciembre el parlamento iraquí terminó aceptando la renuncia del primer ministro23. Al ser el sistema político iraquí un sistema parlamentario, el presidente Barham Salih debe ponerse de acuerdo con los partidos mayoritarios para designar un primer ministro sustituto. Aunque se trate de un acuerdo parlamentario la persona designada para ocupar el puesto de primer ministro debe también contar con el acuerdo de varias figuras extraparlamentarias: de parte de líderes religiosos, tales como el Gran Ayatollah Sayyid Alí Husseini Sistani; o líderes de partido, sea el caso de Muqtada al-Sadr, que pese a no contar con una banca en el parlamento, su partido ocupa un lugar importante en dicha institución; y finalmente, debe contar con el apoyo político nada despreciable de la minoría kurda en el norte del país.24 Caracterizado por muchos como un “pragmático”25, Muqtada al-Sadr pasó de darle su bendición a la candidatura de al-Mahdi casi hace un año atrás, a apoyar a los manifestantes en la plaza Tahrir de Bagdad. Aunque tal giro a favor de los manifestantes pueda interpretarse como una evaluación de control de daños que realiza este carismático líder para verificar qué tan indemne puede salir de esta crisis.

Las protestas populares del último mes y medio tienen como principal protagonista a la juventud. Según informes de la ONU, las demandas de la sociedad iraquí giran en torno a un espectro amplio de temas, que van desde la simple mejora en la condición económica del país, empleo, terminar con la corrupción de la dirigencia política, servicios públicos confiables, reformas y mejoras del sistema educativo y la atención médica26. Para mencionar un ejemplo, el sistema educativo iraquí está signado por la inequidad. La privatización de la educación en todos los niveles ha perjudicado a todos aquellos que no pueden acceder a ella, ya que distingue entre aquellos que pueden costearse un tutor, y acceder de esa forma a una educación privilegiada para unos pocos, mientras quedan marginados todos aquellos que no tienen la capacidad para pagarla27. En este sentido, los planes de estudios en los establecimientos de educación básica están considerados fuera de fecha, la enseñanza se realiza con métodos obsoletos y la infraestructura de los establecimientos educativos es pésima. 28

Por otra parte, aunque en otras ciudades importantes de Iraq no haya movilizaciones, no debería tomarse como aspecto sintomático de que las protestas se presenten como unos pocos focos aislados. Por el contrario, la focalización de las manifestaciones en determinados centros urbanos es indicativo de la situación que está atravesando una parte de la ciudadanía iraquí, que, aunque compartan las demandas de sus compatriotas, temen una escalada mayor de violencia o la absoluta represión de las autoridades iraquíes, debido a que se encuentran en zonas que fueron administradas por el Estado Islámico, tales como las provincias de Anbar o Salaj al-Din. 29 Ambas regiones que se encuentran entre las más afectadas por los desplazamientos internos, la represión o la violencia. 30 En este sentido, la Agencia Especial de la ONU para Iraq, además de expresar su inquietud por los recientes sucesos de violencia desmedida contra los manifestantes y las muertes producto de ella, ha expresado que no alcanzaría, eventualmente, con reformar el sistema político, sino también procurar el mantenimiento de la vida de los individuos, por sobre todas las cosas, y poner en marcha planes de reconstrucción de todos aquellos hogares y establecimientos destruidos por los enfrentamientos militares entre el gobierno y el EI. 31

El recurso desmedido a la violencia por las fuerzas de seguridad iraquíes y la opacidad por parte del estado para controlar el desempeño de las mismas, es una problemática recurrente en la sociedad del país mesopotámico. Prueba de ello son las casi 500 muertes y más de 20 mil heridos que están dejando como saldo los tres meses de manifestaciones y represión, aunque se estima que las cifras podrían llegar a ser mayores dado el nivel de censura por parte de las autoridades.

Confesionalismo y milicias: el complejo rompecabezas iraquí.

En un país donde la gestión por parte del estado de los servicios esenciales, tales como el agua y la atención médica están ausentes, surge la obvia comparación con lo que fue el gobierno baazista que administró la vida de los iraquíes de fines de la década de los sesenta, hasta la caída de Saddam Hussein en el 2003. Durante la década de los ochenta el nivel de vida de los iraquíes era comparable con el de las denominadas Monarquías del Golfo (tales como Kuwait, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, entre otras). En contraste, el nivel de vida actual de los iraquíes se encuentra en niveles paupérrimos comparado con el de las Monarquías: beber agua corriente es un riesgo; el servicio de electricidad es deficiente (siendo Iraq el tercer mayor exportador mundial de petróleo), ya que cuentan con muy pocas horas al día de electricidad; el servicio de transporte público es inexistente, y el servicio de recolección de residuos, también.

Sin embargo, la mayoría de los iraquíes no nació, ni vivió bajo el régimen baazista. De hecho, dos tercios de los 39 millones de personas que habitan el suelo de Iraq, ni siquiera habían nacido durante la experiencia baazista. Aunque signifique omitir la política de mano de hierro con la que Saddam Hussein condujo durante casi tres décadas el destino de los iraquíes, comparar la gestión del estado baazista con la actual gestión, representa una señal de la manera en que podría estar reinterpretando su historia más reciente la sociedad iraquí.32

El sistema confesional de Iraq consiste, básicamente, en un sistema de cuotas, muhassasa, en árabe. Este sistema se erige sobre el principio de que la designación de ministros, gobernadores, cargos políticos y recursos estatales se establece según la pertenencia étnica o religiosa. 33 La concepción de tal sistema se remonta a la década de los 90 cuando la denominada “oposición en el exilio” encontró en los sucesivos gobiernos norteamericanos terreno fértil para diagramar el futuro Iraq una vez cayera el gobierno de Saddam Hussein.34 De la unión entre estos sectores nació la actual constitución del gobierno federal de Iraq, redactada luego de la invasión norteamericana a Iraq, en el año 2003, y ratificada en el año 2005 mediante referéndum.

Es un sistema “nuevo”, en términos de que solamente tiene 16 años de antigüedad en Iraq, aunque la legitimación de dicho joven sistema ya esté en tela de juicio. Desde la perspectiva de los manifestantes, este sistema carece de viabilidad, ya que es el origen y principal culpable de la corrupción y el estancamiento político en el que se encuentra Iraq. Según el portal The New Arab, el sistema de cuotas por confesiones o etnias, es intrínsecamente ilógico, ya que se vuelve impracticable su aplicación en una sociedad como la iraquí: donde la vasta mayoría de los kurdos son suníes, pero donde las subdivisiones entre Shiíes y Sunníes incluye también turcomanos, kurdos y árabes. Por lo tanto, al combinar segregación, étnica y religiosa, la disputa por el poder político deviene una disputa entre distintas esferas de influencias e intereses.35

En este sentido, como reflexiona Omar Sirri del sitio Jadaliyya, que la quita de apoyo del Gran Ayatollah Sayyid Alí Husseini Sistani se haya traducido en la dimisión automática de Adel Abdel Mahdi tras escuchar el sermón del Ayatollah, no hace más que subrayar la lógica inherente del sistema sectario iraquí, en el sentido de que el primer ministro no renunció tras masivas manifestaciones en las calles, sino por la falta de apoyo de una autoridad del establishment religioso iraquí.36

Por otra parte, la crisis política generada tras la renuncia del Primer Ministro al-Mahdi y el consecuente enfrentamiento entre las distintas facciones políticas se traslada a los medios de comunicación afines a cada sector. Si determinados medios optan por el término “movilización popular” para referirse a las manifestaciones, otros medios despliegan recursos lingüísticos más rebuscados. Tal es el caso de al-Ghadeer TV, un canal de emisión satelital, el cual adopta los términos del vocero del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, el Gral. Mayor Abdul Karim Khalaf, para designar a los manifestantes como “forajidos” (Khariyina ‘an al-Qanun) o “demagogos” (al-Ghugá o al-Ghughayyuna).37 El uso de tales términos no es casual. Consiste en la reapropiación por parte de distintos sectores políticos iraquíes del arsenal de términos peyorativos a los que recurría Saddam Hussein para catalogar cualquier movimiento opositor.

