La visita de Donald Trump a China, y su reunión con Xi Jinping, no solo se destaca por lo que el acontecimiento implica para la diplomacia, la dinámica del orden internacional, la geopolítica y la economía global, sino por lo que expone en términos del (des)equilibrio y la asimetría de poder entre ambas superpotencias.
La primera visita de un mandatario estadounidense a Beijing en casi una década – precedida por la visita oficial de Trump en 2017 – se enmarca en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas, económicas y políticas dominada por la “guerra de los aranceles”, la creciente competencia estratégica y conflictos diplomáticos en distintas regiones que tienen a ambas naciones como protagonistas y testigos.
Mientras el líder chino refirió escuetamente a una “nueva etapa en la relación bilateral”, “constructiva y estratégicamente estable”, basada en “cooperación con competencia moderada”[i], el discurso de la Administración Trump en los meses previos estuvo lejos de ofrecer una narrativa de cooperación, colaboración o estabilidad. Dicho ello, el discurso de Trump se moderó notablemente al pisar suelo chino. No sólo adoptó un tono alejado de la beligerancia sino elogioso hacia Xi Jinping, y habló de “amistad” y de una relación “mejor que nunca” entre los dos países[ii].
Entre los principales puntos de la agenda bilateral se encuentran la guerra comercial, el rol de China en la guerra en Irán, el acceso al mercado chino para empresas estadounidenses del sector tecnológico, financiero y principalmente agropecuario, condiciones para inversiones chinas en la industria estadounidense, el fentanilo, el avance en el desarrollo y seguridad de los modelos de IA, el control de China sobre recursos y minerales críticos, y el contencioso tema de Taiwán, discusiones todas enmarcadas en un contexto más amplio de debilitamiento del rol internacional y poderío global de Estados Unidos, y de reposicionamiento hegemónico del gigante asiático.
Dicho ello, esta visita de Trump a China, que debió ser reagendada debido al conflicto en Medio Oriente, parece responder más a cuestiones domésticas que al devenir de las relaciones bilaterales entre ambos países. No solo el presidente de los Estados Unidos enfrenta una crisis de legitimidad y de popularidad (su índice de aprobación de gestión neto ha descendido a menos del 20% según Silver Bulletin, citado por Forbes[iii]), sino que en tanto “presidente de la paz” enfrenta un desgaste militar y drenaje económico por una guerra que se extiende en el tiempo, y que parece responder a la necesidad de mostrar una fuerza militar y capacidad diplomática que Washington está perdiendo. Así, por primera vez en décadas, un presidente estadounidense llega de visita a un país necesitando más de su adversario de lo que éste necesita de Estados Unidos.
Este cambio en la relación de fuerzas se pone de manifiesto tanto en la agenda de la visita como en los objetivos macro de esta. Como destacó la agencia Reuters, Trump viaja a China necesitado de victorias diplomáticas[iv] en un contexto de declive económico y desgaste político-militar. Asimismo, evidencia que Washington ha perdido la capacidad de imponer unilateralmente condiciones globales que lo afectan en forma directa, y que debe negociar con su principal adversario en cuestiones comerciales, energéticas, diplomáticas y militares para retornar a escenarios de relativa “estabilidad” global.
Por su parte, China entiende que Trump necesita acuerdos que pueda presentar como victorias cuanto menos simbólicas a nivel doméstico. Así, cuando una potencia necesita acuerdos, negocia, concede, o al menos modera posiciones. Muchos analistas se han atrevido a sugerir que, en este contexto, Beijing podría usar esta ocasión como instrumento para obtener concesiones y avances sobre Taiwán. De hecho, Xi Jinping se atrevió a afirmar que dependía de Trump que ello no se tornara en una situación “conflictiva”. Retomando a David Sacks, los ajustes en la política estadounidense hacia Taiwán son el precio que pagar para asegurar la cooperación china en los restantes asuntos bilaterales y globales.[v]
Si bien se sugirió que un nuevo acuerdo o “discurso” sobre Taiwán podría envalentonar a China para avanzar sobre la isla por la fuerza, hasta un cambio sutil en la posición de Washington generaría inquietud sobre el compromiso del principal aliado de Taipéi, lo que tendría repercusiones en otros aliados de Estados Unidos en Asia. De hecho, se ha hecho expreso que la expectativa es que Trump abandone la política histórica de Estados Unidos hacia la isla y deje en claro que “no apoyará la independencia ni tomará medidas que fomenten una agenda política separatista”[vi], que apoye en cambio la “reunificación pacífica” o incluso respalde el “principio de una sola China”, que afirma que Taiwán forma parte de la República Popular China. Esto tendría el efecto colateral de socavar las relaciones con el principal aliado estadounidense en Asia (su independencia y seguridad), poniendo en entredicho una vez más la relación de la Casa Blanca de Trump con aliados históricos de Washington.
Con una Casa Blanca que se caracteriza por construir conflictos con aliados y adversarios por igual, y condicionado por las elecciones legislativas de noviembre, el escenario de déficit fiscal, guerra en diferentes frentes, escalada tarifaria, creciente inflación, pérdida del poder adquisitivo, disminución generalizada de los salarios reales (excepto del concentrado 1%), presiones sobre la Reserva Federal, y crisis geopolítica, abonan a debilitar aún más la imagen de un Estados Unidos en proceso de decadencia hegemónica.
Valeria L. Carbone
Secretaria
Cátedra Libre de Estudios sobre los Estados Unidos
IRI-UNLP
Referencias
[i] Liz Lee, Xiuhao Chen y Mei Mei Chu, “China’s Xi lauds ‘new positioning’ in ties with US”, Reuters, 14/05/2026, https://www.reuters.com/world/china/chinas-xi-lauds-new-positioning-ties-with-us-2026-05-14/
[ii] “Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en China entre elogios públicos, amenazas sobre Taiwán y tensión por la guerra en Irán”, Infobae, 13/05/2026, https://www.infobae.com/america/mundo/2026/05/14/donald-trump-se-reune-con-xi-jinping-en-china-en-medio-de-tensiones-comerciales-y-la-guerra-contra-iran/
[iii] Sarah Dorn, “Trump’s Approval Rating Hits New Second-Term Low”, Forbes, 14/05/2026, https://www.forbes.com/sites/saradorn/2026/05/14/trumps-approval-rating-hits-new-second-term-low/
[iv] Mei Mei Chu, Antoni Slodkowski y Trevor Hunnicutt, “Stung by Iran war, Trump heads to China in need of win”, Reuters, 11/05/2026, https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/stung-by-iran-war-trump-heads-china-need-wins-2026-05-12/
[v] At the Trump-Xi Summit, China Will Have the Upper Hand, Council on Foreign Relations, 10/05/2026, https://www.cfr.org/articles/at-the-trump-xi-summit-china-will-have-the-upper-hand
[vi] Mei Mei Chu, Antoni Slodkowski y Trevor Hunnicutt, “Stung by Iran war, Trump heads to China in need of win”, Reuters, 11/05/2026, https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/stung-by-iran-war-trump-heads-china-need-wins-2026-05-12/.