Por último, las movilizaciones populares en Iraq pusieron sobre el tapete problemáticas que se superponen y son transversales a las demandas de los manifestantes. Tal es el caso del surgimiento, y permanencia, de las milicias como un actor político con capacidad de decisión. Dicha capacidad de decisión se evidencia en que algunas de ellas colaboren con las manifestaciones, y otras las repriman convirtiéndose en una herramienta paramilitar del gobierno. Para eso, recurren a distintas formas de intimidación, que incluye desde ataques con armas blancas o asesinatos selectivos.38 Creadas en junio de 2014, las Unidades de Movilización Populares (al-Jashed al-Sha’abi en árabe) fueron creadas por el gobierno iraquí para prevenir la expansión del Estado Islámico y ayudarlo en recuperar ciudades y pueblos que estaban en manos de estos. Aunque apoyadas por el gobierno del entonces Primer Ministro Nuri al-Maliki, estas milicias no necesariamente estaban bajo control político del Parlamento. Compuestas en su mayor parte por voluntarios y facciones existentes desde la invasión norteamericana en 2003, estas milicias todavía se mantienen armadas.39 Por otra parte, estas milicias la componen elementos de distintas etnias y grupos religiosos, tales como kurdos, suníes, cristianos y yazídies. Las Unidades de Movilización Populares lejos de desintegrarse, vieron aumentar su poder en un país donde el gobierno parece alentar la creación de conflictos sectarios y la paramilitarización de la violencia, donde Ahmed al-Ameri, el líder de las Unidades Populares, es uno de los candidatos a ocupar el puesto de Primer Ministro.40 Desde que Nuri al-Maliki dejó el poder en el año 2014, los sucesivos gobiernos trataron, de forma infructuosa, incorporar a las UMP dentro de las fuerzas de seguridad.41

En suma, además de la reforma urgente del sistema político, la actualidad de Iraq exige tratar problemáticas tales como la reconstrucción de la infraestructura es aquellas zonas devastadas por el conflicto, como también las que no fueron afectadas por conflicto alguno, pero que carecen de medios esenciales de vida al igual que sus compatriotas. Y por último, el desarme de todos aquellos actores no estatales o paraestatales que valiéndose del laxo control por parte del estado sobre la posesión de armas, agudizan más los conflictos ya existentes.42

Egipto en el último cuatrimestre del 2019

Por Cecilia Civallero43

Introducción

El presente escrito intenta reseñar brevemente la situación política, social y económica vivida en Egipto a partir de los hechos más relevantes acontecidos en los últimos cuatro meses del año. En principio podemos aventurar que ha sido un período convulsionado en todo el mundo árabe, caracterizado por crisis económicas y protestas incluso en países que hasta hace poco eran la excepción (Túnez, Líbano o Jordania). En el caso de Egipto se produjeron grandes manifestaciones en el mes de septiembre y octubre, las cuales se explican por múltiples causas y no pueden dejar de relacionarse con una trama histórica interna pero también con contextos regionales y globales. Sin pretender exponer elucidaciones acabadas sobre tales protestas, esbozaremos algunas líneas que nos permitan abordar la coyuntura transitada en los últimos meses y examinar los próximos acontecimientos.

Las movilizaciones ocurridas no se explican únicamente por la viralización de un video denunciante de corrupción contra el presidente egipcio y distintas autoridades del país. Frente a estas “noticias falsas”, como suelen considerarse a las críticas o denuncias contra el gobierno, la nula respuesta por parte del mismo a las acusaciones testimoniadas por Mohamed Ali evidencia el control de la situación que al-Sissi cree poseer. Sin embargo, la pasividad demostrada por las fuerzas de seguridad el día que el presidente viajaba a la cumbre de las Naciones Unidas en Nueva York se alteró radicalmente pocos días después. El día 23 de septiembre alrededor de 400 personas fueron detenidas, según los números expresados por la Comisión Egipcia para los Derechos y las Libertades; luego de varios días de protestas el número de detenciones ascendió a más de dos mil.

Desde la llegada de Al-Sissi al gobierno en Egipto han proliferado las leyes que restringen la libertad de expresión, de asociación política y la realización de manifestaciones públicas; a esto se suma una campaña permanente de lucha contra el terrorismo, detenciones, sentencias extra-judiciales o la prohibición de que investigadores y académicos ingresen al país o permanezcan en él realizando críticas al accionar oficial. Los motivos de los arrestos fueron por manifestarse sin permiso, por grabar las protestas y la represión realizada por el ejército, como por compartir y publicar denuncias contra al-Sisi en redes sociales.

Por otro lado, los pronunciamientos del presidente egipcio apuntan a que los disturbios se deben a las acciones del Islam político, lo cual remite, a través de una fuerte acción simbólica, a complejos debates y desafíos presentes en Egipto y en Medio Oriente sobre islamismo y democracia. Por sobre todo, rememora el doloroso fracaso que sufrió la institucionalidad política egipcia a raíz del golpe de estado perpetrado en 2013 contra Mohammed Morsi (a un año de ser elegido como el primer presidente civil electo en elecciones democráticas) y las represiones que se acumulan desde entonces, siendo la primera y principal la de Rabaa Al-Adawiyya en el mismo año.

En este cuadro de situación no podemos dejar de mencionar la muerte del ex presidente y adepto a los Hermanos Musulmanes (HM) Mohammed Morsi, quien falleció en situación de detención el día 17 de junio, luego de seis años de sufrir un arresto sin atención médica a sus diversos problemas de salud. De hecho, en octubre también sufrió un paro cardíaco su hijo menor Abdullah Morsi, de apenas 24 años, quien se encontraba denunciando con vehemencia los tratos ejercidos contra su padre, los motivos de su muerte y difundiendo su legado. La muerte del ex presidente ha transcurrido en medio de una censura mediática evidente y un fuerte control político y militar a los fines de evitar manifestaciones y pronunciamientos. Las reclamaciones y denuncias han surgido, sin embargo, de organizaciones en defensa de los derechos humanos en Egipto, de líderes políticos exiliados, de algunos líderes de Estado como el turco Erdogan, solicitando también las Naciones Unidas se investigue su situación de detención y muerte.

Luego de esta breve introducción, y solo a fines de ofrecer una lectura ordenada, realizaremos una descripción por separado de las características políticas y económicas, para finalmente esbozar algunas conclusiones sobre la situación egipcia.

Situación política

Inevitablemente para comprender el presente egipcio debemos tener en cuenta numerosos hechos y acontecimientos no saldados, los cuales permearon en las ansias e impotencias de una población que a través de los años no logra cosechar vientos de cambio. Egipto ha asumido en distintos momentos un rol protagónico como país africano y a su vez árabe, ubicado frente a Europa y con el Sinaí como puerta al resto de Medio Oriente. Cualquier trabajo que aborde la identidad árabe como objeto de estudio no puede evitar asignar un rol preponderante a Egipto a mediados del siglo XX como un estandarte del panarabismo, por las alianzas regionales entabladas y por el rol de Egipto en el conflicto palestino.

Estos hechos históricos se encuentran presentes en análisis actuales, por ejemplo sobre la crisis política británica por la salida de la UE encontrando como raigambre histórica sucesos que tuvieron asiento en Egipto. En una nota periodística publicada el 20 de octubre en la cual se entrevista al historiador Lord Peter Hennessy se enuncia: “la palabra clave es “reajuste” (…). Desde 1956, con la Crisis de Suez, el reajuste político era muy significativo y la idea de Europa encajaba bien, estaba muy presente (…). Tanto entonces como ahora se debate nuestro lugar en el mundo, que es una preocupación constante desde la Crisis de Suez en 1956”44. Además, esto nos confirma la importancia de entender sucesos locales en su compleja relación con otros países y regiones. Desde la bibliografía, se ha debatido y continúa discutiendo la extensión exitosa de una unidad nacional y la existencia de un poder estatal férreo o “estatalidad” (siempre en comparación a otros Estado-nación basados en una idea Occidental) que pueda con legalidad, legitimidad y cohesión desarrollarse políticamente (Sawaed, 2019). Todo esto remite a los desafíos propios de un orden democrático, no sólo en Egipto sino en la región, y debe leerse a su vez tras el complejo escenario de la Primavera Árabe, las políticas de seguridad nacional basadas en el combate al terrorismo y la interferencia extranjera constante en Medio Oriente.

Observando la situación política actual en Egipto, debemos decir que las alianzas y caminos emprendidos por Al-Sissi se mantienen y profundizaron en los últimos meses. A su vez, resulta útil analizar esto a la luz de los acontecimientos producidos y las características que rodearon la caída de Mubarak, lo cual nos ofrecen un panorama sobre las causas de las protestas y las dificultades de la oposición política para dirigir dichas demandas (indefectiblemente económicas y políticas) y encauzarlas a favor de un cambio integral en la distribución del poder (Abdelrahman, 2012). En aquel momento, el país pareció enfrentarse a un potencial cambio político, caracterizado por analistas como una etapa de “transición democrática” (Yumitro & Estriani, 2017). Sin embargo, ciertos factores de poder preponderantes en la historia egipcia producen continuidades más que rupturas, evidentes desde la asunción de Al-Sissi. Un ejemplo es el “complejo militar” existente, caracterizado como una casta burocrática y como el sustento de poder real detrás de cualquier representante ocasional y ejerciendo un rol en la vida diaria que dificulta ciertos cambios. Sin embargo, resulta útil pensar a las fuerzas armadas como un actor con características propias e intereses consolidados pero, al igual que las otras elites, como un factor que incide en un péndulo propio de un orden político en el cual la legitimidad y la hegemonía no están ganadas de una vez y para siempre sino que pueden ser disputadas.

Por supuesto la constitución egipcia garantiza los derechos y libertades fundamentales basadas en un orden democrático pleno, sin embargo gran parte de la legislación tanto como el constante estado de emergencia (renovado por tres meses más el pasado 27 de octubre) habilita la actuación de la policía y fuerzas armadas, tomando “todas las medidas necesarias” en pos de “la seguridad nacional” y “para hacer frente a los peligros del terrorismo y sus patrocinadores” según las propias palabras del decreto45. A su vez, que dicha enmienda sea también justificada por la situación regional e internacional resulta interesante y remite al rol que la nación egipcia ocupa, y a la cual apuesta, en la correlación de fuerzas regional. Así lo expresó Al-Sissi en su discurso emitido en la Asamblea General de la ONU, transmitiendo su compromiso y preocupación por la desintegración del Estado-nación en los países árabes, por la situación de las naciones vecinas como Libia, Siria o Yemen y por una urgente resolución del conflicto palestino46.

Siguiendo con un análisis regional, las relaciones políticas y económicas con algunos de sus vecinos del Golfo Pérsico (Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos) fueron primordiales en la gestión de Al-Sissi y así continúan. También el apoyo y promoción egipcia a proyectos dirigidos desde Occidente, por ejemplo, el “acuerdo del siglo” que Donald Trump promete para el conflicto palestino-israelí.

Un conflicto relevante en los últimos meses y que ha requerido la mediación internacional es la construcción de la Gran Presa del Renacimiento de Etiopía (GERD, Grand Ethiopian Renaissance Dam) considerada un riesgo para Egipto por las probabilidades de que amenace los suministros de agua y la generación de energía en su propia presa en Aswan. La cuestión del agua como recurso y el control de ríos y canales continúan siendo elementos estratégicos para los países árabes y africanos al igual que el control de regiones destinadas al turismo. En cuanto a la región del Sinaí, la misma ha sido y sigue siendo un territorio clave, manifestando constantemente Al-Sissi que allí se está librando una batalla contra el terrorismo. En los últimos meses ha sido noticia tanto por enfrentamientos como por la proyección de inversiones en la zona: los acuerdos firmados en octubre entre Egipto y Kuwait por mil millones de dólares para desarrollar dicha región.47

Resultan constantes las advertencias de Al-Sissi sobre el terrorismo, la radicalización religiosa y el Islam Político, y en cuanto a este último, se construye la idea de que el ejercicio democrático derivaría en un gobierno islamista presidido por los HM. Todo esto rememora el momento en el cual se produjeron las elecciones luego de la Primavera Árabe en Egipto: un contexto de violencia política y crisis económica, características que acompañaron el breve lapso en el cual Morsi fue presidente. Sin embargo, estos miedos y advertencias no resultan válidos si tenemos en cuenta la existencia de numerosas variables que aunadas arribaron a la victoria de los HM, ya que la contienda electoral que los llevó al poder estuvo marcada en su primera vuelta por una victoria de coaliciones liberales y de izquierda. En mayo de 2012, el total de votos de los partidos liberales y de izquierda superaban la suma de los dos candidatos a la cabeza, “contrariamente a un prejuicio orientalista (…) las poblaciones de la región no están “culturalmente” asimiladas a eso que algunos llaman “islamismo político” (Achcar, 2019).

La situación egipcia, y la de muchos países en Medio Oriente, reclama un proceso propio de apertura y diálogo al interior de cada país y desde las posibilidades y características de cada uno. La organización Amnesty International ha definido la última coyuntura egipcia como “la mayor oleada de detenciones colectivas desde que el presidente Abdelfatah al Sissi llegó al poder”48. A mediados de octubre la activista y fundadora del Movimiento 6 de Abril Israa Abdelfattah fue detenida el 13 de octubre por agentes vestidos de civil, torturada e imposibilitada para contactar familiares y abogados. Según Amnesty International dicha detención refleja la brutalidad con la cual el gobierno egipcio decide manejarse frente a la disidencia y las manifestaciones políticas. Otra denuncia publicada por esta organización fue la nueva detención el día 29 de septiembre de Alaa Abdel Fattah, bloguero y activista desde las jornadas de 2011. Este tipo de detenciones, los ciberataques son respaldados por enmiendas legislativas que perpetúan en todas las ramas del Estado el carácter autoritario y discrecional.

A su vez, la liberación de figuras relevantes en la arena política egipcia que han sido encarceladas al asumir Al-Sissi, representa una acción fundamental para que funcione una competencia lo más virtuosa posible en un próximo escenario electoral, lo cual requiere un planeamiento sobre las condiciones institucionales básicas para permitir una estabilidad política. Creemos que otras naciones podrían tener incluso más complicaciones para resolver una situación así, teniendo que lidiar con un Estado que es patrimonio casi exclusivo de una familia, tribu, casta o minoría religiosa. Eso no sucede en Egipto, y tiene que ver con una larga construcción de una identidad basada en un proyecto nacional que decidió tomar y aunar múltiples realidades y facetas (Western, 1997).

Situación económica

La crisis económica que azota a la mayoría de los países de Medio Oriente (los que no son grandes exportadores de petróleo) comparten algunas aristas y probablemente las recetas para salir de ella sean similares desde las usinas del pensamiento liberal. Desde hace años que las cifras oficiales y las páginas web que recopilan información financiera declaran que Egipto posee un crecimiento sostenido de su PBI y que a través de “ajustes estructurales” se encuentra encarando proyectos para atraer inversiones extranjeras. Esta información y su publicidad es relevante por el apoyo que el país del Nilo tiene a nivel internacional y su designación como exponente para las naciones vecinas. Sin embargo, también se destacan el aumento del desempleo y la inflación, por lo cual nos lleva a reflexionar sobre el rumbo o los objetivos del proyecto económico y social.

La presencia del FMI es contundente en toda la región, mucho más desde el 2011. La “terapia de shock” aconsejada por el organismo multilateral ha intentado ser aplicada al pie de la letra desde noviembre del 2016 y hasta hace pocos meses generaba sospechas en los análisis políticos la calma mantenida por la población. Finalmente, el crecimiento del desempleo, el aumento de la inflación, la pobreza y de los impuestos y servicios en comparación a la baja del salario real, terminan siendo condiciones económicas solo sostenibles a través de un serio régimen de censura y represión.

Sin embargo, aunque el acuerdo con el FMI realizado en 2016 es el de mayor importancia -el organismo desembolsó 12 mil millones en tres años- Egipto también ha recibido préstamos del Banco Mundial (BM), del Banco Africano de Desarrollo (BAfD) y de sus vecinos árabes Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, tanto en efectivo como en especies (gas natural y petróleo). A su vez el acuerdo de Asociación con la UE vigente desde el 2004 es también relevante, reflejando la relación de Egipto con su mayor socio comercial.

Para algunos analistas estos acuerdos, y los programas de ajuste que muchas veces los acompañan, no se distinguen de las pretensiones que han tenido las condiciones que acompañaron préstamos anteriores provenientes de los organismos multilaterales (Adly, 2018). Para el autor citado, Egipto parte de las condiciones propias de una “economía semi-periférica” que intenta desde la década de 1970 -a partir de la apertura o Infitah impulsada por Sadat- integrarse al mercado mundial pero condicionado por factores domésticos como internacionales (p.11). La solicitud de los mismos y la consiguiente condición de país deudor, derivan de una planificación de política económica basada en el neoliberalismo, para el cual los problemas principales de la economía egipcia son el déficit estatal y la escasez de divisas. La reiteración en el desembolso de préstamos comprueba que los mismos, por si solos, no resuelven los problemas estructurales de la economía a largo plazo.

En estas condiciones, no puede evadirse la necesidad de divisas cuando todos los desarrollos industriales requieren insumos y tecnología del exterior generando presión sobre la balanza de pagos y las reservas. Sumado a esto, la mega devaluación producida en noviembre del año 2016 solo disminuyó las importaciones, sin aumentar las exportaciones o generar cadenas de valor agregado en el sector industrial con asiento en el país. La deuda pública en aumento combinada con altas tasas de interés produjo una expansión del sector financiero, sumado a un crecimiento de los proyectos inmobiliarios y la especulación. Finalmente, la idea de que atraer inversiones extranjeras directas (IED) puede resolver los complejos problemas de los países periféricos constituye una fórmula de desarrollo económico que en los últimos años ha sido discutida por los beneficios reales que trae para las poblaciones donde se asientan (Schteingart, Santarcangelo y Porta, 2015).

En las noticias que se leen diariamente en Egipto, puede observarse como prioritaria la adopción de una agenda de reformas económicas que establezca garantías e incentivos para los capitales inversores. Sobre todo desde la aprobación de la Ley de Inversiones del año 2017, la cual marcó un cambio rotundo en dicha materia, incorporando mecanismos de solución de controversias, organismos y oficinas de disminución de procesos burocráticos, la responsabilidad social empresarial, entre otros ítems49. Esto se promociona junto con la adopción de la llamada “Estrategia de Desarrollo Sostenible de Egipto” en la “Visión de Egipto 2030” formulada en el año 2015.50

Hoy Egipto es una economía que se ha propuesto privatizar numerosas empresas estatales y liberalizar los movimientos de divisas y el comercio exterior como condición básica para atraer IED, sobre todo en ciertos sectores. Sin embargo, una redistribución fallida de los recursos y la existencia precaria de instituciones formales de mercado (con las difíciles consecuencias que esto trae para garantizar derechos laborales) son dos realidades crudas que condicionan cualquier política económica.

Efectivamente, aunque sin adentrarnos en las condiciones en las cuales operan, existen y arriban capitales extranjeros en sectores como el gas licuado (por ejemplo las inversiones españolas presentes en la planta Unión Fenosa51), la industria química, la producción y distribución eléctrica, la agroindustria, las telecomunicaciones (como los centros de atención telefónica), la producción de cemento, etc. Otros sectores importantes son el turismo, el Canal de Suez (la tercera fuente de divisas del país), los servicios y en menor medida la agricultura. En cuanto a la construcción y la energía, el gobierno ha puesto allí un gran interés y se ha aliado con sectores privados, por ejemplo para la construcción de planes de vivienda o el ambicioso proyecto de la nueva capital administrativa al este de El Cairo. Por otro lado, una política que tienda a la soberanía económica debe contemplar la dependencia que se viene generando en el plano energético, sobre todo en petróleo y gas natural.

Aunque el cuadro macroeconómico divulgado muestra una “evolución estable y favorable” en los análisis internacionales, la existencia de un mercado inestable y un enorme sector informal vuelve difícil observar y combatir el subempleo y los efectos causados por la inflación, la devaluación, el aumento de los impuestos y servicios, e incluso llevar a cabo el plan de privatizaciones52. Finalmente, como hemos enunciado antes, la exuberante publicidad dedicada al crecimiento económico egipcio contrasta con el descontento existente en la población, lo cual nos impone la necesidad de continuar examinando las capacidades o metas propuestas para redistribuir la riqueza en el corto y mediano plazo.

Conclusiones

Consideramos que las protestas ocurridas en Egipto en los meses de septiembre y octubre constituyen eventos relevantes que exponen las demandas permanentes en la población. Estos acontecimientos se suman a un escenario regional fuertemente marcado por dificultades políticas y económicas: los enfrentamientos y protestas en Libia, Irak, Argelia, la situación en el Líbano, la crisis en Yemen, las elecciones y la imposibilidad de llegar a un acuerdo en Israel, entre otros escenarios.

En este contexto en el cual ciertas demandas relacionadas a derechos civiles y sociales son insatisfechas y donde ninguna crítica contra el gobierno es aceptada, encasillándolas como “ideas políticas extremas”, “destructivas” o “mentiras”, resulta difícil imaginar un horizonte virtuoso. Las detenciones llevadas a cabo y justificadas por la realización de “protestas no autorizadas”, “incitación a la violencia”, “divulgar mentiras en redes sociales”, “reunión ilegal” o “incitación a infringir la ley” se suman a la realización de torturas, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, prohibiciones para viajar, etc. lo cual es denunciado por Amnesty International en el último informe de la organización para Egipto.

Bajo un estado de emergencia declarado y renovado, se lleva a cabo un programa económico basado en privatizaciones, liberalización de los mercados financieros y atracción de inversiones extranjeras. Consciente el gobierno egipcio de la oportunidad de fortalecer ciertos sectores claves en la industria y los servicios, la propuesta de transformar la estructura económica ha producido sus transformaciones en los últimos años. Esta situación económica cabalga junto con los efectos sociales de la devaluación, el aumento de tarifas y el desempleo (el cual es mayor en la población joven).

Las dificultades a las cuales se enfrenta la sociedad egipcia a ocho años de la Primavera Árabe rememora las palabras de Kassir “la impotencia se ha convertido, no cabe duda, en el emblema de la desgracia árabe actual” (p. 18). Esta impotencia árabe no se verá menguada si no se construyen canales propios y genuinos que se propongan un futuro democrático. Finalmente, resulta relevante considerar el rol que se sigue asignando a Egipto en la región de Medio Oriente y el apoyo recabado por Al-Sissi entre líderes de estado, para lograr, a partir de estas nociones, observar los procesos internos en su compleja vinculación con los que se vienen en los países vecinos y en el mundo en general.

Bibliografía:

Abdelrahman, M. (2012). “A hierarchy of struggles? The ‘economic’ and the ‘political’ in Egypt´s revolution”. Review of African political economy, vol. 39, nº134, pp.614-628.

Achcar, G. (junio de 2019). Sudan y Argelia: ¿una nueva “primavera árabe”?. Le Monde Diplomatique, p. 26.

Adly, A. (2018). Short Term Fixes for Long Lasting Troubles: Why IMF Reforms Won’t Solve Egypt’s (Political) Economic Problems. FES Study.

Canevari, G. (2018). “Siete años de la ‘‘Primavera Árabe’’ en Egipto: de la victoria de los Hermanos Musulmanes al teatro electoral de la reelección de al-Sisi”. Anuario en Relaciones Internacionales 2018. IRI-UNLP. Recuperado de: http://www.iri.edu.ar/wp-content/uploads/2018/09/a2018demoArtCanevari.pdf

Civallero, C. (2019). “Egipto: protestas, represión y un legado fallido tras la primavera árabe”. IRI- UNLP. Recuperado de: http://www.iri.edu.ar/index.php/2019/10/03/egipto-protestas-represion-y-un-legado-fallido-tras-la-primavera-arabe/

Kassir, S. (2014). De la desgracia de ser árabe. España: Almuzara.

Santarcángelo, J., Schteingart, D., & Porta, F. (2017). Cadenas Globales de Valor: una mirada crítica a una nueva forma de pensar el desarrolloCuadernos de Economía Crítica, (7), 99-129.

Sawaed, K. (2019). “Egypt’s Challenge of Stateness After the Arab Spring”. En: National Security in a «Liquid» World. Carmit Padan and Vera Michlin-Shapir, Editors, 28. Memorandum, No. 195.

Wester, W. C. (1997). Alquimia de la nación. Nasserismo y poder. México: El Colegio de México, Centro de Estudios de Asia y África.

Yumitro & Estriani, (2017). The Quo Vadis of democrazitation in Post-Egypt Arab Spring.

Juicios y prejuicios de un argentino que no vio todo Irán

Por Guido Canevari53

Precursores del lenguaje inclusivo en Argentina y América Latina: Irán va a ser un paraíso para ustedes. Hablen persa y prácticamente no tendrán que distinguir género masculino y femenino. Pero ustedes, lingüistas partidarios de André Martinet, defensores de la teoría de la Economía lingüística, no canten victoria todavía. Porque si bien algunos elementos gramaticales presentes en las lenguas romances se los van a ahorrar, la pragmática del Persa se destaca por su falta de economía. Las conversaciones se extienden innecesariamente a causa de los modismos, en muchos casos solemnes, a los que les corresponden respectivas respuestas obligadas, también solemnes, por no decir aparatosas. Tan solo tomemos un ejemplo: el Persa y los iraníes se destacan por presentar, y utilizar, uno de los mayores catálogos de palabras y expresiones para decir meramente “gracias”.

Semejante historia les ha dado tal variedad. Puede elegir utilizar las “persianizadas” palabras del árabe شكرا (shukran) derivadas de la conquista musulmana, como el متَشکرم (motashakeram) y تشکار (tashakor). Parentesis, quede bien con André Martinet y en el lenguaje hablado diga مشکرم (moshakeram) suprimiendo una de sus sílabas. ¿Quiere sonar arcaico pero sofisticado como un poeta persa clásico? Haga uso del سپاس (sepás), palabra tan vieja que quedó relegada a la expresión literaria y de paso quedará bien con aquellos nacionalistas que reniegan de la incorporación de palabras árabes54.

Pero la cuestión no queda ahí, si quiere formar parte del montón utilice los vocablos más comunes, diga ممنون (mamnun) que proviene del turco o مرسی (merci) que como acaba de sospechar correctamente resulta de una adopción del francés, a raíz de la introducción de los liceos franceses en la Persia decimonónica. Las expresiones también ocupan un lugar importante ¿Recibió ayuda física o un regalo? diga دست شما دردنکنه (dast-e shoma dard nakone) que significa literalmente “que no le duela la mano”. Quede exagerado, luego de un favor mínimo, con un زنده باشید (zende bashid), que significa “viva usted” o suene más dramático con un قربان دستتان (qorban-e dastetan) que quiere decir “me sacrifico por sus manos”.

Mejor corrámonos de la pragmática porque puede que nos dilatemos hasta el infinito como en una típica conversación entre iraníes, y vayamos, mejor, a los conceptos que más van a aparecer en las conversaciones. Quien hable con un iraní, notará que no está para nada ausente el reclamo sobre la Libertad. “En este país no hay Libertad”. Concepto que como sucede recurrentemente carece de algún significado concreto. Pues es difícil, cuando se pregunta libertad para qué se quiere, encontrar una respuesta concreta. Camine de día y de noche por cualquier calle en una ciudad grande o chica de Irán sin ninguna preocupación, y sienta una libertad que el iraní no reivindica ni valora, porque le es cotidiano. Vaya usted a bailar a una “disco” en su país de origen y disfrute de una libertad que un iraní tal vez no reivindique ni valore, pero que seguro que no disfruta. Vea como la libertad hacia las mujeres se “restringe” cuando tienen prohibida el ingreso al bazar durante una celebración religiosa, pues la justificación es que ante la aglomeración de personas pueden llegar a ser tocadas, y vea como cae por la borda su libertad cuando en aquella “disco” a la que concurre en su país de origen la mujer sufre abuso sexual y, en un menor de los casos, hasta violaciones.

Vayamos con el ejemplo del Carnaval. Las festividades religiosas también generan experiencias diversas. Durante la Ashurá55 estará quien participa genuinamente y con todo su entusiasmo, y decide atropellado por ese mismo entusiasmo, lamentablemente, incluirte en un desfile en la calle en el cual hay que recitar un poema y golpearse el pecho con la mano en determinado momento, al compás de un verso que hace la suerte de un estribillo. Pero también estará quien mire desde lejos como se golpean con unas cadenas de pequeños anillos mientras se baila una coreografía y afirme: “es todo un show”. “Carnaval”, afirmaban a la tarde cuando por la calle pasaban algunos tambores. Pero quien contemple ese “carnaval” se va a quedar un poco desilusionado al encontrarse a todo el mundo vestido de negro, tomando té y escuchando desde los puestos que se arman en la calle los lastimosos poemas en honor a Husayn. Y quien espere ver algún desarrollo muy sofisticado de los tambores que acompañan los desfiles también se va a llevar una decepción, porque la rítmica ya de por si monótona se repite sin variaciones durante varias horas. Muchos de los que se sienten indiferentes ante la Ashurá dirán que eso no es un “carnaval”, porque afirman que el “carnaval” es una celebración alegre (de acuerdo), con colores (de acuerdo), como lo es en Europa (ya no tan de acuerdo, innecesaria comparación). Lo que sí, esta festividad chiita podemos colocarla en las antípodas del Ramadán. Vaya a Irán durante la Ashurá y podrá comer gratis en la calle sandia, arroz con lentejas y tomar té, yogurt, y tal vez alguna otra cosa.

Hay que aclarar que Husayn despierta auténticas muestras de devoción. Porque también está quien se conmueve y quiere transmitir aquello que significa. Lo que puede resultar un poco agobiante cuando uno está encerrado en un auto y tiene que seguir las narraciones, con un lujo de detalle que se escapan de la mano (o de las orejas), cada evento previo a su trágica muerte mientras suena repetitivamente por los parlantes alguno de esos poemas acompasados por el sonido de los golpes sobre el pecho.

Pero retomemos lo de la libertad. No será nada raro que quien se entere que uno estuvo en Irán le pregunte si las mujeres “andan todas tapadas”. Como si el principal problema que puede tener una mujer en Irán es tener que ponerse algo en la cabeza. Aun así, cuando una mujer iraní crítica la situación en la sociedad que ocupa, una de las primeras cosas que va a decir es la necesidad de tener que usar las distintas (pero reglamentarias) prendas para cubrirse la cabeza. El hombre tiene también restricciones y extrañamente nadie se queja. Obligatorio el uso de pantalones largos, en invierno y en verano, en medio del desierto y metido adentro de un rio, aunque más de uno se lo arremangue hasta la mitad de la pantorrilla al entrar al agua.

Siguiendo con los reclamos de algunas mujeres iraníes. Un tema fuertemente instaurado hace algunos meses es la prohibición a las mujeres a entrar a estadios de futbol. Las manifestaciones de descontento van desde la extravagancia, la audacia, hasta eventos trágicos con desenlaces dramáticos. Arranquemos con el primer tipo: la página de Instagram The Rich Kids of Teheran, cuyo eslogan es “Stuff ‘they’ don’t want you to see about Iran”, representa a miembros de la clase más alta de Irán. Desde esta cuenta, el grupo que la administra escribió una carta a la FIFA pidiendo que saboteen la participación de Irán en competencias internacionales hasta que las mujeres puedan ir a la cancha. Segundo caso: varias mujeres se travisten de hombres para poder ingresar sin ser detectadas por los policías. Ultimo caso: una hincha fanática del Esteghlal de Teherán se auto inmoló frente al tribunal que la había condenado a seis meses de prisión por intentar entrar disfrazada de hombre. Fue necesario esto para que se autorice un mínimo sector del estadio exclusivo para mujeres.

Sigamos con aquellos conceptos que manejan los iraníes que no nos son tan ajenos para los habitantes del tercer mundo: acá y allá. El joven promedio quiere escaparse del país. Sueña con viajar a Alemania, Canadá, Europa. Es el famoso y odioso: “allá es mejor”. Este país que parece saturado por la política para alguno de sus habitantes, causa efectos extraños. Una estudiante de Sociología afirma querer irse a Corea o a Rusia y ante la pesquisa del porqué de la elección de esos países la respuesta fue que porque tienen la política “separada” de la vida, “no como en Irán”.

En la cabeza de muchos iraníes (de una gran mayoría) Irán es el peor país del mundo. País de grandes recursos naturales, o sea un país rico, pero con su población pobre. Y a la hora de repartir culpas ya las opiniones no son tan unánimes. Están quienes hacen gestos con un lápiz de apuñalar la cabeza de Jomeni en un billete, y quienes opinan que el problema es que el gobierno es “religioso” y que la religión debe ser asunto de que tiene que llevar cada uno en “privado”. Se logrará que alguien un poco más reservado (afín al gobierno pero que sufre las dificultades económicas), luego de una inquisición sutil, afirme que los problemas económicos no corresponden a Jameneí, Líder Supremo, o al Consejo de los Guardianes, sino al presidente Rouhaní. También está quien afirma que todos los males corresponden a este gobierno, que “se pelea con todo el mundo”, y ante la pregunta de si Estados Unidos no tiene alguna injerencia en la región y responsabilidad en las dificultades por las que atraviesa Irán, la respuesta de aquellos será simplemente que no, que toda la culpa es de este gobierno que “no se supo introducir en el mundo y se pelea con todos”.

Y los conceptos se manifiestan también subrepticiamente. Al iniciar cualquier conversación con un desconocido las preguntas en general se repiten y llamativamente mantienen un orden casi inalterable. “¿Estas casado?” suele abrir la conversación. Si la respuesta es negativa la pregunta será “¿Por qué no estas casado?”. Si la respuesta es que la mayoría de los jóvenes en Argentina no se casa las preguntas se pausaron, y dieron lugar a muecas de desconcierto, acompañadas de “¿Por qué? ¿Y no te vas a casar? ¿Pero no tenés novia?”. A lo que habrá que aclarar que uno puede convivir toda su vida con una persona sin necesidad de estar casado, que uno puede tener sexo con una persona sin estar casado, o cualquier otra situación hipotética, sin estar casado.

La siguiente pregunta será “¿Cristiano?”, o “¿De qué religión son?” si no tienen mucha idea de donde está Argentina. Si la respuesta es afirmativa, la cuestión se terminó, quedando la otra parte bastante conforme. Si la respuesta es que no, puede que se pregunte si sos judío, pero lo más probable es que no se pregunte nada y haya silencio. En este momento se abren dos caminos para aclarar la situación: a) decir que sos agnóstico, lo cual genera un cierto desconcierto o b) decir que sos ateo, lo que genera un desconcierto total, incluso en parte de la población joven. Pero siempre esta aquel que “entiende” un poco más. Uno de los jóvenes le explica a su amigo que Stephen Hawking afirmó que no hay Dios, y una profesora de primaria afirma, para la sorpresa de otro profesor de primaria, que en muchos países hay gente que no cree que haya Dios.

A continuación vendrá la pregunta “¿Y por qué hablas persa?” acompañada de una expresión de verdadero entusiasmo. Si la respuesta hace alusión al interés por la “historia de Afganistán” se terminó todo entusiasmo. “Irán también tiene mucha historia”, “Bueno pero… hace mucho Afganistán fue parte de Irán”, “¿¡Afganistán!? Muy peligroso”.

Por último, la pregunta a la que se va a llegar prácticamente siempre, independientemente del orden o la aparición de las anteriores, y la que parece guardar mayor interés es, en persa, simplemente: “پول؟” (Pul). Que significa simplemente plata, y que quiere decir, ¿cómo es la economía allá? Porque lo que sigue a continuación en la conversación es una concatenación de ecuaciones carentes de mucha lógica: si Irán es el peor país del mundo cualquier otro país es mejor. Si vos estas en Irán significa que tenés plata. Si vos tenés plata y sos argentino significa que toda la Argentina es un país con plata y, como ya se deducía en el primer paso, es un país mejor que Irán. A lo cual ahora la respuesta a esa pregunta no es tan fácil. Porque puede que quieran saber cuánto gana uno en dólares. Y se sorprenderán al ver el salario dolarizado. Pero al momento de explicar que si ellos cargan el tanque de un auto con cuatro dólares y en Argentina un litro de nafta está casi un dólar, no se pueden sacar conclusiones tan fácilmente puede que pregunten por la economía de otros países, como si los argentinos supiésemos como es vivir en España, Italia o cualquier otro país europeo. Es el momento de confirmar, por lo menos, que Irán es un país peor que otros.

Ahora coloquémonos del otro lado. Quien piense en Irán desde algún país de Occidente puede pensar en dos conceptos: terrorismo u hospitalidad. Difícilmente piense en los dos al mismo tiempo. El iraní promedio es gentil por definición, y como se podrán imaginar, no es terrorista. No encontraran insultos o gritos en hora pico en el subte, ni entre colectiveros y taxistas en los atascos en el tránsito. Pero aquella gentileza y hospitalidad, en gran parte genuinas, por momentos se tornan forzadas. El iraní en general sabe que son vistos como un país de fanáticos religiosos y terroristas, aunque más de uno se ría de eso al enterarse. Por esto, una gran parte de los iraníes quieren asegurarse que uno no se vaya con esa impresión. Unos jóvenes luego de confirmar que en parte de la población argentina se ve a Irán como un país terrorista traerán los típicos jugos iraníes para compartir, porque quieren mostrarle a los extranjeros que ellos no son así, sino que son hospitalarios. A lo cual hay que explicarles que no hace falta, porque si uno se fue hasta el otro lado del mundo claramente sabe que no son meramente terroristas o fanáticos religiosos. Y si seguimos con esta hospitalidad, los iraníes tienen, al hablar aunque sea un poco de inglés, unas terribles ganas de demostrar sus capacidades lingüísticas con tal de que el extranjero se sienta cómodo, que chocan con quien habla Persa y quiere demostrar su pobre manejo de la lengua. Por lo que no es raro que cada una de las partes termine hablando en la lengua que menos maneja, no ayudando sino entorpeciendo la comunicación.

Pero todo esto son meros estereotipos, quejas y sarcasmos: forzada hospitalidad, redundancia en agradecimientos, ecuaciones ilógicas que resultan en conclusiones ilógicas, conversaciones y tambores monótonos. Todo aquello queda en un segundo plano, y es soportable, cuando todo aquello se hace del corazón. Si saca el tema de la poesía frente a un iraní que le guste, como mínimo le recitarán una poesía de memoria o traerán un libro de Hafez, Rumi o cualquier otro, con el genuino objetivo de compartir y transmitir.

¿Quieren ir a ver a un pueblo orgulloso y reivindicador de su propia, y rica, cultura? Vayan a Irán, va a ser un paraíso para ustedes.

به پایان آمد این دفتر؛ حکایت همچنان باقیست

به صد دفتر نشاید گفت حسب الحال مشتاقی

سعدی

Este cuaderno llego a su fin, pero la historia continúa

Incluso cien cuadernos no pueden expresar los sentimientos de los entusiastas

Saadi

 

Los antecedentes a la “Revolución del WhatsApp” en el Líbano: mucho más que una protesta trivial

Por Said Chaya56

Los “Muchachos del Fondo”

El 17 de octubre de 2019, a primera hora de la mañana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) emitía desde Washington un crítico comunicado sobre la situación en el Líbano. La inflación creciente, que había alcanzado el 6% en 2018, el congelamiento de la economía, el optimismo excesivo en el diseño del presupuesto, la caída del nivel de depósitos y el incremento del déficit fiscal en 11% durante el año anterior eran algunos de los elementos que constituían un conjunto de señales negativas para la economía nacional. (FMI, 17/10/2019)

Ese mismo día, horas más tarde, el Consejo de Ministros del Líbano anunciaba en Beirut que, mientras estudiaba un aumento al impuesto sobre bienes y servicios, enviaría a la Cámara de Diputados un proyecto de ley para gravar en US$0,20 (veinte centavos de dólar estadounidense) cada minuto en las comunicaciones de voz realizadas por telefonía IP. La medida incluiría las llamadas a través de los servicios de mensajería más importantes, como Skype, WhatsApp, Hangouts y FaceTime. La población se arrojó a las calles al caer la tarde. Comenzaba a rodar un ciclo histórico de protestas para el país. Pero, ¿cómo ha sido eso posible? La popularidad del WhatsApp es conocida, pero ¿el origen de la revuelta está vinculado únicamente al impuesto? Ciertamente, el panorama para Hariri y los libaneses era mucho más difícil que ese suceso que asomaba a la superficie.

El primer ministro Saad Hariri había sido confirmado en su cargo en enero, tras asegurar, con muchas dificultades, el apoyo parlamentario necesario tras las elecciones legislativas del año anterior. Las negociaciones habían sido extenuantes y se había prolongado durante nueve meses. En la contienda, el presidente de la República, Michel Aoun, había resultado victorioso: no solo había asegurado espacio para ocho ministros de su partido, el Movimiento Patriótico Libre, en un gabinete de unidad nacional con treinta carteras, sino que también logró evitar que la totalidad de los seis asientos sunitas en el Consejo de Ministros sean ocupados por el Movimiento del Futuro, el partido de Hariri, muy popular entre esa rama de los musulmanes. Aoun retuvo dos bancas para sus aliados, asignando una de ellas al partido Azm, encabezado por Najib Miqati, rival del primer ministro. Resulta válido aclarar que, de manera consuetudinaria, la mitad de los ministerios se otorgan a cristianos y la otra mitad a musulmanes, aunque la titularidad del órgano corresponde a un sunita. Por otro lado, también había obtenido una victoria Nabih Berri, líder del partido Amal y aliado de Hezbolá y el presidente Aoun, quien logró renovar su mandato al frente de la Cámara de Diputados, que lidera desde 1992.

De este modo, esta segunda etapa del gobierno de Hariri, que se había abierto en enero, presentaba serias dificultades. Por un lado, el premier no tenía mayoría propia en el Consejo de Ministros que le correspondía encabezar. El avance del presidente Aoun había sido brutal. Por otro lado, en la Legislatura, no solo había visto reducida su bancada sino que, además, continuaba al frente del órgano un opositor. En el Líbano, la iniciativa en materia de proyectos de ley corresponde al Consejo de Ministros, que pueden ser tratados en el recinto legislativo únicamente con la venia del portavoz de la Cámara de Diputados.

Ciertamente, incluso a pesar de haber perdido fuerza legislativa, Hariri continuaba siendo el referente más popular del sunismo, lo que le garantizaba el apoyo al interior de su comunidad. Sin embargo, más allá de su secta, los desafíos que debía enfrentar en materia de gobernabilidad eran complejos.

Esta coyuntura política se desarrollaba en medio de un contexto económico de creciente incertidumbre y pesimismo. El equilibrio era muy delicado. El informe que discutió Kristalina Gueorguieva en el Directorio del FMI esa mañana del 17 de octubre se basaba en otro, que una misión que había visitado Beirut entre junio y julio había elaborado (FMI, 2/7/2019). Los “Muchachos del Fondo” reclamaban un ajuste histórico, y un estudio concienzudo por parte del gobierno sobre nuevas áreas donde realizar recortes en los años por venir.

El FMI no preconizaba el ajuste en soledad. Junto a él, se hallaban los miembros de CEDRE (Conférence Économique pour le Développement, par les Réformes et avec les Entreprises, “Conferencia Económica para el Desarrollo a través de las Reformas y con las Empresas”). En su edición de abril de 2018, Francia, junto a otros 48 gobiernos y entidades, se habían comprometido a desembolsar casi once mil millones de dólares en seis años con el objetivo de dar estabilidad, crecimiento y generación de empleo al Líbano. A cambio, los donantes pedían, entre otras cosas, ajuste fiscal, mayor disciplina impositiva y una apertura más sensible hacia el sector privado. (Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores de la República Francesa, 6/4/2018).

Los funcionarios del presidente francés Emmanuel Macron también habían visitado Beirut en repetidas ocasiones durante la primera mitad de 2019, con el objetivo de monitorear el avance de las propuestas de CEDRE. Mientras el embajador francés en Beirut, Bruno Foucher, afirmó que el Estado libanés “perdía el tiempo”, su consejero de Asuntos Económicos Jacques de Lajugie indicó que había “serias dudas sobre la credibilidad de los compromisos hechos por este gobierno”. El enviado especial de Macron, Pierre Duquesne, también realizó devoluciones negativas sobre la implementación de los acuerdos de CEDRE (Ouazzani, 20/4/2019). Hariri, además de estar limitado políticamente, estaba siendo acorralado por sus principales socios financieros. Se avecinaba una tormenta.

El paquete de medidas

La gravedad de la situación, es decir, un país al borde del colapso financiero, apuraba a Hariri. El tiempo era escaso, pero las negociaciones fueron ágiles. Además, el Ministerio de Finanzas, a cargo de su elaboración, estaba dirigido por Ali Hassan Khalil, del partido Amal, el mismo que Nabih Berri, el presidente de la Legislatura. Eso hizo más fácil el armado de acuerdos. En mayo, finalmente, con el apoyo del presidente y la oposición, el Consejo de Ministros acordó un proyecto de ley de presupuesto, que fue derivado a la Cámara de Diputados para su aprobación.

Los principales elementos que la iniciativa incluía (Antonios, 10/5/2019) (Ouazzani, 29/7/2019) fueron las siguientes:

La suspensión general de la obra pública, salvo algunas excepciones puntuales, como el nuevo edificio del Ministerio de Economía, la sede de la Aduana en el puerto de Beirut y la nueva zona turístico-comercial en la bahía de Jounieh.

El incremento de la presión impositiva: suba temporal del 3% (de 7% a 10%) en la tasa a los depósitos bancarios; suba del impuesto a las ganancias, creando una nueva categoría con retenciones del 25% para los que ganan más de 150 mil dólares al año; nuevo impuesto progresivo sobre jubilaciones y pensiones, que estaban hasta entonces impositivamente exentas, exceptuando héroes de guerra y sus familiares; suba en el orden del 60% de los impuestos a los permisos de trabajo y residencia para extranjeros; suba variable en los impuestos a la revisión mecánica anual de los automóviles, así como la eliminación de cualquier exención impositiva para autos importados, excepto en el caso de personas con discapacidad; creación de impuestos especiales en el orden del 2% y 3% para determinados bienes importados y reservas en hoteles y departamentos amueblados de alta categoría; imposición de una tasa especial variable según la categoría para establecimientos hoteleros donde esté permitido fumar y, finalmente, suba del 30% en las tasas aeroportuarias que se cobrarán a los pasajeros de Business y Primera Clase.

La eliminación progresiva de los subsidios estatales a la compañía nacional proveedora de energía, Electricité du Liban (EDL), y la creación de un impuesto especial anual de cincuenta dólares a los usuarios que posean generadores de energía domésticos.

Los recortes en el empleo público: congelamiento de todas las contrataciones en ministerios y oficinas públicas, incluyendo a las Fuerzas Armadas y exceptuando a la Justicia, la Universidad del Líbano, organismos de control y altos cargos políticos; suspensión por tres años de jubilaciones anticipadas, exceptuando a jueces, coroneles, generales y personal que cuente con certificación médica para solicitarla; suba de veinte a veinticinco en el mínimo de años requeridos para solicitar la jubilación anticipada en el sector; suspensión de toda forma de bonos de premio o de fin de año en todas las ramas del sector, excepto que lo autorice el Ministerio de Finanzas; reducción progresiva en 15% de las becas escolares y universitarias que el Estado otorga a hijos de empleados públicos; nuevo esquema de vacaciones: para empleados sin antigüedad, se otorgan quince días en lugar de veinte, con la posibilidad de incrementar acumulativamente un día cada cinco años y la prohibición de cobrar salarios en el sector público a los que posean pensiones de cualquier tipo.

El 19 de julio, incluso con el apoyo de la bancada opositora, el presupuesto nacional propuesto por el Consejo de Ministros era aprobado por la Cámara de Diputados, y unos días después, el 31 de julio, recibía la firma del presidente Aoun. El plan que se ponía en marcha era suficiente para calmar, por ahora, al FMI y a CEDRE. Sin embargo, generaría una reacción sin precedentes en la historia libanesa en materia de movilización y protestas.

Conclusiones

El impuesto a las llamadas por telefonía IP y las declaraciones sobre estudios ministeriales en torno a la elevación al impuesto al valor agregado constituían el corolario del presupuesto 2019 y la antesala del correspondiente al año posterior, donde se preveían todavía más recortes y un ajuste similar (Perry y Donovan, 26/5/2019). Los sucesos de octubre no eran hechos ajenos a la presión internacional que el Líbano recibió para reformar su economía.

Por tanto, el hartazgo de la población no estaba vinculado únicamente al impuesto al WhatsApp: se refería a la crisis económica que el país está atravesando desde hace largo tiempo, junto a la crisis política que tuvo a los libaneses nueve años sin elecciones legislativas nacionales y nueve meses sin un gobierno confirmado, es decir, con plena capacidad de acción. Una situación de parálisis completa. A ello se le suma un contexto regional marcado especialmente por la situación en la vecina Siria, cuyo conflicto se derramó en el Líbano.

A los hechos que mencionamos en este trabajo se sumaron otros dos, colaterales, pero que contribuyeron al malestar social. Por un lado, Saad Hariri se vio envuelto en un escándalo tras el descubrimiento de que en 2013, mientras no ocupaba el puesto de premier, se había vinculado a una modelo sudafricana en un resort en Seychelles. El silencio de la mannequin, según los documentos que se hicieron públicos, costó dieciséis millones de dólares (Hubbard, 30/9/2019). Esta situación expuso todavía más a un primer ministro débil, golpeado no solo por los partidos de la oposición sino por ser la cara visible del ajuste. Por otro, los incendios particularmente violentos que se desataron dos días en la región montañosa de Shouf antes de que comiencen las protestas. El fuego reveló que los helicópteros hidrantes estaban sin mantenimiento desde hacía varios años, por lo que no pudieron ser utilizados. El desastre acabó con la vida de un voluntario y llevó al hospital al menos a otros setenta (Houssari, 15/10/2019). Aunque sin conexión directa con los aumentos impositivos y recortes, estos hechos pusieron a la población mal predispuesta para recibir las noticias del 17 de octubre.

Lo que siguió después recibió la atención de los medios del mundo. Los libaneses acudieron ese 17 de octubre por la tarde a la plaza Riad El-Solh, frente al Grand Sarail, donde el Consejo de Ministros realizaba sus reuniones, a protestar. La manifestación se extendió a otras ciudades, y le siguieron los piquetes y el paro en colegios, bancos y universidades. La revuelta, que lleva dos meses, se cargó a Hariri y todo su gabinete, mientras las tensiones entre los partidarios del statu quo y aquellos que buscan reformas profundas al sistema político confesional están más expuestas que nunca.

Bibliografía

Antonios, D. (10/5/2019). Lebanon’s Budget Draft 2019. BLOMInvest Bank: The Research Blog (online): https://blog.blominvestbank.com/29868/lebanons-2019-draft-budget/ (recuperado el 19/12/2019)

Fondo Monetario Internacional (17/10/2019). Lebanon IMF Executive Board Concludes 2019 Article IV Consultation (online): https://www.imf.org/en/News/Articles/2019/10/17/pr19378-lebanon-imf-executive-board-concludes-2019-article-iv-consultation-with-lebanon (recuperado el 18/12/2019)

Fondo Monetario Internacional (2/7/2019). Lebanon: Staff Concluding Statement of the 2019 Article IV Mission (online): https://www.imf.org/en/News/Articles/2019/07/02/mcs070219-lebanon-staff-concluding-statement-of-the-2019-article-iv-mission (recuperado el 18/12/2019)

Houssari, N. (15/9/2019). Fires Spread Through Parts of Lebanon, Syria. Arab News (online): https://www.nytimes.com/2019/09/30/world/middleeast/lebanon-hariri-model.html (recuperado el 19/12/2019)

Hubbard, B. (30/9/2019). Lebanon’s Prime Minister Gave $16 Million to South African Model. The New York Times (online): https://www.nytimes.com/2019/09/30/world/middleeast/lebanon-hariri-model.html (recuperado el 19/12/2019)

Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores de la República Francesa (6/4/2018). Economic Conference for Development through Reforms with the Private sector: Joint Statement (online): https://www.diplomatie.gouv.fr/en/country-files/lebanon/news/article/lebanon-cedre-conference-06-04-18 (recuperado el 18/12/2019)

Ouazzani, K. (20/4/2019). CEDRE: one year later, where are we?. L’Orient Le Jour (online): https://www.lorientlejour.com/article/1165541/cedre-one-year-later-where-are-we-.html (recuperado el 18/12/2019)

Ouazzani, K. (29/7/2019). The Main Provisions of 2019 Budget. L’Orient Le Jour (online): https://www.lorientlejour.com/article/1180771/the-main-provisions-of-2019-budget.html (recuperado el 19/12/2019)

Perry, T. y Donovan, K. (26/5/2019). Lebanese PM: New Budget Start of “A Long Road” to Economic Safety. US News and World Report (online): https://www.usnews.com/news/world/articles/2019-05-26/lebanese-pm-new-budget-start-of-a-long-road-to-economic-safety (recuperado el 19/12/2019)

1 Doctora y Licenciada en Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario (UNR). Magíster en Integración y Cooperación Internacional, Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario (CERIR). Docente de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario (UNR).

2 Profesor y Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Maestrando en Sociología Económica en IDAES – Universidad Nacional de San Martín. Auxiliar en la Cátedra Brieger, Sociología de Medio Oriente (UBA). Miembro del Departamento de Medio Oriente, IRI, UNLP..

3http://www.iri.edu.ar/wp-content/uploads/2019/09/a2019demoArticulosClausSalaberry.pdf

4 Para más detalles, consultar https://elpais.com/sociedad/2019/10/22/actualidad/1571733872_679220.htmlhttps://www.mendovoz.com/actualidad/mundo/2019/12/1/el-metoo-destapa-el-infierno-de-mas-de-25000-mujeres-en-tunez-73815.html

 

5 Véase https://www.efe.com/efe/espana/sociedad/las-tunecinas-reclaman-que-se-barra-la-violencia-machista/10004-4122931

6 Para ampliar sobre el tema, consultar https://www.elcomercio.com/actualidad/cientos-personas-manifiestan-tunez-violencia.html

7 Véase https://elpais.com/sociedad/2019/10/22/actualidad/1571733872_679220.html

8 Para más detalles, visitar https://www.20minutos.es/noticia/1563951/0/manifestacion/tunez/mujeres/

9 Para ampliar la información, consultar https://www.europapress.es/internacional/noticia-manifestacion-mujeres-tunez-pedir-igualdad-herencias-20180310180816.html

10 Consultar https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=322749&SEO=tunez-primer-pais-arabe-en-introducir-educacion-sexual-en-escuelas

11 Para más detalles, revisar https://www.aljazeera.com/news/2019/12/eleven-arrests-protesters-clash-police-central-tunisia-191203154635735.htmlhttps://www.middleeasteye.net/news/tunisias-police-and-demonstrators-clash-southern-town-third-night-protests

 

12 Consultar https://www.europapress.es/internacional/noticia-dos-grandes-partidos-niegan-participar-coalicion-gobierno-tunez-20191206165346.html

13 Para ampliar sobre el tema, véase https://www.telesurtv.net/news/tunez-rached-ghannouchi-electo-nuevo-presidente-parlamento-20191113-0024.html

14 Consultar https://www.lavanguardia.com/politica/20191213/472198905191/candidato-de-ennahda-pide-una-prorroga-de-un-mes-para-poder-formar-gobierno.html

15 Coordinador del Departamento de Medio Oriente, IRI, UNLP. Becario doctoral del CONICET, IDAES-UNSAM. Estudiante dentro del Doctorado en Ciencias Sociales, FSOC, UBA. Magíster en Asuntos Internacionales por The New School (NYC) y en Ciencia Política por IDAES, UNSAM. Miembro del equipo de investigación de “Regímenes de la política” del CES, IDAES, UNSAM. Profesor en UTDT y Universidad de Belgrano. Editor de la revista Unidad Sociológica.

16 Claude Lefort, La invención democrática (Buenos Aires: Nueva Visión, 1990); Claude Lefort, La incertidumbre democrática: Ensayos sobre lo político (Barcelona: Anthropos, 2004).

17 Claude Lefort, “The Political Forms of Modern Society: Bureaucracy, Democracy, Totalitarianism”, ed. David Thompson, (Cambridge, MA: The MIT Press, 1986).

18 Sin embargo, dirigentes de este último sector transmitieron sus dudas señalando que el acuerdo no era definitivo y que estaban abiertos a trazar una hoja de ruta con Gantz. En ese caso, se habría evitado una tercera contienda electoral –cosa que no ocurrió– pero era sumamente improbable que los aliados de Azul y Blanco, entre quienes se encontraría prospectivamente LAU, estuvieran dispuestos a formar una coalición que incluyera a Yamina.

19 Cuando Lieberman abandonó a Netanyahu en diciembre de 2018, se programaron las elecciones de abril, donde una vez más, le retiró su apoyo a último momento. Lieberman pareció aguardar al momento que Reuven Rivlin, presidente de Israel, encomendara al candidato con mejor perpsectiva de formar coalición para hacer su jugada, pero las cartas siguen manteniéndolo en una posición lateral, desde donde puede provocar daño a los contendientes reales: un daño nada desestimable, pero escasamente propicio para desplazar a alguno de ambos y encumbrarse como candidato con posibilidades reales de competir.

20 Licenciado en Ciencia Política (UBA). Miembro del Departamento de Medio Oriente, IRI, UNLP.

21* NdT: dado que el idioma árabe tiene una estructura diferente al español, he decidido adaptar la traducción a un formato más legible y comprensible a nuestro lenguaje, entre las que se encuentra omitir la repetición constante de la conjunciones “y” “que”. Con respecto a las transliteraciones de términos, he utilizado, según creo, las que más se acercan a su pronunciación en idioma árabe.

22 Diario Azzam (árabe) 1/12/2019: “¿Quién es Adel Abdel Mahdi, cuyo palo se rompió en su mano… o sobre él?” (Traducción propia)

23 https://www.france24.com/es/20191201-el-parlamento-iraqu%C3%AD-aprueba-la-renuncia-del-primer-ministro

24 https://www.aljazeera.com/news/2019/10/adel-abdul-mahdi-iraqi-prime-minister-doomed-fail-191030184440653.html

25 https://www.npr.org/sections/parallels/2018/04/03/598004675/ahead-of-iraqs-elections-muqtada-al-sadr-reinvents-himself-again

26 http://www.uniraq.org/index.php?option=com_k2&view=item&id=12006:next-step&Itemid=605&lang=enaljazeera.com/news/2019/04/iraqi-youth-fight-unemployment-startups-190408105259812.html

 

27 https://www.al-fanarmedia.org/2019/10/in-iraq-hunger-for-jobs-collides-with-a-government-that-cant-provide-them/

28 Op. Cit. UNIRAQ

29 https://www.jadaliyya.com/Details/40166/Ongoing-Updates-on-Protests-in-Iraq

30 https://www.alaraby.co.uk/english/indepth/2019/11/2/the-iraq-report-blood-on-the-streets-of-karbala

31 http://www.uniraq.org/index.php?option=com_k2&view=item&id=12006:next-step&Itemid=605&lang=en

32 https://elpais.com/internacional/2019/10/31/actualidad/1572506265_363575.html

33 https://www.aljazeera.com/news/2019/12/muhasasa-political-system-reviled-iraqi-protesters-191202201939755.html

34 Toby Dodge (2013), Iraq – From War to a New Authoritarianism. Routledge Books p. 48.

35 https://www.alaraby.co.uk/english/indepth/2019/12/3/iraqs-prime-minister-falls-but-the-system-remains

36 https://www.jadaliyya.com/Details/40166/Ongoing-Updates-on-Protests-in-Iraq

37 Canal al-Ghadeer (25/11/2019) Khalaf: “Detención de forajidos” (en árabe) http://alghadeer.tv/news/detail/100340/ (Traducción propia).

38 https://www.lavanguardia.com/internacional/20191206/472076712212/muertos-bagdad-protestas-disparos-desconocidos.html

39 https://www.crisisgroup.org/middle-east-north-africa/gulf-and-arabian-peninsula/iraq/188-iraqs-paramilitary-groups-challenge-rebuilding-functioning-state

40 https://www.theguardian.com/world/2019/nov/30/iraq-risks-breakup-blood-fued-protests-iran-influence

41Hayder al-Khoei, (2019).Al-Hashd al-Sha‘bi: Iraq’s Double-Edged Sword, en Iraq After Isis. The Challenges of Post War Recovery. Jacob Eriksson, Ahmed Kaleel (Eds.) Palgrave-Macmillan, p .107.

42 https://news.un.org/es/story/2019/12/1466361 Op. cit. UNIRAQ

 

43 Licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Maestranda en Sociología Política Internacional por la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF).

44 “Cuando Europa salvó al Reino Unido”. La Vanguardia. 20/10/2019. Disponible en: https://www.lavanguardia.com/historiayvida/20191020/471035930241/lord-hennessy-brexit-reino-unido-europa-escocia-macmillan-imperio-britanico.html

45 “Egypt’s parliament votes in favour of extending state of emergency for three months”. Ahram Online. 04/11/2019. Disponible en: http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/355266/Egypt/Politics-/Egypts-parliament-votes-in-favour-of-extending-sta.aspx

46 “Discurso de Al-Sisi ante la 73ª Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas”. Servicio de Información del Estado. 23/09/2019. Disponible en: http://www.sis.gov.eg/Story/19447/Discurso-de-Al-Sisi-ante-la-73%C2%AA-Sesi%C3%B3n-de-la-Asamblea-General-de-las-Naciones-Unidas?lang=es

47 Los dos acuerdos fueron firmados por el ministro de Inversión y Cooperación Internacional de Egipto, Sahar Nasr y el jeque Sabah Al Khaled Al Hamad Al Sabah, ministro de Relaciones Exteriores de Kuwait, que también dirige el Fondo de Kuwait para el Desarrollo Económico Árabe (KFAED). “Egipto y Kuwait firman acuerdos de mil millones de dólares para desarrollar el Sinaí”. 22/10/2019. Monitor de Oriente. Disponible en: https://www.monitordeoriente.com/20191022-egipto-y-kuwait-firman-acuerdos-de-mil-millones-de-dolares-para-desarrollar-el-sinai/

48 “La mayor oleada de detenciones colectivas desde que el presidente Abdelfatah al Sissi llegó al poder”. Amnesty International. 02/10/2019. Disponible en: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2019/10/egypt-largest-wave-of-mass-arrests-since-president-abdel-fattah-al-sisi-came-to-power/

49 “La Nueva Ley de Inversiones egipcia: ojos puestos en la sostenibilidad y la facilitación”. International Institute for Sustainable Development (IISD). 17/10/2018. Disponible en: https://www.iisd.org/itn/es/2018/10/17/new-egyptian-investment-law-eyes-on-sustainability-and-facilitation-moataz-hussein/

50 “Egypt´s vision 2030”. The Cabinet of Ministers. The Arab Republic of Egypt. Disponible en: http://www.cabinet.gov.eg/English/GovernmentStrategy/Pages/Egypt%E2%80%99sVision2030.aspx

51 “Egipto en crecimiento”. ICEX España, Exportación e Inversiones. Disponible en: https://www.icex.es/icex/es/Navegacion-zona-contacto/revista-el-exportador/mundo/REP2017721615.html

52 “More talk, little action: Why are Egyptian authorities unable to sell stakes in state-owned companies?”. Omaima Ismail. Mada Masr. 09/12/2019. Disponible en: https://madamasr.com/en/2019/12/09/feature/economy/more-talk-little-action-why-are-egyptian-authorities-unable-to-sell-stakes-in-state-owned-companies/

53 Profesor de Enseñanza Media y Superior en Historia por la Universidad de Buenos Aires, Miembro del Departamento de Medio Oriente, IRI, UNLP, y docente auxiliar en Sociología de Medio Oriente (Facultad de Ciencias Sociales – Universidad de Buenos Aires).

54 Y si quiere continuar en esa sintonía diga دورود (durud) en vez de سلام (salam).

55 Festividad religiosa chií que recuerda el martirio del Imán Husayn ibn Ali (nieto de Muhammad), al que consideran sucesor legítimo. Conocida en Occidente principalmente por las demostraciones de autoflagelación que pretenden recordar el sufrimiento de Husayn y su familia.

56 Profesor y Licenciado en Ciencia Política. Profesor en Universidad Austral. Miembro del Departamento de Medio Oriente, IRI, UNLP.

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